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Críticas

‘Operación Brooklyn’ es un ‘true crime’ para preguntarnos qué es exactamente un crimen

Un 'true crime' que se atreve a, más que poner en duda los hechos demostrados, lo que cuestiona es la naturaleza misma del concepto del "crimen" analizado
Operación Brooklyn

Operación Brooklyn explica los hechos alrededor del caso de la llamada «patera aérea», la llegada a España de manera ilegal de 22 inmigrantes magrebíes a través de un avión que practicó un aterrizaje de emergencia en el Aeropuerto de Palma de Mallorca. Además de describir el episodio pormenorizadamente, el documental sigue el recorrido judicial posterior, tanto la aplicación del delito de sedición por parte de la Fiscalía, como su posterior salida de prisión tras la reforma de dicho tipo penal por parte del Gobierno a causa de las consecuencias políticas del ‘procès’ catalán.

El equipo de Lucía en la telaraña (2021) se enfrenta a otro caso de complicado proceso legal y jugosas derivas políticas. Estrenada en el Atlàntida Mallorca Film Fest en formato largometraje, pronto, igual que aquella, se estrenará en RTVE Play. Nos atrevemos a vaticinar que pasado un tiempo prudencial llegará a Netflix y será cuando ustedes hablen de ella o lleguen a este texto, pero vamos a intentar que tenga repercusión mientras el mérito aún puede llevárselo la pública, que además lo ofrece gratis.

Porque que Operación Brooklyn sea producción de RTVE no es un detalle menor, ni lateral, como no lo ha sido en otros de los true crime de su plataforma (la propia Lucía en la telaraña, El asesino de la baraja o Pacto de Silencio). Es relevante que la propia televisión pública analice estos temas, que lo haga alejándose de los peores vicios de un formato empeñado a rescatar el periodismo «de sucesos» y que incluso se permita cuestionar reformas legales, a la Fiscalía o las políticas migratorias del Estado.

¿Qué es un crimen?

Operación Brooklyn

El 5 de noviembre de 2021 un vuelo de Air Arabia salido de Casablanca con destino Estambul realizó un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Palma de Mallorca por una urgencia médica. Aprovechando el momento, un grupo de ciudadanos marroquíes que viajaba a bordo abandonó por la fuerza el avión aprovechando la ausencia de seguridad, escapando por las pistas y huyendo por la isla, en un intento de entrar de manera ilegal en España. De los 25 migrantes, 21 fueron detenidos en menos de un mes y se les aplicó el delito de sedición, de actualidad por las condenas a los políticos independentistas catalanes. Ahí está el quid, más allá de la descripción del proceso de la «patera aérea» planificado vía redes sociales.

Una de las muchas fuentes expertas de Operación Brooklyn, un jurista experto no precisamente favorable a la migración y cuyas opiniones en ese sentido quedan más que claras, pero que viene a lamentar que se aplicase un tipo penal semejante a los detenidos, vino a comentar que se dirigió al juez del caso argumentando que «entre ellos no había encontrado ningún Puigdemont». El documental no es que rodee esa incomodidad política evidente —ninguna postura ultramontana sale bien parada en este tema—, sino que la abraza y la convierte en su razón de ser.

Sobre ese debate, pero tratando de explicar las acciones de cada implicado en el mismo, se construye la narrativa cronológica de Operación Brooklyn. En cualquier caso opta por el punto de vista de su público objetivo, explicando cómo funcionan los grupos de Facebook en los que se ideaban este tipo de acciones para entrar en España o la cosmovisión de los países de origen que alienta ese deseo de huida. También las consideraciones, a nivel casi de orgullo profesional, de las Fuerzas de Seguridad del Estado o de la judicatura, enfrentadas a un desafío para sus tareas que consideran especialmente dañino por cuanto vuelve de repente poco fiables incluso las emergencias médicas.

¿Cómo lo cuentas?

'Operación Brooklyn' es un 'true crime' para preguntarnos qué es exactamente un crimen 1

El alarde de ordenación de un caso largo, complejo y difícil de explicar al lego, como ocurría en Lucía en la telaraña, está aquí también, aunque por fuerza el nivel de escándalo aquí será inferior. El asunto de Operación Brooklyn ha sido mucho más seguido por los medios a diario, dado la polémica potencial y la propaganda derivada posible, y su explicación es mucho más sencilla. Ahora el mérito estriba en aplicar (casi) todos los puntos de vista posible, convirtiendo el filme (o la miniserie, depende de cómo lo hayan podido ver ustedes) en una especie de reportaje detallista y equilibrado. Es decir, en lo contrario de lo que nos están acostumbrados los true crime.

Digamos que aunque por momentos se roce el habitual tono de pánico y el orden público de muchas informaciones sobre inmigración, se compensa con una estrategia novedosa: quiénes hablan la mayor parte del tiempo no son los migrantes afectados por todo el proceso, sino sus familias que continúan en Marruecos. Una vuelta de tuerca al recurso de melodrama habitual del formato, que en la reciente Las últimas horas de Mario Biondo también se invierte para dejar a los familiares dolientes como «los malos», y que en Operación Brooklyn sirve más como explicación, que no justificación, de la conducta de los «criminales» de turno. Bueno es que esté desapareciendo como forma de manipulación facilona, vaya.

Archivando una vez más, Operación Brooklyn es un true crime notable, quizás no tan brillante como el anterior de su mismo equipo, pero desde luego mucho mejor que la media en la medida en que quiere hablar de temas relevantes de forma lo más ecuánime posible pero solvente periodísticamente, hasta el punto de que más que poner en duda los hechos demostrados, lo que cuestiona es la naturaleza misma del concepto del «crimen» analizado. Algo que, tristemente, el actual dominio absoluto de los «crímenes reales», ha vuelto poco habitual en favor del pánico moral, el morbo o los panfletos neoconservadores. Así que bienvenido sea.

Imágenes: Operación Brooklyn – RTVE

Jose A. Cano

Jose A Cano (Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha colaborado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con El Salto, El Español o revista Dolmen. Socio de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE).

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