A diferencia de lo que ocurría en la cinefilia de los 70 y 80, los amantes del cine formados en los 90 en España tuvieron, por primera vez, alguna facilidad para llegar al cine internacional más alternativo. Muchos recordarán a la mítica distribuidora española Manga Films -hoy diluida en Vértice Cine- como una de las responsables de que llegasen a las casas españolas, primero en VHS y luego en DVD, esas películas que se salían de los circuitos comerciales clásicos y eran tan complicadas de ver.
Fue precisamente Manga, con el cofundador de Filmin Jaume Ripoll a la cabeza, la que puso en cinta varias de las películas del cineasta norteamericano Paul Morrissey, uno de los referentes del underground de los 60 y 70 principalmente por su trabajo en la famosa Factory de Andy Warhol. Una de esos VHS (el de Trash, más concretamente) le cambió la vida a un adolescente barcelonés: descubrió con Morrissey un cine diferente, «directo y realista», que acabó siendo el motor que le llevó a estudiar cine y dedicarse a ello.
Más de 20 años después, ese adolescente convertido en cineasta, Armand Rovira, estrena Letters to Paul Morrisey, una película que rinde tributo a la energía y al espíritu libre de hacer cine del neoyorquino.
Las cinco historias de Letters to Paul Morrissey
Este filme español, que llega este viernes 29 de noviembre a las salas, está compuesto por cinco historias diferentes, por cinco cartas que distintos personajes escriben a Morrissey sin esperar respuesta. «Me planteé al principio (2013) un proyecto al estilo Correspondencias filmícas -un trabajo en el que varios cineastas se intercambiaban cartas visuales entre ellos-.
Me puse en contacto con el propio Morrissey, que me dio las gracias y su disponibilidad para lo que quisiera, pero me explicó que estaba muy mayor y que no estaba en condiciones de corresponderme», explica Rovira a Cine con Ñ. El catalán, que ya había rodado uno de sus capítulos en ese formato de correspondencia más documental (el protagonizado por la voz del actor fetiche de Morrissey, Joe Dalessandro), cambió el planteamiento y lo convirtió en un proyecto 100% de ficción que ha ido mutando hasta convertirse en la película que es hoy seis años después.
La película pasa de forma epistolar por un hombre en busca de su identidad, un relato de adicción a las drogas, una actriz obsesionada con su brillante pasado, un amor frustrado por un bucle de separación y una enfermedad de oído en busca de alivio. Introspección, drama, comedia y ciencia-ficción se mezclan en esta obra inclasificable que ha sido rodada en paralelo y sobre la marcha a lo largo de seis años sin guion, sin producción previa, sin normas prefijadas y con unas viejas cámaras de 16mm. «Ni siquiera sabíamos qué iba a acabar siendo este proyecto exactamente al principio. Esto empezó con la idea de hacer el cine que queríamos, entrase o no en la industria», explica Saida Benzal, guionista y directora de uno de los episodios de Letters to Paul Morrissey.
Un proyecto que sólo podía nacer al margen
Sus responsables relatan que todas las etapas (rodaje, búsqueda de fuentes de financiación, montaje, escritura de guion, casting…) se fueron haciendo de forma paralela a lo largo de varios años, algo que ha ido en consonancia con esa forma de hacer cine fuera de los ciclos habituales que marca el sector. «Si hubiésemos tenido que esperar al guion, a una productora, esperar a una subvención…esta película no hubiese sido posible», asegura Rovira.
El director piensa que eso se refleja en el resultado final de Letters to Paul Morrissey: «Pensábamos que si nos saltábamos todos las reglas, que para eso están, podíamos hacer un cine realmente libre y encapsularlo en la película. Esto solo pasa si realmente te revolucionas de forma continúa con la propia industria».
El director y coguionista de ‘Letters to Paul Morrissey’, Armand Rovira
En blanco y negro, con múltiples reflexiones sobre la soledad, la búsqueda de fe o la incomunicación entre pantallas partidas, Letters to Paul Morrissey acaba formando un todo sugestivo que se independiza de la referencia del cineasta norteamericano para construir su propio lenguaje. Para Benzal, sobre Morrissey «no hay tanto un homenaje por una similitud de forma, que la hay, sino un tributo a una figura que abrió la puerta y le dio valor a otro tipo de cine, mucho más libre, también precisamente en temas de producción». Es ahí, en la manera de hacer cine, en su «espíritu protopunk», donde realmente esta película conecta en su esencia con el alma del cine de Morrissey.
Una forma de rodaje y de enfrentarse al cine que también se puede enmarcar hoy en España dentro de lo que se denomina como ‘el otro cine español’, el audiovisual de bajo presupuesto y que accede a las ayudas selectivas (que se colocan por debajo de los 300.000 euros de presupuesto). «Ahí también hay una similitud: jornadas maratonianas de trabajo, híbridos de documental y ficción, rodadas muy rápido, actores no profesionales o amateurs…», asegura Rovira. En ese sentido, los autores destacan una figura como un posible «Morrissey español» por su manera de trabajar: Antoni Padrós.
Letters to Paul Morrissey es una película especial y una nueva rara avis de nuestro cine, pero llega a las salas con ganas de acercarse al espectador de forma abierta, incluso desmárcandose de su referencia primigenia. Más allá de temáticas y elementos formales, Rovira asegura que no es necesario conocer la filmografía del director de Flesh para apreciar su película: «Que se olviden de la figura de Paul Morrissey. Es un viaje onírico con temas universales y una experiencia universal en diferentes idiomas; que disfruten de ese viaje».
Hay dos preguntas que todo artista se plantea alguna vez a lo largo de su vida: ¿Tengo talento? ¿Valgo para esto? Esa cuestión, que para algunos es anecdótica, para otros se convierte en una absorbente y desgarradora obsesión. La mente del artista se ve dominada con frecuencia por la inseguridad, por el miedo a la página en blanco, y su vida se convierte en una búsqueda constante de “su voz”. La existencia se vicariza a través de la obra de autores endiosados, de personajes idealizados que acaban atrofiando el talento (mayor o menor) del artista. En última instancia, se puede acabar viviendo por y para cumplir un sueño que quizá no esté al alcance de la mano.
El autor (Manuel Martín Cuenca), adaptación de la novela El móvil de Javier Cercas, cuenta con una poderosa interpretación de Javier Gutiérrez que, de forma muy contenida, construye un personaje lleno de inseguridades, deseos y envidias que enternece por momentos, aterra por otros y en quien cualquiera puede verse reflejado.
Martín Cuenca adoptó un tono en El autor que se distancia bastante de su anterior película, navegando de forma equilibrada entre la risa y el drama, entre la comedia inteligente y el cine europeo. Se agradece mucho que tras la plomiza Caníbal (2013), que tan en serio se tomaba a sí misma, el director andaluz ironice tan acertadamente sobre los vericuetos del acto creador, tan traicioneros y caprichosos que a veces pueden volvernos locos. El perfecto ejemplo es el inicio de la película, que toma prestada una secuencia de Encounters at the end of the world (2007), poniendo como ejemplo de narración al director aleman Werner Herzog.
La película cuenta la historia de Álvaro, fan de la literatura y escritor wannabe, quien se ve forzado a buscar “la verdad”, “lo otro” que está ahí fuera y puede ser carne de novela. Se genera un conflicto entre buscar esa realidad o vivirla, entre plasmarla en un archivo de Word o en salir a la calle. Nuestro personaje consigue por momentos experimentarla, pero su objetivo creador es tan fuerte que jamás terminará por vivir la vida misma, llevando su obsesión hasta las máximas consecuencias.
La clave de la película la tiene, como no, el siempre sobresaliente Antonio de la Torre, cuando impele a Álvaro a coger la vida por los cuernos, a “poner los cojones encima de la mesa” y a “acabar el puto libro”, independientemente del talento o no que uno pueda tener. Porque al final, cuando creamos, lo hacemos porque disfrutamos del proceso, porque nos llena el momento del “eureka”, porque llegamos a lugares a los que no pensábamos llegar. La difusión, el reconocimiento, el éxito, nada de eso debería importar porque nosotros ya hemos disfrutado al dar a luz a nuestro retoño. ¿Qué importa que alguien lea estas palabras? Pero ahora en serio: ¿realmente creamos por el placer de hacerlo o porque nuestra creación guste a los demás? ¿Buscamos la realización personal a través de la introspección o del reconocimiento ajeno?
Estas son las preguntas que plantea El autor, algunas con respuestas y otras (como debe ser) sin responder. Cada uno tiene su propio proceso y motivación, sólo esperemos que eso no suponga nunca recurrir a las triquiñuelas de nuestro querido Álvaro: el desenlace nos puede sorprender.
Lo remarcaba Borja Cobeaga hace poco en Twitter: los cortos de Aritz Moreno son «maravillosamente» cortos. El director de Ventajas de viajar en tren ha tenido una buena carrera en el formato antes de debutar en largo, y sí, ninguna de sus obras anteriores sobrepasa los diez minutos. Su primera película, llena de cosas que contar, podría haberse estirado perfectamente hasta las dos horas pero no lo hace. Esta planificación milimétrica y capacidad de síntesis dice mucho sobre la forma de dirigir de Moreno, pero sobre todo lo hacen ideal para que Ventajas de viajar en tren sea la película que busca ser.
Estamos ante un filme que fía mucho de su buen funcionamiento al efecto que nos provoca su juego de condensación; a la colocación milimétrica de muchos y distintos elementos que se superponen y que quieren ser coherentes -o parecerlo- entre ellos. Así también lo hace la novela original en la que está basada la cinta. No es casualidad que el libro de Antonio Orejudo sólo tenga 152 páginas, sobre todo teniendo en cuenta que la primera versión era de 400. La historia multinivel que se inicia con una conversación de tren es, por tanto, una bomba que tiene en el dinamismo su mejor baza. Y, desde el guion de Javier Gullón hasta el montaje de Raúl López, la película consigue ponerse al servicio de esa agilidad concentrada y convertirlo en una experiencia cinematográfica de primer nivel.
El punto de extra que tiene esta película es que esta indispensable y bien captada ejecución de ingredientes no se ensimisma demasiado en su atractivo juego de sombras y equívocos. La base es la ambigüedad de su(s) historia(s) y su ritmo endiablado, pero la clave está en cómo se acompasa esta fórmula a la oscuridad y la miseria moral que quiere retratar. En Ventajas de viajar en tren se van planteando, con distintos pinceles, elementos enajenados y febriles que provocan incomodidad real. Todos los relatos que podemos ver, aunque tengan diferencias formales, comparten una sensación malsana que pretende ir más allá de la divertida anécdota individual.
Con la base de la novela como principal apoyo, Moreno no se mantiene por tanto en un tentador plano distante o sarcástico con lo que está contando (aunque hay muchísimo humor negro) y plantea, tanto a nivel estético como narrativo, perturbaciones más propias de David Lynch que de un dispositivo posmoderno cerrado en el que todo se fía a decidir qué es cierto y qué no. Por su ambigüedad casi inmanente,Ventajas de viajar en tren conecta de forma especialmente efectiva con el tema de la salud mental. Se puede incluso vincular con la película de Hollywood reciente Joker en la voluntad de aportar una lectura política y sociológica del asunto.
El mérito del planteamiento de Ventajas de viajar en tren es innegable. Se podrá discutir su fidelidad como adaptación a la novela o su tendencia literaria, pero hay que celebrar que se haya hecho una película que reivindica un espacio alejado de la aburrida dicotomía cine comercial / de autor en nuestro país. Ritmo y sensación compleja. La película no se conforma con ser un bizarro laberinto del que hay que salir, sino que al hacerlo crea reacciones y pensamientos que molestan detrás de la comedia. Aritz Moreno y su equipo (no hay que olvidarse del trabajo de uno de los mejores directores de fotografía de España, Javier Agirre Eraso) han hecho un trabajo de concisión y detalle que quedará entre lo más estimulante del cine español de este año.
La posguerra española se ha convertido en una época y escenario ideal para filmar una España de western. Sordo nos propuso hace poco un país devastado y embrutecido como herencia principal de la Guerra Civil; un lugar árido el que no hay sitio para los que no acaten la ley del más fuerte. En estas coordenadas, la película encajaba una caza al hombre con el imaginario norteamericano de sombreros, caballos y pistoleros. Salió bien. Intemperie propone ahora exactamente el mismo esquema, y también ha conseguido salir airosa del reto con otros elementos.
Si Sordo se movía aún en el terreno bélico (entre guerrilleros maquis y militares franquistas) con alguna esperanza de cambio en el país en 1944, la película de Benito Zambrano se concentra en el sometimiento y la resignación (entre trabajadores empobrecidos y caciques todopoderosos) definitiva ante lo que pasaba en España, y sólo dos años más tarde. En este contexto, un rebelde (Jaime López) decide negarse a vivir esa vida y huir hacia la ciudad. En ese momento se inicia una mecánica de persecución que es donde Zambrano pone lo mejor de sí mismo en esta versión de western sucio y con crítica social. Aunque se juega con el alambre de la credibilidad con algunas escenas, la imprescindible amenaza se mantiene siempre intacta.
El director sevillano hace otra cosa muy bien en Intemperie: guiar a sus actores para tener exactamente el tono que busca para su historia. Como ocurría en La voz dormida, se nota que todos están entendiendo exactamente qué tienen que hacer. Aquí consigue que Jaime López capte el tono de un niño con mucha rabia interior, pero deseoso de encontrar referencias que le ayuden a entender el mundo, o de que Luis Callejo resulte un malo en tres dimensiones. De Luis Tosar ya no hace falta decir nada.
Donde el filme pierde parte de su foco es, a tramos, en su construcción más dramática. Si bien es cierto que la relación entre Tosar y López se compone bien en su vínculo y afectividad por el trabajo de los intérpretes, Zambrano y los hermanos Remón se dejan llevar por convencionalismos de cara a la galería en sus diálogos y en los momentos de recalcar sus mensajes políticos. Son escenas clave especialmente en su segunda parte, y les faltan la fuerza que pretendían y les sobra algo de acartonamiento. Es lo menos convincente de esta, por otro lado, convicente adaptación de la novela del mismo nombre de Jesús Carrasco.
Sus problemas de autocomplacencia no quitan que estamos ante una película que interpreta bien cómo quiere contar su historia. Intemperie está pensada y ejecutada con clase, y ofrece desde el western un vistazo atmosférico y sin contemplaciones sobre nuestra historia. Tiene equilibrio, eficacia, coherencia formal y se entrega sabiamente a su plantel de actores para ofrecernos un entretenimiento que se mantiene siempre honesto incluso cuando se muestra más torpe. El universo del salvaje oeste encaja en esta lectura ideológica de la posguerra andaluza porque se distribuyen bien los elementos.
Benito Zambrano cumple 20 años de carrera desde su maravillosa Solas, y lo puede celebrar tranquilo con un feliz regreso ocho años después de La voz dormida. La película que estrena ahora tiene la mala suerte de haber coincidido en un año de mucha calidad en el cine español. Eso, estando un peldaño por debajo de algunas de las mejores del 2019, es un problema. Le quitará muchas opciones de premios que, en condiciones normales, serían más que posibles. Intemperie tiene razones suficientes para no ser ninguneada.
Madre, La nueva película de Rodrigo Sorogoyen, no ha conseguido encontrar su hueco entre la poblada cartelera y ha obtenido unos datos muy discretos. El pobre rendimiento de Madre contrasta con el de Si yo fuera ricoque, como comentamos el lunes, consiguió el mejor estreno español del año. La nueva obra del director de El reino protagonizada por Marta Nieto ha obtenido una recaudación de 73.287€ gracias a 11.186 espectadores con una media por copia de 940€ en su primer fin de semana.
La continuación del corto nominado al Oscar ha sido la sexta película española más vista del pasado fin de semana y la decimonovena en general. Difícil así que Madre llegue a los resultados de Que Dios nos perdone y El reino, que superaron ampliamente el millón de euros. Entre los otros estrenos de la semana pasada destaca el rendimiento del documental religioso Renacidos: el Padre Pío cambió sus vidas, que ha sumado 43.913€ con una media por copia de 1.021€ pese a contar con solo 38 copias en circulación.
En cuanto a Si yo fuera rico, con los datos ya definitivos, podemos asegurar que la comedia de Telecinco ha conseguido 329.913 espectadores para un total de 2.110.242€ y una media por copia de 4.731€ (el cálculo que hicimos el lunes en el que dimos una cifra cercana a los 5.500 se basaba en el número de salas y no en el de copias, dato que no teníamos en ese momento). Con este gran inicio la producción de Telecinco podría irse a los 10 M€ siempre que mantenga su buen comportamiento.
Mientras dure la guerra alcanza los 10 millones de euros
En su octava semana Mientras dure la guerra ha superado la barrera de los 10 millones de recaudación, convirtiéndose en la tercera película española del año en hacerlo tras Lo dejo cuando quiera y Padre no hay más que uno. Aunque todavía sigue apareciendo en los top 10 diarios será difícil que sume lo suficiente como para desbancar a Lo dejo cuando quiera de la segunda plaza.
Otra película que ha alcanzado una cifra redonda es Los Rodríguez y el más allá, que ha superado el millón de euros en su tercera semana. La trinchera infinita también está cerca de hacerlo, con una acumulado de 903.890 € en su tercera semana. Además, Lo que arde ha superado los 62.500 espectadores, convirtiéndose en el film gallego más visto de la historia por delante de Sempre Xonxa de Chano Piñeiro, estrenado en 1989.
La principal apuesta de cara a la taquilla entre los estrenos de esta semana es Adiós, el regreso de Paco Cabezas al cine español que pudo verse en el pasado Festival de San Sebastián. Su poderoso reparto encabezado por Mario Casas y Natalia de Molina se espera que consiga atraer a gente a las salas, lo que sumado al buen comportamiento de Si yo fuera rico puede hacernos soñar con que nuestro cine alcance los 100 millones de euros de recaudación por sexto año consecutivo, algo impensable hace unas semanas.
Arranca la temporada de premios del cine español. La trinchera infinitalidera las nominaciones en los 25 Premios Forqué, los galardones que entregan los productores de la industria. Los socios de EGEDA han decidido destacar por encima del resto a la película de Jon Garaño, Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga que se coloca como finalista en tres categorías (Mejor largometraje de ficción, mejor actor y mejor actriz), mientras que Dolor y gloria y Mientras dure la guerra se quedan con dos (Mejor largometraje de ficción y mejor actor). La gala de entrega de los Premios Forqué 2020 será el próximo 11 de enero.
Las dos mayores sorpresas de las nominaciones de los Forqué 2020 son Lo que arde como mejor largometraje de ficción y Enric Auquer como mejor actor por su trabajo en Quien a hierro mata. Dos trabajos con los que sin duda se contaba de cara a la temporada de premios, pero que parecía complicado que fueran a encontrar su espacio en los Forqué, con menos categorías. Dos -relativas- sorpresas en unas nominaciones que por lo demás han cumplido con lo esperado.
Esta es la lista completa de los nominados:
Mejor Largometraje de Ficción
Dolor y gloria
La trinchera infinita
Mientras dure la guerra
Lo que arde
Mejor Largometraje Documental
El cuadro
Ara Malikian: Una vida entre las cuerdas
Historias de nuestro cine
Aute retrato
Mejor Cortometraje Cinematográfico
Suc de sindria
El nadador
Maras
Mejor Interpretación Masculina
Antonio Banderas (Dolor y gloria)
Antonio de la Torre (La trinchera infinita)
Karra Elejalde (Mientras dure la guerra)
Enric Auquier (Quien a hierro mata)
Mejor Interpretación Femenina
Belén Cuesta (La trinchera infinita)
Marta Nieto (Madre)
Greta Fernández (La hija de un ladrón)
Pilar Castro (Ventajas de viajar en tren)
Mejor Largometraje Latinoamericano del Año
La odisea de los giles
Monos
Araña
La camarista
Un traductor
Premio José María Forqué al Cine y Educación en Valores
La gran pregunta para la época de reconocimientos al cine español es qué película española se alzará por encima del resto y se quedará con los premios más codiciados: los de mejor película -o mejor película dramática/comedia-. Alzarse con la joya de la corona es lo más prestigioso, un hito que garantiza pasar a la historia. Lo más codiciado: hacer el tándem con la mejor dirección, otro premio muy bien considerado por la industria y la prensa. Si a estos le añades el guion, la dirección de fotografía y otros premios técnicos pueden hacer que algunas películas sobresalgan definitivamente o que terminen de destacar por otras categorías menos afamadas. ¿Qué filme español será el gran triunfador del 2019? Un año de excelente cosecha.
Mejor película
No descubrimos nada: Dolor y gloria es la gran favorita para esta temporada de premios, y lo es, por supuesto, como posible ganadora a la mejor película. La película de Pedro Almodóvar ha conquistado a la crítica, ha conseguido buenos resultados en taquilla, ha pasado por éxito por festivales internacionales y, sobre todo, es la representante española para competir en los Oscar, premios en los que tiene opciones de entrar entre las cinco extranjeras nominadas finales.Dolor y gloria lo tiene todo para ser la cinta del año en el cine español y su nominación está garantizada.
Como competidoras y acompañantes de nominación a Dolor y gloria como mejor película destaca por encima del resto La trinchera infinita. La película de Jon Garaño, Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga ha sido muy celebrada; su historia, sus protagonistas y su alto nivel en muchos aspectos formales le garantizan nominaciones en la categoría reina. Los Moriarti tienen opciones de conseguir lo que no lograron con Handia: alzarse con los premios con mayor visibilidad tras destacar en el apartado técnico. Es la que, en principio, tiene mayores opciones de toser a Almodóvar.
Un peldaño por debajo de La trinchera infinita, pero también con altas probabilidades de nominación, se colocaría Mientras dure la guerra, la última película de Alejandro Amenábar. El reconocido nombre de su director de orquesta, sus personajes históricos, sus potentes actuaciones y su cuidado formal pueden ser razones de peso especialmente para el gusto de los productores (Forqué) y los académicos (Goya). El espaldarazo que ha recibido por parte del público, como película dramática española más vista del año, también es un motivo para reconocerlo.
A partir de ahi, se inicia una interesante lucha entre películas que pueden entrar: Quien a hierro mata, de Paco Plaza, puede ser la merecida cuota de reconocimiento para el siempre boyante thriller español, Madre, de Rodrigo Sorogoyen, tiene posibilidades, y dentro de las apuestas más independientes, Lo que arde, de Oliver Laxe, es una excelente apuesta para acabar nominada. También tienen posibilidades de entrar películas que entraran en las categorías noveles como La hija de un ladrón o El hoyo, u otras propuestas independientes comoLos días que vendrán o La virgen de agosto. La mayor sorpresa sería, por ejemplo, que entrase en esta categoría Buñuel en el laberinto de las tortugas, que tiene prácticamente garantizado barrer en animación (sorpresa, pero ojo que ya fue una de las tres preseleccionadas para los Oscar).
Mejor dirección
Si en las categorías de mejor película Dolor y gloria tiene muchas posibilidades, en dirección puede tener aún más. Pedro Almodóvar está recogiendo reconocimientos por su carrera este 2019, y ha compuesto la película más autobiográfica de su filmografía. Puede terminar de ser su año como director. Trece años después de Volver, el manchego es el máximo favorito para hacerse con el Goya por su trabajo personal. ¿Los otros nominados? Con los tres Moriarti (Garaño, Goenaga y Arregi) y Amenábar también casi garantizados, es muy posible que veamos a Oliver Laxe (Lo que arde) en ese grupo.
Alejandro Amenábar. Foto: Enfoque XL (Flickr)
Paco Plaza por Quien a hierro mata, Carlos Marqués-Marcet por Los días que vendrán, Rodrigo Sorogoyen por Madre y Jonás Trueba por La virgen de agosto son también son grandes opciones por detrás. Y no olvidemos a los noveles Belén Funes (La hija de un ladrón) y Galder Gaztelu-Urrutia (El hoyo), que pueden estar nominados también en la categoría madre. Otras posibilidades, aunque suenan menos: Daniel Sánchez-Arevalo y su Diecisiete (muchas opciones de entrar en la disputa de mejor comedia en los Feroz) o José Luis Garci por su regreso con El crack cero.
Otras categorías
La película que puede sumar más nominaciones entre gala y gala puede ser La trinchera infinita. Su nivel técnico y su envergadura pueden hacer que supere a Dolor y gloria en número -especialmente en los Goya- por algunas que pueden caer en categorías donde sus responsables ya triunfaron con Handia (maquillaje y peluquería, montaje, dirección artística, dirección de producción…). Mientras dure la guerra y Quien a hierro mata también pueden sumar desde lo técnico, y otras películas como El hoyo o la olvidada Sordo, pueden resarcirse por su factura técnica.
Como hemos dicho,Buñuel en el laberinto de las tortugas será a todas luces la película de animación española del año. Solo Klaus, cinta de Netflix, puede hacerle sombra. En la categoría documental no hay claros favoritos como en años anteriores, aunque se pueden nombrar El cuarto reino (Mejor Documental Nacional en DocumentaMadrid), Sesión salvaje, Vosotros sois mi película, Auteretrato (documental español más visto del año en cines), La ciudad oculta, Santuario o Zubiak (Puentes) como buenas posibilidades. Suc de sindria, La tierra llamando a Ana y Los que desean, los cortometrajes favoritos (ficción y documental). La suerte está echada.
En las próximas semanas se irán descubriendo las nominadas del año a los premios más importantes de nuestra industria cinematográfica, primero los Forqué y los Feroz, y por último, el gran colofón, los Goya 2020 (las nominaciones de los Gaudí se sabrán también en diciembre, aunque todavía no hay una fecha concreta). Por eso en Cine con Ñ queremos hablar de cómo ha sido este año para nuestro cine y de las posibles candidaturas para las diferentes categorías. Después de repasar ayer las categorías noveles nos centramos en las categorías de interpretación: Mejor Actor, Mejor Actriz, Mejor Actor Secundario y Mejor Actriz Secundaria.
2019 ha sido un año muy prolífico para el cine español en calidad de sus películas y la carrera para hacerse un hueco entre los nominados de ese año está muy competida. En el apartado interpretativo se reparten los habituales de nuestro cine, veteranos que ya acumulan varios galardones, con savia nueva que nunca ha conseguido llevarse el cabezón a casa, dibujando así un panorama interesante y diverso.
Mejor Actor Protagonista
Esta categoría posiblemente sea la más clara y con menos espacio para las sorpresas, ya que las interpretaciones masculinas de actores consolidados de nuestro panorama son numerosas. Antonio Banderas, gracias a su excelente Salvador Mallo en Dolor y Gloria, es el máximo candidato a volver a levantarlo, avalado por su premio en el pasado festival de Cannes donde fue uno de los intérpretes más aplaudidos. Acompañándole, con casi toda seguridad, tendremos a Karra Elejalde y a Antonio de la Torre, gracias a sus interpretaciones de personas envueltas, de una u otra manera, en la guerra civil española.
Antonio Banderas (izquierda) y Leonardo Sbaraglia (derecha) en ‘Dolor y gloria’
A ellos podría unirse un Luis Tosar que este año tiene posibilidades por varias películas; el thriller de Paco Plaza Quien a hierro mata y el drama rural Intemperie. Otra alternativa podría ser Carlos Santos, espectacular en El crack cero de Garci, quien ya sabe lo que es ganar un Goya al mejor actor revelación (El hombre de las mil caras). También podría entrar en el grupo David Verdaguer, que juega con dos opciones, la comedia taquillera y comercial Lo dejo cuando quiera y la triunfadora del pasado festival de Málaga, Los días que vendrán. La sorpresa podría darla Iván Massage por su interpretación en El hoyo, la gran vencedora de Sitges, o Ernesto Alterio por Ventajas de viajar en tren. Para finalizar, la academia podría acordarse de uno de los grandes actores del panorama internacional como Ricardo Darín y valorar su interpretación en La odisea de los giles, película de estreno inminente en nuestro país pero que ya fue un triunfo de taquilla en Argentina.
Mejor Actriz Protagonista
En cuanto a las interpretaciones femeninas este año se abre un gran abanico de posibilidades. Dos apuestas seguras encabezan la lista: Marta Nieto, gracias a Madre de Rodrigo Sorogoyen, y Greta Fernández por La Hija de un ladróntienen la nominación más que asegurada, más aun sabiendo que las dos se han alzado con premios interpretativos este año. Marta Nieto en el reciente Festival de Sevilla y en el Festival de Venecia, y Greta Fernández en el pasado Festival de San Sebastián celebrado en Septiembre. La otra fija casi con toda seguridad es Belén Cuesta por su increíble encarnación del dolor de las mujeres en la guerra civil en La trinchera infinita. Entre ellas debe andar la ganadora.
Marta Nieto en ‘Madre’
Completando la terna de candidatas encontramos las interpretaciones de Itsaso Arana por La Virgen de Agosto o a Natalia de Molina, muy del gusto de la Academia, por Adiós (en los Gaudí y Forqué), Elisa y Marcela o 522, un gato un chino y mi padreo Pilar Castro por Ventajas de viajar en tren. También se podrían rescatar las actuaciones femeninas tanto de Nathalie Poza como de Emma Suarez en 70 Binladens que ofrecen una actuación desgarradora en papeles opuestos y hacen que la película eleve su calidad.
Mejor Actor de Reparto
Los grandes secundarios siempre han sido muy importantes y de gran calidad en nuestro cine. En ellos reside la dificultad de, en pocos minutos en pantalla, quedarse en la retina del espectador, y este año también contamos con grandes nombres y grandes interpretaciones en esta categoría. Las opciones más probables pasan por Asier Etxeandia y Leonardo Sbaraglia por sus trabajos en Dolor y Gloria. Ambos son capaces de quitarle algunas miradas a Banderas en la película y eso tiene un enorme mérito dado el excelente trabajo del malagueño. A ellos con total seguridad se les unirá Eduard Fernández, uno de esos secundarios de lujo de nuestro cine, ya sea por Mientras dure la guerra o por La hija de un ladrón.
Eduard Fernández en ‘Mientras dure la guerra’
En las nominaciones restantes podríamos encontrar a Luis Callejo por Intemperie, Miguel Ángel Muñoz por el El crack cero o la diversidad de nombres de Ventajas de viajar en tren (Quim Gutiérrez, Javier Godino, Javier Botet, Gilbert Melki). Quien a Hierro Mata también podría verse nombrada en esta categoría gracias a Xan Cejudo y su magnífico trabajo como capo narcotraficante gallego. Lo que sí es seguro es que en la gala aparecerá su nombre, ya que recordemos que, tristemente, falleció poco después del estreno de la cinta. La juventud podría tener su hueco gracias a las figuras de Álex Monner por La Hija de un Ladrón y Joel Bosqued por La Inocencia, aunque este último parece menos probable. Está por ver si la academia se atreve a valorar una película tan comercial como taquillera como Lo Dejo Cuando Quiera y rescata la extravagante interpretación de Ernesto Alterio.
Mejor Actriz de Reparto
Cerramos el repaso al apartado interpretativo con las mejores actrices de reparto. En esta categoría, las “chicas Almodóvar” parten con ventaja ya que tanto Penélope Cruz como Julieta Serrano y Nora Navas son serias candidatas a salir nominadas por su trabajo en Dolor y Gloria. Aunque en los Goya no podremos ver a Penélope compitiendo a mejor actriz secundaria, sino a protagonista, debido a que los encargados de la película han forjado sus estrategias para que no se junten en una misma categoría varios representantes de su cinta. Debido a esto, este puede ser el año de Julieta Serrano, una veteranísima actriz que sorprende que no tenga algún Goya ya en su casa.
Julieta Serrano en ‘Dolor y gloria’
Luchando con las actrices de Dolor y Gloria podríamos encontrar a Nathalie Poza por Mientras dure la guerra, a Macarena García o a Belén Cuesta por Ventajas de Viajar en Tren -se trata de una película tan coral que cualquier nombre podría entrar en la disputa, algo por cierto que también se puede decir de la coral 7 razones para huir– o a Mona Martínez por Adiós, la última película de Paco Cabezas que llega a las salas este viernes 22 de noviembre.
Inevitablemente nos dejamos grandes interpretaciones por el camino, pero hemos destacado las que vemos con más posibilidades de entrar en las nominaciones a los diferentes premios del año. Como se comentaba ayer respecto a los premios revelación, no sería raro que viéramos el mismo trabajo de un actor o una actriz nominado en categorías diferentes según el galardón. Mañana cerraremos nuestra previa de la temporada de premios hablando de las películas con mayores posibilidades de convertirse en la gran triunfadora del año.
Se acerca la temporada de premios (Forqué, Feroz, Gaudí y Goya), y con ella empiezan en Cine con Ñ una serie de previas para destacar las candidaturas más potentes y favoritas del año.Teniendo en cuenta que cada galardón tiene funcionamientos distintos y que, por ejemplo, el año pasado Eva Llorach ganó el Goya a la actriz revelación y el Forqué y Feroz a actriz protagonista por el mismo papel, se señalarán candidaturas merecedoras de ser tenidas en consideración, aunque luego acaben nominadas en categorías distintas según los premios.
Empezamos por los galardones a la mejor dirección novel y a las interpretaciones masculinas y femeninas revelación. En un año especialmente rico para el cine español los debuts han estado a la altura, presentando propuestas diferentes entre sí y de notable valor. Este 2019, en el que pesos pesados como Almodóvar o Amenábar han estrenado sus últimas películas, se ha demostrado que el relevo está garantizado.
Dirección novel
Desde los prestigiosos festivales de San Sebastián y Sitges llegan las primeras candidaturas fuertes a la mejor dirección debutante. Tanto Belén Funes por La hija de un ladrón como Galder Gaztelu-Urrutia por El hoyo son apuestas seguras para las nominaciones, y es muy probable que se acaben disputando los premios. También Salvador Simó con Buñuel en el laberinto de las tortugas, una de las tres preseleccionadas por la Academia de Cine para representar a España en los Oscar y Aritz Moreno y su Ventajas de viajar en tren, que recogió buenas críticas en su paso por Sitges y antes de su estreno, parecen opciones muy probables.
La directora de fotografía, Neus Ollé (izquierda), junto a la directora de ‘La hija de un ladrón’, Belén Funes (derecha)
Con cuatro plazas de pronóstico fácil veamos entonces quiénes podrían ocupar la otra. El Festival de Málaga siempre es un buen lugar en el que buscar óperas primas y la pasada edición no fue una excepción. Jon Mikel Caballero por El increíble finde menguante, Roberto Bueso por La banda o Inés de León por ¿Qué te juegas? (una pena que esta comedia romántica tan fresca como clásica pasara tan desapercibida) son buenas opciones. Un mayor número de manos y nombres puede jugar en contra de Ojos negros (Marta Lallana, Ivet Castelo, Iván Alarcón y Sandra García), o 7 razones para huir, de David Torras, Esteve Soler y Gerard Quinto (aunque aquí la presencia de un buen número de académicos y académicas en su reparto pueda ayudar).
Más allá de Málaga encontramos propuestas como Vitoria, 3 de marzo de Víctor Cabaco, una de las grandes sorpresas independientes del año, Lucia Alemany y su La inocencia, Jorge M. Fontana con Boi o Aritz Moreno con Ventajas de viajar en tren. Ya van más de diez títulos y aún así se quedan otros en el tintero sin citar. El relevo del cine español está en buenas manos.
Actor revelación
Es posible que más de un premio tenga grabado ya el nombre de Enric Auquer en su estatuilla. Su interpretación en el thriller ambientado en el narcotráfico gallego de Paco Plaza, Quien a hierro mata, es una de las grandes sorpresas de la temporada. Un trabajo en el que Auquer, procedente del Bajo Ampurdán gerundense, consigue convencernos de que se ha pasado toda la vida rodeado de percebes y fariña. Además, su participación en la serie Vida perfecta, en un papel totalmente diferente, habla de su versatilidad como actor (no cuenta, pero sí que contribuye a consolidar su nombre).
Otro actor fijo para las nominaciones es Santi Prego. El Franco que construye en Mientras dure la guerraes ya una de las mejores representaciones del dictador en la historia del cine español, partiendo de su reconocible voz para levantar uno de los mejores retratos psicológicos del personaje que hemos visto en el cine.
Enric Auquer en ‘Quien a hierro mata’
Dando por seguras las nominaciones de Auquer y Prego, veamos qué otros actores podrían aparecer. Vicente Vergara ha recibido muchos elogios por su trabajo en La trinchera Infinita, al igual que Nacho Sánchez por Diecisiete (Biel Montero también, aunque al haber hecho más películas necesitará cierta flexibilidad en los criterios de selección para entrar). Amador Arias ha respondido con contundencia al exigente papel protagonista de Lo que arde en el que es su primer trabajo como actor (por cierto, Laxe podría entrar también como actor revelación por Love me not, aunque parece complicado que una película que apenas ha tenido trascendencia aparezca en los grandes premios). Entre las opciones más jóvenes encontramos a Jules Porier (Madre), Bernat Quintana (Boi) o al adolescente Jaime López (Techo y comida) por Intemperie.
Actriz revelación
Saltamos a las posibles actrices revelación, donde encontramos un nombre por encima del resto: María Rodríguez Soto. Su trabajo es Los días que vendrán tiene la fuerza de quien vive de verdad el papel que está interpretando. Un tópico, vale, pero en este caso totalmente cierto. Impulsada por el premio en Málaga –Los días que vendrán también se alzó con la Biznaga a mejor película española-, sería sorprendente que no fuese la ganadora en esta categoría en los principales premios del año. Como nominación es un fijo.
María Rodríguez Soto en ‘Los días que vendrán’
Con un nombre claro buscamos cuáles pueden ser los otros cuatro. El delicado y entrañable trabajo de Benedicta Sánchez en Lo que arde ha dejado un poso en quienes han visto la película de Oliver Laxe. Ainhoa Santamaría consigue dejar su impronta en unos pocos minutos entre el excelente reparto de Mientras dure la guerra, al igual que Mona Martínez en Adiós, que podría entrar también como actriz de reparto según qué premios. No hay que perder de vista el trabajo de Iria del Río (El increíble finde menguante), y entre las opciones más jóvenes hay que destacar a Elena Andrada (El viaje de Marta), Carmen Arrufat (La inocencia) y Julia Lallana (Ojos negros).
Mañana seguiremos nuestro análisis centrándonos en las categorías interpretativas. Como hemos visto otros años y hemos mencionado en estas líneas, seguramente veamos como el mismo trabajo de un actor o una actriz es nominado en categorías distintas según el premio en cuestión. Por aquí nos limitamos a señalar cuáles creemos que han sido las interpretaciones más destacadas.
Rodrigo Sorogoyen, siempre formando pareja en el guion con Isabel Peña, ha quemado etapas a un ritmo vertiginoso. Ganó el Festival de Málaga con Stockholm, saltó a la primera línea con Que Dios nos perdone y completó una de las propuestas más potentes de la década con El reino. La expectación con Madre es por lo tanto más que lógica, más teniendo en cuenta que el largometraje se trata de la continuación del corto que fue nominado al Oscar en la última edición de los premios norteamericanos.
Madre es una película de difícil digestión. Lo apabullante de las dos anteriores películas de Sorogoyen no juega a su favor. Deja sensaciones más confusas. Sería fácil caer en la tentación de decir que no se entiende qué quiere la película, e incluso avanzar la hipótesis de que el corto funcionaba bien en sí mismo y no había realmente ninguna necesidad de continuar la historia. Pero dejando de lado las hipótesis y suponiendo que Sorogoyen y Peña han querido mostrar la deriva de una vida ya inevitablemente marcada para siempre por el dolor por la pérdida de un hijo, una suposición poco arriesgada, tenemos que dar por efectiva la propuesta.
La incomodidad constante que percibimos mientras vemos a Marta Nieto entrar en una espiral de imposible final feliz es la misma que tiene que sentir su personaje. Sorogoyen rechaza el drama más convencional en favor del thriller psicológico –con el joven francés de la misma edad que tendría el hijo perdido como McGuffin- y esto provoca alguna vacilación en el tramo final que se resuelve en subrayados evitables, pero no se puede decir el virtuosismo formal que despliega no esté al servicio de la historia. El gran trabajo de Álex de Pablo en la fotografía consigue captar, de forma especialmente eficaz en las escenas de exteriores, el aislamiento de la protagonista respecto a un mundo que sigue su marcha.
Si la propuesta general de Madre puede no llegar a convencer del todo, no hay ninguna duda sobre el excelente trabajo de Marta Nieto. Su interpretación es desgarradora y carga con el peso de la película de la misma manera que su personaje soporta un dolor que no desaparecerá nunca. Su premio en Venecia es solo el anticipo de lo que llegará en los próximos meses y sitúan a la actriz murciana, que hasta el momento habíamos visto en papeles secundarios, en la primera línea de jóvenes actrices españolas. También es destacable el buen trabajo del joven actor francés Jules Porier, así como la solidez de las intervenciones de Àlex Brendemühl.
Es inevitable pensar que el tándem Sorogoyen-Peña tiene dentro de sí una historia que sirva de forma más natural como plataforma al talento del director, de la misma manera que Madre ha servido a su actriz principal, pero eso no hace de esta un experimento fallido. Madre es eficaz en su intención de mostrar un dolor profundo y siempre presente. Cuenta con una de las actuaciones del año y con un director que, sin hacer mucho ruido en esta ocasión, sigue conquistando cimas cada vez más altas en cada nueva película. Si es incomoda y confusa es porque no puede ser de otra manera. Hay que atreverse a hacerlo y Sorogoyen lo ha hecho. Ya vendrán otras películas más arrolladoras.
Para ofrecer las mejores experiencias, nosotros y nuestros socios utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. La aceptación de estas tecnologías nos permitirá a nosotros y a nuestros socios procesar datos personales como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas (IDs) en este sitio y mostrar anuncios (no-) personalizados. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Haz clic a continuación para aceptar lo anterior o realizar elecciones más detalladas. Tus elecciones se aplicarán solo en este sitio. Puedes cambiar tus ajustes en cualquier momento, incluso retirar tu consentimiento, utilizando los botones de la Política de cookies o haciendo clic en el icono de Privacidad situado en la parte inferior de la pantalla.
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.