On the go plantea el viaje, en un descapotable y sin rumbo fijo, de Milagros (Julia de Castro) y Jonathan (Omar Ayuso). Ella huye de una cita para su inseminación artificial; él necesita escapar porque acaba de incendiar el local de la persona que le arruinó la vida. Juntos cogerán el coche, y por el camino se encontrarán con todo de tipo de personas y situaciones mientras siguen inquietos por su futuro y les persigue el pasado.
Llega a Filmin una de las sensaciones españolas de la temporada de festivales de 2024. María Gisèle Royo y la propia Julia de Castro han ido recolectando selecciones y premios con esta película a la carretera (road movie) que recoge la estructura e inicio deCorridas de alegría (1982), esa película libertaria tan de la Transición de Gonzalo García Pelayo en la que dos hombres viajaban en coche por Andalucía en busca de la novia de uno de ellos.
Como la de García Pelayo, On the go es una película que abraza lo inesperado y el gusto de pasar por todas las convenciones para saltárselas —las narrativas, por lo menos—. A ello le añade un vacío existencial de fondo que le da una potente amargura a las imágenes, complementadas por un interesante acercamiento a lo físico y su complemento musical. Es también verdad que esta autenticidad se diluye cuando se ven concesiones en busca de una validación externa.
On the go, amigas y cuerpos
A diferencia de lo que se ve en la alocada e imperfecta película de García Pelayo —los hermanos hacen un cameo en On the go, para cerrar el homenaje—, aquí sus dos protagonistas buscan desesperadamente no lo que tuvieron en algún momento, sino lo que no tienen aún. Una insatisfacción vital que no saben cómo afrontar estos dos niños grandes: ella, en su contradictorio deseo de ser madre; él, en su huida hacia adelante para liberarse de las cadenas de su trauma.
Una voluntad —típicamente burguesa— que el filme consigue no tomarse demasiado en serio y que, al mismo tiempo, le da una cierta identidad en el tono y características de sus personajes. Julia de Castro y María Gisèle Royo combinan muy bien este absurdo que les rodea —junto a convenciones de los géneros cinematográficos— con la movitación psicológica que les guía. Una mujer y un hombre homosexual (una forma de actualizar/corregir lo que no se veía en la male gaze de Corridas de alegría), amigas, que buscan su camino personal hundido.
Esto lo hacen especialmente bien en la continuidad que representan los cuerpos en la película, dándoles una cierta resignificación tanto desde la performance (la música, el baile…) como en la expresión sexual de los mismos, contradictoria y conflictiva para sus protagonistas. Royo y de Castro, artista multidisciplinar, plantean la amistad de sus protagonistas, que es el planteamiento de fondo, como una forma de hilar estas formas físicas que se acaban dando la mano. En su tercio final, la película coge una fuerza tremenda a partir de estas ideas.
Un espacio de fondo
Todo ese planteamiento, que tiene esa fuerza también imperfecta que da el celuloide, se aleja un poco de su objetivo de espontaneidad cuando se percibe que hay un cierto desapego o cálculo hacia el contexto. Una de las partes de mayor valor de Corridas de alegría es que captaba una cierta forma de ser en Andalucía y de sus gentes. En On the go, pese a rodarse también en el sur de España, los espacios son fondos con los que interactuar, solo en función de los cuerpos.
Aunque esta corporeidad tenga una cierta vinculación con el planteamiento que hablábamos en el bloque anterior, sí que hay un empeño en colocar una dimensión folclórica durante varios fragmentos. Esto desenmascara una cierta pose en la propuesta: los lugares son espacios que no dicen nada sobre el contexto real en el que se produce la acción de la película. No hay más que referencias a símbolos que parecen puestas para los ojos exteriores de algún programador de festivales, pero que convierten la propuesta en algo mucho más artificial de lo que parece.
Hagan el ejercicio: pónganse el inicio de Corridas de alegría en FlixOlé y compárenlo con el de On the go. En la de García Pelayo hay plano general y vida colectiva, hay interacción con la gente y el espacio. La gente tiene rostro y voz. En la de de Castro y Gisele Royo, es ella la que ocupa casi todo el plano de la calle, completado por una voz en over y una técnica de «freno» de los fotogramas. La propia elección del formato 4:3 es una declaración de intenciones indie muy cuestionable en una road movie. Es ensimismamiento individual frente a la vida colectiva de la película de 1982.
Es interesante ver las ataduras de una película como On the go. Tiene una historia de amistad con muchísimas ideas frescas y un planteamiento relacionado con lo físico muy potente. Pero, como hija de su tiempo pendiente de la mirada externa del cine global, su insumisión y ansia de libertad es mucho menos original de lo que ella misma se cree. En cualquier caso, un filme estimable, con una bonita historia de amistad de fondo. Es lo que nos ha tocado vivir.
Desde sus primeros amores adolescentes hasta el descubrimiento de la comunidad queer de Toulouse, Irene explora su relación con las normas sociales y las del propio colectivo. Queer me es un viaje vital, político y generacional que, a través de material de archivo, recuerdos personales y registro documental actual, construye una mirada íntima y coral del movimiento transfeminista desde la casa okupa TDB.
Lo que tienes que saber
Protagonizado por la propia directora, es un testimonio íntimo, político y generacional del movimiento queer en Toulouse. Una mirada a la identidad queer contada en primera persona.
Productora: Quinchoncho Label, Forty Entertainment, The Breathe Project, The deNovo Initiative
Sinopsis
Explora la sordera a través de la música, siguiendo a Jennifer, Gabriel y José, tres músicos sordos de Venezuela, mientras afrontan el reto de llevar a escena, por primera vez en lengua de señas, Fidelio de Beethoven, bajo la batuta de Gustavo Dudamel. La película muestra el aislamiento que los protagonistas experimentan por ser sordos, comprendiendo que la música no solo es su refugio, sino su salvación y su esperanza.
Lo que tienes que saber
La película narra la historia detrás de la producción de la ópera Fidelio desde la génesis del proyecto hasta su emocionante estreno en la ciudad de Caracas. El canto de las manos recorre la vida de Jennifer, Gabriel y José, tres músicos sordos de Venezuela, que deben superar adversidades para dar vida a Fidelio de Beethoven, en su primera puesta en escena en lengua de signos, bajo la dirección del mundialmente reconocido director de orquesta, Gustavo Dudamel.
Pequeño relato desgarrado sobre qué hacer frente al fin del amor, sostenido por su dirección naturalista y sus actores (Asia Ortega, destacada), que mejoran lo escrito
Fragmentos cuenta la historia de una pareja, joven pero casada desde hace casi 10 años, que se ha ido a Lanzarote a intentar reflotar una relación a la deriva. Los anfitriones de la casa que han alquilado son otra pareja, ya madura, que parece estar en su mejor momento, a punto de casarse. Pero pronto los planes de unos y otros empezarán a resquebrajarse.
Asia Ortega y Manu Vega, por un lado, y Emma Suárez y Juan Luis García Sánchez, por el otro, son las dos parejas protagonistas de este drama volcánico sobre el ocaso de las relaciones de pareja. El hiperactivo Frank Ariza es el autor del guión de esta película a la que el director Horacio Alcalá ha dado hechuras, ritmos y texturas de cine naturalista.
Preseleccionado al Goya 2026 a Mejor Cortometraje de Ficción, el corto de Ed Antoja convierte un crimen en el monte en una atmosférica puerta de entrada a lo que se esconde tras nuestra relación con el medio ambiente
Desde el más allá, una voz anuncia su dolorosa muerte. Las autoridades certifican la escena de un terrible crimen, del que iremos sabiendo cada vez más a medida que avanza la historia. Así arranca Donde se quejan los pinos, el oportuno thriller rural que ha entrado en la preselección de Mejor Cortometraje de Ficción para los Goya 2026.
Con Ramón Barea, Almudena Amor, Francesc Orella y Víctor Solé en su reparto, este cortometraje se ha ido abriendo paso en el panorama de festivales y en la temporada de premios con una propuesta atmosférica y policial que contiene un mensaje sociopolítico y alerta sobre la peligrosa situación de nuestros bosques y entornos rurales. Es un tema que, después del peor año de incendios en España desde que hay registros, resuena con fuerza.
Donde se quejan los pinos está dirigido por Ed Antoja, cineasta que, tras experiencias como el largometraje documental When a dream comes true(2019), se ha lanzado a dirigir su primera ficción pura. En entrevista para Cine con Ñ, Antoja enmarca el origen del proyecto dentro de un proceso más amplio que va en la misma línea de compromiso: «Estábamos en fase de desarrollo de un largometraje con un enfoque muy similar: un thriller dramático que detrás esconde un mensaje de denuncia de un tema medioambiental». Para Antoja, hacer el cortometraje previo ha sido la forma de adentrarse en ese campo y adquirir experiencia.
Donde se quejan los pinos, un corto sobre una tierra que siente
A muchos gallegos, lo de ‘Donde se quejan los pinos’ le puede sonar de algo. Todo un himno local como Miña terra galega, la versión de Siniestro Total del Sweet Home Alabamaincluye ese verso —recogido, a su vez, del poema Os pinos, de Eduardo Pondal—. Y ahora el corto remite también a ese mismo imaginario de Siniestro Total y de Pondal: el bosque de pinos como ente vivo al que hay que escuchar.
La película está contada desde la mirada de este espacio humanizado, con una perspectiva que va cambiando: «Primero está la idea de presentar el bosque con su grandiosidad y su vida, su energía», comenta Antoja, que nos hace fijarnos en un detalle: «Luego cada una de las escenas empieza con una agresión al bosque». Y así hasta llegar al final. Para el director era importante que el lugar «pudiese ser también un observador de la historia», y construir así un lenguaje que desplaza el eje del relato del ‘quién lo hizo’ a un ‘qué hemos ido haciendo aquí’.
El thriller se pone al servicio de esos preceptos; el juego de flashbacks deja que la acumulación de gestos sobre el monte —económicos, legales, cotidianos— acabe colocándolo al mismo nivel que los conflictos personales que desencadena. Una vocación humanista, de cine social pensado para el público que, dice Antoja, es fundamental en todos los proyectos que impulsan desde su productora, La Diferencia: «Siempre decimos que queremos contar historias que intenten cambiar las cosas, mejorarlas, pero con aproximación a grandes audiencias».
Con un tema hoy tan sensible como el de los incendios y sus razones, Antoja reconoce también que se sentía algo inseguro sobre cómo se iba a recibir el corto entre las comunidades rurales, las más afectadas por el fuego. Y ha acabado siendo de lo más satisfactorio de Donde se quejan los pinos: «Es donde mejor recibimiento hemos tenido, ha sido muy bonito», comenta Antoja, que cita el calor del Festival Plasencia Encorto, celebrado en una de las zonas más castigadas, donde recibieron el Primer Premio: «La recibieron de una forma que me hizo pensar, primero, ‘vale, no estoy diciendo ninguna barbaridad’ y, segundo, ‘lo ven como un mensaje necesario'».
A la hora de hablar del planteamiento cinematográfico de Donde se quejan los pinos, Antoja lo sitúa explícitamente en el terreno del thriller, del que se declara seguidor: «Es el género que más consumo y más me gusta como espectador», nos cuenta. Para él, que se ha formado en Estados Unidos, el reto era que «fuera creíble que pasara aquí en España, pero que a la vez tuviera ese look que remitiera a los códigos comunes del thriller; que nos llevara a esa atmósfera de nunca ver el sol, de cielos tapados, vestuarios desgastados y personajes con arrugas».
Desde una paleta de colores que tira hacia los negros, verdes y ocres, se va componiendo este thriller rural que también busca una sensación de anclaje en el tiempo. «La idea era ambientar la historia de una forma que no se pudiese situar exactamente en el tiempo. Podría haber pasado hace 5, 10, 15 o 20 años». Según el director, anclar visualmente a los personajes en ese pasado también tenía que ver con el mensaje que querían mandar: «Para dejar atrás todo esto e irnos hacia otro estilo de vida, hacia otra relación con el medio ambiente».
Pese a las dificultades de un rodaje invernal, nocturno y en medio de la naturaleza, el mayor desafío para Antoja, por ser su primera gran experiencia, fue la dirección de actores: «Era lo que me daba más miedo, pero también lo que me apetecía más», comenta, asegurando que puso especial hincapié con los actores en que «entendieran que, en esta historia y en todas las que me interesan, no hay buenos ni malos. Hay personajes que se sitúan en un lado u otro del debate moral, pero por las razones que cada uno defiende, por cómo ven las cosas».
Tras su recorrido en festivales durante 2025, llega la preselección de los Goya. Antoja valora la importancia práctica que tiene llegar a estar nominados en los Premios de la Academia de Cine (los puntos que da para levantar futuros proyectos), pero también la exposición que ofrece para que Donde se quejan los pinos pueda acercarse al público: «Creemos profundamente en las historias que contamos y pensamos que esta es relevante y necesaria. Cuanta más trayectoria y más exposición mediática tenga, pues será mejor porque llegará a más gente».
FlixOlé estrena la única película de Juan García Atienza, que mezcló la influencia del neorrealismo y la comedia italiana con la crítica social y un reparto internacional encabezado por el eterno Pepe Isbert
No es neorrealismo, no es comedia, no es Nuevo Cine Español. Los dinamiteros (1964), de Juan García Atienza, es una película tan amable y divertida como difícil de encajar, estrenada en un momento en el que pasó desapercibida pero con un pulso narrativo, una crítica social y una fuerza cómica impropias de la ópera prima que realmente era. El pódcast Contingentes y Necesarios vuelve a ella gracias a su estreno en FlixOlé, que la descubre de nuevo para el público actual.
Una coproducción con Italia de José Luis Dibildos y Ágata Films que tenía ambición de éxito internacional y contó con un reparto de estrellas internacionales más que veteranas: la mexicana Sara García, el italiano Carlo Pisacane y el españolísimo Pepe Isbert. Tres jubilados en el Madrid de los 60 que, hartos de los abusos de la mutua que les paga la pensión, deciden atracarla a golpe de cartucho de dinamita.
Arturo Tena y Jose A. Cano analizan este filme entre el clásico olvidado y la película de culto, muy influida por el cine italiano de la época y que reflejó la actualidad de su época, con los cambios en las ciudades, las familias… y las pensiones del Madrid de los 60. Una pequeña obra maestra que se ve con una sonrisa y cuyos temas siguen extrañamente de actualidad incluso en sus aristas más afiladas.
Escucha el pódcast sobre Los dinamiteros, de Juan García Atienza
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Emma Lustres es la primera mujer que recibe en solitario la Medalla de Oro de los Premios Forqué, un reconocimiento a la trayectoria que se ha ganado con éxitos como 'Celda 211', 'Cien años de perdón' o 'El correo'
Emma Lustres (O Grove, Pontevedra, 1975) recibirá este sábado 13 de diciembre la Medalla de Oro de los Forqué en reconocimiento a toda su trayectoria. En 2003 fundó junto a Borja Pena la productora Vaca Films, con la que han firmado producciones como Celda 211 (2009), de Daniel Monzón, o Cien años de perdón (2016), de Daniel Calparsoro, marcando una época en el thriller.
Será la primera mujer que recibe el galardón en solitario —Beatriz de la Gándara lo compartió con Fernando Colomo en 2021—, un reconocimiento a toda una trayectoria en la producción en el que toma el relevo a José Luis Garci y que han recibido figuras como José Frade, José Antonio Félez, Eduardo Campoy o Carlos Saura.
Con Cine con Ñ se sienta a hablar haciendo un hueco en mitad de la promoción de unos de sus últimos títulos, Golpes, la ópera prima de Rafael Cobos. Con nosotros reflexiona sobre su trayectoria, la visibilidad de la figura del productor y cómo ha cambiado la profesión en estos 20 años, desde la llegada de las plataformas hasta los cambios en los presupuestos o el papel de las administraciones.
Guión: Ion de Sosa, Chema García Ibarra, Burnin’ Percebes, Julián Génisson, Lorena Iglesias
Reparto: Lara Gallo, Elías Hwidar, Ada Tormo, Christina Rosenvinge, Paula Gala, Maria Llopis, Luka Peros, Sofia Asencio, Manolo Marín, Moisés Richart, Lorena Iglesias, Julián Génisson, Pilar Guerra
Fotografía: Cristina Neira
Música: Xenia Rubio
Productora: Apellaniz & De Sosa, Jaibo Films, La Fabrica Nocturna Cinéma, Umbracle Cine
En la víspera de San Juan, un día propicio para la magia, un grupo de jóvenes que se han colado en una piscina de una lujosa casa son atacados por tres feroces perros que los mantienen prisioneros. Mientras tanto, los vecinos se reúnen en una fiesta en una villa cercana para celebrar el comienzo del verano.
Lo que tienes que saber
Tras Mamántula, mediometraje nominado a los Goya, Ion de Sosa vuelve con esta fábula buñueliana sobre la ceguera de la burguesía. Tras pasar por Locarno, Sitges y ganar premios en Márgenes, se estrena en cines esta propuesta que funde lo fantástico con un trasfondo de crítica a la pasividad social.
Año 1943, plena guerra en Europa. Franco ha bloqueado el paso de judíos que huyen de la represión nazi por los Pirineos. En la aduana de un pueblo fronterizo, Manel Grau, un funcionario con pasado republicano, decide contravenir las órdenes ayudado por Juliana, una vecina del pueblo, y Jerôme, un pasador francés. Entre todos inician una cruzada para ayudar a huir a tantos judíos como sea posible. Es entonces cuando Manel se verá atrapado en una peligrosa odisea que despertará en él y en su mujer Mercé viejos fantasmas de la todavía reciente guerra civil española.
Lo que tienes que saber
Spin-off de la película conocida como A ciegas (2018), thriller apocalíptico protagonizado por Sandra Bullock. Ahora los hermanos Pastor (Hogar) vuelven al universo escrito por Josh Malerman para contar la historia de qué estaría pasando en la ciudad de Barcelona ante la presencia que mata al mirar.
Después de pasar por Locarno o Sitges, Ion de Sosa presenta 'Balearic', una película que confronta al espectador con una mezcla de terror y tensión fantástica, en clave social
Ion de Sosa (San Sebastián, 1981) se ha consolidado como uno de los cineastas más interesantes del panorama español. El director vasco ha venido construyendo una filmografía que combina elementos costumbrista con elementos fantásticos en producciones de bajo presupuesto, cuya singularidad ha captado la atención tanto de festivales nacionales como internacionales. Obras como Sueñan los androides (2014), Leyenda dorada (2019) o Mamántula (2023) ya le habían granjeado un espacio propio dentro del género fantástico.
En la última edición del Festival de Sitges, Ion de Sosa presentó Balearic, su último largometraje, seleccionado en la Sección Oficial Fantàstic en Competición. La película, una coproducción entre España y Francia, confronta al espectador con una mezcla de terror y tensión fantástica, en clave social.
Con este nuevo trabajo, De Sosa no solo refuerza los rasgos que ya definían su estilo, sino que parece dispuesto a seguir explorando los límites del cine fantástico con una renovada ambición narrativa y formal. Ahora explica sus claves en esta entrevista.
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