Críticas
El 47: Servicio y público

Fotos del rodaje de 'El 47'. ©Lucía Faraig. Montaje: ©Cine con Ñ
El 47 es la línea de autobús que conduce Manuel Vital, inmigrante extremeño en la Barcelona de los 70 que vive en el antiguo chabolismo de Torre Baró. Un barrio abandonado por todos, que sus vecinos levantaron con sus propias manos, y al que las autoridades no quieren conectar con el resto de la ciudad por transporte público. Manuel, hijo de un represaliado republicano, está cansado de más de 20 de lucha por conseguir un barrio digno, no quiere seguir protestando, sino hacerse viejo junto a su mujer y ver volar a su hija. Pero la realidad es tozuda, y le recordará que su pelea no tiene fin.
Basada en hechos reales, El 47 es esa película que si se hubiese hecho hace 20 años habría arrasado con todos los Goya y este puede pasar desapercibida. Pero hace 20 años no se habría podido hacer porque el relato de la Transición era otro. No necesariamente más acomodaticio, pero si más tendente a privilegiar el punto de vista de las élites, progresistas o liberales, que la vivieron de jóvenes, por encima de las clases trabajadoras, algo más mayores, que la protagonizaron de verdad. Es parte de la última ola de revisitar la llegada democracia y que hemos visto en las recientes Las buenas compañías, Te estoy amando locamente o Alumbramiento.

Jose A. Cano