Únicamente el 10% del cine español estrenado en 2019 estuvo dirigido por alguna mujer. Atendiendo a los datos publicados por el Ministerio de Cultura, sólo 23 -26 si se añaden las codirigidas con hombres- de las 218 películas producidas o coproducidas en España que se vieron en cines este año fueron firmadas por una directora. Esto significa un importante retroceso con respecto al 2018, cuando el mismo porcentaje de mujeres directoras fue del 20%. Aquel año se estrenaron menos películas (187 largometrajes), y ellas dirigieron 36 de las mismas. Trece (o diez) más que en un 2019 con treinta cintas más estrenadas.
El problema añadido es que el número se reduce aún más si se observa la visibilidad y reconocimiento que han tenido estas 26 películas. De esos filmes, únicamente dos de ellos están entre los 20 más taquilleros del año (Bajo el mismo techo y Gente que viene y bah), y son seis los que han recaudado más de 100.000 euros en cines -hay que añadir a la lista La hija de un ladrón, ¿Qué te juegas?, Vivir dos veces yLo nunca visto– . Es decir, sobre todo por su carácter independiente, las películas dirigidas por mujeres han tenido un impacto comercial testimonial en nuestras salas.
‘Bajo el mismo techo’ ha sido la película dirigida por una mujer más taquillera del año: 3,5 millones de euros recaudados
En la misma situación estamos si hablamos de reconocimiento. En esta temporada de premios aún por concretar, hay únicamente dos películas -una estrenada este año en cines- firmadas por mujeres que destaquen: La hija de un ladrón (dos nominaciones a los Goya, una a los Feroz, una a los Forqué, trece a los Gaudí), dirigida por Belén Funes, y La inocencia(dos nominaciones a los Goya, una a los Feroz, siete a los Gaudi), de Lucía Alemany. Dos óperas primas a las que hay que sumar las nominaciones de dos documentales en su categoría (Ara Malikian: una vida entre las cuerdas, de Nata Moreno, y Historias de nuestro cine, codirigida por Ana Pérez-Lorente).
En 2018, la visibilidad de las películas españolas dirigidas por mujeres en los galardones fue bastante más significativa. Carmen y Lola, de Arantxa Echavarría, fue la gran protagonista ese año con 8 nominaciones a los Goya, entre ellas la de Mejor película o Mejor guion. Además, tres de las cuatro nominaciones a Mejor dirección novel eran para mujeres (Celia Rico por Viaje al cuarto de una madre, Arantxa Echevarría por Carmen y Lola y Andrea Jaurrieta por Ana de día). Por otro lado, Yuli, de Iciar Bollaín, obtuvo cinco nominaciones.
Ya conocemos algunos de los títulos españoles galardonados en los VII Premios Días de Cine, los galardones que entrega la redacción del programa Días de Cine de Televisión Española (TVE). Seis películas españolas de 2019 han obtenido algún reconocimiento antes de la gala que se celebrará el próximo 14 de enero. La hija de un ladrón destaca por encima del resto con dos premios: El Futuro es Mujer, para la directora y coguionista Belén Funes, y Ha nacido una estrella para Greta Fernández, la protagonista de la película. Nuevos premios para una de las óperas primas españolas del año.
La hija de un ladrón no ha sido la única película española distinguida por el conocido programa de cine. El Premio del Público se lo queda El crack cero. La película de Garci recibió el favor de las más de mil personas que votaron por Internet de forma abierta. E cuanto al Premio Somos Cine, reservado para una película participada por RTVE, la cinta premiada es El hoyo. Por su parte, Dolor y gloria suma y sigue: se lleva el Premio Vida en Sombras, que reconoce películas fuera de la norma. Además, pese a que no se lo puede atribuir a la obra de Almodóvar, una de sus actrices en Dolor y gloria, Julieta Serrano, tendrá un reconocimiento a su carrera con el Premio Elegidos para la gloria.
Este año, los VII Premios Días de Cine han incluido nuevas categorías, donde también se han galardonado a películas españolas. La Mejor Película de Animación es Buñuel en el laberinto de las tortugas, que se mantiene como el gran evento animado de este 2019 en España después de ser reconocida como la Mejor película europea. El cuadrose convierte en el Mejor Documental para la redacción que dirige Gerardo Sánchez. Un primer premio de renombre -y un pequeño paso dentro de la carrera al Goya- para un largometraje que reflexiona sobre los secretos y misteriosos significados de ‘Las meninas’, el famosísimo cuadro de Velázquez.
En la gala del próximo 14 de enero se entregarán también otros premios como el de Mejor Película Española, además de los ganadores de los premios a Mejor actriz y Mejor actor españoles. Conoceremos a sus ganadores este viernes 27. Pese a no estar dentro de los grandes nombres de la industria, los Premios Días de Cine se van asentando con siete ediciones como uno de los fijos de la temporada de premios.
Un 22 de diciembre de 1911 –aunque en varios sitios esté marcado erróneamente en 1915- nacía en Segovia José Antonio Nieves Conde. Aficionado al cine desde niño, la Guerra Civil retrasó su entrada en la profesión, que se dio ya en los 40 como ayudante de Rafael Gil. Seducido por el discurso fundacional de Primo de Rivera, se afilió a la Falange en 1933, aunque pronto se mostrará crítico con la forma que tomó el levantamiento militar de Franco o el asesinato de García Lorca, sobre el que escribió un artículo que le acarreó problemas. Lo cierto es que este hecho, al contrario de lo que se podría imaginar, no le ayudó en su carrera cinematográfica, plagada de problemas con la censura.
De hecho, la carrera de Nieves Conde se nos aparece décadas después como un ejemplo de un «lo que pudo ser y no fue». Con un talento para puesta en escena y la narración cinematográfica notable, su obra es irregular, y apenas presenta dos grandes y redondos títulos (Surcos y Los peces rojos), teniendo que rebuscar detalles y elementos de interés entre los demás.
Su camino en la profesión quedó marcado para siempre por la polémica que generó Surcos, una película de corte realista que presentaba un retrato muy duro del Madrid de posguerra y que recibió la categoría de Film de Interés Especial por encima de Alba de América, la superproducción de CIFESA dirigida por Juan de Orduña que iba mucho más en la línea de lo que el régimen quería para el cine. La situación acabó con la dimisión de Pío García Escudero de su puesto de director general de cinematografía y con la censura vigilando con lupa a Nieves Conde.
Aun así consiguió sacar adelante títulos interesantes, pero, según pasaban los años y los proyectos tenían dificultades para desarrollarse, el segoviano se vio obligado, a partir de la década de los 60, a aceptar encargos, que para él tenían un estímulo principalmente alimenticio, antes de retirarse anticipadamente del cine a finales de los 70.
En 1995, el Festival de Cine de Valladolid le dedicó un homenaje del que nació el libro José Antonio Nieves Conde. El oficio del cineasta de Francisco Llinás, una extensa entrevista en la que el director repasa su carrera. Un primer paso para la recuperación del patrimonio de nuestro cine clásico, porque hay vida más allá de las tres Bs (Bardem, Berlanga y Buñuel).
BALARRASA (1951)
Esta historia de un soldado que decide cambiar su vida juerguista para ordenarse sacerdote supone un ejemplo del tipo de carrera que podría haber tenido Nieves Conde dentro del cine más oficialista de la época. Balarrasa compitió en Cannes y ganó los premios a dirección y actor protagonista del Círculo de Escritores Cinematográficos, pero no era realmente el tipo de cine que interesaba al segoviano.
Aunque se pueda apreciar la buena mano del director y aparezca una crítica a una burguesía cada vez más alejada de los valores familiares e interesada en los bienes materiales, Balarrasa no deja de ser una película moralizante hasta lo molesto que solo el carisma de Fernando Fernán Gómez consigue mantener a flote. Más adelante actor y director volverían a encontrarse para un proyecto bastante más interesante que este.
SURCOS (1951)
La película más importante de Nieves Conde, una obra redonda que es un punto fundamental de la historia del cine español. Se aleja de las tendencias de la época, dominado por el escapismo y las superproducciones que buscaban celebrar un pasado glorioso, para componer el retrato más duro del Madrid popular de la postguerra que el cine español había visto hasta entonces a través de la odisea de una familia de campesinos que emigra a la ciudad en busca de una vida mejor.
Calificada a veces de forma imprecisa como neorrealista, Surcos garantizó a Nieves Conde un lugar privilegiado en la historia del cine español. Pero aunque la censura no interfiriera demasiado en el resultado final del film, la polémica que hemos contado al principio del artículo acabó afectando al resto de la carrera del director segoviano.
Si no queremos elegir entre mamá y papá podemos decir que Surcos es la película más relevante de Nieves Conde y Los peces rojos la más redonda. Esta intriga psicológica con tintes de cine negro es una de las joyas poco conocidas de nuestro cine y por supuesto una de las más importantes del director, en una de las pocas oportunidades de su carrera para desarrollar un proyecto de calidad en vez de tener que poner su oficio para salvar uno mediocre.
A partir de un guion de Carlos Blanco construido a base de flashbacksel director segoviano mostró su maestría en la puesta en escena siguiendo la historia de la pareja formada por Arturo de Córdoba y Emma Penella, que en la mejor tradición del cine negro se ven atrapados en una imposible huida hacia delante. Los peces rojos tiene además unos giros de guion que harán las delicias de quienes la vean por primera vez.
Por debajo de los dos títulos anteriores encontramos este interesante drama de reinserción que tiene lugar en el interior de tren en el que encontramos diferentes perfiles de la España de la época (entre los que hay, por ejemplo, una familia de emigrantes a los Surcos. Los protagonistas son tren ex presidiarios que quieren dejar atrás su paso por la cárcel.
Nieves Conde aporta nervio en la dirección y aprovecha los espacios cerrados del tren en una película que, aunque sea un tanto previsible, encierra un humanista mensaje de reparación y creencia en las segundas oportunidades. De hecho, solamente el personaje del empresario de éxito es juzgado moralmente con dureza mientras hay una comprensión mayor hacia el resto de los personajes y sus situaciones.
EL INQUILINO (1957)
Nieves Conde tomó nota de lo ocurrido con Surcos y decidió revestir de humor su película sobre el drama de la vivienda, de la misma forma que luego lo hicieron las míticas El pisito y El verdugo. Aunque El inquilino no tuvo problemas con la censura, el recién creado Ministerio de Vivienda se revolvió ante la realidad que mostraba la película, exigiendo numerosos cambios y retrasando su estreno durante años.
Nieves Conde volvió a unir fuerzas con Fernando Fernán Gómez, que interpreta a un padre de familia a la búsqueda de un nuevo hogar ante el inminente derribo de su vivienda actual. El inquilino muestra los primeros ensayos de la especulación urbanística que seguimos sufriendo hoy en día, pero también la solidaridad entre iguales presente en muchas de las películas del director segoviano.
A poco menos de dos semanas para cerrar el año, los números son claros: el cine español de 2019 no cumplirá su tradicional objetivo comercial (100 millones) de cada curso, lo que va a significar el peor registro en taquilla para nuestra industria cinematográfica desde 2013. Aquel año se tocó fondo con 70 millones, pero desde entonces, se ha ido superando esa barrera de las tres cifras año tras año. Ya en 2018 se alcanzó la cifra in extremis, pero ahora, pese al empujón de estos últimos meses, ya se puede decir que va a resultar una misión imposible.
Las esperanzas seguían intactas por el ritmo de casi tres millones por fin de semanaque se estaba registrando las pasadas dos semanas de diciembre, pero se ha frenado. Con 1,1 millones de euros entre el pasado viernes y el domingo, el acumulado alcanza los 90,5 M€. Sin nuevos estrenos relevantes en lo que queda de año y con un monstruo como Star wars aterrizando en nuestra cartelera, hacer más de 9 millones en dos semanas es una posibilidad que no se puede contemplar. Con este ciclo a la vista, sería incluso una buena noticia llegar a los 95, que era la estimación que habían hecho los compañeros de Taquilla España en Cine con Ñ.
Recaudación hasta finales de noviembre. Elaboración: Taquilla España
El cine español trunca así una buena racha comercial que se venía sosteniendo desde 2014, cuando Ocho apellidos vascos hizo que saltara todo por los aires convirtiéndose en la película española más taquillera de la historia. Desde esos mágicos 123 millones, se impusieron las expectativas de que había que alcanzar al menos 100 cada 31 de diciembre. Y se ha ido logrando, con más o menos dificultades. Este año, que paradójicamente se está considerando uno de los mejores años en cuanto a calidad de las obras, han fallado un flojo inicio de año y unos catastróficos meses centrales, con uno de los veranos más difíciles para el cine español que se recuerdan. Próximamente, con los números totales en la mano, se analizará con más detalle esta mala noticia.
Jumanji hace caer a Si yo fuera rico y Legado en los huesos
La bajada en la gran recuadación en este último registro se debe, por supuesto, a la caída de venta de entradas de una de las comedias españolas más vistas del año: Si yo fuera ricocede por primera vez de forma nítida desde su estreno: -64% con respecto a la semana anterior, con 593.168 € de botín. La taquilla del pasado fin de semana, mala en general, la acumula en sus manos Jumanji: Siguiente nivel (2,4M€), la segunda entrega de la nueva saga, lo que ha acabado de hacer trizas las esperanzas del sector audiovisual español. Aún así, Si yo fuera rico se coloca ya en los 10M€, y tiene muchas posibilidades de acabar como la segunda película española más taquillera del año.
La otra gran damnificada por Jumanji ha sido el último estreno potente español del año: Legado en los huesos. La segunda parte de la Trilogía del Baztán era el apoyo fundamental para engordar las cifras y se está quedando corta: 256.106 € en su segundo fin de semana, -60% con respecto a sus tres primeros días en cartelera, y una media por pantalla de 854 €. Su acumulado de 1,1M€ hace presagiar que no llegará a los 2 millones al final de su vida comercial en los cines. Unas expectativas algo decepcionantes para la producción de Atresmedia, que acabará con números en taquilla bastante peores que su predecesora, El guardían invisible, que había recaudado 3,6 M€ en 2016.
Ya sólo el título tiene un atractivo innegable. ¿Qué quiere decir Muchos hijos, un mono y un castillo? Son los tres deseos que tenía Julita Salmerón desde que era niña en la dura posguerra española. Y, por azares de la vida, logró cumplir cada uno de esos deseos. Gustavo Salmerón, uno de los muchos hijos que tuvo, se dedicó a grabarla durante 14 años para contar de qué manera sus sueños se hicieron realidad. El resultado es un documental hilarante y enormemente tierno sobre una familia caótica y singular, una carta de amor sincera hacia sus hermanos y padres, y especialmente, hacia la matriarca de los Salmerón.
El McGuffin de la película es encontrar las vértebras de la bisabuela muerta, conservadas dios sabe por qué durante años y años. Mediante este dispositivo vamos descubriendo el universo personal de Julita y su obsesión por la acumulación material, por guardar absolutamente todo aquello que ha pasado por su vida. Cajas y cajas con los artefactos más inesperados se apilan en todas las habitaciones de la casa y poco a poco sirven para dibujar a un personaje con una gran vitalidad y con la capacidad de convertir cualquier vicisitud personal en la historia más divertida.
Cuesta recordar un documental tan disparatado como este, en el que prácticamente cada secuencia llena de risas la sala. Julita es simplemente bigger than life; llena la pantalla como una estrella de cine y se hace con el público con un simple gesto. Es de esos personajes que ni siquiera un guionista sería capaz de imaginar y, aunque lo hiciese, nunca sería tan verosímil. Su vocación de monja o su deseo de que la pinchen con una aguja de punto cuando esté en el ataúd le otorgan una dimensión a la vez histriónica y muy tierna que convierten la experiencia de la película en algo que trasciende la pantalla. La conexión que se establece entre el espectador y ella es instantánea.
Uno de los temas clave del documental es la relación que desarrollamos con lo material. En el caso de Julita, todos esos objetos forman parte de su vida y de su realidad. Sin ellos no es nadie, y como ella misma dice, todos esos objetos contienen parte de la vida que has ido depositando en ellos. A pesar de una vida llena de recuerdos, su apego a lo material se explica como un intento de preservar en su memoria todas las vivencias de su vida, felices o tristes. Por eso el rango de objetos que guarda van desde las muelas de sus hijos a réplicas en miniatura de sus vestidos de niña, pasando por crucifijos de todos los tamaños y acabando en las vértebras de su propia abuela.
Una de las secuencias más impresionantes y divertidas de la película tiene lugar cuando, a la búsqueda de esas vértebras, la familia al completo empieza a vaciar un armario lleno de cajas y vamos descubriendo qué tipo de objetos ha ido acumulando Julita. Un síndrome de Diógenes que además es explicitado al mostrar un retrato del propio Diógenes (filósofo cínico del siglo III a. C.). En última instancia, todos esos objetos son los que le permiten seguir con vida con 82 años. Eso y el grandísimo amor que une a esa histriónica familia.
Porque si algo es evidente en Muchos hijos, un mono y un castillo es cómo sus seis hijos y su marido la quieren y cuidan con especial ternura. Del material de archivo en Super8 ya se deduce una gran complicidad e infancias muy felices con dos padres profundamente afectivos. Pero en los momentos de máxima dificultad surge una familia siempre unida y con una sorprendente capacidad de transformarlo todo en una gran fiesta, como queda claro cuando se ven obligados a abandonar el castillo.
Vaciar todo aquel lugar supone un varapalo emocional para todos por los felices recuerdos que conservan de él, pero logra hacer de ello una celebración de la familia y de hacer cosas juntos. Y más tarde hay un momento en el que Julita habla de que volver a vivir con sus hijos bajo el mismo techo es muy bueno y muy malo a la vez. Pero lo más evidente es el amor de Gustavo por su madre, alguien que sin duda le ha enseñado el amor por el espectáculo, por la narrativa y, en definitiva, por vivir la vida de la forma más plena posible, sin pedir permiso y sin arrepentirse de nada.
Muchos hijos, un mono y un castillo es una rara avis en el cine de no ficción en España y así está entrando a formar parte de la historia del documental español por méritos propios. Gracias Gustavo, y especialmente, gracias a ti, Julita, por transmitirnos tanto amor a través de la pantalla y hacernos sentir tanto desde la butaca.
Pedro Almodóvar y Alberto Iglesias siguen su camino hacia el Dolby Theatre de Los Ángeles. Dolor y gloria es una de las diez películas internacionales preseleccionadas por la Academia de Hollywood para competir por el Oscar a la Mejor Película Internacional. La película española pasa el primer corte, algo que no hacía un filme nacional desde 2011 (También la lluvia). Además, Dolor y gloria consigue ser semifinalista en otra categoría: Alberto Iglesias está entre los diez favoritos para alcanzar una nominación a la Mejor Música. El 13 de enero de 2020 sabremos si finalmente la película está entre las cinco nominadas finales en estas dos categorías.
Dolor y gloria rompe así una larga travesía por el desierto para el cine español en Estados Unidos. Hacía ocho años que nuestras cintas no conseguían entrar en este selecto grupo: era enero del año 2011 cuando se escribía en el mismo papel el retrato colonial de Iciar Bollaín en También la lluvia. Ahora el filme de Almodóvar vuelve a estar en esta lista de semifinalistas, y con muchas posibilidades de estar entre las cinco afortunadas en poco más de un mes. La ansiada nominación no se consigue desde hace 15 años, cuando Alejandro Amenábar y su Mar adentro se llevaron el gato -y el premio- al agua.
La película del director de Mujeres al borde de un ataque de nerviosestá en absolutamente todas las quinielas para ser finalmente nominada. Su potente carrera internacional daba por hecho que estaría en este TOP 10 de Hollywood, y ahora es una de los nombres fijos para ser uno de esos cinco títulos que estarán en la gala californiana del próximo 10 de febrero. Desde que fue seleccionada en la Sección Oficial del Festival de Cannes en mayo, su relevancia en el panorama internacional no ha parado de crecer y consolidarse. Las buenas críticas en el certamen, aunque sin Palma de Oro, fueron el pisoteletazo de salida de un reconocimiento que está consolidándose en esta temporada de premios. La nominación a los Globos de Oro ha sido la confirmación de que sólo la fuerza imparable de Parásitos parece hacerle sombra en el plano internacional.
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Alberto Iglesias y Antonio Banderas, también en su carrera al Oscar
Para más felicidad de sus responsables, el título de Dolor y gloria se ha colado en una segunda lista corta. Alberto Iglesias es uno de los diez nombres precandidatos en la categoría de Mejor Música por su trabajo en la película de Almodóvar. El compositor español vuelve a estar en el candelero en Hollywood, y busca ahora la que sería su cuarta nominación al Oscar por una de sus partituras. Ya lo consiguió en 2005 con El jardinero fiel, en 2007 por Cometas en el cielo y en 2011 por El topo. Ahora busca la que sería su primera nominación por una película española, en este caso con una composición para uno de sus colaboradores más estrechos, Pedro Almódovar.
La proyección de Dolor y gloria como película también puede ayudar a la proyección de otra posible nominación al Oscar: la de Antonio Banderas en la categoría de Mejor Actor. Su periplo por nominaciones y premios está siendo también buenísimo. Premio al Mejor Actor Europeo, nominación a los Globos de Oro y Premios de la Crítica de Nueva York y Los Ángeles, dos galardones muy prestigiosos que también consiguieron los oscarizados Penélope Cruz y Javier Bardem en su año. Pese al traspiés de no haber sido nominados en los Premios del Sindicato de Actores (SAG) -un hecho, por otro lado, normal para una interpretación no en inglés-, Banderas mantiene intactas sus buenas posibilidades en un país donde es muy conocido.
Al escribir sobre la reciente Vitoria, 3 de marzo, de Marcos Cabaco, hablábamos de cómo el cine podía servir para cuestionar el relato oficial y sacar a la luz hechos que habían quedado relegados a un lugar profundo y poco accesible del cajón de la historia. En la más reciente aún Longa noite, el gallego Eloy Enciso combina textos literarios con cartas de presos para componer una imagen de la posguerra civil. Dos ejemplos entre los muchos posibles sobre cómo integrar hechos históricos en una película de ficción.
Moira también utiliza como base hechos históricos, en este caso la dictadura militar argentina de los 70 con sus eufemísticas desapariciones. Partiendo de las vivencias del propio director, Daniel Lovecchio, aborda los hechos desde el ángulo de un joven opositor de la época que se ve obligado a exiliarse a España, donde 30 años después recibe una noticia que lo vuelve a conectar con un pasado que por otra parte nunca fue capaz de enterrar. Un diálogo entre el pasado y el presente a partir de flashbacks hasta que en un momento ambas líneas temporales se encuentran para intentar cerrar cuestiones que no quedaron resueltas.
El planteamiento de Moira está claro y podría ser una interesante película sobre el peso del pasado y cómo hay hechos que no puedan superarse pase el tiempo que pase –por seguir con las comparaciones recientes aunque cambiando de registro, lo que plantea Rodrigo Sorogoyen en Madre-. Pero eso no es lo que acaba ocurriendo con esta película. Ni el guion ni la puesta en escena consiguen construir situaciones que resulten cinematográficamente potentes y que tengan trascendencia más allá de por los hechos que cuentan.
Todo en Moira –personajes, situaciones, tramas secundarias- se siente artificialmente creado para llegar a un final que redondee el arco dramático de los personajes. Es posible que a Daniel y Nerea Lovecchio, director y guionista, padre e hija en la vida real y en la película, les haya faltado perspectiva ante unos hechos tan dolorosos que han vivido tan de cerca. Pero lo cierto es que la película no consigue nunca ir más allá de la crónica particular de cómo unos terribles sucesos históricos afectaron a unas personas determinadas. Cine reparador en sus intenciones, pero pobre en sus resultados.
La recaudación del cine español sigue creciendo a un ritmo alto en este final de año, impulsada en este caso por el puente de la Constitución. La combinación de días festivos y frío ha empujado a la gente a las salas haciendo que varias de las películas en cartelera subieran su recaudación respecto a la semana anterior. Con datos hasta el día 8 de diciembre -es decir, sin contar el festivo del pasado lunes- el cine español acumula 88 millones de euros.
Si yo fuera rico ha sido una de las películas que ha subido su recaudación durante el puente.de la Constitución. La película de Telecinco subió un 24% respecto al fin de semana anterior. Después de cuatro semanas suma ya 8.702.573 € gracias a 1.430.723 espectadores, y la progresión sugiere que si no se corona como la película española más taquillera de 2019 será porque el año acabe antes y no porque no vaya a superar los 14.237.318 € de Padre no hay más que uno.
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Buen estreno de Legado en los huesos
Dijimos la semana pasada que Legado en los huesos era el último gran estreno del año del cine español de cara a la taquilla, y de momento la película de Fernando González Molina ha estado a la altura siendo la cuarta más vista durante el puente. Sumó 642.955 € durante el fin de semana (707.865 € si contamos el jueves, ya que su estreno se adelantó por el puente) para una media por copia alrededor de los 2.000 € (1.936 o 2.132 según se cuente o no el jueves). La segunda parte de la trilogía del Baztán basada en las novelas de Dolores Redondo apunta a ser una de las películas de las Navidades siempre que no caiga demasiado en los próximos días.
La mayor afluencia de público durante el puente ayudó a mitigar las bajadas de películas que habían sido estrenadas previamente, como Adiós, Intemperie, La hija de un ladrón y la coproducción con Argentina La odisea de los Giles (estas dos últimas apenas bajaron). El puente también impulsó una serie de llamativas subidas respecto al fin de semana anterior: del 42% para Mientras dure la guerra -ya fuera del top 10- y, ya con cifras de recaudación menores, del 162% para Lo que arde (ya consolidad como la película independiente más vista del año por encima de Vitoria 3 de marzo), del 667% para el documental El cuadro, posiblemente al calor de su nominación al Goya, del 427% para Ardara y del 2.633% para El viaje de Marta (ojo, cifras pequeñas: pasó de recaudar 4 € a 123 €).
Mañana viernes se estrenarán tres películas -una de ficción, Moira, y dos documentales, Sesión salvaje y El escritor de un país sin librerías– que en principio serán los últimos estrenos españoles de este 2019. Por lo tanto será clave para el cine español que las películas que hay ahora mismo en cartelera mantengan un buen rendimiento para alcanzar el tradicional objetivo de los 100 millones de recaudación. Complicado, pero no imposible.
Los Globos de Oro, los premios de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, han anunciado hoy sus nominaciones. El cine español ha sumado tres candidaturas: Dolor y gloria como Mejor película extranjera, Antonio Banderas como Mejor actor en película dramática y la cubano-española Ana de Armas como Mejor actriz en película cómica o musical por Puñales por la espalda. Entre las ausencias más destacadas para nuestro cine están Almodóvar como director y/o guionista, Dolor y gloria como película dramática y Buñuel en el laberinto de las tortugas como película de animación.
Historia de un matrimonio, con 6 nominaciones, y El irlandés y Érase una vez en…Hollywood, con 5, han sido las películas que han sumado más candidaturas en una edición que no ha sido especialmente valiente a la hora de reconocer las producciones extranjeras (Parásitos se ha quedado fuera de las nominaciones a mejor película aunque Bong Joon-ho sí que ha entrado en dirección). Cuatro de las diez películas nominadas a las categorías de mejor película (5 dramáticas y 5 cómicas o musicales) son producciones de Netflix. Los Globos de Oro se entregarán el próximo 5 de enero.
Dolor y gloria competirá contra las francesas Retrato de una mujer en llamas y Los miserables, la surcoreana Parásitos y la coproducción entre China y Estadps Unidos The Farewell. Para el manchego es la séptima vez que una de sus películas es nominada a los Globos de Oro como mejor película extranjera, un premio que ganó en el 2000 con Todo sobre mi madre y en 2003 con Hable con ella. Banderas también es un veterano de estos premios: esta es su quinta nominación, y su primera a actor en película dramática. El malagueño tiene muy enfilada su candidatura a los Oscar, después de haberse llevado estos días los premios de la crítica de Nueva York y Los Angeles.
Para la actriz cubano-española Ana de Armas sí es su primera vez, y supone el reconocimiento a una carrera que en los últimos años ha despegado en Estados Unidos con títulos como Juego de armas o Blade Runner 2049 (con la nueva entrega de la saga Bond a la espera) después de haber trabajado en España en películas y series enfocadas al público juvenil. La nominación por su interpretación en la aplaudida Puñales por la espalda de Rian Johnson es también el premio al esfuerzo y la disciplina de una actriz que llegó a Estados Unidos sin saber inglés a la búsqueda de proyectos más interesantes de los que le ofrecían aquí.
El cine español ha tenido un protagonismo importante en los Premios del Cine Europeo que se han entregado hoy en Berlín. Antonio Banderas y Buñuel en laberinto de las tortugas han sido los grandes triunfadores de nuestro cine, llevándose los premios a Mejor Actor y Mejor Película de Animación, respectivamente, en una gala –como mínimo, excéntrica- que ha homenajeado a la actriz Juliette Binoche y al director Werner Herzog. La favorita, dirigida por el griego Yorgos Lanthimos, ha sido la gran ganadora de la noche al sumar ocho galardones, incluido el de Mejor Película.
Antonio Banderas ha sido distinguido como mejor actor por su trabajo en Dolor y gloria, aunque la película de Almodóvar se haya visto superada en las categorías de dirección (Yorgos Lanthimos por La favorita), guion (Céline Sciamma por Retrato de una mujer en llamas) y película (La favorita). Sí que se ha hecho con la Mejor Dirección Artística, algo que ya se sabía desde el pasado 19 de noviembre cuando la Academia de Cine Europeo anunció los premios técnicos. Para el actor malagueño, que ha intervenido por videoconferencia al encontrarse en su ciudad natal interpretando el musical A Chorus Line, se trata de un nuevo reconocimiento que podría seguirle aupando de cara a los Oscar.
«Pedro Almodóvar is a miracle that happened to me. Thank you very much to everybody, I feel a lot of gratitude.» Antonio Banderas, European Actor 2019 for PAIN AND GLORY. #efa2019pic.twitter.com/cto5Myl4W9
La gran ganadora del cine español ha sido Buñuel en el laberinto de las tortugas, de Salvador Simó, que ha sido elegida como mejor película europea de animación del año. La reconstrucción de la grabación del documental Las Hurdes, tierra sin pan sigue acumulando reconocimientos, cogiendo fuerzas para la temporada de premios nacional y puede que también de cara a los Oscar (en Estados Unidos obtuvo grandes críticas en su estreno). Buñuel en el laberinto de las tortugas confirma el gran estado de salud de la animación española y sus profesionales, que consiguen completar grandes películas pese a los limitados medios.
El cine español también ha sumado en la categoría de cortometraje, donde partía con dos opciones, gracias a Suc de síndria, de Irene Moray, y la coproducción con Rumania The Christmas Gift, de Bogdan Muresanu, que finalmente ha sido la que se ha llevado el gato al agua. Otra coproducción, La noche de los 12 años, en este caso con Uruguay, ha sido elegida como la película europea con mejor sonido del año (algo que, al igual que en el caso de la dirección artística, ya se sabía previamente). Finalmente el cine español ha sumado un total de cinco galardones en los Premios del Cine Europeo, contando las coproducciones. Un buen botín aunque quizás llame la atención la poca atención a Dolor y gloria, un trabajo redondo de uno de los directores europeos más importantes de la historia.
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