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#Luimelia: la «nueva normalidad» de la ficción

#Luimelia, finalizada su segunda microtemporada y camino de la tercera, es el spin-off de Amar es para siempre que cuenta la historia de, valga la redundancia, amor de dos de sus secundarias, Luisita y Amelia. La subtrama, una relación homosexual secreta en el contexto de los 70, creció en seguidores hasta conseguir una serie propia independiente pero con dos novedades: el salto a la web en forma de microcapítulos y el traslado a la actualidad. Es decir, el cambio a un público mucho más joven que el presunto de un «culebrón de tarde» como era la serie madre.

La relación de las dos mujeres, interpretadas por Paula Usero y Carol Rovira, gozó del célebre shippeo, aunque habitualmente este «empeño» de un grupo de fans en emparejar a dos personajes de una ficción –o a concursantes de Operación: Triunfo– se produce cuando no son pareja dentro de la historia. El hashtag #luimelia que servía a sus seguidoras para lanzar montajes y otros mensajes se convirtió directamente en el título del serial, como un guiño directo muy poco habitual, hasta ahora, en nuestro país. La temática LGTBI tomada desde la cotidianeidad, por otro lado, le aseguró un suelo de seguidores fieles.

#Luimelia es uno de esos fenómenos que reflejan los cambios en el consumo de ficción gracias a las posibilidades de la tecnología, pero también que a veces todo cambia para que todo siga igual. La segunda temporada nació sabiendo que habría tercera. Hemos hablado de la serie con Javier Lozano, director de Área Comunicación y Educación de la escuela de postgrado de la Universidad de Loyola experto en transmedia, que se muestra entusiasmado con el formato:

«La propuesta es muy fresca y original y, en parte, síntoma de los tiempos audiovisuales que vivimos. La fragmentación de historias, el reciclaje, la reimaginación de los universos y la transferencia de historias entre diferentes medios y plataformas es la nueva normalidad de la ficción audiovisual».

#Luimelia

#Luimelia 1970 en ‘Amar es para siempre’. Foto: Atresmedia.

Pero Lozano añade que en #Luimelia «se ha ido un paso más allá. El cambio de género, de audiencia y tipo de consumo es radicalmente diferente». También la webserie recoge las rupturas de cuarta pared y las técnicas de falso documental de dos comedias de éxito reciente y temática, si al menos no paralela, sí similar en añadir protagonismos femeninos y diversidad a la temática televisiva: Fleabag y Paquita Salas.

Xenas del mundo, uníos

La interacción con la comunidad de fans no es una novedad en la ficción en España, tampoco los spin-off -cómo si no nació Aída, que acabó durando más que su serie madre, 7 vidas-, pero nunca con una influencia tal entre ambos fenómenos. Además es un fenómeno mucho más común en géneros como la ciencia-ficción o la fantasía. En nuestro país más popular es la comunidad creada por El Ministerio del Tiempo y sus ficciones paralelas y transmedia en forma de podcast, tebeos o novelas.

Es, una vez más, una tendencia reciente de la ficción serial en España «que está realizando auténticos trabajos de autorreflexión, de conversaciones con el propio medio de forma muy original: desde Paquita Salas hasta Veneno, pasando antes por Mira lo que has hecho o la ya casi olvidada ¿Qué fue de Jorge Sanz?»

«El único caso que recuerdo similar a esta serie es el spin-off de Skam Noruega«, explica Lozano, «en el que el actor que interpretaba el personaje de William intenta desprenderse de su personaje y busca nuevos papeles. Es, al mismo tiempo, un ejercicio metatextual y, también, en parte, un spin-off».

#Luimelia: la "nueva normalidad" de la ficción 1

«¿Pero esta web no es de cine español? ¿Qué hago yo aquí?»

Por otro lado #Luimelia asimila una práctica habitual de las comunidades de seguidores: el mundo alternativo. Es como nacieron ficciones mainstream como 50 sombras de Grey, que empezó como un fanfiction de Crepúsculo. Menos en las antípodas ideológicas de la serie que tratamos aquí está Xena: La princesa guerrera, en la que el empeño de los fans en hacer explícita la relación entre las protagonistas llevó a rodar capítulos ambientados en la actualidad del rodaje de la serie, algunos escritos por autoras de fanfiction célebres en la red.

Cuando #Luimelia traslada a Luisita y Amelia al Madrid de 2020 y resetea su relación hasta el principio, mostrando las diferencias con la década de los 70 y dando un desarrollo más pegado a la actualidad de la misma, con más humor y menos drama, lo que está haciendo es poner en imágenes una práctica habitual de las comunidades de fans, y, sobre todo, trascendiendo su medio original -analógico, culebrón de tarde- demostrando todo lo que han aprendido los creativos españoles en las últimas décadas.

Javier Lozano nos recuerda que #Luimelia «funciona a veces como comentario crítico de la serie madre». El episodio tres de la primera temporada «es muy interesante a este respecto, con los dos personajes siendo espectadoras y críticas» de Amar es para siempre y «rescatando las voces de los fans y de los movimientos #luimelia«. La propia serie rompe, al final del episodio, la cuarta pared «para descubrir el rodaje y reclamar la escena sexual que merecen los personajes».

Esto, que puede parecer algo raro en un primer momento, «es una práctica muy habitual en cultura popular, especialmente en cómics y en cine. En cómics, por ejemplo en Marvel, los personajes protagonistas tienen todo tipo de versiones alternativas y reimaginadas». Al final, «se trata de una estrategia comercial que explota la esencia del personaje en diferentes series dirigidas a públicos diferentes. En cine, vemos constantemente la aparición de remakes o reboots que siguen jugando con la misma estrategia comercial».

Referentes en representación LGTBI

#Luimelia

#Luimelia 2020 en su propia serie. Foto: Atresmedia.

Finalmente la temática que también destaca a #Luimelia y la hace conectar con un público más joven es la naturalidad del tratamiento de las relaciones entre personas del mismo sexo. Curiosamente creando escuela: en RTVE, la cadena de la que se marchó Amar en tiempos revueltos para convertirse en Amar es para siempre, Maite y Camino, las dos mujeres que ocultan su relación en Acacias 38, han conseguido su propio spin-off también, solo que en formato podcast.

Los personajes de Luisita y Amelia se han convertido en el manido tópico de «iconos LGTBI» por la vía de ser la primeras mujeres en protagonizar serie propia como pareja en nuestro país, aunque sea en formato web y de microepisodios. El formato se ajusta a los vaivenes de su relación: al final de la primera temporada no se sabe si seguirán juntas, la segunda trata el desarrollo de la relación una vez se formaliza y estabiliza.

La aldea global, además, ya permite el salto internacional con facilidad, de tal manera que podemos ver como la propia web oficial de #Luimelia recoge la viralidad de la serie en Argentina gracias a las reacciones de dos youtubers de dicho país, matrimonio entre ellas, que se dedican a comentar cada episodio de la serie española. No nos equivocaremos mucho si concluimos que esto, en la época en que se ambienta Amar es para siempre, no pasaba.

El universo de los personajes, por otro lado, se sigue expandiendo, incorporando a otras parejas, como María y Nacho, la hermana de Luisa y el mejor amigo de Amelia, en la que ella pasa una crisis planteándose marcharse de Madrid porque quiere empezar una carrera como escritora, trama sobre la cual sería justo preguntarse si no es un enmendar la plana a la reciente Valeria, tan ambiciosa en querer reflejar todo lo que #Luimelia explica con mucha más sencillez y sin mensajes tóxicos.

Jose A. Cano (@caniferus)

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Primer tráiler de ‘Un efecto óptico’, la película de ciencia ficción de Juan Cavestany

La película Un efecto óptico, de Juan Cavestany, presenta sus primeras secuencias. En el marco de su presentación en el Festival de cine de San Sebastián, se ha hecho público un primer teaser tráiler de esta historia de ciencia ficción y humor que protagonizan Carmen Machi y Pepón Nieto, que interpretan a una pareja burgalesa que viaja a Nueva York de vacaciones, pero que empieza a percibir que hay algo extraño en la ciudad.

En estas primeras imágenes de Un efecto óptico vemos a Machi y Nieto haciendo turismo por Nueva York, pero sin que el escenario en el que están parezca La Gran Manzana. Ambos parecen estar en otro lugar, algo que se termina de certificar en este primer adelanto de un minuto, cuando ambos dicen estar yendo al  Metropolitan Museum y se encuentran con el famoso cuadro de Las meninas, de Velázquez, una obra que se encuentra en la realidad en el Museo del Prado de Madrid.

Como ha adelantado al diario El País el propio Cavestany en Donostia, donde compite con la película en una de las secciones más alternativas del Festival, Zabaltegi-Tabakalera, se trata por tanto de una película de ciencia ficción que se no olvida del peculiar sentido del humor del director, desarrollado  a lo largo de los últimos años en otras películas suyas como Gente en sitios (2013), Dispongo de barcos (2010) o Gente de mala calidad (2008).

Primer tráiler de 'Un efecto óptico', la película de ciencia ficción de Juan Cavestany 2Cartel oficial de ‘Un efecto óptico’, de Juan Cavestany

Esta semana ha sido importante para la promoción de la película: debido a su presentación en la 68 Edición del Festival de San Sebastián, han decidido presentar también su cartel oficial y sus primeras fotografías, coronadas ahora con este primer tráiler. Aún sin fecha de estreno fijada, Un efecto óptico también cuenta con la presencia de actores secundarios como Luis Bermejo y la joven Lucía Juárez.

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La ofrenda: La necesidad de saber qué se está contando

Atrapado por su pasado. Además del título de la película de Brian de Palma bien podría servir de descripción de esta encrucijada amorosa que supone la segunda incursión en el largo de Ventura Durall tras varias experiencias en el documental. El filme comienza en el momento en el que los personajes de Àlex Brendemühl y Verónica Echegui se conocen, al mismo tiempo que se nos presenta el “mecanismo” que da sentido final a la narración y que sirve de título a la película: la ofrenda.

El personaje de Brendemühl, Jan, gestiona una empresa llamada Ulises -metáfora poco sutil del “retorno a casa”- a través de la que se hace llegar a un destinatario la última voluntad del cliente que lo solicite antes de fallecer. Gracias a este servicio, el citado Jan cruza su camino con el de Rita (Verónica Echegui) y, a través de una acertada elipsis, plantea la primera relación de pareja que se nos da a conocer en la trama: un hombre con un pasado “oscuro” une sus fuerzas con una mujer dependiente del apoyo de otra persona. En apenas unos minutos de metraje, ambos personajes quedan definidos de una forma “lógica”.

Sin embargo, la verdadera historia que Durall quiere contar no se asienta en lo que vemos al inicio, sino que se descubre a través del punto de giro que nos adentra en el segundo acto. El personaje de Anna Alarcón (Violeta) es realmente el que se apodera del punto de vista de la película, quien vive el conflicto principal de la trama y con quien se cierra un arco dramático que comienza durante la juventud del personaje.

Como si de una matrioska se tratara, La ofrenda va “abriendo” diferentes cajas -como las de la empresa Ulises- para ir mostrándonos una información que los tres personajes principales ya conocen. Es decir, el público no entiende las reglas del juego o el mundo de la ficción a la vez que Rita, Jan y Violeta, sino que el planteamiento se basa en una progresiva revelación del pasado de los protagonistas aumentando nuestro interés por conocer quién es quién en esta “encrucijada”.

La ofrenda: La necesidad de saber qué se está contando 3

 Para ser más explícitos -y no quedarse en el presente del relato- el montaje juega con diferentes flashbacks que revelan la relación que Jan tuvo con Violeta cuando eran jóvenes, cuestión en la que no importa tanto el “qué” -en el punto de giro ya queda claro, al igual que se puede ver en el póster-, sino el “cómo” . En el momento en el que todas las cartas están encima de la mesa, el relato se centra exclusivamente en el presente y el espectador asiste a un desarrollo en el que se produce un juego de espejos, tanto con el propio pasado de Violeta y Jan como con la estructura del filme.

En una suerte de historia de amor imposible junto a una trama de vuelta al “hogar”, La ofrenda plantea una historia intensa -y en mi opinión con un dramatismo demasiado a flor de piel- en la que la fuerza y principal atractivo recae en las interpretaciones. Aunque la coherencia se mantiene a lo largo de varios tramos del relato, desde el punto de vista de la dirección de actores ciertos comportamientos tienden demasiado a lo extremo, cuando la contención podría haber sido una aliada más efectiva.

Pese a que la historia no es completamente idéntica, Madre (Rodrigo Sorogoyen, 2019) puede servir como referente en el que el punto de vista, dada la trama planteada, se mantiene desde el principio -en este caso creo que tendría que haber ocurrido con el personaje de Violeta y no empezar con Rita-, los personajes que ayudan a construir el crescendo narrativo están bien dibujados y apoyan el desarrollo del rol principal, y la fuerza del relato no se diluye en subtramas que resultan más ajenas al conflicto.

La ofrenda: La necesidad de saber qué se está contando 4

En otras palabras, los personajes principales tienen, cada uno en su contexto, su atractivo y su justificación dentro del devenir de los acontecimientos, pero La ofrenda parece no apostar todos sus recursos por cómo vive uno de ellos el drama, sino que opta por dar pinceladas de los diferentes ángulos de la historia. Al final se trata de elegir y, aunque el público comprende con qué visión empatizar, el planteamiento poliédrico puede dar lugar a pensar que no se está narrando en exclusiva a partir de un punto de vista sino que hay varios frentes abiertos.

En definitiva, La ofrenda ofrece una historia con un punto de partida interesante y con un plantel de intérpretes de primer nivel, pero el desarrollo parece contradecir su idea inicial, ramificándose en varias subtramas y adquiriendo una densidad dramática que hace pensar en otro tipo de productos audiovisuales más que en una historia estructurada en torno a un delicado conflicto interno. Se queda a medio camino de una propuesta de mayores vuelos, aunque poder disfrutar de estos actores en pantalla tampoco es un aliciente menor.

 

Jorge Dolz (@J_Dolz)

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‘Veneno’ arrasa en su estreno en cines

El estreno de Veneno en cines de toda España ha sido un éxito. La serie de Los Javis para Atresmedia se , según el ranking diario de Comscorsegún el ranking diario de Comscore. ha colocado como la número uno en taquilla al proyectar juntos sus tres primeros episodios en 2020 salas de toda España, siendo la primera vez en cuatro años que un contenido alternativo al cine tradicional alcanza este hito. La biografía de Cristina Ortiz, la Veneno, recupera así el primer puesto para una producción española.

Se trata de una buena noticia para el audiovisual patrio entre otros motivos porque Veneno fue una de las producciones más mediáticas en ver interrumpido su rodaje por el parón del confinamiento de marzo. La serie había emitido su primer capítulo el 29 de marzo y el segundo el 28 de junio. Atresmedia en colaboración con Warner España como distribuidora coordinó el lanzamiento del tercer episodio el pasado jueves 17 de septiembre con la proyección en salas de esta primera parte de la serie.

En Atresplayer Premium, la plataforma de suscripción de Atresmedia, el tercer episodio, titulado ‘Acaríciame’, se podrá ver a partir de este domingo. Esta previsto que los cinco capítulos restantes, haciendo un total de ocho entregas de 50 minutos cada una, se emita semanalmente cada domingo, finalizando el 25 de octubre. Este «reestreno» de Veneno en cines refuerza la estrategia de la plataforma.

Creada por Javier Calvo y Javier Ambrossi, y basada en la vida y la muerte de Cristina Ortiz, la Veneno, las serie está protagonizada por tres actrices que se meten en la piel de la Veneno en las distintas etapas de su vida: Isabel Torres, Daniela Santiago y Jedet. Además, en la ficción tendrá un peso fundamental la historia de Valeria, la joven periodista que escribió su biografía y que está interpretada por Lola Rodríguez.

Veneno en cines y la estrategia de Atresmedia 

Veneno en cines

En una nota de prensa en la que celebraba estas cifras Atresmedia ha querido subrayar como su plataforma de pago es la que más nuevas series españolas ha emitido en este 2020 «y continuará haciéndolo durante los próximos meses». En lo que va de 2020 se han estrenado El Nudo, La Valla, #Luimelia, Gente hablando, Mentiras, Benidorm, o el documental Pongamos que hablo de Sabina. El golpe de efecto de Veneno en cines viene a reforzar la centralidad que busca la plataforma.

La ambiciosa estrategia del grupo tras Antena 3 y La Sexta para dominar el mercado de las series españolas incluye alianzas como la creación de Buendía Estudios, que participa al 50% con Movistar+ y nació con el objetivo explícito de crear ficciones originales para sus propios canales pero también para otras plataformas con las que ya colaboran ambas como Amazon Prime Video, Netflix o Warner.

La serie, que inició sus grabaciones el pasado mes de diciembre en la localidad almeriense de Isleta del Moro, está producida por Atresmedia TV en colaboración con la mencionada Buendía y Suma Latina y con la producción asociada de Apache Films. Javier Calvo, Javier Ambrossi, Sonia Martínez y David Troncoso son los productores ejecutivos.

En el elenco de Veneno se encuentran nombres como: Lola Dueñas, Goya Toledo, Ester Expósito, Paca La Piraña, Sophia Lamar, Mariona Terés, Mercedes León, Elvira Mínguez, Lara Martorell, el joven Marcos Sotkovszki, Ciro Petrone, Pepón Nieto, Jordi Vilches, Ángel Garó, Mona Martínez y Desirée Rodríguez

La serie es una ficción inspirada en ¡Digo! Ni puta ni santa, las memorias oficiales de La Veneno escritas por la periodista Valeria Vegas, también una de las mejores amigas de la protagonista y parte del equipo de escritura de la serie. Adorada por su carisma y su forma de expresarse libre, deslenguada y divertida, La Veneno alcanzó la popularidad gracias a sus apariciones televisivas en los 90. Sin embargo, su vida y sobre todo su muerte siguen siendo un enigma.

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Helena Taberna dirigirá ‘Feliz final’, adaptación de la novela de Isaac Rosa

La directora Helena Taberna será la encargada de adaptar al cine Feliz final, la novela de Isaac Rosa, con un guión que coescribirá junto a Virginia Yagüe. La producción corre a cargo de Lamia Producciones y por el momento no han trascendido más detalles sobre el reparto o las fechas de rodaje.

Será el séptimo largometraje de la realizadora navarra, que en 2019 estrenó Varados. Helena Taberna, en activo desde los 90, es la autora de filmes como Yoyes, Extranjeras o La buena nueva. Su anterior película, producida también por Lamia, fue un documental sobre los refugiados de larga duración que se acumulan en ambas orillas del Mediterráneo. Lamia Producciones presenta estos días la película Akelarre a concurso en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.

20.000 ejemplares vendidos

Feliz final

Se trata de una nueva traslación al cine de una novela de Isaac Rosa, por primer ver en colaboración con Helena Taberna, tras las de La vida en rojo, de Andrés Linares, -que adapta la novela El vano ayer-, El país del miedo, de Francisco Espada, o  La mano invisible, de David Macián.

Feliz final narra la historia de una pareja que, «como tantas, se enamoró, vivió una ilusión, tuvo hijos, peleó contra todo y luchó para no rendirse». El deseo de la directora es que Feliz final se convierta en “una película que además de mostrar las luces y las sombras del amor de pareja, rescate con alegría el fulgor del amor a pesar del dolor que genera su pérdida”.

La novela lleva más de 20.000 ejemplares vendidos. Fue considerado mejor libro del año 2018 por El Confidencial, El Cultural (El Mundo), Librotea (El País), Forbes y El Correo Gallego. Se ha publicado en Francia con excelentes críticas y en 2021 saldrá en Alemania.

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‘Urubú’, el regreso a los niños de Chicho Ibáñez Serrador

Al realizador Alejandro Ibáñez Nauta, hijo del legendario Chicho Ibáñez Serrador, lo de hacer ficción le daba miedo. La alargada sombra de su padre y las inevitables comparaciones evitaron durante años que Ibáñez Nauta saliera de la creación de documentales y de la dirección de Prointel, la productora que fundó Chicho en 1970. Pero, cuenta el realizador a Cine con Ñ, un sentimiento hizo que desapareciese el complejo: «Urubú nació cuando, como hijo, me di cuenta de que mi padre se moría».

Fue por eso que Alejandro Ibáñez se planteó rápidamente hacer una película de homenaje al cine de su padre. Al principio, iba a ser un proyecto pequeño para disfrute interno y familiar: «Me puse a escribir Urubú como un corto o mediometraje, en la selva, y sobre todo con la referencia de ¿Quién puede matar a un niño? (1976). Pero viendo que hacer un mediometraje iba a tener un coste similar a hacer un largometraje, decidimos alargarlo», explica el director.

'Urubú', el regreso a los niños de Chicho Ibáñez Serrador 5Alejandro Ibáñez Nauta (derecha) junto a su padre, Chicho Ibáñez Serrador (izquierda). Fuente: Begin Again

El resultado es la historia de un fotógrafo (Carlos Urrutia) que viaja con su familia al Amazonas en busca de la preciada instantánea de un pájaro poco común, el urubú albino. Pero el viaje se tuerce con la desaparición de su hija en medio de la selva. Como la de ¿Quién puede matar a un niño?, la película mantiene una explícita denuncia social: «Queríamos mantener la esencia del mensaje de la película de mi padre: somos unos egoístas y nos estamos olvidando de los niños», asegura Ibáñez Nauta.

Para el director de Urubú, que se estrena el 18 de septiembre en cines, el contundente mensaje en pro de la protección de la infancia que hizo Chicho Ibáñez Serrador se mantiene más vivo que nunca 40 años después de la icónica película de los 70: «Creo que hemos ido a peor en ese sentido. Ya no es sólo las guerras, hoy podemos pensar rápidamente, por ejemplo, en la prostitución infantil, la pedofilia en redes sociales o el esclavismo para sacar litio. Se ha perdido aún más inocencia de nuestro pequeños».

Alejandro Ibáñez Nauta vuelve a reivindicar mucho del sentido comunicativo que había detrás del cine de su padre: «Hay ya pocas películas con denuncias tan explícitas como ¿Quién puede matar a un niño?. Mi padre siempre decía que el cine está para entretener, pero también para educar. Y en Urubú hemos intentado seguir ese camino: señalar al futuro, que es de los que son ahora los más vulnerables».

Además de en el fondo, la película busca también replicar el estilo del fantástico de las películas y las Historias para no dormir de Chicho Ibáñez Serrador. Su hijo explica que en Urubú querían conseguir a nivel estético «una película muy setentera y ochentera, con una gran presencia de música clásica y utilizando pocos efectos digitales». Y en cuanto al tipo de terror, el director quería respetar «no tirar de lo gore y, sobre todo, no poner ningún monstruo, algo que mi padre prefería no hacer».

'Urubú', el regreso a los niños de Chicho Ibáñez Serrador 6

Urubú también sigue la tendencia que marcó ¿Quién puede matar a un niño? de querer dar miedo a plena luz del día. «Para el terror de día hay que buscar romper con lo cotidiano y sacarlo de su contexto. Mi padre siempre ponía el mismo ejemplo: pon un bebé en medio de un bosque; ya te da miedo de por sí, pero si encima te sonríe ya te terminas de acojonar, sea de día o de noche. Lo que no te va a funcionar de día es el monstruo. El payaso de It sin oscuridad no da miedo», argumenta Alejandro Ibáñez.

Volcado homenaje al cine de su padre, el director de Urubú asegura que hay «muy poquito» de si mismo en la película: «He intentado que sea Chicho al 100%; un terror para la imaginación. De mi está la manera de dirigir a mi equipo, algo que también aprendí de mi padre: escuchar a los que me rodean y hacer las cosas con amor y dedicación«. Alejandro Ibáñez Nauta asegura, sin embargo, que sí estará su marca en su próxima película, que adelanta a Cine con Ñ que pretende rodar el verano que viene.

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‘El Cid’ de Amazon muestra sus primeras imágenes

El Cid de Amazon, la serie sobre las aventuras de Rodrigo Díaz de Vivar al que pondrá la cara Jaime Lorente, ya ha filtrado sus primeras imágenes. Tras hacerse de rogar, la plataforma de la multinacional de Jeff Bezos ha mostrado al actor de La casa de papel ya caracterizado como guerrero medieval y en plena batalla, aparte de varios personajes secundarios, como la reina Sancha que interpreta Elia Galera.

El Cid

Amazon también ha confirmado que El Cid se estrenará durante este 2020, tal y como estaba previsto. La serie se anuncia como una narración de los hechos de la vida del héroe «más allá de la leyenda» que sin renunciar a la épica intenta dar otra visión frente a las más canónicas como la protagonizada por Charlton Heston en los 60.

Por primera vez hemos visto a la estrella de Élite y La casa de papel caracterizado como Rodrigo Díaz de Vivar y hasta en batalla. También aparecen la reina Sancha la bella, el papel de Elia Galera, la infanta doña Urraca de Alicia Sanz y finalmente Carlos Bardem como el conde de León. Queda todavía pendiente la aparición de Juan Echanove como obispo o la de Lucía Guerrero en la piel de doña Jimena.

El Cid

El extenso reparto de El Cid se completa con la participación José Luis García-Pérez, Francisco Ortiz, Jaime Olías, Lucía Díez, Nicolás Illoro, Juan Fernández, Pablo Álvarez, Ginés García Millán, Daniel Tatay, David Castillo, Álvaro Rico, Hamid Krim y y Zohar Liba.

Por su parte, José Velasco y Luis Arranz son las mentes detrás de la creación de El Cid, con el primero ejerciendo también como productor ejecutivo y líder del equipo de guionistas, mientras que Marco A. Castillo y Adolfo Martínez Pérez se han ocupado de la puesta en escena.

El Cid

 

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‘Courtroom 3H’ lanza su primer tráiler antes de competir en la Sección Oficial de Donosti

Courtroom 3H, de Antonio Méndez Esparza, la única película de un director español que competirá en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, ha lanzado su primer trailer unos días antes del comienzo de la cita donostiarra y a una semana de su estreno en toda España, el próximo 25 de septiembre.

La cinta de Méndez Esparza es una historia de no ficción que transcurre en un tribunal especial de Florida, la Courtroom 3H que da título al film, que dirime asuntos relacionados con los menores de edad. El cineasta residente en Estados Unidos regresa con esta coproducción hispano-estadounidense al Festival donde ya presentó sus anteriores obras: Aquí y allá (2012), que ganó el Gran Premio de la Semana de la Crítica en Cannes y después se proyectó en Horizontes Latinos, y La vida y nada más con la que recibió el Premio Fipresci en 2017.

Distribuida en España por Wanda Films y producida por Aquí y Allí Films produce el filme 9AM Media Lab, con el apoyo del ICAA, Movistar+, Florida Council for the Arts, Florida State University y EPC, en Courtroom 3H, según su director «a través de los casos y las dinámicas de la Corte se pueden percibir los problemas actuales de nuestra sociedad y como la Corte lidia con ellos. Poder hacer esta película ha sido un milagro. Nunca habíamos hecho un documental, a pesar de que habíamos estado cerca. Hemos abrazado el documental y por momentos, casi nos sentíamos un espectador más en la corte».

Méndez Esparza con Courtroom 3H competirá por la Concha de Oro con los directores Pablo Agüero con Akelarre, Sharunas Bartas con In the Dusk, Naomi Kawase con True Mothers, François Ozon con Verano del 85, Thomas Vinterberg con Druk (Another Round), la joven georgiana Dea Kiulumbegashvil con su debut Dasatskisi, y el japonés Takuma Sato con Nakuko wa ineega (Any Crybabies Around?).

En Sección Oficial, además, encontramos como producción española la película inaugural, que se presenta fuera de concurso, Rifkin’s Festival, la nueva comedia romántica de Woody Allen y que tiene el certamen donostiarra como telón de fondo de las clásicas tribulaciones románticas de las historias del cineasta neoyorquino. Al cierre, fuera de concurso, llegará El olvido que seremos, la cinta de Fernando Trueba.

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La directora de ‘Las niñas’ ya planea nueva película: ‘La maternal’

Pilar Palomero, la directora de Las niñas, ya tiene nuevo proyecto, La maternal, en el que volverá a trabajar con la productora Valerie Delpierre de Inicia Films y contará con la distribución de B-Team, según adelantó la revista Variety.

Este nueva película de Pilar Palomero, según se ha anunciado, no se aleja demasiado de las temáticas de su reciente éxito, aunque les da una vuelta de tuerca más. Está previsto que se empiece a rodar en 2021. Delpierre ha considerado la película como parte de la nueva ola de filmes dirigidos por autoras españolas que empezó con Verano 1993 y de la que ya forma parte Las niñas.

La maternal contará la historia de Carla, una niña de 12 años que vive en situación de exclusión en las afueras de un pequeño pueblo y tiene una relación tóxica con su madre. Cuando se quede embarazada será trasladada por los servicios sociales a un hogar de acogida, donde acabará dando a luz y conviviendo con otra joven madre.

Pilar Palomero ha explicado que en su nueva obra quiere abordar «el universo de los trabajadores sociales, personas que se involucran en pequeñas batallas que podrían traer algún tipo de solución, por un momento, un mes o una vida». Son personas que «Han vivido tantas experiencias extremas que cada una ya tendría una película que contar y que no sienten que sus vidas se hayan reflejado en el cine».

La maternal será un «drama amable y luminoso, con toques incluso de humor» cuyo guión ha escrito la propia Palomero.

 

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La valla: El futuro es ahora

En el año 2045 España se ha convertido en un dictadura militar tras una Tercera Guerra Mundial que agravó la crisis climática y que provocó la aparición varias cepas de enfermedades consideradas incurables. En un Madrid dividido entre ricos y pobres por una valla infraqueable, una familia del lado malo debe infiltrarse en la parte privilegiada para rescatar a su hija.

Spoilers leves. Más o menos.

Es fácil enumerar los referentes de La valla. El post-apocalipsis, ya casi rozando el género documental a estas alturas del partido, es una tendencia de la ficción reciente de la que España tampoco se ha librado. El cuento de la criada. Apocalipsis suave. Hijos de los hombres. Hajira. V de Vendetta. El hoyo. Hasta El barco. ¿Se acuerdan ustedes de El barco?

También puede servir de «inspiración» a las situaciones que en la serie se reflejan cualquier reportaje de actualidad sobre la franja de Gaza, porque como ha recordado el creador de la serie, Daniel Écija, ya se vive así en muchas partes del mundo. Y más con el añadido extra de la pandemia, que «no existía» en el mundo real cuando se grabó la serie. Si no se hubiese estrenado en ATresPlayer Premium ya en enero casi se podría sospechar de un muy inviable rodaje exprés.

 

Franquismo del Futuro Pasado

La valla

Respecto al género post-apocalíptico en el que se ubica innova poco, más bien se diría que intenta concentrar el máximo de tropos del mismo en el menor espacio posible. El interés aquí reside en la habilidad para acometer la superposición y la españolización de los mismos -el personaje de Olivia Molina paseando junto a un Museo Reina Sofía devastado-, con numerosos guiños políticos o históricos locales nada inocentes.

En ese sentido La valla no se esconde demasiado: el futuro es ahora, pero también es el pasado. Los policías y militares del futuro estado dictatorial visten al estilo de las SS, probablemente porque se trata de los mejores uniformes de supervillano jamás diseñados. El hijo de la casa privilegiada se llama señorito Iván, al que le deseamos que tenga cuidado con subirse a los árboles. La familia protagonista depende de cartillas de racionamiento para sobrevivir.

Écija ha explicado que en parte se debe a su preocupación por la falta de memoria histórica de las nuevas generaciones. Como ya hizo en su momento El ministerio del tiempo, la ciencia-ficción española nos vuelve a advertir que la peor distopía futura es volver atrás.

De esta manera, las referencias estéticas de La valla están a veces más cerca del Paracuellos de Carlos Giménez, El laberinto del fauno de Guillermo del Toro o cualquier ficción ambientada en las dictaduras argentina o chilena -esa inclusa de niños robados- que en Minority Report, por decirlo así. De hecho la parafernalia de la dictadura es lo suficientemente mixta para tener referencias a cualquiera que a usted se le pueda ocurrir de las del siglo XX, pero, fundamentalmente, es nazi.

Por otro lado la vestimenta y caracterización del personaje de Unax Ugalde pasarían perfectamente por la de un resistente de la Francia ocupada… o un maquis republicano tras las líneas enemigas. También, regresando a Gaza, de cualquier inmigrante, ingeniero agrónomo que tiene que lavarse bien las manos y entrar por la puerta de servicio. Los españoles intentan pasar el Estrecho para huir hacia la libertad. Oh ironía de ironías. En El día después de mañana de Roland Emmerich ya hacían algo así.

 

Un público en busca de catarsis

La valla

Ya en el primer capítulo aparece una escena que nos es tristemente familiar, por ejemplo en medio de la actual vuelta al cole: colas para test rápidos de inmunidad al virus. La valla le da una vuelta de terror cuando una niña es separada de su familia, en un giro más cercano a criticar las políticas migratorias de EEUU -o la Unión Europea- que a plantearnos ningún inverosímil escenario futuro. Al fin y al cabo, es a lo que remite su título. Más a Melilla que a Mad Max.

El estreno en abierto de La valla en Antena 3 y Netflix estaba previsto para la pasada primavera, en cuanto finalizase su emisión en ATresPlayer Premium, pero muy sabiamente la plataforma decidió reservarla para más adelante. Quizás una ficción en la que Madrid está cerrada al resto de España y en la que los pobres se contagian mientras los ricos viven en burbujitas de privilegios culpándolos de todo no sea lo más cómodo de ver en este momento, pero mucho peor habría resultado cuando los fallecidos diarios se contaban por cientos.

La enfermedad -o enfermedades- de La valla no son exactamente como nuestra COVID-19 y la búsqueda desesperada de una cura es parte troncal del argumento de esta primera temporada. Así que de nuevo será irónico, aunque ya consciente y buscado por el momento del estreno, que se alternen los capítulos de experimentos de dudosa ética -no ya El cuento de la criada sino hasta el Mengele de Los niños del Brasil se pasea por aquí- con las noticias reales de parones en la investigación de la vacuna de Oxford.

La serie se podía haber quedado escondida en un cajón unos meses más, incluso a pesar de que ya la hubiesen disfrutado los suscriptores de ATresPlayer Premium. Pero se ha decidido seguir adelante como estreno de otoño porque los programadores han percibido que ya no había peligro. Que la campaña previa había asentado la idea de la serie que «se adelantó» a la pandemia y porque ya existe un público resabiado en busca de catarsis.

La distopía somos nosotros

La valla

Por eso el argumento de La valla busca más el drama familiar de los personajes de Ugalde y las Molina, madre e hija, que retratarnos los tejemanejes políticos de la dictadura, aunque igualmente se reflejen. Esos nazis decadentes que secuestran niñas en prostíbulos o esos señoritingos orgullosos que te ofrecen lo blanco del jamón como si te hiciesen un favor. Se ha criticado el «costumbrismo del futuro» que la serie se autoimpone, pero desde aquí no podemos dejar de considerarlo un acierto.

En parte porque así se empatiza más fácil con los personajes. Se identifica uno antes con un padre que quiere reunirse con su hija o con una matriarca que intenta que su familia sobreviva en un mundo sin esperanza que con un nazi que conspira para moverle la silla a otro nazi. Se nota que Daniel Écija y su equipo lo saben.

Pero también porque a las distopías se viene a purgar miedos reales, como a las películas de terror. Y lo que de verdad nos espanta no es que los políticos conspiren, sino vernos atrapados en una vida de miseria, sin esperanza ni perspectivas de futuro para nosotros ni nuestros hijos. Obligados a sobrevivir en un mundo en donde la ley nos deje completamente desamparados frente al fascismo y el capitalismo. Convertidos en carne al servicio de los poderosos.

Como ya le pasa a mucha gente en el mundo ahora mismo y como les ocurrió a nuestros abuelos. Algo que La valla nos recuerda constantemente.

 

Jose A. Cano (@caniferus)

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