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Luimelia T3: Cómo conocí a vuestras madres

Amelia y Luisa, Luimelia, son pareja y viven en el centro de Madrid. Mientras cada una tiene sus propias cuitas profesionales, reflexionan sobre el descubrimiento de sus propias sexualidades cuando eran más jóvenes, la madurez como pareja LGTBI o los tópicos asociados al estilo de vida que a veces su entorno les atribuye.



Cada temporada de Luimelia decide reinventarse dentro de unos parámetros de comedia amable -incluso cuando hay drama no se hace sangre, sino que se celebra la vida-, ejercicio de representación de la diversidad y juego metatextual. Quizás de todas las series españolas en danza en la actualidad la de Atresmedia es la más consciente del entorno mediático en el que se inserta y decide jugar con ello y mimar a su público.

Luimelia es, explícitamente, un fanfiction, un shippeo llevado a término, una broma, pero una que sus seguidoras se toman muy en serio. Se despendola hacia la comedia disparatada tradicional cuando menos te lo esperas al mismo tiempo que juega a romper la cuarta pared más cerca de Cómo conocí a vuestra madre -sin toxicidad rampante, al menos de momento- y a defender una cotidianeidad disfrutona.

Luimelia y el pasado#Luimelia

A veces para vender las cosas hay que apuntarse al culo veo, culo quiero e ir cacareando que vas a romper la cuarta pared «como Fleabag» (sale mal). Pero Luimelia no es tan cutre, o al menos no lo es en copiar recursos ajenos. En esta tercera temporada la ruptura de la cuarta pared va más allá de que las actrices miren a cámara y expliquen sus movidas y lo que hace es descomponer la narración, jugar con ella y reorganizar los saltos en el tiempo para que tengan una utilidad argumental. Que parece obvio, pero no siempre pasa.

La tercera tanda de Luimelia se ha propuesto hablar de memoria LGTBI y abre con dos capítulos cómicos y tiernos pero que tiran a dar: tercera edad y homosexualidad -esa gran olvidada- y la salida del armario en la adolescencia cuando se carecen de referentes. Las pareja de abuelas del piso de enfrente hablan de que otra representación es posible, incluso en la era de medirlo todo en generaciones y fingir que el corte sirve para algo. Porque esas mujeres podrían ser -¿son?- los personajes en su serie original, Amar es para siempre, con la edad que tenían entonces.



Aunque sí que tiene gracia, y lo hemos comentado por estas páginas mucho últimamente, ver los 90 recordados con nostalgia y algo de censura. Representados como una época de, o tempora, o mores, represión. Porque los 90 iban a ser los años del Fin de la Historia, del desenfreno, de ir por el mundo diciendo adiós a todas las ideologías, y resulta que sus niñas y niños han crecido, escriben y protagonizan series de televisión y a veces los ven como su padres miraban hacia los 60.

El futuro de Luimelia Luimelia T3: Cómo conocí a vuestras madres 1

Quizás se pueda reprochar a Amelia y Luisa que sean tan tan tan cuquis. Es cierto que el tono de la serie quiere huir de dramas y ser, sobre todo, divertido, pero en ocasiones la pareja protagonista pasa de ser monas, de tan jóvenas y cariñosas, a directamente empalagar. Se salvan porque las situaciones de estos primeros episodios de la tercera temporada son tan tiernas que no puede uno ni enfadarse.

También a veces el tono no acaba de acertar del todo con los momentos de humor absurdo. Igual que las rupturas del hilo cronológico o la narración tienen funciones que ayudan, y mucho, a la exposición de la historia o su carga emocional, los coqueteos con el astracán se pasan de exagerados. Es como si por un segundo se colase un gag de La que se avecina en Antidisturbios, no sé si me explico.

Probablemente un derrape debido a lo restrictivo de los minisodios de 10 minutos, que ayudan a condensar cada moraleja pero impiden un desarrollo dramático decente. Parece que la cuarta temporada, que llegará previsiblemente el próximo verano, optará por unos mucho más convencionales capítulos de 25-30 minutos. Quizás la evolución de Luimelia fuera de su nicho, que aquí recibiremos con alegría. Porque la gracia de esta serie no es la serie en sí, sino el camino que está abriendo a otras ficciones que, por decirlo así, están viendo como se conocieron sus madres.

Puedes ver Luimelia online aquí.

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30 monedas, capítulo final: Cierre en falso

Con Pedraza bajo el control de la niebla y del falso sacerdote, los cainitas acuden para reunir en un solo lugar las 30 monedas de plata. Vergara, Paco y Elena se convierten en refugiados en las cloacas de su propio pueblo para intentar rescatar a sus vecinos. En la hora final, cuando Santoro va a convertirse en Antipapa, se revelará el verdadero cometido del padre Vergara en los planes del Maligno… y en los de Dios.



30 monedas capítulo final cierra en falso y con un capítulo irregular, que empieza y acaba en alto pero tiene una parte central irregular o quizás excesivamente larga. Nada nuevo, ha sido el gran debe de toda la segunda mitad de la serie. Las referencias a la cultura POP y la teología católica se multiplican en este capítulo, que incluso se reserva una revelación con doble giro sobre quién maneja los hilos de los acontecimientos, si Dios o el Impostor. Queda a la libre interpretación del espectador… o a una más que posible segunda temporada.

Al final, y como balance de la parte del artículo sin spoilers, queda cierta sensación de anticlimax u oportunidad de perdida. De serie que ha dejado momentos brillantes y un par de personajes -Vergara y Santoro, Santoro y Vergara- icónicos para la fantasía y el terror patrios. En general es una serie buena o muy buena, más que entretenida y que en su primer tramo funcionó como un tiro. Pero si se trataba de rematar con ocho capítulos más en un hipotético futuro, haber avisado antes.

 

Crítica de 30 monedas capítulo final con spoilers30 monedas, capítulo final: Cierre en falso 2

Los primeros diez minutos son todo lo que usted siempre quiso ver en 30 monedas y nunca se atrevió a reclamar. Monstruos surgidos del averno, el mismísimo diablo torturando a un pueblo de la Castilla profunda y un cura mazadísimo armado hasta los dientes que deja a todos comulgados de las hostias que reparte. Luego, de repente, es V, los visitantes versión diabólica y el tono cambia y descoloca. Y ese demonio gigante compuesto por los cuerpos en llamas de los condenados está sacado en la misma medida de la Divina Comedia de Dante que de Neon Genesis Evangelion.

Luego llega el momento «resistencia en las catacumbas» y toda la parte central pierde interés salvo por el breve protagonismo que reserva a dos secundarios como Antoñito y el sargento Laguna. La mujer de este último, por cierto, es uno esas «reliquias de Chejov» que se han quedado sin utilizar. Ni siquiera tiene cara, la vimos abandonar el pueblo en segundo plano en el capítulo 7 y no tenemos demasiado contexto de por qué puede ser importante. Solo que nos la han mencionado lo suficiente, hurtándonos su presencia -¿reservando el casting?- como para que intuyamos que algún papel tiene reservado.



Sí que se acaba utilizando la sangre de San Ambrosio, reliquia aparentemente nacida de la imaginación de los autores y que acaba sirviendo para uno de los pocos momentos en los que Vergara actúa como mago. Lo que termina por hacerse pesado es el presunto triángulo entre Paco, Elena y Merche. El alcalde Superman, que ya ni es lo uno ni lo otro, se revela como un personaje con poca personalidad y que de repente la lía parda porque el guión lo necesita. Ni siquiera le reservan un antagonista para que se pelee, la bruja está destinada a la veterinaria en un giro de cuento de terror que nos recuerda que seguimos en una antología, aunque muy diluida en su tramo final.

 

30 monedas, ¿temporada 2?

30 monedas, capítulo final: Cierre en falso 3

El plano final con la mirada entre Merche y el obispo nos regala dos villanos para próximas temporadas situados a medio camino entre una sátira antifranquista de Carlos Giménez y Predicador. La serie podría acabar así -muchos guiones del tándem Guerrica/de la Iglesia lo hacen-, con los héroes supervivientes tan dispersos como las monedas y Vergara sacrificándose como mártir. Paradójicamente es la ambigüedad del destino final de Elena, y no el del personaje central, la que nos deja más claro que esto está planeado para continuar. Y la cuestión es… ¿hace falta?

Que 30 monedas iba a tener más de una temporada lo fue diciendo en las entrevistas de promoción Álex de la Iglesia cada vez que tuvo oportunidad. De hecho, se ponía como objetivo tres temporadas. Sin embargo, el final abierto resulta anticlimático en tanto parece difícilmente escalable. Salvo que vayamos a ver a otro antagonista aún peor que Santoro reunir las monedas y provocar el Apocalipsis. Lo cuál puede que sea la idea.

En el balance final, 30 monedas ha sido la bomba creativa y el festival de monstruos y guantazos que se esperaba solo por momentos. Aunque las referencias teológicas, populares y culteranas han sido divertidas de seguir, no acaban de articularse temáticamente con lo que pasa. Como es habitual en el director, en el empujón final todo lo sembrado en los dos primeros tercios de la historia se desactiva para dar paso a una escena de acción detrás de otra. La serie es tan marca de la fábrica que no nos ahorra ni al protagonista y su némesis precipitándose al vacío en un abrazo mortal, en este caso Sherlock y Moriarty sobrenaturales.

Pero es que ya lo dijimos en la primera entrega de esta serie. Esto es Álex de la Iglesia. Lo tomas o lo dejas. Y cuando llegue la segunda, aquí lo tomaremos.

 

Jose A Cano (@caniferus)

Puedes ver 30 monedas online aquí.

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‘Las niñas’ y ‘Antidisturbios’, las principales ganadoras en los Forqué 2021

Las niñas y Antidisturbios son las grandes ganadoras en los Premios Forqué 2021. La primera película de Pilar Palomero toma así el relevo en cine como ganadora de La trinchera infinita, que fue la principal ganadora de unos Forqué 2020 muy repartidos. Lo han sido también en 2021, especialmente entre las películas, en las que se ha reconocido a El año del descubrimiento (Mejor Largometraje Documental), Ane (Mejor Intepretación Femenina para Patricia López Arnaiz), Sentimental (Mejor Intepretación Masculina para Javier Cámara) y Uno para todos (Cine y Educación en Valores).



Esta edición de los Forqué 2021 es la primera en la que la industria premia a las series de televisión. Entre ellas, la principal ganadora ha sido Antidisturbios, con dos premios. La serie creada por Rodrigo Sorogoyen se lleva el Forqué a la Mejor Serie y el de de Mejor Actor, que recibió Hovik Keuchkerian con un emocionante minuto de silencio por los fallecidos por la pandemia. La Mejor Actriz fue Elena Irureta por Patria, que decidió compartir su premio en el escenario con su compañera Ane Gabaraín en uno de los momentos de la noche.

 

Los Forqué 2021, marcados por la pandemia

'Las niñas' y 'Antidisturbios', las principales ganadoras en los Forqué 2021 4

Susana Abaitua y una trabajadora sanitaria en los Forqué 2021. Foto: Zenit Comunicación

Los galardones que organizan los productores españoles fueron testigos también de la entrega de la Medalla de Oro de EGEDA, en reconocimiento a toda una carrera, a Fernando Colomo y Beatriz de Gándara. El galardón reconoció su trabajo conjunto durante más de 25 años como productores. El Mejor Cortometraje se lo quedó Yalla, de Carlo D’Ursi, completando así los premios de una gala presentada por Aitana Sánchez-Gijón y Miguel Ángel Muñoz.

Las dos horas de función han estado permanentemente marcadas por la pandemia. Desde el monólogo inicial de Imanol Arias, pasando por los distintos trabajadores que han acompañado y entregado los premios, hasta el momento final con una mujer recuperada de la enfermedad. Con algún momento cómico y distintas actuaciones musicales, los Forqué 2021 han sido la edición más complicada (aún más por Filomena) para EGEDA y la han celebrado repartiendo juego entre los nominados.

 

Ganadores Premios Forqué 2021

Mejor Largometraje de Ficción o Animación

Adu

Akelarre

La boda de Rosa

Las niñas

 

Mejor Largometraje Documental

Antonio Machado. Los días azules

Cartas mojadas

El año del descubrimiento

El Drogas



Mejor Serie

Antidisturbios

La casa de papel

Patria 

Veneno

 

Mejor Cortometraje 

A la cara

Yalla

Yo

 

Mejor Interpretación Masculina 

David Verdaguer por Uno para todos

Javier Carmara por Sentimental

Juan Diego Botto por Los europeos

Mario Casas por No matarás

 

Mejor Interpretación Femenina

Andrea Fandos por Las niñas

Candela Peña por La boda de rosa

Kiti Mánver por El inconveniente

Patrciai López Arnáiz por Ane

 

Mejor Interpretación Masculina de Serie

Alex Garcia por Antidisturbios

Hovik Keuchkerian por Antidisturbios

Javier Cámara por Vamos, Juan

Raul Arevalo por Antidisturbios

 

Mejor Interpretación Femenina de Serie 

Anne Gabarain por Patria

Daniela Santiago por Veneno

Elena Irureta por Patria

Vicky Luengo por Antidisturbios

 

Mejor Largometraje Latinoamericano

El agente topo

El olvido que seremos

El robo del siglo

Nuevo orden

 

Cine y Educación en Valores

Adu

La boda de Rosa

Las niñas

Uno para todos

 

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Baby: lirismo radical para una historia oscura

Si el cine español puede celebrar los buenos resultados recientes de su joven cine independiente -películas como Lo que arde, El año del descubrimiento o My mexican bretzel han encontrado su espacio-, no se puede decir lo mismo de cineastas de generaciones anteriores. Uno de ellos, Juanma Bajo Ulloa, acaba de estrenar Baby, cinco años después de la macarra El rey gitano y dieciséis desde Frágil, más cercana en sus formas e intenciones a su nuevo trabajo.



Es demasiado tiempo para un director talentoso que apuntó muy alto a finales de los 80 con el corto El reino de Víctor, ganador del Goya, y los largometrajes Alas de mariposa, ganador de la Concha de Oro en San Sebastián, y La madre muerta a principios de los 90. Viendo esta película, que pasó por el Festival de Sitges, se entiende perfectamente el porqué de tanta espera.

Baby: lirismo radical para una historia oscura 5

Baby no puede ir más a contracorriente del presente en su forma y a la vez lo puede representar perfectamente en su fondo. La desconexión con nuestra propia humanidad, y con la naturaleza en la que esta ha vivido y ha sido posible desde el inicio de los tiempos, no podía estar más presente en nuestro día a día. Y es precisamente en esta satisfacción inmediata de los instintos, ejemplificada en el caso extremo de la adicción a las drogas, donde empieza la película.

La protagonista acaba vendiendo a su bebé recién nacido para poder seguir consumiendo pero pronto se arrepiente y acaba yendo en su búsqueda, volviendo al caserío rural en el que entregó a su hijo. Desde ese momento la película seguirá el intento de rescate y posterior huida, escondiéndose y evitando en todo momento a las tres mujeres de la casa, de diferentes edades pero de inquietante aspecto y comportamiento.

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Bajo Ulloa hace una apuesta radical en lo formal, renunciando a los diálogos y cargando todo el peso narrativo y simbólico en las imágenes y el sonido, y en un reparto completamente femenino que responde con creces al ambicioso envite. El resultado es un cuento perturbador en el que las imágenes están cargadas de belleza y en el que la luz termina abriéndose paso pese a lo oscuro y sórdido de la historia. Baby es una película que se escucha y se siente, sugestiva y metafórica.

No es necesariamente una película para todo el mundo, y desde luego merece la pantalla más grande y la sala más oscura que se pueda encontrar. Su mayor defecto es un tramo central demasiado largo en el que cae por momentos en un cine de género que rompe con la coherencia de la propuesta poética. Y, por mucho que la poesía al final esté abierta a la interpretación, no todos los hechos resultan lo suficientemente claros al final.

Pero pese a sus dificultades y a sus puntuales defectos, Baby acaba siendo una película valiosa. Una apuesta ambiciosa que crece desde su radicalidad y enmienda a lo dominante, en nuestro estar en la tierra y también en lo audiovisual. El mundo se derrumba, el del audiovisual es muy posible que también, y Bajo Ulloa hace poesía. Bienvenida sea.

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

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Cuéntame, episodio 370: Nada es como antes y no lo va a ser jamás

En Cuéntame temporada 21 María Alcántara, ya adulta y médica en un hospital madrileño, asiste a los aplausos de las 20.00 de la tarde en el mismo centro en el que está ingresado por coronavirus y, presuntamente, moribundo su padre Antonio. Mientras su hermano Carlos, novelista consagrado, se encuentra en San Genaro, confinado junto a su madre Merche, muy anciana pero aún sana, y una de sus hijas. Es Merche quien rememora los años 90, en concreto 1992, el año de los Juegos Olímpicos y la Expo, cuando, según ella, España fue «la novia del mundo».



Primera novedad: lo que estamos viendo no es una narración de Carlitos, como en las 20 temporadas anteriores. No hay voz en off ni más contexto que el del flashback -¿o es flashforward, y el «presente» es el de la cronología de la serie?-. Cuando 1992 se despliega ante nuestros ojos la que recuerda es Merche, no Carlitos. Se nota en poco más que en la ausencia de la narración de Hipólito, pero que conste en acta.

Primera bala esquivada: no vemos, al menos de momento, demasiado de 2020. Solo a María en el hospital y Carlitos -¿don Carlos?- confinado en casa junto a su familia. Tenemos pocos detalles de la vida de los Alcántara más allá de que el hijo mediano ha vuelto a vivir en Madrid y la pequeña ahora una adulta es médica, datos que ya teníamos. Nada se nos cuenta de Toni e Inés, o de sus hijos, que a estas alturas serán personas mayores, y la muerte de la abuela Herminia es referida muy lateralmente. Así que ahora mismo Cuéntame se cuida mucho de hipotecarse.

Primera conclusión: 1992 pasa a dar un poco igual muy pronto aunque sea el 95% del primer capítulo y, previsiblemente, de la temporada. Se apunta a que veremos los Juegos Olímpicos, con la eterna excusa del periodismo de Toni, y algo de la Expo de Sevilla, pero la serie anda por febrero y algún personaje deja caer que no está claro ni que se acabe el AVE a tiempo. El aplauso de las 20:00 está tan reciente que la carga emocional que conlleva se come todo lo demás. Queremos que las dos épocas dialoguen y esta primera entrega apenas se lo permite.

 

El año del descubrimiento
Cuéntame, episodio 370: Nada es como antes y no lo va a ser jamás 7

Ese es el reto más difícil para esta temporada: si no quiere ser manipuladora y jugar con las cartas marcadas tiene que encontrar la manera de que 1992 y 2020 se hablen. Existen muchas vías para ello, la más evidente es la que provoca el flashback de Mercedes: la hospitalización de Antonio en ambos años. Esa va a ser la verdadera intriga de esta temporada, aunque signifique que nos quedan muchos años de Imanol Arias gesticulando como un energúmeno. Saber si va a ocurrir. Si van a tener lo que hay que tener y matar de una vez por todas a Antonio Alcántara.

Porque saber quién lo ha atropellado en 1992 o en qué oscura corruptela se ha metido ahora este hombre ya da un poco igual. Antonio Alcántara empezó hace dos décadas reflejando la dignidad común del currito humilde en una época de falta de libertades para pasar a ser clase media aspiracional y terminar primero de politiquillo de la UCD -y ni por ahí consiguieron que quedase bien- y luego encarnar la cultura del pelotazo. Como diálogo de la generación de Carlitos, los actuales boomers, con la de sus padres, resulta terrible. Es una condena muy poco amable.

El único rasgo positivo que le resta a Antonio Alcántara después de 21 temporadas en antena es que es nuestro padre o nuestro abuelo. Y por eso, si le va mal o se muere, te da pena. Discúlpenme, pero lo que podríamos llamar la afinidad biológica, como rasgo que redime a un personaje, es bastante débil. Mercedes como contrapeso moral no funciona si el guión y todos los demás personajes que no son ella, incluido su novio actual, se empeñan en que tiene que acabar con Antonio de vuelta. Pobre mujer, por el amor de Chicho.

Me va a doler la boca de decirlo: Carlos Hipólito y Silvia Abascal son dos de los mejores intérpretes de nuestro país y su breve aparición está cargada de una naturalidad que nos deja destrozados. La llamada de teléfono entre los hermanos es tierna, cotidiana y terrible. Probablemente vamos a ver este año una videollamada multipantalla de los Alcántara que nos rompa el corazón. Es tremendo, pero la parte más arriesgada y antinatural, que era 2020, es posible que salga mejor que 1992.

 

Nosotros lo vivimos, tú lo cuentasCuéntame, episodio 370: Nada es como antes y no lo va a ser jamás 8

Decíamos ayer que hace la friolera de 20 años, en una visita a Lo + plus, Imanol Arias pensaba que 1992 sería un buen final para la serie porque fue el año en que España se le quitaron los complejos. Si la temporada llega a 1993, en Cuéntame va a nacer Rosalía. E igual sacar a María Alcántara en unas prácticas en el cinturón de Barcelona atendiendo el parto mientras en 2021 los nietos de su hermano Toni ven un videoclip sería un cierre. No uno especialmente digno, pero un cierre.

Porque unos cuantos párrafos más arriba hablábamos del diálogo intergeneracional tan desolador que suponen los personajes de Antonio y Merche, significando, más que complejos superados, una conciencia muy acusada de que todo lo malo de la sociedad franquista nunca se fue del todo. Pero es que con la generación siguiente, la de los X y los millennials o como los queramos llamar, los que iban a ser los mejor preparados de la historia, montaron el 15M y etc., el diálogo no existe. Los hijos de Toni e Inés no tienen personalidad, salvo para definir la de sus padres.

Cuéntame funciona por el nivel de producción, el equipo de guión y la calidad del reparto. Solo faltaba. Pero fideliza por la ligazón emocional. Porque los Alcántara somos todos, pero unos más que otros. En 2020 María médica se dirige a Carlitos novelista y hace explícita su función de narrador: nosotros lo vivimos, tú lo cuentas. No hay nada de Oriol o Santi en esta historia, ni parece que lo vaya a haber. El relato colectivo y emocional de los 90, el generacional de sus niños, se ha empezado a contar en otros lugares, sea Las niñas de Pilar Palomero, la inminente Feria de Netflix o, más fallida, en cosas como Una vez más. Si Cuéntame quiere absorberlas, Carlos Alcántara necesita relevo o asesoría de algún sobrino.



Dejemos aparte el arco del personaje de Inés Alcántara, la más maltratada de todas las protagonistas por el inevitable «efecto culebrón» que provoca que a su familia le tenga que pasar «de todo». Porque la hemos visto tener toda clase de parejas con las que tratarse mal y que disgustaban a su familia, desde un guiri hasta un jovencito pasando por el glorioso padre Eugenio. Pero aunque una relación lésbica y una persona bisexual se percibiesen así -muy mal- en los 90, nosotros la vemos desde los 2020. Aquí nos paseamos por la fina línea en la que ya todos los Alcántara nos acaben cayendo mal y eso signifique que no nos aguantamos a nosotros mismos. Que también puede ser.

Seguiremos comentando este Cuéntame temporada 21 y atentos a su final y sus saltos en el tiempo. Pero no queda sino admitir que el primer nos reafirma en una conclusión que traíamos de casa desde la temporada 20. O quizás desde la 10. Ya es tiempo. Literalmente dentro de la pantalla y metafóricamente fuera de ella: Antonio Alcántara debe morir.

 

Jose A Cano (@caniferus)

Puedes ver Cuéntame temporada 21 online aquí.

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Primeras imágenes de ‘La Templanza’, la nueva serie basada en una novela de la autora de ‘El tiempo entre costuras’

Amazon Prime ha dado a conocer las primeras imágenes de La Templanza, la nueva serie basada en las novelas de María Dueñas, autora de El tiempo entre costuras, que se estrenará de manera internacional por parte de la plataforma de Jeff Bezos a lo largo de 2021. Drama romántico ambientada en el siglo XIX, Leonor Watling y Rafael Novoa son los actores protagonistas.



Prime Video sigue buscando su lugar en la producción de ficción española con una nueva serie histórica, aunque en un registro totalmente diferente al de El Cid. La plataforma, eso sí, insiste en al menos dar una imagen de gran despliegue de medios en la producción y asociarse a productos que ve seguros, en este caso las novelas de Dueñas y los romances de época, en un intento de irrumpir en la producción propia con algo más que nostalgia o productos calcados de las producciones habituales de las privadas.

La Templanza narra la historia de Soledad Montalvo (Watling) y Mauro Larrea (Novoa) «una mujer y un hombre hechos a sí mismos cuyos destinos están a punto de converger». Cuando Larrea «ahogado por las deudas y la incertidumbre, apuesta sus últimos recursos en una temeraria jugada que abre ante él la oportunidad de resurgir» aparece «la perturbadora Soledad Montalvo para arrastrarle a un porvenir que jamás sospechó».

Se trata, según define la serie la nota de prensa de Amazon, de una historia «sobre la superación de la adversidad y la búsqueda de nuestro lugar en el mundo». La serie habla «sobre cómo construir un imperio y perderlo todo en un día, sobre aventuras en tierras exóticas y las segundas oportunidades».

Los creadores prometen que La Templanza «hará viajar a la audiencia hasta las tumultuosas comunidades mineras de México en el siglo XIX, pasando por los elegantes salones de la más exclusiva sociedad londinense, para llegar a la vibrante Cuba de la trata de esclavos y, de allí, a un Jerez glorioso donde que se encontraban las bodegas más importantes del mundo».

 

Un equipo con experiencia y varios premios GoyaLa Templanza

Al menos Amazon si está intentando contar con estrellas y profesionales de probada solvencia. Leonor Watling y Rafael Novoa encabezan un reparto de actores internacionales que supera los 130 intérpretes, entre los que destacan Emilio Gutiérrez Caba, Juana Acosta, Esmeralda Pimentel, Nathaniel Parker, Alejandro de la Madrid o Raúl Briones, entre otros.

La Templanza es una producción de Buendía Estudios con Sonia Martínez, Nacho Manubens, Tedy Villalba y José María Caro como productores ejecutivos. La serie está dirigida por Guillem Morales, nominado a los Goya y los BAFTA (El habitante incierto, Los ojos de Julia, Inside No.9); el ganador del Goya Alberto Ruiz Rojo (El Cid, Brigada Costa del Sol, Presunto culpable); y la ganadora del Goya Patricia Font (Café para llevar, Pulseras rojas, Cites, Gente que viene y bah).

Susana López Rubio (El tiempo entre costuras) ha liderado el equipo de guionistas, que también incluye a Javier Holgado (El desorden que dejas). Bernat Bosch Bausà y Oscar Montesinos como directores de fotografía, Pepo Ruiz, director de vestuario, y Didac Bono, en la dirección de arte, completan el equipo

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‘La boda de Rosa’, ‘Uno para todos’ y ‘Adú’ lideran las nominaciones a las Medallas CEC

La boda de Rosa, de Iciar Bollaín, sigue acumulando candidaturas a premios. Ahora se convierte en la principal favorita en las nominaciones a las Medallas CEC, los galardones más antiguos del cine español, entregados por el Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC). La dramedia protagonizada por Candela Peña acumula 9 posibilidades de llevarse metal en la 76 Edición de estos premios, entre las que se encuentran las principales candidaturas. En un escalón por debajo, le siguen Uno para todos y Adú, que tienen 8 nominaciones.



Esta terna de películas (La boda de Rosa, Uno para todos y Adú) optan al gran premio de la Mejor película, a las que se une Las niñas, de Pilar Palomero, otra de las cintas destacadas en las nominaciones a las Medallas CEC con 6 posibilidades de premio. La nota de distinción con respecto a otros galardones -ignorada en los Forqué y en los Feroz- la ha puesto Invisibles, de Gracia Querejeta, que tiene 5 nominaciones en los galardones de la asociación que llegó a presidir el guionista y director Joaquín Romero Marchant.

A la de Querejeta le siguen en número de nominaciones a las Medallas CEC otras películas españolas destacadas del 2020: Akelarre (4 nominaciones), Ane (3),  El inconveniente (3), El plan (2), Explota, explota (2), Orígenes secretos (2) y Sentimental (2). Con muchas categorías con premio, entre las numerosas películas que han conseguido una nominación destacan algunas de las películas que han brillado más en las nominaciones de otros premios como El año del descubrimiento y No matarás.

Pese a no contar con el protagonismo del pasado siglo, las Medallas CEC se acercan a los 80 años de historia y cumplen con su cita anual pese a la pandemia. En principio, la organización ha fijado para el 22 de febrero, a las 19:00, el día de la lectura y entrega de premios, aún sin especificar si habrá algún formato presencial o se desarrollará de forma online.

 

Las nominaciones a las Medallas CEC 2021

Película

La boda de Rosa, de Icíar Bollaín.

Las niñas, de Pilar Palomero.

Adú, de Salvador Calvo.

Uno para todos, de David Ilundain.

 

Director/a   

Icíar Bollaín por La boda de Rosa.

Gracia Querejeta por Invisibles.

Salvador Calvo por Adú.

David Ilundain por Uno para todos.

 

Director/a revelación    

Pilar Palomero por Las niñas.

David Pérez Sañudo por Ane.

Bernabé Rico por El inconveniente.

David Galán Galindo por Orígenes secretos.

Pedro Collantes por El arte de volver.

 

Actor  

David Verdaguer por Uno para todos.

Javier Cámara por Sentimental.

Javier Gutiérrez por Hogar.

Raúl Arévalo por Los europeos.

 

Actriz  

Candela Peña por La boda de Rosa.

Kiti Manver por El inconveniente.

Emma Suárez por Invisibles.

Adriana Ozores por Invisibles.

Patricia López Arnaiz por Ane.

 

Actor secundario       

Ramón Barea por La boda de Rosa.

Sergi López por La boda de Rosa.

Pedro Casablanc por Invisibles.

Àlex Brendemühl por Akelarre.

 

Actriz secundaria

Nathalie Poza por La boda de Rosa.

Verónica Echegui por Explota Explota.

Natalia de Molina por Las niñas.

Patricia López Arnáiz por Uno para todos.

Ana Labordeta por Uno para todos.

 

Actor revelación       

Chema del Barco por El plan.

Miguel Ángel Tirado por Uno para todos.

Pablo Molinero por El verano que vivimos.

Moustapha Oumarou por Adú.

Adam Nourou por Adú.

 

Actriz revelación  

Andrea Fandós por Las niñas.

Paula Usero por La boda de Rosa.

Amaia Aberasturi por Akelarre.

Jone Laspiur por Ane.

Gala Amyach por Un mundo normal

 

Guion original            

Pilar Palomero por Las niñas.

Alicia Luna e Icíar Bollaín por La boda de Rosa.

Coral Cruz y Valentina Viso por Uno para todos.

Antonio Mercero y Gracia Querejeta por Invisibles.

Alejandro Hernández por Adú.

 

Guion adaptado         

Ignasi Vidal y Polo Menárguez por El plan.

Bernabé Rico y Juan Carlos Rubio por El inconveniente.

Cesc Gay por Sentimental.

David Galán Galindo y Fernando Navarro por Orígenes secretos.

Marta González de Vega y Santiago Segura por Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra.

 

Fotografía                   

Sergi Vilanova por Adú.

Daniela Cajías por Las niñas.

Jean-Claude Larrieu por Nieva en Benidorm.

Javier Agirre por Akelarre.

 

Montaje  

Fernando Franco y Miguel Doblado por Black Beach.

Jaime Colis por Adú.

Teresa Font por Akelarre.

Nacho Ruiz Capillas por La boda de Rosa.

 

Música                  

Roque Baños por Adú.

Roque Baños por Explota Explota.

Adrián Foulkes y Federico Jusid por No matarás.

Zeltia Montes por Uno para todos.

 

Largometraje documental               

El año del descubrimiento, de Luis López Carrasco.

Anatomía de un dandy, de Alberto Ortega y Charlie Arnaiz.

Dehesa, el bosque del lince ibérico, de Joaquín Gutiérrez Acha.

Dear Werner (Walking on Cinema), de Pablo Maqueda.

Bajo el silencio, de Iñaki Arteta.

 

Largometraje de animación

La gallina Turuleca, de Eduardo Gondell y Víctor Monigote.

 

Película extranjera     

Mank, de David Fincher (Estados Unidos).

El padre, de Florian Zeller (Reino Unido).

1917, de Sam Mendes (Reino Unido).

El juicio de los 7 de Chicago, de Aaron Sorkin (Estados Unidos).

Vida oculta, de Terrence Malick (Estados Unidos).

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100 años de Berlanga: el debut en ‘Esa pareja feliz’

2021 es, entre otras cosas, el año del centenario de Luis García Berlanga. La celebración del nacimiento del director de cine supondrá una serie de homenajes, actos y eventos alrededor del responsable de películas como Bienvenido Mister Marshall (1953) o El verdugo (1963), que se irán sucediendo a lo largo de todo el año. En el podcast ‘Los jueves, milagro’ dedicarán un podcast monográfico mensual, exclusivo para sus suscriptores, centrado en alguna película del maestro.



En enero toca empezar desde el principio: es el turno de Esa pareja feliz (1951), debut en la dirección de largometrajes de Berlanga que realizó de la mano de Juan Antonio Bardem, su compañero y amigo de la Escuela de Cine. El programa analiza el cambio de rumbo que supuso esta película, protagonizada por Fernando Fernán Gómez y Elvira Quintilla, en el cine español de la época. Con una clara voluntad de crítica a la sociedad española de entonces y al tipo de películas que promovía el franquismo, Esa pareja feliz supuso el inicio de algunas de las constantes temáticas que se desarrollarían después durante la larga filmografía de Berlanga.

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‘Vitals’, el documental de HBO sobre la pandemia, se estrena el 7 de febrero

Vitals, el documental de El Terrat que sigue la evolución de la pandemia en un hospital de Sabadell durante la primera ola de 2020, se estrenará en HBO el próximo 7 de febrero, en una nueva apuesta de la plataforma tras los recientes estrenos de El estado contra Pablo Ibar y la aún en emisión Un sueño real.

Vitals, según la información difundida por HBO, «acompaña a un grupo de afectados por el virus durante su estancia en el hospital y hasta el interior de sus casas, y actúa como testigo de sus vivencias reales». La serie documental hace un seguimiento a diferentes pacientes y sanitarios del Hospital Parc Taulí de Sabadell durante varias semanas de marzo a junio, «en los momentos más duros de la primera ola. No son un número, todos tienen nombre».



«Desde que empezó la crisis del COVID-19, la clase política y mediática nos ha arrollado con datos. Cada día 500 muertos, 2000 contagios, 300 ingresos en la UCI, hacen falta 200 sanitarios en el hospital… Números. VITALS quiere dejar de lado los números y hablar de las personas. Hablar de Alfredo y Matilde, un matrimonio que después de 50 años se sigue queriendo como el primer día, entender la increíble dedicación de las enfermeras Sílvia e Isa, y contar la lucha de algunos de nuestros protagonistas contra una muerte inevitable. Ellos son vitales. Aprender de ellos es vital», explica Fèlix Colomer, creador del proyecto.

Hanka Kastelicová, VP Documentaries HBO Europe, y productora ejecutiva del proyecto comenta: «El director Fèlix Colomer ha conseguido mostrar la fragilidad humana, pero también el inmenso poder del amor, la familia y la dedicación profesional y personal de los sanitarios cuando han tenido que enfrentarse a un enemigo nuevo y desconocido. Vitals ofrece una mirada profunda a momentos muy íntimos de sus protagonistas, y quedará para siempre como un testimonio excepcional de estos tiempos difíciles de olvidar«.

Compuesta por tres episodios de 50 minutos, la serie documental ha sido dirigida por Fèlix Colomer (Sabadell, 1993) y producida por El Terrat y Forest Film Studios para HBO Europe. La serie completa se estrena en HBO España el próximo 7 de febrero, al igual que en el resto de los territorios de HBO Europe.

 

Las historias de VitalsVitals

En Vitals aparecen historias como las de Alfredo y Matilde, quienes están a punto de celebrar los 50 años de casados cuando, «de repente, se ven en el hospital. Los ponen en la misma habitación. Poco después, a ella le dan el alta y tiene que esperar en casa la vuelta de su marido, que se encuentra cada vez más grave».

Vanessa, con solo 34 años, es ingresada en varias ocasiones en el hospital del que ella es enfermera. Se encuentra con que le toca el papel de paciente. «Con grandes dificultades respiratorias y muy débil, su único consuelo es poder hablar con su pareja y ver a su perro por videollamada«.

Sandra y Noemí son auxiliares de enfermería. «Se han acostumbrado a la muerte. Su amistad es lo más importante que tienen dentro del hospital, les da la fuerza necesaria para afrontar las muertes diarias que sufren en el trabajo… y la incomprensión que se encuentran en ocasiones fuera de él».

Además de mostrar las situaciones en el hospital gracias a una accesibilidad que hace de estas imágenes algo único, VITALS va más allá y franquea sus muros y acompaña a los sanitarios hasta sus casas. Allí se vive la emoción de los encuentros con sus familias y su frustración al ver que el mundo exterior sigue demasiado indiferente. Vitals también documenta a los familiares de los pacientes presenciando conversaciones, videollamadas de lo más emotivas y dolorosas despedidas.

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Antonio Alcántara debe morir

Los que ya no puedan renovar el abono de transporte joven de su ciudad o comunidad autónoma recordarán Lo + plus, aquel magazine en abierto de Canal+ que siempre entrevistaba a alguien de promoción pero lo hacía con gracia. Un poco tipo Broncano pero con chistes homófobos sin venir a cuento y en vez el susodicho Broncano dos señores mayores extremadamente cultos. Al menos, al principio era así.



Por 2001 o 2002, quizás un poco después, acudieron allí Ana Duato e Imanol Arias y este último se atrevió con un vaticinio. Por entonces en la cronología interna de Cuéntame el hombre acababa de pisar la Luna, Antoñito le hablaba a don Pablo de usted y Eugenio aún era cura -aunque invitaba a Inés a ver Peppermint frappé, ay, perillán-, y Arias pronosticó que la serie «acabaría» con la flecha olímpica encendiendo el pebetero de Barcelona’92. Cito de memoria, pero se puso poético: «cuando todos los españoles volamos con esa flecha».

Cuéntame llega a su temporada 21 y lo hace tomando un riesgo tremendo: saltar al presente. Tanto, que hace sospechar que estemos a punto de ver el final de la serie, y si este no se produce de forma literal, es posible que lo haga de forma metafórica por el temido ‘salto de tiburón’. Irónicamente, lo hace coincidiendo con el año en que «el pasado» alcanza 1992. La serie aún sigue en rodaje y los creativos, con Joaquín Oristrell a la cabeza, ya han anunciado que piensan alcanzar 2021 y que es posible que veamos a una Merche casi centenaria vacunarse.

De los avances de la temporada, además, sabemos que en pleno «año del descubrimiento» a Antonio Alcántara lo atropellan y hospitalizan, pero también que es posible que en 2020 y durante el confinamiento lo veamos sufriendo la COVID19 y con respirador, puede que incluso, para mayor drama, atendido por su hija María (interpretada por Silvia Abascal) ya adulta y que trabaja como sanitaria. Y la pregunta es: ¿vamos a ver morir al patriarca -fallido- de los Alcántara? Y, sea así o no, ¿debe?

 

Carlitos fuimos todos

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Hemos visto a Antonio Alcántara estar pluriempleado, servir de testaferro, convertirse en nuevo rico, engañar a su mujer e incluso militar en la UCD. Es más. Lo hemos visto pasar de ser el Padre de España, con la generación del baby boom identificándose con Carlitos -quizás esta temporada, finalmente, Don Carlos, que para eso estará Carlos Hipólito dando la cara- a un señor bastante desagradable que tiene la desfachatez de poner unos cuernos en plena noche electoral del 82, como una metáfora nada sutil de lo que iba a acabar pasando con Felipe González.

Los trayectos de sus hijos e hijas no han sido menos rocambolescos si uno se para a pensarlo, con ese Toni estudiante antifranquista que casi entrevista a Catherine Deneuve y lo mismo es abogado de Atocha que te destapa el GAL o esa Inés que, como es «la rebelde», se echa novios guiris, hippies o curas… o se engancha a la heroína. Pero es la base de la serie. Los Alcántara tenemos que ser todos -la generación del que esto escribe es la de los hijos de Toni, por ejemplo-, así que les tiene que pasar de todo. Son el reflejo desde la ternura que permite la distancia de un relato colectivo. Un relato de consenso.

Cuéntame siempre ha sido lo que algunos llaman, o llamaban, Cultura de la Transición, que no es bueno ni malo, sino una etapa que vivieron las Españas como sociedad. La serie se alimentaba de reflejar un consenso que ya existía. Subrayaba demasiado algunas cosas, porque cuando la serie empezó a emitirse a señoras como Herminia aún se las infravaloraba por ser de Cuenca o Murcia, pero en general, cuando empezaba una trama, el «sentido común» sabía hacia donde iba. Ahora toca que a Toni lo detengan. Ahora un cliente de Carlitos le va ofrecer una raya. Ahora Carrero Blanco va a batir el récord mundial de salto de altura.

El año del señor de 1992 queda muy lejos, casi 30 años, menos que la distancia entre el primer capítulo de la serie -1968- y su fecha de emisión -2001- pero aún así una distancia suficiente como para que los críos de entonces sintamos nostalgia y hasta existan ya películas que rememoran la década y la tratan como «de época», como Las niñas sin ir más lejos. Pero 2020 es, literalmente, antes de ayer. Es un trauma colectivo aún sin procesar. Y, sobre todo, uno que quizás no deba procesarse según las normas de Cuéntame.

 

El último Jedi de San Genaro<i>Antonio Alcántara debe morir</i> 10

No me interpreten mal. Tener a Hipólito y Silvia Abascal como Carlos y María Alcántara de adultos es un aliciente para ver la serie. Ver por fin un año del que tengo memorias más o menos claras, 1992, reflejado en la ficción que quiere contarnos a todos, también. No me parecería mal del todo acabar viendo en Cuéntame, algún día, el gol de Iniesta de 2010 -aunque todos sabemos que el importante de verdad fue el de Cesc en la tanda de penaltis ante Italia en 2008-, el 15M -¡con los hijos quizás errejonistas!- o al mismísimo Ibai Llanos.

Desde luego el #MeToo ya lo hemos visto filtrarse, con una Merche que crece más en tanto se empequeñece Antonio, con la ficción adelantando 30 años el zeitgeist de la realidad e impugnando ese modelo de masculinidad. Sufrida y cotidiana, silenciosa y frágil, una masculinidad que en sus comienzos la serie trataba con dulzura y ahora, aunque no deje de quererla como se quiere a lo que nos duele porque forma parte de nosotros, no le ahorre ni una crítica ni una humillación. Si, como parecen adelantar las promos, en 2020 vuelven a ser pareja, se trata de una decisión, como poco, cobarde.



Pero es que nosotros… ya no nos pensamos así, ya no filtramos la realidad como en 2001. Cuéntame fue la transición entre las grandes series de prestigio de TVE de los 80 y 90 -lo mismo Anillos de Oro que La Regenta, que es de 1996- y la actual revolución del audiovisual español. Fue la serie de calidad cuando no se hacían series de calidad -siempre se han hecho, pero ustedes me entienden-. Y ahora acaba de decidir enfrentarse de cara al salto de tiburón. Reflejar el último momento emotivo colectivo, el inmediato, el que aún está en marcha, aquel cuyo proceso de asimilación y establecimiento de un relato colectivo está lejos de terminar.

Cuéntame no es El Ministerio del Tiempo. Si un personaje muere, tiene que permanecer muerto. Y si la serie quiere sobrevivir, o al menos no traicionarse a sí misma, debe suicidarse. Debe cambiar el relato. Quizás vaya a hacerlo, aunque parece que no, y este juntaletras está descarrilando. Pero para que el relato colectivo pueda transformarse en algo nuevo, en algo más, el ordenanza pluriempleado ya nos ha enseñado todo lo que podía en este formato. Y Antonio Alcántara, literal o figuradamente, debe morir.

 

Jose A Cano (@caniferus)

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