CríticasPelículas españolasPelículas españolas 2021Películas españolas en cines

Sevillanas de Brooklyn: Very good partón de risa

Carolina Yuste y Sergio Momo protagonizan una comedia romántica, familiar y que se ríe de todo sin dejar de ser amable y divertida

sevillanas-de-brooklyn-cine-con-ñ

Sevillanas de Brooklyn cuenta la historia de Ana y su familia, que sobreviven como pueden en un barrio deprimido de Sevilla. Cuando su madre engañe a una agencia de intercambio para acoger a un estudiante norteamericano a cambio de una ayuda económica, la protagonista conocerá a Ariel Brooklyn. Un tipo algo pijo para el ambiente al que ha ido recalar y con poca cintura para adaptarse a las costumbres españoles… pero con el que, enredos mediante, puede acabar surgiendo algo más.

Sevillanas de Brooklyn es una comedia romántica bastante amable, de tono familiar, con su puntito de crítica social sin pasarse y en general simpática de ver y de disfrutar. No busca más que lo que pone sobre la mesa, con unos personajes secundarios con su punto tierno y su punto tonto y dos protagonistas que no por predecibles se hacen pesados. Esto no quiere ser el Vietnam de nadie, más bien todo lo contrario.

La hora y media larga se pasa volando, los chistes no evitan ningún tema pero tampoco van a hacer sangre, el barrio está exagerado lo justo para que sea gracioso sin dejar de ser creíble y al final son todo es buenos sentimientos y amor de cualquier tipo a raudales. Si quiere usted ir al cine a pasárselo bien sin pensar mucho pero que tampoco lo traten como si fuese tonto, esta es su película.

Crítica de Sevillanas de Brooklyn sin spoilers

Sevillanas de Brooklyn: Very good partón de risa 1

Bueno, spoilers, lo que se dice spoilers, sería difícil hacer. En el momento que Ariel (Sergio Momo) aparece por la puerta sabemos que esto acaba con él y Ana (Carolina Yuste) dándose un besito mientras los secundarios aplauden y o el niño o la abuela hacen una gracieta. Pero eso, si se hace bien, pues es una buena película. En este caso, una bastante divertida que a ratos se ceba con los personajes para darle emoción, pero en general los trata bien tanto a ellos como al público.

El título y parte de la «venta» de la película hacen sospechar de un humor de trazo bastante más grueso y chabacano que el que uno se acaba encontrando. Y chabacano no es un chiste de pedos, que alguno hay, sino uno que utilice la idiosincrasia de sus personajes para ridiculizarlos, en lugar de sacar el humor por las situaciones de contraste que se producen entre los contextos de los diferentes protagonistas. Vamos, que se ríe con lo que pasa, no de lo que pasa.

Sergio Momo está correcto en un papel que, aunque es el que tiene el arco de evolución más evidente, de últimas es el más plano, y Carolina Yuste defiende a su personaje con convicción. Pero los que están que se salen, como suele ocurrir en las comedias románticas, son los secundarios, con mención especial para Estefanía de los Santos, que se entrega tanto a las escenas cómicas como a las dramáticas de la matriarca de la familia, la cual se podría considerar casi una protagonista más del relato.

No lo persiguen por negro, lo persiguen por pobre

Sevillanas de Brooklyn: Very good partón de risa 2

Aparte queda el tema recurrente en esta santa casa de cómo la comedia es el último refugio de la conciencia de clase en estos tiempos de desideologización y egocentrismo que nos han tocado vivir. Aunque, obviamente, se enfocan desde el chiste amable y no se mencionan por su nombre, el choque de Ariel con la familia es una cuestión de clase, con sus chistes racistas a cuenta de la Semana Santa y el Ku Kux Klan, pero sobre todo por el «descenso» social que supone para él quedarse en ese pisillo que no llega a los 100 metros cuadrados de un barrio perdido.

El culmen de esta explicación llega cuando el protagonista sale a la calle un segundo en ropa deportiva y se queda tirado fuera porque no lleva llaves, sin móvil, ni documentación, ni hablar un pito de español. Como está en un barrio de la periferia de Sevilla, va vestido de cualquier manera, es negro y no tiene forma de comunicarse, acaba perseguido por la Policía e incluso por algún vecino también racializado. Porque a Ariel le tocan la moral por ser negro, pero en cuanto se aclara que es acomodado, solo sufrirá algún desprecio en horizontal, dentro de su clase, no desde abajo, con gente a la que él se permite despreciar -al principio, claro, que luego todo acaba bien- por tener menos, por ejemplo, capital cultural.

En fin, cuestiones de dinero aparte, la verdad es que Sevillanas de Brooklyn es una de las películas más agradecidas de ver que van a pasearse por la cartelera española estos meses. Graciosa sin ser tonta, tierna sin ser ñoña, emocionante sin ser manipuladora, con un reparto al que se le nota que se lo está pasando en grande y un concepto de la familia en un sentido extenso que es bonito sin moralizar ni idealizar. Vamos, ¿qué quieren ustedes más? Si encima se van a hartar de reír. Venga, al cine. Que luego, como siempre, solo la dejarán una semana con distribución decente…

Imágenes: Fotogramas de Sevillanas de Brooklyn.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Menú