Si yo fuera rico, la comedia de Telecinco dirigida por Álvaro Fernández Armero, sigue manteniendo un excelente rendimiento en taquilla. En el fin de semana del 29 de noviembre al 1 de diciembre sumó 1.317.844 € de recaudación, bajando solo un 25% respecto al fin de semana anterior. Si yo fuera rico ya suma 6.534.812 € gracias a más de un millón de espectadores, ocupando la cuarta posición entre las películas españolas más vistas del año, y con buenas perspectivas de cara a seguir sumando. El problema para el cine español y su tradicional objetivo de los 100 millones de recaudación es que la ayuda no está siendo suficiente.
Este martes los compañeros de Taquilla España se pasaron por aquí para analizar las posibilidades del cine español de llegar a los 100 millones de euros. Su pronóstico final se situaba alrededor de los 95 millones, una cifra razonable teniendo en cuenta que apenas quedan estrenos de aquí a final de año (y que Salir del ropero se postpusiera a abril del año que viene, evidentemente, no ha ayudado).
Adiós, la otra gran baza nacional en taquilla ahora mismo, bajo un 42% en su segundo fin de semana y suma 1.193.958 €. Buenos números, sobre todo si tenemos en cuenta la alta competencia que hay en la cartelera en estas fechas, pero insuficientes para “arreglar el año” (algo que es injusto pedirle, por supuesto). Lo mismo ocurre con Intemperie y Mientras dure la guerra: aunque las nominaciones de los Goya las han vuelto a aupar a los top 10 diarios, los últimos puestos de esta lista difícilmente sumarán grandes cifras y su recorrido comercial se va acabando.
Respecto a los estrenos de la semana pasada, La hija de un ladrón sumó 61.168 € con una buena media por copia de 1.300 € mientras la coproducción entre Argentina y España La odisea de los giles recaudó 195.786 € con una media por copia de 1.830 €. Buenos estrenos para ambas películas, que no contaron con demasiadas copias en circulación (46 y 107 respectivamente).
La principal apuesta comercial del cine español para este último mes del año, junto a Si yo fuera rico y Adiós, es Legado en los huesos, la segunda parte de la trilogía del Baztán basada en las novelas de Dolores Redondo que se estrenó ayer. La primera parte, también dirigida por Fernando González Molina, recaudó más de tres millones y medio de euros. En su primer día en salas fue la quinta película más vista.
El gallego Eloy Enciso pasó una etapa difícil después de su segunda película. En 2013 y 2014, durante la peor etapa de la crisis económica, no tenía trabajo ni dinero. El descontento con la situación del país le llevó a investigar las raíces de los problemas que arrastrábamos. Y de la Transición pasó a la Guerra Civil y a la posguerra, que de repente le empezó a decir muchas cosas. El resultado de esa investigación se convirtió enLonga noite, una película que lo confirma como uno de los cineastas más interesantes y capaces del panorama.
El mayor mérito de Enciso es coordinar un discurso cinematográfico propio que recoge y reconstruye la memoria de lo que ocurrió en aquella época. Es un mérito enorme: pese al férreo compromiso que tiene el director con las fuentes primarias y su manera de contar el pasado, consigue transmitir sensaciones humanas y concretas sin ser grandilocuente ni demasiado dramático.El resultado de esta vuelta de un hombre (Misha Bies Golas) a su pueblo es una auténtica clase de historiografía y humanidad en una forma que sólo puede ser cinematográfica.
Longa noite y la memoria abstracta
En Longa noite la memoria es un gran cuadro abstracto, con diferentes sentidos, que se pinta a través de miles de pinceles distintos y anónimos. No existen más que las dolorosas historias y las percepciones de cada persona sobre lo qué pasó y, sobre todo, qué significó para ellos lo que sucedió en el conflicto y el principio del franquismo. Lo oficial no está expuesto si no es a través de la boca de alguien y su experiencia; por sí solo no explica nada. Pero lo individual no es individualista ni anecdótico, sino una pieza más de un puzle que nunca se acaba.
No contento con componer una película unitaria desde este compromiso con las historias concretas de un pueblo, Enciso se lo pone aún más difícil no escondiendo en absoluto de dónde vienen esos relatos: de la literatura. No hace falta saber que el cineasta gallego ha cogido textos de Aub, Seoane o cartas de presos del franquismo para darse cuenta que los personajes de Longa noite se expresan de una forma extraña o que literalmente están leyendo como narradores externos. Es el valiente compromiso con la escritura, que es la fuente originaria de lo que hoy se estudia en las asignaturas de historia en los colegios. Los documentos escritos son la base de todo, el testimonio e interpretación directa de aquellos que vivieron la represión o el exilio, en este caso.
Una imagen de lo concreto
Además, para acabar el doble mortal con triple tirabuzón, este material fragmentado y literario, este conjunto de memorias individuales y escritas, se convierten en imagen. Y aquí Enciso hace de su complicada decisión -que podría haber resultado teatral- una virtud: concentrándose en sus referencias literarias y fragmentadas, tiene campo abierto para construir su mundo audiovisual (rural, apagado, nocturno y solitario) sin la carga de una reconstrucción concreta o de referencias heredadas del pasado. En los tres capítulos en los que claramente está dividida Longa noite se utilizan distintas disposiciones y escenarios para llenar los planos de culpa, desesperación, resignación y anestesiamiento.
Aunque hay secuencias que llegan mejor que otras, el conjunto que crea Enciso —con, una vez más, la maestría de Maurco Herce en la fotografía— es profundo. Lo es porque consigue apelar a lo colectivo sin salirse ni un centímetro de lo concreto, de la propia percepción amarga de las personas que lo vivieron. Es verdad que la propuesta de Longa noite requiere paciencia y ganas de inmersión en su triste y pausada mirada, pero la recompensa vale la pena. El director de Arraianos ha ensamblado piezas muy exigentes con el rigor de los buenos historiadores y la sensibilidad del que sabe hacer cine con emociones encerradas.
Un año más, los Premios Gaudí equilibran la balanza en la temporada de premios. Y es que la carrera hacia esta XII edición de los Gaudí la encabezan La hija de un ladrón, de Belén Funes, con 13 nominaciones y Los días que vendrán, de Carlos Marqués-Marcet, con 10 nominaciones. Ambas películas competirán en las principales categorías, salvo en la de mejor película, ya que la cinta de Marqués-Marcet está rodada en catalán y la de Funes en castellano. Para el galardón de mejor actriz y actor protagonista se verán las caras dos duplas en la ficción y en la vida real: David Verdaguer y Maria Rodríguez-Soto, de una parte, y Eduard y Greta Fernández, de la otra.
La Academia del Cine Catalán ha puesto el foco en largometrajes de calidad que, sin embargo, no cuentan con los recursos para esas campañas publicitarias que suelen influir en la mayoría de galardones cinematográficos. Se trata de un importante reconocimiento para ambas películas y, en especial, para Los días que vendrán, a la que se le hace justicia tras su exclusión de los Premios Goya.
A distancia de este dúo, con 7 nominaciones, se encuentra la ópera prima de Lucia Alemany, La inocencia, aplaudida por crítica y público en el último Festival de San Sebastián. Por su parte, Almodóvar con Dolor y Gloria y Aménabar con Mientras dure la guerra se han tenido que conformar con 5 y 2 nominaciones, respectivamente. Entre las ausencias, destaca la de La Trinchera infinita, la aclamada última película de la factoría Moriarty.
La lectura de las nominaciones ha corrido a cargo de Anna Castillo y Oriol Plá, mejores actores secundarios en los últimos Gaudí, y, como cada año, ha tenido lugar en la Pedrera, cuyas chimeneas inspiran el diseño de las estatuillas. Por su parte, la gala de entrega de los premios Gaudí 2020 se celebrará el próximo 19 de enero en el Auditori Fòrum de Barcelona y contará como maestra de ceremonias con la actriz Anna Moliner (Tiempos de Guerra, La Catedral del Mar), que próximamente veremos en la esperada serie Días de Navidad de Pau Freixas.
A continuación podéis consultar la lista completa de nominaciones de los XII Premis Gaudí:
Mejor película
7 razones para huír
Los días que vendrán
El viaje de Marta (Staff only)
La inocencia
Mejor película en lengua no catalana
El hoyo
La hija de un ladrón
Liberté
Ojos negros
Mejor dirección
Belén Funes, por La hija de un ladrón
Carlos Marques-Marquet, por Los días que vendrán
Lucía Alemany, por La inocencia
Neus Ballús, per El viaje de Marta (Staff only)
Mejor guion
Belén Funes i Marçal Cebrián GAC, por La hija de un ladrón
Carlos Marques-Marcet, Clara Roquet i Coral Cruz, por Los días que vendrán
Lucía Alemany i Laia Soler, por La inocencia
David Desola i Pedro Rivero, por El hoyo
Mejor actriz protagonista
Aina Clotet, por La hija de alguien
Carmen Arrufat, por La inocencia
Greta Fernández, por La hija de un ladrón
María Rodríguez, por Los días que vendrán
Mejor actor protagonista
David Verdaguer, por Los días que vendrán
Eduard Fernández, por La hija de un ladrón
Karra Elejalde, por Mientras dure la guerra
Sergi López, por El viaje de Marta (Staff only)
Mejor actriz secundaria
Aina Clotet, por 7 razones para huír
Julieta Serrano, por Dolor y gloria
Laia Marull, por La inocencia
Nora Navas, por Dolor y gloria
Mejor actor secundario
Àlex Brendemühl, por Madre
Àlex Monner, por La hija de un ladrón
Eduard Fernández, por Mientras dure la guerra
Enric Auquer, por Quien a hierro mata
Mejor película documental
City for sale
El cuarto reino. El reino de los plásticos
Idrissa. Crónica de una muerte cualquiera
Peret, yo soy la rumba
Mejor película europea
La favorita
Lazzaro feliz
Lo que arde
Retrato de una mujer en llamas
Mejor película para televisión
Cançó per a tu
L’enigma Verdaguer
La Catedral del Mar
La dona del segle
Mejor fotografía
Àlex García, por Los días que vendrán
Gris Jordana, por La vida sin Sara Amat
Mauro Herce, por Lo que arde
Neus Ollé AEC, por La hija de un ladrón
Mejor música original
Maika Makovski, por Quien a hierro mata
Pau Vallvé, por La vida sin Sara Amat
Raül Fernández «Refree», por Ojos negros
Sofía Oriana, por Elisa y Marcela
Mejor montaje
Ana Pfaff, Carlos Marques-Marcet i Oscar de Gispert, por Los días que vendrán
Bernat Aragonés AMMAC, por La hija de un ladrón
Juliana Montañés, por La inocencia
Teresa Font, por Dolor y gloria
Mejor dirección artística
Ana Pons-Formosa, por Los días que vendrán
Laia Colet, por Paradise Hills
Marta Bazaco, por La hija de un ladrón
Sylvia Steinbrecht, por Elisa y Marcela
Mejor vestuario
Desirée Guirao, por La hija de un ladrón
Mercè Paloma, por Elisa y Marcela
Rosa Tharrats, por Liberté
Vinyet Escobar, por Quien a hierro mata
Mejor maquillaje y peluquería
Armande Monteiro i Antoine Mancini, por Liberté
Elisa Alonso, por La hija de un ladrón
Montse Sanfeliu i Paco Rodríguez Frías, por Elisa y Marcela
Natalia Montoya, por La inocencia
Mejores efectos visuales
Bernat Aragonés, por Nacido Rey
Esther Ballesteros i Àlex Villagrasa, por Paradise Hills
Mario Campoy, Irene Río i Iñaki Madariaga, por El hoyo
Montse Ribé, Óscar Abades, Eduardo Díaz i Inma Nadela, por Dolor y gloria
Mejor cortometraje
Después también de Carla Simón
La higuera de Mikel Mas
Suc de síndria de Irene Moray
Tahrib de Gerard Vidal
Mejor sonido
Amanda Villavieja i Albert Manera, por El viaje de Marta (Staff only)
Diego Casares, Borja Barrera, Jonathan Darch i Dani Zacarias, por Los días que vendrán
Sergio Bürmann i Marc Orts, por Dolor y gloria
Sergio Rueda, Enrique G. Bermejo i Carlos Jiménez, por La hija de un ladrón
Mejor dirección de producción
Aritz Cirbián i Albert Molins, por 7 razones para huír
Marta Ramírez, por La hija de un ladrón
Oriol Maymó, por Quien a hierro mata
Sergi Moreno, Tono Folguera i Mayca Sanz, por Los días que vendrán
Realidad, ficción, fantasía, sueños, tradición y magia se juntan en una experiencia sensorial que trasciende la pantalla. Todo lo que vemos en Arraianos deja poso, remueve al espectador: ya sea una sensación, un pensamiento o un simple escalofrío. Tiene momentos de verdadero poderío visual imbuidos de una gran capacidad evocadora. El pueblo como concepto se presenta como un lugar fuera del espacio y del tiempo, perteneciente a otra dimensión, a otro mundo al que nosotros no tenemos acceso. Pero Eloy Enciso y su equipo son capaces de transportarnos allí, de conocer a sus gentes y su folklore plagado de magia.
Durante todo el metraje de esta película se experimenta una fascinación continua, y rápidamente surgen las preguntas sobre las razones de esa atracción irresistible. ¿Es la fotografía? Sin duda, en ocasiones de una belleza sobrecogedora. ¿El sonido? Por supuesto, especialmente cuando se trata de capturar el paisaje sonoro de la naturaleza. ¿El montaje? Aunque siempre es complicado de explicar, la yuxtaposición de imágenes de bosques con incendios, de lo nuevo con lo viejo, de los animales y las personas, del hombre y la mujer… todo está combinado con un ritmo pausado pero muy certero, dejando que las imágenes respiren, exprimiéndolas al máximo. El montaje en el filme de Enciso busca sensaciones, no significados.
Y, por último, y lo más importante, Arraianos logra capturar al espectador con las decisiones de su puesta en escena. Y no precisamente cuando es más evidente (interpretaciones hieráticas, composiciones cuidadas al milímetro), sino cuando la realidad se revela tal y como es, sin filtros (o al menos muy bien escondidos). Sorprenden las imágenes del parto del ternero por ser testigos en primera persona de la vida manifestándose en todo su esplendor; o cuando las señoras cantan desde el corazón, probablemente no de forma espontánea, pero sí con una verdad incuestionable.
Es difícil resumir Arraianos y todo lo que significa en unas pocas líneas, pero sin duda es un grandísimo ejemplo de ese “otro cine” que se está haciendo en España desde hace muchos años. Más concretamente, esta obra es un referente de las películas hechas en Galicia – de lo que se ha etiquetado como Novo Cinema Galego- gracias a cineastas como su director y guionista, que ahora estrena Longa noite, Lois Patiño u Oliver Laxe (Mimosas, Lo que arde). Se trata, sin ninguna duda, del cine más estimulante que se ha hecho en España en las últimas décadas.
Se acerca el final del año y uno de los índices utilizados para conocer el éxito (o no) del cine español es saber si se van a superar los 100 millones de euros de taquilla global en su conjunto. Desde 2013, cuando se tocó fondo recaudando únicamente 76M€, todos los años desde entonces se traspasó dicha marca redonda para nuestro cine. En 2019 la gesta parece aún más difícil que el año pasado, cuando se llegó in extremis gracias al empujón final de Superlópez. Vamos a intentar desentrañar si se va a conseguir o no este número dentro de poco menos de un mes.
De dónde partimos
Con los últimos datos oficiales publicados, a día 24 de noviembre, el cine español habría recaudado este año 80M€ (Datos del ICAA a partir del 4 de enero), y, unido a los datos de los primeros días del año, tendríamos 81,68M€. En el gráfico a continuación se puede ver la recaudación del cine español en cada fin de semana del 2019
En pocas palabras: hemos tenido un primer cuatrimestre flojo, un segundo desastroso, un tercero en el que se ha recuperado algo y un cuarto bastante bueno, aunque le queden aún cuatro semanas. ¿Se puede salvar el año? Veamos, una a una, las películas que están en cartel y también las que vendrán en este diciembre para ver si se pueden recaudar esos 18,32M€ que faltan para llegar a los 100M€.
Si yo fuera rico
Solo se han estrenado dos películas de Telecinco este año, que ha sido muy selectiva en su estrategia de 2019. La primera fue Lo dejo cuando quiera (semana 15 del año) y Si yo fuera rico hace dos semanas (en la 46). Esta última ha marcado el mejor estreno del cine español del año con 2, 11M€.
En su su tercera semana, a falta de los datos oficiales, parece haber sumado otros 1,2M€ con una bajada del 30% para alcanzar los 6,4M€ en total, lo que la lleva a tener ya un millón de espectadores. A su favor cuenta con la gran publicidad de Telecinco y la falta de competencia directa. En contra, sus críticas no han sido todo lo favorables que se esperaban en Mediaset. Con el descenso anterior podemos estimar que su final estaría entre 11M€ y 13M€. Así que tomemos un dato intermedio, 12M€. Por lo tanto, le quedaría por recaudar unos 7,4M€. Empezamos bien.
Adiós
Se estrenó hace dos viernes consiguiendo 601.000€, y este pasado fin de semana sumó otros 300.000€ en su segundo examen importante en la cartelera. La película protagonizada por Mario Casas (su principal activo) lo está haciendo bien, consiguiendo una recaudación muy similar a la de Quien a hierro mata. Suponemos, por tanto, que tendrán un rendimiento similar, con lo que su final estaría en los 2,6M€. Por lo tanto, otros 2M€ más.
Intemperie
La última cinta de Zambrano se estrenó decentemente con 174.000€, aunque en su segundo fin de semana ya ha bajado. Lo malo es que tiene una grandísima competencia, que le impedirá subir mucho su recaudación que estimamos en unos 450.000€ finales. Por tanto, unos 275.000€ más.
Ilustración de ‘Intemperie’ (Cine con Ñ)
La odisea de los Giles
La coproducción hispano argentina, que cuenta en los datos totales para el cine español, se ha estrenado este pasado fin de semana con unos datos cercanos a los 190.000 €. Con un estreno limitado a algo más de cien cines, Su final, por tanto, estaría en torno a los 400.000 o 500.000€.
Mientras dure la guerra
Aunque ya lleva 9 semanas en cartel, aún le queda algo por recaudar a la película de Alejandro Amenábar. Lleva 10,29M€. La mala noticia con respecto al filme sobre Unamuno en la Guerra Civil es que apenas le queda ya recorrido, como mucho 150.000€ más. Aun así, excelente rendimiento de la cinta.
La hija de un ladrón
La película de la debutante en largo Belén Funes se ha estrenado el viernes en 46 cines. Lo más lógico es un primer acercamiento de la película distribuida por BTeam Pictures en el entorno de los 50.000€ este pasado fin de semana y un final en torno a los 100.000€. La competencia es brutal.
Resto películas en cartel
Antes de pasar a los estrenos que faltan, estimemos que el resto de películas ya en cartel (Madre, Ventajas de viajar en tren, El hoyo…) sumarán unos 200.000€ a la suma. La suma hasta ahora está en 10M€. Pasemos ahora a los estrenos que faltan.
Fotograma de ‘Legado en los huesos’
Legado en los huesos
Es la cinta más importante por estrenarse, a nivel comercial, en esta recta final de año. Lo hará el 5 de diciembre, y es la segunda parte de El guardián invisible, que se estrenó en 2017 con 1,22M€. Su final estuvo en los 3,6M€. Buen resultado pero se esperaba más del filme protagonizado por Marta Etura. Esta segunda parte de la saga basada en los libros de la Trilogía del Baztán debería ir por el mismo camino. Así que un final sobre los 3M€ sería lo más probable.
Longa noite
Drama gallego que nos llega el 5 de diciembre. Trata sobre la guerra civil española y su repercusión en un pueblo de una zona rural en Galicia. Llega con buenas críticas así que esperamos que se traduzca en la mejor taquilla posible aunque, desgraciadamente, no se esperan grandes resultados comerciales para la película que distribuye la compañía independiente Numax.
Moira
Moira es la última película española que se espera que se estrene este año. Es un drama dirigido por el debutante Daniel Lovecchio con la dictadura argentina de fondo. No esperamos grandes resultados, pero le deseamos todo lo mejor en taquilla.
Fotograma de ‘Moira’
Los pronósticos no dan los números
Según nuestros pronósticos, que acabamos de desgranar, al cine español le queda por recaudar unos 13,5M€ en total. Estos, unidos a los 81.68M€ nos darían unos 95,1M€ en total, o al alza, unos 95,6M€. Por lo tanto, el buen hacer de este último cuatrimestre no sería suficiente para rebasar la barrera de los buscados 100 millones de euros de taquilla en la cuenta del 2019. Eso sí, son pronósticos y no una ciencia exacta. Si todos vamos a ver cine español en el próximo mes, esta cifra mágica se batiría.
La Academia de Cine ha hecho públicas las nominaciones a los Premios Goya 2020. Como era de esperar, Pedro Almodóvar con Dolor y gloria y Alejandro Amenábar con Mientras dure la guerra han sido las películas en acumular más candidaturas (17 y 16 respectivamente), seguidas muy de cerca por La trinchera infinita, de Aitor Arregui, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, con 15 nominaciones. Intemperie y Lo que arde acompañan a estos tres títulos en la categoría de mejor película.
Las nominaciones a los Goya 2020 también afianzan algunas de las tendencias que hemos venido comentando este año: el éxito de Lo que arde, como representante del cine más independiente, y de Buñuel en el laberinto de las tortugas, exponente del cine de animación, así como el buen nivel de los debutantes, que han encontrado nominaciones en categorías más allá de las específicas de dirección novel o interpretaciones revelación (Greta Fernández como mejor actriz por La hija de un ladrón o Javier Guillón en el mejor guion por Ventajas de viajar en tren, por ejemplo). La película de Salvador Simó ha conseguido un total de cuatro nominaciones, el mayor número para una película de animación en la historia del cine español.
Entre las ausencias más destacadas, que ya habrá tiempo de comentar más detenidamente en los próximos días, nos encontramos a Los días que vendrán, y especialmente a su actriz protagonista, María Rodríguez Soto. El filme de Carlos Marques-Marcet que se alzó con la Biznaga de Oro en Málaga no ha conseguido convencer a la Academia ni siquiera en la categoría de actriz revelación, donde Rodríguez Soto era una de las grandes favoritas.
“¿Por qué no te olvidas de él?” “No puedo. Lo llevo en la cara”. Sara Garrido, que firma como Sara, en mayúsculas, no ha tenido una vida fácil. Con apenas veintipocos años tiene que ganarse la vida y mantener a su bebé, mientras atiende en lo que puede a su hermano pequeño. Quiere tener una vida normal, y como normal se define en las dos ocasiones en las que le piden que lo haga. Sara lucha contra lo inevitable: su padre es un ladrón y eso ha marcado su vida. Más allá de lo difícil de definir la normalidad, su situación no es desde luego común.
Belén Funes ha partido de su corto Sara a la fuga, premiado con la Biznaga de Plata al mejor cortometraje en el Festival de Málaga de 2013, para su debut en el largometraje. Con Greta Fernández en el papel principal y Eduard Fernández, al que en el corto solo se escuchaba, como padre. La hija de un ladrón nos muestra cómo la complicada vida de Sara, instalada en la precariedad laboral, pero también emocional, y con la responsabilidad de tener un bebé a su cargo, se verá afectada cuando su padre salga de la cárcel. Una tensión constante entre querer dejar todo atrás y empezar de cero y desear esa normalidad que nunca pudo vivir en la infancia.
La hija de un ladrón y una vida sin avisar
Funes entra en la vida de Sara sin avisar. Vemos su día a día y la gente con la que se relaciona, pero no conocemos sus antecedentes. Tampoco al padre de su hijo, con el que tiene una buena relación pero con el que no vive aunque parece ser que a ella sí le gustaría. Esta forma de narrar que no necesita apabullar de información para resultar comprensible –aunque a la vez sea atenta al detalle-, encaja a la perfección con el ir y venir emocional de la protagonista y demuestra una enorme personalidad y capacidad por parte de la directora, que bien podría haber elegido caminos más cómodos y convencionales para su primera película.
En La hija de un ladrón conviven constantemente y de forma natural lo particular y lo social. Lo particular, la historia de Sara, en primer plano. Y la precariedad de la vida de extrarradio de Barcelona, lo social, como base, suelo. Un suelo que, aunque no se nos hable de él explícitamente, pisamos en cada momento e inevitablemente nos condiciona. Esta capacidad de elaborar un cine intimista en un contexto social coloca a la película en la línea del mejor cine social europeo, acercándose especialmente a los hermanos Dardenne por su uso de la cámara en mano.
Un espacio para la esperanza
El gran trabajo de guion y dirección encuentra su culminación en una excelente labor interpretativa. Greta Fernández está fantástica en el primer gran papel de su carrera, trasmitiendo en cada gesto y mirada un profundo dolor en el que sin embargo hay espacio para la esperanza, y nadie mejor que Eduard Fernández para darle la réplica como su padre. También los demás secundarios abrazan con credibilidad el realismo de la propuesta, con Àlex Monner y el joven Tomás Martín a la cabeza.
La inteligente propuesta escrita por Funes junto a Marçal Cebrian muestra sin juzgar en ningún momento hasta llegar a la potentísima y demoledora escena final. La hija de un ladrón es una de las grandes sorpresas de la temporada y un debut que sorprende por la madurez tanto en el plano formal como en el contenido. Belén Funes, que ya en sus cortos exhibió sus grandes capacidades, ha saltado al largo con éxito y se convierte desde este mismo momento en uno de los nombres jóvenes a seguir de nuestro cine.
La temporada de premios continua inexorable su avance. Si la semana pasada conocíamos las nominaciones de los Premios Forqué, hoy ha sido el turno de los Premios Feroz. Con más categorías que los galardones que entrega la asociación de productores, las nominaciones de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE), organizadora de los Feroz, y que han sido leídas por la presidenta de la asociación, María Guerra, y la actriz Greta Fernández, han distinguido por encima del resto a Dolor y gloria, que suma un total de 10 nominaciones. Después vienen Ventajas de viajar en tren con 7, El hoyo y La trinchera infinita con 6 y Lo que arde con 5. Mientras dure la guerra ha convencido menos a la prensa de lo que lo hizo a los productores y ha acabado con cuatro nominaciones en los Feroz, sin entrar en las categorías de película, dirección o guion.
Respecto a las series, Vida perfecta con 5 nominaciones y Paquita Salas con 4 han sido las más destacadas, seguidas de Hierro, La casa de papel y Vota Juan con 3. La gala tendrá lugar el próximo 16 de enero en Alcobendas y estará presentada por la actriz María Hervás. El 19 de diciembre se conocerán las nominaciones de los Feroz a Mejor Documental y al Premio Especial, que destaca la película que ha pasado injustamente desapercibida.
Esta es la lista completa de nominados a los Premios Feroz 2020:
Mejor película dramática
Dolor y gloria
El hoyo
La trinchera infinita
Lo que arde
Los días que vendrán
Quien a hierro mata
Mejor comedia
Diecisiete
El increíble finde menguante
Litus
Lo dejo cuando quiera
Ventajas de viajar en tren
Mejor dirección
Pedro Almodóvar, por Dolor y gloria
Jon Garaño, Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga, por La trinchera infinita
Galder Gaztelu-Urrutia, por El hoyo
Óliver Laxe, por Lo que arde
Aritz Moreno, oor Ventajas de viajar en tren
Mejor guion
Pedro Almodóvar, por Dolor y gloria
David Desola y Pedro Rivero, por El hoyo
Luiso Berdejo y Jose Mari Goenaga, por La trinchera infinita
Óliver Laxe y Santiago Fillol, por Lo que arde
Javier Guillón, por Ventajas de viajar en tren
Mejor actriz protagonista
Pilar Castro, por Ventajas de Viajar en tren
Belén Cuesta, por La trinchera infinita
Greta Fernández, por La hija de un ladrón
Marta Nieto, por Madre
María Rodríguez Soto, Los días que vendrán
Mejor actor protagonista
Antonio Banderas, por Dolor y gloria
Antonio de la Torre, por La trinchera infinita
Karra Elejalde, por Mientras dure la guerra
Luis Tosar, por Quien a hierro mata
David Verdaguer, por Los días que vendrán
Mejor actriz de reparto
Penélope Cruz, por Dolor y gloria
Mona Martínez, por Adiós
Laia Marull, por La inocencia
Antonio San Juan, por El hoyo
Julieta Serrano, por Dolor y gloria
Mejor actor de reparto
Enric Auquer, por Quien a hierro mata
Asier Etxeandia, por Dolor y gloria
Eduard Fernández, por Mientras dure la guerra
Quim Gutiérrez, por Ventajas de viajar en tren
Leonardo Sbaraglia, por Dolor y gloria
Mejor música original
Zeltia Montes, por Adiós
Arturo Cardelús,por Buñuel en el laberinto de las tortugas
Alberto Iglesias, por Dolor y gloria
Pascal Gaigne, por La trinchera infinita
Alejandro Amenábar, por Mientras dure la guerra
Cristobal Tapia de Veer, por Ventajas de viajar en tren
Mejor tráiler
Miguel Ángel Trudu, por Adiós
Jorge Luengo, por Dolor y gloria
Raúl López, por El hoyo
Marcos Flórez, por Lo que arde
Rafa Martínez, por Mientras dure la guerra
Mejor cartel
Miguel Navia, por El crack cero
Eduardo García,por El hoyo
Laura Renau, por La virgen de agosto
Aitor Errazquin, Carlos Hidalgo, por Lo que arde
José Ángel Peña, por Ventajas de viajar en tren
Mejor serie dramática
En el corredor de la muerte
Foodie love
Hierro
La casa de papel
La Peste
Mejor serie de comedia
Paquita salas
Vida perfecta
Vota Juan
Mejor actriz protagonista de televisión
Toni Acosta, por Señoras del hampa
Laia Costa, por Foodie love
Leticia Dolera, por Vida perfecta
Candela Peña, por Hierro
Eva Ugarte, por Mira lo que has hecho
Mejor actor protagonista de televisión
Javier Cámara, por Vota Juan
Brays Efe, por Paquita Salas
Darío Grandinetti, por Hierro
Álvaro Morte, por La casa de papel
Miguel Ángel Silvestre, por En el corredor de la muerte
Belén Funes (Barcelona, 1984) es uno de los nuevos nombres que más suenan en el cine español del 2019. Su primera película como directora y coguionista, La hija un ladrón, ha acumulado selecciones en festivales, un gran reconocimiento en San Sebastián (Concha de Plata para su protagonista, Greta Fernández) y no deja de sonar como candidata para la temporada de premios recién empezada. Su ópera prima sigue la vida de una mujer de 22 años (Greta Fernández) en Barcelona que tiene que lidiar con el cuidado de su bebé, la búsqueda de trabajo y, sobre todo, con la aparición de su ausente y conflictivo padre (Eduard Fernández). Cine social que parte de lo concreto. Funes se sienta a hablar con Cine con Ñ sobre las claves de esta historia sobre una mujer que pelea por vivir la vida que quiere y sobre su proceso creativo.
La historia de La hija de un ladrón comparte omnipresente protagonista con su primer cortometraje (Sara a la fuga). ¿Cómo se vinculan corto y película?
Hay gente que dice que es una secuela de ese primer corto, aunque yo no lo siento tanto así. Lo veo más como un hermanamiento entre dos historias que comparten un personaje central. En Sara a la fuga hacíamos una reflexión sobre qué ocurre cuando eres adolescente, cómo es crecer para una chica sin familia y sin referentes. La película propone un salto en el tiempo en el que vemos a la mujer en la que se convirtió aquella niña. En realidad es una forma de seguir perpetuando un personaje como el de Sara (Greta Fernández), que para mi representa muchas cosas más allá de ser la misma protagonista. Lo que pone encima de la mesa La hija de un ladrón es la misma toxicidad de los lazos familiares y qué significa estar vinculado por sangre con alguien. Ahí es donde confluyen el corto y el filme.
En la película, sin embargo, no se explica nada o se hace mención alguna sobre el pasado de su protagonista. ¿Tuvisteis la tentación de meter alguna referencia para que se entendiera de dónde venía Sara?
Sí, y la rodamos. Había una secuencia en la que se explicaba todo lo que había pasado; era nuestro salvavidas. Pero eso, en realidad, era una escena de otra película. Cuando la estábamos rodando yo ya estaba pensando que aquello no iba a funcionar. Recuerdo hablarlo con la directora de fotografía (Neus Ollé) y decirnos: «¿Qué estamos haciendo?». Veíamos a gente sentada, que habla, que recuerda un pasado y te da información. Justo lo contrario a lo que habíamos hecho a lo largo de la película. Cuando acabamos de rodarla, fuimos a tomar unas cervezas y estábamos todos muy extraños sobre lo que acababa de pasar. Llegamos a la sala de montaje, intentamos montarla de mil formas distintas, pero chirriaba.
Si haces algo que está explicado en el presente, es muy complicado que unos personajes que no se pueden parar, se paren y hablen. Cuando decidimos eliminarla intentamos ver en el presente cómo impactaba el pasado y no al revés. Que pase el impacto, y ahora estos personajes son así porque han pasado una serie de cosas.
En la película se hace hincapié en la soledad en varios momentos clave. ¿Por qué está sola Sara?
A Sara le han robado la juventud, ha tenido que hacer un proceso de crecimiento muy acelerado. Ella pertenece a esa parte de la población que en una época de hiperconexión, donde todos estamos conectados todo el rato, está en una isla. No deja huella. Sara no tiene una relación lo suficientemente emocional con alguien como para que alguien llore por ella, que es lo que a ella le gustaría.
Estoy harta de que la gente joven sólo sirva para encarnar la mediocridad y la tontería en las películas. Me gustaba la idea de una mujer tan joven que intenta salir adelante pasando directamente de ser niña a adulto. No ha habido paso intermedio. Está ahí sola y casi nunca la llama nadie. Ella es sincera. Me emocionaba mucho pensar en Sara en esos términos, ver cómo no está dejando rastro.
La relación central donde se construye esa soledad es con el vínculo que tiene con su padre, Manuel (Eduard Fernández). ¿Cómo se planteó el otro gran personaje de la historia?
Manuel es una de esas personas que siempre está descontento en el lugar en el que está, pero que cuando se va siempre quiere volver. Nunca está feliz con lo que tiene y siempre piensa que en otro sitio está pasando cualquier otra cosa mejor. No sabe ser padre, no sabe querer a sus hijos y no ha sabido ser responsable con ellos. Los ha empujado a unos procesos de maduración aceleradísimos por su culpa. Es humano y se equivoca, pero como no sabe cómo quererles, sus hijos tampoco saben cómo quererle a él, y eso le provoca una frustración. Eso deriva a la violencia o la humillación constante que tiene hacia los niños. Es la primera víctima de sí mismo, una víctima de una filosofía de carpe diem que ha llevado al extremo y que le ha costado la familia.
En esa línea va la elección del título de la película (La hija de un ladrón), tu vida marcada por tu origen.
Sí, tú no puedes dejar de ser hija de quien eres hija nunca. Puedes cambiar tu entorno e incluso tu destino, pero lo que no puedes modificar es que tú has nacido de quien has nacido y compartes sangre con quien la compartes. En ese título está el tema de la película: las herencias que se reciben. Se hereda la riqueza, pero se hereda la pobreza. Heredas de tus padres una serie de conductas que repites inevitablemente con tus hijos. A ti te sucede una cosa y de repente tienes un bebé, como le pasa a Sara, y no sabes cómo relacionarte con él porque no te han enseñado.
La película se construye mucho sobre la naturalidad de los diálogos, que sin embargo están todos por escrito. ¿Cómo fue el proceso de creación del guion?
Escribir un guion es ir y volver una y otra vez sobre el texto. Escribes, y luego regresas a esa versión que escribiste y ves qué tiene de bueno y qué tiene de malo. Lo que debería suceder, y lo que sucede normalmente, es que los guiones son cada vez menos esquemáticos. Hay más matices, más capas para unos personajes que cada vez son menos básicos. Dejan de ser dos palillos y los conviertes en personas. Este es el viaje personal que hice con el guion.
Además, a lo largo de todo el proceso de escritura yo trabajé con un guionista (Marçal Cebrian) que es muy obsesivo con el tema de la naturalidad. Si tu le dices: «Esto ya lo haremos en rodaje». Él te dice: «No, esto lo escribimos, y luego ya en rodaje hacéis lo que queráis». Se trata de que el guion sea una guía realista de lo que vamos a hacer. Luego llegamos a los ensayos, se lo pusimos en la boca a los actores y vimos qué pasaba, si colaba o no. Ahí se inició un proceso de adaptación en el que el guionista venía a los ensayos para hacer una nueva adaptación del texto. La versión de rodaje. Es juntar a mucha gente, ver cómo suena y luego el guionista se dedica a reescribir o a dejarlo como está porque funciona.
¿Qué trabajo se hizo con los actores?
Intentamos combinar varios métodos. En esta película coinciden actores muy distintos, con varios niveles de experiencia. Eduard Fernández, por ejemplo, no necesita presentación y, aún así, va diciendo por ahí que dirijo mucho… (risas), luego está Greta Fernández, que había trabajado en algunos proyectos, y luego está, por ejemplo, Tomás Martín, el hermano pequeño, que nunca había hecho nada. Hay que encontrar el lenguaje para comunicarte con ellos y es difícil porque no se puede estandarizar. Intentamos trabajar por separado para ver quién era cada personaje y cómo era. Luego nos juntamos todos e intentamos generar esta idea de familia. Una familia rara, un poco Frankenstein. Los vimos todos juntos para ver cómo funcionaban.
¿Qué ha mantenido en su manera de trabajar de ese primer corto y qué ha cambiado ahora en largo?
Lo que he mantenido ha sido pelear por los tiempos que consideraba necesarios. No sólo en rodaje, sino también en la preparación. Me gusta mucho preparar las cosas con tiempo, hacer un casting largo, juntarme muchos días con los actores, ensayar mucho…me encanta la idea de que la película haya madurado en mi cabeza antes de ir a rodarla para, en la filmación, darle todo lo que yo creo que necesita. Es algo que me permití en los cortos y que luché mucho por conseguir en la producción de esta película, y lo logré.
Lo que ha cambiado es dejar de ser tan férrea en algunas cosas. A medida que vas rodando te das cuenta que igual, para llegar al mismo sitio, hay varios caminos. A veces te empeñas en el tuyo y no es siempre lo mejor. Eso es algo que me ha costado porque tengo una cabezonería que igual no cabe en esta sala (risas). He aprendido, o he empezado a entender, que hay cien caminos para llegar a donde quiero.
Entre sus próximos proyectos está precisamente volver al cortometraje. ¿Qué tiene el formato que atrae para seguir explorándolo?
Soy una cortometrajista orgullosa y convencida de que el cine no es el padre del cortometraje. Es otra cosa. Yo he estado en festivales de cortos donde he visto un nivel fílmico que no he visto en festivales de largometrajes, por ejemplo.
España es una potencia en el formato. Hay mucho músculo de cortometraje que luego no se acaba de explotar lo suficiente a nivel de visibilidad.
Deberíamos hacerlo porque tenemos un nivelazo de cortos. El corto me encanta porque es un fragmento de una historia que sigue, por delante y por detrás. Cojo ese trozo para hacer con él el retrato que me gustaría. Quizá se salen del corto de fórmula, pero me gustan los trabajos que van en la línea de Matria, los cortos de Daniel Remón, ahora Suc de Síndria, o Benidorm 2017, de Claudia Costafreda. Cortos que pretenden explicar un momento concreto que es importante para sus personajes. Me gusta mucho el formato porque da lugar a mucha experimentación que quizá en un largometraje no te puedes permitir, aunque deberías. Yo entiendo el corto como un lugar donde uno se atreve, un laboratorio de pruebas que luego pondrás en práctica en tus películas.
El cine español ha sido protagonista en uno de los mejores fines de semana del año para la taquilla. Si yo fuera rico tuvo un excelente mantenimiento en su segunda semana y Adiós e Intemperie, especialmente la primera, consiguieron buenas cifras en sus estrenos. Un total de cuatro títulos –a los tres mencionados hay que sumar Mientras dure la guerra– nacionales entre los diez más vistos del fin de semana. Nuestro cine sigue enlazando fines de semana exitosos: si el anterior (15-17 de noviembre) fue el mejor del año, rozando los tres millones de euros, este último se ha quedado apenas 40.000 € por debajo.
La comedia de Telecinco sigue a velocidad de crucero tras perder solo un 17% en el fin de semana del 22 al 24 de noviembre respecto a sus tres primeros días en salas. Manteniendo una magnífica media por copia de 4.130 €, suma 4.633.074 € gracias a 754.134 espectadores. Ya es la quinta película española más vista del año y parece claro que superará los 10 millones, con los 14.226.506 € de Padre no hay más que uno en el horizonte.
La otra gran noticia positiva de la semana es el estreno de Adiós, que fue la tercera película más vista en su fin de semana de estreno por detrás de la arrolladora Frozen 2 (5.335.466 €) y de Si yo fuera rico. La película de Paco Cabezas sumó 601.216 € gracias a 93.203 espectadores con una media por copia de 2.415 €. Un rendimiento similar al que tuvo en su estreno el thriller de Paco Plaza Quien a hierro mata, que ha finalizado su vida comercial con una recaudación por encima de los dos millones y medio de euros.
La tercera película española más vista –y la tercera en presentar una media por copia en cuatro dígitos, en este caso 1.247 €- ha sido Intemperie. Lo nuevo de Benito Zambrano arrastró a las salas a 26.693 espectadores para una recaudación total de 174.626 €. En las actualizaciones diarias de Comscore ha ganado posiciones durante la semana, subiendo desde la octava hasta la sexta posición. Será clave que haga un buen segundo fin de semana para no perder demasiadas pantallas.
Mientras dure la guerra inicia su despedida mientras Madre, El hoyo y Ventajas de viajar en tren confirman sus pinchazos
La película de Amenábar sobre la guerra civil va encarando su despedida de las salas desplazada por los nuevos estrenos y por el desgaste de llevar dos meses en cartelera. Por debajo ya de las 200 copias en circulación, el pasado fin de semana cayó un 45% y es posible que salga del top 10 cuando lleguen mañana nuevos estrenos. Con una recaudación de 10.292.913 € su cifra final estará alrededor de los diez millones y medio.
Este magnífico dato contrasta con el pobre rendimiento de tres películas que, aun no estando destinadas a enormes cifras, sí que se esperaba que tuvieran un mejor rendimiento. Tanto Madre, en su segunda semana, como El hoyo y Ventajas de viajar en tren, en su tercera, cayeron más del 60% respecto al fin de semana anterior y es de esperar que vean reducidas sus copias en los próximos días. Estas películas podrían finalizar su vida comercial alrededor de los 200.000 € de recaudación y 35.000 espectadores. Una pena que no vayan a ser más vistas porque son tres propuestas que se sitúan entre las más interesantes del año.
Esta semana llegarán a las pantallas dos nuevas películas españolas, La hija de un ladrón y Letters to Paul Morrissey, y una coproducción con Argentina, La odisea de los giles. Especialmente esta última será la que más ruido pueda hacer en taquilla. En Argentina ya triunfó superando el millón de espectadores. ¿Será el empujón necesario para llegar a los 100 millones de recaudación? El cine español sigue enlazando fines de semana exitosos, pero igual se le acaba quedando corto el año.
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