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La cultura de la cancelación de Movistar Plus+

La cancelación de la serie sobre la Guerra Civil de Peña y Sorogoyen hace más grande la pregunta de qué es y qué quiere ser la plataforma de Telefónica

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Van dos de Vox y se cae el del centro. Y el del centro es Movistar Plus+.

Resulta difícil no relacionar la cancelación de la serie sobre la Guerra Civil de Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen por parte de la plataforma de Telefónica con la polémica a cuenta de la no renovación de Late Motiv, el último programa de Andreu Buenafuente, y las rajadas asociadas al mismo de excolaboradores como Bob Pop, que acusaban a la cadena de «cortar» los chistes sobre Vox. También con las disculpas por el monólogo «retirado» de Iggy Rubin en La Resistencia, donde permanece David Broncano, el único de los ‘Buenafuente Boys’ que aguanta por allí. Por no hablar de la segunda temporada prevista, y que nunca verá la luz, de Reyes de la noche.

Aunque vayamos por partes. La del dinero: es probable que las vacas gordas de inversión se estén acabando, y las plataformas estén recortando gastos en previsión. Que el pastel del streaming esté ya muy repartido y ahora se trate de no perder tu parte, y para ello no sea necesario, o al menos resulte poco eficiente, tirar de superproducciones. Es más que probable que el proyecto de Peña y Sorogoyen fuese caro, más que Antidisturbios, La Fortuna o Libertad, por poner apenas tres ejemplos. Que el cálculo sea que con comedias y un par de thrillers de ambientación realista se puede mantener el «sello de calidad» Movistar Plus+ y esta cancelación, una cuestión técnica.

Pero cuando VerTele asegura que «fuentes externas» lo atribuyen a motivos políticos, vistos los antecedentes, no suena descabellado. Lo cierto es que tras el éxito de crítica y, presuntamente, público de Mira lo que has hecho ya resultaba curioso que Maricón perdido, que se adivinaba, como así fue, una gran serie de prestigio, acabase en TNT. O el tono cada vez más plano, blanco e inofensivo de un tipo de comedia, que casi se podría bautizar «comedia Movistar» que intenta parecer rompedora sin hacer nada atrevido ni pisar callos (por ejemplo, los de José María García).

Prestigio es también no tener miedo a la polémica

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Fotograma de ‘Supernormal’ . Foto: Movistar Plus+

Por supuesto, nadie niega que la producción de ficción de Movistar Plus+ exhibe un nivel bastante alto, tanto en lo técnico como en lo creativo. Más en los dramas o thrillers que en las comedias, pero probablemente con la mejor factura, de media, de todas las plataformas que operan con producción propia en España. Y si la firma elige un camino en el que se genere la menor polémica posible sobre cualquier tema, se trata de una decisión empresarial perfectamente válida.

Pero el prestigio creativo, que MovistarPlus+ persigue mimetizando los modos de la última ficción británica, el neonoir nórdico o la HBO más clásica, también está en el riesgo. Y el riesgo es atreverse a molestar a alguien cuyo enfado pueda ser de verdad relevante. Algo que vaya más allá de cuatro chistes con las polémicas de moda metidos de lateral -el acoso soft del personaje de Resines a una subordinada en Sentimos las molestias o la transexualidad del mafioso de Nasdrovia– o de que alguien nos llame «machirulo» en Twitter. Si eres una gran multinacional capaz de contratar a los mejores cineastas de España, que te «cancelen» en Twitter cuatro activistes comprometides te da igual.

Además, queda la duda razonable de si de verdad se trata de un deseo sincero de no pisar ningún callo o unos callos muy concretos y determinados. Sentimos las molestias, Nasdrovia o Supernormal no tienen ningún empacho en ser machistas o un poco misóginas en muchos chistes -y eso que dos de ellas tienen narradoras mujeres-, quizás hasta sin darse cuenta. La Unidad en su temporada 2 se ha metido en unos jardines tremendos en cuanto a la representación de los musulmanes, además con evidente conciencia culpable que no había en la temporada 1, porque han añadido personajes árabes «positivos» de forma torpe, como si intentasen compensar algo. A todo eso no hay miedo, quizás porque creen que el público sensible a ello anda por otros lares.

Quo vadis, Movistar Plus+?

Rapa
Rodaje de »Rapa’ . Foto: Movistar Plus+

Que nos perdonen Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen por elucubrar al respecto, pero nos resistimos a creer que el equipo detrás de El reino y Antidisturbios realmente fuese a parir una versión de la Guerra Civil que a alguien moderadamente sensato le parezca propaganda estalinista. En la primera se repartían referencias a casos del PP y PSOE por si acaso y hasta se incluía una escena para dejar claro que la moraleja de la película era que todos robaríamos si pudiésemos, quizás la conclusión más conservadora posible. La segunda es un juego que provoca al presunto espectador progresista, indicándole que los policías también son personas, que tienen razones para ser como son y que da respuestas complejas. Quizás por ello ha sido denostada por todos los extremos, además, como siempre, juzgando sin ver.

Aquí está la duda, eterna, de a quién se dirigen y quién ve -no es exactamente lo mismo- las series de Movistar Plus+ y hasta qué punto la relevancia de la compañía que las sostiene y los nombres que suelen ir asociados a ellas las «inflan» en su repercusión mediática. Todo el mundo, es decir, las redes y nosotros, la prensa, hablamos durante meses de Antidisturbios o Hierro y sus merecidos premios, de Vida perfecta, de La Fortuna… pero poca gente afirma haberlas visto, y no podemos estar seguros de si una sola orgía de Élite, al azar, tiene más espectadores.

Desde luego es una garantía de no levantar polémicas, porque seguramente muchos gags, representaciones o subtramas sobre todo de sus comedias más recientes habrían recibido palos de la turba resabidilla de aparecer en Netflix, HBO Max o, por Chicho, la mismísima RTVE. La cuestión, a estas alturas, sería qué es Movistar Plus+ y qué quiere ser. Porque ha aportado grandísimas series y películas a nuestro audiovisual, tiene por estrenar producciones magníficas como Rapa o seguramente Apagón. Pero la relevancia está para utilizarla. Y ser plano e inofensivo para siempre, además solo en un sentido, es imposible.

Porque los chistes de Vox son como la energía. No se destruyen, solo se transforman.

Imagen de portada: Rodrigo Sorogoyen y Vicky Luego (making of de Antidisturbios) – Movistar Plus+

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