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Críticas

España, la primera globalización: El que la saca para enseñarla es un parguela

José Luis López-Linares dirige un documental técnicamente impecable pero que se pierde en alegatos acomplejados sobre la Historia de España
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España, la primera globalización repasa en clave divulgativa diferentes hitos del Imperio español entre los siglos XV y XVIII, rebatiendo tópicos sobre el papel de la Inquisición o el presunto atraso español en ciencias además de glosando logros para el momento como la primera circunnavegación documentada del globo o los avances pioneros de filósofos y clérigos en materia, al menos teórica, de defensa de los Derechos Humanos.

Claro, todo esto, con profusión de académicos y filósofos, unos más polémicos y otros más respetados, para luego básicamente decir «España mola mazo y en Europa nos tienen manía» a la par que, en elipsis, «hay mucho progre que se avergüenza de ser español». Ojo, que el documental da muchos datos que son considerados verdad histórica de manera unánime por la Academia dentro y fuera de España. A nivel histórico, España, la primera globalización, se ríe de Akelarre fácilmente, por ejemplo, que era un despropósito absoluto en ese aspecto. Pero…

Quede claro que José Luis López-Linares es un director con una más que notable carrera que en este caso ha producido un documental de envoltura divulgativa, con muchas fuentes, muy bien contado -aunque su naturaleza episódica lo vuelva irregular- y que se mantiene entretenido todo el tiempo. Vamos, esto, como a los soldados el valor, se le suponía, pero no está de más señalarlo. No es que vaya a arrasar en las categorías técnicas de los Goya, pero es una película formalmente bien construida y solvente en todos los aspectos. Pero…

España, la primera globalización se estrena en nada menos que 101 salas en toda España, espectacular para un documental y más en estos tiempos. Así que me arriesgo y les digo que probablemente le irá bien o muy bien en taquilla, sobre todo para el género divulgativo al que pertenece. Si Medjugorje, la película, con mucho menos y un tema casi desconocido para el público español, lo ha reventado, esto más. Porque además es una película que aspira a ser polémica en sentido tradicional de suscitar debate público, algo perfectamente legítimo y hasta sano. Pero…

Pero amigo. El tema son las intenciones. Y en las intenciones está el demonio.

Un documental «maricomplejines»

ESPAÑA LA PRIMERA GLOBALIZACIÓN

El propósito de España, la primera globalización, sobre el papel, es enfrentarse a un supuesto sentido común impuesto sobre la Historia de España que se dedica a enfangarla. Impuesto por un enemigo invisible que nunca se nombra, que mezcla malos españoles, protestantes, ingleses, franceses e incluso socios del Sevilla FC. Más allá de «estas cosas se las inventaron los ingleses/franceses/holandeses» o «Lutero era un vendido» -quizás nunca se dijo verdad más grande, ojo- no se intenta analizar. Solo que usted sepa que si alguien dice algo malo «de España» es por envidia.

Llama la atención que se estrene en cines una semana después de que Cachita. La esclavitud robada llegue a Filmin y en mitad de una oleada de obras –Gurumbé, canciones de tu memoria negra o Anunciaron tormenta– que intentan recuperar la memoria de la trata de personas en el pasado español. Porque Cachita y La primera globalización parten de la misma posición discursiva: se ha tergiversado la Historia. Pero una se centra en un solo tema y lo argumenta, mientras la otra solo se queja.

Lo peor es que hay partes del documental que están muy bien, por ejemplo las de la Inquisición. Ni era el tópico de los relatos góticos de terror de los anglosajones en el siglo XIX ni la fantasía erótico-nacionalista de Akelarre, sino un fenómeno igualmente condenable pero mucho más complejo. Pero explicar eso no puede basarse en «y que conste que los alemanes eran peores» o en, a continuación, defender que la persecución de los judíos «no fuente tan mala», y cito, «porque fue cultural, no racial». Por favor, caballero, escúchese cuando dice las cosas.

Por poner otro ejemplo, el documental arranca exponiendo esa primera globalización a través del momento en el que, vía Filipinas, la Monarquía Hispánica se convirtió en socio comercial de China al surtirla de la plata de las Américas, fundamental para su sistema monetario en la época. Un fenómeno histórico con ecos en la actualidad que daría para una sola película, pero que se ventila rápido porque simplemente se busca decir «España mola». Al final acaba cometiendo el peor pecado de un producto que quiera crear debate: hacer exactamente lo mismo que crítica, dando versiones simplistas, cursis y sesgadas de la Historia ocultando los datos que no le convienen.

España, la primera globalización, argumentario para Twitter

España, la primera globalización: El que la saca para enseñarla es un parguela 1

El problema es que ese constante responder a «los tópicos» de una supuesta «vergüenza de ser español» de una parte de la sociedad propia a la que no se nombra -los progres, señora, los progres- y del perro inglés da la sensación de que los acomplejados son los próceres de la patria que aparecen en esta película. Los afamados filósofos e historiadoras, de irreprochable carrera académica en la mayoría de los casos, se pasan dos horas llorando porque todo el mundo no le haga la ola a España dentro y fuera de nuestras fronteras. Y eso, más que incorrecto cinematográficamente, que también, es antiestético. Sobre todo en una película documental que se estrena en más de 100 salas.

Y es que cuando uno acaba de España, la primera globalización, se pregunta a qué público aspira esto. No es un documental sobre la leyenda negra, aunque diga que sí, porque solo la menciona de pasada, sin analizar sus orígenes o su consolidación en el siglo XIX, que sería lo mollar. Tampoco está dedicado al Imperio español, ni a la ciencia hispánica de la época, la economía o la cultura, solo las sobrevuela. Aporta algunos datos ciertos con solvencia, sí, pero los mezcla con idealizaciones o visiones sesgadas. No es divulgativo, es una especie de propaganda un poco rara, que responde a cosas que nadie dice dentro de la película.

La conclusión a la que se llega es que España, la primera globalización quiere darle argumentario nacionalista a alguien en una discusión de WhatsApp o Twitter contra otro alguien igual de ignorante en Historia que el interesado pero con prejuicios por el otro lado. Y, la verdad, como objetivo de un documental, es bastante pobre, por no decir lamentable. Hace que uno se irrite porque lo traten como si fuese tonto cada diez minutos y le pidan que tife por señores de hace 500 años como si fuesen el mismísimo Iniesta colocándosela para la volea en el Soccer City rondando el minuto 116. Y no, hombre, no. Para eso mejor no hacer este despliegue de medios. La puedes ver online en

Imágenes: Fotogramas de España. La primera globalización – López Li Films

Jose A. Cano

Jose A Cano (Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha colaborado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con El Salto, El Español o revista Dolmen. Socio de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE).