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Análisis

Las ‘señoras que’ abren nuevos caminos en el cine español

Las mujeres mayores se reivindican silenciosamente en la ficción y el documental producido en España, con personajes complejos que rompen con los estereotipos asociados a la vejez y reivindicándose en temas como la sexualidad, la comedia o las luchas sociales
Señoras mayores en películas

Señoras que (2012) fue una serie de comedia protagonizada por Josema Yuste, Carlos Latre, David Fernández y Jordi Ríos, travestidos de abuelillas, que buscaba rentabilizar el famoso meme de las ‘Señoras qué…’ que asoló Facebook unos años antes. Quizás llegó tarde, o con más formato de programa de sketches que de sitcom, o no encontró su público, pero solo duró una temporada. Una teoría posible es que al dar sus papeles a humoristas varones que se disfrazaban, por grande que sea el talento cómico de estos, daba de lado a la base del meme y su ductilidad: señoras que realmente hacían cosas (desde cruzarse la bata para dar énfasis a un argumento hasta casarse con Hugh Jackman).

En esta época en la que se le da tanta importancia a la representación identitaria, en los últimos años y a la chita callando, como lo suelen hacer todo en la vida, las ‘señoras que’ han creado su propia filmografía de batalla en España. Un conjunto de películas o series que dan el protagonismo a mujeres ya de cierta edad —la horquilla está en debate— a las que define sobre todo su actitud vital, completamente alejada de unas expectativas sociales que las asocian a cierta pasividad vital y recluimiento, a veces incluso con el doble combo de clasismo que directamente las concibe como ignorantes.

El ejemplo más reciente y que sirve de base para este análisis es Ellas en la ciudad (2025), el documental de la urbanista Reyes Gallegos sobre las asociaciones de mujeres sevillanas que levantaron los servicios públicos de sus barrios y sostuvieron a sus comunidades desde los años 70 en adelante. Un discurso que no solo destaca como estas mujeres «fueron feministas sin saberlo», sino que se encaja perfectamente en el nuevo relato de la Transición, en el cual no solo se pone el foco en grupos ignorados, sino en el papel de la acción colectiva y los movimientos vecinales para lograr y consolidar derechos, como se ve en las también recientes El 47 (2024), La conquista de la democracia (2025) o Las abogadas (2024).

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‘Los buenos modales’ (2023), de Marta Díaz.

Señoras que salen en películas españolas

Pero la película de Gallegos, disponible en Movistar Plus+ —y que se centra en barrios de Sevilla, pero que resultará reconocible a cualquiera que viva en una ciudad lo suficientemente grande— es solo la última entrega. En los últimos años hemos visto como se hablaba de sexualidad en la tercera edad con Mamacruz (2023), de Patricia Ortega, La vida era eso (2020), de David Martín de los Santos, y, en clave de no ficción, en Las novias del sur, de Elena López Riera.

Peor es que ellas también han protagonizado comedias de situación como Los buenos modales (2023) y Mi querida cofradía (2018), ambas dirigidas por Marta Díaz, o documentales sobre monologuistas mayores como Orgullo vieja (2024). Entre las series, en la misma línea están la infravalorada Señoras del (h)AMPA (2019-2023) o el duelo al sol entre matriarcas de Patria (2020).

Es un paso lógico, dar cada vez más espacio a personajes de este estilo, con representaciones de mujeres mayores de más complejidad que las habituales, tipo Loli Tormenta (2023), de Agustí Villaronga, u otro papel de Susi Sánchez, la madre y abuela de Cinco lobitos (2022), de Alauda Ruiz de Azúa. Entre otras cosas porque no hay estadística que mienta: las señoras que leen —ahí está otro documental reciente que lo refleja, Cien libros juntas (2024)—, las señoras que van al teatro y las señoras que van al cine sostienen esto que llamamos industria cultural. Consumen más cultura que los hombres de su edad y solo las superan los y las menores de 25, que últimamente adelantan a cualquier otra generación por la derecha y por la izquierda.

Pero más interesante todavía es el giro de Ellas en la ciudad que la conecta con Las abogadas —al fin y al cabo biopic de cuatros figuras públicas a las que el espectador actual identifica como señoras— u otros títulos como el documental ¿Dónde vamos a vivir? (2024), de Georgina Cisquella y la comedia El inconveniente (2020), de Bernabé Rico —con Kiti Mánver, como en Mamacruz, algunas actrices se persiguen aquí—. Igual que en Te estoy amando locamente (2023), de Alejandro Marín, o en Un hombre sin miedo (2024), de Juan Luis de No, donde sin que sean protagonistas declaradas, supura el protagonismo femenino de las señoras. Señoras que lideran a la clase obrera.

Señoras que mandan en sus barrios

Podríamos seguir con ejemplos de comedias familiares que establecen alianzas intergeneracionales en el matriarcado mediterráneo —sí, hablo de Sevillanas de Brooklyn (2021), de Vicente Villanueva, pero también, esta en clave de drama social, de Ama (2021), de Julia de Paz Solvas— o las que suben el río al pasado de aquellas ‘señoras que’ nos trajeron aquí —Las buenas compañías (2023), de Silvia Munt, y La buena letra (2025), de Celia Rico—. La verdad es que es casi una historia de nunca acabar, que tiene mucho que ver con la explosión de directoras y guionistas de los últimos años, que han decidido honrar la memoria «tapada» de la generación de sus madres y abuelas.

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‘¿Dónde vamos a vivir?’ (2024), de Georgina Cisquella.

Sobre todo es relevante como el movimiento ha acabado, o está acabando, con una doble invisibilidad: la de señora y la de clase obrera. Y además se centra en ellas no como sostén moral de la familia o alguna clase de apoyo material desde los cuidados, sino como gestoras e interventoras del espacio público y de la evolución de sus comunidades. Como en el documental de Reyes Gallegos, mujeres que crearon conciencia de clase sin tener claro qué significaba eso ni demasiada reflexión teórica sobre los límites de la representación, pero que tenían claro la manera en la que debían mejorar las condiciones de vida de sus barrios.

Un giro copernicano respecto a los personajes tópicos no tan lejanos, la mayoría tiernos o abordados desde el cariño, pero precisamente por ello más difíciles de señalar en el clasismo rampante que derramaban. También porque al final se está dando voz a un colectivo que difícilmente va a dirigir muchas películas, que no tiene filtro por el que entrar a las escuelas de cine donde se decide cuáles son las «películas necesarias», aunque forma parte de esa identidad de clase trabajadora que se cuela por todas partes en nuestro cine actual aunque le pongan barreras. El cine emergente de las señoras que hacen cosas, y sin darse tantos aires.

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.