Clásicos del cine español
‘La Tercera Vía’: cuando José Luis Dibildos inventó el cine para la clase media urbana

Imágenes: ©FlixOlé. Montaje: ©Cine con Ñ
En los años 70, el cine español parecía dividirse en dos ramas irreconciliables: o comedias comerciales del pre-Destape centradas en el macho ibérico persiguiendo suecas, o cine de autor restringido casi exclusivamente a festivales y considerado poco accesible. Pero en 1971 el director Roberto Bodegas estrenó Españolas en París, que, aparentemente, no era ni una cosa ni la otra. Y su productor, José Luis Dibildos, inventó una etiqueta para ello. Lo llamó ‘La Tercera Vía’.
«La de ‘La Tercera Vía’ era una etiqueta comercial, pero también la usamos para definir un cine que respondió a las necesidades de la nueva clase media que estaba surgiendo en el país desde los 60″, explica Ana Asión, profesora de la Universidad de Zaragoza y especialista en el tema, que en 2022 publicó el ensayo La tercera vía del cine español.
«Dibildos conoce perfectamente las comedias comerciales del desarrollismo, pero ve que hay hueco para un público nuevo, al que hablarle de la influencia de EE. UU., del mundo de la publicidad, de cómo ha cambiado todo en el tema sexual», añade. «Lo hace desde la comedia, porque quiere llenar el cine, pero en una clave diferente a la comedia comercial anterior».
Este noviembre, FlixOlé ha recuperado, por primera vez en streaming, algunos de los títulos que Dibildos produjo y «vendió» con esa etiqueta: Españolas en París (1971), Tocata y fuga de Lolita (1974), Los nuevos españoles (1974), Mi mujer es muy decente, dentro de lo que cabe (1975), Libertad provisional (1976) y Hasta que el matrimonio nos separe (1977). La plataforma los ha reunido todos en una colección especial.
Mi mujer es muy decente, dentro de lo que cabe
«Roberto Bodegas, como director, que firma varias de esas películas, sí tiene un compromiso político, pero Dibildos no. Él quiere algo comercial, que refleje la actualidad, como hacían otros cines, pero que muestre la realidad de otros segmentos sociales, que no tienen un espacio en el que identificarse», insiste Asión.
Para la experta, 1974 es el año clave de aquel movimiento, con Tocata y fuga de Lolita, Los nuevos españoles y Vida conyugal sana, las dos últimas de Bodegas y la primera de Antonio Drove, otro director clave de esta etapa. Desde el humor, reflejan a jóvenes que se van a vivir juntas sin sus padres o cohabitan con sus novios, o una compañía de seguros en crisis que absorbe una firma americana, fenómenos más «modernos» y cercanos a la experiencia de ese nuevo público al que aspiraba el productor. La emigración, el machismo, el contraste generacional o el divorcio aparecen en el cine español.
«Tiene a estrellas de la comedia de entonces, como José Sacristán o Concha Velasco, y pone títulos que, por ejemplo, a otra actriz fundamental para Dibildos como es María Luisa San José le parecían horribles, como La mujer es cosa de hombres o Mi mujer es muy decente, dentro de lo que cabe. Pero el enfoque ha cambiado: ya no es el del hombre del pueblo que llega a la gran ciudad, sino el de un trabajador de una empresa de publicidad, por ejemplo», añade Asión.
El guión de Mi mujer es muy decente contará además con nombres como Manuel Summers, Chumy Chúmez o José Luis Garci. Es una comedia sobre cuernos y parejas que se persiguen, pero que critica la hipocresía de la sociedad de la época y deja al personaje de Sacristán, a su manera, como el ‘malo’, que juega con mujeres que se rebelan contra él.
La experta considera que la etiqueta de ‘Tercera Vía’ sólo debería aplicarse al cine producido por Dibildos desde Ágata Films, y, de hecho, la circunscribe a los siete años que separan Españolas en París de Hasta que el matrimonio nos separe.
«A veces se incluye el cine que van a hacer en aquella misma época José Luis Garci y González Sinde en la Transición, que es comercial pero también tiene un componente de autor. Yo no lo incluiría… pero Garci precisamente aprende de lo que estaba haciendo Dibildos, porque se ha formado como guionista con él», aclara la profesora.
‘La Tercera Vía’ y el cine de autor actual
«Libertad provisional, en el 76, ya no funciona tan bien como las anteriores», apunta Asión en su análisis. A veces catalogada como cine quinqui, de nuevo dirigida por Roberto Bodegas, cuenta la historia de amor entre una vendedora a domicilio que es prostituta a tiempo parcial para mantenerse y un ex presidiario, a partir de un guión de Juan Marsé.
«La Transición hace que se pueda empezar a hablar de algunos temas de otra manera, que la gente pida un cine más político, y ahí el enfoque de Dibildos se queda un poco atrás», comenta la experta. «Es de las pocas que es un drama, y tiene esa aspiración más social. Dibildos no está tan interesado en eso, es un nicho que ha detectado… y ese nicho empieza a desaparecer».
Para Asión, el cine de Jaime de Armiñán, el del mencionado Manuel Summers u otros como José Luis García Sánchez «también se salen de los cajones de ese momento. ’La Tercera Vía’ no está aislada, e incluso marca un tipo de cine que se seguirá desarrollando durante los 80″, añade.
Para Asión, «la cultura en general, y el cine en este caso, se suelen adelantar a la política en reflejar los cambios en la sociedad. Y Dibildos, en este caso, vio cómo existía ese camino de la opción intermedia, la UCD que gana las primeras elecciones, por ejemplo, y cómo iba a ser la Transición».
A partir de ahí, ese público formado, de clase media, con inquietudes sociales y políticas «empieza a ser el que manda en el cine, de alguna manera, y ese tipo de películas, comerciales pero de autor, se convertirán en la norma. A mí me han preguntado: ‘¿y Amenábar no sería ‘Tercera Vía’?’. Y sí, probablemente sí. Almodóvar, Trueba, Bayona… la mayoría de grandes directores de los últimos 40 años vienen del camino que abrió Dibildos».
Puedes ver las películas de ‘La Tercera Vía’ en FlixOlé.


Jose A. Cano


