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Críticas

Aves de corral: Un guiño sin vuelo

Entre la comedia negra y el thriller criminal, una película errática más preocupada en parecer que en ser
Crítica de 'Aves de corral', película de Antonio Vicent

Aves de corral se acerca a una banda criminal a la que se le ha encomendado la misión de acabar con una persona relacionada con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Al mismo tiempo, uno de los miembros de la banda ese día se ausenta de su puesto para arreglarle un mueble al jefe de la organización. Pese a que llevan mucho tiempo preparando la operación, todo se precipitará por unos protagonistas inesperados.

La ópera prima de Antonio Vicent es una comedia negra dentro de un thriller criminal. O al revés. Aves de corral se apunta a la clásica distancia irónica del neo-noir para contarnos cómo se desarrolla un plan de un peculiar grupo de asesinos que, según avanza la historia, se va complicando cada vez más.

Aves de corral es una amalgama de referencias y caprichos argumentales que Vicent no ha encontrado la manera de ensamblar en algo que vaya más allá del signo y el guiño circunstancial. Aunque tiene algunas buenas ideas aisladas, lo que queda es una colección de ocurrencias formales y de guión que desfilan por las imágenes sin dejar rastro.

Aves de corral y cómo no ser una rara avis

<strong>Aves de corral</strong>: Un guiño sin vuelo 1

La espina dorsal de Aves de corral es el humor negro y la trama criminal con una banda de asesinos «poco efectiva». El planteamiento tiene su encanto y hasta empieza bien a la hora de presentar a sus personajes, pero pronto todo el tinglado se diluye por querer esforzarse más en ‘parecer’ que en ‘ser’. Parece que todas las decisiones se hayan tomado para que queden más o menos bien en pantalla, no porque realmente signifiquen algo.

En esa pose aparecen, claro, el inevitable Tarantino —homenajeado directamente en algunos planos, pero también al ir al detalle en ciertos pasajes de guión y hasta desordenar la estructura de la trama—, pero también están los hermanos Coen —con Fargo (1996) a la cabeza, desde el desarrollo de una historia criminal que se precipita hacia el desastre hasta su diseño de producción, en busca de un cierto look retro—.

En el grupo que ha ideado Vicent también podría haber un cierto halo cómico de la gang británica del primer Guy Ritchie de Lock & Stock (1998) y Snatch. Cerdos y diamantes (2000). Pero no estamos en Londres ni esto es ‘cockney gangster cinema’. De hecho, las preguntas que no parece haberse hecho nadie son: ¿Dónde estamos? ¿Quién es esta gente y por qué es así? ¿Por qué se nos presenta de esta forma la historia, montada de esta manera?

Las raíces y el exterior

<strong>Aves de corral</strong>: Un guiño sin vuelo 2

Para que un planteamiento como el de Aves de corral funcione, más si tiene esta voluntad cómica, tiene que estar atado a algo, debe de tener una cierta raíz. No es hacer un cine con marcado carácter autóctono o ‘españolizado’ por obligación, pero sí entender que un tono irónico, basado en diálogos y jugueteo criminal, que se supone que es divertido y está interpretado por personajes que hablan castellano, tiene que estar sostenido en elementos, referentes, arquetipos o signos culturales extraídos de la realidad que nos rodea.

Tener referentes internacionales/hollywoodienses, ser muy moderno y/o querer hacer cine con capacidad para viajar no es malo per se ni tiene por qué estar reñido con ser capaz de aterrizar las películas en un determinado contexto. Esto Aves de corral no lo entiende y se enfanga en un argumento desordenado y montado para disimular un cine etéreo y hecho de cara a la galería.

Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.