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CRÍTICAS

Los buenos modales: Son las señoras bien

Entre el melodrama almodovariano y la 'buddy movie', la película de Marta Díaz se mantiene simpática y reivindicativa en la sencillez de su representación
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Los buenos modales arranca con el reencuentro en un funeral entre dos hermanas (Gloria Muñoz y Elena Irureta), enemistadas desde hace años. La casualidad quiere que, de pronto, ambas vuelvan a coincidir en el cumpleaños del nieto de una, amigo de la nieta de la otra. La amistad ha surgido porque sus cuidadoras y limpiadoras (Carmen Flores y Pepa Aniorte) son amigas y quedan mientras están con los niños. Al enterarse de que las dos abuelas son hermanas, las limpiadoras intentarán reconciliarlas.

Después de juntar la liturgia de la Semana Santa con el humor detrás de las costumbres religiosas en Mi querida cofradía (2018), Marta Díaz de Lope Díaz sigue revolcando los papeles de las mujeres en la comedia española con esta película de enredos con brotes dramáticos e interclasistas. La protagonizan tres de las cuatro protagonistas de aquella primera película (Gloria Muñoz, Pepa Aniorte y Carmen Flores), a las que ahora se une todo un must como Elena Irureta —en sustitución de Carmen Maura—.

Juntas componen un simpático y heterogéneo grupo de señoras que Díaz decide revolver. Presentada fuera de concurso en el Festival de Málaga 2023, Los buenos modales es una película simpática, de esas que se conforman con verte sonreír y no terminar de catalogarse, lo que favorece a su estilo, que a veces roza el melodrama almodovariano y otras la buddy movie. Sin desbarres ni alardes y con personajes bien definidos, Díaz ha hecho una película tan «casa» como el abrazo de una abuela.

Las señoras que nos perdimos

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Viendo Los buenos modales uno se pregunta cuántas películas de señoras maravillosas nos hemos perdido en el cine español a lo largo de las décadas. Qué de cosas y protagonistas de verdad se podrían haber hecho con actrices absolutamente on fire en su madurez como Rafaela Aparicio, María Isbert, Amparo Baró, Florinda Chico y un larguísimo etcétera. Probablemente lucirse en películas como esta, con el encanto de una clase media de comedias sin pretensiones que han ido poblando los hombres a lo largo y ancho de nuestras películas.

El universo de mujeres de Marta Díaz recoge la antorcha y empieza a enmendar la deuda que tenemos con nuestras abuelas y madres en su representación cinematográfica. Sin que se las vea reducidas a eso pero sin que dejen de serlo. Los buenos modales tiene además una diversidad de perfiles, tanto los tradicionales como los no tradicionales, y todos ellos apelan al papel de los cuidados y el trabajo doméstico de una forma amplia y sin perder el sentido del humor. Lo único que se podría salir de una costumbre nuestra es una sororidad entre clases (ay, lo de los acentos) quizá demasiado idealizada o forzada.

Los buenos modales detrás de un tupper

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Además de la comedia que hay en la mirilla y el tupper, seña de identidad, Díaz se preocupa por darle al todo un cierto aire de destinos imposibles y pasados dolientes que parecen sacados de una película de Pedro Almodóvar. Es una cita evidente, incluso en el tono y la paleta de colores de la fotografía, pero que funciona: le da un necesario dramatismo al enfrentamiento entre hermanas, que se administra y se mantiene también con gusto. Así se mantiene viva la anecdótica trama.

A las cuatro actrices protagonistas, impecables, Díaz también demuestra mano en la dirección de actores con una serie de secundarias de altura que van desde toda una Inma Cuesta hasta habituales del cine andaluz como María Alfonsa Rosso o Tamara Casellas. En las palabras y los gestos de sus intérpretes es, de nuevo, donde una película de como Los buenos modales encuentra su sentido y donde podría llegar también a su público, que existe. Reivindicándolas a ellas, que nunca pudieron pretender lo que estas señoras tampoco buscan.

La puedes ver online en

Imágenes: Fotogramas de Los buenos modales – Warner España (Montaje de portada: Cine con Ñ)

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, en 2018 cofunda y dirige el medio especializado Cine con Ñ.

Twitter: @artena_