Estrena 30 monedas mientras prepara Veneciafrenia en su regreso al terror puro. En la serie de HBO están muy presentes el Predicador Garth Ennis y el cómic de terror clásico. Hace 30 años se atrevió adaptando los X-Men en Acción mutante. Es Álex de la Iglesia. El rey del cómic. Al menos en el cine español.
«Mira La Comunidad. El casting parece sacado de un cómic de Bruguera. El humor negro de Álex de la Iglesia es el humor de la Escuela Bruguera: de Ibáñez, de Vázquez…«, explica Neftalí Pérez, director de la Escuela de Arte de Jerez y autor de varios artículos sobre el cine de Álex de la Iglesia además de una tésis doctoral sobre cómic y cine español.
«Al principio de su cine, se nota bastante que de la Iglesia viene de escribir y dibujar cómics. No solo por la temática de Acción Mutante, sino por la forma: la dirección artística, el personaje pegado al estereotipo, el humor negro o absurdo… Se adelantó 10 o 15 años a la moda de los easter eggs y llena sus películas de referencias a otros formatos».
¿Cuál es la mayor marca del cómic en el cine de Álex de la Iglesia, que vemos también en otros autores de su generación como Javier Fesser o Juanma Bajo Ulloa? «Lo grotesco», explica Pérez. «Se incluso en la selección de los actores o en cómo se los caracteriza, dándole un aspecto que no han tenido nunca, como Sancho Gracia en La Comunidad, que de galán o héroe pasa de villano de tebeo».
Las adaptaciones que no fueron
La anterior serie de de la Iglesia, Pluton BRB Nero, en aquél momento emitida en La 2, vivió una pequeña polémica cuando Alfonso Azpiri, dibujante del cómic erótico y de ciencia-ficción Lornaacusó al director de plagio por poner el mismo nombre a la androide que interpretaba Carolina Bang.
Aunque la acusación no llegó a ninguna parte, Pérez señala que «es una confusión ridícula porque viene del homenaje. Debía conocer el cómic y le puso el nombre como homenaje. No era algo denunciable e incluso a la hora de la verdad los personajes, más allá del nombre y ser androides, no se parecían en nada».
En Pluton BRB Nero, además, estaban los mundos distópicos de las revistas de ciencia-ficción de los 70 y 80 como la británica 2000AD o la francesa Metal Hurlant, pero también de series de televisión como Enano Rojo. Y a su vez acabó siendo adaptado a viñetas por Carlos Vermut.
Acción Mutante, por la misma lógica, podría ser un plagio ibérico de la Patrulla-X de Marvel. Mutantes perseguidos en un futuro distópico liderados por un tipo en silla de ruedas, aunque convertidos en protagonistas de una comedia negra. Una adaptación no oficial que en los 90 se interpretó como cine de terror.
Otros proyectos, estos truncados, fueron las anunciadas adaptaciones de Superlópez -se especuló incluso con José Mota como protagonista- y, mucho más explícita por parte del director, la del cine del cómic argentino de ciencia-ficción El Eternauta, obra fundacional al otro lado del Atlántico del guionista Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Francisco Solano López. Incluso se dio por cerrado el encargo de llevar a la pantalla La marca amarilla, mítica BD francesa de Edgar P. Jacob.
Un referente abandonado
El cómic en el cine de Álex de la Iglesia, no obstante, según Pérez «se diluye un poco más como influencia a partir de Crimen Ferpecto. En esta sí, porque es una comedia negra que bebe directamente de Bruguera, tanto en la trama como en el tipo de personajes al que parodia. Hay algo también en Balada triste de trompeta. Pero a partir de ahí deja de ser un referente evidente y las influencias son más cinematográficas».
Esta tendencia es observable en casi todo el cine español. «El cómic fue una influencia clara entre los 80 y los 90. El humor de El Papus o el cómic underground de la Transición estaban en el primer cine de Almodóvar. El humor negro de Bruguera, el de Mortadelo o Rompetechos, está en toda la comedia española«, explica el director de la Escuela de Arte. «En este sentido, de la Iglesia no es una excepción, solo uno de los autores que, junto a Fesser, más explícita hace esa influencia».
«De todos modos», sentencia Pérez, «las referencias al cómic son la cumbre del iceberg. En el caso de Álex de la Iglesia hablamos de un director con una cultura brutal, tanto literaria como cinematográfica, que regurgita todas esas influencias en un universo propio».
Movistar+ confirma la segunda temporada de Nasdrovia. La comedia protagonizada por Leonor Watling y Hugo Silva, en realidad, siempre estuvo planeada para tener más de una entrega, pero la plataforma confirma la esperada continuación, dado el final del último capítulo.
Watling y Silva liderarán de nuevo el reparto de esta comedia que, inspirada en el libro El hombre que odiaba a Paulo Coelho, cuenta la historia de dos abogados de éxito que, en plena crisis de los 40, deciden abrir un restaurante de comida rusa que se convierte en lugar de reunión de la mafia.
«No podemos estar más ilusionados con la segunda temporada de Nasdroviaporque significa volver a trabajar con Marc Vigil, Leonor Watling y Hugo Silva; y, por supuesto, con Movistar+ y The Mediapro Studio, que nos dan a todos la libertad de hacer la serie que nos gustaría ver», han comentado los creadores de la serie, Sergio Sarria, Luismi Pérez y Miguel Esteban.
«La nueva temporada nos permitirá profundizar en los personajes secundarios haciéndola más coral. Descubriremos más sobre la vida de los mafiosos rusos sin dejar de lado en ningún momento a Edurne y Julián, que se enfrentarán a su nueva vida como miembros de la organización de forma muy diferente», han explicado, en una nota de prensa enviada por Movistar+.
En ese mismo sentido, Susana Herreras, productora ejecutiva de Nasdrovia en Movistar+, ha valorado: «Desde la primera vez que Sergio Sarria me habló de esta historia pensé que era absolutamente distinta a todo lo que habíamos recibido hasta entonces. Cuando leímos el guion, mucho tiempo después, nos dimos cuenta de algo más importante aún: detrás de ese brillante concepto había verdad y emoción».
También Javier Pons, director general de Globomedia, ha destacado: «No hay mejor garantía de éxito para una serie que anunciar su segunda temporada cuando apenas ha finalizado el estreno de la primera. Nasdrovia es un proyecto diferente, creado por guionistas con mucha experiencia en entretenimiento, pero que no habían abordado hasta ahora la ficción».
Dime quién soy se basa en la novela del mismo nombre de Julia Navarro. Narra la historia de Amelia Garayoa, una joven madrileña de familia bien que se casa a principios de los 30 con un destacado republicano. Cuando se enamore de un espía francés comunista, su vida cambiará para siempre. Abandonar España la llevará a encontrarse en mitad de los grandes conflictos de la época, hasta convertirse en espía durante la Segunda Guerra Mundial y conocer las cárceles nazis o la tortura.
Dime quién soy es una prima hermana de El tiempo entre costuras, no tanto por el parecido de las novelas que les sirven de base -aunque, al menos superficial, sí que existe- como por el cuidado diseño de producción al servicio de una historia de crecimiento de la protagonista. Pero mientras la serie de Antena 3 aspiraba a ser un culebrón con muy buena factura y recursos de thriller, la de Movistar+ se presenta como superproducción de época.
Da la impresión de que cada capítulo de la serie habría dado para una serie completa o para un largometraje. No solo por la densidad de lo que ocurre sino por el despliegue de producción. En este año de series del año, Dime quién soy es probablemente con diferencia la que mayor esfuerzo luce en ese aspecto, recreando con efectividad -ignoro si a la perfección, pero al menos sin grandes derrapes ni que se vea el cartón- una gran cantidad de escenarios a lo largo de diferentes décadas.
Es quizás en esa complejidad donde reside su mayor debilidad. La vida de Amelia es muy interesante pero le pasan demasiadas cosas para que dé tiempo a que una sola enganche, y sus secundarios no llegan a importar lo suficiente porque se los sabe episódicos.
Atención. Spoilers sobre ‘Dime quién soy’ del tamaño de la cuenta corriente de Julia Navarro.
La revolución y la poesía
Julia Navarro antes de hacerse novelista fue durante muchos años periodista, trabajando en la SER, la COPE, TVE o Telecinco, entre muchas otras. Allá por 1996 escribió un libro-reportaje sobre las parejas de los hasta entonces cuatro presidentes de la actual democracia. Se tituló Señora Presidenta.
Dos años después junto a Raimundo Castro escribirá La izquierda que viene, en el que plantea el futuro “mestizo” de la susodicha tras la caída del Muro de Berlín o, en España, la derrota del PSOE de Felipe González. En 2001 y en solitario será autora de El nuevo socialismo: la visión de José Luis Rodríguez Zapatero, que viene a ser una enorme entrevista al entonces novísimo secretario general del PSOE y futuro presidente del Gobierno.
En Dime quién soyhay un señor francés militante del Partido Comunista que se liga a la protagonista, atrapada en un matrimonio infeliz, diciéndole que “la revolución también se hace con poesía”. Luego resulta que el susodicho es un espía y la está utilizando. Que yo no digo nada. Pero estas cosas la gente las tiene que saber.
No me entiendan mal, la serie empieza muy arriba, con Amelia (Irene Escolar) colándose en un mitin de Azaña en 1930, en el que a ella y a su novio los recibe José Rosales y durante el cuál vemos medio segundo al futuro presidente de la República soltar una filípica que ríase usted de Mariano Rajoy un agosto sin Tour de Francia. Pero rápidamente desaparece, como todo el contexto, para dar paso a la protagonista metiéndose en follones cada vez más grandes.
La espía que me amó
Amelia Garaoya tiene un poco de Garbo, el espía que confundió a los nazis con el Día D; Sira Quiroga, la mencionada protagonista de El tiempo entre costuras; y también, por qué no, de Tintín o Corto Maltés. Y un referente directo sacado de la vida real: Marina Vega. Hija de un alto cargo de la República represaliado a la que la Segunda Guerra Mundial encontró exiliada en París, se convirtió en agente del servicio secreto de la Francia Libre.
Por supuesto, Amelia evoluciona como una persona real, aunque hay huecos que debemos rellenar desde este lado de la pantalla. Se verbalizan cosas más obvias -como que el primer ‘rescate amateur’ en Berlín la animará a convertirse en espía profesional- mientras que los cambios en su relación con algunos de los hombres de su vida o la tapadera con la que trabaja en algunas de sus misiones se obvian. Y en una serie de espías esto último igual sí canta un poco más, porque además esos momentos, tanto en la URSS como en Alemania, son de los mejores de la serie.
Dime quién soy parece pelearse con todos los tópicos que asociamos a este tipo de ficción y darles un giro. Por ejemplo, hay una escena en que Amelia se confiesa ante un sacerdote católico y por pudor acaba haciéndolo en español, de manera que él no la entiende, aunque reconoce «sentir el dolor en su voz».
La joven de origen acomodado que decide comprometerse con mujeres de clase obrera. La cena incómoda con un defensor del nazismo. La amiga diva por encima de las cuestiones políticas pero que acaba ayudando a escapar a los clandestinos. El alemán honrado que no es nazi pero sí un buen militar. El viaje transoceánico. Una librería de viejo en Buenos Aires. El detenido en el estalinismo al que acusan de crímenes inventados. El pintalabios secreto. Las pastillas de cianuro. No falta de nada en Dime quién soy.
Citius, altius, fortius
Dime quién soy también parece tener una relación complicada con la elipsis. Aunque se agradecen que los 50 minutos sean ya la duración estándar de las series españolas y también que una serie pensada para ser vista semanalmente y no a ritmo machete, parece como si algunos capítulos se arrepintiesen de su trama a la mitad. Los recursos que se utilizan para explicar las decisiones de la protagonista son sofisticados y poco comunes en el tipo de serie que se le atribuye a esta, pero parecen utilizados al azar. Porque a veces los flashbacks son de escenas ya vistas en el mismo episodio, y es redundante.
Sobre Irene Escolar: Es la estrella absoluta de Dime quién soy, aparece en 4 de cada 5 planos, sabe perfectamente expresar los momentos en los que el personaje -que va a sobrevivir en tres dictaduras- debe permanecer impasible y también aquellos en los que se deja llevar por sus emociones. Fuma como una diva de cine clásico de los 40, le queda bien cualquier peinado y da credibilidad a muchos momentos en los que el actor del cual recibe réplica anda perdido. Pero precisamente esa naturalidad de ir bajando por la calle Valverde camino de 2 de mayo a celebrar la llega de la República es la que chirría cuando los parlamentos más emotivos son recitados con perfecta técnica teatral.
Y no debe ser tanto culpa de la actriz como de la serie. Un artefacto que muere de amor a la novela que quiere respetar, que con todas las buenas intenciones del mundo construye una protagonista fuerte, autónoma y creíble… pero que nunca acaba de acertar con el tono. No es mala, no aburre, no merece que nadie se cebe con ella, pero diluye todo su potencial en la grandilocuencia de querer abarcar el siglo XX y sumir a su protagonista en tantos acontecimientos que sus decisiones más impactantes pierden la gracia antes de suceder.
Tetuán será la nueva película de Iratxe Fresneda. Un documental de creación que significará el cierre de la llamada “trilogía del registro” de la cineasta, empezada con dos importantes referencias de la no ficción española como Los ecos del Irrintzi (Irrintziaren Oihartzunak) (2016) y Lurralde Hotzak (2019). Ahora en fase de desarrollo con idea de rodar en 2021, Tetuán centrará su atención en la inmigración a través de la vida y experiencias de cuatro personas.
Este nuevo trabajo, una de las diez «prometedoras» películas españolas seleccionadas en Cannes 2020, nace del impulso de la directora por conocer parte de la vida como extranjero de su padre fallecido. «Esta película parte de la necesidad íntima de la hija de una persona migrante que necesita saber quien fué su padre, por qué lugares pasó, qué dificultades atravesó», explica Fresneda a Cine con Ñ.
A partir de ese gérmen, Fresneda seguirá la línea creativa de sus anteriores trabajos y será ella misma parte activa de las imágenes y los sonidos de Tetuán: «En algunos momentos como observadora, junto a los espectadores, en otras ocasiones narrando en primera persona mi búsqueda, mi implicación y mis impresiones a lo largo del viaje y en otras haciéndome a un lado para que hablen por sí mismos los protagonistas».
Contra la normalización del racismo
‘Tetuán’. Imagen: Pimpi&Nella Films
Esos protagonistas serán Annemarie, Carmelo, Irina y Mohamed, cuatro migrantes que, según Fresneda, «rompen con el estereotipo de lo que imaginamos cuando pronunciamos la palabra ‘inmigrante’ y nos hablan de algo tan elemental como saber que todos y todas somos de aquí y de allá. Me parece importante construir memoria en torno a jóvenes de antaño y ligarlos con la juventud de nuestros días, con mi propia experiencia».
De fondo en Tetuán estará el deseo de exponer el racismo y poner en valor la multiculturalidad a través de las experencias compartidas por estas personas, siempre a través de la memoria y la mirada de la directora. «Hoy sigo encontrándome, con los mismos prejuicios con los que se toparon mi padre y mi madre, que, a veces, tienen que ver con la orientación sexual, otras, con nuestra procedencia y color de piel», asegura Fresneda.
El final de la “trilogía del registro”
Carteles de ‘Los ecos del Irrintzi’ y ‘Lurralde Hotzak’, de Iratxe Fresneda
La película significará la tercera y última parte de la “trilogía del registro” de Fresneda, profesora en el Departamento de Comunicación Audiovisual de la Universidad del País Vasco. Este trío de películas formarán un gran ensayo fílmico sobre la imagen y la memoria audiovisual. En Los ecos del Irrinti el objetivo era poner en valor el archivo cinematográfico -a través de la pionera olvidada del cine vasco Mirentxu Loyarte-, mientras que en Lurralde Hotzak se planteba una road-movie para reflexionar sobre los excesos de imágenes.
Ahora en Tetúan el protagonismo estará en los personajes y la mirada será «hacia ‘el otro’ o ´la otra´en nuestras sociedades. Se trata de mirarnos al espejo, pero de otra manera», explica Fresneda. La directora considera el proyecto un paso más en el mismo camino por el que andaron Los ecos del Irrinti y Lurralde Hotzak: «En mis anteriores películas he mostrado cómo expresar cinematográficamente los conceptos que propone Tetuán, y esto es un trabajo de continuidad que cruza creación y viaje y que explora al mismo tiempo las posibilidades del lenguaje audiovisual«.
El crowdfunding de Tetuán para completar su financiación
‘Tetuán’. Imagen: Pimpi&Nella Films
Después de pasar como proyecto por el importante mercado del festival francés y de otros como Abycine o Zinebi, Tetuánse encuentra en una fase decisiva de desarrollo. Con una parte importante de la financiación resuelta, el equipo de la película lanza ahora una campaña de crowdfunding para ayudar a cubrir su presupuesto. Todo con la idea de poder rodar la película entre la primavera y el verano del año que viene.
El crowdfunding va a «impulsar el que podamos seguir adelante con paso firme», nos detalla Gentzane Martinez, productora de la película, aunque explica que lo quieren con el micromecenazgo es «hacer partícipe del proyecto a nuestro público desde el inicio, que se sientan parte de él». El equipo de Tetúan viajará a Almería, Madrid, Pirineos, País Vasco o Rumanía con la esperanza de llegar a fase de montaje en otoño de 2021 y acabar la película en 2022.
90 años han pasado desde el polémico estreno en París de La edad de oro (1930), primer largometraje del cineasta aragonés Luis Buñuel. Esta semana, el podcast ‘Los jueves, milagro’ recuerda la efeméride de la obra, prohibida durante décadas, como una manifestación cinematográfica de un movimiento artístico importante en la Europa de entreguerras: el surrealismo.
El equipo del programa define primero el concepto de surrealismo en el cine y cómo se ha utilizado a lo largo de su historia -muchas veces equívocadamente- para posteriormente analizar al detalle las claves de La edad de oro como una de las obras cumbre del movimiento liderado por el escritor francés André Breton.
‘Los jueves, milagro’ disecciona el contexto histórico de la película, su contenido y la relación de La edad de oro con el resto de la filmografía de Buñuel. Para finalizar, el programa se acerca a las influencias posteriores del surrealismo y el legado de Buñuel en otras obras o directores como Alejandro Jodrowsky, Luis García Berlanga, José Luis Cuerda o Pablo Hernando.
La actriz María León es la nueva incorporación al reparto de La piedad, el actual proyecto de Eduardo Casanova, del que ya forman parte Ana Belén o Ana Polvorosa y que tiene en la producción Pokeepsie Films, la firma de Álex de la Iglesia y Carolina Bang.
Según adelanta la revista Filmand, María León se incorpora para un rodaje previsto para el año que viene en Andalucía y formará parte de un elenco de personajes de mujeres fuertes y de gran poder.Casanova no ha querido dar muchos detalles del argumento del futuro filme excepto, en el que una parte está «basada en Corea del Norte» y que se rodará en parte en Andalucía.
La piedad será el segundo largometraje de Casanova y ya llamó la atención hace más de un año cuando anunció que supondría el regreso al cine de Ana Belén. En una entrevista concedida a la revista Vogue, Casanova aseguró que pensó en Ana Belén desde el primer minuto pero que le costó mucho proponérselo.
En aquél momentoLa piedad se anunciaba como «la historia de una madre y su hijo» y tenía previsto su rodaje en la primavera de 2020, pero la pandemia lo impidió. La preproducción y otros detalles del rodaje se han retrasado más de un año pero han permitido completar el reparto a Casanova.
La piedad ha sido definida tanto por su director como por Álex de la Iglesia como «muy diferente a Pieles«, el primer largo de Casanova. El argumento estaría basado en la infancia del propio autor y sus dificultades para socializar, aunque él mismo ha asegurado que la mayoría de los personajes «son mujeres con poder» muy diferentes entre sí.
El trío ‘moriarti’ hará las Américas. Los directores de La trinchera infinita, Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, han firmado por agencia y productora The Gotham Group para preparar el que sería su primer proyecto en inglés, según adelantó la revista Deadline.
The Gotham Group, fundada y dirigida por Ellen Goldsmith-Vein y con más de 25 años de recorrido en la industria hollywoodiense, es la productora de la saga El corredor del laberinto pero también de films como Kodachrome de Mark Raso, protagonizada por Ed Harris y estrenada directamente en Netflix.
De su proyecto con los directores de La trinchera infinita se saben pocos detalles salvo que será en inglés, que se espera que la compañía empiece a moverlo antes de final de año y que se fijaron en su trabajo a raíz de que la película fue declarada candidata española a los Oscar 2021.
Arregi, Garaño y Goenaga, directores de ‘La trinchera infinita’. Foto: Premios Goya.
«La trinchera infinita es una película emocionante, profundamente emotiva sobre un momento terrible en la historia de España», ha declarado Goldsmith-Vein como directora ejecutiva de The Gotham Group. «Estamos muy orgullosos de representar a estos brillantes cineastas y esperamos llevar su talento a un público más amplio«.
La trinchera infinita es el primer título que dirigen los tres cineastas vascos en conjunto, ya que en sus anteriores trabajos, realizados siempre a través de Moriarti Producciones, Garaño permanecía en labores de dirección y Goenaga y Arregi se turnaban como codirectores o productores, además de participar los tres en los guiones (como en Handía o Loreak).
Olmo Figueredo (Sevilla, 1980) vive meses intensos. Si desde septiembre anda enfrascado en la promoción de El Estado contra Pablo Ibar, que se estrena este viernes 4 de diciembre en HBO, por el camino ha visto como La trinchera infinita, uno de sus largometrajes como productor, se convertía en la película seleccionada para representar a España en los Oscar 2021. Al mismo tiempo, otra de las cintas producidas desde La Claqueta (empresa que fundó en 2002 junto a Manuel H. Martín), El verano que vivimos, llega ahora a los cines, y El inconveniente se veía reconocida con la nominación de Kiti Mánver a los Premios Forqué.
¿Cómo de complejo es mantener una producción durante seis años siguiendo un caso en los tribunales al otro lado del Atlántico?
La producción ha sido titánica, muy difícil. El documental es más complicado que la ficción porque es un organismo vivo, que va cambiando mientras trabajas. En 2014 la idea era hacer un largometraje de 90 minutos hablando solo del pasado, del caso de 1994. Cuando en 2016 ordenan repetir el juicio, todo cambia. Los abogados nos dicen entonces que el juicio se iba a celebrar en 90 días y se retrasó tres años. Una pesadilla de financiación que no hubiese sido posible sin tener un socio, Irusoin, con el que desde La Claqueta nos conocemos bien. Trabajamos juntos desde hace años y decidieron apostar con nosotros.
Hubo un punto de no retorno en el que el largo de 90 minutos no era suficiente y decidimos apostar por una serie con una calidad de producción pensada para la difusión internacional. Y lo que era una pesadilla de producción se convirtió en una ventaja a nivel creativo porque nos dió acceso a todas las partes. Es de lo que estoy más orgulloso: no falta nadie. Ni Fiscalía, ni las familias de las víctimas. La Corte Penal vio que estábamos allí para quedarnos, no de paso, y nos permitió microfonar a los abogados y poner hasta siete cámaras en la sala.
¿Fue difícil llegar a ese nivel de acceso?
Los abogados han demostrado una gran generosidad y mucha confianza, porque nuestro acuerdo era apenas verbal. Teníamos acceso hasta a las reuniones de estrategia de la defensa. Eso era ponerse en nuestras manos. Con todas las partes pactamos que nada de lo que nos diesen antes o durante el juicio se podría usar hasta que se supiese la sentencia y así ha sido. También en Estados Unidos el audiovisual es el rey. La Corte entiende que permitir el acceso es parte de su labor de transparencia y una forma de que lo que allí ocurre se conserve. Cuando nos vieron llegar allí, con un equipo de siete personas, otras tantas cámaras, microfonía… y que llevábamos dedicando más de 5 años a aquello… nos dieron un acceso que creo que en España habría sido imposible.
«La serie está contada en tiempo real. No hay nada que contemos y no tenga imágenes que lo respalde»
¿Y para obtener los testimonios de las familias de las víctimas o el fiscal?
Eso fue más complicado porque para las familias o la Fiscalía eramos «el enemigo». Pensaban que por ser españoles su opinión no nos iba a interesar, que íbamos a ir con la inocencia de Pablo por bandera. Normalmente los medios de comunicación se han acercado al tema con prisas, haciendo cuatro preguntas que no eran siempre las más adecuadas. A la larga eso causa rechazo. Estamos hablando de personas que arrastran síndrome de estrés postraumático. Piensa que en 1994, cuando apenas estaba generalizado Internet, vieron como se hacía «viral» un vídeo de 22 minutos en el que se mostraba como torturaban y asesinaban a su padre, su hermana o su hija…
¿Cómo conseguistéis vencer esa resistencia, entonces?
Parte del éxito es que contratamos a una directora de producción local, Diliana Alexander, que es canadiense pero vive desde hace años en Miami. Si había cualquier novedad, ella en seguida se encargaba de que hubiese un equipo que pudiese grabar. Si un familiar o una parte se decidía a hablar, ella cubría la entrevista. Al tener una persona de la zona, un contacto local que hablaba su idioma y llegaba a ellos de forma más cercana, se fiaron más. Han visto que con nosotros tenían la ocasión de expresarse. Como decía, es de lo que estoy más orgulloso, de haber dado espacio a todos y encontrado un equilibrio entre las partes.
En el primer capítulo la Fiscalía y los familiares de las víctimas van a dar una serie de datos que demuestran que Pablo Ibar es culpable, aunque algunas cosas suenen raras o no acaben de encajar. En el segundo, la familia de Pablo y sus abogados van a demostrar que es inocente, aunque, de nuevo, haya cosas que tampoco cuadren. La duda es el elemento que vertebra El Estado contra Pablo Ibar.
Los dos primeros capítulos contienen una parte de ese largo de una hora y media que planeábamos en 2014. La serie está contada en tiempo real. No hay nada que contemos y no tenga imágenes que lo respalde. Eso ha sido parte de la dificultad de la producción, querer documentarlo todo. El objetivo es que el espectador viaje en el tiempo con los personajes, vea como envejecen y siguen atrapados en esa maraña judicial.
¿Los protagonistas han visto ya el resultado?
De momento solo lo ha visto Cándido, el padre de Pablo. Para mí fue muy duro verla junto a él en San Sebastián. Tania, la mujer de Pablo, aún no ha visto nada. Puede ser muy difícil para ella. Para el público es un true crime más, pero para ellos se trata de su vida. De 25 años de su vida.
¿Y Pablo Ibar?
No, Pablo aún no. Y te digo una cosa. Es que Pablo apenas sale. Una sola entrevista, hecha el 28 de febrero de este año. Era el que menos me interesaba, porque ya ha hablado mucho. Aparece más en declaraciones de archivo que directamente. Me interesaban más todas estas personas que han pasado un cuarto de siglo luchando por una u otra verdad.
¿Qué os sorprendió más del sistema judicial de EEUU?
El esquema del juicio. Va a sorprender también a los espectadores españoles o europeos. Porque después del juicio en sí, en el que se decide si es culpable o inocente, llega la parte que podríamos traducir como «penal», donde está en juego el castigo que se le va a imponer con el mismo jurado. En el caso de Pablo, si cadena perpetua o pena de muerte. Y es una parte puramente emocional, en la que sube al estrado el padre de Pablo y enseña una foto de él de pequeño, dice que es su único hijo y pide clemencia. Los abogados suben a familiares a hacerlos llorar. Y el fiscal intenta demostrar que Pablo es reincidente y una mala persona.
Como en las películas que nos llegan desde allí…
Al final es un show. Es así, es como en las películas. Esas imágenes que vemos de los juicios en Europa con todo el mundo sentado, hablando por turnos, no suceden. Se levantan y gritan en la sala. Siempre hay puntos de giro: jurados arrepentidos, cambios en los testimonios…
«La etiqueta de true crime me da igual si permite al documental llegar a más gente»
¿Qué diferencias has notado entre dedicarte solo a la labor de producción y ahora compatibilizarla también con la de director?
Ha sido muy duro ser director y productor, pero he tenido la suerte de estar rodeado por un gran equipo. De gente como José Ortuño, que dirigió mi primer documental y mi primer largometraje de ficción y fue el compositor de mi primer corto, que es el guionista principal de El estado contra Pablo Ibar. O Fátima de los Santos, que entró en prácticas en nuestra empresa y lleva aquí desde entonces. Es una gran editora con la capacidad de tomar decisiones creativas, hasta el punto de que está acreditada también como guionista. Este vínculo personal con el equipo y haber tenido tanto tiempo para hacer el documental han ayudado mucho.
¿Qué significó cerrar la distribución con HBO en San Sebastián el pasado septiembre?
HBO me ha permitido respirar tanto a nivel de producción como creativo, porque la distribución y el prestigio que garantiza permite no solo que vaya a existir un retorno económico sino que llegue a un gran público. Le tengo que agradecer al Festival de San Sebastián que nos seleccionase. Ahí se confirmó que nuestra apuesta por darle un formato de calidad internacional tenía su recompensa, porque ahora tendrá una distribución acorde. Soy un fanático de HBO, y creo que este true crime tiene su sitio en su marca.
¿Estás cómodo con la etiqueta true crime?
Las etiquetas siempre me han dado igual. No me gusta cierto tipo de true crime actual en el que parece que se busca el punto de giro forzándolo. No me gusta que se asocie el género a cierto tipo de documental deshonesto con el público en el que se abren puertas a la investigación que no llevan a nada. Nosotros hemos encontrado material para poder hacer eso. Imagínate en 25 años cuantas teorías de la conspiración pueden surgir, algunas brutales. Pero como no nos gustaba, no hemos seguido esos hilos. Aparte, la etiqueta me da igual si permite al documental llegar a más gente. Otra cosa es que quizás no sea el nombre más respetuoso con las víctimas, pero habría que preguntarles a ellas.
La virgen de agosto, de Jonás Trueba, es una de las 10 mejores películas de 2020 para la revista Cahiers Du Cinéma. La prestigiosa publicación francesa la ha seleccionado en su lista de lo más destacado del año poniéndola a la altura de CityHall, de Frederick Wiseman; Malmkrog, de Cristi Puiu, o Uncut gems, de Ben y Joshue Safdie.
La cinta, que tuvo buenas cifras de taquilla tanto en España como en Francia a pesar de estrenarse en plena desescalada, recibe así un espaldarazo que se une a las buenas críticas cosechadas dentro y fuera de nuestras fronteras. El quinto largometraje de Jonás Trueba se convierte así en uno de sus mayores éxitos de crítica.
La cinta de Trueba aparece en décimo lugar de una lista que encabeza el citado Wiseman y en la que se encuentran dos películas del coreano Hong Sang-soo, Domangchin yeoja (La mujer que corre) y El hotel a orillas del río, esta última de 2018 pero estrenada este año en el país galo.
Cahiers Du Cinéma ha destacado históricamente por su defensa del cine de autor, la renovación de las formas del cine francés y la reivindicación del Hollywood clásico. Otros directores españoles como Albert Serra u Oliver Laxe han sido elogiados en sus páginas recientemente. Desde 2011 no tiene edición española, aunque sí fue sucedida simbólicamente por Caimán Cuadernos de Cine.
La serie Pongamos que hablo de… se centrará en la vida y carrera de la actriz Penélope Cruz. Tras los casos de Sabina, Mecano o Almodóvar, el 6 de diciembre se estrenará en ATRESplayer PREMIUM este documental sobre Penélope Cruz. Conducido por el periodista Iñaki López y dirigido por Alberto del Pozo, la serie repasará la trayectoria de la protagonista de Volver o La niña de tus ojos en tres episodios.
El documental sobre Penélope Cruz se centrará en tres lugares emblemáticos para Cruz: Alcobendas, Hollywood y Madrid. Se empezará, por supuesto, por Alcobendas, su localidad natal. López hablará con su hermana Mónica Cruz y el entorno de la actriz para conocer los orígenes y primeros pasos en la interpretación de su hermana. Atresmedia asegura que en este primer episodio se verán las primeras actuaciones de Cruz frente a una cámara, hasta ahora inéditas. Además, se repasarán los primeros papeles importantes en el cine español de la intérprete junto a Fernando Trueba o actores como Juan Diego o Jordi Mollá.
El segundo capítulo de Pongamos que hablo de Penélope Cruz estará dedicado al salto de Penélope Cruz al cine norteamericano. La serie documental repasará cómo la madrileña llegó a Hollywood y su trabajo para conseguir grandes papeles en la industria estadounidense. Desde ATRESPlayer se informa que se reflejará también la parte más difícil de este paso de la actriz, que culminó con el Óscar a Mejor actriz de reparto por Vicky Cristina Barcelona.
Por último, el tercer capítulo de este documental sobre Penélope Cruz contará la etapa más reciente de su vida, en la cual decidió asentarse en Madrid por motivos personales y trabajar más en el cine español. La serie repasará también su nueva faceta como productora y directora de documentales y publicidad junto a Julio Medem o el actor Luis Tosar.
Pongamos que hablo de Penélope Cruz contará con la participación de más de 30 personas cercanas a la actriz o admiradoras de su trabajo. A los ya mencionados, se sumarán compañeros en el sector como Santiago Segura, Miguel Ángel Silvestre y Aitana Sánchez Gijón o personalidades políticas como José Luis Rodríguez Zapatero, Irene Montero, Borja Sémper o Alberto Ruiz Gallardón. El domingo 6 de diciembre se estrenará todos los capítulos en la plataforma de pago de Atresmedia.
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