Ya tiene tráiler de Cada día nace un listo, la nueva película de Arantxa Echevarría y su primer proyecto tras ganar el Goya a la Mejor Película por La Infiltrada. Protagonizada por Hugo Silva, la película será una«sátira ácida y mordaz de nuestro país» sobre un robo organizado en el que cada uno de los ladrones buscará su propio beneficio. El filme se estrenó en la Sección Oficial del Festival de Málaga (fuera de concurso) y su estreno en cines será el 5 de junio.
«Es un thriller satírico o una comedia negra. Vete tú a saber. Nos gusta pensar que esta película es una comedia que pretende hacer una radiografía de nuestra sociedad. Como dice uno de los personajes, un camarero de un bar, “trabajando nadie se hace rico”», dice Echevarría sobre Cada día nace un listo, que ha coescrito en el guión junto a Patricia Campo (La isla interior, Los años desnudos).
La directora sigue explicando los temas de fondo de la película: «La mayoría de la sociedad nunca llegará a tener una vida de lujo y excesos. Los poderosos, en cambio, han llegado a esa vida por un camino que se nos antoja imposible para los que tenemos que trabajar para pagar las facturas. Pero todos, ricos y pobres queremos la felicidad. Y sí, el dinero nos acerca a ella. Un robo de un Caravaggio, muertos de hambre, una estafa, cuernos, drogas, música, poder, astucia… Todo eso es Cada día nace un listo».
Primer tráiler de Cada día nace un listo
Susi Sánchez, Dafne Fernández, Jaime Olías, Ginés García Millán, Diego Anido, Marcos Marín, Marina Ostolaza, Sofía Otero y Javier Tolosa completan el reparto de la película, en la que también se contará con la colaboración especial de Belén Rueda, Pedro Casablanc y Gonzalo de Castro.
La versión «más ácida» de Arantxa Echevarría
La directora de Carmen y Lola y Chinas vuelve a estar apoyada en producción por Atresmedia Cine. Su principal responsable y productor del filme, Jaime Ortiz de Artiñano, asegura que en el grupo mediático español están «entusiasmados por seguir trabajando con Arantxa Echevarría, más con un proyecto tan diferente a todo lo que haya hecho antes. Con Cada día nace un listo va a mostrar su versión más ácida, explorando algo tan profundamente nuestro como es la picaresca y el ansia por medrar a cualquier precio».
El otro productor, Gonzalo Salazar-Simpson (LAZONA), incide en en el «retrato ácido» que hay detrás de Cada día nace un listo. Según Salazar-Simpson, es «un rasgo de carácter muy nuestro desde siempre. Ese oportunismo y ganas de conseguir dinero fácil, rápido, sin compromiso ni entrega, buscarse la vida, el pelotazo. Un tema igual de vigente antes, ahora y, me temo, por mucho tiempo».
Esta comedia se adelanta así a la otra película que se ha anunciado que dirigirá Arantxa Echevarría, Dolores, dedicada a la vida de Dolores Ibarruri, ‘Pasionaria’, la histórica dirigente del Partido Comunista de España (PCE). Esta película, producida por Beta Fiction, está basada en la novela Pasionaria: La vida inesperada de Dolores Ibárruri, escrita por Diego Díaz Alonso, que ha sido adaptada al guion por Michel Gaztambide y Alejandro Hernández.
Cada día nace un listo está producida por las mencionadas Atresmedia Cine, LAZONA Producciones, LAZONA Films y Olarizu Films AIE, en coproducción con Lamia Producciones Audiovisuales. Cuenta con la participación de Atresmedia, EiTB y Netflix, la colaboración de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid; y la financiación del Gobierno de España-ICAA. Su estreno en cines lo distribuye A Contracorriente Films.
Sinopsis de la película
Toni Lomas alcanzó la fama cuando participó en un exitoso talent show. Ahora no tiene donde caerse muerto. Su situación cambia cuando Malena, un amor del pasado, le pone en contacto con Junior, el hijo de un rico empresario, para que robe un valioso cuadro de la casa familiar. Para llevar a cabo el golpe, Toni buscará dos aliados: la Mari y el Gallego, formando un equipo en el que cada uno persigue sus propios intereses.
Da mucho menos de lo que promete, limitándose a una recapitulación del caso ya conocido que ni exprime la entrevista a las condenadas ni analiza las derivadas sociales de la España de 2014 y la crisis anterior
Desde la celda: crimen en León regresa al caso del asesinato de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León en el momento de los hechos. Montserrat González y Triana Martínez, madre e hija, planearon y ejecutaron la muerte a tiros de la líder política en plena calle en León el 12 de mayo de 2014, siendo detenidas poco después gracias a la colaboración de los testigos y protagonizando un juicio mediático. Diez años después del mismo, son entrevistadas desde prisión, donde ofrecen su visión sobre los hechos.
Un true crime… secuela, aunque es casi un remake. HBO en su día ya estreno Muerte en León (2016) y Muerte en León: caso cerrado (2019), miniserie y película documental respectivamente que siguieron la recreación de los hechos y el juicio a las ahora condenadas. Esto es una especie de coda, una continuación que hace balance a más de una década vista, algo inédito quizás porque de ningún true crime ha pasado tiempo suficiente.
La guionista Carla Guimaraes explica las claves de este documental que dirige el español Frank Gutiérrez y estrena ARTE.tv el 12 de mayo
Solo en 2024 fueron asesinados o desaparecieron al menos 146defensores del medio ambiente en todo el mundo. De estos, 117, nada menos que el 82%, lo fueron en América Latina. La organización Global Witness, dedicada a denunciar la violencia contra los activistas medioambientales y defensores de los derechos de los pueblos indígenas, calcula que entre 2012 y 2024 más de 2513 personas sufrieron algún tipo de violencia de este tipo.
Esa denuncia fue el punto de partida de El silencio de la Tierra, documental de coproducción española estrenado en el Festival Internacional de Periodismo de Actualidad (FIGRA) y que llega este 12 de mayo a Canal ARTE. «Eran personas que se volvieron ambientalistas no intencionalmente, sino porque simplemente estaban defendiendo su tierra, su modo de vida, su cultura, en contra de grandes proyectos», comenta a Cine con ÑCarla Guimaraes, guionista del documental.
Una historia de duelo, venganza y corrupción con un reparto principal que completan nombres como Roberto Álamo, Luis Callejo, José Manuel Poga o Inma Cuesta, entre otros
Luis Zahera y Albert Pintó vuelven a trabajar juntos después de Tierra de nadie en Leones en invierno, nuevo trabajo del director y un «intenso thriller dramático». La historia de un hombre que pierde a su hija e inicia una búsqueda para castigar a los responsables que lo llevará a un descenso a los infiernos de corrupción… y a sacar al león que lleva dentro.
La película cuenta con guion de Juma Fodde, producida por Álvaro Ariza, y con producción ejecutiva a cargo de María Luisa Gutiérrez. Completan el reparto Roberto Álamo, Luis Callejo, José Manuel Poga, Inma Cuesta, María Romanillos y Amaia Aberasturi, con la colaboración especial de Ana Wagener, Irene Escolar, Nicolás Furtado y Jordi Mollà.
Según el propio Pintó, Leones en invierno es «una historia sobre el duelo y la violencia, sobre el peso del pasado y la imposibilidad de salir indemne cuando uno decide cruzar ciertas líneas. Una película que mira de frente a personajes rotos, imperfectos y profundamente humanos, y que plantea una pregunta incómoda pero esencial: cuando llega el peor momento de nuestras vidas, ¿somos realmente quienes creíamos ser?».
La película es una producción de Esto también pasará y Bowfinger Int Pictures, en coproducción con Glow Animation, Leones en Invierno AIE y Litolux, en asociación con Sony Pictures Entertainment Iberia, con la participación de RTVE, Prime Video y Crea SGR en asociación con Mogambo y Film Factory con el apoyo de la Comunidad de Madrid y el ICAA.
Rodada durante siete semanas en diversas localizaciones de Madrid y Canarias, Leones en invierno se estrenará próximamente en cines de la mano de Sony Pictures Entertainment Iberia.
Sinopsis de Leones en invierno
La pérdida inesperada de una hija llevará a la diferente gestión del duelo de cada uno de sus progenitores y desvelará cómo, en ese dolor inmenso, el padre protagonista se quiebra dejando en libertad el león que lleva dentro y que creyó tener firmemente enjaulado en su pasado.
Las ansias de encontrar la verdad y de hacer justicia a su manera, le llevarán a una trama de corrupción, poder y crimen organizado. Mientras el responsable de la muerte de su hija luchará por ocultar la verdad, irá cruzando líneas rojas, adentrándose en un camino que no tiene retorno.
El certamen alicantino presentó su programación en Madrid, que incluye premios homenaje a Pablo Berger, Cristina Rodríguez, Roque Baños, Javier Gutiérrez o Clara Lago
El Festival de Alicante 2026 presentó la semana pasada su 23 edición, en la sede de la Escuela Universitaria de Artes TAI de Madrid. Lo más destacado del cine independiente español reciente, con títulos como Mi cielo, tu infierno, Que vienen los perros o A la cara competirán por la codiciada Tesela de Oro entre el 23 y el 30 de mayo, en una XXII edición del festival alicantino que homenajeará a Pablo Berger, Clara Lago o la diseñadora Cristina Rodríguez.
La Sección Oficial completa la componen Un hombre de verdad, de Liteo Pedregal; Mi cielo, tu infierno, de Alberto Evangelio; Absolute Love, de Carlo Avventi; A la cara, de Javier Marco; Rabioso, de Luis María Ferrández; Que vienen los perros, de Iván Sánchez y David Tembleque; y Cowgirl, de Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens.
A la presentación asistieron los homenajeados Pablo Berger, Premio Ciudad de la Luz, y la diseñadora Cristina Rodríguez, Premio Fashion Cinema, además de Vicente Seva, director del Festival Internacional de Cine de Alicante y, por parte de la Escuela Universitaria de Artes TAI: Federico Baixeras, director del área de Estudiantes y extensión universitaria.
Premios en el Festival de Alicante 2026
Entre otros premios honoríficos, este año el Premio Ciudad de Alicante lo recibirá la mencionada Clara Lago, el Premio de Honor será para Javier Gutiérrez y el Premio Música para la Imagen para el compositor Roque Baños.
El Festival de Alicante contará además con proyecciones especiales, películas invitadas, la sección Fashion Cinema y tendrá a Marruecos como país invitado. Mención también a la octava edición del Laboratorio de propuestas y presentación de proyectos de ficción, una incubadora de propuestas destinada a productores, directores, guionistas o cualquier persona con un proyecto tanto de serie como de largometraje.
Netflix anunció un nuevo título, aún sin nombre ni detalles, que se enmarcará dentro del universo de los robos de El Profesor y compañía
En un evento en Sevilla para el lanzamiento de Berlín y la dama del armiño, que se estrena este viernes, Netflix anunció una nueva expansión del universo de La casa de papel(2017-2021). Aún no está claro si será una nueva temporada de la serie, un nuevo remake adaptado a otra nacionalidad como la versión coreana o un spin-off al estilo de la propia serie de Berlín. Más allá de confirmar que esta terminará con su segunda temporada, la plataforma solo ha ofrecido un vídeo de adelanto.
En el mismo se pueden observar cortes de las temporadas de la serie original, tanto las estrenadas en abierto por Antena 3 como las producidas posteriormente por la plataforma, así como del remake coreano de 2022 y los dos «golpes» de Berlín y su banda, incluyendo el aún por estrenar.
Luego se anuncia que «el siguiente paso ya está dado» y vemos una máscara de Dalí pero dorada, aparente referencia al robo del oro del Banco de España que se completaba entre las temporadas 3 y 5, y a alguien que desentierra un lingote acuñado también con el rostro del pintor.
Ya que el anuncio habla de «el universo de La casa de papel«, se puede especular con que no será una sexta temporada ni tendrá el regreso de la banda original u otros personajes principales de aquella, aunque los detalles son pocos y resulta difícil de esclarecer. Eso sí, Álvaro Morte aparece en algunas de las imágenes promocionales compartidas por la plataforma, por lo que si podría suponer la vuelta de El Profesor.
Sobre el universo de La casa de papel
Según ha informado la propia plataforma, tres temporadas de La casa de papel «siguen ocupando las posiciones 4, 6 y 7 en el Top 10 de las series de habla no inglesa más vistas en la historia de Netflix«. En su semana de estreno, la primera entrega de Berlín fue la serie más vista a nivel mundial y alcanzó el Top 10 en 91 países. Permaneció siete semanas consecutivas en el Top 10 de series en idioma no inglés, con 348 millones de horas reproducidas y un total de 53 millones de visualizaciones.
Los galardones del audiovisual iberoamericano elevan a la película brasileña y 'El Eternauta' en las series, con la película de Eva Libertad logrando mejor Ópera Prima y la de Gómez Pereira, Mejor Comedia
Los Premios Platino 2026 encumbraron el pasado 9 de mayo a la película brasileña El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho, con siete premios incluido Mejor Película. El cine español, por su parte, contó con los galardones a Mejor Ópera Prima de Sorda, de Eva Libertad; Mejor Interpretación Femenina para Blanca Soroa por Los domingos y Mejor Comedia para La cena, de Manuel Gómez Pereira. Se unen a los que ya contaban Sirât, El cautivo y la serie Anatomía de un instante desde la «ceremonia de apertura del día 7.
En una gala conducida por Cayetana Guillén-Cuervo y Carlos Torres se conocieron unos premiados que en las categorías de series tuvieron a El Eternauta como la gran ganadora con un total de ocho premios, incluyendo Mejor Serie, Mejor Creador para Bruno Stagnaro y Mejor Actor para Ricardo Darín. La española Anatomía de un instante sumó cuatro premios: dirección de Arte, Fotografía, Sonido y Vestuario.
En cine el título español más premiado fue Sirât. Así, la película de Oliver Laxe parte ya con tres premios, a Mejor Sonido —categoría en la que estuvo nominada en los Óscar—, Efectos Especiales y Fotografía. La cena, de Manuel Gómez Pereira, recogió diseño de vestuario, y El cautivo, el biopic de Cervantes dirigido por Alejandro Amenábar, contó con el premio a Mejor Maquillaje y Peluquería. En el caso de Sorda, se suma el de Álvaro Cervantes a Mejor Interpretación de Reparto.
El documental de Lluís Galter y Màrius Sánchez nos lleva a explorar no solo el estigma que aún arrastra el VIH, sino el mundo particular, entre el POP libérrimo y el body horror, del cineasta madrileño
Sidosa es la historia de cómo el guionista, director y actor Eduardo Casanova comunica al mundo que es portador del VIH desde los 17años y esa circunstancia ha marcado su vida y su trabajo como cineasta. De la mano de Jordi Évole, recorremos varios meses de la vida de Casanova que incluyen el estreno de su serie Silencio (2025) en el Festival de Sitges y también sus conversaciones sobre el VIH con amigos y conocidos. También pone en valor la labor de los sanitarios especializados en el virus y el estigma que arrastran los seropositivos.
Dirigen Lluís Galter y Màrius Sánchez (Amén: Francisco responde, No me llame Ternera), colaboradores habituales del presentador y que hacen un trabajo en función de que se luzca Casanova, el cual firma un cortometraje dentro del documental que protagoniza Lucía Díez. Más allá de su interés como artefacto audiovisual, está que el protagonista y se para y no solo nos explica su experiencia como seropositivo, sino también su particular universo cinematográfico.
Sidosa parte de un discurso que quiere vivir en un mundo donde no existe el estigma pero no le queda otra que partir de él para contar su historia. La mayor parte de la violencia vivida por Casanova y otros portadores que aparecen en la película se deja en elipsis, pero lo que si aparece clarísimo es su miedo a revelarlo, siquiera insinuarlo, respeto a personas a las que conoce hace años y que intuye, aunque no lo sepa seguro al 100%, que deberían no tener prejuicios.
El estilo de Sidosa
Sidosa es, como se pueden imaginar, una película con mucho de confesional y en la que Casanova se expone sabiendo que, total, haga lo que haga lo van a insultar y despreciar… gente que ni ve sus películas ni se molestará en ver esta entera. Desde el trauma del contagio siendo menor de edad y en su momento de mayor popularidad gracias a Aída(2005-2014) hasta los comentarios despectivos recibidos en diferentes momentos de su vida o la dificultad para compartirlo con alguien más que sus padres.
Esto se intercala con la preparación y la promoción de Silencio y el rodaje de un cortometraje en el que Casanova desencadena todas sus obsesiones, en particular la del color rosa, contrapuesto a la fobia al color rojo que vehicula su trauma. Más allá de los habituales cuerpos deformados tan de su gusto, tenemos una protagonista que se contagia voluntariamente de la peste que transmite un monstruo enchufándose un tubo al ano y que a partir de entonces, aunque sigue igual, se percibe deforme en el espejo. Sutil.
Porque a ver. Eduardo Casanova te podrá caer mejor o peor por tus cosas, que tú sabrás, pero tiene un estilo muy definido, personal e intransferible que cultiva porque le obsesiona, no por conveniencia o modas, y que funciona —mejor a nivel de crítica que de público, pero qué remedio—. Y que explique de dónde salen esas obsesiones, esa particular visión del cuerpo y de la puesta en escena, como espectador y/o aficionado al cine es tan interesante como para justificar el documental de por sí.
La vida en Sidosa
Pero aparte, está la cuestión de Sidosa como una serie de cortes en la vida de alguien que se enfrenta a una decisión trascendental para su autoimagen, más que para su proyección pública —aunque lo expresemos todos así—. Una persona insegura, aunque el personaje mediático que conocemos vaya por otro lado, que de repente se avergüenza cuando se da cuenta de que le acaba de contar su secreto a un viejo conocido por la inercia del documental, o a la que le cuesta promocionar Silencio sin proclamarlo a los cuatro vientos.
Por último, destacar el esfuerzo consciente de protagonista y directores porque Sidosa sea un paseo por las circunstancias de los profesionales sanitarios que llevan décadas tratando tanto el VIH como el SIDA, subrayando como incluso ellos mismos han sufrido estigma dentro de una profesión que, sobre el papel, no debería tener prejuicios. Casanova sabe borrarse para convertirse en vehículo representativo, dándole otra dimensión a toda la película.
En fin, que Sidosa es, inesperadamente, un producto que va más allá de la habitual contención televisiva y periodística de Évole y compañía, más concentrados normalmente en que los hechos hablen de por sí, para construir un discurso de varias capas que habla de la autopercepción, el rechazo social, el cine y la vida y como pueden llegar a mezclarse.
Ramón Luque propone un intenso drama psicológico, pero lo lastra su propio juego de espejos expresionista, que acaba en un exceso de artificio y lugares comunes
Ella en mil pedazos arranca con la llegada de una joven psicóloga, Nuria, a un centro de salud mental para seguir con sus investigaciones. Allí se le asigna el extraño caso de una mujer que sufre graves crisis y paranoias, intercaladas con momentos de lucidez y comportamiento funcional. Mientras empieza a tratarla, se irá encontrando con dificultades desde la dirección del centro, no del todo convencida de sus métodos para curarla.
Ramón Luque, que en 2020 había llevado a la pantalla los textos de Shakespeare en Rosalinda (2020), regresa con un nuevo largometraje, un intenso drama psicológico ambientado en una clínica psiquiátrica. La idea es meterse de lleno en un juego de espejos entre doctora y paciente, mientras se van desentrañando las causas y los efectos de una enfermedad mental severa.
Ella en mil pedazos es una película voluntariosa, sobre todo si se tiene en cuenta que es de bajo presupuesto, pero en el fondo deslavazada y demasiado endeble en su composición general. Luque no consigue articular su historia y sus personajes, perdidos en una hiperexplícito expresionismo que no solo preanuncia demasiado su esperable giro de guión sino que hace inconexo y plano el conjunto.
La forma de Ella en mil pedazos
Hay ahínco por construir una atmósfera particular y darle una cierta dimensión psicológica enrarecida a la película. Hay destellos de calidad en la composición y la puesta en escena y también en algún primerísimo plano que consigue Iván Sánchez desde una fotografía que busca siempre los ángulos y encerrar ahí a los personajes. Ayuda a darle cuerpo también la música original de Antonio Meliveo, bregado en mil batallas.
Pero, pese a esos esfuerzos, la forma le acaba jugando en contra a Ella en mil pedazos. Primero porque despliega una gramática audiovisual demasiado presente para un relato que pedía una cierta mesura, sobre todo de cara a salvaguardar las cartas de un argumento que acaba siendo fundamental. Y segundo porque, en su empeño por el artificio, no consigue empastarse con naturalidad entre plano y plano, lo que dificulta muchísimo entrar en su lenguaje.
El fondo de la película
Tema aparte es el guión de la película, que está rellenado por una serie de motivos y lugares comunes insalvables (el origen de los traumas, el contenido de los flashbacks, la secuencia final con mirada a cámara…) y, sobre todo, por atajos argumentales demasiado planos y repetitivos. Más allá de las inconsistencias de lógica interna, que no solo se pueden justificar desde la enfermedad mental y la distorsión de la realidad, la película no está a la altura a la hora de dialogar ni de desarrollar dramáticamente una escena.
El giro final, aunque muy poco original y fácil de adivinar desde la primera secuencia—ahí se ve la influencia de películas como Los renglones torcidos de dios (2022), Shutter Island (2010) y un largo etcétera de películas ambientadas en centros psiquiátricos—, quiere encauzar un poco la crítica a la medicalización de la salud mental y los tropos de la psicología del autoengaño (leen a Dostoievski, por si no nos habíamos dado cuenta). Aún así, todo esos temas son justificaciones intelectuales y a posteriori de una película que, por mucho que le de vueltas a los planos y los objetivos de cámara, no funciona ni en fondo ni en forma.
Una ligera comedia de suspense y chamuyo, que vive del verbo y del primer plano de Francella
Playa de lobos arranca con la llegada de un turista argentino a la Isla de Lobos, en Fuerteventura (Canarias). Pasa su primera jornada en la isla en una tumbona de un chiringuito de playa. Cuando el camarero quiere cerrar, el turista le pide quedarse un rato más en su tumbona. A partir de ahí, entre los dos empezará una dinámica que se irá enrareciendo cada vez más.
El camino de Javier Veiga como director ha pasado casi siempre por variaciones, más o menos oscuras, de la comedia romántica: de sus cortos ¡Sálvame! (2007) y ¿De qué se ríen las hienas? (2011) a la seriePequeñas coincidencias (2018-2021) y a su debut en largo, Amigos hasta la muerte (2022). Ahora cambia de tercio radical y se apunta a otra declinación cómica: la del suspense.
En un clásico juego de guión, Playa de lobos se mueve a partir de la información por dosis y de una situación que se va haciendo más y más rocambolesca hasta llegar al thriller puro. El entramado lo sostiene, sobre todo, el actor Guillermo Francella, al que se le da un papel que le va como un guante. Es él el que mantener un interés en pantalla que a veces Veiga no consigue alimentar por sí mismo con sus giros.
Chiringuito de Francella
La película es, casi al 90 %, un duelo entre los personajes de Dani Rovira (Manu) y Francella (Klaus) durante una noche. Veiga crea una oposición entre ambos con una comedia ‘de guiño y engaño’, en la que el personaje de Francella parece siempre manejar la situación y va tendiéndole trampas al de Rovira a través de distintas conversaciones, que acaban derivando en un cuestionamiento de su vida.
Por su predilección por el ritmo y el uso del verbo como vector humorístico, sumada a un ramalazo psiconalítico, Playa de lobos es una comedia de corte más argentino que español. Veiga, sabiamente, le ha dado ese entorno cinematográfico y rango interpretativo a un actor que los pueda aprovechar al máximo. Y pocos pueden hacerlo con la precisión y el manejo del primer plano de Francella, que se convierte en amo y señor de la película.
Playa de lobos para Rovira
Lo que quizá se nota demasiado, para mal, —más allá de una evidente limitación presupuestaria que se disimula como se puede— es que, para que Francella brille, se ha descompensado la película en el otro extremo del dúo.No hacía falta que el personaje de Rovira, el claro damnificado de todo el planteamiento, fuera tan rematadamente imbécil —no vale con explicitar la broma— para sostener el dispositivo. Y si sí hacía falta, es que el desarrollo del guión no está del todo bien.
Este maltrato al personaje de Rovira coloca a la película en una visión cínica (a ratos un poco «cuñada» de «el hombre es un lobo para el hombre») y cruel de la realidad. Esta visión misántropa no hace mejor o peor a la película de por sí. El problema es que a Veiga le ha faltado sutileza y amor por sus personajes para que no le salga facilona y hasta un poco falsa. Quizá sea esta su forma de cortar con el idealismo romántico de sus películas anteriores. Curiosamente, porque suele ser al revés, parece que le salía mucho más natural ser un romántico que un cínico.
Por ir cerrando el chiringuito: Playa de lobos es una comedia con alma de thriller de misterio que tiene un caparazón ágil y bien dispuesto para que lo pueda aprovechar al máximo un actor: Guillermo Francella. Del resto, además de insuflarle un poco de cariño a su película, Veiga ha decidido no ocuparse demasiado. Es suficiente, pero menos brillante de lo que la película cree de sí misma.
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