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Vaca mugiendo entre ruinas: Memoria a palo seco

Un documental que reivindica el sacrificio de los obreros asturianos en la Guerra Civil.

Vaca mugiendo entre ruinas: Memoria a palo seco 1

Vaca mugiendo entre ruinas explica la experiencia del gobierno del Consejo Soberano de Asturias y León, la autoridad política que tomó el control de la región cuando está quedó aislada del resto del territorio republicano durante la Guerra Civil y que finalmente resistió como último reducto en el norte de España tras la caída de Euskadi en manos nacionales. La película reivindica la figura de Berlamino Tomás, presidente de dicho consejo durante el tiempo que duraron las operaciones militares y destacada figura socialista asturiana de la época.

Recientemente vista en el Festival de Gijón, Vaca mugiendo entre ruinas ha sido destacada por su condición de testimonio sobre la Memoria Histórica rescatando datos y documentación de los episodios bélicos en Asturias así como de la organización y la autogestión de la región durante los meses de resistencia frente a los ejércitos de Franco. Establece un diálogo con la tradición sindicalista y minera asturiana así como con la situación actual del Principado.



El planteamiento narrativo del documental de Ramón Lluís Bande es, sobre el papel, eminentemente sobrio. La película se dedica a rescatar imágenes de archivo de la época y las contextualiza con la lectura de todo tipo de documentos contemporáneos: decretos del Consejo, partes de guerra, noticias sacadas del diario… Cuando toca repasar los miembros del gobierno presidido por Tomás, los va mostrando uno a uno con fotos de archivo mientras la voz de la narradora hace constar sus nombres, ocupaciones y afiliaciones políticas, en el que el cargo equivalente al de ministro lo ocupan panaderos o mineros.

 

El paisaje como combate en Vaca mugiendo entre ruinas

Vaca mugiendo entre ruinas: Memoria a palo seco 2

Al mismo tiempo Vaca mugiendo entre ruinas parte, desde su mismo título, de un enfoque completamente poético y sentimental, que incluso a veces al rodar la Asturias actual la muestra en blanco y negro antes de dar paso al archivo. En ocasiones, se detiene en pausas entre unos pasajes históricos y otros que no son tanto de ritmo narrativo como literario. El documental no oculta su simpatía por la causa de sus protagonistas y también juega con el contexto del conocimiento del público, sin molestarse en dar detalles sobre el desarrollo paralelo de la Guerra Civil más allá de los que los mismos fragmentos leídos aportan.

La capacidad de capturar al hipotético público de Vaca mugiendo entre ruinas se encontrará en lo predispuesto que se encuentre esté a dejarse atrapar por las metáforas poéticas que se adornan entre los fragmentos de fría documentación leída en voz alta e ilustrada de archivo. La propia naturaleza asturiana es identificada como una fuerza en favor de esos mineros, obreros y trabajadores abandonados a su suerte por el caído vecino vasco y el lejano gobierno de la República. Hablamos, además, de un episodio que apenas abarca unos meses, entre la primavera y el otoño de 1937, en el que el ejército sublevado completó la nefanda y sangrienta Ofensiva Norte.



Bande ha planteado el documental en términos de reivindicación histórica frente a la «trampa de la Transición» y así debe ser leído, pues, su planteamiento. Vaca mugiendo entre ruinas aporta Memoria Histórica, digamos, a palo seco de un episodio comprimido (menos de seis meses en una contienda de tres años) pero representativo respecto a su importancia cultural y, por tanto, identitaria respecto a una región concreta. Una zona, Asturias, en la que la represión posterior a la Guerra Civil se funde con la Revolución de 1934, objeto de disputa habitual para los historiadores revisionistas «nacionales».

 

El dolor de hace 80 años vaca-mugiendo-entre-ruinas-2-cine-con-ñ

Así que es en esta tensión en la que el espectador de Vaca mugiendo entre ruinas debe decidirse. La actualidad de los padecimientos de los seres humanos a los que retrata, unos combatiendo por ideales y otros por mera supervivencia, frente a un enemigo que en el documental casi ni tiene rostro, como el monstruo de una entrega de terror. Porque si el impacto emocional de lo que representaron los sufrimientos de estas personas sigue vivo, se puede traducir en una lectura política actual difícil de percibir en términos, digamos, materiales. Así queda la pregunta que el documental no formula directamente pero plantea desde el principio: ¿Quiénes son Berlamino Tomás y sus panaderos convertidos en ministros para nosotros?

Porque durante mucho tiempo para un gobierno fueron criminales o asesinos -aunque en realidad fuesen muertos y exiliados- y durante mucho otro no fueron nadie. Los que no estaban en cunetas literalmente se quedaron en la cuneta de la Memoria, sin nadie que recordase que dieron sus vidas por ideas nebulosas sobre igualdad y democracia que no iban a ver realizadas en los días que les quedasen. Su revolución, al final, nos suena tan cercana como extraña. Literalmente, de otro siglo, pero con retos no tan lejanos a los que nos esperan.

¿Es posible una Memoria Histórica que se enfrente a esta realidad -la pérdida de vidas y la necesidad de la defensa por un mundo mejor que inspiraron aquellas luchas- sin trasladarnos a un paisaje emocional y político actual? ¿En el que la lectura de partes de guerra y decretos de 1937 sea aburrida en lugar de impactante? Quizás cuando llegue ese día no hagan faltas más películas como Vaca mugiendo entre ruinas, o más bien, las podamos contemplar sabiendo que no debemos avergonzarnos más por olvidar sacrificios pasados o presentes.

 

Jose A Cano (@caniferus)

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