Uno de los debuts más celebrados de la historia del cine español, Tesis, se convertirá en una serie. Según informa la publicación norteamericana Variety, la productora y distribuidora francesa Federation Entertainment ha adquirido los derechos de adaptación de la primera película de Alejandro Amenábar con la intención de llevarla a la televisión. Variety asegura que este movimiento sería el primero de otros tantos para hacer remakes de algunas de las primeras películas de distintos autores de habla no inglesa.
Pocos detalles se han dado a conocer sobre el proyecto, que aún parece estar en una fase muy inicial de desarrollo. Hasta el momento, la información sólo apunta a una compra de derechos y a movimientos estratégicos. Es por eso que el único nombre español que ha trascendido hasta el momento es el de Enrique Cerezo, que será uno de los productores ejecutivos de la serie. Cerezo adquirió hace años los derechos de la película a través de su distribuidora y productora Mercury Films, que es dueña de muchísimos títulos españoles – y es la compañía que está detrás de la plataforma FlixOlé-.
En una pugna competitiva por conseguir la cesión de los derechos finales de adaptación de Mercury y la argentina SharkFilms (que también entrará en la producción ejecutiva a través de su CEO, Guido Rud), Federation Entertainment ha acabado llevándose el gato al agua. Pero no será la única productora involucrada en el proyecto. Variety informa que la también francesa Empreinte Digitale, especializada en cine de género ciencia-ficción, se unirá a Federation para hacer realidad esta serie dramática basada en la película de Amenábar. Féderation ha producido títulos de éxito en el mundo televisivo europeo como las francesas Marianne y Marseille o la alemana Bad Banks.
Habrá más adaptaciones a series de películas antiguas en español
La información de Variety aporta algunos datos sobre por qué Tesisha sido elegida para hacer una serie basada en su historia. El diario norteamericana apunta a tres cualidades que posee la película que serían idóneas para su adaptación: la capacidad de «sostener la tensión» alrededor de su protagonista, Ángela (Ana Torrent), los «personajes complejos» que la acompañan, como el de Bosco (Eduardo Noriega), y el hecho de contar con «un escenario específico» como el campus universitario, que sería un buen lugar para «explorarlo en un formato más largo». Se desconoce quiénes participarán en el proyecto.
El drama en serie basado en Tesis abre la puerta, por tanto, a un nuevo filón para los dueños de los derechos de muchas película: el del remake de filmes antiguos en series. Esta colaboración de distribuidoras y propietarias de derechos que ha sucedido para el primer filme de Amenábar es seguro que se repetirá, especialmente en el mercado en español. Variety asegura que se anunciarán más proyectos como la serie de Tesis en el «mundo de habla hispana» en «los próximos meses».
En plena “resaca” de las diferentes temporadas de premios -tanto nacionales como internacionales- que copan la atención del panorama cinematográfico a comienzos de cada año, resulta interesante reflexionar acerca de cuál es el tema (y muchas veces el mensaje) que se ha repetido de forma notable a lo largo de estos últimos meses en las pantallas. El cine de ficción es una forma muy cara de contar una historia, pero, al fin y al cabo, todo se reduce a plasmar una narración. Si pensamos en el séptimo arte en este sentido, es inevitable suponer que la temática sobre la que giren las tramas estará influida por el contexto y, como parte integrante de una cultura dada, las formas -y la tesis- podrán variar.
‘El hombre de las mil caras’, de Alberto Rodríguez (2016)
Si analizamos el cine español de los últimos años tomando el baremo de los Goya como indicativo de los filmes que mayor impacto han provocado, nos daremos cuenta de que una parte importante de las historias narradas tienen como principal (y lógico) referente situaciones vinculadas a nuestra realidad más próxima: la corrupción en el caso deEl reino (R. Sorogoyen, 2018) o El hombre de las mil caras (Alberto Rodríguez, 2016), la conflictividad social «con la frontera sur» de referencia en La isla mínima (A. Rodríguez, 2014) o El niño (Daniel Monzón, 2014), la igualdad de género en La librería (Isabel Coixet, 2017) o el desarrollo de sociedades periféricas como la vasca en Handia (Jon Garaño y Aitor Arregi, 2017), película en la que el «gigante de Altzo» era una alegoría de todo aquel colectivo que vivió la Revolución Industrial. Todas estas cuestiones, independientemente del enfoque o el beneplácito de cada uno de los espectadores, se encuentran -de acuerdo con las encuestas del CIS- entre los temas de mayor atención de las españolas y españoles.
Pues bien, el año en el que universalmente se ha coronado Parásitos (Bong Joon Ho, 2019) como triunfadora histórica, batiendo estadísticas y tendencias pasadas (y a un icono de nuestro cine como Pedro Almodóvar), la reflexión parece llevarnos a un nivel más general: ¿Hemos alcanzado un contexto tan global que las narraciones -en este caso cinematográficas- también lo son?
Está claro que el estilo y el «cómo» es lo que realmente marca la diferencia entre una historia y otra en un mundo en el que Jordi Balló y Xavier Pérez (La semilla inmortal, 1995) defienden que toda obra se nutre de una serie de argumentos universales finitos, pero lo que llama la atención es que el fondo de la cuestión de los filmes que han acabado interesando a público y/o crítica (y que por tanto más impacto han tenido en la sociedad) en 2019, tanto nacionales como internacionales, es idéntico: la desigualdad.
‘El hoyo’, de Galder Gaztelu-Urrutia (2019)
El hoyo (Galder Gaztelu -Urrutia, 2019), cuyo director estuvo nominado al Goya Revelación, plantea no sólo un contexto similar a la citada Parásitos sino que, haciendo uso de los diferentes niveles (contraste mundo alto vs. bajo), además acaba empleando un recurso de puesta en escena similar. Lo mejor es que, sin desvelar la trama, la idea de que la identidad del desdichado puede cambiar pero el sistema se tiende a perpetuar coincide tanto en la visión española como en otra tan lejana (en lo geográfico) como la surcoreana. Joker (Todd Phillips, 2019) es otra cinta que plantea la «rebelión de los oprimidos», quienes también son los protagonistas de otro film con presencia en los Goya como Intemperie (Benito Zambrano, 2019). En este caso, la enseñanza del personaje de Luis Tosar parece ser más constructiva que la del que interpreta Joaquin Phoenix.
Tirando del hilo, Francia también ha elegido como su «representante en el escenario mundial» una cinta que trata a los niños como los perjudicados de un sistema «marcado por la injusta acción de los adultos» (de lo que también habla Belén Funes en La hija de un ladrón): Los miserables (Ladj Ly, 2019) no podía tener un título más acertado para una narración que pudimos verla trasladada al contexto español en Adiós (Paco Cabezas, 2019), cinta en la que tampoco salía bien parada la infancia.
El contexto temporal pasado también nos sirve para tratar la injusticia del presente: Mientras dure la guerra (Alejandro Amenábar, 2019) y JoJo Rabbit (Taika Waititi, 2019), ambas situadas en momentos históricos muy próximos (Guerra Civil española y Segunda Guerra Mundial, respectivamente), presentan a un protagonista que pasa de aceptar el statu quo reinante (franquismo en el caso de Unamuno y nazismo en el de JoJo) a abandonar su «posición neutral» y enfrentarse a las patentes discriminaciones que se producen.
Llegados a este punto cabe pensar que, a contracorriente de esta dinámica temática, Almodóvar se coronó en nuestros premios patrios con Dolor y gloria (2019) a través de una introspección personal que, si atendemos a su trama (y especialmente a su plano final) nos viene a decir que «el cine es su vida»… lo cual también trata otro «peso pesado» como Tarantino en Érase una vez en Hollywood (2019), hablando de un mundo, el de la meca de los estudios, que conoce muy bien (aunque el referente temporal no sea el suyo propio).
Al final, la narrativa (con sus temas, inquietudes y conclusiones) se globaliza, y el cine español de 2019 no iba a ser menos en cuanto a la desigualdad. También nos queda reflexionar acerca de la tendencia natural del ser humano por buscar -y encontrar- patrones que expliquen nuestro mundo, pero el que un iraní (Farhadi) venga a España a rodar un film (Todos lo saben, 2018) y resalte el gran parecido entre ambas filmografías bien podría darnos una idea de lo compenetrados que estarían Gaztelu-Urrutia y Bong Joon Ho tomándose un café… ¿sin intérprete?
Siguen las buenas noticias para la recaudación del cine español: la comedia romántica Hasta que la boda nos separe ha tenido un buen estreno en taquilla, siendo la tercera película más vista del pasado fin de semana (14-16 de febrero). La película de Dani de la Orden para Atresmedia ha rozado el millón de euros recaudando 905.287 € gracias a 140.849 espectadores con una buena media por copia de 1.738 €. Es el segundo mejor estreno español después del que protagonizó hace dos semanas Adú.
En un fin de semana marcado por el subidón de Parásitos después de los Oscar, el cine español ha metido dos pelis en el top 5 y una tercera (Malasaña 32) en undécima posición. Un buen inicio de curso en lo que a recaudación se refiere apoyado en el buen rendimiento principalmente de tres títulos: Adú, Malasaña 32 y ahora también Hasta que la boda nos separe. El cine español ha pasado la barrera de los 10 millones de euros acumulados en lo que va de 2020 (12.124.138 € hasta el 16 de febrero).
En su tercera semana en cines Adú ha superado los cuatro millones de recaudación (4.221.026 €) y ya ocupa la primera plaza en el ranking de recaudación del cine español este año. La película de Salvador Calvo fue la cuarta más vista del pasado fin de semana, cayendo solo un 24% respecto a su segundo fin de semana y presentando la mejor media por copia (2.187 €) entre las películas españolas en cartelera.
Malasaña 32, en su quinta semana, se ha caído por poco del top 10 de lo más visto entre el viernes y el domingo, ocupando la undécima posición. Superada por Adú como provisional película más taquillera del año, sus 3.515.080 € la convierten en la película de terror más taquillera desde que en 2017 El secreto de Narrowbone y Verónica obtuviesen 7.332.325 € y 3.525.648 € respectivamente.
Esta semana llegarán cuatro nuevas películas españolas a las salas: El plan, el debut de Polo Menárguez con Raúl Arévalo, Antonio de la Torre y Chema del Barco, Los hijos de San Juan, película histórica dirigida por Álex López y Antonio Jesús Rojas, y los documentales Lo perdido y Corazón ardiente.
El Festival de cine de Málaga 2020 adelanta algunas de las películas españolas que se verán muy pronto en el certamen. A este lado del mundo, de David Trueba,Las niñas, de Pilar Palomero, y Hogar, de los hermanos Pastor, competirán en la Sección Oficial. Estas tres nuevas incorporaciones se suman a la película de inauguración de la 23 Edición del Festival, Ofrenda a la tormenta (última de la Trilogía del Baztán), y el pase especial deHistorias lamentables, que dirige y coescribe Javier Fesser. Cinco películas españolas ya confirmadas para el certamen del cine español por excelencia, que se celebrará del 13 al 22 de marzo de 2020.
David Trueba vuelve a viajar
Vito Sanz en un fotograma de ‘A este lado del mundo’, de David Trueba
A este lado del mundo es la nueva película de ficción de David Trueba (Vivir es fácil con los ojos cerrados, Soldados de Salamina) tras Casi 40. El del medio de los Trueba ha escrito y dirigido esta historia protagonizada por Vito Sanz (con el que ya contó para Casi 40), que interpreta a un ingeniero al que le echan de su trabajo y debe aceptar uno en Melilla para mantener su secreto. En la ciudad española del norte de África descubrirá la complejidad y la inmensidad de la situación migratoria que se vive. Trueba vuelve a viajar, motivo recurrente en su filmografía, para tratar temas sociales que nunca había tocado. El tráiler ya está disponible en Vimeo.
Las niñas, la promesa de Pilar Palomero
Imagen promocional de ‘Las niñas’, de Pilar Palomero
De un viejo conocido de nuestro cine a una nueva cineasta: Pilar Palomero estará en Málaga con su primera película, Las niñas. Seleccionada también en la Berlinale, el largo de debut de Palomero está levantando cada vez más expectación, y su paso por la Sección Oficial pueden convertirla en una de las óperas primas españolas del año. Palomero ha escrito también este filme sobre el paso a la adolescencia de una chica de 11 años (Andrea Fandos) que vive con su madre (Natalia de Molina) en la Zaragoza de 1992. Nuevas amistades la llevarán a lugares desconocidos para ella. Las niñas promete ser un viaje iniciático con la mirada puesta en el pasado.
El thriller de los hermanos Pastor para Netflix
La última película española que ya sabemos que estará en la Sección Oficial en Málaga es Hogar, un thriller que han dirigido y escrito Álex y David Pastor (Infectados, Los últimos días) en una producción para Netflix. Los hermanos Pastor vuelven al cine (tienen aún pendiente de estreno también la serie The head) con un reparto de altura: Javier Gutiérrez, Mario Casas, Ruth Díaz o Bruna Cusí son los protagonistas de esta tensa ficción en la que un hombre (un Javier Gutiérrez que recuerda a su personaje en El autor) empieza a espiar a una pareja que empieza a vivir en su antigua casa. Los Pastor se alejan de su característico estilo vinculado a la ciencia-ficción.
La vuelta de Fesser tras Campeones y el final de la Trilogía del Baztán
Fotograma de ‘Ofrenda a la tormenta’, dirigida por Fernando González Molina
Fuera de la Sección Oficial, ya sabemos que podremos encontrar también otras dos películas españolas. La encargada de inaugurar el certamen seráOfrenda a la tormenta, el último capítulo de la famosa saga literaria de la Trilogía del Baztán, escrita por Dolores Redondo. Fernando González Molina vuelve a ponerse a los mandos de esta nueva aventura para la inspectora Salazar (Marta Etura), que se enfrentará a la posibilidad de resolver de una vez por todas los crímenes que se suceden en el valle navarro. Tras bajar la recaudación con la segunda entrega, esperan conseguir más espectadores con la última, que se estrenará dos semanas después en salas.
Fuera de la Sección Oficial estará Historias Lamentables, la vuelta al largometraje de Javier Fesser tras el arrollador éxito de Campeones. Coescrita con Claro García, se trata de una película episódica interconectada a través de sus estrambóticas y desastrosas historias que protagonizan, entre otros, Chani Martín o Fernando Sansegundo. Tal y como promete su tráiler, Fesser vuelve a un estilo más similar a La gran aventura de Mortelo y Filemón o El milagro de P. Tinto que su anterior y popular película. El director también recibirá la Biznaga de Honor, un homenaje a toda su carrera como cineasta.
Hace muy poco, justo hoy hace dos semanas, a media España se le atragantaba el café al enterarse del fallecimiento de José Luis Cuerda. Alejado últimamente de los focos después de haber estado muy presente hace un año con el estreno y presentación de Tiempo después y el homenaje en los Premios Feroz, la noticia de su muerte cayó como un jarro de agua fría en el mundo del cine y de la comedia, pero también entre el gran público no especialmente aficionado al cine que recordaba con agrado el buen rato que había pasado viendo sus películas.
Nacido en Albacete -un hecho del que hizo una seña de identidad de su carácter y su cine- un 18 de febrero de 1947, se mudó a Madrid después de que su padre ganase una casa jugando a las cartas. José Luis Cuerda, figura imprescindible del cine español de las últimas décadas, es uno de esos ejemplares típicamente español cuya personalísima visión del costumbrismo costaría imaginarla en cualquier otro lugar del mundo, y que a la vez trabajó con las emociones más universales y las referencias culturales más conocidas de otros países.
No debería ser difícil aceptar que el cine sea un haz de luz en la oscuridad.
Su faceta más conocida es el humor surrealista o, mejor dicho, surruralista. Este «retorcimiento de la realidad que sigue siendo realidad» lo ha llevado a ser una parte más de la cultura popular, seguramente el mayor logro que puede lograr un cineasta (por lo menos por parte del público). Los hilarantes diálogos de Amanece, que no es poco son recitados por gente de generaciones y procedencias muy distintas. Su “todos somos contingentes, pero tú eres necesario”, “Yo creo…que me voy a sacar la chorra” y otras muchas tienen una transversalidad que ya querrían para sí los partidos políticos.
Pero José Luis Cuerda fue mucho más que su personal humor. Como recordaba el historiador Luis E. Parés, visitó nuestra historia reciente y fue un gran lector y adaptador de novelas. También fue el descubridor de Alejandro Amenábar, a quien produjo sus tres primeras películas. E inspiración de varias generaciones de cómicos -en especial del grupo de los Chanantes, con quienes comparte orígenes manchegos y cuyo estilo bebe mucho del humor del cineasta-. Absolutamente necesario, su apagarse nos deja una profunda tristeza solo mitigada por la posibilidad de poder seguir disfrutando de su obra. A continuación hablamos de cinco de sus películas imprescindibles.
TOTAL
La semilla del surruralismo. Una historia para TVE en la que Cuerda se alejaba de la comedia más en boga para elaborar un personalísimo humor, uno en el que las leyes de la realidad tienen una importancia muy relativa, que le haría una de las figuras imprescindibles de nuestro cine. Un pueblo de campo es Londres, un niño crece y se hace anciano de repente y una historia de amor dura un paseo. Y todo tan estupendamente.
Total es también el primer ensayo de reparto coral, que tan buenos resultados le dio a lo largo de su filmografía. Aquí es el gran Agustín González el que asume más protagonismo, ejerciendo de narrador, para introducir las historias de los Luis Ciges, María Luisa Ponte, Manuel Alexandre o Miguel Rellán. Una deliciosa excentricidad que supuso la primera parte de la trilogía surrealista, continuada por Amanece que no es poco y Así en el cielo como en la tierra y posteriormente se ampliada a tetralogía con Tiempo después.
EL BOSQUE ANIMADO
El primer éxito incontestable en la carrera de José Luis Cuerda fue esta adaptación de la novela de Wenceslao Fernández Flórez que se alzó con el Goya a mejor película en 1988. Con Rafael Azcona en el guion y la fotografía de Javier Aguirresarobe, en la película no se mantienen las características humanas de animales y plantas aunque sí permanece cierto aire fantástico y se potencia la dimensión humorística.
Alfredo Landa, que ganó su primer cabezón por este película y volvería a repetir premio cinco años después por La marrana, de nuevo a las órdenes de Cuerda, encabeza un potente reparto. El bosque animado es una bonita película en la que, a través del día a día de un pueblo gallego, tienen cabida lo entrañable y triste y lo cómico y macarra, mostrando la amplia paleta de emociones con la que sabía trabajar con éxito el director manchego.
AMANECE QUE NO ES POCO
¿Qué se puede decir a estas alturas de Amenece, que no es poco? Obra maestra, película imprescindible de nuestro cine, ejemplo más acabado del particular tipo de humor que desarrolló el director durante su carrera,…sus frases míticas son tan difíciles de sintetizar como su espectacular reparto (para Luis García Berlanga, el mejor de la historia del cine español).
La combinación del humor surrealista y absurdo con referencias de altacultura lleva años haciendo llorar de la risa a quien se acerca a ella (y cómo no envidiar a quien lo hace por primera vez). Como era de esperar, esta marcianada que hizo eterno a Cuerda no tuvo demasiado éxito cuando se estrenó. Hoy es una película de culto que puede presumir de tener su propia asociación.
Aquí hablamos de cómo nació y se desarrolló el proyecto.
LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS
Cuerda se mueve en un registro muy distinto al del humor surrealista en esta adaptación del relato de Manuel Rivas (otro relato del gallego sería más adelante la base del cortometraje El primer amor). La lengua de las mariposas nos lleva a un pueblo rural de Galicia en los meses anteriores al levantamiento militar de 1936 que daría inicio a la Guerra Civil, centrándose la relación entre un joven alumno (Manuel Lozano) y su maestro (Fernando Fernán Gómez).
Cuerda, apoyado en una banda sonora compuesta por Alejandro Amenábar que invita constantemente a la nostalgia, capta a la perfección la sensación de calma tensa que precede a la tempestad que inevitablemente está por llegar con un estilo más académico que en otras ocasiones. Una sucesión de secuencias entrañables, escritas e interpretadas con mucha sensibilidad, da paso a uno de los finales más duros y estremecedores de nuestro cine.
TIEMPO DESPUÉS
La última película de José Luis Cuerda fue este regreso a las esencias de su humor surrealista ambientado en un futuro lejano en el que la humanidad se encuentra dividida entre una sociedad reducida al mínimo número de habitantes (un rey, dos guardias civiles, un alcalde, algún comerciante) que viven encerrados en un edificio y los parados, que viven en un poblado a las afueras.
Sobre esta distópica metáfora Cuerda vuelve a hacer desfilar una galería de excéntricos personajes que van descargando diálogos plagados de referencias y mala leche y construyen una imagen desoladora de la sociedad actual y cómo lo que nos espera puede ser aún peor. Un divertidísimo regreso a un universo y a una forma de ver la vida y el cine muy especial. Tiempo después es también una celebración de la comedia española, que se unió para hacer posible esta producción que ha terminado por ser su testamento fílmico y de la que Cuerda dijo que era la mejor película de su carrera.
El noir es un género político. El noir, que no el policíaco. Frente al procedimental y el whodunit, que se agarran a la excusa del psicópata o presentan el crimen como una cuestión individual, puntual y sin contexto social, el noir vive más de la descripción crítica de un ambiente que del misterio, que es apenas un macguffin para que el o los protagonistas exploren el mundo que se quiere retratar.
El mundo del narcotráfico, en especial tras el éxito mundial de Narcos en Netflix, se ha explotado en la ficción española desde este enfoque, con lecturas que van desde el ‘basado en hechos reales’ romantizado de la adaptación de Fariña hasta ese Dinastía en las rías gallegas que representa Vivir sin permiso o la reciente Hache, ambientada en la Barcelona de los 60. Sin embargo, un elemento clave en el entramado criminal, la clase social, suele quedar olvidado o utilizado solo según las convenciones genéricas del culebrón.
Ese narco lolailo del que usted me habla
Irónicamente una serie que no se avergüenza de sus homenajes a Starky&Hutch o El Equipo A es la que más se ha acercado a reflejar de manera popular pero verosimil al nacimiento del narcotráfico en el sur de la Península desde el punto de vista de la desigualdad económica. La clase social es omnipresente para los personajes y las tramas de Brigada Costa del Sol, producto de Mediaset y Netflix, un noir merdellón en el que algún acento andaluz forzado chirría pero que cuida la ambientación setentera y malagueña tanto que casi despide olor a fritanga.
La extracción económica, el barrio en el que han nacido, determina sus acciones y marca todos los nudos del argumento. Define al menos a dos de los protagonista -Leo, el policía pijo, y La Buhita, heroína de chabolismo-, a los personajes ambiguos de Reyes y El Chino, y a antagonistas como don Emilio y el hermano franquista de Leo.
La pareja de aspirantes a capos de la droga, Reyes y María Elena, prototipo del empresariado español del pelotazo, se ve metida en el mundo del narcotráfico porque busca desclasarse, y el guión lo subraya lo suficiente con la subtrama de sus ‘amistades’ en el club. Los marqueses venidos a menos que buscan de ellos favores de todo tipo, y el empeño de Reyes en vestir y lucir un coche a la altura de su presunto status económico. Ya en la presentación del personaje y su relación con el fallecido Búho, hablando de compras de fincas y robos en melonares perdidos por las carreteras de España, se nos presenta como un producto de las miserias del franquismo y el hambre de la posguerra.
De forma mucho más evidente el desclasamiento actúa como la principal motivación del personaje secundario cuyo realismo más escuece, Chino. Descerebrado, chulesco y bocazas, sus modestas aspiraciones no pasan por convertirse en un magnate con acceso a la alta sociedad ni en amasar una fortuna. Para él dedicarse al menudeo es la única vía que le permitiría ahorrar lo suficiente para poner un chiringuito en la playa, meterse en una hipotética y ponerse a tener críos con su novia. En el capítulo 11 de Brigada Costa del Sol, cuando confronta a la nueva pareja de Viky, el rencor de clase de Chino se hace evidente al insultar a los testigos al grito de “¡Qué miráis, pijos de mierda!”. En su despecho amoroso también lamenta “que los de La Carihuela no podamos aspirar a una princesa de Torremolinos”.
Siendo la trama más inverosímil de la serie, y la concesión culebronesca de turno de la televisión en abierto en España, la venganza de la Buhita por la muerte de su padre se justifican al 100% por una cuestión de clase. El Búho se dedica al contrabando, y finalmente al narcotráfico, porque es la única vía para que una persona de su barrio salga de la pobreza, como lo será para su hija buscar la justicia por su cuenta. La desconfianza hacia la Policía se considera natural cuando se da por sentado que la muerte del padre no será investigada por tratarse de un ‘merdellón’ de clase baja.
La Policía como ascensor social igualitario
La lealtad, que es un tema central en la serie emitida por Netflix, se mantiene también como una cuestión netamente de clase, que no baja ni sube por la escala social excepto por un elemento: la Policía. La banda de la Sole, con el Chino y la Buhita, permanecerá fiel solo entre sí, incluso pese a las relaciones románticas de los personajes. Las autoridades franquistas o democráticas protegerán a los suyos en horizontal, nunca en vertical. Incluso los criminales solo son leales cuando pertenecen a un mismo status socioecónomico, como vemos cuando Reyes se gana la fidelidad de su socio marroquí al demostrar que es capaz de ascender socialmente.
Sin embargo, y para algo son los protagonistas, Leo, Bruno, el Hippie y Terrón si demuestran capacidad de guardarse lealtad por los lazos que crean como miembros del Cuerpo, que pueden ir más allá incluso de las normas del propio Cuerpo. Eso sí, el único ascendido es el hijo de un general franquista, Leo, que viste y actúa de forma evidente como alguien de alta extracción social. Pero también se salta su lealtad de clase al actuar contra el especulador y corrupto Don Emilio y hasta su propio hermano, y más tarde en la rebelión contra su padre.
Que la mayoría de los villanos en Brigada Costa del sol sean nostálgicos del recién fallecido franquismo tampoco se puede considerar casualidad. Los principales antagonistas son dos exlegionarios que trafican con drogas para financiar los golpes del terrorismo de extrema derecha, en clara referencia a la Triple A o los célebres “elementos incontrolados” de los 70 y primeros 80. Es el caso de Arturo, el hermano de Leo, que se convierte en pistolero de Cristo Rey, con su madre empeñada en llamarlos “alborotadores” aunque acaben de cometer un asesinato.
Por eso mismo se echa de menos más desarrollo en el personaje del Hippie, Pulido, el intelectual del grupo y único actor no andaluz al que le dejan su acento neutro, de cuyas motivaciones no sabemos nada, y se limita a adoptar el papel del “estirado” que cumple las reglas frente a los macarras de sus compañeros. Lo más parecido a una subtrama personal que llega a tener, su tonteo con la hermana de Bruno, ni siquiera es del todo propia, y no sabemos nada de su familia o sus orígenes.
Sin filtro violeta ni rosa en Brigada Costa del Sol
En el aspecto de género o representación LGTBI, Brigada Costa del Sol se atiene a la verosimilitud histórica descuidando aspectos más valorados por el espectador actual. La única subtrama sobre homosexualidad la protagoniza el muy armarizado inspector Terrón, con novia coartada y paliza a un camarero de un club gay para evitar que lo delate ante sus compañeros. En la misma línea aparece como un aspecto lateral de la trama la búsqueda de empleo de Charo, la mujer de Bruno, que debe mentir sobre su estado civil porque la empresa no contrata casadas por si tienen hijos.
El mismo personaje protagoniza la única crítica, demasiado sutil, al amor romántico, digamos que coherente con la época que retrata pero menos tragable circa 2019. La sufrida Charo le recuerda a la Buhita que pensar que se puede cambiar o domesticar al cabestro de Bruno es ridículo, y que siempre las tratará igual de mal. A su vez el personaje de Vicky roza demasiado el arquetipo de ‘la perdida’, que además tiene el momento más ridículo y previsible de la serie cuando le aclara a uno de sus dos pretendientes que no tiene nada que hacer porque es “demasiado bueno” y el otro un malote.
Es la representación de estos aspectos, claramente anticuada respecto al momento de emisión, la que hace sospechar de la libertad gozada por los creadores a la hora de plantear la cuestión de la desigualdad económica en la serie: que igual que la ‘armarización’ de Terrón o la falta de oportunidades vitales y profesionales de Charo, se consideren cuestiones superadas o propias de la Transición. Algo que nuestro día a día demuestra que no es cierto, tanto para las cuestiones de género y LGTBI como a las de desigualdad económica, y que es precisamente por lo que necesitamos series como Brigada Costa del Sol, que sin renunciar a ser cultura POP se atrevan a convertirlas en parte de su trama y denunciarlas.
La película Adú ha protagonizado un enorme mantenimiento en taquilla, mejorando ligeramente en su segundo fin de semana los datos de su estreno (1.149.407 € vs 1.141.405 €). La película de Salvador Calvo ya suma un total de 2.866.887 € de recaudación gracias a 472.398 espectadores y su comportamiento invita a pensar en una gran cifra final (¿quizás 10 millones?).
Telecinco Cinema ha acertado saliéndose de la comedia, un género que como vimos el año pasado con Lo dejo cuando quiera y Si yo fuera rico le sigue funcionando de maravilla, y apostando por esta historia socilamente comprometida protagonizada por Luis Tosar, Anna Castillo y los debutantes Moustapha Oumarou y Zayiddiya Disssou. Adú se ha seguido manteniendo en lo más alto de los rankings de taquilla esta semana y una cartelera cada vez más despejada después de los Oscar hará posible que siga sumando en los próximos días y semanas.
Entre el resto de películas españolas en cartelera sigue destacando el rendimiento de Malasaña 32, que en su cuarta semana se mantiene en el top 10 de lo más visto. El film de terror de Albert Pintó supera ya los tres millones de recaudación (3.241.951 €) y el medio millón de espectadores (523.444). Los dos estrenos de la semana pasada, Lur y Amets y Arima, se saldaron con las cifras discretas que cabía pronosticar: 13.870 € y una media por copia de 462 € para el film de animación vasco y 2.353 € y una media por copia de 261 € para la película de Jaione Camborda.
Este viernes llega la comedia de Dani de la Orden para AtresmediaHasta que la boda nos separe, una apuesta casi segura de cara a una buena recaudación, más todavía haciendo coincidir su estreno con el día de San Valentín. El buen rendimiento de Malasaña 32 y Adú en taquilla ha empujado al cine español a un buen inicio de año en lo que a cifras se refiere y la llegada de una comedia de vocación comercial mantendrá, salvo sorpresa, la buena tendencia.
Puede que Klaus no se llevara el Oscar, pero lo que sí se llevó seguro la película de animación española fue el corazón de muchos espectadores por todo el mundo. Con 7 Premios Anniey el BAFTA a Mejor película de animación, la cinta del director Sergio Pablos ha supuesto un antes y un después en el cine de animación de nuestro país, sin nada que envidiarle a grandes estudios como Pixar o Dreamworks.
Son muchos los años en los que el equipo de SPA Studios trabajó en esta película, y hemos querido contarte una serie de curiosidades sobre la cinta a lo largo de ese tiempo que seguro te harán apreciarla aún más.
¿Cómo se originó Klaus?
La película navideña nació en 2010, cuando Sergio Pablos buscaba un personaje que ya estuviera establecido pero no tuviera una historia de origen como tal. Hizo un listado de personajes históricos y ficticios como Drácula o Juana de Arco. En esa primera lista apareció el nombre de Santa Claus y, tras pensarlo unos minutos, lo descartó. No le convencía tratar esa historia; en su cabeza sólo la vinculaba con la palabra “ñoño”, pero finalmente la posibilidad de hacer con ella algo diferente y no tan infantil le motivó para llevarla a cabo. Le atraía la idea de coger un personaje que, por desgracia, ya estaba desfasado y traerlo a la actualidad.
Sergio Pablos en el estudio (Fuente: Youtube)
A muchas productoras no les convencía la idea; ¿otra película infantil sobre la Navidad? Fue entonces cuando llamaron a la puerta de Netflix. Sus primeras respuestas fueron contundentes: «No hacemos cine de animación«. Pero esas respuestas no fueron suficientes para seguir insistiendo y, como se dice, a la tercera va la vencida: “Seguimos igual, pero estamos buscando películas navideñas, igual hacemos una excepción y producimos vuestra película”. Y así, gracias a esta confianza e insistencia, Klaus se convirtió en el primer largometraje de animación original de la plataforma.
Su peculiar animación 2D
El equipo de The SPA Studios retomó la animación clásica, hecha a mano, que se abandonó hace algo más de una década. Tuvieron dos retos que cumplir según lo que Pablos había ideado:
1. El director quería que el look final fuera lo más cercano posible al arte conceptual. Le fascinaba el trabajo de la preproducción y deseaba que cada frame de la película pareciera una ilustración.
2. Los personajes tenían que estar integrados al fondo. Al español le molesta que en la mayoría de películas de animación los personajes parezcan pegatinas pegadas encima de una pintura.En Klaus las dimensiones debían ir en armonía.
Y aunque parezca mentira, encontrar un equipo con conocimiento 2D para llevar a cabo estas exigencias era todo un desafío. Hoy día es muy complicado encontrar artistas de estilo tradicional de animación, por lo que finalmente Pablo contrató diseñadores conceptuales para desarrollarlos después en las habilidades necesarias. En su equipo había o gente muy joven (entre 20 y 27 años) que iba a aprender ese estilo o gente ya entre los 45 y los 60 años con experiencia en él.
Otro desafío era la iluminación: tenían que hacer un filme donde los personajes y los fondos parecieran hechos por la misma mano. Y claro, para ello la luz es esencial. Pensaron en una solución tecnológica junto con los desarrolladores, y Szymon Biernacki (uno de los diseñadores de producción) presentó un test que se parecía mucho a la iluminación en 3D pero que ellos pintaban mediante capas.
El sistema de capas de la herramienta KLAS
Era una buena solución, pero llevaría mucho tiempo hacerla: es una técnica muy laboriosa. Finalmente se pusieron en contacto con Les Films du Poisson Rouge, de Angouleme, que ya habían trabajado con un sistema de rastreo, y crearon en colaboración una herramienta a la que bautizaron: KLAS, “Klaus Light and Shadow”.
Más de un millón de dibujosdieron lugar a 1.530 tomas divididas en 5 rollos que se realizaron al más puro estilo de las películas clásicas animadas con las que muchos crecimos. De hecho, para hacer la cinta convivieron personas de 27 países (Alemania, Chile, Turquía, Venezuela, Rumanía, Estados Unidos, Portugal, Tailandia, Italia…) que hablaban 15 idiomas diferentes. ¿Os imagináis cuánto café podía beber un equipo tan grande? Os lo contamos: 150 tazas de café al día.
El personaje de Jesper
Siempre tuvieron en mente cómo tenía que ser Jesper, el cartero protagonista de la película. Alguien egocéntrico para que Klaus pudiera ser el catalizador de su transformación. Necesitaban un personaje al que de darle una lección de humildad. Pero tenían miedo de que ese personaje cayera realmente mal al espectador y no conectara con él. Si traspasaba la fina línea para convertirse en un personaje desagradable, la audiencia abandonaría gran parte de la película.
Pablos tuvo tanto miedo de esa posibilidad que originalmente escribió una versión diferente en la que no sería un cartero, sino un deshollinador, para que el espectador sentir un cierto grado de lástima por él. Pero claro, el director tenía sentimientos encontrados porque no buscaban esa reacción a medias, sino aportar una importante lección de vida. Y después de mucho reescribir y pensar, surgió esta nueva idea del cartero.
El actor Jason Schwartzman (izquierda) y el personaje al que pone voz, Jesper (derecha)
Fue entonces cuando empezaron a hablar del reparto que iba a poner voz a los personajes y surgió el nombre del actor norteamericano Jason Schwartzman. Era un actor idóneo para darle vida al personaje según Pablos porque «incluso cuando hace cosas horribles cae bien”. A Schwartzman, actor principalmente cómico, le encantaba improvisar en las sesiones de grabación e interpretó muchas líneas que no estaban en el guion que hicieron partirse de risa a todo el equipo. Finalmente las incluyeron y el personaje tuvo su forma final que vemos hoy todos en Netflix.
Smeerensburg y los sami: las localizaciones reales de Klaus
Dentro de la leyenda de Papá Noel, hay distintas versiones sobre dónde vivía el mágico personaje. Casi todas sitúan su hogar en un lugar lejano, cerca del Polo Norte. Pablos siempre intentó que hubiera algo de verdad y realismo detrás de esta película fantasiosa, y sacó un listado de asentamientos reales que estuvieran lo más al norte posible. De ese listado salió el nombre de Smeerenburg, un pueblo real y abandonado que existió en Noruega. Situado en un archipiélago (Svalbard) en la Isla de Ámsterdam, Smeerenburg -que significa literalmente Pueblo de la Grasa de Ballena- fue una localidad fundada por neerlandeses a principios del siglo XVII.
Cuadro del pintor neerlandés Cornelis de Man que retrata la refinería de aceite de ballena de Smeerenburg
Fue un asentamiento para la caza de ballenas que se hacía en las costas cercanas. Distintos exploradores relataron que era un lugar tremendamente próspero y visitado en la época, donde podían acudir hasta 10.000 personas en la temporada alta del verano y donde había tiendas, iglesias y distintos edificios. Pero parece que, como la de Santa Claus, aquello era solo una leyenda: estudios más recientes han constatado que, en sus años más populares, Smeerenburg no recibía más de 400 trabajadores y jamás hubo tiendas o iglesias.
Cuando los animales marinos empezaron a escasear por esa caza intensiva, los habitantes de Smeerenburg, estacionales y dependientes de ese trabajo, se marcharon después de menos de 50 años desde su fundación. Hoy forma parte de un parque nacional noruego lleno de glaciares y osos polares, y se pueden ver todavía algunas ruinas del antiguo pueblo. Pablos y su equipo le añadieron intencionalmente una “s” a su localización, y así es como se creó el nombre original de Smeerensburg que vemos en la película. Un lugar de muchas pendientes que únicamente mantiene el puerto como herencia del pueblo original. Otro sitio en Noruega vinculado a Klaus es la provincia de Troms y su capital, Tromsø. Además de ser uno de los accesos al Ártico, esta zona es conocida por ser uno de los principales asentamientos del pueblo sami, más conocidos como los lapones. Los sami son la población indígena más antigua de Europa: de origen cazador y pescador, actualmente se calculan que son 80.000 personas con una cultura y tradiciones propias. Ellos también están vinculados a Papá Noel, que es identificado en muchas versiones de la leyenda como originario de Laponia. Hay incluso una curiosa versión sami del origen del mito de Joulupukki (el nombre finés de Santa Claus).
Localizaciones reales en Tromsø (arriba) y el asentamiento sami en ‘Klaus’ (abajo)
Según iban desarrollando la historia, los responsables de Klaus decidieron incluir a los sami en su historia. Vestidos de azul y rojo en la película, hay una sami que destaca por encima del resto: la pequeña niña Margu. Para conocer a los sami y buscar a la pequeña, Pablos se desplazó a Tromsø. Allí convivió con ellos, descubrió sus costumbres y encontró a la niña sami (Neda Margrethe) que puso la voz a la adorable Margu, que habla en su lengua y que no ha sido doblada en ninguna versión de la película.
La gala de los Premios Oscar 2020 sellaron el final de la larga y exitosa carrera de Dolor y gloria, la última película de Pedro Almodóvar. Pero también han servido para conocer algo más sobre los planes de futuro del cineasta manchego. Según publica el medio norteamericano Indiewire, Almodóvar reveló en una entrevista que sus dos próximos proyectos serán adaptaciones en inglés. Primero tiene previsto rodar su versión de la ópera La voz humana en un cortometraje protagonizado por Tilda Swinton y, después, hacer una película de episodios basada en el libro Manual para mujeres de la limpieza.
Estas dos nuevas creaciones serán un punto de inflexión en la carrera del director; se convertirán en las primeras que hará en una lengua que no es el castellano y rodando fuera de España. Almodóvar llevaba varios años barajando la posibilidad de hacer cine en inglés en proyectos que no se concretaron, y ahora está confirmado que se lanzará en estas dos adaptaciones. Indiewire asegura además que el responsable de Kika se desplazará a Estados Unidos para rodar allí por primera vez en su carrera: la publicación online menciona Oakland y San Francisco como localizaciones fijas para su largometraje.
Pedro Almodóvar, en un homenaje a su cine en el MOMA (2013). Foto: Divine Decor (Flickr)
Lo primero que hará Almodóvar -y sobre lo que hay más detalles- será un cortometraje de alrededor de 15 minutos basado en la ópera francesa de Jean Cocteau La voz humana (1928). Escrito por el manchego durante sus viajes de gira con Dolor y gloria, está confirmado que lo protagonizará la actriz británica Tilda Swinton, con la que el director estaba deseando trabajar. La de Almodóvar será un revisión actual del texto original de Cocteau, en el cual veremos a una mujer (Swinton) intentando convencer a su pareja de que no la deje. «Es la historia de la que estoy realmente enamorado ahora mismo», ha asegurado el cineasta a Indiewire. Atendiendo a la información, Almodóvar y Swinton esperan rodar el corto en Madrid en abril y poder presentarlo ya este mismo otoño en la temporada de festivales.
El segundo proyecto del cineasta español será una película en largo. La base sobre la que trabajará será Manual para mujeres de la limpieza, el libro póstumo de la escritora norteamericana Lucia Berlin, que triunfó en todo el mundo en 2015. Se trata de una selección de cuentos inspirados en la propia vida de Berlin que, según Almodóvar, «es un libro maravilloso». Aún sin muchos detalles del mismo, el manchego ha comparado en Indiewire a Berlin con Alice Munro, autora que inspiró con tres de sus relatos la película Julieta: «No es muy diferente a Munro. Era una alcohólica y se casó con un adicto a las drogas (Buddy Berlin). Era una mujer complicada». Se espera que pueda iniciarse la producción de esta película a finales de este mismo año. Almodóvar no se frena.
No ha podido ser para los españoles en los Oscar. No ganó estatuilla Dolor y gloriacomo Mejor película internacional, ni Klauscomo Mejor película de animación y tampoco Antonio Banderas como Mejor actor protagonista por su papel en el filme de Almodóvar. Los académicos de Hollywood optaron de forma mayoritaria por la coreana Parásitos, la película de Pixar Toy Story 4 y la interpretación de Joaquin Phoenix en Joker en sus respectivas categorías. Las candidaturas españolas no eran las favoritas, y no saltó la sorpresa en el Dolby Theatre.
Con Klaus se fue el sueño
El primer y gran chasco para las esperanzas españolas en la gala fue, sin duda, el de Klaus. Aunque su nominación fue ya un regalo para SPA Studios, el filme de Sergio Pablo llevaba una impresionante y sorprendente carrera de premios que invitaba a soñar en Los Ángeles. Primero fue su golpe en la mesa en los Premios Annie, los Oscar de la animación, con siete galardones, y después vino la confirmación con su BAFTA a la Mejor película de animación, que vino con las votaciones a los Oscar aún abiertas.
Las posibilidades de soñar con el Oscar estaban justificadas por estos premios, que suelen coincidir con los galardones de la Academia de Hollywood. Tanto es así que, tras no ganar, Klaus se suma a un selecto y pequeño grupo de películas perdedoras: es la 3ª vez en la historia que la ganadora del BAFTA a la Mejor película de animación no gana el Oscar y es la 6ª vez que la ganadora en los Annie tampoco lo hace. Pero Disney acabó imponiendo su tradicional ley sobre la primera película de animación producida por Netflix (y Atresmedia). Su nueva película de la franquicia de Toy Story confirmó el cartel de favorita con el que llegaba a la ceremonia.
Dolor y gloria y Antonio Banderas no lo consiguen
Pasada la mitad de la noche en Los Ángeles, llegó otra derrota:Parásitos se impuso a Dolor y gloria. El quedarse aplaudiendo en la butaca era lo esperado para Pedro Almodóvar por la dimensión de su rival, imbatible en toda la temporada de galardones en esta categoría. La película coreana, dirigida y escrita por Bong Jon-hoo, fue la gran triunfadora de la noche: Mejor película, Mejor dirección y Mejor guion. Era una candidata demasiado fuerte. Pese a ello, el paso de Dolor y gloria por EEUU ha sido fantástico, quedando como la gran alternativa internacional en todas las predicciones a todo un fenómeno histórico como Parásitos. Una lástima su coincidencia temporal, pensará la gente de El Deseo.
El último en irse sin premio de la gala fue Antonio Banderas. Hubo que esperar a la recta final de los premios, a los momentos más decisivos de los Oscar, para saber quién ganaba en la categoría de Mejor actor protagonista. Aunque, en realidad, muchos ya daban por hecho al elegido antes de la ceremonia por su condición de gran favorito, y no hubo sorpresas: Joaquin Phoenix fue el ganador por su extrema interpretación en Joker. La del actor español era la candidatura que menos opciones tenía de las tres, incluso superado por Adam Driver (Historias de un matrimonio) las quinielas. Aún así, quedará el enorme mérito de haber sido nominado en los Oscar por una interpretación en castellano.
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