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30 monedas, capítulo 3: Espejos para no dormir

La particular antología del terror de Álex de la Iglesia revela su conflicto central.

30 monedas, capítulo 3: Espejos para no dormir 1

Una obra en la farmacia del pueblo desvela un espejo misterioso: refleja objetos que no se encuentran al otro lado. En concreto, un libro, el mismísimo Evangelio de Judas. Vergara, Paco y Elena trataran de resolver el misterio, lo que acabará provocando que el cura les cuente al fin quiénes son las personas que quieren conseguir la moneda y también reacciones inesperadas en el pueblo.

El mejor capítulo hasta ahora, aunque aún queda media serie. El momento en el que se hace evidente el referente más inmediato de esta antología: Historias para no dormir. Hay homenajes a Sam Peckinpah, Doctor Who, Paranormal Activity y, por supuesto, a Alicia y lo que encontró al otro lado del espejo. Por haber, hay hasta un discurso que atiza a los populistas y la antipolítica y nos advierte contra los líderes que se creen muy seguros de sí mismos, definidos como el reflejo torcido de los verdaderos héroes. Porque lo contrario de la fe no es la duda, sino el miedo. Y no hay que tener miedo al miedo.



La serie, realmente, empieza aquí. En este capítulo, Evangelio de Judas mediante, se aclara el mcguffin y se ponen las cartas sobre la mesa, los villanos reciben nombre y apellidos y queda más o menos claro, aunque falten detalles, cuáles es la misión del padre Vergara y sus demonios personales. También se avanza, y mucho, en los roles de Paco y Elena, además de tener el momento clásico de de la Iglesia en el que los extremos del tópico costumbrista son retorcidos hacia el terror.

 

Crítica de 30 monedas capítulo 3 con spoilers30 monedas capítulo 3

Si el segundo capítulo, con sus niñas de Alcásser filtradas por Strangers Things, ya insinuaba la voluntad de una antología con Vergara y sus acólitos como hilo conductor, el tercero nos confirma que esa recopilación no es otra que el Historias para no dormir de Ibáñez Serrador. El episodio empieza como si enlazase el final de uno de la serie del inmortal Chicho, con Tomás el farmacéutico perdiendo la razón por lo que ha visto en el espejo. También es la entrega, de momento, que mejor salta entre lo costumbrista y lo sobrenatural, con el capítulo jugando a las simetrías al mostrarnos la misa o la clínica veterinaria en cada extremo, saltando del día a la noche e incluso jugando con la naturalidad de la fotografía, mucho más estilizada en capítulos anteriores. 

Eduard Fernández da una lección de cambios de registro en este capítulo. Tras lo dosificado que estuvo en el anterior, se confirma que por mucha ternura o carisma que le pongan Silvestre y Montaner, la serie es mejor cuando la lleva Vergara. Su reverso tenebroso, engreído, locuaz y ‘voxero’, es hasta ahora el mejor monstruo que ha tenido la serie. Sirve para presentar perfectamente a los villanos, un reflejo torcido de la Iglesia Católica que reside dentro de la misma y que interpreta a la inversa, como los relojes reflejados en un espejo, las enseñanzas de la Biblia. Tiene un poco de Memorias del Ángel Caído y otro poco de conspiranoia en la mejor tradición de El Código Da Vinci.



En cuanto al pueblo, que sigue caminando entre las series costumbristas tipo Querido maestro o Historias de Alcafrán con la crítica política de Guerricaechevarría y de la Iglesia. El final del capítulo introduce ya a todos los personajes en una dinámica en la que no pueden negar los sucesos extraños y que anuncia cambios sobre todo en Merche, secundaria antipática hasta el momento. Que el tono de comic-book por entregas siga funcionando va a depender de que veamos esto desarrollado de forma satisfactoria

 

Reliquias de Chéjov

30 monedas, capítulo 3: Espejos para no dormir 2

El padre Vergara abre una Teología de San Ireneo para explicar a Elena y Paco quienes son y de dónde vienen los cainitas o seguidores del Evangelio de Judas. Tiene lógica puesto que se supone que estos últimos eran gnósticos e Ireneo de Lyon fue uno de los grandes polemistas que se dedicó a rebatirlos. Mientras sus rivales mantenían que el hombre tenía tres naturalezas separadas (material, animal e individual), el doctor de la Iglesia mantenía que la naturaleza humana es una sola mezcla de cuerpo, alma y espíritu. (Que no me maten ni historiadores ni teólogos, sé que he hecho una simplificación excesiva). 

Por cierto, es verdad que de la esponja con la que dieron de beber vinagre a Cristo hay varios pedazos en el Escorial, pero también está en París, al menos entres iglesias diferentes de Roma y hasta en Jerusalén. En Pedraza, menos dentro de la ficción de 30 monedas, nada. Tampoco le consta a este juntaletras, ni he podido encontrar referencias, que la sangre de San Ambrosio -mentor de San Agustín y conciencia del emperador Teodosio, según la tradición- sea milagrosa. Estas reliquias, ¿podemos llamarlas “agua bendita de Chéjov”? Vergara las guarda en el altar bajo el que custodia su arsenal, no sabemos si las veremos usadas contra el mal en próximos episodios.

Balance: un gran capítulo, en la línea del inaugural, que si es igualado por un par más de los que queden situará a la serie en el muy complicado podium de este 2020. Además de una trama de terror más que decente tenemos varios homenajes preciosos a clásicos del género y a la tradición del susto español.

 

Jose A Cano (@caniferus)

Puedes ver ’30 monedas’ capítulo 3 online aquí.

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