Finalmente la asamblea de la Academia de Cine tendrá cinco sedes presenciales más la asistencia sin derecho a voto por Zoom de quien no pueda acudir físicamente. Tras la protesta de las asociaciones del sector andaluz y proponer desde este dos sedes físicas adecuadas, la asamblea general del próximo 12 de septiembre se celebrará también desde Málaga y Sevilla, que se unen así a las ya previstas en Barcelona, Madrid y Valencia.
La Asociación Andaluza de Productoras ANCINE confirmó a Cine con Ñ que los Cines Albéniz de Málaga y La Platea de Plaza de Armas en Sevilla servirán como sedes de asistencia presencial a la asamblea general al mismo tiempo que las sedes de Barcelona, Madrid y Valencia. La propia organización andaluza, una de las firmantes de la carta abierta de las organizaciones del sector en Andalucía hecha pública a comienzos de mes, ha sido la responsable de localizar los espacios en los que se garantice el voto presencial.
Por otro lado queda la presencia a través de la vía telemática, en este caso con el programa Zoom. Los académicos que asistan por esta vía, cualquier caso, no podrían votar en la asamblea general debido a los estatutos. Les queda la opción de la delegación del voto en otra persona que sí vaya a asistir. Desde ANCINE señalan la opción para los miembros de la Academia en Andalucía que tampoco puedan desplazarse a Sevilla o a Málaga, al tiempo que celebran la decisión final, que permitirá una mayor participación.
Esta asamblea de la Academia de Cine se anunciaba como una de las más tensas en mucho tiempo por la polémica entorno a la localización de la misma debido a las medidas sanitarias y el despido de tres trabajadoras que ha provocado duras críticas por parte de algunos sectores de la propia Academia.
La asamblea de la Academia más descentralizada
La carta del sector andaluz reclamaba más participación para la región en la Academia tras el éxito de las dos últimas galas de los premios Goya celebrados en Sevilla y Málaga, e incluso reclaman la presencia de sedes de la propia Academia en Andalucía. El texto recordaba el peso ganado por el sector en la última década, señalando como en los mismos Goya 2020 el 25% de las nominaciones a los Goya de 2020 fueran de producciones andaluzas como La trinchera infinita, Intemperie o Adiós, entre otros títulos.
El comunicado lo cofirmaban AAMMA (Asociación Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales), AEPAA-APRIA (Asociación de Empresas de Producción Audiovisual y Productores Independientes de Andalucía), ANCINE (Asociación Andaluza de Productoras de Cine de Ficción, Documental, Animación y Seriado), ANDALUCÍA FILM COMMISSION, ASECAN (Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía), CAVC (Plataforma de Cine y Audiovisual Cordobés), CINECADIZ (Asociación Comunidad Audiovisual de Cádiz), Asociación de Técnicos y Empresas del Sector Audiovisual de Almería y TESEA (Asociación Profesional de Técnicos Audiovisuales y Cinematográficos de Sevilla)
Por eso esta asamblea de la Academia de Cine será también la más descentralizada hasta la fecha. Profesionales del sector andaluz han señalado a Cine con Ñ que «en el audiovisual, como en otros ámbitos, a veces se tiende a cierto centralismo desde Madrid. Si hay una gran participación gracias a la opción presencial esperamos que ayuda a que cambie esta tendencia».
Los despidos, fuera del orden del día
El despido de las tres empleadas de la Academia este verano no se encuentra entre los puntos del orden del día de esta próxima asamblea de la Academia de Cine. La decisión de la institución de prescindir de estas trabajadoras centrará gran parte de la atención sobre el evento, que algunas fuentes ya preveen como «movido». Las tres afectadas alegaban contra las supuestas razones económicas de su despido, que está recurrido en los tribunales, por entender que la Academia se encuentra precisamente en un buen momento económico. De hecho, señalaban decisiones como la confirmación de las galas de los Goya de 2021 en Málaga y 2022 en Valencia o el beneficio de 1,6 millones de euros de la del año 2020.
Las trabajadoras despedidas el pasado 31 de julio en concreto fueron Ana Ros, coordinadora de la revista de la Academia de Cine, Nieves Martínez, coordinadora del departamento Gestión de datos, y Marta Tarín, que formaba parte de la Fundación Academia de Cine. Su salida de la institución fue muy protestada internamente y es previsible que se trate durante la inminente asamblea aunque esté excluida de los asuntos a tratar.
Belén y Hache (Herminia), dos amigas de Parla, vuelven a reunirse tras años sin contacto, esta vez viviendo en el barrio de Malasaña de Madrid capital. El contraste entre sus orígenes chonis y el postureo modernito de su nuevo hogar dará para toda clase de situaciones absurdas mientras ambas tratan de superar sus problemas laborales y sentimentales. Y así nos encontramos con la primera serie cómica española de HBO, Por H o por B.
Crítica libre de spoilers, que por otra parte en esta serie tampoco serían posibles. Se puede ver igual sabiendo lo que ocurre y es difícil estropear los gags, que vienen más por el tempo, el lenguaje o la presentación. Por otra parte, ustedes lo saben y yo sé que lo saben y ustedes saben que yo sé que ustedes lo saben, hay ocasiones en la vida en las que el trailer es más gracioso que la serie. Esta podría ser una de esas veces.
La crítica se ha ensañado con Por H o por B hasta el punto de que en los análisis favorables hablan de serie “grosera en modo Torrente-femenino”. A este juntaletras eso le parece pasarse un poco de frenada. La serie no engaña, de hecho, más que llegar a dichos excesos muchas veces parece que no se atreve a ser todo lo cafre que le pide su propia trama.
Se basa mucho en el equívoco y el juego de palabras, en un humor que está más cerca de la tradición de la Escuela Bruguera o los Álvarez Quintero que de Santiago Segura, para empezar porque en Torrente al protagonista hay que despreciarlo y aquí se trata de adoptar a Hache y Belén.
El origen de la serie, por otra parte, es el corto Pipas de 2013, nominado al Goya y de la misma creadora de la serie. Muchos diálogos se moverán en el terreno de esos tres minutos de conversación entre las dos amigas. Humor absurdo dentro de lo cotidiano, astracán pero poco y una ligera crítica de clase para una serie que quiere ser amable. Mucha ternura por unos personajes con los que, por otro lado, se tiene poca piedad cuando llega el momento.
España, capital París
Manuela Burló Moreno, directora y escritora del todo el tinglado, es natural de Cieza, provincia de Murcia, patria de la ya desaparecida industria del esparto y de don José Antonio Camacho. Ella misma confiesa que el contraste entre el universo de las amigas y la fauna malasañera es reflejo de su propia experiencia, cuando aterrizó en el barrio allá por 2001. Y que considera al barrio moderno por antonomasia de la villa y corte como “un personaje más” de la serie y así lo retrata. No así, y es evidente, con Parla, que se podría haber sustituido por cualquier otro municipio del cinturón capitalino. E incluso, si me apuras, por un pueblo de Murcia.
La serie se ha promocionado explícitamente como el día que Parla conoció Malasaña. Como si estuviese clarísimo, con esa frase, lo que nos están contando. Como si uno de Gijón o una de Tarragona supiesen, por ciencia ínfusa, los tópicos asociados a los ambientes de ambos lugares.
El ombliguismo madrileta suele ser inconsciente y sin visos de mala intención, al contrario que otros ombliguismos. A pesar de que desde provincias, o más en concreto desde determinadas capitales de provincias que sienten su orgullito herido, se perciba como un deseo de humillar, los madriletas y asimilados sencillamente no se dan cuenta de que están hablando de cositas que solo les afectan a ellos.
Por eso el tráfico en Madrid puede abrir noticias de nacional o incluso en los medios que presumen de ser los más progres de España siempre que se habla de cómo en los barrios pobres se tienen menos oportunidades que en los ricos te sacan un barrio de Madrid capital y a los demás, hasta viviendo en Madrid, nos da la risa floja.
Madrid es la medida de todas las cosas también en la ficción. Ocho apellidos vascos o Allí abajo se basan, una vez más, en la exageración de tipos por cuestión geográfica, pero para que esos tipos sean tan llamativos necesitan una “normalidad” que los mida. Esa normalidad se llama casi siempre Madrid y algunas veces Barcelona. Que no pasa nada, que cada uno tiene su normalidad, vieja o nueva. Pero que Dani Rovira en Málaga no tiene acento, ¿lo sabían? En Málaga como él habla es “hablar normal” y acento es colar un leísmo o marcar las eses finales.
La cuestión es que en esta serie, y enlazo con el punto anterior, tenemos una exageración de tipos presuntamente geográfica que oculta, no sabemos cómo de intencionadamente, lo que no es más que un corte de clase. De Parla a Malasaña como si en Parla, que tiene 130.000 habitantes, se fuese consustancialmente choni. O como si en los barrios del centro de Madrid no quedase alguna pollería.
Por H o por B es la prima-hermana que se fue a buscar trabajo a Madrid de Grasa, aunque sus formatos y ambiciones son diferentes y sus autorías también parten de supuestos diferentes. El choque que retratan es el mismo y sus protagonistas y antagonistas son similares. Se premia ser como eres y evolucionar y aprender y se condena explícitamente el postureo y la deslealtad. E incluso ambas tratan el tema de la obesidad como cuestión de clase social, aunque Grasa de forma más explícita -es el centro de la serie, claro- mientras que Por H o por B lo deja pasar de lateral.
Una historia de amistad en Por H o por B
Puntualizo, porque quede claro: larga vida al astracán, a los Aquí no hay quien viva, al humor de Bruguera e incluso a la condescendencia clasista de los Álvarez Quintero -a estas alturas ya los habrán ustedes googleado, recuerden que esta gente hace 100 años eran Los Javis Hetero y arrasaban la taquilla-. Aunque Por H o por B decide no despeñarse por ese barranco porque quiere tener un pie en cierto realismo costumbrista, usa sin ningún complejo muchos recursos de este género cómico tan reciamente ibérico, y bien está que así sea.
Aunque en más de una ocasión y más de dos la serie utiliza a Hache y Belén como excusa para retratar el ambiente de Malasaña o de la presunta Parla, de últimas la historia a la que asistimos es al del cambio de las dos amigas, a su relación plagada de pequeños egocentrismos pero también de esas solidaridad y comunicación que solo nacen de las amistades surgidas cuando los componentes de la misma aún era inocentes.
Son las jefas de este circo y su punto de vista suele ser el dominante excepto, curiosamente, cuando se quedan solas y la narración nos la objetiva y nos convierte en voyeurs para hacer más cómicos sus equívocos o sus lagunas sobre el contexto en el que se mueven.
Ni Hache ni Belén son Torrente, todo lo contrario. Son, en el fondo y en la forma, buenas personas, inteligentes cada una a su manera, que se adaptan para sobrevivir en el entorno que les ha tocado y no dejan de intentar realizar sus metas, con desigual resultado. Belén nos deja una ristra de gags de actriz principiante que dejan a Joey de Friends por un triunfador mientras que la complicada vida sentimental de Hache no tiene vergüenza en entregarse al más despendolado humor absurdo. Brays Efe, que ya trabajaba con la directora antes de ser mainstream, ejerce de demiurgo de Lo Moderno en un papel que si no se supiese que estaba escrito para él desde 2015 parecería una parodia de su status en el audiovisual patrio actual.
Recordemos que Burló Moreno, por otra parte, es la directora y guionista de una comedia sobre la amistad femenina y la precariedad vital en las grandes ciudades, Cómo sobrevivir a una despedida (2015), y de un drama costumbrista sobre superar la incomunicación y deshumanización ese mismo contexto, Rumbos (2016). Ambos filmes demuestran que sabe perfectamente lo que está haciendo en Por H o por B y que tiene un discurso personal sobre estos temas, que trata siempre de forma natural y en formatos cómodos para su público.
Igual eso es lo que le falta a Por H o por B, además de admitir que está hablando de cuestiones económicas y que ser choni o modernito no es una tribu urbana. Intentar incomodar un poco para no cruzar esa línea en la que pasas de tratar a tus personajes y al público con cariño a hacerlo con condescendencia. Sin faltarles a la madre nivel Torrente. Pero que corran un poco detrás de la pelota los muy cabrones, como diría Camacho.
Este jueves 10 de septiembre habrá un total de cuatro películas españolas en el Festival de Toronto. El evento canadiense es la puerta de entrada a la distribución en el mercado anglosajón y cuatro producciones muy diferentes tratarán de hacer valer la marca España para atraer a inversores foráneos. Es un festival que no ha dado malos resultados al cine español en el pasado y de hecho alguno de los directores que acuden en 2020 busca repetir éxito.
En concreto formarán parte de la sección TIFF Industry Selects, en la que 30 filmes de diferentes países serán proyectados fuera de la Sección Oficial de cara que las distribuidoras internacionales puedan seleccionarlos. Esta sección es financiada por varias agencias de promoción internacional, como es el caso del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales de España. Con todo no habrá películas españolas en el Festival de Toronto (TIFF) dentro de la Sección Oficial.
Es el caso de Cesc Gay, en este año con Sentimental, titulada para el extranjero The people upstairs, que resulta una traducción directa del título original de su propia obra de teatro que adapta aquí, Los vecinos de arriba. Con Javier Cámara, Belén Cuesta y Alberto San Juan, se trata de una reflexión sobre el paso del tiempo y las relaciones de pareja que ya gozó de proyección internacional en su versión escénica y que casi al mismo tiempo se podrá ver fuera de concurso en el Festival de San Sebastián. En 2015 Gay ya pasó por Toronto con Truman obteniendo un gran resultado de crítica y público.
Una propuesta diferente es la de Explota, explota, el esperado musical de Nacho Álvarez con Ingrid García Jonsson, Verónica Echegui, Pedro Casablanc y Fernando Guallar. En inglés su título será My heart goes boom y las canciones de Raffaela Carrá además del tono kitsch y desvergonzado serán su principal baza. El filme cuenta la historia de una bailarina que se abre paso en el mundo del espectáculo en la España de los 70. Al igual que Sentimental, Explota, explota combinará su puesta de largo internacional con su presentación española, casi durante las mismas fechas, en San Sebastíán.
Del musical al cine histórico y de la ambientación setentera a la de comienzos del siglo XX, la tercera producción patria en cruzar el charco es La vampira de Barcelona, de Lluís Danés. En el salto del director catalán al largometraje de ficción, la película narra la historia de Enriqueta Martí, la presunta «vampira del Raval», cuya leyenda negra trata de desmentir. Producida por Brutal Films y Filmax, en el reparto constan Nora Navas, Sergi López, Bruna Cusí y Francesc Orella y su presentación nacional esta prevista para Sitges.
Una escena de Explota, explota. Fuente: Tornasol Films.
Finalmente El año de la furia, de Raffa Russo, es una coproducción hispano-uruguaya que se centra en los hechos acontecidos en 1972 en el país latinoamericano. Cuenta la historia de dos guionistas de un programa de televisión de humor que intentan mantener su integridad ante las presiones de sus superiores para que rebajen el tono de la sátira política y eviten ofender a los altos militares que se están apoderando de Uruguay. Alberto Ammann, Joaquín Furiel, Martina Gusman, Daniel Grao, Maribel Verdú y Sara Sálamo forman el reparto. Se trata de una coproducción de Gonafilm, Aliwood Mediterráneo Producciones S.L, Cimarrón Cine con la participación de Televisión Española.
Las películas españolas en el Festival de Toronto han conseguido buen cartel en los últimos años, contribuyendo a su éxito internacional. El caso más llamativo reciente, el de El hoyo, de Galder Gaztelu-Urrutia, que en 2019 obtuvo el Premio del Público, en un prólogo de su posterior triunfo en Sitges y en Netflix. Igualmente la mencionada Truman dio el salto a EEUU a partir de su presentación en Toronto en 2015.
En la 45 edición del TIFF se proyectarán apenas 50 películas frente a las habituales más de 300 que lo suelen caracterizar. Entre los estrenos más destacados se encuentra el de American Utopia, la versión cinematográfica del director estadounidense Spike Lee del popular musical de Broadway.
La clausura del Festival de San Sebastián ya tiene nombre: el estreno mundial de El olvido que seremos, la coproducción hispanocolombiana dirigida por Fernando Trueba. La película, que acude fuera de concurso, pondrá el broche de oro a la 68 edición del festival el próximo 20 de septiembre
Así lo ha comunicado la organización del Festival esta misma mañana. El filme, que forma parte de la Selección Oficial de Cannes 2020, suspendido por la pandemia y que se estrena en el mercado internacional con el título Forgotten We’ll Be, es la adaptación de la novela homónima de Héctor Abad Faciolince. Toma así el relevo en la clausura del Festival de San Sebastián a Parásito, la multipremiada cinta coreana de Bong Joon-ho que cerro la edición 2019 tras ganar la Palma de Oro en Cannes.
Trueba es un habitual del Festival desde los inicios de su carrera como director. Presentó el documental Mientras el cuerpo aguante (1982) en la Sección Oficial, a la que después ha vuelto con El baile de la victoria (2009), proyectada fuera de concurso, y con El artista y la modelo (2012), por la que obtuvo la Concha de Plata al Mejor director.
Entre otras secciones, sus películas también se han podido ver en la antigua Made in Spanish –Two Much (1996), La niña de tus ojos (1999) o Calle 54 (2000)– y también en el Velódromo, donde presentó El milagro de Candeal (2004). Además, Chico & Rita (2013), filme de animación codirigido junto a Javier Mariscal y Tono Errando, formó parte de la retrospectiva Animatopia. Los nuevos caminos del cine de animación.
El olvido que seremos es un proyecto de Caracol Televisión realizado por Dago García Producciones en cuyo reparto figuran intérpretes como Javier Cámara, Nicolás Reyes Cano, Patricia Tamayo o Juan Pablo Urrego. También es la película elegida por la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas para representar al país como Mejor película iberoamericana en la próxima edición de los Premios Goya, que se celebrarán el 27 de febrero de 2021 en Málaga. La película está distribuida por Bteam Pictures en España y Film Factory se ocupa de las ventas internacionales.
Héctor Abad Faciolince, uno de los escritores más destacados de la Colombia contemporánea, narró en su libro El olvido que seremos la historia de su padre, Héctor Abad Gómez, un médico y activista por los derechos humanos en el Medellín polarizado y violento de los años 70. David Trueba, hermano del director, ha firmado el guión de la adaptación de un best-seller que ha vendido más de 300.000 copias en todo el mundo y que ha sido traducido a más de doce idiomas y vendido a más de 20 países.
Clausura del Festival de San Sebastián… con medidas sanitarias
De esta manera, el próximo 20 de septiembre la clausura del Festival de San Sebastián verá el estreno del esperado filme de Trueba. El pasado junio ya tuvo su primer reconocimiento al formar parte de la «edición fantasma» del Festival de Cannes, suspendida por la crisis sanitaria del coronavirus en Francia pero que hizo público su Selección Oficial «virtual». Así, la película podrá estrenarse en salas comerciales con el distintivo «Cannes 2020». Este año, además, la selección de Cannes permite que las películas puedan proyectarse a concurso en otros festivales de cine, aunque no ha sido el caso de El olvido que seremos.
Eso sí, esta 68 edición del evento donostiarra tendrá sus limitaciones también debido a la pandemia. La organización ya ha anunciado una reducción de aforos que en el Auditorio Kursaal será del 40%, en el Teatro Victoria Eugenia, Teatro Principal y Kursaal 2, del 50% y el resto de salas de cine del 60%. También habrá una significativa disminución del número de proyecciones (159 pases menos que en 2019, un 23% menos) y del número de películas (65 menos que en 2019, un 31%). Igualmente las salas de cine serán desinfectadas entre sesiones.
Nasdrovia, la comedia sobre abogados metidos a gourmets y mafiosos rusos que protagonizan Hugo Silva y Leonor Waitling, ya tiene fecha de estreno. El próximo 6 de noviembre Movistar+ empezará la emisión de esta primera temporada de 6 episodios que adapta la novela El hombre que odiaba a Paulo Coelho, de Sergio Sarriá, el cual también ha participado en la elaboración de los guiones.
Durante la reciente celebración del FesTVal en Vitoria la plataforma de Movistar hizo la puesta de largo y confirmó las fechas de la que es su gran apuesta para este otoño, que estará disponible desde el próximo 6 de noviembre. Que la cadena quiere dar lustre al producto lo confirma que ya está prevista una segunda temporada en cuyos guiones se encuentra trabajando en estos momentos la productora Globomedia.
Nasdrovia cuenta la historia de dos abogados, Julián y Edurne, «pijos, cuarentones y esnobs» según sus creadores, divorciados y casi sin relación pero que cuando se acerca la crisis de los 40 deciden cambiar de vida. Al conocer a un chef especialista en comida rusa deciden abrir un restaurante con gastronomía del país eslavo. Pero lo que debía convertirse en un remanso de paz y tranquilidad para los nuevos propietarios se complica cuando el lugar se convierte en parada habitual de la mafia rusa local.
La narración de Nasdrovia se ha basado en los monólogos interiores del personaje de Edurne, que a la manera de Fleabag o House of Cards, rompe la cuarta pared para dirigirse directamente al público y comentar los acontecimientos. Los guionistas han descrito la serie como «una comedia sin chistes».
Según explicaron los productores durante la presentación en el FesTVal, han necesitado asesores de ruso durante el rodaje, ya que parte de los diálogos se desarrollaban en dicho idioma pero la mayoría de actores que interpretaban esos papeles no lo hablan.
El autor de la novela, Sergio Sarriá, ha adaptado al formato televisivo su propio texto junto a Miguel Esteban y Luismi Pérez. Los tres ya habian coincidido en Capítulo 0 y también se encuentran Dos años y un día para Atresplayer Premium junto a Raúl Navarro. Esteban ha dirigido uno de los seis capítulos de la primera temporada, corriendo los otros cinco a cargo de Marc Vigil.
Zaragoza, 1992. Pilar Palomero elige su ciudad natal para narrar el proceso de maduración de Celia, una niña de 11 años que crece entre la educación de un colegio femenino religioso y la importante relación con su madre soltera (Natalia de Molina). La escena que abre Las niñas, el debut en el largometraje de Palomero, muestra a la protagonista junto a otras niñas de su clase ensayando una canción para la función anual de la escuela, la cual sirve como una metáfora de presentación audazmente escogida de lo que es esta película.
La canción del inicio nos habla, como veremos a lo largo de la narración, de la rebeldía de la protagonista por adoptar una voz propia dentro de un ambiente (religioso) que, más allá de la fe y las creencias particulares -terreno en el que no incide la directora-, tiende a establecer un control dogmático desde la infancia, y especialmente en relación con la figura de la mujer en la sociedad, tanto de principios de la década de los 90 como en muchos aspectos posiblemente heredados en la actualidad.
El cine español está conociendo en los últimos años una estimulante “ola” de estrenos de directoras debutantes –Verano 1993 u Ojos negros – que rebuscan en su propia memoria (y concretamente en la infancia) para, por un lado inaugurar “su puesta en largo” dentro del cine, como para dar su punto de vista sobre el mundo a través de un personaje que acaba perdiendo la inocencia a lo largo del relato. Resulta asimismo interesante insertar esta visión “desde la niñez” dentro de una larga (y celebrada) tradición de nuestro cine, con ejemplos tan notables como El espíritu de la colmena (1973) o Secretos del corazón (1997).
En estas cintas, la mirada preadolescente descubre realidades que la sociedad adulta oculta, y que en la mayoría de los casos se deben a errores de “nuestros mayores” que tienden a esconderse antes que tratarse de forma explícita. En el caso de Las niñas, la llegada de una chica nueva de Barcelona a la clase, Brisa, le servirá a Celia como punto de giro para empezar a cuestionarse el statu quo y reflexionar sobre una serie de asuntos personales: lo que comienza como un autodescubrimiento “natural” junto a su grupo de amigas, acaba muy ligado a incógnitas sobre el pasado de su madre.
En este punto en el que tenemos claro el “qué” -una temática y un mensaje con los que muchos espectadores se pueden sentir identificados independientemente de su generación o ambiente educativo-, es importante pensar acerca del “cómo”. En primer lugar, el punto de vista: Palomero baja la cámara al nivel de Celia y sus compañeras para hablar de cómo vivió (y cómo evoca) esta historia de crecimiento, lo cual recuerda positivamente a Carla Simón y su mencionada Verano 1993 (2017). Dentro de este apartado hay que destacar el tremendo trabajo de dirección con las actrices protagonistas, las cuales llevan el peso de la trama transmitiendo espontaneidad y sinceridad en sus acciones (especial atención a Andrea Fandos).
En el plano adulto, Natalia de Molina, excelente actriz cuyas apariciones en pantalla siempre son una buena noticia, interviene en una papel secundario que va creciendo conforme se desarrolla la narración y que termina con una visita “al pueblo” en el último tercio en el que Palomero tiene tan claro lo que está rodando que podría desligarse del resto del relato a modo de cortometraje y los conflictos de los personajes se seguirían comprendiendo sin ninguna dificultad. Aunque sean madre e hija, ambas personas son “niñas” que tienen que sufrir el escrutinio de la sociedad acerca de las acciones y las decisiones que ya tomaron, toman o tomarán, sean mejores o peores.
En cuanto al nivel formal, el formato “rectangular” (4:3) funciona como un gran acierto a diferentes niveles: permite estar más dentro del “mundo de Celia”, manteniendo la coherencia con el citado punto de vista, ayuda a la ambientación de la película al evocar un estilo analógico y sirve para subrayar la opresión externa (e interna) de una niña protagonista que se ve “atrapada” tras ver cómo sus creencias y su forma de ver el entorno cambian. El hecho de que el cuadro “se cierre” fija nuestro punto de atención y constriñe un conflicto que huye de lo panorámico. Además, el rodaje en interiores acaba por explotar este acertado recurso.
En definitiva, Las niñas resulta una gran noticia para el cine en un curso en el que tenemos que lidiar con una realidad anómala pero en la que al mismo tiempo también disfrutamos de la oportunidad de ver en cartelera otras propuestas -extranjeras- como Papicha (2019), filme que bien puede servir como complemento a la reflexión sobre el papel de la mujer que plantea Pilar Palomero, y que no deja de ser una afirmación más de una tendencia global. Siempre es ilusionante que los debuts enriquezcan la multiplicidad de puntos de vista de un arte en el que, si pensamos que todas las historias “ya están contadas”, el interés reside en la forma de narrarlas.
Isabel Coixet recibirá el Premio Nacional de Cinematografía 2020. El Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) entregará a la cineasta catalana este galardón público que se viene entregando desde hace 40 años -el primero fue en 1980-. Sobre Coixet, el jurado ha querido poner de relieve que «su apoyo a una nueva generación de cineastas, su compromiso con la igualdad y las causas sociales, la convierten en un estímulo y referente imprescindible. El cine español no sería el mismo sin Isabel Coixet».
Un año después de celebrar tres décadas como directora de cine, Coixet recibe el primer gran reconocimiento a su carrera. El jurado asegura que la directora ha tenido una trayectoria «caracterizada por abrir nuevos caminos en el cine español. Su obra transita por ámbitos geográficos, culturales, lingüísticos y estilísticos diversos». El jurado pone de relieve también que la responsable de La vida secreta de las palabras «destaca por su libertad para elegir temas, su valentía para asumir riesgos, su inconformismo, su versatilidad y la proyección internacional de su trabajo».
Las valoraciones del jurado también dan a entender que no sólo se reconoce la carrera como directora y guionista de Coixet, sino también su labor como productora. En ese campo, Isabel Coixet ha impulsado las carreras de directoras como Elena Trapé (Las distancias), Belén Funes (Sara a la fuga) o, más recientemente, de la documentalista Paula Palacios (Cartas mojadas), que acaba de ser galardonada en el Festival de Málaga por este trabajo.
Se concede así por tercera vez consecutiva el Premio Nacional de Cinematografía a una mujer, tras recibirlo Esther García (2018) y Josefina Molina (2019) en las dos últimas ediciones. Coixet es la duodécima en conseguirlo. Se empieza a saldar así la deuda histórica de este reconocimiento con las mujeres de la industria, que han recibido el 30% de las veces este galardón. Coixet tiene pendiente de estreno la película Nieva en Benidorm, que llegará a las salas el próximo 13 de noviembre.
Las series de PlayZ, la plataforma de contenidos juveniles de RTVE, están disfrutando de una segunda vida con millones de visionados en YouTube remontadas como largometrajes. Miniseries de temática joven y capítulos de 20 minutos como Drama o Dorien se han convertido en películas de 135 u 80 minutos en la red social de streaming superando de largo el número de visionados que alcanzaban sus episodios de manera individual y reviviendo como éxitos.
La pública anunció el pasado julio que de cara al verano adaptaría e iría estrenando escalonadamente en este formato algunas de sus producciones más recientes, como Boca Norte, Drama, Colegas, Dorien, Wake Up, Grasa y Bajo la red, esta última con dos entregas, una por cada temporada emitida hasta el momento.
En realidad el formato ya se había experimentado desde los comienzos de la plataforma, cuando en 2017 se adaptó en primer lugar Si fueras tú, pero ha sido a partir de junio, con el reestreno de Cupido, que se ha generalizado.
Un ejemplo es Bajo la red. La premiada serie dirigida por Alberto Utrera se ha convertido en dos largometrajes, uno por temporada. Bajo la Red 1, estrenada el 10 de agosto, ya llevaba en el momento de escribir este artículo más de 1,2 millones de reproducciones. Si se suman las visualizaciones de los seis capítulos de la primera temporada en esa misma plataforma llegan a algo más de 1 millón, casi 200.000 menos. Pero es que individualmente el 1×01 apenas alcanza las 419.000 visitas. Bajo la Red 2 de momento suma 535.000 reproducciones.
Aunque la palma se la llevan las series de PlayZ que ya fueron éxitos como series e inauguraron el formato: Si fueras tú y Cupido. La primera, el «elige tu propia aventura» online de 2017, protagonizada por María Pedraza antes de los éxitos de La Casa de Papel y Élite, recuperó su vigencia durante el confinamiento llegando a alcanzar en estos momentos los 20.600.000 visionados. El capítulo más visto del formato serie en la plataforma, el 1×06, llegó a los 1,2 millones. En cuanto a Cupido, roza los 6 millones de reproducciones.
Un momento del rodaje de ‘Si fueras tú’. Fuente: PlayZ.
De las series de PlayZ adaptadas este verano ya se sitúan entre los vídeos más reproducidos en su canal de YouTube Drama -la historia de una treintañera precaria que se queda embarazada- y Dorien -que cuenta la obsesión con la eterna juventud de una instagrammer-, ambas con 1,8 millones de reproducciones. Las películas también están accesibles desde la web de la propia PlayZ dentro de RTVE, donde todos los contenidos se suben y pueden visionarse de manera gratuita antes de pasar a YouTube.
El más reciente «estreno» en formato largo entre las series de PlayZ ha sido el de El gran secuestro, otro experimento viral de la plataforma. En este caso en noviembre de 2019 el canal, la web y las redes de la plataforma fueron «hackeados» con cuatro famosos actores teniendo que resolver una suerte de scape room virtual con ayuda de tuiteros en tiempo real.
Las series de PlayZ demuestran así una vez más el éxito de sus formatos innovadores y dirigidos a un público joven, ya puesto a prueba por las mencionadas Si fueras tú, en la que los espectadores iban decidiendo los pasos de la protagonista, o la mencionada El gran secuestro, pero también con relatos en más tradicionales pero de temáticas juveniles como Drama o Grasa.
Pedro Almodóvar rodará un western y una distopía. El manchego le ha cogido gusto al cortometraje y durante la presentación de La voz humana en el Festival de Venecia anunció que tras el rodaje de su próxima película, cuya preproducción comienza en apenas un mes, tiene previsto filmar dos nuevas obras de corta duración y alejadas de los géneros en los que suele moverse.
El director ha explicado que el título del western será Extraña forma de vida -como un fado de Amalia Rodrigues- y durará 45 minutos, aunque sin añadir más detalles. Por su parte la distopía retratará un mundo en el que han desaparecido las salas de cine y será mucho más corta, apenas 15 minutos.
En este punto y durante la presentación de La voz humana junto a Tilda Swinton, su hermano, Agustín Almodóvar, pidió a Pedro que se reservase alguna sorpresa. El director de Julieta o Dolor y Gloria explicó también que espera comenzar la preproducción de su nuevo largometraje en un mes. Aunque tampoco lo aclaró, está previsto que sea Madres paralelas, película que protagonizará Penélope Cruz y cuyo guión escribió el propio Almodóvar durante el confinamiento de la pasada primavera.
El salto al western sería otro «experimento», como el del cortometraje La voz humana, en la carrera reciente del director, igual que la distopía, aunque en este segundo caso parece que estará alejada de la ciencia-ficción.
Según indicó Almodóvar el título está inspirado por un fado de Amalia Rodrigues. Ni el director ni su hermano aclararon si había relación con Extraña forma de vida, el título también de una novela del escritor catalán Enrique Vila-Matas publicada en 2008, además del título de un documental dedicado por RTVE a la trayectoria de este autor en 2016 dentro de su serie Imprescindibles.
El contenido del libro no puede estar más alejado del western, al menos en principio, ya que es la historia de un escritor que debe preparar una conferencia sobre el ciclo del héroe mientras se decide entre continuar con su vida familiar junto a su mujer o fugarse con su amante.
Aunque los propietarios de El Deseo apenas se extendieron más allá del título y la duración, no sería raro que conociesen la obra de Vila-Matas, escritor que por otro lado estuvo a punto también de ser cineasta al principio de su carrera pero que apenas ha sido adaptado al cine más allá de El viaje vertical, dirigida por Ona Planas y estrenada en 2009.
Fotograma de La voz humana, el corto que ha presentado Pedro Almodóvar en Venecia
Por otra parte Almodóvar ya en la misma La voz humana ha jugado con los referentes que adapta, al recortar y acomodar el texto original de su adorado Jean Cocteau a su propia sensibilidad y la de su protagonista, la actriz Tilda Swinton, en el que ha sido su primer rodaje en inglés.
En cuanto a la distopía, el director manchego parece querer reflejar cómo ve el momento actual del cine, tras las salas vacías y en lenta pero segura recuperación tras el confinamiento, pero también con la competencia de las plataformas de streaming. Almodóvar tuvo una pequeña puyita para la situación del sector durante su paso por Venecia al afirmar «mientras otros sueñan con dirigir series, yo soñé con un corto«.
En el caso de ese mundo desolado sin salas de cine, Almodóvar explicó que plateará una situación «en la cual ya hace tiempo en que los cines han desaparecido de Madrid por ejemplo o de España, que van camino de que desaparezcan». Sería «una especie de distopía, que ocurre en una fiesta privada. Hablo de esa situación en forma distópica, cómo afecta ese vacío de hace dos o tres años de las salas en las personas que están compartiendo ese banquete».
Dadas las circunstancias, los datos de taquilla de La boda de Rosa están siendo buenos. La película de Iciar Bollaín sube un 9% su recaudación durante su segundo fin de semana en las salas, y ya ha recaudado 323.124 € desde que se estrenó el pasado 21 de agosto. Según los datos facilitados por Comscore, el filme protagonizado por Candela Peña ha sumado también un 5% más de asistentes a sus pases, lo que la coloca ya en 52.683 espectadores. Es la única película española desde la reapertura de los cines que mejora los resultados de su fin de semana de estreno.
La pandemia hace positivos unos resultados que en condiciones normales serían discretos. En otras circunstancias, los 686 € de media por copia de la taquilla de La boda de Rosa no invitarían al optimismo, pero los números que hemos visto desde que se reabrieron los cines en junio nos ponen en una perspectiva diferente. El contexto los convierte en buenos. Parece además que el boca-oreja de la película está funcionando para conseguir el logro de aumentar su recaudación en su segundo fin de semana.
En cuanto al resto de resultados de las películas españolas que ya estaban en salas, los datos del pasado fin de semana confirman la gran noticia: Padre no hay más que uno 2 es la película más taquillera del año hasta el momento con 9.896.359 € de recaudación y 1.791.424 espectadores. Por otro lado, tantoSuperagente Makey como Voces siguen aguantando dignamente tras siete y seis semanas en la cartelera, respectivamente. Especialmente positivo es el mantenimiento de Superagente Makey, que baja únicamente un 2% con respecto al fin de semana pasado.
El estreno español del fin de semana pasado, Mi gran despedida, fue pequeño (16 pantallas), y más pequeños aún han sido sus resultados. La película no ha conseguido encontrar su público: 164 € de media por copia para un total de 3.055 € y 543 espectadores. Números muy bajos para la película andaluza de Antonio Hens y Antonio Álamo, que se presentó en el pasado Festival de cine de Málaga.
En el horizonte de estrenos para el cine español destaca el más inmediato (4 de septiembre):Las niñas, de Pilar Palomero. Tras ganar la Biznaga de Oro en Málaga, esta ópera prima se ha convertido en uno de los estrenos independientes más esperados. El 11 de septiembre llegan a los cines también dos películas con posibilidades comerciales: Un mundo normal, de Achero Mañas, y Salir del ropero, de Angeles Reiné.
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