Críticas
Silencio: La audacia narrativa es espejo de la marginalidad

Stills de 'Silencio'. Montaje: ©Cine con Ñ
En Silencio, su último trabajo, Eduardo Casanova retrata dos momentos históricos: la Europa medieval, asolada por la peste negra, y la España de los años 80, en pleno auge del virus del SIDA. La serie se centra en una familia de vampiras queer, que funciona como metáfora del estigma social. Casanova fusiona terror y comedia, ofreciendo un relato que reflexiona sobre los silencios impuestos por la historia y la sociedad y sobre el sufrimiento de quienes los padecieron, así como en el modo de resarcir a los damnificados.
La obra arranca con una estética muy cercana a la de su obra anterior, La piedad (2022). Una película centrada en la relación madre-hijo desde una perspectiva política y a la vez emocional. Desde el punto de vista estético, Silencio experimenta una transformación radical. Pasamos de la exuberancia visual a una economía narrativa cercana a la serie B.
La estructura episódica permite profundizar en distintas líneas temporales y explorar a los personajes en su dimensión histórica, afectiva y simbólica. La serie mantiene la irreverencia de sus anteriores trabajos, pero la combina con una sutileza narrativa que potencia el discurso político sin recurrir a la simple provocación aunque con un ritmo frenético, que incluye insertos a modo de videoclip, y que se ve atemperando con el avance del relato.


Mireia Iniesta