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30 monedas, capítulo final: Cierre en falso

Final abierto a una posible segunda temporada que perjudica a la primera.

30 monedas, capítulo final: Cierre en falso 1

Con Pedraza bajo el control de la niebla y del falso sacerdote, los cainitas acuden para reunir en un solo lugar las 30 monedas de plata. Vergara, Paco y Elena se convierten en refugiados en las cloacas de su propio pueblo para intentar rescatar a sus vecinos. En la hora final, cuando Santoro va a convertirse en Antipapa, se revelará el verdadero cometido del padre Vergara en los planes del Maligno… y en los de Dios.



30 monedas capítulo final cierra en falso y con un capítulo irregular, que empieza y acaba en alto pero tiene una parte central irregular o quizás excesivamente larga. Nada nuevo, ha sido el gran debe de toda la segunda mitad de la serie. Las referencias a la cultura POP y la teología católica se multiplican en este capítulo, que incluso se reserva una revelación con doble giro sobre quién maneja los hilos de los acontecimientos, si Dios o el Impostor. Queda a la libre interpretación del espectador… o a una más que posible segunda temporada.

Al final, y como balance de la parte del artículo sin spoilers, queda cierta sensación de anticlimax u oportunidad de perdida. De serie que ha dejado momentos brillantes y un par de personajes -Vergara y Santoro, Santoro y Vergara- icónicos para la fantasía y el terror patrios. En general es una serie buena o muy buena, más que entretenida y que en su primer tramo funcionó como un tiro. Pero si se trataba de rematar con ocho capítulos más en un hipotético futuro, haber avisado antes.

 

Crítica de 30 monedas capítulo final con spoilers30 monedas, capítulo final: Cierre en falso 2

Los primeros diez minutos son todo lo que usted siempre quiso ver en 30 monedas y nunca se atrevió a reclamar. Monstruos surgidos del averno, el mismísimo diablo torturando a un pueblo de la Castilla profunda y un cura mazadísimo armado hasta los dientes que deja a todos comulgados de las hostias que reparte. Luego, de repente, es V, los visitantes versión diabólica y el tono cambia y descoloca. Y ese demonio gigante compuesto por los cuerpos en llamas de los condenados está sacado en la misma medida de la Divina Comedia de Dante que de Neon Genesis Evangelion.

Luego llega el momento «resistencia en las catacumbas» y toda la parte central pierde interés salvo por el breve protagonismo que reserva a dos secundarios como Antoñito y el sargento Laguna. La mujer de este último, por cierto, es uno esas «reliquias de Chejov» que se han quedado sin utilizar. Ni siquiera tiene cara, la vimos abandonar el pueblo en segundo plano en el capítulo 7 y no tenemos demasiado contexto de por qué puede ser importante. Solo que nos la han mencionado lo suficiente, hurtándonos su presencia -¿reservando el casting?- como para que intuyamos que algún papel tiene reservado.



Sí que se acaba utilizando la sangre de San Ambrosio, reliquia aparentemente nacida de la imaginación de los autores y que acaba sirviendo para uno de los pocos momentos en los que Vergara actúa como mago. Lo que termina por hacerse pesado es el presunto triángulo entre Paco, Elena y Merche. El alcalde Superman, que ya ni es lo uno ni lo otro, se revela como un personaje con poca personalidad y que de repente la lía parda porque el guión lo necesita. Ni siquiera le reservan un antagonista para que se pelee, la bruja está destinada a la veterinaria en un giro de cuento de terror que nos recuerda que seguimos en una antología, aunque muy diluida en su tramo final.

 

30 monedas, ¿temporada 2?

30 monedas, capítulo final: Cierre en falso 3

El plano final con la mirada entre Merche y el obispo nos regala dos villanos para próximas temporadas situados a medio camino entre una sátira antifranquista de Carlos Giménez y Predicador. La serie podría acabar así -muchos guiones del tándem Guerrica/de la Iglesia lo hacen-, con los héroes supervivientes tan dispersos como las monedas y Vergara sacrificándose como mártir. Paradójicamente es la ambigüedad del destino final de Elena, y no el del personaje central, la que nos deja más claro que esto está planeado para continuar. Y la cuestión es… ¿hace falta?

Que 30 monedas iba a tener más de una temporada lo fue diciendo en las entrevistas de promoción Álex de la Iglesia cada vez que tuvo oportunidad. De hecho, se ponía como objetivo tres temporadas. Sin embargo, el final abierto resulta anticlimático en tanto parece difícilmente escalable. Salvo que vayamos a ver a otro antagonista aún peor que Santoro reunir las monedas y provocar el Apocalipsis. Lo cuál puede que sea la idea.

En el balance final, 30 monedas ha sido la bomba creativa y el festival de monstruos y guantazos que se esperaba solo por momentos. Aunque las referencias teológicas, populares y culteranas han sido divertidas de seguir, no acaban de articularse temáticamente con lo que pasa. Como es habitual en el director, en el empujón final todo lo sembrado en los dos primeros tercios de la historia se desactiva para dar paso a una escena de acción detrás de otra. La serie es tan marca de la fábrica que no nos ahorra ni al protagonista y su némesis precipitándose al vacío en un abrazo mortal, en este caso Sherlock y Moriarty sobrenaturales.

Pero es que ya lo dijimos en la primera entrega de esta serie. Esto es Álex de la Iglesia. Lo tomas o lo dejas. Y cuando llegue la segunda, aquí lo tomaremos.

 

Jose A Cano (@caniferus)

Puedes ver 30 monedas online aquí.

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