En el año 2045 España se ha convertido en un dictadura militar tras una Tercera Guerra Mundial que agravó la crisis climática y que provocó la aparición varias cepas de enfermedades consideradas incurables. En un Madrid dividido entre ricos y pobres por una valla infraqueable, una familia del lado malo debe infiltrarse en la parte privilegiada para rescatar a su hija.
Spoilers leves. Más o menos.
Es fácil enumerar los referentes de La valla. El post-apocalipsis, ya casi rozando el género documental a estas alturas del partido, es una tendencia de la ficción recientede la que España tampoco se ha librado. El cuento de la criada. Apocalipsis suave. Hijos de los hombres. Hajira. V de Vendetta. El hoyo. Hasta El barco. ¿Se acuerdan ustedes de El barco?
También puede servir de «inspiración» a las situaciones que en la serie se reflejan cualquier reportaje de actualidad sobre la franja de Gaza, porque como ha recordado el creador de la serie, Daniel Écija, ya se vive así en muchas partes del mundo. Y más con el añadido extra de la pandemia, que «no existía» en el mundo real cuando se grabó la serie. Si no se hubiese estrenado en ATresPlayer Premium ya en enero casi se podría sospechar de un muy inviable rodaje exprés.
Franquismo del Futuro Pasado
Respecto al género post-apocalíptico en el que se ubica innova poco, más bien se diría que intenta concentrar el máximo de tropos del mismo en el menor espacio posible. El interés aquí reside en la habilidad para acometer la superposición y la españolización de los mismos -el personaje de Olivia Molina paseando junto a un Museo Reina Sofía devastado-, con numerosos guiños políticos o históricos locales nada inocentes.
En ese sentido La valla no se esconde demasiado: el futuro es ahora, pero también es el pasado. Los policías y militares del futuro estado dictatorial visten al estilo de las SS, probablemente porque se trata de los mejores uniformes de supervillano jamás diseñados. El hijo de la casa privilegiada se llama señorito Iván, al que le deseamos que tenga cuidado con subirse a los árboles. La familia protagonista depende de cartillas de racionamiento para sobrevivir.
Écija ha explicado que en parte se debe a su preocupación por la falta de memoria histórica de las nuevas generaciones. Como ya hizo en su momento El ministerio del tiempo, la ciencia-ficción española nos vuelve a advertir que la peor distopía futura es volver atrás.
De esta manera, las referencias estéticas de La valla están a veces más cerca del Paracuellos de Carlos Giménez, El laberinto del fauno de Guillermo del Toro o cualquier ficción ambientada en las dictaduras argentina o chilena -esa inclusa de niños robados- que en Minority Report, por decirlo así. De hecho la parafernalia de la dictadura es lo suficientemente mixta para tener referencias a cualquiera que a usted se le pueda ocurrir de las del siglo XX, pero, fundamentalmente, es nazi.
Por otro lado la vestimenta y caracterización del personaje de Unax Ugalde pasarían perfectamente por la de un resistente de la Francia ocupada… o un maquis republicano tras las líneas enemigas. También, regresando a Gaza, de cualquier inmigrante, ingeniero agrónomo que tiene que lavarse bien las manos y entrar por la puerta de servicio. Los españoles intentan pasar el Estrecho para huir hacia la libertad. Oh ironía de ironías. En El día después de mañana de Roland Emmerich ya hacían algo así.
Un público en busca de catarsis
Ya en el primer capítulo aparece una escena que nos es tristemente familiar, por ejemplo en medio de la actual vuelta al cole: colas para test rápidos de inmunidad al virus. La valla le da una vuelta de terror cuando una niña es separada de su familia, en un giro más cercano a criticar las políticas migratorias de EEUU -o la Unión Europea- que a plantearnos ningún inverosímil escenario futuro. Al fin y al cabo, es a lo que remite su título. Más a Melilla que a Mad Max.
El estreno en abierto de La valla en Antena 3 y Netflix estaba previsto para la pasada primavera, en cuanto finalizase su emisión en ATresPlayer Premium, pero muy sabiamente la plataforma decidió reservarla para más adelante. Quizás una ficción en la que Madrid está cerrada al resto de España y en la que los pobres se contagian mientras los ricos viven en burbujitas de privilegios culpándolos de todo no sea lo más cómodo de ver en este momento, pero mucho peor habría resultado cuando los fallecidos diarios se contaban por cientos.
La enfermedad -o enfermedades- de La valla no son exactamente como nuestra COVID-19 y la búsqueda desesperada de una cura es parte troncal del argumento de esta primera temporada. Así que de nuevo será irónico, aunque ya consciente y buscado por el momento del estreno, que se alternen los capítulos de experimentos de dudosa ética -no ya El cuento de la criada sino hasta el Mengele de Los niños del Brasil se pasea por aquí- con las noticias reales de parones en la investigación de la vacuna de Oxford.
La serie se podía haber quedado escondida en un cajón unos meses más, incluso a pesar de que ya la hubiesen disfrutado los suscriptores de ATresPlayer Premium. Pero se ha decidido seguir adelante como estreno de otoño porque los programadores han percibido que ya no había peligro. Que la campaña previa había asentado la idea de la serie que «se adelantó» a la pandemia y porque ya existe un público resabiado en busca de catarsis.
La distopía somos nosotros
Por eso el argumento de La valla busca más el drama familiar de los personajes de Ugalde y las Molina, madre e hija, que retratarnos los tejemanejes políticos de la dictadura, aunque igualmente se reflejen. Esos nazis decadentes que secuestran niñas en prostíbulos o esos señoritingos orgullosos que te ofrecen lo blanco del jamón como si te hiciesen un favor. Se ha criticado el «costumbrismo del futuro» que la serie se autoimpone, pero desde aquí no podemos dejar de considerarlo un acierto.
En parte porque así se empatiza más fácil con los personajes. Se identifica uno antes con un padre que quiere reunirse con su hija o con una matriarca que intenta que su familia sobreviva en un mundo sin esperanza que con un nazi que conspira para moverle la silla a otro nazi. Se nota que Daniel Écija y su equipo lo saben.
Pero también porque a las distopías se viene a purgar miedos reales, como a las películas de terror. Y lo que de verdad nos espanta no es que los políticos conspiren, sino vernos atrapados en una vida de miseria, sin esperanza ni perspectivas de futuro para nosotros ni nuestros hijos. Obligados a sobrevivir en un mundo en donde la ley nos deje completamente desamparados frente al fascismo y el capitalismo. Convertidos en carne al servicio de los poderosos.
Como ya le pasa a mucha gente en el mundo ahora mismo y como les ocurrió a nuestros abuelos. Algo que La valla nos recuerda constantemente.
El thriller español suma una nueva pieza a la colección con el estreno de El practicante en Netflix, que sigue apostando por el género en nuestro país tras el buen resultado de Hogar en marzo. La película, dirigida por Carles Torras (Callback), gira entorno a un transformado Mario Casas, que interpreta a un técnico de emergencias que desata sus obsesiones tras sufrir un accidente que le deja postrado en una silla de ruedas.
El origen de la historia de El practicante se encuentra en una conocida figura psiquiátrica: la del perverso narcisista. Torras empezó a construir la película a partir del interés que le despertó este perfil sociopático, que describe así para Cine con Ñ: «Los perversos narcisistas son personas tóxicas, nocivas, que se nutren del sufrimiento de las personas que tienen cerca. Depredadores en busca de presas. Se pueden esconder bajo una apariencia amable, pero son puros manipuladores».
A partir de ensayos clínicos y conversaciones con psiquiatras, se fue puliendo el guion y transformando a este perfil del perverso narcisista en un personaje de ficción: Ángel, el protagonista de El practicante. Torras insiste también en la importancia de Mario Casas este aspecto, con el que trabajaron de forma muy estrecha en el proceso creativo de darle forma: «Mario se toma muy en serio su trabajo, de una forma casi obsesiva. Estuvo también muy sumergido durante todo el rodaje, intentando buscar siempre la verdad».
A Ángel -y a Casas, que convivió también con una silla de ruedas- se le plantea la dificultad de tener que desenvolverse con una discapacidad. «Queríamos situar a este sociópata en una situación extrema y preguntarnos qué haría en esas condiciones tan difíciles. La silla de ruedas le impide conseguir sus objetivos por sus propios medios. Eso lo hace aún más manipulador y controlador si cabe para ingeniárselas».
Torras asegura que se puede encontrar al perverso narcisista y su «egocentrismo exagerado» en cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana. En El practicante Ángel actúa sobre todo en los márgenes de la pareja, centrándose en su novia Vane (Déborah François). «El perverso narcisista trata de atrapar a su presa mediante un vínculo emocional y someterla. En la pareja usan la intimidad para absorber y controlar todos los movimientos de esa persona», dice el director catalán.
Estas personas pueden ir transformando su forma de actuar según avanza la relación, según el cineasta: «En un principio puede crear un contexto muy excitante y romántico. Pero, poco a poco, una vez has caído en sus redes, empiezan a cambiar su comportamiento. Creo que estos modelos de relaciones tóxicas son muy habituales, y (el vínculo de Ángel y Vane) nos servía para hablar de este tema».
En esta intimidad de pareja en la que actúa Ángel, la película se mueve durante muchos minutos en el interior de un piso. Así explica Torras el reto: «Lo que más me preocupaba era que los espacios transmitieran esa atmósfera angustiosa e inquietante que buscábamos. Me di cuenta que teníamos que hacerlo en un plató y no en un piso existente porque necesitábamos una distribución determinada. La diseñamos primero sobre papel y luego en 3D».
El practicante se postula así como un thriller marcadamente psicológico, en el que Torras busca la tensión a partir del interior de un personaje con estas difíciles e imprevisibles características. «Quería explorar la mente perturbada de un personaje que no sabes cómo van a reaccionar o de lo que es capaz de llegar a hacer. Creo que la película tiene elementos que no son habituales en el género», dice el director.
La asamblea de la Academia de Cine celebrada el pasado sábado 12 de septiembre se saldó con la renovación prevista de los cargos de vocales en las especialidades pero también con críticas por los polémicos despidos del pasado julio y el estado de las cuentas de la institución. Varios académicos expresaron su descontento en redes sociales y no se descarta que se pida una asamblea extraordinaria, aunque de momento no se ha tomado ninguna medida en ese sentido.
Además de la votación de las vocalías de especialidad, prevista en el orden del día de la asamblea de la Academia, se dio repaso a las cuentas y se discutió, aunque no estuviese incluido en dicho orden, del polémico despido de tres trabajadoras de la Academia el pasado julio.
Por otra parte, las tres trabajadoras han denunciado a la Academia para que se reconozcan sus despidos como improcedentes. Como explicó en su momento el abogado de las mismas a Cine con Ñ, se trata de un reconocimiento «moral, no económico», dado que la institución ofreció a las despedidas la indemnización máxima posible, la que correspondería por despido improcedente en lugar de despido por causas objetivas, en este caso económicas, que es el que ha alegado en todo momento la Academia.
En varias intervenciones se dijo y es esencial esto, la Academia es una asociación de profesionales del cine, no es una empresa que se mida su labor en coste/beneficio. Por lo tanto, los argumentos en esa línea no deberían tener validez.
Estos ceses han sido muy criticados durante las últimas semanas porque se cuestionaba que realmente la situación económica de la institución fuese tan mala como para justificarlos. E incluso se apuntaba a que, si lo era, la actual directiva debía dar explicaciones sobre el rápido deterioro de las cuentas desde el superávit de 2019. Las voces críticas, como informó Cine con Ñ, se plantearon convocar una asamblea extraordinaria para examinar las cuentas si no se daba respuesta en la convocatoria ordinaria.
Las mismas fuentes consultadas por Cine con Ñ advirtieron que dicha medida no está descartada pero no se tomará de manera inmediata. Aunque el descontento con las explicaciones se mantiene y varios académicos expresaron en redes su decepción con que no se tratase el tema en más profundidad en la asamblea de la Academia del pasado sábado, aún no se han movilizado.
Entre otras circunstancias influye también la inminente celebración del Festival de San Sebastián, que concentrará los esfuerzos del sector durante las próximas semanas. Algunas fuentes apuntaron a esta revista que «una asamblea extraordinaria se puede solicitar en cualquier momento«, indicando que la decisión podría tomarse a lo largo de los próximos meses, aunque sin concretar.
Renovación rutinaria de cargos
La asamblea de la Academia celebró las votaciones para las vocalías de las diferentes especialidades en la Junta Directiva. Las designaciones están pendientes de la aceptación de cada uno de los miembros seleccionados. Según informó la Academia en un comunicado, los académicos ejercieron su voto personalmente, por correo y vía on line. Los primeros se personaron en las cinco sedes dispuestas para participar en la asamblea general –Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga y Sevilla–, la cual también se retransmitió por Zoom.
El académico más votado de cada especialidad pasa a ser vocal en la Junta Directiva con un mandato vigente hasta 2024. Se renuevan así la mitad de los componentes de la Junta Directiva de la institución, formada por dos vocales por cada una de las quince especialidades, un presidente y dos vicepresidentes.
Los nuevos vocales son Julio Díez Miguel (Animación), Juan Vicente Córdoba (Dirección), Juan Pedro de Gaspar (Dirección Artística), Tote Trenas (Dirección de Fotografía), Yousaf Bokhari (Dirección de Producción), Pepe Reyes (Diseño de Vestuario), Valèrie Delpierre (Documental), Félix Bergés (Efectos Especiales), Virginia Yagüe (Guión), Sylvie Imbert (Maquillaje y Peluquería), Teresa Font (Montaje), Amparo Climent (Interpretación), Luis Ivars (Música), María Luisa Gutiérrez (Productores) y Juan Ferro (Sonido).
El mandato de los miembros de la Junta Directiva es de seis años, renovándose la mitad cada tres. En la primera renovación son sustituidos un miembro de cada especialidad. En la segunda renovación se sustituyen el resto de los miembros de la Junta Directiva.
Los Goya 2021 en marzo
En la asamblea de la Academia la presidencia informó que la 35 edición de los Premios Goya se celebrará el 6 de marzo en el Teatro del Soho CaixaBank de Málaga, espacio desde el que se realizarán conexiones e intervenciones con el Palau de les Arts de Valencia, que inaugurará la celebración del Año Berlanga; y el Teatro Bankia Príncipe Pío de Madrid.
El vicepresidente de la Academia, Rafael Portela, detalló que la gala que dirigirán y presentarán Antonio Banderas y María Casado se realizará «con todas las medidas de seguridad y será más austera, completamente distinta al año pasado, pero de la que todos podamos estar orgullosos».
Por su parte, la vicepresidenta Nora Navas destacó que, desde que entraron con Yvonne Blake en la institución, «nuestro mayor objetivo fue que esta se convirtiera en un lugar de encuentro y sobre todo en un lugar de creación constructivo a largo plazo».
No hay garantías para cocinar un buen plato, al igual que tampoco las hay para hacer una buena película. Lo que sí se puede hacer es crearse las mejores condiciones posibles. Comprar buenos ingredientes y, en el caso del cine, contar con un gran equipo y reparto, incluyendo a la gran Rosa María Sardà en su última aparición en la gran pantalla. Salir del ropero, el debut en la dirección de largometrajes de Ángeles Reiné después de una extensa trayectoria en publicidad y televisión –donde destaca la serie Doctor Mateo–, tiene buenos ingredientes. Tiene también una trama a priori interesante, potencialmente divertida y cargada de buenas intenciones. Pero nada mezcla bien.
Salir del ropero nos presenta la historia de Eva (Ingrid García Jonsson), una joven abogada que va a casarse con un escocés hijo de una familia rica y muy conservadora. Cuando Eva descubre que su abuela, Verónica Forqué, es lesbiana y planea casarse con su amiga (Rosa María Sardà), ve peligrar su propia boda, decidiéndose por volver unos días a su pueblo en la isla de Lanzarote e impedir el enlace.
Estamos por lo tanto ante una historia bien intencionada, con un fondo alegre, vitalista y tolerante interpretada por un reparto de primer nivel –al trío de actrices arriba mencionado hay que sumar a David Verdaguer, Candela Peña, Mónica López o Álex O’Dogherty– y con un equipo técnico, donde destaca la presencia de José Luis Alcaine a la fotografía y Teresa Font en el montaje, más que preparado para sacar partido a las maravillosas localizaciones. Una suma de factores que parece garantizar como mínimo una película fresca y estimulante, pero que en ningún momento despega por una suma de decisiones equivocadas.
Más allá de algunas decisiones formales cuestionables y una innecesaria y machacona presencia de música, el principal problema está en el guion. Demasiados personajes –Candela Peña está muy divertida en su inclasificable papel pero su personaje no aporta absolutamente nada a la trama– sin que ninguno acabe de tener entidad propia. Salir del ropero no consigue funcionar como comedia coral y tampoco consigue desarrollar bien el conflicto de la protagonista, pese a que está claro desde el principio y que su desenlace no es difícil de anticipar, por lo que acabamos llegando a un final que pese a ser casi el único posible se percibe como forzado y artificial.
Por el camino no solo se pierde la oportunidad de plantear una reflexión de mayor calado sobre el amor, la libertad y los compromisos personales, sino la propia esencia cómica de la película, que se filtra a cuentagotas gracias al buen hacer de un reparto claramente abandonado a su suerte. Salir del ropero es una doble oportunidad perdida: como discurso sobre la homosexualidad en la tercera edad y como comedia. Quiere abarcar demasiado y no lo consigue ni en los niveles más básicos. Ingredientes de primera para un resultado final de plato precocinado.
Primer aperitivo de una de las películas españolas más esperadas de este final de año. RTVE lanza el primer tráiler de Nieva en Benidorm, la nueva película escrita y dirigida por Isabel Coixet (Mi vida sin mí, La vida secreta de las palabras). Un filme de amor y misterios ambientado en la conocida ciudad española de Benidorm que se acaba de anunciar que inaugurará la Semana Internacional de cine de Valladolid, la Seminci, el 24 de octubre.
RTVE.es estrena el teaser tráiler de ‘Nieva en Benidorm’, un thriller romántico de Isabel Coixet
En estas primeras imágenes del tráiler de Nieva en Benidorm vemos principalmente al actor protagonista del filme, Timothy Spall, y el primer trazo del argumento principal de la película: un británico jubilado (Spall) viaja a Benidorm para reencontrarse con su hermano, pero al llegar a la localidad valenciana descubre que ha desaparecido. En este primer teaser se presenta también al resto del reparto principal: Sarita Choudhury, Carmen Machi, Ana Torrent y Pedro Casablanc.
Con unos diálogos en inglés en casi su totalidad, el teaser tráiler de Nieva en Benidorm es un rápido vistazo de menos de un minuto al ritmo del mítico Yes Sir, I Can Boogie de Baccara. Tras su paso por el Festival de Valladolid, para ver la película en cines habrá que esperar hasta el 13 de noviembre, fecha en la que esta película producida por El Deseo, la compañía de los hermanos Almodóvar, llegue a los cines españoles en exclusiva.
Nieva en Benidorm acabó su rodaje a finales de febrero, poco antes de que la pandemia del coronavirus azotase España. Los planes de Coixet y el equipo de la película era quizá llegar a poder presentar la película a los festivales de Venecia y San Sebastián, pero los retrasos en el montaje y la posproducción provocados por la situación sanitaria retrasaron los planes.
El festival Mostra de València-Cinema del Mediterrani, que se celebra del 22 de octubre al 1 de noviembre, ha avanzado varias de las películas que integrarán la Sección Informativa de su 35ª edición, y que incluye tres películas españolas, en concreto las producciones valencianasCoses a fer abans de morir y Camagroga y la aclamada Lúa Vermella, considerada ya una obra maestra del Novo Cine Galego y que llega tras recibir elogios en los festivales de Berlín y Málaga.
Una selección que apuesta por la diversidad de países del arco mediterráneo (Francia, Grecia, España, Croacia, Líbano, Túnez) y que destaca porque la gran mayoría de sus títulos se verán por primera vez en territorio español.
En la Sección Informativa sobresale la representación valenciana, con tres destacados nombres propios: Alfonso Amador, Miguel Llorens y Cristina Fernández. La Mostra estrenará Coses a fer abans de morir, ópera prima de dos reconocidos profesionales locales: el director de fotografía Miguel Llorens y la actriz y guionista Cristina Fernández.
Una película coral, que cuenta con un reparto encabezado por Sergi Caballero, María Almudéver, Mireia Pérez, Manuel Maestro y Oriol Tarrasón, entre otros, y que apuesta por las emociones de los personajes para contar una historia de amistad y deudas pendientes en la que resuenan ecos de grandes clásicos como Los amigos de Peter.
‘Coses a fer abans de morir’, de Miguel Llorens y Cristina Fernández. Fuente: Mostra de València.
Por su parte, Alfonso Amador presenta el documental Camagroga, que tuvo su estreno mundial en el Festival de Sheffield y es el fruto de un año y medio de trabajo, durante el cual el director valenciano estuvo trabajando al lado de una familia de cultivadores de chufa de Alboraia.
Su intención era filmar sus caras, sus manos y su manejo de las herramientas de labranza, pero descubrió que estaba certificando el ‘fin de una raza’, que retrataba un mundo que se acaba, y eso hace que la película se convierta en un gesto político.
Además, se podrá ver por primera vez en València Lúa Vermella, la última película de Lois Patiño, uno de los nombres más destacados del Novo Cinema Galego, que tuvo su estreno en Berlín y acaba de recibir encendidos y justificados elogios de la crítica a su paso por Málaga.
Se sitúa en un pueblo costero gallego donde el tiempo parece haberse detenido y las personas permanecen paralizadas; allí llegan tres mujeres en busca del Rubio, un marinero que ha desaparecido misteriosamente en el mar. Las sombras de Melville o Lovecraft planean sobre las bellísimas imágenes del film.
Las plataformas de streaming de más peso en el mercado internacional ya son habituales como productoras de series españolas. Desde que La casa de papel se convirtiese en parte del catálogo de Netflix hemos visto llegar Por H o por B, Las chicas del cable, Hernán, El vecino… nos esperan el reboot de El Internado, Patria, El Cid, una serie de Daniel Sánchez Arévalo aún sin nombre… ¿Cómo se integran las series españolas originales en el catálogo de cada plataforma? ¿Qué nos dice Alta mar de Netflix o Escenario 0 de la marca HBO? ¿Y Amazon? ¿Qué está haciendo Amazon exactamente, además de conquistar el mundo?
HBO: Ojo cuidado, esto es Cultura(tm)
Escenario 0, la propuesta de Bárbara Lennie e Irene Escolar para llevar la experiencia escénica al streaming, se anuncia con el eslogan “Redefiniendo la experiencia teatral”.
Porque recuerden. Esto no es televisión. Es HBO.
La controversia alrededor del cartel promocional de Patria puso sobre la mesa la voluntad de la firma estadounidense de no presentarse solo como una marca de entretenimiento, también como una que crea ficciones de relevancia social y que están en el debate político. Que HBO España reculase con la polémica imagen partida era lo de menos cuando ya había causado el revuelo necesario.
Porque HBO no estrena serie. HBO estrena eventos. HBO no cuenta historias. HBO hace el Nolan.
La primera producción española de la plataforma fue Foodie Love, de la reciente Premio Nacional Isabel Coixet. Este mismo septiembre además de los estrenos de Escenario 0 y Patria, tendremos 30 monedas, la serie de Álex de la Iglesia protagonizada por Eduard Fernández. Mientras Amazon produce el documental de Sergio Ramos, HBO estrena El Pionero.
Directores consagrados y propuestas de prestigio social en sus series españolas originales para recordarnos que HBO no hace «solo» series, sino que produce Cultura, así, con la C mayúscula. Luego el resultado será el que sea, porque el catálogo de la empresa no está exento de tropiezos en sus producciones anglosajonas y una mala tarde la tiene cualquiera, pero la marca no se separa de esa idea de producto gourmet.
Incluso en el apartado de «fichar» series preexistentes, una táctica más habitual por parte de Netflix, casi se ha limitado a birlarle a la competencia El ministerio del tiempo, de nuevo apostando por un contenido que, aunque no sea el de mayor éxito de público -al menos aparentemente-, sí tiene un grupo de seguidores fiel y un prestigio reconocido como serie de calidad.
HBO, en fin, puede dar pereza. Pero su marca es que quede feo admitirlo. Si estuviésemos en los 80 o los 90 las grandes series de TVE se estrenarían aquí: La Regenta, Turno de Oficio, Brigada Central… De otras cadenas, como mucho, 7 vidas.
Netflix: Echa un poco de cada, a ver qué sale
¿Qué tienen en común Memorias de Idhún, Valeria, White Lines y Orígenes secretos? ¿Nada? Bueno, algo sí. Que las produce Netflix. Y un público objetivo más o menos joven. Aunque se podría discutir, que los lectores originales de las novelas de Laura Gallego ya pasan de la treintena larga. Y para conocer el mundo del techno noventero que empapa White Lines hace falta peinar alguna cana.
En cuanto a volumen de series originales españolas, la que gana por goleada. También en la visibilidad internacional que ha otorgado a las mismas. El caso más representativo, tanto del papel del audiovisual español en la plataforma como de su estrategia, es La casa de papel. El éxito de Vancouver, rescatada por la plataforma de su agonía en Antena 3, ha sido el rompehielos de las series patrias triunfando en los cinco continentes.
Uno se puede imaginar a un asesorcillo de Errejón soplándole al oído «hay que ser como Netflix» y quedándose tan pancho pensando que es un gurú de la comunicación política. Eso, claro, tiene un riesgo: la plataforma está rozando el meme, se acerca a ser sinónimo del viejo zapping analógico. El postureo de Twitter ya no es sólo que si es de HBO la serie busca La Trascendencia ™. También es «que cantidad de cosas tiene Netflix y ni una buena».
Aunque sea mentira. Netflix quiere gustarle a todo el mundo porque a lo que aspira no es a salir en una tesis doctoral sino a sacarnos nuestro sucio dinero. Pero si algo hace la plataforma es arriesgar. Cuando quieres ser todo te juegas acabar no pareciendo nada. Las series españolas originales de Netflix no tienen un criterio porque están experimentado con formatos, públicos y géneros, a ver qué cae. Puedes tener un thriller histórico con formato de culebrón como Alta mar y darle tres temporadas, tirar a dar con más temporadas de Paquita Salas y al mismo tiempo meterte El vecino, que es un híbrido extraño que a saber por dónde va a salir.
Si hablásemos de la televisión española de otros tiempos en Netflix tendríamos al mismo tiempo Curro Jiménez, 7 vidas, Lex, Periodistas, Los misterios de Laura y Turno de Oficio. Narices, lo que me extraña es que no las tengamos ahora mismo, en remake o redifusión. La cosa es probar. Que toda serie tiene su público y algo funcionará.
Amazon: Lo de siempre con más pasta
Jeff Bezos quiere saber lo que queremos, quiere vendérnoslo ya y pasando por encima de quien haga falta. A cambio, solo pide nuestra alma. Por eso su plataforma, en cuanto a criterio para producción propia, tiene el mismo que el de un directivo de las privadas en los 90.
De momento Amazon Prime solo ha estrenado en exclusiva una de sus series de ficción españolas originales, Relatos con-fin-a-dos. A efectos peninsulares, también Hernán, aunque el drama histórico era una coproducción con TV Azteca, que lo estrenó en abierto en México. El resto siempre han sido siempre de la mano de cadenas generalistas, sobre todo Tele5, pero también TVE o Antena 3, con la que además mantiene más proyectos de futuro. La única excepción sería Atrapa a un ladrón, en este caso en asociación con Paramount.
Podríamos decir, a la vista de los resultado, que Amazon ha decidido no complicarse la vida. Si HBO apuesta por el prestigio cultural y Netflix por una mezcla aparentemente -solo aparentemente- no demasiado meditada de mainstream y experimentación, la compañía de Seattle se conforma con darle mejor nivel de producción a las fórmulas que siempre han funcionado en abierto en nuestro país. Las series españolas originales de la plataforma son las que producirían por su cuenta los canales tradicionales en abierto, pero con más presupuesto. Madres o Caronte tienen mucha mejor producción que sus equivalentes de hace 20 años pero sus innovaciones son estéticas o puntuales.
Incluso su proyecto más ambicioso hasta ahora, El Cid, aunque parezca arriesgado, es de un riesgo controlado. Porque hacíamos referencia previamente a dos series, Hernán… y Curro Jiménez. La coproducción con México ha buscado una equidistancia exquisita que ha cabreado por igual al nacionalista español ultramontano y al indigenista, porque lo se trataba de usar material conocido para justificar una superproducción, no de enfadar a nadie ni de pasar a la Historia. Lo mismo en manos de HBO habría sido mucho más Trascendente(tm). Por otro lado, Curro Jiménez, que se puede leer como santificación de todos los tópicos patrios del Franquismo o como discurso antisistema desde el corazón del POP español. El Cid es un mito lo suficientemente plástico como para caber en ambos.
De hecho la plataforma del supermercado más grande del mundo es ya el colaborador necesario de Atresmedia en su escalada hacia la explotación de la nostalgia, con El internado: Las Cumbres, reboot del no tan lejano éxito de la cadena amiga, como mascarón de proa. Si Emilio Aragón reestrenase Médico de Familia, sería en Amazon. La Juani no parecería Gazpacho el de Los Fruitis con delantal y el señor Manolo tendría más chica en sus tramas. Pero sería básicamente la misma serie.
Javier Bardem y Fernando León de Aranoa volverán a trabajar juntos en El buen patrón, un proyecto que el director ha definido como «el contraplano» de su famosa película Los lunes al sol (2002). Está previsto que el rodaje comience este mismo octubre y en ella el actor dará vida al dueño de una empresa familiar que se propone ganar un premio a la excelencia, argumento que se aprovechará para analizar «corrosivamente» las relaciones laborales de la actualidad.
La noticia la ha adelantado la revista Variety en la previa del Festival de Toronto, donde la firma francesa MK2 Films ha adquirido los derechos de distribución internacional del título, que será producido por Reposado P.C., la compañía del propio León de Aranoa, y Mediapro. El estreno está previsto para primavera de 2021.
Fotograma de ‘Los lunes al sol’ (2002), con Javier Bardem
Se confirma así la tercera colaboración entre Fernando León de Aranoa y Javier Bardem tras Los lunes al sol y Loving Pablo, con el actor regresando al cine español por la puerta grande dos años después de Todos lo saben, su última película de ficción producida en España. En cuanto a León de Aranoa, viene de rodar una miniserie documental dedicada al músico Joaquín Sabina.
«La película trata sobre un ecosistema laboral maltrecho, en el que no hay héroes ni villanos y que estará lejos de cualquier extremo», ha explicado León de Aranoa en declaraciones a Variety. Será una película tendrá carácter social y un enfoque coral al estar «tejido con historias que se entrelazan y conectan perversamente».
El director madrileño añadió que El buen patrón será «una ácida comedia, que va tornándose en un gris oscuro, casi negro» y que mostrará «una visión corrosiva de las relaciones personales y laborales dentro de una empresa familiar».
La serie española Por H o por B ha sido lo más visto en HBO en los meses de julio y agosto. La comedia creada por Manuela Burló Moreno se ha convertido en la serie más popular de la plataforma durante dos meses consecutivos, según el ranking publicado mensualmente por la plataforma. Desde que estrenó el pasado 22 de julio, la producción sobre dos amigas que llegan al barrio madrileño de Malasaña desde Parla es la que más reproducciones ha conseguido. Es la primera vez que una producción española lidera la lista de contenidos más populares en HBO.
El éxito de Por H o por B es especialmente llamativo en agosto, ya sin el empujón inicial de visibilidad y novedad. Un mérito al que se le suma, además, la competencia: la compañía norteamericana tuvo varios estrenos de nuevas series en España. El que partía como gran estreno del mes pasado era Territorio Lovecraft, serie creada por un peso pesado en Estados Unidos como Jordan Peele (Déjame salir, Us). Sin embargo, la española ha conseguido repetir en lo alto del podio, dejando a Territorio Lovecraft en segundo puesto.
Ahora lo más visto en una gran plataforma como HBO, la historia de Por H o por B tiene un origen mucho más pequeño. El germen de sus dos personajes protagonistas está en un corto de Burló Moreno de hace siete años: Pipas (2013), en el cual vemos a Belén y a Hache, también interpretadas por Saida Benzal y Marta Martín, teniendo una conversación sentadas en una escalera. Un cortometraje de tres minutos que consiguió ser nominado a los Goya en 2014.
HBO tiene enfrente un importante mes de septiembre para sus producciones originales españolas. El próximo 13 de septiembre se estrena Escenario O, seis capítulos de seis obras de teatro diferentes reinventadas para el audiovisual, y el 27 de septiembre será el turno de Patria, la esperada miniserie basada en la famosa novela de Fernando Aramburu. El éxito de Por H por B como lo más visto en HBO.
HBO ha desvelado el tercer tráiler de Patria, la serie sobre el conflicto vasco que verá la luz el próximo 27 de septiembre. En este caso las imágenes muestran nuevas escenas presentando a los personajes más jóvenes, incluyendo a Joxe Mari, el etarra interpretado por Jon Olivares, ya en prisión. Hasta ahora los avances de la plataforma se habían centrado en las dos protagonistas, las matriarcas de las dos familias cuya historia se narra, encarnadas por Elena Irureta y Anne Gabarain.
En este tráiler de Patria podemos ver nuevos imágenes de los personajes de Nerea (Susana Abaitua), Gorka (Eneko Sagardoy) y Arantxa (Loreto Mauleón). En concreto el personaje de Gorka visita a su hermano Joxe Mari en prisión y discuten sobre el «compromiso» de ambos con el pueblo vasco, una subtrama de la novela hasta ahora nunca reflejada en las imágenes filtradas por HBO.
El estreno mundial de Patria será el próximo domingo 27 de septiembre con los dos primeros capítulos de los ocho que compondrán esta miniserie disponibles en HBO España.
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