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Críticas

Caminando con el diablo: El crimen de algún sitio

En el alambre entre el género y lo genérico, un thriller rural de buenas hechuras al que Marina Salas y Tamar Novas dan personalidad
Crítica de la película 'Caminando con el diablo'

Caminando con el diablo nos lleva a la España de mediados de los años 80. Un matrimonio joven de un pequeño pueblo vive una terrible tragedia: en una tarde de partida de cartas y alcohol, el hijo de ambos desaparece sin dejar rastro. Un tiempo más tarde, otro niño viaja junto a sus padres en caravana por España. Pero el coche se les estropea en mitad de su trayecto.

Primera película como director de Rubén Pérez Barrena, Caminando con el diablo es un thriller rural que combina la tradición de la crónica negra española con una vertiente más universal de terror psicológico, vinculada al trauma de la pérdida de un hijo y sus devastadores efectos en una pareja.

Pérez Barrena no se anda con demasiados rodeos y va directo al grano para conseguir lo que busca: tensión dinámica salpimentada con unos turbios protagonistas, en este caso Marina Salas y Tamar Novas. Por ahí, Caminando con el diablo cumple con una buena producción y dos actores a la altura. Ellos son los que le dan personalidad a una película que anda en el alambre entre el género y lo génerico.

Caminando con el diablo y lo de antes del true-crime

<strong>Caminando con el diablo</strong>: El crimen de algún sitio 1

En su más que correcto tramo inicial,Caminando con el diablo se asoma a la tradición de los crímenes rurales que, antes de que los true-crime nos colonizaran la imaginación sobre el mal, eran un poco la referencia cultural para hablar de esa parte de España yerma y semiabandonada. Aunque no se haga explícito, no es casualidad que la película se sitúe en 1987, en una época en la que, a lomos de los gobiernos de Felipe González, se vendía hacia fuera la modernización del país.

Desde este espacio, Rubén Pérez Barrena incorpora algo de El crimen de Cuenca (1980) —incluso con un homenaje directo en una secuencia de tortura— o de El 7º día (2004) para situar a una pareja consumida por el alcohol y la culpa, cada vez más desquiciada. Es verdad que la película desaprovecha parte de este núcleo psicológico principal y no permite, prácticamente, que los personajes de Novas y Salas puedan tener más interacciones. Aún así, los actores son capaces de transmitir parte de su dinámica en un par de detalles que son suficientes.

El ir a lo concreto

<strong>Caminando con el diablo</strong>: El crimen de algún sitio 2

El otro polo cinematográfico para acercarse a Caminando con el diablo podría ser un arquetipo o esquema más de película de terror estadounidense: los visitantes que por accidente ven cómo su parada en un lugar perdido de la mano de dios acaba siendo su perdición. Aunque Pérez Barrena no lo escala a enrarecer todo el ambiente ni a los sustos, hay cosas que van desde La matanza de Texas (1978) a Las colinas tienen ojos (2006).

A base de algunas secuencias logradas en su construcción de la tensión, la película aguanta bien su primera mitad. Es cierto que se nota que se ha reducido a lo esencial, pero responde en cuanto a ritmo y atmósfera. Es una lástima que después todo se vaya desinflando poco a poco y se caigan en generalidades, más allá de los matices que incorporan los personajes de Salas y Novas. Sus últimos 20 minutos se resuelven de una forma entre lo poco creíble, lo previsible y lo anticlimático.

En cualquier caso, Caminando con el diablo es un thriller resultón, corto (importante) y sin distracciones innecesarias. No va a cambiar la historia del cine español ni tampoco aporta especialmente nada al género que no se haya visto ya, pero aguanta la atención y sus dos protagonistas tienen momentos, entre el miedo y la enajenación, que sirven para llegar hasta su poco inspirado desenlace sin malas sensaciones.

Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.