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30 monedas, capítulo 7: Tener fe es querer tener fe

La serie mantiene sus vicios pero nos deja su mejor cliffhanger para la batalla final.

30 monedas, capítulo 7: Tener fe es querer tener fe 1

El nuevo sacerdote toma posesión de la parroquia en ausencia del padre Vergara y establece una relación muy cercana con Merche. Paco sigue confuso y quiere expresarle sus sentimientos a Elena. Una misteriosa niebla se convierte en el enésimo fenómeno inexplicable que afecta al pueblo y el sargento Laguna se mete en problemas. Al mismo tiempo, Vergara intenta regresar a Pedraza para detener los planes de Santoro y los cainitas.

¿No querías John Carpenter? Toma dos tazas. Estas críticas semanales han sido un poco juego de detectar referencias voluntarias e involuntarias -a veces se regurgita la cultura POP sin darse cuenta- y aquí, El Exorcista aparte, hay una a John Carpenter tan evidente que no sería ni spoiler revelarla. Por otra parte, encajaban mejor cuando 30 monedas jugaba a ser una antología encubierta. Los «monstruos de la semana» entran peor en esta recta final, sobre todo cuando nunca se ha corregido el vicio de la innecesaria duración de los episodios, que los hace tener tramos intermedios más flojos.



En la parte positiva, como siempre, la brutal capacidad icónica de la serie en general y del padre Vergara en particular, que se desata tras una conveniente caída del caballo… camino de Damasco, ¿lo captas? La masa de personajes tópicos del pueblo revela de nuevo su función y hasta nos preocupamos por su destino. El único que se desdibuja es Paco, que tiene más gracia desmelenado metido en movidas que no entiende que lloriqueando por sus dos amores. Aunque ya no lleve las gafas.

 

Crítica de 30 monedas capítulo 7 con spoilers30 monedas capítulo 7

El penúltimo capítulo de 30 monedas finaliza con el cliffhanger que anunciaba el primero. Una estampa macarra y despendolada del padre Vergara armado hasta los dientes dejando atrás un edificio en llamas -su Iglesia, para más inri- sin volverse a mirar. Tras pasar por su propia penitencia, regresando al pueblo en la hora de más necesidad y dispuesto a acabar con sus enemigos y salvar a sus amigos. Comparado, Tarantino una cosa tierna, mire usted. Venga, me lo como.

El problema es que, siendo Vergara el personaje mejor dibujado y el más interesante -con la excepción del villano Santoro-, lo que le ha estado pasando estos capítulos era mucho más aburrido y previsible que nada de lo que ocurría mientras en Pedraza o en el exilio de Elena. ¿Se perdona todo por el magnetismo del protagonista y el interés del argumento general o la efectividad de algunos monstruos



Pues no está claro. Porque hay fallos, directamente, de lógica. Por ejemplo, que probablemente Paco debería haberse quitado la chaqueta lo primero, ¿no? Y luego algunos tics recurrentes del tándem Guerrica y de la Iglesia, que consisten en presentarte conceptos o personajes que parece que van a ser importantes y luego ni se explican ni se desarrollan, como la bruja o el engrudo negro que clausura el pueblo. Dispositivos narrativos que acaban siendo meras excusas. Lo que pasa es que claro. El Tentador. La niebla. El cura mazao con escopetas. Danos más, Álex, somos tus zorras.

 

El confinamiento de Pedraza30 monedas capítulo 7

La plaga final sobre Pedraza es… ¡un confinamiento perimetral demoníaco! Como comentábamos al principio, las referencias a John Carpenter vuelven de manera muy explícita, esta vez en forma de niebla y de pueblo maldito cercado por fuerzas sobrenaturales. Al mismo tiempo, en la epifanía de Vergara al comienzo del capítulo, en la que sus fantasmas lo llaman por su nombre de pila, está de nuevo Unamuno y su San Manuel Bueno, mártir. De ahí la importancia de recalcar que sus convecinos reniegan de él: Vergara se sacrifica por una fe que ha perdido y por gente que no lo aprecia.

Hay, por cierto, una tierna e inesperada reivindicación del picoleto de pueblo, ese guardia civil «que no lleva traje, lleva uniforme, como los camareros y las enfermeras», al que da credibilidad la capacidad de Pepón Nieto para interpretar a personas normales. Que sonará a cachondeo, pero no es tan fácil. Es un capítulo, por cierto, que redime y condena al mismo tiempo al pueblo como masa. Su alma conjunta está en juego, quizás ya perdida, pero de la Iglesia hace que los apreciemos a través de los personajes que mantienen la «cordura», como la camarera gótica que mira al Padre Angelo con miedo.

Recapitulando: 30 monedas capítulo 7 es un episodio partido en dos, en el que los referentes ya vistos se afinan un poco y los personajes se colocan para la batalla final. Llevamos algo más de ocho horas de viaje, un poco montaña rusa, y queremos nuestra recompensa. Nos habían prometido terror, humor, amor… pero sobre todo a un cura boxeador que usa escopetas con balas empapadas en agua bendita enfrentándose a un ejército de monstruos. Parece que dentro de una semana, por fin, lo tendremos.

 

Jose A Cano (@caniferus)

Puedes ver 30 monedas online aquí.

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