En su empeño por explorar la culpa, Fernando Franco firma un thriller psicológico hundido en el dolor que pretende analizar
Subsuelo se acerca a una noche de verano en una casa de pueblo. Por una serie de circunstancias, los tres más jóvenes del encuentro sufren un terrible accidente de coche cuando iban a comprar hielos. Las consecuencias del accidente serán terribles. Entre ellas, un gran secreto que pondrá a prueba a todos.
Tras la interesanteLa consagración de la primavera (2022), vuelve el Fernando Franco director, aquí otra vez con un guión escrito junto a Begoña Arostegui que, por primera vez en su filmografía, adapta una novela. El resultado es un thriller psicológico sobre la culpa, construido muy dentro de los márgenes y claves del subgénero, con el que compitió por la Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid y se llevó el Premio al Mejor Guión.
Una miniserie documental que demuestra que el 'true crime' se ha convertido en un género ridículo y nocivo que traslada al 'streaming' todos los vicios de la telebasura
El asesino de TikTok cuenta el caso de la desaparición de Ester Estepa, una mujer sevillana cuyo rastro se perdió en Gandía, València, en agosto del año 2023, y que finalmente resultó una más de las víctimas de José Jurado Montilla, alias ‘Dinamita Montilla’. Un asesino en serie que en su día pasó 20 años en prisión por el asesinato de cuatro personas en Málaga en los 80 y que tras cumplir condena se convirtió en una estrella de TikTok —lo que en parte permitió su detención— al que se siguen atribuyendo muertes.
Este redactor no se esconde: cada día detesta más el formato true crime. Este que tenemos entre manos, cuya mayor virtud es durar solo dos episodios, no ha ayudado a esa inquina personal. Aunque admito que hay algunas miniseries que se salen de la fórmula habitual, y en esta que nos ocupa hay implicadas personas que han participado en ellas, creo que todos estos presuntos documentales o investigaciones periodísticas traen el problema desde la raíz, y que la caída en el morbillo fácil y el sermón sentimental es casi inevitable.
En el alambre entre el género y lo genérico, un thriller rural de buenas hechuras al que Marina Salas y Tamar Novas dan personalidad
Caminando con el diablo nos lleva a la España de mediados de los años 80. Un matrimonio joven de un pequeño pueblo vive una terrible tragedia: en una tarde de partida de cartas y alcohol, el hijo de ambos desaparece sin dejar rastro. Un tiempo más tarde, otro niño viaja junto a sus padres en caravana por España. Pero el coche se les estropea en mitad de su trayecto.
Primera película como director de Rubén Pérez Barrena, Caminando con el diablo es un thriller rural que combina la tradición de la crónica negra española con una vertiente más universal de terror psicológico, vinculada al trauma de la pérdida de un hijo y sus devastadores efectos en una pareja.
El guionista Niko Roa explica las claves de esta película con grandes escenas históricas recreadas en sus escenarios naturales y que abarca desde la América precolombina a la independencia de España
«En la historia de Cartagena de Indias se aúnan, digamos, todos los elementos de la epopeya de lo que fue el descubrimiento, la colonización y la evangelización», explica Niko Roa, guionista de América Hispana. El legado de las olas. «En Cartagena se dan todos estos factores como en pocos sitios, tanto de las luces como de las sombras. Y para contar esta historia no hemos querido caer ni en la leyenda negra ni en la leyenda rosa».
Roa atiende a Cine con Ñ por teléfono para analizar su trabajo antes del estreno en cines este viernes del documental que él ha escrito y han dirigido Javier Linares y Javier Linares Sabater. Una nueva entrega en una serie de documentales que regresan a la época del Imperio español en la línea de España, la primera globalización (2021), de José Luis López-Linares, y buscando el complicado equilibrio que señala Roa.
Una película de no ficción, pero rodada en los escenarios de la historia y con gran despliegue de figurantes, en la que cada «episodio», desde la América precolombina hasta la independencia de Colombia, daría para trilogía. Historias como las de San Pedro Claver, «el apóstol de los esclavos»; Pedro de Heredia, conquistador español; Francis Drake, el corsario inglés; o Blas de Lezo, el héroe naval español.
América Hispana y la leyenda «rosa» y «negra
Roa nos explica cómo América Hispana. El legado de las olas es un documental con ambiciones de ficción a lo grande: «Todas las escenas están dramatizadas y recreadas. En ese sentido hemos apelado a un departamento de vestuario, de maquillaje, de arte final, atrezzo… casi como si fuese una superproducción de ficción. Hemos contado con casi 140figurantes, con animales, cañones, barcos, etcétera. Lo que pasa es que eso se combina con un relato divulgativo en el que hay entrevistas con historiadores y demás».
El documental cuenta con el testimonio de historiadores y especialistas como María Saavedra Inaraja, historiadora y directora de la Cátedra Internacional CEU Elcano; Elvira Roca Barea, ensayista y autora del controvertido ensayo Imperiofobia y Leyenda Negra; Alberto Samudio Trallero, arquitecto y restaurador de patrimonio en el Caribe; Jorge Dávila Pestana-Vergara, presidente de la Academia de Historia de Cartagena, o Ximena Avilán Díaz, consultora internacional de patrimonio, entre otros.
A partir de sus discursos, Roa, que también es autor de novela histórica, ha intentado «mantener una cierta equidistancia. Valorando la maravillosa historia del imperio español, pero también, pues oye, hacer una autocrítica». La llamada ‘leyenda negra’ ha sido «un relato que ha funcionado muy bien y que en España no nos hemos tomado la molestia de revertir», aunque insiste en la necesidad de «no caer en la leyenda rosa, negando cosas como la esclavitud».
La América de los cimarrones
Precisamente a los cimarrones —esclavos africanos que se escapaban y fundaban sus propias ciudades en el interior del continente— y a figuras como San Pedro Claver dedica América Hispana. El legado de las olas gran parte de su metraje. Entre los primeros, se recuerda cómo Felipe V los reconoció como súbditos de la corona, para disgusto y rechazo de los empresarios esclavistas de Cartagena.
En ese contexto esclavista aparece Claver, «un hombre que cuando sabía que llegaba un barco negrero, iba y entraba en las sentinas del barco, que apestaban, a paliar en la medida de lo posible el sufrimiento de los esclavos que iban ahí encadenados. Incluso a darles el bautismo en el trance de la muerte, porque muchos llegaban en un estado terrible. Se sabe que un tercio de los esclavos que venían en los barcos negreros morían en alta mar, y eran tirados por la borda».
En ese contexto, según Niko Roa, el legado hispanoamericano debe valorarse en su justa medida: «Sí, hubo exacción de riquezas, evidentemente. Pero no creo que sea una cuestión determinante, porque en el fondo es lo mismo con la existencia de León en España o el acueducto de Segovia por el dominio romano».
Compartimos en primicia el tráiler del nuevo trabajo de Eneko Zulaika, una película rodada en euskera y con handycam doméstica para explorar la soledad contemporánea y la búsqueda de compañía en lo artificial
Elurra, de Eneko Zulaika, es la historia de un hombre que vive aislado con la única compañía de Chat GPT y un muñeco de nieve que observa a través de una transmisión ininterrumpida. La soledad y la paranoia van carcomiéndolo en su día a día y su vínculo con la realidad empieza a romperse. En su deriva, empezará a buscar refugio en formas cada vez más extrañas y perturbadoras.
Rodada conhandycam e íntegramente en euskera, la película es el nuevo trabajo de Zulaika, cineasta y artista multidisciplinar con una trayectoria entre la música, el cine y la creación audiovisual. Protagonizada por Luis Manuel Pineda e Iñake Irastorza, es una exploración, según explica el propio director a Cine con Ñ «de la soledad contemporánea, la ansiedad y esa búsqueda de compañía en lo artificial».
«Los rodajes eran básicamente Luis, mí cámara y yo», añade el cineasta. «Fue un proceso muy libre: había una dirección clara en cuanto a lo que quería transmitir, pero permitimos que las escenas respiraran y se transformaran durante el rodaje, dando mucho pie a la improvisación y creación desde las sensaciones y ocurrencias del momento».
Tráiler deElurra, de Eneko Zulaika
En Elurra llama la atención la opción narrativa por el minimalismo incluso técnico. Zulaika explica que la decisión de la handycam doméstica fue consciente: «Aunque disponga de cámaras de mayor calidad técnica, necesitaba esa textura concreta: una imagen ligeramente cruda, cercana, casi incómoda. También me gusta la sensación que da el tener esta pequeña joya en la mano. Me transporta años atrás y conecto con los comienzos de los 2000 de cuando grababa con la Sony NP-F330 junto a mi padre».
Para el cineasta, la cámara «no es neutra en absoluto. Aporta muchísimo a la película. Con su zoom y su sonido genera una sensación de vigilancia constante, como si el protagonista estuviera siendo observado todo el tiempo. Eso refuerza la idea de claustrofobia y paranoia». Algo que hace que la forma acompañe al fondo: «una película que respira aislamiento, que se siente íntima pero también invasiva. La cámara acaba siendo un personaje más».
Sustitutos del vínculo humano
En Elurra «el chat de inteligencia artificial representa una presencia que responde, pero que no juzga. Es una compañía inmediata, siempre disponible, pero sin cuerpo. Es innegable la presencia del uso, a veces abusivo y absurdo, del Chat GPT a día de hoy, por ejemplo», explica Zulaika. «En cuanto al streaming del muñeco de nieve, es casi lo opuesto: algo inerte, que no responde, pero que está ahí, como una presencia silenciosa que da calor dentro del frío». Ambos elementos «funcionan como sustitutos del vínculo humano».
La película iniciará su recorrido en festivales próximamente y para su director propone un «viaje de una inmersión progresiva en la soledad contemporánea. El espectador acompaña al protagonista desde una aparente normalidad cotidiana hacia un territorio cada vez más inestable. Me interesa que quien la vea pueda sentirse interpelado: no desde el juicio, sino desde el reconocimiento. Todos, en mayor o menor medida, sentimos miedo y/o hemos buscado refugio en algo que no puede abrazarnos».
Una oportunidad perdida, con todos los mimbres para una gran ficción histórica sobre los españoles en la URSS, pero que los usa de cualquier manera y acaba haciéndose larga mientras parece que le faltan escenas
La tregua es a la que tienen que llegar el capitán Reyes y el teniente Salgado. El primero es el líder de un grupo de españoles republicanos enviados por Stalin a un campo de trabajo en Kazajstán en plena Segunda Guerra Mundial. El segundo, el oficial de más rango entre los prisioneros de la División Azul con los que comparten cautiverio a partir de 1943. Si quieren sobrevivir, tendrán que colaborar, pero para eso lo primero que necesitan es dejar de odiarse.
Bueno. La verdad es que la idea resulta potente. Ya existe un documental, Los olvidados de Karagandá (2014), de Enrique Gaspar Rodríguez, sobre la historia de los españoles, tanto republicanos represaliados por el estalinismo como divisionarios a los que no se les reconoció el estatus de prisioneros de guerra. La tregua ficciona su historia de la mano de Miguel Ángel Vivas, uno de los mejores directores españoles rodando acción, sea cual sea el formato que le pongan por delante. En principio, todo el anuncio suena bien.
Otra cosa es la ejecución final, en la que no están claras las decisiones que han llevado al fallo, pero pueden ser muchas. La tregua es una película excesivamente episódica, que dura dos horas y media y aún así deja la sensación de que le faltan escenas y de que la evolución de sus personajes está mal explicada. No se decide ni por quién es su protagonista ni cual es su núcleo emocional, más allá de jugar con las cartas marcas de emociones prestadas de la vida real. Es un desastre, me temo.
La tregua que nos merecemos
Arón Piper y Miguel Herrán como cabezas de cartel son, en sí mismos, una elección arriesgada y una declaración de intenciones. Los rodean de actores jóvenes como José Pastor o Alejandro Jato y veteranos secundarios como Javier Pereira y Fernando Valdivieso. Ninguno de ellos, excepto quizás Herrán, tiene mucho para trabajar. Son el borrador de los personajes que uno se imaginaría para una historia como esta, sin desarrollar bien ninguno. Casi parece, visto lo visto con la estructura, que La tregua debería ser una miniserie.
De hecho, La treguano se ahorra ni un topicazo. Obligados a cantar el «himno de España», sobre el que no se van a poner de acuerdo, los presos entonan Suspiros de España mientras se abrazan. En una pelea a puñetazos entre Salgado y Reyes, la cámara, la iluminación y el barro juegan a situarlos en la pelea a garrotazos de Goya. Todos tienen víctimas de la guerra en la familia que los vuelven irreconciliables. Entre los divisionarios hay un cura y entre los republicanos, un minero. Un kazajo viejo y sabio que da certeros consejos. Etc.
Visto el tema, uno puede aceptar que La tregua, que coquetea con hacer un comentario sobre estos tiempos de polarización, se reboce en la Cultura de la Transición, y que el mensaje consecuente sea incluso constructivo. Todos esos elementos mencionados, si están bien envueltos, se pueden comprar. Como enLa cena (2025), estrenada en el mismo Festival de San Sebastián que la que nos ocupa. Pero el problema es que no los vende emocionalmente, se dispersa lanzando demasiadas tramas sin dedicarle suficiente espacio a ninguna.
La tregua que nadie nos da
Miguel Ángel Vivas es un magnífico director de acción, capaz de componer planos secuencia que guían al espectador con naturalidad o acompañar la violencia con la cámara de forma que nos hace vivirla desde la subjetividad de los personajes. Se vio en Asedio(2023) o en sus episodios de la primera temporada de Desaparecidos(2020), por citar dos ejemplos recientes. Ese pulso está aquí, dando lugar a escenas puntuales muy bien dirigidas. Pero se pierden en un montaje errático y un guión confuso.
Hay «episodios» que no se desarrollan, como el recital musical y la fuga subsiguiente, y otros que se saltan de forma inexplicable. El falangista traidor que se convierte en soldado ruso y finalmente se redime debería tener un arco emocionante, pero como su cambio de bando se produce de forma brusca y en elipsis, y queda como un detalle de fondo, su escena final solo suena a pegote. Lo mismo para la historia de amor truncada del teniente Salgado, o la amistad con Reyes, el presunto corazón de la película, que se siente forzada.
La treguasabe, sobre todo, a oportunidad perdida. Todos los elementos que podrían hacerla una correcta ficción histórica que hiciese justicia a los españoles represaliados en la Unión Soviética se encuentran en ella, pero distribuidos de cualquier manera. Unos sin espacio para que funcionen y otros desarrollados en exceso. Unos pocos aciertos visuales o narrativos muy puntuales no compensan lo suficiente una historia que ni siquiera intenta emocionar. Una lástima, pese a la magnífica base.
Entre la comedia negra y el thriller criminal, una película errática más preocupada en parecer que en ser
Aves de corral se acerca a una banda criminal a la que se le ha encomendado la misión de acabar con una persona relacionada con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Al mismo tiempo, uno de los miembros de la banda ese día se ausenta de su puesto para arreglarle un mueble al jefe de la organización. Pese a que llevan mucho tiempo preparando la operación, todo se precipitará por unos protagonistas inesperados.
La ópera prima de Antonio Vicent es una comedia negra dentro de un thriller criminal. O al revés. Aves de corral se apunta a la clásica distancia irónica del neo-noir para contarnos cómo se desarrolla un plan de un peculiar grupo de asesinos que, según avanza la historia, se va complicando cada vez más.
HBO Max ha presentado el teaser tráiler de Ravalear, la serie Pol Rodríguez e Isaki Lacuesta, codirectores de la película Segundo premio. Estrenada el pasado febrero como la primera serie española en ser seleccionada en la Berlinale, cuenta la historia de un popular restaurante familiar del barrio de El Raval, en Barcelona, que se ve amenazado por un desahucio por parte de un fondo de inversión, propietario del edificio.
Un «thriller realista» que tratará temas como la especulación inmobiliaria, la inmigración y los relevos generacionales y que se estrenará en mayo de 2026 en HBO Max para luego pasar a 3Cat.
Creada por Rodríguez inspirándose en la historia real de su familia, Ravalear tiene como protagonistas Auquer y María Rodríguez Soto, junto a los que aparecen Quim Ávila (Yo, adicto, El cuerpo en llamas), Sergi López (Sirât), Francesc Orella (Menudas piezas), Lluïsa Castell (Merlí. Sapere Aude), Alba Guilera (Un año, una noche) y Noor Ul Huda. La producción se ha rodado en diversas localizaciones del Raval, así como en diferentes lugares de la ciudad condal, y se hablará en castellano, catalán, árabe, urdu e inglés.
Con Ravalear, Rodríguez ha explicado que quiere contar «una historia actual que refleja verazmente algunos de los grandes conflictos de nuestra sociedad», pero al mismo tiempo que sea «cercana y cálida, llena de lucha y rebeldía. Quiero reflejar una realidad sin complejos, llena de naturalismo, que nos sorprenda y nos atrape. Pero no quiero regodearme en el drama, quiero explicar este conflicto social a través de un thriller lleno de suspense, donde la tensión va en aumento, poco a poco, hasta llevar a los protagonistas a la asfixia. Una asfixia que les obligará a reaccionar y a devolver el golpe».
Teaser tráiler de Ravalear, «una caja de resonancia»
Isaki Lacuesta cuenta la historia de cómo llegó él a la serie: «Conocí a Pol Rodríguez en el Raval, en el restaurante de su familia, Can Lluís. Esto ocurría a finales de los 90, y mi mentor en el cine, Joaquim Jordà, era uno de los habituales del local. Como en toda empresa familiar, el joven Pol daba la sensación de hacer de todo, y lo hacía bien. Veinte años después, Pol y yo trabajábamos juntos en una película, cuando me explicó que un fondo (uno de los muchos que arrasan las ciudades) había comprado el edificio del restaurante centenario y los desahuciaban. Fue un golpe para la familia, para el barrio y para los muchos que algunas veces fuimos allí felices. Salió en las noticias. No pasó nada más».
Lacuesta cree que ese «no fue un golpe aislado: el mismo proceso está ocurriendo en ciudades de todo el mundo. Por eso me entusiasmó que Pol reaccionara escribiendo este thriller. Una trama sobre una familia en lucha por la supervivencia, sobre la codicia, la ley del más fuerte y cómo los débiles se pueden llegar a encanallar para no ser aplastados, luchando contra los buitres con sus propias armas», comenta el director deUn año, una noche y Entre dos aguas.
Para el cineasta catalán, «tiene algo de justicia poética este retorno de Pol al lugar que mejor conoce, el Raval, para retratar este barrio que es una encrucijada, y convertirlo en caja de resonancia de las tantas violencias que están marcando las ciudades del siglo XXI: abusos de poder, expropiaciones, crímenes de guante blanco y negro a la vez». Y acaba: «Como director, y como excomensal del restaurante Can Lluis, es un estímulo enorme acompañar a Pol por su Raval, en este thriller criminal que ha imaginado con tanta intensidad como si lo hubiera vivido».
Ravalear se compone seis episodios de 45 minutos cada uno, que han sido escritos por un importante equipo de guión formado porIsa Campo (Soy Nevenka, Apagón), el propio Lacuesta, el ganador del Guadí Eduard Sola (Querer, La virgen roja, Casa en llamas), Alfred Pérez-Fargas, Roger Danés y Maialen Vélez. Sandra Tapia se encarga de la producción ejecutiva desde Arcadia Motion Pictures junto a la productora Supernova, en coproducción con3Cat y UMEDIA (Bélgica). Cuenta con la participación de Max, el apoyo del ICEC y el programa de Europa Creativa MEDIA.
El argumento de la serie
Después de casi cien años de historia y tres generaciones, Can Moscas, un restaurante de toda la vida, estimado y respetado por todo el mundo del barrio y frecuentado por artistas, empresarios y políticos, se encuentra bajo la inminente compra de un fondo de inversión. Los quieren fuera del edificio como parte de sus planes para comprar propiedades y remodelar el barrio. Al principio, la noticia hunde a la familia en la desesperación; piensan que todo está perdido. Pero poco después deciden defenderse y, con la ayuda de los cómplices perfectos, lucharán por no abandonar el restaurante… aunque esto quiera decir cruzar límites que nunca hubieran imaginado.
Elisabeth Martínez protagoniza esta película dirigida por Fernando González Molina y que se estrenará en la Sección Oficial del Festival de Málaga
Netflix ha desvelado la fecha de estreno, el teaser tráiler y el póster oficial de Mi querida señorita, el remake del clásico de Jaime de Armiñán de 1972 que ha dirigido Fernando González Molina. Una película escrita por Alana S. Portero y producida por Javier Calvo y Javier Ambrossi (Suma Content), que llegará a la plataforma de la Gran N Roja el próximo 1de mayo tras su estreno en cines el 17de abril.
Mi querida señorita está protagonizada por Elisabeth Martínez, que debuta en la pantalla interpretando al personaje protagonista de esta historia. Completan el reparto Anna Castillo, Paco León, Nagore Aranburu, Manu Ríos, Eneko Sagardoy, Lola Rodríguez, María Galiana y Delphina Bianco.
Mi querida señorita tendrá su premiere global en la Sección Oficial a concurso de la 29ª edición del Festival de Málaga el próximo 8 de marzo.
Primer avance de Mi querida señorita
La película se anuncia como una «adaptación libre» de la película homónima de 1972 protagonizada por José Luis López Vázquez y dirigida por Armiñán, quien firmó el guión junto a José Luis Borau. La película estuvo nominada al Oscar a Mejor Película Extranjera en 1972.
Cuenta, además, con una canción original de Zahara compuesta para la película y música original de Álex de Lucas y Zahara.
Adela, solitaria hija única de una familia conservadora, pasa sus días entre la tienda de antigüedades familiar y las clases de catequesis que imparte, marcada por la protección de su madre y el silencio sobre su intersexualidad, que desconoce pero condiciona su vida. Una inesperada y hermosa amistad con un sacerdote recién llegado, el regreso de un gran amigo de su infancia y la irrupción de una mujer, Isabel, provocan una reacción en cadena que lleva a Adela a un viaje en busca de sí misma, de Pamplona a Madrid, donde la identidad necesitará del amor y la ayuda de los demás para revelarse.
8Madrid TV programa seis títulos del actor murciano el sábado 7 y domingo 8 de marzo, como 'Murió hace quince años', 'Epílogo' o 'La gran mentira'
El 8 de marzo se cumple el centenario del nacimiento de Paco Rabal, una de las figuras esenciales de la interpretación en España. Actor definido como de raza, temperamento y verdad, su presencia acompañó durante más de cinco décadas la evolución del audiovisual del país. Tras de sí dejo una brillante carrera con más de 200 títulos en los que mostró compromiso, riesgo y pasión por el oficio con personajes que forman parte de la memoria colectiva.
8madrid TV le dedica el fin de semana del 7 y 8 de marzo una programación especial con una maratón de seis títulos que recorren distintas etapas de su trayectoria. Un viaje por su versatilidad interpretativa y por algunas de las páginas más significativas de nuestra cinematografía; también por filmes menos conocidos, pero igual de reivindicables: Murió hace quince años, Goya, historia de una soledad, Epílogo, La gran mentira, Felicidades, tovarich y Sonatas.
100 años de Paco Rabal
El ciclo arrancará el sábado 7 a las 20:15 horas con Murió hace quince años (1954). Dirigida por Rafael Gil, quien fuera uno de los principales valedores en la carrera cinematográfica de Paco Rabal —tanto en sus inicios como en su consolidación—, presenta a un joven que, de crío, en plena Guerra Civil, fue enviado a Rusia; adoctrinado en los postulados de la Unión Soviética, regresa a su España natal como espía y la misión de acabar con su padre, alto cargo del régimen franquista.
‘La gran mentira’ (1956), de Rafael Gil.
A las 22:00 horas, 8madrid TV emitirá Goya, historia de una soledad (1970), de Nino Quevedo. Rabal se funde con el genio aragonés en un retrato introspectivo y sombrío del pintor en su madurez. Su interpretación, contenida y apasionada a la vez, revela la conexión íntima que el actor sentía con el artista —a quien reencarnó en varias ocasiones— y anticipa una de las composiciones más simbólicas de su carrera.
La jornada del sábado concluirá a las 00:00horas con Epílogo (1984), firmada por el Goya de Honor2026, Gonzalo Suárez. En este drama crepuscular sobre la creación literaria, el paso del tiempo y las cuentas pendientes, Paco Rabal ofrece un trabajo de profundidad emocional mostrando a un intérprete maduro que ya no necesita imponerse, sino simplemente estar.
El domingo 8, coincidiendo con el centenario del actor, la maratón continuará a las 20:15 horas con La gran mentira (1956), nuevamente bajo la dirección de Rafael Gil. Aquí reafirma su presencia como galán del cine español encarnando a una estrella en decadencia que intenta recuperar su esplendor, deseo que se ve truncado tras un accidente de coche.
A las 22:00 horas continuará el maratón Felicidades, tovarich (1995), de Antxon Eceiza, sátira política de los años 90, Paco Rabal despliega ironía y veteranía en un personaje cargado de memoria histórica, demostrando que su compromiso y su lucidez seguían intactos décadas después de su debut.
El homenaje concluirá a las 23:40 horas con Sonatas (1959), de Juan Antonio Bardem. Adaptación de Valle-Inclán en la que Rabal encarna a un seductor aristócrata con una mezcla de elegancia, ambigüedad y fuerza expresiva. Un papel que subraya su capacidad para moverse entre la épica literaria y la intensidad carnal, y que resume la amplitud de registros de un actor irrepetible.
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