La vampira de Barcelona, presente en 14 categorías, ha sido la gran protagonistas de las nominaciones a los Premios Gaudí 2021, anunciadas este jueves y con Las niñas de Pilar Palomero, con 13, y Sentimental de Cesc Gay, con 8, como grandes competidoras. La cinta de Lluis Danès compite en todas las categorías principales incluidas Mejor Película y Mejor Dirección.
La Academia del Cine Catalán ha dado a conocer una lista de nominaciones a los Premios Gaudí en la que destacan las tres categorías en las que aparece My Mexican Bretzel, una de las sorpresa de la temporada que tras su irrupción en los Goya en Mejor Dirección Novel parece que va a encadenar más reconocimientos.
Entre lo más llamativo en esta edición de las nominaciones a los Premios Gaudí se encuentra la doble nominación en mejor fotografía de Josep Civit, por Baby y por La vampira de Barcelona, o la irrupción del elenco de L’ofrena en las categorías de actuación, que valen para que la cinta compita también por Mejor Película.
Las niñas y La boda de Rosa, por su parte, nominadas a Mejor Película en Lengua No Catalan, Dirección y Guión mantendrán su pulso previo a los Goya también en estos Gaudí 2021. Una carrera en la que por el momento la cinta de Pilar Palomero lleva ventaja tras ganar en los Forqué.
Nominaciones a los Premios Gaudí 2021
Mejor Película
L’ofrena
La mujer ilegal
La vampira de Barcelona
Les duets nits d’ahir
Mejor Película en lengua no catalana
Adú
La boda de Rosa
Las niñas
Sentimental
Mejor Dirección
Cesc Gay, por Sentimental
Icíar Bolláin, por La boda de Rosa
Lluis Danès, por La vampira de Barcelona
Pilar Palomero, por Las niñas
Mejor Guion
Cesc Gay, por Sentimental
Icíar Bolláin, por La boda de Rosa
Nuria Giménez Lorang, por My Mexican Bretzel
Pilar Palomero, por Las niñas
Mejor Protagonista Femenina
Andrea Fandos, por Las niñas
Anna Alarcón, por L’ofrena
Candela Peña, por La boda de Rosa
Nora Navas, por La vampira de Barcelona
Mejor Protagonista Masculino
Àlex Brendemühl, por L’ofrena
David Verdaguer, por Uno para todos
Javier Cámara, por Sentimental
Mario Casas, por No matarás
Mejor Dirección de Producción
David Masllorens i Silva, por La vampira de Barcelona
Ester Velasco, por No matarás
Luis Fernández i Ana Parra, por Adú
Uriel Wisnia, por Las niñas
Mejor Película Documental
¿Puedes oírme?
La Mami
My Mexican Bretzel
The Mistery of the Pink Flamingo
Mejor Cortometraje
Candela
Forastera
Ni oblit ni perdó
Panteres
Vera
Mejor Película para Televisión
Éxode
El crèdit
La fossa
La mort de Guillem
Mejor Dirección Artística
Anna Pujol, por Sentimental
Balter Gallart, por No matarás
Lluis Danès, por La vampira de Barcelona
Monica Bernuy, por Las niñas
Mejor Actriz Secundaria
Bruna Cusi, por La vampira de Barcelona
Natalia de Molina, por Las niñas
Nuria Prims, por La vampira de Barcelona
Verónica Echegui, por L’ofrena
Mejor Actor Secundario
Abdel Aziz El Mountassir, por La mujer ilegal
Alberto San Juan, por Sentimental
Ernesto Alterio, por Te quiero, imbécil
Francesc Orella, por La vampira de Barcelona
Mejor Montaje
Ana Pfaff, por La Mami
Bernat Aragonès, por A Stormy Night
Cristóbal Fernández i Nuria Giménez Lorang, por My Mexican Bretzel
Sofi Escudé, por Las niñas
Mejor Música Original
Alfred Tapscott, por La vampira de Barcelona
Carlos Naya, por Las niñas
Roque Baños, por Adú
El Niño de Elche, por Niños somos todos
Mejor Fotografía
Bet Rourich, por Uno para todos
Daniela Cajías, por Las niñas
Josep Civit, por Baby
Josep Civit, por La vampira de Barcelona
Mejor Vestuario
Anna Güell, por Sentimental
Arantxa Ezquerro, por Las niñas
Mercé Paloma, por La vampira de Barcelona
Patricia Monné, por Adú
Mejor Sonido
Sentimental
Las niñas
La vampira de Barcelona
No matarás
Mejores Efectos Visuales
No matarás
La vampira de Barcelona
Hogar
Adú
Mejor Maquillaje y Peluquería
Amparo Sánchez, por La boda de Rosa
Carmen Arbues, por Las niñas
Laura Pérez i Xavi Valverde, por La vampira de Barcelona
Buenas noticias para la taquilla española.Las niñas, que regresó las salas de cine tras recibir el premio a Mejor Película en los Premios Forqué, ha aprovechado el tirón de este galardón y otros como los Días de Cine o los CYGNUS, además de las nominaciones a los Goya, para incrementar su recaudación casi un 500% respecto a la semana anterior y colocarse entre las 10 películas más vistas del pasado fin de semana, del 22 al 24 de enero.
En concreto la cinta dirigida por Pilar Palomero recaudó 26.061 euros, según datos del ministerio, tras exhibirse en 95 pantallas de 79 cines y con un total de 4122 espectador solo la semana pasada, unos números nada despreciables dadas las restricciones sanitarias que han vuelto a imponerse en toda España. En total Las niñas ya ha recaudado 519.851 euros en todo su trayecto en taquilla, con más de 90.000 espectadores.
Es una de las dos únicas películas españolas que se cuelan entre las más vistas, junto a Hasta el cielo, que no bajado del Top 5 desde su estreno. En el acumulado desde su reestreno Las niñas ya roza los 40.000 euros de recaudación en este 2021, casi los mismos que estrenos más recientes como Nieva en Benidorm, según datos del Ministerio de Cultura.
Ya en su primer estreno en septiembre la cinta de Palomero tuvo muy buenos datos. Estando distribuida en 86 salas, la película habría recaudado un total de 81.857 euros durante sus tres primeros días en las salas españolas, siendo uno de los mejores estrenos posteriores a la reapertura de los cines tras el primer confinamiento.
Formado en la cantera de la ESCAC, Ignacio Acconcia (1984) debuta en largo con un proyecto en el que lleva siete años inmerso: El niño de fuego, un documental sobre un joven (Aleixo Paz) que convive con los efectos físicos y psicológicos de un grave accidente que le provocó quemaduras en más del 90% de su cuerpo.Y ahora es el turno de enseñársela por fin al público, que puede verla en exclusiva en Movistar + desde el pasado domingo 24 de enero.
Tras varios cortometrajes y una serie de televisión, Acconcia ha conseguido llamar la atención con su primer gran proyecto: llegó a la SEMINCI, donde fue seleccionado en la Sección DOC. España, y ahora recibe la atención directa de una gran operadora como Movistar. El director recibe a Cine con Ñ para hablar sobre las claves de esta meditada película, pero también para reflexionar sobre la ética del documentalismo o la capacidad para trazar un retrato generacional.
En distintas entrevistas ha dicho que uno de los motivos para hacer El niño de fuego es que quería explorar el tema de la identidad. ¿Por qué hacer un documental sobre este concepto en concreto y por qué Aleixo servía para hacerlo?
Todo me vino a partir de hacer un máster de documental de creación en la Pompeu Fabra. La identidad era el hilo por donde quería iniciar mis pasos: me fascinaba ese proceso de cambio que hay en la misma durante la adolescencia. La otra parte viene también a partir de un artículo que leí en El País sobre un cursillo de maquillaje para personas que se habían quemado. Me llamó la atención y me hizo preguntarme cómo era vivir así y cómo se podía construir esa identidad a partir de un rostro desfigurado.
Partiendo de esa idea, fui a la Asociación de quemados del Hospital Vall d’Hebron y a partir de ahí salió todo rodado: fui a varias sesiones, conocí a Teresa, la madre de Aleixo, y luego a Aleixo. Y ahí fue cuando concidieron estas dos cosas que yo buscaba: él tenía 13 años, empezando la adolescencia, y vi claro que el personaje me interesaba mucho también por dentro.
¿Cómo se fueron mezclando esa unión del aspecto exterior y de lo que va sucediendo psicológicamente dentro de Aleixo?
Al principio tenía una idea bastante superficial sobre todo el proceso. Empecé a interesarme por Aleixo con esa curiosidad inicial de saber cómo él se enfrentaba al mundo a partir de su cuerpo. Esa era la idea inicial del documental, pero poco a poco me fui dando cuenta de que esa persona que había dentro era más interesante que todo eso. Me interesaba enseñar quién era, explicar qué cosas lo hacían quién es y la manera en la que esas mismas cosas le habían afectado en su vida. Para eso había que indagar en su familia y en el trauma tan grande de su accidente, que lleva incorporado heridas que no son físicas.
En un proceso de más de 7 años, ¿qué viste en Aleixo cuando todo empezó y qué ves en él ahora?
Cuando conoces a Aleixo marca una barrera, una distancia. Pero en muy poco tiempo te das cuenta de que es una persona frágil, muy sensible y con un gran corazón. Es muy fácil de ver porque es muy tierno, pero como es tan emocional, intenta protegerse para que no le hagan daño. Cómo está físicamente le ha condicionado mucho su vida, claro.
En todos estos años también ha cambiado mucho, ha tenido distintos altibajos. Ahora creo que es una persona más madura, que el documental también le ha ayudado para tener herramientas para el futuro, que era uno los objetivos de la película. Le he visto crecer y convertirse en un adulto. Poco a poco yo creo que se puede reconciliar con quién era antes. Es un proceso muy lento, evidentemente.
¿Cómo se hace entonces una película que funcione y sirva psicologícamente a una persona, pero que también pueda conectar con un espectador totalmente ajeno a su historia?
Para mí era totalmente innegociable que la persona que estaba retratando se llevara algo, y se llevara algo de mi. Yo con Aleixo he construido una amistad que a día de hoy continua y sé que continuará. Para mi era importante que él se sintiera cómodo y que el documental le ayudara a encontrar respuestas en su vida. Algunas situaciones para el documental le ha costado ver que podían ser constructivas para él, sobre en cuanto al accidente y su familia. Le costaba entender por qué tenía que hablar o hacer según qué cosas, pero después creo que le ha valido la pena.
«No me gusta esa idea de aprovecharte de quien vas a grabar»
De sus palabras se percibe esa clásica tensión ética del documentalista: por un lado tiene que extraer lo que necesita de su objeto de estudio y por el otro tiene que lidiar también con las relaciones y los vínculos personales que se crean con el mismo. ¿Cómo llevó este aspecto durante la realización del documental? Es algo sobre lo que pensé desde el minuto 1. De hecho, una de las razones por las que he tardado tanto en hacer El niño de fuego ha sido también porque quería estar satisfecho conmigo mismo, quería sentir que estaba haciendo una película con una persona que también estaba sacado algo de todo ese proceso.
Quería hacer una película con la que éticamente me quedara tranquilo. No me gusta esa idea de aprovecharte de quien vas a grabar. Quería hacer una película con Aleixo de tú a tú, entre dos amigos que pasan un tour de force. Él se ha dejado grabar porque existía esa relación.
¿De qué manera se construyó entonces ese espacio en común entre los dos? Imagino que habría diferencias sobre lo que cada uno quería mostrar en la película. Era díficil. Aleixo es una persona muy compleja y muchas veces nos lo ponía complicado. Era su manera también de controlar la situación. Por ejemplo, íbamos a un centro comercial a grabar con un amigo suyo y a él no le gustaba la situación de estar entre tanta gente. Intentábamos convencerle de que era una buena escena, que había que hacerla. yo creo que esa energía también la utilizaba en nuestra contra, él me lo ha reconocido después, pero después accedía.
Él es muy impulsivo en sus primeras reacciones, aunque luego cuando está en casa lo reflexiona y se da cuenta de cuando se equivoca. El rodaje no fue fácil en muchas situaciones, pero creo que todo el equipo (la familia, el director de fotografía, la productora, el sonidista) remábamos a favor porque todos teníamos el mismo objetivo de que él estuviera mejor. Y yo creo que el documental le empujaba a quitarse miedos de encima.
Y de todo eso, ¿qué crees que le llega al espectador? Estamos aún viendo las primeras reacciones (el documental se estrenó el domingo 24), pero creo que de ese primer feedback y de las críticas en prensa me ha sorprendido para bien que hayan captado quién es Aleixo y el cuidado con el que me he acerdado a él. Es gratificante que no se haya percibido que me quería acercar a él de una forma morbosa.
«Queríamos explicar esa rabia de pegarle un puñetazo a la pared y que luego él transforma en algo creativo»
Una de las frases icónicas en los primeros tramos de la película es ese “yo no he superado nada, me he quedado atascado” de Aleixo. ¿Cómo querías filmar esa frustración y rabia interior?
Es difícil plantear esos sentimientos en imágenes. Lo que intentamos era retratar ese Aliexo que está encerrado en casa, con su perro y su vida nocturna, ese escribir a oscuras o la presencia del boxeo. Ese primer acto del documental es muy del día a día, que es lo que transmite esas ideas. En la película tiene un papel importante la escritura y la música. ¿Qué valor le queríais dar a estas expresiones? En cuanto a la música, tiene un valor esencialmente catalizador para la película. Queríamos explicar esa rabia de pegarle un puñetazo a la pared y que luego él transforma en algo creativo, sacando esa energía desde fuera en un concierto. La escritura es algo que Aleixo hacía desde pequeño, desde que tuvo el accidente, y es la mejor manera de saber lo que le pasa por la cabeza y entenderlo. Él tiene una facilidad para expresar sus sentimientos escribiendo, nos parecía muy importante que el espectador pudiera escucharlo y que él lo leyera, con esa cadencia de creerse lo que hace. Eso con él era muy fácil.
Recogiendo su trayectoria desde el principio de la adolescencia, ¿qué crees que transmite Aleixo también sobre su propia generación?
Es una persona que ha vivido en un entorno social muy particular, eso le ha quitado herramientas para tirar para adelante. Él ha tenido que labrarse un futuro a base de picar piedra, no ha tenido un entorno que le pusiera las cosas fáciles. A nivel económico y a nivel familiar le ha influido en su proceso de crecer, y ahí hay paralelismos con su generación: una persona sin estudios de secundario, sin formación laboral, con una discapacidad que le pone mucho más difícil el encontrar trabajo. Se ha perdido mucho en esa etapa, pero todos tenemos esperanza de que eso cambie. Yo soy optimista de que puede salir adelante.
Ayer se conoció por fin la lista de nominaciones a los Premios MiM 2020, cuyos ganadores se conocerán el próximo 23 de febrero. Patria parte como la gran favorita con cinco nominaciones, aunque sea apenas una de ventaja sobre Hache, Vida perfecta y La unidad, todas ellas cuatro, y Vamos Juan, con tres.
Los Premios MiM, impulsados por la entidad de gestión de los derechos de autor de guionistas, directores y traductores audiovisuales, DAMA, con el apoyo de Fundación AISGE y EGEDA, son los únicos exclusivamente dedicados a las series de televisión en España y dividen sus categorías para todos los géneros, de modo que, por ejemplo, Patria es candidata a Mejor Miniserie pero no a Mejor Drama, de manera que pueden acabar estando más repartidos.
Entre estas nominaciones a los Premios MiM 2020 cabe destacar las recibidas por series más ignoradas en otros premios como los Forqué o los Feroz, como The Head, la ficción internacional de Orange TV, por la que Jorge Dorado aspira al premio a Mejor Dirección, o El último show, por la que Miguel Ángel Tirado podría recibir el de Mejor Actor de Comedia. Si es llamativo que Veneno apenas reciba el de Mejor Dirección para Los Javis y Mejor Drama.
Una edición muy tardía por el coronavirus y las restricciones sanitarias y que abarca las series emitidas entre el 1 de octubre de 2019 y el 30 de septiembre de 2020, por lo que quedan fuera, por ejemplo, Antidisturbios o 30 monedas, que participarán en la edición 2021. Los ganadores se conocerán el próximo 23 de febrero, cuando también se anunciará a la persona en recibir el Premio Joven Talento.
Nominaciones a los Premios MiM 2020
Mejor Guion
Michel Gaztambide, Alejandro Hernández y Mariano Barroso, por La línea invisible
Aitor Gabilondo, por Patria
Leticia Dolera y Manuel Burque, por Vida perfecta
Verónica Fernández, Antonio Mercero, Carlos López y Almudena Ocaña, por Hache
Julián de Tavira, María Jaén, Amaya Muruzabal y Curro Royo, por Hernán
Mejor Dirección
Víctor García León, Borja Cobeaga y Javier Cámara, por Vamos Juan
Queda apenas un mes para que se estrene en España el canal Star de Disney+, el servicio dentro de la plataforma del gigante para contenidos de su propiedad pero que no encajan con las marcas de entretenimiento «familiar» del conglomerado. La semana pasada sabríamos que, aún sin fecha, Star desembarcaría en nuestro país con un estreno original español, Besos al aire, de Alea Media, con Paco León y Leonor Watling. Un anuncio que pone a la plataforma en la competición de las series españolas y que viene a añadir actores un ya de por sí complejo panorama.
Para entender qué significa Star hay que remitirse a cómo cuida Disney+ una determinada imagen «para todos los públicos» en EEUU o determinados países fuera de Europa. Recientemente ha saltado cierta polémica por no permitir el acceso a menores a Dumbo o Peter Pan si no es con supervisión de un adulto por sus estereotipos racistas. Pero ya en abril de 2020, en su lanzamiento original, se señalaron recortes como el del trasero desnudo de Daryll Hannah en 1, 2, 3… Splash o un chiste de doble sentido sexual en los créditos de Toy Story 2.
Disney+ quiere apartar cualquier contenido con el potencial de ser sensible para cualquier audiencia posible de sus marcas principales, Marvel y Star Wars incluidas. Para eso nace Star, donde recalarán contenidos de FOX, ABC, FX, 20th Century Studios, 20th Century Television y también los canales como FX y Hulu. Por ejemplo, la saga completa de Alien y series como 24, Perdidos o Cómo conocí a vuestra madre. También contenido propio original como Big Sky, de David E. Kelley, creador de Big Little Lies.
Otro episodio más en las guerras del streaming, en las que Disney+ retirará contenidos a los catálogos de competidoras como Netflix o HBO al mismo tiempo que intentaba ampliar su espectro hacia públicos interesados en contenidos más allá de los de sus grandes franquicias -Marvel, Star Wars, etc.- y sin miedo a que lo ofendan un poquito. Pero no se esperaba que influyese en exceso en la producción española, solo en la competencia por las suscripciones.
Una serie de prestigio que Disney+ «quita» a Amazon
Luego, si nos detenemos en Besos al aire, vemos una serie de una productora de largo recorrido, Alea Media, participada por Mediaset, una de las grandes de la emisión en abierto. Es una ficción de actualidad: está ambientada en el primer confinamiento de 2020 y tiene grandes nombres tanto entre los creadores -escribe Darío Madrona, dirige Iñaki Mercero, produce Aitor Gabilondo– como en su reparto -León y Watling, pero también Nuria Herrero, María León, David Castillo, Gracia Olayo o Nancho Novo-.
Sin que aún se conozcan los detalles, la estrategia de Mediaset parece ser que la plataforma sea la primera ventana de difusión de Besos al aire antes de un hipotético pase al abierto en Telecinco, al estilo de Madres,Caronte o La que se avecina o como hace Atresmedia con su propia plataforma en los casos de Deudas o La valla. El colaborador habitual de Mediaset en este caso es Amazon Prime Video, pero en este caso la multinacional del ratón Mickey se ha adelantado a la del supermercado online de Jeff Bezos.
El panorama en poco más de un año, y con la burbuja del streaming provocada en parte por la pandemia, se ha complicado lo suficiente para que sepamos que pueden existir relaciones de colaboración estrechas y continuadas en el tiempo -Amazon y Mediaset, Atresmedia y Movistar+ a través de Buendía Estudios– pero también que cualquier contenido puede acabar en cualquier plataforma -Atresmedia con El internado: Las cumbres en Amazon o La valla y Perdida teniendo una segunda vida en Netflix-.
En la actual guerra del streaminggenerar constantemente noticias es casi una obligación, o al menos así parecen tomarlo las plataformas, con la colaboración necesaria de nosotros, los medios de comunicación, ávidos de clicks. Las expectativas de crecimiento de las plataformas, además de por no saturar a los suscriptores que ya tienen, pasan sobre todo por generar nuevos, cosa que se intenta conseguir, sobre todo, por los anuncios de grandes contenidos futuros.
Quizás Besos al aire no sea la producción española que más llame la atención para este 2021 -aunque los nombres detrás garanticen un mínimo de calidad-, pero, como otras muchas estrenadas a lo largo de los últimos meses, sirve para situar el tipo de contenido con el que la plataforma quiere abrir brecha en el mercado. Un historia que se anuncia como comedia romántica pero que tendrá el respaldo dramático de ambientarse en la pandemia, capaz de emocionar y hacer reír. Un contenido Disney, pero más sofisticado a la hora de tratar determinados temas que Dumbo o la penúltima película Marvel.
En este sentido Disney+ no se diferencia tanto de HBO o Netflix a la hora de irrumpir en el mercado y crear su propia marca, dentro y fuera de España, a través de sus productos originales locales. Quizás sea una «competencia» directa para captar ese contenido de producción ajena para Amazon y un posible socio privilegiado para Mediaset y su entorno, ya que el modelo de serie «para todos los públicos» pero algo de elaboración más, digamos, «adulta» que pueden buscar ambas multinacionales es muy similar.
Hay mucho viejo conocido en las nominaciones actorales a los Goya 2021. Actores y actrices con varias galas a sus espaldas -Javier Cámara, Candela Peña, Ernesto Alterio, Kiti Mánver, Juan Diego Botto, Natalia de Molina…- vuelven a optar a cabezón en la extraña edición del próximo 6 de marzo. Pero entre ellos también hay alguna novedad. Además de las revelaciones, la que más destaca es seguro Amaia Aberasturi (Artea, Vizcaya, 1993), nominada a Mejor actriz protagonista por su trabajo en Akelarre, película que suma 9 nominaciones.
Con sólo dos películas distribuidas fuera del País Vasco (Vitoria, 3 de marzo y ahora Akelarre), Aberasturi se ha metido en el bolsillo a los académicos con 23 años y una corta carrera profesional. Si gana el Goya, sería la segunda actriz más joven en conseguirlo (el récord de precocidad lo marcó, por pocos meses, Pilar López de Ayala en 2002 por Juana la Loca), y todo gracias al personaje de Ana, la líder de un grupo de mujeres que desafía a la Inquisición de las cazas de brujas en el Siglo XVII. Cine con Ñ entrevista a Amaia Aberasturi sobre su nominación, su trabajo en Akelarre o sus impresiones sobre el cine vasco.
Aunque aún está muy reciente, ¿cómo ha caído esta nominación a los Goya?
La verdad es que no me lo esperaba, con mucha ilusión y emoción. Al no poder optar a Actriz Revelación, algo que daba ya por perdido, ha sido una sopresa la nominación a Mejor actriz protagonista. Muy contenta de que se reconozca mi trabajo y el del equipo de la película, y feliz de compartir el momento con las otras tres nominadas, claro. Todavía no me lo creo.
En un momento incierto, ¿se toma este reconocimiento como una garantía de futuro, una forma de abrirse puertas?
Sí, al final los Goya son sobre todo un escaparate. Llegar hasta ahí sí que abre puertas. Quizá la gente que no había visto la película, a raíz de mi nominación o de alguna de las otras 8 que ha recibido Akelarre, pues ahora se anime a verla y hace que algunos cines la vuelvan a estrenar. Si se ve más, más gente puede reconocer tu trabajo, y eso claro que puede abrir puertas.
Ha pasado poco tiempo desde su primera película, Vitoria, 3 de marzo hasta Akelarre. ¿Cuál cree que ha sido su desarrollo como actriz desde entonces?
Vitoria, 3 de marzo fue mi primer gran proyecto y la construcción de mi personaje fue bastante más sencilla. Creo que en ese sentido se puede ver la evolución de mis herramientas como actriz para construir un personaje mucho más alejado de quién soy yo, como es el caso de Ana en Akelarre. Mi formación ha ido mejorando y creo que en ese sentido el personaje es más completo y más redondo.
«Cogí al lobo como referencia animal para crear movimientos de mi personaje en Akelarre»
Su personaje en Akelarre utiliza mucho el cuerpo, pero también la palabra, en distintos registros. ¿Cómo se preparó el personaje en ese sentido?
Utilicé distintas herramientas para llegar hasta a Ana. Las principales fueron el eneagrama (método psicológico y dramatúrgico) y una inspiración animal: el lobo. Cogí al lobo como referencia para crear movimientos del personaje, y creo que en la expresión corporal se nota esa faceta. Aquí sí que hubo un trabajo importante porque no se parecía a mi.
En la palabra sí que tuve algo más cercano a quién soy. El director quería que hablara mucho y que hablara rápido. Él no sabia euskera y le gustaba cómo sonaba a una velocidad bastante picada y rápida. No tuve que preparme mucho esa parte, fue todo muy fluido. Es una combinación de esos dos elementos: una persona que habla con facilidad y, al mismo tiempo, lo acompaña todo corporalmente.
Ana tiene que inventar una historia para poder vivir pero también en la que plantea subversión desde ese propio relato. ¿Cómo se mezcla supervivencia y desafío?
Está ese dualismo constantemente en el personaje, sobre todo en las escenas con el juez. Tiene esas dos vertientes: le encanta inventarse historias, todo con mucha creatividad, pero luego conecta con la mirada del juez e intenta darle lo que él quiere. A pesar de estar entre la vida y la muerte tiene esos momentos para sacar algo de humor, como esa parte de los orgasmos, o como cuando dice que ha convertido a su amigo en un burro.
Al final a Ana se le ocurren algunas ideas descabelladas que son muy suyas pero también siente ese miedo tan real de que en cualquier momento puede morir. La mirada del juez por un lado le da miedo y por el otro busca desafiarla.
La película tiene un mensaje potente de reivindicación y feminismo. ¿Qué ideas recogería de la película que sean válidas en 2021?
La historia tiene estos elementos atemporales, que se pueden extrapolar a hoy día, sobre todo en el mismo hecho de que se cometa una injusticia, que es lo que queríamos contar. Es verdad que no existen las brujas ni la Inquisición en la actualidad, pero sí se puede ver que esas mujeres fueron oprimidas por el hecho de serlo y por querer ser libres. Y eso es verdad que sigue ocurriendo.
Otro elemento que nos puede llevar a la actualidad son las formas de la película, cómo está hecha. Por ejemplo, en el hecho de utilizar un tipo de euskera; en la película usamos el euskera batúa, que en la época de la película no existía. Y, por otro lado, están los tipos de planos y los ángulos, que son muy contemporáneos.
Sí, yo creo que sí. Es evidente que el cine, la televisión y la cultura en general también sirven para concienciar. Creo que hay algo de verdad en esa frase de «todos lo que no conozcan la historia están condenados a repetirla». Es importante contar lo que sucedió con estas mujeres para tenerlo presente y no volverlo a replicar.
Tanto Akelarre como Ane han sacado nominaciones importantes a los Goya. ¿Cómo ve la salud del cine vasco?
Creo que el cine vasco está mejorando mucho y se nos está valorando cada vez más fuera de Euskadi. Nos estamos haciendo un hueco tanto en cine como en televisión, y estoy muy contenta de que se nos aprecie así. Hay que seguir aprovechando este buen momento y este impulso para seguir demostrando todo el talento que tenemos.
«Se puede hacer cine en euskera, se entiende por qué se hace y gusta»
Son dos películas en las que se habla euskera principalmente. ¿Cree que se ha acabado por normalizar en el resto del Estado que esto sea así? ¿Las productoras y distribuidoras tienen menos miedo de apostar por este tipo de películas para el resto del Estado?
Por un lado entiendo que pueda asustar un poco hacer una película en euskera: en España no todo el mundo lo habla, claro, y ahí puede haber una limitación de público. Pero me encanta nuestro idioma, trabajar con él y creo que aporta una riqueza increíble. Akelarre es un buen ejemplo de ello: se hablan las dos lenguas y es evidente que quiere dirigirse a todo el público. Ofrece ese ábanico y esas posibilidades.
Esta película también es una forma más de demostrar que las películas en euskera se aprecian fuera. Gracias a estas películas que han funcionado tan bien, desde los años de Loreak (2014) y Handia (2017), podemos decir que se puede hacer cine en euskera, se entiende por qué se hace y gusta fuera. Por tanto, que se sigan arriesgando a hacerlo.
Se habla mucho de las películas y las salas afectadas por la pandemia. ¿Ha afectado también mucho a la profesión interpretativa?
Sí, el COVID ha hecho mucho daño en general, y obviamente también a la interpretación, claro. La incertidumbre de empezar una producción da miedo por si pudiera haber algún positivo y las dificultades para moverse, por ejemplo. Estamos siguiendo adelante pese a todo, con los proyectos que vengan. En mi caso no me puedo quejar, me está yendo muy bien, pero entiendo que a muchos compañeras y compañeros no. Esperemos que esta situación se acabe de una vez y podamos volver a la normalidad lo antes posible.
Nuevas malas noticias para los cines españoles. La cadena de cines Yelmo cierra sus salas en toda España, menos en Madrid y Las Palmas, por el avance de la tercera ola de la pandemia en nuestro país. Con más de 500 pantallas repartidas por todo el territorio, ahora casi todo el circuito de Yelmo permancerá cerrado por lo menos durante 15 días debido a las nuevas restricciones y limitaciones horarias que han puesto en marcha las comunidades autónomas para frenar la expansión del coronavirus.
Yelmo es la segunda gran cadena de salas de cine en España y es la segunda que toma medidas debido a las nuevas restricciones. Primero lo hizo Cinesa, la que más salas posee, que ya anunció el pasado 11 de enero distintos cierres a lo largo del Estado. «Confiamos en regresar muy pronto para seguir ofreciendo la mejor y más segura experiencia de cine», ha asegurado Fernando Évole, manager de Cine Yelmo en España, en declaraciones a El Periódico de Cataluña.
Del cierre de Yelmo se salvarán las salas ubicadas en la Comunidad de Madrid y Las Palmas de Gran Canaria, zonas con restricciones menos duras que otras comunidades. En la Comunidad de Madrid, donde se acaba de anunciar que se amplía el horario de apertura hasta las 22:00, se mantendrán abiertas las salas de Cine Yelmo Luxury Palafox y Plaza Norte 2 mientras que Cine Yelmo Ideal, Islazul, Plenilunio, Tres Aguas y Rivas Futura cerrarán los lunes y martes. En Las Palmas estarán abiertas las de Premium Alisios y Las Arenas.
Yelmo Cines cierra… y también varios de los Ocine
A la dura decisión de Yelmo le seguirá la de Ocine, otra cadena con 21 cines, que también cerrará temporalmente varios de sus cines a partir del 27 de enero. Ocine, sin embargo, mantendrá abiertas sus salas en la Comunidad de Madrid (Callao, Pinto y Alcorcón), Barcelona (Badalona y Granollers), Girona, Tarragona (Gavarres) y Valencia (Áqua).
Aunque el cierre de salas de los Yelmo parece ser temporal, el hecho de que eche la persiana durante al menos dos semanas significará un nuevo mes negro asegurado para la taquilla española. El cierre conjunto de Yelmo y Cinesa garantizará que más estrenos previstos en cines para febrero acaben aplazando su fecha de estreno. En cuanto al cine español, el calendario esperaba D’Artacan y los tres Mosqueperros, prevista para el 12 de febrero, y Ilurgi Gaztiak. Todas las lunas, colocada para el día 19.
Fallece el director de fotografía español Fernando Arribas, histórico trabajador de la cámara en el cine español durante 40 años, también como operador. Ganador del Goya en 1988 por su dirección de fotografía por Divinas palabras (José Luis García Sánchez, 1987) trabajó en más de un centenar de películas españolas entre las que destacan también El palomo cojo (Jaime de Armiñán, 1995), La casa de Bernarda Alba (Mario Camus, 1987), Un hombre llamado Flor de Otoño (Pedro Olea, 1978) o Las crueles (Vicente Aranda, 1969).
La Academia de Cine española ha hecho pública la muerte de Fernando Arribas a los 80 años en Madrid. Su carrera en el cine empezó en los años 60, formando parte de la generación que salió de la segunda etapa de la Escuela de Cine (EOC), una de sus más prolíficas. Arribas fue uno más de unos estudiantes Erice, Camus, Olea, Martín Patino, Fons o Regueiro, con algunos de los cuales luego acabaría trabajando en la industria. Fue uno de los operadores de cámara más destacados de aquella época en la Escuela, trabajando codo con codo con el también afamado director de fotografía Luis Cuadrado (El espíritu de la colmena, Furtivos, Ana y los lobos…).
Fernando Arribas, del cine de género al Goya
Fernando Arribas, recogiendo el Goya en 1987 por ‘Divinas palabras’
Arribas destacó pronto como operador en importantes películas españolas de mediados de los 60 como Ninette y un señor de Murcia (Fernando Fernán Gómez, 1965) o Nueve cartas a Berta (Basilio Martín Patino, 1966). Ya a finales de esa década también empieza a ocuparse también de la dirección de fotografía. De su época en los 70 cabe destacar su participación en distintas películas del cine de género de la época como Ceremonia sangrienta (Jorge Grau, 1973) o La cruz del diablo (John Gilling, 1975), pero sobre todo su colaboración con el director Pedro Olea en Tormento (1974), Pim, pam, pum…¡fuego! (1975), La Corea (1976) y Un hombre llamado Flor de Otoño (1978).
Los 80 son los de su consagración y reconocimiento como director de fotografía en el sector. Lo consiguió a través de dos adaptaciones literarias. Además de ocuparse de la miniserie televisiva Goya (José Ramón Larranz, 1985), Fernando Arribas compuso los azules de la fotografía de La casa de Bernarda Alba (Mario Camus, 1987) y, en ese mismo año, consiguió el Goya a la Mejor dirección de fotografía por su trabajo en Divinas palabras (José Luis García Sánchez, 1987).
Arribas no dejó de trabajar hasta 2005, año en el que se fecha su última película antes de su retiro: Las llaves de la independencia (Carlos Gil, 2005). Antes le dio tiempo a trabajar con Bigas Lunas (Las edades de Lulú, 1990), Jaime de Armiñán (El palomo cojo, 1995) o Oristrell (¿De qué se rién las mujeres?, 1997). Será recordado como uno de los históricos maestros del oficio, sabiéndose siempre adaptar a su historia y consiguiendo buenos resultados.
Viacom CBS International Studios (VIS) prepara una nueva serie española, Electric Years, ambientada en mayo del 68. La ficción es una creación de Fernando Navarro (Bajocero) y Cristian Conti (Malnazidos) y que contará en su equipo de guión con Isabel Peña (Antidisturbios), Rafael Cobos (La peste) y Salvador Perpiñá (Isabel).
El proyecto, como adelanta la revista Serielizados, ha sido presentado en sociedad en el NATPE Miami Virtual, el encuentro anual que celebra la asociación norteamericana de productores de programas de televisión. Actualmente en fase de desarrollo, es una coproducción Dynamo, CBS Studios y VIS. El gigante Viacom es propietario tanto del canal CBS como de la Paramount.
La serie sigue a Campano, un protagonista con carácter nómada, irreverente y aventurero. Unas aventuras que llevarán Electric Years a desarrollarse en paisajes como la Costa Brava, París, Languedoc o Palermo. Está previsto que se empiece a grabar a lo largo del presente 2021 y pocos detalles más han trascendido de ella.
Es el segundo gran proyecto español que tiene actualmente en desarrollo Viacom junto a la adaptación de la novela La novia gitana, de Carmen Mola, por parte de Paco Cabezas. En este caso se trata de una coproducción con la española Diagonal TV.
Los remakes de series turcas parecen haber llegado para quedarse. Antena 3 ha anunciado la adaptación a España de Madre, telenovela que ya ha triunfado en audiencias en los canales del grupo Atresmedia y que se une a Alba, cuyo estreno está previsto para este mismo 2021. Turquía ha tomado definitivamente el relevo de Colombia, Venezuela y Miami no sol en la parrilla y las audiencias, también en los remakes.
Al fin y al cabo, dos de los grandes éxitos en el formato de la telenovela o culebrón en la década de los 2000s, de la que ahora sobre todo Atresmedia vive un pequeño revival, fueron adaptaciones de formatos colombianos: Yo soy Bea, remake de Betty la fea y emitido por la propia Antena 3, y Sin tetas no hay paraíso, remake del la serie del mismo título, si bien de menor duración pero de gran impacto como fenómeno social y que se pudo ver en TeleCinco.
Otro ejemplo de la misma época, aunque más cerca de la comedia disparatada que de la telenovela canónica y adaptación desde Argentina, fue Lalola, aunque en este caso de menos éxito. Los remakes, en fin, no se han detenido en estos años, aunque desde hace un lustro el despegue de la ficción española hace que los títulos locales sean adaptados fuera, como es el caso de la versión portuguesa de El Ministerio del Tiempo o la futura franquicia coreana de La casa de papel.
Remakes de series turcas ¿en clave feminista?
La serie Madre se encuentra en fase escritura por parte del equipo de Buendía Estudios –Alba, ya grabada, fue producida por la propia Atresmedia y Boomerang TV- y se espera que su rodaje comience este mismo año, sin se conozcan más detalles los avanzados por VerTele. Irónicamente la serie es también un remake japonés adaptado a Turquía, pero fue esta última versión la que llegó a España y ahora traslada Antena 3.
Hay, además, algo que tienen en común las, por el momento, los remakes de series turcas en camino a la televisión española con sus antecesoras de la oleada colombiana: la temática «feminista» adaptada a su contexto social. Aunque más difíciles de tragar en 2021 y mezclando las claves de la telenovela tradicional con comedia o ficciones sobre el narco, a su manera Bettyla fea y Sin tetas no hay paraíso denunciaban situaciones de desigualdad, discriminación o directamente violencia y explotación sexual, lo que hizo que sus adaptaciones a España debiesen modular, con mayor o menos fortuna, dichas tramas centrales de ambas series.
En el caso de Alba nos encontramos con una serie que narra las consecuencias de una violación colectiva y la lucha de la agredida y su entorno por denunciar a los culpables y a la poderosa familia a la que pertenecen. Aunque el contexto actual de Turquía es mucho más complicado para los derechos de las mujeres que el español, no es una trama que suena descabellada ni poco actual en nuestro país.
En cuanto a Madre, se trata de la historia de una maestra de escuela que descubre que una de sus alumnas, de apenas 7 años, puede estar siendo víctima de malos tratos en su hogar. Cuando la niña sea abandonada, la protagonista, que no tiene familia, decidirá adoptarla, con todas las complicaciones que dicho proceso implica. Tampoco es necesario echarle mucha imaginación para ver este argumento adaptado a España.
Por otro lado este pequeño boom de los remakes -que, de nuevo, son un fenómeno común en las industrias de todos los países y nunca se han detenido- coincide con la industria hermana, la del cine, dándoles una pequeña colleja en forma de borrador de la orden para las ayudas del ICAA. Las asociaciones de guionistas celebraban la semana pasada que se primarán las historias originales, relegando las adaptaciones. Aunque siempre hay que recordar que a efectos industriales y legales cine y televisión sigue operando de maneras muy diferentes.
Remakes de series turcas y ventanas de exhibición
Por otra parte el portal El Confidencial Digital recogía la presunta polémica entre las productoras nacionales -sin mencionar- colaboradoras habituales de Antena 3 y la cadena por el desembarco de productos turcos en el prime time, debido a la supuesta «competencia desleal» que provocaría el bajo coste de los mismos. Sería a raíz de la consolidación en el prime time de Antena 3 de Mujer, otro nuevo estreno turco, que estaba prevista que fuese desplazada a Nova pero se ha mantenido en la principal cadena en abierto de Atresmedia.
Sin embargo productos como Madre o Alba son producciones propias, aunque adapten formatos foráneos, a los que se intuye un futuro recorrido más similar al de comedias o dramas como Deudas, La valla o La cocinera de Castamar, que pasarán por varias plataformas y aspiran a una factura técnica muy superior a la que suele llegar desde Turquía. Alba, por ejemplo, ha estado en manos de Boomerang TV, responsable recientemente de dramas de época como Inés del alma mía para TVE o la futura La templanza para Amazon Prime (además de El tiempo entre costuras, entre otras muchas).
Pero es que Madre directamente es producida por Buendía Estudios, la alianza de Atresmedia con Movistar+ que es ya el buque insignia de la producción de prestigio de ambas plataformas de cara al mercado internacional y cuya presentación en sociedad fue Veneno, fenómeno social en nuestro país y éxito también en EEUU de la mano de HBO Max.
Así pues se produce un fenómeno curioso que señala la evolución del tipo de ficción que se hace en nuestro país y las ventanas de exhibición: el original extranjero, de peor calidad técnica pero más barato para la cadena, queda relegado a la emisión en abierto en diferentes canales, pero las adaptación son de mayor presupuesto y complejidad temática y reciben el tratamiento de las más sofisticadas producciones nacionales propias.
En última instancia las plataformas tienen ya una estrategia diversificada en la que cada serie recibe un tratamiento diferente según el público al que se espera. Quizás el único reproche que cabría contra Antena 3 es que se considere quienes continuan utilizando la emisión tradicional como menos exigentes, aunque de momento las cifras de audiencia apoyen dicha decisión. El funcionamiento de los futuros estrenos de Alba y Madre nos dirán si esa apuesta por la calidad técnica es real y cuál es la respuesta del público, que ya respaldó más las versiones patrias de Bea y El Duque que sus originales.
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