Vaca mugiendo entre ruinas explica la experiencia del gobierno del Consejo Soberano de Asturias y León, la autoridad política que tomó el control de la región cuando está quedó aislada del resto del territorio republicano durante la Guerra Civil y que finalmente resistió como último reducto en el norte de España tras la caída de Euskadi en manos nacionales. La película reivindica la figura de Berlamino Tomás, presidente de dicho consejo durante el tiempo que duraron las operaciones militares y destacada figura socialista asturiana de la época.
Recientemente vista en el Festival de Gijón, Vaca mugiendo entre ruinas ha sido destacada por su condición de testimonio sobre la Memoria Histórica rescatando datos y documentación de los episodios bélicos en Asturias así como de la organización y la autogestión de la región durante los meses de resistencia frente a los ejércitos de Franco. Establece un diálogo con la tradición sindicalista y minera asturiana así como con la situación actual del Principado.
El planteamiento narrativo del documental de Ramón Lluís Bande es, sobre el papel, eminentemente sobrio. La película se dedica a rescatar imágenes de archivo de la época y las contextualiza con la lectura de todo tipo de documentos contemporáneos: decretos del Consejo, partes de guerra, noticias sacadas del diario… Cuando toca repasar los miembros del gobierno presidido por Tomás, los va mostrando uno a uno con fotos de archivo mientras la voz de la narradora hace constar sus nombres, ocupaciones y afiliaciones políticas, en el que el cargo equivalente al de ministro lo ocupan panaderos o mineros.
El paisaje como combate en Vaca mugiendo entre ruinas
Al mismo tiempo Vaca mugiendo entre ruinas parte, desde su mismo título, de un enfoque completamente poético y sentimental, que incluso a veces al rodar la Asturias actual la muestra en blanco y negro antes de dar paso al archivo. En ocasiones, se detiene en pausas entre unos pasajes históricos y otros que no son tanto de ritmo narrativo como literario. El documental no oculta su simpatía por la causa de sus protagonistas y también juega con el contexto del conocimiento del público, sin molestarse en dar detalles sobre el desarrollo paralelo de la Guerra Civil más allá de los que los mismos fragmentos leídos aportan.
La capacidad de capturar al hipotético público de Vaca mugiendo entre ruinas se encontrará en lo predispuesto que se encuentre esté a dejarse atrapar por las metáforas poéticas que se adornan entre los fragmentos de fría documentación leída en voz alta e ilustrada de archivo. La propia naturaleza asturiana es identificada como una fuerza en favor de esos mineros, obreros y trabajadores abandonados a su suerte por el caído vecino vasco y el lejano gobierno de la República. Hablamos, además, de un episodio que apenas abarca unos meses, entre la primavera y el otoño de 1937, en el que el ejército sublevado completó la nefanda y sangrienta Ofensiva Norte.
Bande ha planteado el documental en términos de reivindicación histórica frente a la «trampa de la Transición» y así debe ser leído, pues, su planteamiento. Vaca mugiendo entre ruinas aporta Memoria Histórica, digamos, a palo seco de un episodio comprimido (menos de seis meses en una contienda de tres años) pero representativo respecto a su importancia cultural y, por tanto, identitaria respecto a una región concreta. Una zona, Asturias, en la que la represión posterior a la Guerra Civil se funde con la Revolución de 1934, objeto de disputa habitual para los historiadores revisionistas «nacionales».
El dolor de hace 80 años
Así que es en esta tensión en la que el espectador de Vaca mugiendo entre ruinas debe decidirse. La actualidad de los padecimientos de los seres humanos a los que retrata, unos combatiendo por ideales y otros por mera supervivencia, frente a un enemigo que en el documental casi ni tiene rostro, como el monstruo de una entrega de terror. Porque si el impacto emocional de lo que representaron los sufrimientos de estas personas sigue vivo, se puede traducir en una lectura política actual difícil de percibir en términos, digamos, materiales. Así queda la pregunta que el documental no formula directamente pero plantea desde el principio: ¿Quiénes son Berlamino Tomás y sus panaderos convertidos en ministros para nosotros?
Porque durante mucho tiempo para un gobierno fueron criminales o asesinos -aunque en realidad fuesen muertos y exiliados- y durante mucho otro no fueron nadie. Los que no estaban en cunetas literalmente se quedaron en la cuneta de la Memoria, sin nadie que recordase que dieron sus vidas por ideas nebulosas sobre igualdad y democracia que no iban a ver realizadas en los días que les quedasen. Su revolución, al final, nos suena tan cercana como extraña. Literalmente, de otro siglo, pero con retos no tan lejanos a los que nos esperan.
¿Es posible una Memoria Histórica que se enfrente a esta realidad -la pérdida de vidas y la necesidad de la defensa por un mundo mejor que inspiraron aquellas luchas- sin trasladarnos a un paisaje emocional y político actual? ¿En el que la lectura de partes de guerra y decretos de 1937 sea aburrida en lugar de impactante? Quizás cuando llegue ese día no hagan faltas más películas como Vaca mugiendo entre ruinas, o más bien, las podamos contemplar sabiendo que no debemos avergonzarnos más por olvidar sacrificios pasados o presentes.
Habrá una versión de La casa de papel coreana. La serie de Vancouver, convertida ya en un éxito internacional, podría convertirse en franquicia en manos de Netflix, que planea una adaptación de MoneyHeist, como es conocida fuera de España, pero según los usos del país asiático y con actores y tramas propios, según adelantó la revista Variety.
La serie original tiene pendiente de estrenar su quinta y última temporada, que pondrá fin a un fenómeno global que no se habría producido de no ser por su estreno en la plataforma. Netflix asegura que más de 65 millones de usuarios vieron la cuarta temporada el pasado abril en todo el mundo, durante los meses del primer confinamiento.
La casa de papel coreana ya tiene director, Kim Hong-sun, pero pocos detalles más se conocen del proyecto. El creador de la original, Álex Pina, manifestó su admiración por los creadores de Corea del Sur y sus series y afirmó estar deseando contemplar el resultado.
El éxito internacional de La casa de papel ha sido emblema de la todavía reciente explosión creativa de las series españolas. Su conversión en fenómeno internacional ha abierto la puerta a una mayor y mejor financiación y proyección de los títulos, contribuyendo por ejemplo a la naturalidad del salto de Veneno a HBO Max.
La plataforma considera la serie como una prueba «de que las obras significativas basadas en diferentes culturas e idiomas pueden ser amadas por el público de todo el mundo», y es en ese marco donde se debe encajar a La casa de papel coreana. Tampoco es tan raro en la ficción española si recordamos que existe un El Ministerio del Tiempo portugués.
La vuelta de las salas catalanas da un respiro a la taquilla española. Tras semanas de bajada en la recaudación, la reapertura de los cines de Barcelona y el resto de grandes ciudades sirve para que el ingreso en taquilla suba un 17%, destacando Sentimental, la película de Cesc Gay, profeta en su tierra, que gracias a la distribución y una gran campaña de promoción recauda hasta un 63% más respecto a la semana anterior.
Son datos provisionales del pasado fin de semana, el primero desde que se relajaron las medidas en Cataluña, adelantados por el portal Taquilla España. Aunque regiones como Andalucía o Castilla y León siguen manteniendo medidas horarias que restringen por razones sanitarias el funcionamiento de las salas, que Madrid y Barcelona estén abiertas permite cierto colchón.
En cuanto a Sentimental, la comedia protagonizada por Javier Cámara es la mejor noticia para el cine español del fin de semana toda vez que también alcanza los 520.000 euros totales de recaudación desde que está en cartel, convirtiéndose décimotercera cinta nacional que supera el medio millón.
Entre las diez más vistas se mantienen Ni de coña, la coproducción hispano-colombiana que no ha tenido malas cifras desde su estreno, y No matarás, la película de David Victori que ya ha recaudado 840.000 euros y es también de las 10 cintas más taquilleras en el acumulado de 2020.
Están pendientes los datos del Ministerio de Cultura que confirmen las cifras concretas tanto del alza en la recaudación como de cada película, que se conocerán a lo largo de la semana. De momento, aunque los datos podrían ser mejores, al menos la industria y los exhibidores pueden celebrar la primera semana sin descenso en varios meses.
Érase una vez… Pero ya no será la primera serie musical de Netflix. Dirigida por el mexicano Manolo Caro (La casa de las flores,Alguien tiene que morir ), en el reparto de la serie estarán voces conocidas como las de Nia Correia (ganadora de OT 2020), Mónica Maranillo (La Voz Kids) y el cantante colombiano Sebastián Yatra. Junto a ellos, ya están confirmados varias actrices y actores españoles que participarán en la serie: Rossy de Palma, Asier Etxeandía, Mariola Fuentes, Itziar Castro, Daniela Vegas y Mariana Treviño.
La noticia saltó desde la cuenta de Twitter de Netflix España, que ha detallado que Érase una vez… Pero ya no se tratará de un «anti cuento de hadas con clásicos del pop español y latino que nos reafirmará la idea de que en el amor no existe un «felices para siempre»». Por el momento, la gran plataforma de streaming no ha dado más detalles sobre esta nueva serie que significará una novedad en cuanto a sus producciones originales con la inclusión de números musicales.
Érase una vez… Pero ya no, nueva serie española para Netflix
Producida también por Noc Noc Cinema, Érase una vez… Pero ya no será una uno de los nuevos proyectos que Netflix empezará preparar en 2021, aún sin fecha de rodaje o salida. Su puesta a punto será el segundo proyecto de la multinacional en España alrededor de la música. El pasado mes de octubre, la compañía hacía público que estaba preparando Ídolo, una serie experimental con capítulos de 10 minutos sobre el músico más famoso de España y cómo muere en directo durante un concierto.
El 2021 se proyecta muy completo en cuanto a nuevas series españolas puestas en marcha por Netflix: El tiempo que te doy, Feria, El inocente y Bienvenido al Edén son las otras apuestas de ficciones seriadas que está desarollando la plataforma para poder estrenarlas el año que viene. Además, llegará la película La bestia, de David Casademunt, los documentales 800 metros y El caso Wanninkhof y un especial de comedia de Dani Rovira llamado Odio.
Dardara, el documental sobre la última gira del grupo de rock vasco Berri Txarrak, ya ha lanzado su primer tráiler, anunciado su estreno para comienzos del 2021. Se trata del segundo largometraje de la cineasta navarra Marina Lameiro tras Young & Beautiful.
Un adelanto de este trailer se pudo ver la semana pasadoo en la gala de entrega de los Premios Gaztea Sariak, con motivo del 30 aniversario de la emisora Gaztea de EiTB y donde la banda Berri Txarrak se impuso en el apartado de Iniciativa/Fenómeno del Año. También se podrá ver en el marco de la 55 edición de la Azoka de Durango, que se celebrará en formato online entre el 4 y el 8 de diciembre.
Para realizar este documental, la cineasta navarraMarina Lameiro se embarcó en 2019 en la gira mundial de despedida de la conocida banda de rock Berri Txarrak, titulada “Ikusi Arte Tour”, con la que el grupo ponía punto final a una trayectoria de 25 años justo en el momento álgido de su carrera.
Lameiro ha construido «un retrato coral a partir de historias diversas que habitan distintas partes del mundo marcadas todas por un interés compartido: la música de Berri Txarrak». Como ya hizo en Young&Beautiful, la directora aprovecha el factor social y generacional de la música para proponer un retrato social.
Música para trascender fronteras
La productora Arena Comunicación explica en nota de prensa que en el documental veremos «el poso que han dejado sus canciones en un relato que sigue los últimos pasos de un grupo capaz de trascender un estilo –el rock–, un idioma –el euskera– y una generación –la de sus miembros– para convertirse en un fenómeno universal«.
Un documental-río que avanza a través de las letras y las reflexiones de Gorka Urbizu, compositor, guitarrista y vocalista de la banda durante un cuarto de siglo y que ahora se enfrenta al vértigo de un futuro por escribir. Una película» sobre la pasión, la que transmite como artista Gorka» y «la misma que comparten esas personas que, como dice el título, “vibran” con Berri Txarrak».
Con guion, dirección y fotografía de Marina Lameiro, el diseño de producción lo firma Itziar García Zubiri y el montaje, Diana Toucedo. La producción ejecutiva corre a cargo de Pablo Iraburu e Igor Otxoa. La postproducción, coordinada por Nuria Pérez Martínez, es obra de Miguel García Iraburu. Álvaro García Echeverría se encarga del diseño gráfico. Iosu González ha realizado la edición y mezcla de sonido, mientras que Mikel Santos se ha hecho cargo de las mezclas de sonido de los directos del grupo.
Dardara es una producción de Arena Comunicación y Txalap.art, en colaboración con Only in Dreams. El film cuenta con la participación de EiTB MEDIA. Además de los apoyos de Gobierno de Navarra con sus Ayudas Generazinema, el programa Innova-Cultural de Fundación Caja Navarra y Fundación «La Caixa», y el Instituto Etxepare. Atera Films se encargará de la distribución. Su estreno en salas de cine está previsto en el primer trimestre de 2021.
Ángela Molina recibirá el Goya de Honor 2021 en reconocimiento a su carrera. La actriz madrileña de éxito internacional recibe este galardón, según la nota de prensa en la que la Academia de Cine hacía pública su decisión, por su «trayectoria excepcional» en la que se hacen patentes su «talento indiscutible» y «especial sensibilidad», además de destacar que es una «compañera muy querida» por toda la profesión cinematográfica.
La misma actriz, según comunicó la Academia, ha declarado estar «muy, muy feliz. Ha sido una alegría inmensa, me ha llenado el corazón. Hace unos días estuve en la Academia, y cuando vi el busto gigante del maestro Goya le miré y sentí algo como muy familiar, y resulta que me lo voy a encontrar en mi casa dentro de poco».
«Los premios te vienen en momentos determinados. Cuando estuve nominada por primera vez al Goya por La mitad del cielo, pensé que me lo iban a dar. Fue para Amparo Rivelles, por Hay que deshacer la casa, y pensé: Amparo es mayor, yo tengo tiempo. Y ahora me toca a mí, que soy mayor. Todo es muy hermoso, todo está en su lugar, viene cuando tiene que ser, si es que tiene que ser«, ha declarado Ángela Molina, que también fue la primera intérprete española que consiguió el David di Donatello por Camorra: Contacto en Nápoles.
Desde los 16 años y con estrenos pendientes
La Academia recuerda que no se trata ni mucho menos del primer premio en la carrera de Ángela Molina: Premio Nacional de Cine, Medalla de Oro de la Academia, Concha de Plata, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, Gran Premio de la Crítica de Nueva York, varios Fotogramas de Plata y la Espiga de Plata de la Seminci.
«Antidiva por naturaleza, la tercera hija del actor y cantante Antonio Molina lleva como un privilegio haber sido descubierta por Luis Buñuel, a cuyas órdenes fue la Conchita de Ese oscuro objeto del deseo«, destaca la Academia. Ángela Molina empezó a los 16 años, en No matarás, dirigida por César Fernández Ardavín, y tiene pendiente los estrenos de Charlotte, dirigida por Simón Franco, y Lalla, de Mohamed El Badaoui (además de tener en estos momentos en emisión la serie La valla).
Los surcos del azar, la novela gráfica de Paco Roca, será adaptada a serie de televisión por Daniel Monzón. El ambicioso proyecto llevará al audiovisual español la historia de La Nueve, la unidad compuesta por republicanos españoles que participó en la liberación de París en 1944 como parte de las fuerzas aliadas.
Será la quinta adaptación al audiovisual de una obra de Paco Roca, que ya vió convertidas en películas Arrugas y Memorias de un hombre en pijama, mientras que está actualmente en rodaje La fortuna, serie de Alejandro Amenábar que adapta El tesoro del cisne negro, y está en proyecto un largometraje sobre La casa.
Pocos detalles se pueden tener hasta ahora del proyecto más allá de que Daniel Monzón comenzará los preparativos cuando termine los trabajos de Las leyes de la frontera. Será la primera incursión en el formato televisivo del director de Celda 211 o El Niño, en este caso alejándose de su registro en el thriller para abordar una serie bélica.
El tebeo de Paco Roca recoge la historia de un ficticio soldado republicano de La Nueve para explicar el trayecto de los exiliados españoles que combatieron junto a los Aliados en la Segunda Guerra Mundial. En la novela gráfica se muestran los campos de trabajo en Francia, la incorporación al ejército francés en el exilio y su participación en el Desembarco de Normandía.
Será una de las pocas obras audiovisuales en centrarse específicamente en la participación española en el bando aliado y casi la única en ficción sobre La Nueve. Tiene dos precedentes, ambos con RTVE detrás: La Nueve, los olvidados de la victoria, de 2010, y la miniserie Tornarem, de 2012, coproducida con TV3, ambas anteriores al cómic de Paco Roca.
En el municipio castellano de Pedraza sucede un hecho extraordinario: una vaca da a luz un bebé humano. El alcalde del pueblo y la veterinaria se proponen aclarar el hecho sobrenatural con la ayuda del padre Vergara, sacerdote escéptico y misántropo que apenas lleva un año en el pueblo. Una misteriosa moneda que el cura obtuvo cuando aún era exorcista parecerá ser la clave de todo cuando se revele que tanto Vergara como el bebé sobrenatural son más de lo que parecen.
El primer capítulo de 30 monedas no decepciona y entrega una dósis concentrada del estilo de Álex de la Iglesia, aunque medida como para dejar algo que ver en las siguientes entregas. Los personajes principales y un par de los secundarios son presentados de manera efectiva. Queda misterio alrededor de la figura del padre Vergara que se deberá ir aclarando conforme avance la trama.
En parte uno se pregunta, si esto es solo el principio, qué nos espera. Lo más probable, aunque me arriesgo a equivocarme, es un asedio del pueblo en el que la redención del protagonista será la clave y donde los tópicos que intuimos en este primer capítulo -el flirt romántico o los conflictos entre los vecinos del pueblo- tendrán algún giro inesperados.
Aquí están Cronenberg –en la carne, en los monstruos y en Spider, claro-, El Exorcista y, por supuesto, El día de la bestia -el personaje de Eduard Fernández, intuimos, pudo haber estudiado en el mismo seminario que el de Álex Angulo-. Pero también Predicador, de Garth Ennis, y una idiosincrasia 100% ibérica, con el pueblo de la España vaciada como medida de todas las cosas, el hecho paranormal propio de las leyendas del rural patrio y un retrato de las miserias del agro que danza entre Berlanga y Buñuel. Incluso el tema del la intro que recrea la crucifixión se permite recordar a una marcha de Semana Santa.
30 monedas capítulo 1 con spoilers
El puñetazo en la mesa que pega HBO con 30 monedas es espectacular. Si la serie de Álex de la Iglesia es capaz de mantener el ritmo de su bestial primer episodio se colará en un podium de un año muy disputado por Veneno, Antidisturbios y Patria y en el que aún tiene que estrenarse El desorden que dejas. Es cierto que aquí no está el de la Iglesia más comedido -y taquillero- de Perfectos desconocidos, sino el desatado de Balada triste de trompeta. Pero de eso se trata. Es un reclamo para fans, pero también una serie de terror que puede satisfacer al público más exigente.
El mcguffin lo ha dejado claro la campaña promocional, pero por si acaso lo subraya la secuencia de créditos. La estética de cómic con filtro cañí va a dominar todo el primer capítulo y sirve para que el personaje de Carmen Machi pueda brillar en todo su esplendor. Es el que suponemos primer pacto con el diablo, pero no último, que veremos en esta serie.
De hecho, el hiato en la ambulancia, entre su “resurrección” y el accidente, en el que mantiene una conversación que no llegamos a ver con Merche (Macarena Gómez) la ambiciosa mujer de Paco el alcalde (Miguel Ángel Silvestre), es quizás la primera subtrama de una serie que girará alrededor del concepto de traición.
Silvestre y Megan Montaner tendrán que mejorar un punto sus interpretaciones para estar a la altura de Eduard Fernández, que se sabe la estrella de la función. El resto están tan correctos como es de esperar, destacando la breve pero desagradable presentación del personaje de Paco Tous, encarnación del macho ibérico tradicional al que de la Iglesia gusta de humillar cada vez que puede.
La mente crea la realidad
Lo más interesante, juego de terror aparte, es el ya mencionado padre Vergara, personaje a medio camino entre el western y el cómic ultraviolento, cuya ambigüedad respecto a lo que ocurre lo coloca en las antípodas del Berriartúa de El día de la Bestia. Mientras el segundo es un creyente al que las pruebas a las que se ve sometido lo hacen dudar, el primero, al menos por el momento, intenta negar lo que ya sabe. La duda sobre si uno ve lo que quiere ver dialoga también con, por ejemplo, Los crímenes de Oxford, aunque aquí, en principio, sepamos que los monstruos son reales porque los hemos experimentado a través del punto de vista de varios personajes.
Esta dicotomía se presenta, además, invertida. Es el exorcista el que nos advierte contra nuestras percepciones -”Pase lo que pase, veas lo que veas, niégalo. Cierra tu mente”- y no da importancia a los sucesos paranormales que él mismo detiene. Mientras la veterinaria, mujer de ciencia, es la que se empeña en la realidad fáctica de lo que sucede y en enfrentarse a ella. Por dos veces con riesgo para sí misma, ya que será la poseedora de la moneda al final del episodio.
En resumen: si consigue igualar las expectativas tan altas que crea esta primera entrega, una obra maestra. Es complicado, porque queda la sensación de que con 30 ó 40 minutos más para dar contexto a la moneda y resolver el misterio de Vergara, este capítulo habría sido un largometraje más de Álex de la Iglesia.
El título de Pa’trás ni pa’tomar impulso resume en una sola afirmación (folclórica) la naturaleza de esta producción, en el que la figura de la bailaora flamenca Carmen Mesa se enfrenta a su contexto y circunstancias para hacer del arte su vida. Aunque toma la apariencia de un documental, esta cinta dirigida por Lupe García Pérez incurre también en el ficcionamiento parcial de las desventuras que nuestra protagonista, una cordobesa de mediana edad que vive como “exiliada artística” en un lugar tan lejano a su hogar como es Buenos Aires.
Tras una breve introducción en la que se nos transmite la importancia vital de su pasión junto a sus amigas -las cuales también servirán para vertebrar el relato más adelante-, Carmen nos cuenta en primera persona ese salto de fe que realiza para escapar del mayor miedo de todos: reconocerte a ti mismo que no has sido capaz de cumplir tus sueños.
Aunque tiene un marcado acento flamenco, Pa’trás ni pa’tomar impulso consigue despertar un interés en espectadores ajenos al mundo de baile, el cual a su vez se presenta con la lucidez suficiente como parar generar el estímulo de ser investigado y conocido más allá de los (breves) 80 minutos de la película: las escenas de danza inundan las imágenes pero no convierten la narración en un decálogo de este arte, si no que fijan la importancia de este medio de expresión, el cual, en el caso concreto de cada uno, puede ser intercambiable por su pasión personal.
Este viaje a “las Américas” pronto empieza a revelar el verdadero sentido de la obra: por encima de todo, asistimos a los esfuerzos de una mujer por vencer el paso de los años y las decepciones de la vida con el fin de que no le arrebaten su motor vital, que es el poder vivir de su arte. El punto de giro que inicia la trama es la discusión/ruptura con su pareja argentina, aquella persona por la que entendemos se ha decidido a probar suerte fuera de sus fronteras. En este punto notamos ese “carácter teatral” y recreado que he apuntado al inicio y que resta credibilidad y frescura a la historia.
Es fácil distinguir estas partes ensayadas de aquellas secuencias en la que la cámara simplemente graba y somos testigos del desarrollo de los hechos frente a la cámara. Una “verdad” (la cual nos trae el debate de siempre acerca de lo genuinos que podemos llegar a ser o no delante de un equipo de rodaje) en Pa’trás ni pa’tomar impulso que obviamente favorece a una persona como Carmen, quien no es actriz profesional pero sí que derrocha naturalidad a raudales cuando tiene que ser ella misma.
Esta separación iniciará un periplo que se irá viendo sazonado por otros demonios personales y dramas familiares, como la enfermedad de su hermana. En este punto también se podría reflexionar sobre la veracidad estricta de los hechos o la conveniencia narrativa de unir estos sucesos, pero tendría que ver más con un tratado del género documental en sí mismo que del filme que ahora nos ocupa.
Tomando una de las tesis más comunes dentro de las producciones que tienen como protagonista al propio medio artístico -es decir, el arte como elemento liberador de todos los males de la persona que lo practica/siente-, la propia Carmen llega a afirmar en un momento dado que “no es capaz de distinguir su vida del baile”. En esta línea, resuena en Pa’trás ni pa’tomar impulso otro filme muy diferente pero al mismo tiempo poseedor del mismo mensaje como es El pianista (2002), de Roman Polanski, en el que el drama colectivo se ve mitigado por las notas del instrumento.
Obviamente la escala no es la misma, pero es interesante comprobar cómo este sentimiento de liberación es habitual entre una gran parte de los artistas,y con el que personalmente también me siento identificado. Además, con el fin de fortalecer este planteamiento, la película combina el mensaje de su música -por ejemplo el desamor, cuando está ensayando canto- con su momento vital. En el instante en el que la meta de una narración es clara y todos los elementos discurren de forma paralela hacia la misma, el esfuerzo invertido adquiere sentido y hace que el discurso general sea más poderoso. Sin embargo, fuera de la empatía que despierta en el sentido narrativo, la historia de Pa’trás ni pa’tomar impulso adolece de una falta de ideas novedosas o de una reelaboración de lo ya visto con el fin de que la presentación sea más original. Cae inevitablemente en lugares comunes, lo que unido a la planificación de escenas como las que está con su expareja (también al final) lastran el acabado del producto. Las mejores noticias tienen que ver con la fuerza que transmite la figura central, Carmen, quien realmente da un salto de fe al ponerse delante de la cámara y ser capaz de canalizar y compartir sus vivencias.
Amigo supone la ópera prima de Óscar Martín. Presentada hace un año en el Festival de Sitges, ahora se estrena en las salas de cines este thriller psicológico que nos habla de un modo particular sobre las inestables fronteras de la amistad. Un filme con un premeditado toque retro repleto de referencias cinematográficas y televisivas que en ningún momento se esconden. Construida a partir de un guion en el que han participado el director y los actores protagonistas, Amigo coquetea con diferentes géneros, que van del terror a la comedia negra, acercándose peligrosamente al pastiche.
La película nos traslada a los años 80 para contarnos la historia Javi (Javier Botet) y David (David Pareja), dos amigos marcados por un suceso dramático, que ha puesto a prueba su inestable relación. Con el deseo de recuperar la confianza perdida, David decide llevar a Javi, una persona dependiente con graves secuelas físicas, a una casa en el campo para poder cuidar de él. El problema es que en ese enclaustramiento irán acrecentándose las rencillas y los recelos entre ellos, llegándose poco a poco a una situación del todo insoportable.
La película se divide, al estilo clásico, en tres partes claramente diferenciadas y separadas por breves fundidos en negro. En cada una de ellas iremos subiendo un grado más la tensión que se observa entre los dos personajes principales, una evolución en la trama en la que se perciben ciertos altibajos; muestra, quizá, del irregular estado mental de sus protagonistas, desde cuyos puntos de vista se nos muestra todo. A medida que nos vamos acercando al final, la cinta consigue su propósito: contagiar al espectador de ese estado de angustia que la historia nos provoca.
En este sentido, es magistral la actuación de Javier Botet, un actor que sabe explotar como nadie su peculiar fisionomía, en un papel con ciertas similitudes al que interpretó recientemente en Ventajas de viajar en tren (Aritz Moreno, 2019), en donde daba vida también a una persona con discapacidad física, que, postrado en la cama, solo había tenido contacto con la realidad a través de la televisión.
Precisamente, en esa televisión casi siempre encendida en la habitación de Javi podemos comprobar las influencias fílmicas que están detrás de la película. En ellas encontramos grandes nombres del spanish horror como Chicho Ibáñez Serrador y Paul Naschy. Además de referencias explícitas como Historias para no dormir, en la película también encontramos ciertos ramalazos del cine de Jaume Balagueró o el humor ácido de Álex de la Iglesia, un director que ha sabido mezclar como nadie en nuestro cine el terror y la comedia. A parte de estas explícitas referencias al cine patrio, en Amigo también encontramos ciertas concomitancias con algunas de las míticas adaptaciones al cine de Stephen King, como Misery (Bob Reiner, 1990) y, ante todo, El resplandor (Stanley Kubrick, 1980).
Las semejanzas con esta última son más que evidentes. En los dos casos la historia se desarrolla en un edificio solitario y aislado por un temporal de nieve. Ese aislamiento irá provocando una paranoia autodestructiva que pondrá en peligro a todos los que se cobijan bajo el mismo techo. Las similitudes entre el personaje de David y el de Jack Torrance son claras. Como en la cinta de Kubrick, en Amigo muchas veces se sugiere más que se enseña, se intuye más que se muestra. Y en ambos casos el pasado está muy presente. En David se palpa la culpa y la necesidad de una redención que no llega, una búsqueda que le sumirá en última instancia en la más perturbadora locura. En cambio Javi, al igual que la familia de Jack Torrence, no tardará en descubrir que esa casa no es más que una trampa mortal, una jaula de la que tiene que escapar.
Aunque, como hemos dicho, el ritmo narrativo va en aumento a lo largo del filme, este no deja de ser sosegado y premeditadamente lento. Un elemento que pretende incidir en la exasperación que puede provocar la vida para una persona dependiente como Javi y la desesperación que suele sentir su cuidador, en este caso David. A medida que el conflicto entre ellos va in crescendo, la película va adquiriendo tintes de terror psicológico con la inclusión en el guion de ciertos elementos oníricos y alucinatorios que remarcan el estado psicopatológico de David. Ficción y realidad, locura y cordura, sueño y vigilia. Todos estos elementos terminan entrelazándose en medio de una deriva de acontecimientos que mantienen al espectador en constante alerta.
De este modo, Amigo se sustenta en ese duelo actoral que juegan David Pareja y Javier Botet. La discapacidad física y la discapacidad mental; el reproche y el remordimiento; la dependencia y el cuidado. Ambos personajes se complementan y se necesitan mutuamente. El primero para poder valerse y el segundo para sanar su culpa. Y entre medio una amistad resquebrajada por la tragedia. Y es que, tal como nos sugiere la cita de Cervantes que utilizan en el cartel promocional, «quien bien te quiere te hará llorar».
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