Los requisitos para solicitar una subvención por una película serán más flexibles, se incrementarán las deducciones fiscales por rodaje y las salas de cine recibirán 13 millones de euros como compensación al cierre. Estas son las tres grandes líneas de ayuda a nuestro cine –además de las generales para trabajadores- que acaba de aprobar el Gobierno dentro del paquete de ayuda a la cultura. El martes se aprobó en Consejo de Ministros y el miércoles se publicó oficialmente en el BOE. Después de más de un mes de peticiones, reuniones y posterior elaboración, son ya cinco las grandes líneas de ayuda al sector audiovisual español para superar la crisis causada por la COVID-19.
Las medidas de ayuda a nuestro cine en el Real Decreto
El Real Decreto-ley que se acaba de aprobar lo primero que hace es adaptar la vigente Ley del Cine de 2007 -modificada en 2015- a la situación causada por el coronavirus. Para poder optar a alguna ayuda, las películas españolas debían cumplir en dicha Ley con una serie de requisitos; estrenar en un determinado número de salas comerciales o pedir la ayuda en una serie de plazos y en determinadas fases. Eso ahora se flexibiliza: las películas estrenadas online podrán recibir ayudas, se reducen el número de salas exigibles para el estreno, se podrá recibir el 50% de la subvención sin haber empezado el rodaje y se cubrirán los costes derivados por adoptar medidas sanitarias en los mismos (protocolos de seguridad, adaptación de los planes de rodaje, etc…).
El Real Decreto inlcuye tres grandes líneas específicas de ayuda a nuestro cine
La segunda gran novedad es la de los incentivos fiscales. A partir de ahora, aumentan en un 5% las deducciones por invertir en una producción audiovisual española (cine, series o cortos). Se pasa del 25% al 30% en el primer millón de base y del 20 al 25% en el resto del coste. Era una petición histórica de los productores españoles y de las oficinas de promoción cinematográfica, que lo consideran un enorme incentivo para que se ruede aquí. La cuantía máxima de la deducción pasa, además, de 3 a 10 millones. En todo caso, no puede superar el 50% del presupuesto final. Para más detalle sobre estos incentivos, se puede consultar el artículo dedicado en el blog Producción Audiovisual.
La tercera gran pata de ayuda específica al cine en el Real Decreto tiene que ver con las salas de cine, tremendamente damnificadas durante un cierre que puede llegar a los tres meses en gran parte del territorio. El Gobierno inyecta 13 millones al ICAA para compensar a las exhibidoras el cierre de su negocio. Esos millones se repartirán entre las salas según el número de pantallas que tengan; cuanto más grandes sea los cines, más apoyo podrán recibir. Los que tengan una pantalla podrá recibir hasta 8.000 euros, las que tengan dos hasta 14.000, de tres a cinco 20.00, de seis a ocho 26.000 y las de más de ocho 32.000.
Público en el Festival de Sevilla de 2019. Foto: Alba Muriel (Festival de Málaga)
Las prestaciones directas a los trabajadores del sector audiovisual
Fuera de las medidas específicas a la industria del cine, hay otro apartado que afecta también a los trabajadores del sector, que pedían un trato específico al trabajar en condiciones muy especiales, como la intermitencia misma de su labor. Los trabajadores que estén incluidos en el Régimen General de Artistas en espectáculos públicos podrán pedir ahora una prestación por desempleo especial. Muchos trabajadores del cine que pueden estar incluidos en el mismo (directores, directores de fotografía, actores, técnicos, montadores…) podrán acogerse a este paro. Sin embargo, como explicó Civio, no incluye a a técnicos de espectáculos y auxiliares.
Coincidiendo prácticamente con la llegada del estado de alarma llegaba el libro 101 películas españolas para entender el presente, de Alejandro López Menacho y editado por Héroes de papel. Periodista junto a su hermano en el medio independiente La Réplica, en el libro plantea una análisis de la realidad española a partir de 101 películas. Un libro que nos pone en el espejo frente al cine nacional de los últimos años y que cuenta con un prólogo de Juan Miguel del Castillo, director de Techo y comida.
Hemos hablado con el autor sobre 101 películas españolas para entender el presente, el cine español más contemporáneo y cómo podría ser el de los siguientes años después de estos momentos tan excepcionales que estamos viviendo.
¿Cuál ha sido el criterio para seleccionar las películas que analiza en el libro?
Impuse varios requisitos; en primer lugar, debían ser películas estrenadas el siglo XXI que tratasen una realidad social propia de nuestros días. Hay títulos desde el año 2000 hasta el 2019. En segundo lugar, he procurado no repetir más de dos veces un mismo director, así quedaba un imaginario artístico más coral. Y en tercer lugar, he procurado rescatar títulos que representaran a toda la geografía española, desde Andalucía a Cataluña o Galicia, pasando obligatoria mente por Madrid e interesándome por la España vaciada que llaman ahora. Era importante para mí construir una fotografía amplia, diversa y fidedigna, lejos del centralismo.
En 101 películas españolas para entender el presente has cubierto los últimos 20 años del cine español. ¿Cuál sería su visión de conjunto, qué tendencias e ideas cree que se repiten sistemáticamente?
Quiero destacar la buena salud del cine español; es un cine cuya relación inversión-calidad es más que notable. Hay mucho talento. Los estudios consiguen hacer con presupuestos muy limitados películas de gran calidad en géneros muy dispares. Se exprime cada euro invertido, habiendo también, todo hay que decirlo, mucha precariedad y gente que curra gratis o por dos duros. Pienso que los autores y autoras han sabido retratar bien lo que estábamos viviendo ahí afuera a nivel social. Así que mi visión de conjunto es positiva.
«Cuando un producto funciona aparecen réplicas intentando emular su éxito»
La última corriente-tendencia que he detectado es una oleada de comedias clonadas de Ocho apellidos vascos. Es un fenómeno medianamente natural. Cuando un producto funciona aparecen réplicas intentando emular su éxito. Ya sucedió en Francia con Intocable o Bienvenidos al norte. El problema es que resultan películas demasiado impostadas y se le ven las costuras. Creo que es preferible apostar por lo auténtico que por una película prefabricada, aunque exista mayor riesgo económico.
¿Ha apreciado alguna evolución en la desigualdad de género a lo largo de estas dos décadas? Pensando sobre todo en cómo se ha representado a la mujer en pantalla, más que en indicadores como películas dirigidas por mujeres donde todavía se está muy lejos de llegar a una paridad.
Trato en varias ocasiones el asunto de la brecha de género en el libro, en el que, por cierto, encontramos aproximadamente un 25% de títulos firmados por mujeres. Ese porcentaje es forzado; he rebuscado títulos de mujeres conscientemente para aumentar su representación. El cine español, aunque parezca muy moderno, cae en el machismo como lo hacen todas las esferas laborales. En contraposición con Candela Peña, estoy muy a favor de potenciar las cuotas de género vía subvenciones. La mirada femenina es necesaria y compleja. Sobre la pregunta en sí, creo que a la mujer se la está empezando a retratar con el respeto que merece de unos años a esta parte. Espero que siga así la tendencia.
A veces se tiene la idea preconcebida de que hay un cine comercial de entretenimiento y otro social comprometido, generalmente rodado con menos medios. ¿No perdemos demasiado con esta división seca y a veces hasta arbitraria? En 101 películas españolas para entender el presente aparece 8 apellidos vascos, por ejemplo.
Una película comercial puede ser socialmente comprometida, no es excluyente. La película española más vista en 2020 hasta el parón del confinamiento, con más de un millón de espectadores, es Adú, de Salvador Calvo, que aborda los problemas de las personas migrantes africanas. Hay que discutir esos estereotipos con datos. En el libro aparece 8 apellidos vascos pese a que es una película que no me gusta. ¿Por qué? Pues porque algo de sociológico encierra cuando se convirtió en la película más vista de la historia de nuestro cine; algún “click” tuvo. Consiguió conectar con el público parodiando estereotipos territoriales. La gente decía: “¿Has visto la de los vascos? Es graciosísima”. Ojalá se repita un éxito similar.
Fotograma de ‘Techo y comida’, cuyo director, Juan Miguel del Castillo, ha escrito el prólogo de ‘101 películas españolas para entender el presente’
Me tienta decir que la crisis tampoco fue un punto de inflexión para los temas de nuestro cine. Vaya, que la precariedad ya estaba ahí en películas de 2005, cuando la economía “iba bien”.
Claro que la precariedad estaba antes. Mira, en el libro recojo la película Alejandro y Ana: lo que España no pudo ver del banquete de la boda de la hija del presidente, que denuncia el despilfarro y la corrupción ligada al gobierno de Aznar. Eso estaba ahí antes de que explotara la burbuja y el cine español lo olió antes incluso que los medios de comunicación. También aparece Los lunes al sol, que trata el tema del paro en edades avanzadas y que fue pan de cada día a partir del 2008. A menudo el cine se adelanta a lo que nos va a ocurrir de forma inquietante. ¿Habéis visto Los últimos días de los hermanos Pastor? Es visionaria.
Igual es demasiado pronto todavía, no tenemos perspectiva, pero, ¿qué consecuencias cree que va a provocar el coronavirus en el cine español de los próximos años?
Es la pregunta del millón. A nivel de la industria, intuyo que descenderán las producciones a corto y medio plazo. Los ingresos se verán mermados, pues el aforo de los cines quedará limitado a menos de la mitad. El del cine es un sector que estará especialmente castigado. Es un drama. El gobierno y los espectadores deben ser sensibles con la industria española. A nivel artístico es una incógnita; me intriga ver las películas que se pueden hacer con la epidemia como leit-motiv principal o simplemente como hilo conductor para contar otros problemas.
«El cine español obtiene subvenciones inferiores a las de países como Francia, Alemania, el Reino Unido o Italia»
El material es muy jugoso. No sé si habrá un boom del cine optimista como revulsivo terapeútico o veremos más películas del género de catástrofes. Lo que sé es que he hablado con autores y escritores y todos me han confirmado que el confinamiento ha sido inspirador y que esas historias humanas son un filón para la gran pantalla.
No sería una entrevista sobre cine español si no habláramos de los típicos temas a los que siempre se lo vincula, que se podrían resumir en el triángulo subvenciones-guerra civil-desafección.
Ese triángulo es un constructo peyorativo de la derecha y la extrema derecha que se ha encargado de popularizar con bastante éxito, mal que nos pese. Si nos ponemos rigurosos e investigamos tan sólo un poquito podremos comprobar que el cine español obtiene subvenciones inferiores a las de países como Francia, Alemania, el Reino Unido o Italia. Me declaro pro-subvenciones porque estas tienen un retorno económico enorme; no sólo da trabajo a muchos profesionales de la industria (sastres, maquilladores, productores, conductores, técnicos, etc) sino que la venta de la entradas genera beneficios para el Estado.
Sobre el cine de la Guerra Civil; se rueda poco. Pero cuentan que sólo se hace cine de la guerra porque alguna gente no quiere que se cuente lo que allí pasó. Pero no llega en ningún caso al 10% de las producciones. Este año se han colado en los Goya dos películas muy buenas sobre el tema: Mientras dure la guerra y La trinchera infinita. Ojalá hubiera más. La gente debe saber lo que pasó y cómo se derrocó de forma autoritaria y sangrienta a un gobierno legítimo.
¿Qué culpa cree que tenemos los medios de que se siga hablando de estos tópicos? A fin de cuentas la información está ahí y no los respalda…
No culpo a los medios, sinceramente. Culpo a los voceros ideológicos conservadores y a sus cabezas pensantes. El cine español incomoda porque es combativo, tiene conciencia social, es crítico y discute el status quo de algunas élites. Por eso tratan de deslegitimarlo. Algunos prefieren tener al público viendo a Steven Seagal (con todo el respeto para el cine de acción) o Cine de Barrio, como decía Íñigo Méndez de Vigo, que pensando sobre nuestra historia.
Esperemos que en la próxima vez que hablemos podamos pasar de largo sobre estas cuestiones. Muchas gracias por el tiempo y mucha suerte con el libro.
Muchísimas gracias a vosotros. 101 películas españolas para entender el presente ha tenido la mala suerte de salir publicado la misma semana que se decretó el Estado de Alarma. Os mando un abrazo y os agradezco enormemente la entrevista.
Hemos cambiado las ruedas de prensa por presentaciones caseras y el ritmo frenético de festival por el calmado sofá de casa, pero estamos teniendo D’A Film Festival un año más pese a todo. La mudanza circunstancial a Filmin nos ha dado la oportunidad de no perdernos una nueva hornada del cine español que se suele quedar fuera de los circuitos comerciales. 10 largometrajes y 2 mediometrajes más tarde, hacemos cinco recomendaciones de películas españolas del D’A Film Festival 2020 que te aconsejamos que no dejes escapar en estos últimos días del certamen. Una selección personal y variada, sin orden jerárquico, de nuestro cine alternativo más reciente.
MY MEXICAN BRETZEL (NURIA GIMÉNEZ)
Quizá su propuesta no llame tanto la atención como otras entre el catálogo de películas españolas del D’A Film Festival, pero definitivamente merece mucho la pena entrar en la originalísima My mexican bretzel. Unas cintas caseras de viajes de sus abuelos le han servido a Nuria Giménez para convertir a sus parientes en una ficticia pareja norteamericana acomodada y crear una estimulante ficción multinivel. Con el solitario y dramático relato de su protagonista femenina como vehículo, Giménez ha planteado un diálogo profundo a tres patas entre sonido, texto e imágenes. Una película que atrapa y juega contigo al moverse por dentro y por fuera de su material encontrado. Triunfó en el pasado Festival de Gijón y debería hacerlo también en el D’A. Si buscas algo realmente diferente -y tienes algo de paciencia-, esta es tu película.
AS MORTES (CRISTÓBAL ARTEAGA)
Un asesinato sin contexto es el punto de partida para esta interesante película gallega del chileno Cristóbal Arteaga. Este macabro inicio se convierte en una semilla a la que hay que buscar explicación y contexto mientras nuestro punto de vista principal es el del asesino. Controlada con inteligencia en su aspecto formal (blanco y negro, muchos planos fijos generales y seleccionados planos cortos), la película se va desatando con tino dentro de un pequeño pero turbulento ecosistema rural. As mortes le pone algo de prosa directa a la etiqueta «Novo Cinema Galego» sin perder sus coordenadas principales. Se le perdona alguna inconsistencia narrativa por su curiosa manera de explorar en el lado oscuro de sus personajes.
VIOLETA NO COGE EL ASCENSOR (MAMEN DÍAZ)
Sencilla y transparente en su planteamiento y sacada adelante con muy pocos medios, Violeta no coge el ascensor nos vuelve a mostrar la importancia en el cine de creer en lo que se está haciendo. Presentada como el homenaje de bajo coste a Hannah takes the stairs (Joe Swanberg, 2007), seguimos el verano madrileño de Violeta, una joven que empieza a trabajar en una editorial mientras intenta aclararse consigo misma y sus relaciones. Mamen Díaz, directora, y Violeta Rodríguez, actriz protagonista, han levantado una película –son responsables también del guion y la producción- fresca y espontánea que consigue trasmitir el sentimiento de deriva e inseguridad de toda una generación con un tono amable, cercano y divertido.
UNA VEZ MÁS (GUILLERMO ROJAS)
La primera película de Guillermo Rojas, que pasó por la pasada edición del Festival de Sevilla, muestra el regreso a casa de una arquitecta sevillana emigrada a Londres, y cómo el reencuentro con su ex novio le hará replantearse su nueva vida y recordar cómo acabó la fase anterior. Transparente en sus referentes -la trilogía Antes del…de Linklater y el cine de Jonás Trueba, como La reconquista, que los protagonistas del film entran a ver al cine- Una vez más es una película bonita y en la que mucha gente joven se verá reconocida, con un gran trabajo de la pareja protagonista formada por Silvia Acosta y Jacinto Bobo y bañada por una banda sonora de grupos de pop-rock sevillanos.
GIRANT PER SANT ANTONI (PERE ALBERÓ)
Partiendo de las largas obras de reforma del mercado de Sant Antoni se acaba describiendo el proceso de gentrificación del barrio a través de las historias de colectivos sociales y vecinos y vecinas de la zona. Un documental en el que las personas, sus historias y el sonido ambiente son protagonistas, en un ejercicio que recuerda formalmente a los trabajos de Víctor Moreno (Edificio España, La ciudad oculta). El director Pere Alberó pone cámara y micrófonos y el barrio responde en este documental que se aleja de las grandes tesis para hacer algo tan aparentemente sencillo como complicado como es capturar la realidad.
El gato montés (Rosario Pi, 1935) era hasta ayer la primera película española con sonido que había dirigido una mujer. Hoy la historia del cine español podría haberse reescrito: si los cálculos son ciertos, Mallorca (1932-1934), un corto de homenaje a la isla firmado por María Forteza, sería ahora la primera. La Filmoteca España pone durante unos días a disposición online gratuita esta película, digitalizada justo antes del confinamiento por el coronavirus. El nombre de María Forteza, desconocida antes y un enigma ahora para los investigadores, se puede colocar ahora junto a las pocas pioneras conocidas del cine en España como la citada Pi, Helena Cortesina, Margarita Alexandre y Ana Mariscal.
El descubrimiento casual de María Forteza y su Mallorca
Títulos de apertura de ‘Mallorca’, de María Forteza
¿Cómo se ha llegado ahora al descubrimiento de este nombre y esta película? Según explican desde Filmoteca Española, por casualidad rutinaria. La institución tiene un protocolo para ir digitalizando sus archivos más antiguos para que no se pierdan. Esta película, fechada erróneamente en el año 1926, entró en ese proceso. Revisada y finalmente escaneada poco antes del estado de alarma, los trabajadores de la institución la encontraron en sus discos duros cuando buscaban material para su iniciativa #DoréEnCasa, en las que se comparten por Internet películas de su archivo durante el confinamiento.
Hubo que esperar a la cuarentena para que alguien viera por primera vez Mallorca, que había llegado a las manos de Filmoteca en 1982. Antes de eso era imposible que alguien se diera cuenta que la ficha técnica con la que llegó a sus oficinas estaba mal. Cuando se hizo la primera inspección técnica del material, los trabajadores anotaron rápidamente que era sonora. Es decir, que la película no podía ser de 1926 porque el sonido llegó a España en 1929. Pero lo más llamativo llegó en cuanto pudieron ver el material: el director al que se le atribuía este documento en la ficha (Francisco Aguiló Torrandell) era otro. En el primer segundo del filme se puede leer que la dirección fue de una tal María Forteza.
El rastro de Ramón Ubeda, la clave
Después del impacto de leer un nombre diferente, y además femenino, se cae en que el de la productora en la ficha también es incorrecto. El productor se llamaba en realidad Ramón Úbeda. Un nombre que ha resultado decisivo en la investigación: gracias a su rastro histórico se ha podido fechar Mallorca entre 1932 y 1934. Primero porque se sabe que Úbeda fijó su residencia en Barcelona en 1935 y, segundo y más importante, porque aquel año consta que registró una marca de sonido cinematográfico llamada Fono Palma. Si la película fuera de ese año o posterior, lo normal sería que Fono Palma debería de haber aparecido en algún momento en la película, y no lo hace.
Sólo el rastro de las migas de pan de la vida de Úbeda nos han proporcionado estos datos sobre una película, que, según las propias palabras del director de Filmoteca, Josetxo Cerdán, «que aparecía ante nosotros como llegada de ninguna parte». No hay evidencia alguna, hasta el momento, de su estreno, pero tampoco registros, anotaciones en libros, noticias o pistas que den alguna información sobre la producción de Mallorca. Lo más probable, aseguran desde Filmoteca, es que muy pocas personas vieran esta película incluso en los años 30.
¿Quién fue María Forteza?
El mayor enigma es, sin embargo, el de María Forteza. No se sabe nada sobre esta mujer. No aparece en la prensa de la época y ningún historiador del cine (al menos, los hasta ahora consultados) ha oído nunca mencionar su nombre. El único dato que se puede extraer sobre ella es que su apellido es común en Baleares, y nada más. En Filmoteca se preguntan de forma abierta quién fue María Forteza, una mujer que ha sido completamente «borrada de la historia», algo que, explican, «subraya lo que la historiografía y la teoría feministas vienen subrayando desde hace décadas». La investigación, fuera del confinamiento, puede avanzar.
Hasta el 8 de mayo a las 12:00 se puede ver Mallorca, un paseo en imágenes por la isla mientras suena la música del compositor Isaac Albéniz, al que va dedicado el filme. En la hoja de sala proporcionada por Filmoteca, la historiadora del arte Catalina Aguiló Riba, define así la película: «Un documento sobre los cambios que se han producido en muchos rincones de nuestra ciudad. Fuera de ella, nos encontramos con los tópicos del paisaje mallorquín como los campos de olivos, los rebaños de ovejas y las vistas de la Foradada, que otros documentales anteriores ya habían explotado visualmente. Una maravilla, de gran calidad estética, para conocer la vieja Palma».
Tras haber sido suspendido por la crisis del coronavirus en sus fechas originales, el Festival de Málaga 2020 trabaja para que se pueda celebrar este año. Sin confirmación oficial hasta que se aclare la desescalada y los protocolos, la 23 Edición del certamen sería durante la última semana de agosto y estaría dedicada únicamente a los pases de las películas. La programación original, según los organizadores, será muy similar a la prevista originalmente. Los eventos accesorios y actividades paralelas como los encuentros o el área industrial se moverían a Internet.
El director del certamen, Juan Antonio Vigar, había anunciado estas nuevas fechas y concepto primero en la prensa local malagueña, y ahora ha confirmado esta línea de trabajo estival en dos entrevistas concedidas a radios estatales (Kinótico en Onda Cero y El cine en la SER de la Cadena Ser). El certamen quiere celebrarse de alguna forma presencialmente, pero lo hará respetando los protocolos sanitarios y de seguridad que se establezcan a partir de la salida de la crisis del coronavirus. Vigar aseguraba en la SER que quieren «el festival amable que todos conocemos, pero seguro con todas las medidas que se impongan».
Lectura del palmarés de la pasada edición del Festival de Málaga. Foto: cedida por la organización
La idea de los organizadores del certamen es que esta 23 Edición del Festival de Málaga se pueda dar en agosto en un formato centrado en «la exhibición y no tanto en el evento social», lo que evitaría aglomeraciones de personas en, por ejemplo, las tradicionales alfombras rojas de presentación de las películas. Vigar ha insistido en sus apariciones en que el certamen de este año se volcará en las sección competitivas, y espera que los responsables de las películas puedan acudir. Lo importante es que «sea viable», asegura Vigar en Onda Cero.
La celebración en agosto, «una buena señal» también para San Sebastián
El Festival de Málaga se considera compatible con el de San Sebastían, que, si no se cambian las fechas, se celebraría sólo un mes más tarde del sureño. Esto significaría una concentración de algunas de las películas españolas más relevantes del año en el arco de 30 días. Vigar ha comentado que ha hablado con José Luis Rebordinos, su homólogo donostiarra, y ambos no ven ningún conflicto en que se celebren en días tan cercanos, sino más bien como una buena señal. «San Sebastián ya ve con muy buenos ojos que Málaga se pueda celebrar sea cuando sea», dice Vigar en Kinótico, «porque significará que su festival se podrá hacer también con normalidad».
La película ‘Las niñas’, de Pilar Palomero, seleccionada en la Sección Oficial de la 23 Edición del Festival de Málaga
Aunque aún está por ver aún si se produce alguna variación del programa (películas ya estrenadas para entonces como Hogar o Ofrenda a la tormenta se pueden ya descartar), las películas españolas que van a estar en el Festival en agosto ya están confirmadas. Como es habitual, el plantel presenta una importante selección de obras hechas en España a las que merece seguir la pista antes de su estreno en cines. Nombres conocidos (David Trueba, Iciar Bollaín, Javier Fesser o Achero Mañas) se combinan con diferentes apuestas quizá más desconocidas.
Es la pregunta del millón ahora mismo para cinéfilos, trabajadores y empresarios del sector: ¿Cuándo abrirán los cines en España? Parecía que la duda se resolvería al conocer el plan de desescalada y sus fases por parte del Gobierno central. Pero una cosa es cuándo pueden abrir legalmente y otra muy distinta es cuándo lo vayan a hacer realmente en nuestro país. Se presenta una compleja situación para los cines cerrados en el camino hacia la ansiada reapertura. Lo analizamos en las próximas líneas.
El plan de desescalada para las salas
Como resumen, este próximo lunes 4 de mayo empezaríamos en la fase 0 y una semana más tarde, el 11, la fase 1. A partir de ahí, a las dos semanas (el 25 de mayo) se pasaría a la fase 2 si se cumplen una serie de indicadores de evolución de la pandemia, si no, habría que esperar a que se cumplieran. De nuevo dos semanas más tarde (el 8 de junio como pronto) se alcanzaría la fase 3 solo si se cumplen esos indicadores. Por último, dos semanas después, el 22 de junio se alcanzaría la normalidad.
Foto: Pxhere
Pues bien, alcanzada la fase 2, los cines podrían proceder a su apertura con una limitación del aforo al 33%. En la fase 3, la reducción de este aforo sería al 50%. Así, si todo va bien, a la pregunta de cuándo abrirán los cines en España se podría responder fácilmente que el 25 de mayo. Como pronto. Pero este plan se va a desarrollar de manera desigual en todo el territorio nacional. Habrá unas zonas (bien provincias, bien islas o incluso se ha llegado a hablar de comarcas) que estén en distinta fase que otras. O sea, dependiendo de la zona, se estará en una fase u en otra. Y esto puede complicar la apertura de los cines como veremos un poco más adelante.
La incógnita de las normas y el problema económico
Además de la reducción de aforo, seguramente los cines deberán cumplir otra serie de requisitos, que no se conocen en este momento. En el protocolo elaborado por la federación estatal de cines (FECE), se prevé el uso de mamparas en las taquillas, EPIS y mascarillas para empleados, mejora de la limpieza, aumento del espaciado entre pases pero no se ha definido aún unos criterios uniformes y oficiales. Incluso cabe la posibilidad de obligar -o al menos recomendar- el uso de dichas mascarillas para los clientes.
Todo este proceso podría condicionar y retrasar la apertura de las salas: dependiendo de la diferencia de normas entre las fases, un cine cerrado en España podría esperar a la fase 3 para abrir o bien, en el peor de los casos, cuando se llegue a la normalidad total y los protocolos sean diferentes. Todo condicionado a cómo se establezcan finalmente estas directrices, claro.
Foto: cedida por el Festival de Málaga
Mientras, los exhibidores apuntan también al perjuicio económico que les costaría abrir los cines en estas condiciones. A las pérdidas millonarias ya consumadas después de dos meses de parálisis, la FECE estima en 43,5 millones mensuales las pérdidas por la limitación de aforo. Como ocurre en otros sectores como el de la hostelería, los cines podrían no arriesgarse a abrir si van a perder mucho dinero al hacerlo.
La falta de estrenos: Tenet y Mulan como objetivos
Ese es otro hándicap, y de los grandes. Los cines necesitan películas. Y películas con tirón para abrir y ser rentables. En la fase 2, con un aforo reducido al 33%, podría hacer inviable económicamente la apertura de los mismos como se ha mencionado. Pero encima, si le añadimos la falta de estrenos, la situación sería aún peor. Así, por ejemplo, a finales de marzo en China se reabrieron tímidamente los cines durante dos semanas con cinco películas clásicas. Pues bien, no fue nadie.
El primer blockbuster llega a España el 17 de julio con Tenet, la última de Nolan y, una semana después, el live-action de Mulan. Y pueden ser esos estrenos los que hagan que el público vaya a las salas. Por lo tanto, marcarán probablemente el pistoletazo de salida de muchos cines que permanezcan cerrados. Aquí habría que diferenciar, además, a las grandes cadenas de exhibición (Cinesa, Yelmo…) de los cines independientes. Estos últimos no dependen tanto de los blockbusters y podrían adelantar su apertura en otro ritmo.
Imagen de la película ‘Mulan’, dirigida por Niki Caro
Además habría que ver si las grandes cadenas, con presencia en todo el territorio, van a apostar por abrir por territorios o no. Como dijimos al principio, hay una serie de condicionantes para pasar de fase. Y no nos engañemos, las dos últimas provincias en hacerlo serán, lo más seguro, Madrid y Barcelona, donde se concentran la mayoría de cines. ¿Una gran cadena abrirá los cines en unas provincias sí y en otras no o bien esperarán a abrir todas a la vez?
Pero, es más, aquí entran en juego también las distribuidoras. ¿Van las distribuidoras a estrenar sus películas en una parte solo del territorio nacional o van a esperar a que se pueda hacer en toda España? No se sabe aún.
La situación de los cines cerrados en otros países
Con los cines cerrados en casi todo el mundo, la mirada está puesta en cuándo abrir. Los problemas son comunes a todos, así que las soluciones serán parecidas.
Empecemos por Estados Unidos. Con el virus aún campando a sus anchas por el país, hay muchos estados que han decidido volver a la normalidad. Georgia, Tenneessee, Oklahoma e incluso Texas están terminando su confinamiento y permiten que los cines reabran. ¿Lo están haciendo? No. Precisamente por lo que contábamos antes. Con la reducción de aforo no son viables. Y los poquísimos que quieren abrir no tienen películas. Le está pasando a los cines en Texas.
Carteles de películas en Shangai, China. Foto: M S (Flickr)
Así, aunque puedan hacerlo, las grandes cadenas norteamericanas tienen previsto abrir para finales de junio o principios de julio. Justo para recibir a Tenet y a Mulán y no mucho antes. En China, de la que hablamos antes, se reabrieron los cines un par de semanas pero se volvieron a cerrar. Las últimas informaciones sitúan a mediados de junio para su vuelta a operar. También en Francia se está trabajando para que la reapertura de los cines sea en julio. Casualmente para cuando lleguen Tenet el 17 de julio y Mulán el 24.
Entonces, ¿cuándo abrirán los cines en España?
Como resumen, el 25 de mayo es la fecha más temprana para la apertura de los cines, pero eso no quiere decir que se abran en esa fecha. Aún no se sabe cómo se va a abrir, ni en qué lugares ni con qué películas. Lo más normal es que se esperen unas semanas. En la fase 3, con todas las normas conocidas, con el aforo al 50% y gran parte del territorio abierto, ya podrían empezar a salir las cuentas. Si a eso le unimos los estrenos de Tenet y Mulán a la vuelta de la esquina, no sería de extrañar que esperemos a mediados o finales de junio para ir al cine.
En estos días en los que poco a poco comenzamos a vislumbrar el inicio de una “nueva normalidad”, que conllevará una movilidad reducida dentro de nuestro territorio, no está de más realizar un repaso por comunidades autónomas de aquellos lugares de España que sirvieron de plató de cine, tanto para producciones nacionales como internacionales. Con la esperanza de que llegue pronto la fase de en la que se pueda volver a rodar en esos exteriores, empezamos este resumen ecléctico centrado especialmente en películas contemporáneas. En esta edición, visitamos el norte de España en el cine.
Galicia, Asturias y Cantabria
Partiendo desde el noroeste peninsular, Galicia ha sido el escenario reciente de dos de los films más celebrados del último año: Quien a hierro mata (2019) y Lo que arde (2019). La primera, rodada en localizaciones de A Coruña, narra la relación entre el jefe de un clan de narcotraficantes (Xan Cejudo) y el enfermero (Luis Tosar, todo un embajador de Galicia en el cine) que le cuida en la residencia de ancianos, con el pueblo de Cambados como telón de fondo.
En el caso de la nominada al Goya Lo que arde (O que arde), el escenario lo conforman varios puntos de la geografía luguesa, destacando Navia de Suarna como principal lugar de rodaje. Para terminar con esta comunidad, cabe destacar un film ya convertido en clásico como es Los lunes al sol (2002), filmada en los astilleros de Vigo a principios de este siglo. En cuanto a la presencia internacional por estas tierras, no hay que olvidar la cinta The way (2010), con Martin Sheen –protagonista de Apocalypse Now (1979) y con ascendencia gallega– sobre la peregrinación a lo largo del Camino de Santiago, santo y seña de esta zona de España.
Navia de Suarna, escenario de rodaje de ‘Lo que arde’
Avanzando hacia el este, Asturias albergó el rodaje de uno de los debuts españoles más celebrados de las últimas décadas, El orfanato (2007). Villa Parres, situada a la salida de Llanes, hizo las veces en la pantalla del caserón donde Belén Rueda empieza a topar con varios fenómenos paranormales. Asturias también aparece en la particular visión de Woody Allen sobre España en Vicky Cristina Barcelona (2008), cinta en la que los protagonistas hacen un receso de su turismo en la capital catalana para acercarse a Avilés. No en vano, los asturianos, con una estatua del director neoyorkino en Oviedo, ya tenían una relación previa con el realizador de Manhattan (1979).
Muy cerca, en Cantabria, se rodó otra famosa película de terror española: Los otros (2002). La casa exterior con Nicole Kidman es el Palacio de Hornillos, en Las Fraguas. En esta comunidad se ubica también una de la cintas más refrescantes de Daniel Sánchez Arévalo, Primos (2011), además de ser la cuna de otro gran nombre de nuestro cine como es Nacho Vigalondo. En Comillas situó Sánchez Arévalo, nacido en y enamorado de la comunidad, su historia sobre la relación familiar entre Quim Gutiérrez, Adrián Lastra y Raúl Arévalo en mitad de unas fiestas de verano. Es también el escenario natural de la última película de Sánchez Arévalo, Diecisiete (2019), una road-movie donde se aprecian distintos lugares de la costa cántabra.
Entorno de Bolao (Cantabria) en la película ‘Diecisiete’
País Vasco, Navarra y La Rioja
Siguiendo el paseo por el norte de España en el cine, nos podemos detener fácilmente en Euskadi. Los vascos han visto cómo algunos de sus atractivos turísticos se han convertido en grandes platós para series nacionales (La línea invisible, 2020) o producciones internacionales (James Bond en Bilbao en el inicio de El mundo nunca es suficiente (1999) o Juego de tronos en la playa de Zumaia y en San Juan de Gaztelugatxe).
El mencionado Woody Allen tiene pendiente de estreno una película rodada en San Sebastián –ciudad de la que quedó enamorado tras asistir al famoso festival– y el cine vasco parece estar en mejor forma que nunca: Loreak (2014) –preseleccionada para el Oscar– o Handia (2017) son una buena muestra de filmes recientes rodados en tierras vascas.
Fotograma de ‘Handia’, película llena de exteriores rodados entre Bilbao, Vitoria, Tolosa o Donosti
Los exteriores vascos fueron retratados de forma mediática también en 8 apellidos vascos (2014), cinta de Martínez-Lázaro que mostraba imágenes de Getaria o la citada Zumaia. El mayor éxito de taquilla de la historia del cine español también se rodó en lugares de Navarra, como Leitza, donde se filmó asimismo el grueso de otro película española notable como La buena nueva (2008), enmarcada en la Guerra Civil.
La comunidad navarra, con una especial atención por promocionar sus “lugares de cine”, se ha visto beneficiada al ser la tierra de natal de cineastas como Montxo Armendáriz, quien situó en escenarios de la misma filmes como su debut Tasio (1984) –sierra de Urbasa– o la nominada al Óscar Secretos del corazón (1997) –Ochagavía, entre otros lugares–. En cuanto a La Rioja, El sur (1983) de Víctor Erice, uno de los mayores clásicos del cine español, se enmarca en el pueblo de Ezcaray para narrar la historia de una hija que poco a poco querrá conocer el gran secreto de su padre.
Fotograma de ‘El sur’, rodada en Ezcaray, La Rioja
Aragón
En Aragón, la gran extensión de su territorio –sumada al hecho de ser el lugar de nacimiento de nombres como Buñuel o Saura– y la gran variedad de sus paisajes la han permitido tanto que Almodóvar recreara un paisaje montañoso al rodar Julieta (2016) en el Pirineo como que Bigas Luna empleara los Monegros, uno de los mayores desiertos de Europa, para filmar Jamón, jamón (1992) con Bardem y Penélope Cruz.
Además, el frente que se abrió en estas tierras durante la Guerra Civil ha convertido a Aragón en el escenario de una gran cantidad de películas sobre esta temática: Tierra y libertad (1995) –del dos veces ganador de la Palma de Oro Ken Loach –, La vaquilla (1985) –rodada por Berlanga de forma íntegra en Sos del Rey Católico– o las premiadas El laberinto del fauno (2006) –aunque ambientada en estas tierras, sólo el inicio está realmente grabado en Belchite– y ¡Ay,Carmela! (1990).
Fotograma de ‘La vaquilla’, rodada en Sos del Católico
De entre las producciones internacionales, cabe citar la obra del ex Monty Python Terry GilliamLas aventuras del barón Munchausen (1988) –localizada en Belchite –, el acercamiento de Ridley Scott a la Cruzadas con El reino de los cielos (2005) –presencia del castillo de Loarre–, La promesa (2016) –film con Christian Bale que recreaba Turquía en Albarracín- o Los hermanos Sisters (2019), western de Jacques Audiard con Joaquin Phoenix en el Alto Aragón.
Asimismo, no hay que olvidar que la plaza del Pilar fue el escenario de la primera filmación española, Salida de misa de 12 del Pilar de Zaragoza (1897), y que la aragonesa Paula Ortiz, uno de los mayores valores de nuestro cine en la actualidad, empleó una laguna salada de Mediana de Aragón como telón de fondo para La novia (2015).
Cataluña
La vecina Cataluña también tiene una gran presencia en las pantallas, tanto por la importancia mundial de una ciudad como Barcelona (ya he mencionado la aventura de Woody Allen en este lugar) como por la gran cantidad de artistas nacidos en estas tierras (Isabel Coixet, Cesc Gay, Agustí Villaronga, Carlos Marqués-Marcet, etc…) y que sitúan aquí sus historias. Por citar algunos de los últimos ejemplos, tenemos los impactantes debuts de Carla Simón, Verano 1993 (2017) -rodada en La Garrotxa- y de Belén Funes, La hija de un ladrón (2019), cinta que toma como telón de fondo la zona de Nou Barris.
Fotograma de ‘Verano 1993’, rodada en La Garrotxa
La importancia internacional de Barcelona es notable, despertando el interés de cineastas como Iñarritu (Biutiful, 2010) o haciendo las veces de Francia en la superproducción El perfume (2006), también rodada en Girona –que a su vez se vio beneficiada también por el “fenómeno Juego de tronos”–. Por último, decir que todo un símbolo como Almodóvar dejó su habitual Madrid para situar su oscarizada Todo sobre mi madre (1999) en las calles barcelonesas –para los curiosos, la localización en la que comparten pantalla Penélope Cruz y Fernando Fernán-Gómez es la Plaza del duque de Medinaceli–.
Tras hacer un repaso del norte de España en el cine, en la siguiente entrega seguiremos viajando por nuestra geografía, recordando el Madrid de Almodóvar, la Peníscola de Berlanga convertida en Calabuch o Andalucía, tierra en la que podemos citar desde las marismas del Guadalquivir en La isla mínima (2014) hasta la plaza de España de Sevilla de Lawrence de Arabia (1962) y Star Wars: la amenaza fantasma (1999) pasando por el desierto de Tabernas (Almería) y los spaghetti-westerns. Aún nos queda mucho territorio que recorrer por este gran plató que es España.
Los profesionales del sector audiovisual se unen para hacer frente a la COVID-19. En las últimas dos semanas, 40 asociaciones de trabajadores del sector han formado dos plataformas para aglutinar, coordinar y hacer valer sus reclamaciones frente a la crisis provocada por el coronavirus. La primera fue la Agrupación de Asociaciones del Audiovisual (AAA), que representa a 13 asociaciones de diferentes profesiones en la industria a nivel estatal. Y hoy se ha anunciado la creación de la Plataforma del Audiovisual Andaluz (PAA), que tiene en su seno a 27 entidades vinculadas al cine y al audiovisual en Andalucía.
Ambas agrupaciones parten con la intención de ser más fuertes, tanto para trabajar más y mejor en medidas concretas para paliar la crisis como para que la interlocución necesaria con otros actores (públicos y privados) sea autorizada y efectiva. El 20 de abril se creó la AAA, que incluye dentro a asociaciones de profesionales de todo tipo de cine, televisión y publicidad. Su fundación vino acompañada de un documento consensuado de 17 medidas de ayuda al sector que han presentado al Gobierno y, posteriormente, han elaborado un protocolo para empezar a rodar lo antes posible.
En el caso de la PAA, aglutina aún más entidades en su interior, aunque están circunscritas a la comunidad andaluza. Reúne a productoras, festivales -como Málaga, Sevilla, Cádiz o Huelva- , la Andalucía Film Commission, empresas de distribución o exhibición, profesionales, creadores, intérpretes y técnicos audiovisuales. Una gran unión autonómica del sector que busca impular «un documento para proteger su carácter estratégico como industria creciente». La PAA ha hecho una propuesta también de medidas urgentes a distintos organismos de la Junta de Andalucía así como a la televisión pública autonómica.
El sector audiovisual se prepara para un mes de mayo decisivo
Tanto la AAA como la PAA coinciden en tener al director Benito Zambrano (Solas, Intemperie) como una de sus principales representantes e interlocutores. En la reunión telemática con los ministros de Cultura y Hacienda del pasado día 17 de abril, Zambrano hablaba en nombre de la AAA (y de otras asociaciones como (ALMA, FAGA, ALMA y TACEE), y hoy se ha hecho público que es uno de los tres portavoces oficiales de la PAA, junto al también director Alberto Rodríguez y la actriz Mercedes Hoyos.
Una puesta en común de posiciones y propuestas sin precedentes en el audiovisual español
Aunque no representa a muchos profesionales de otras organizaciones sin adherir, esta puesta en común de posiciones y propuestasno tiene precedentes en la historia del sector audiovisual español. Todo llega poco antes y como preparación del primer paquete de medidas específicas para la cultura que previsiblemente se aprobará el próximo martes 5 de mayo en el Consejo de Ministros. Con aún muchas incógnitas y preocupaciones también con el proceso de desescalada en marcha, la industria encara en mayo un mes decisivo para que se definan las líneas, estatales y autonómicas, para hacer frente a la crisis que viene.
El plan de desescalada para la crisis del coronavirus anunciado ayer por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también incluye medidas para que se retome la actividad para la industria audiovisual. La primera novedad importante para el sector es que los rodajes estarían incluidos en una de las fases más cercanas: si el proceso resulta efectivo, se podría volver a encender la cámara (en algunas provincias) el próximo 11 de mayo. Las salas de cine comerciales están en el siguiente escalón y se podrían reabrir el 25 de mayo en algunas zonas, pero a 1/3 de su aforo.
Estos son los dos puntos dedicados al audiovisual dentro de la previsión orientativa sobre la que se mueve el Gobierno de España para el levantamiento de las limitaciones. En cuanto a los rodajes, el Anexo oficial al que ha tenido acceso Cine con Ñ los incluye dentro de las «actividades culturales y de ocio», donde se especifica que se podrá reanudar «la producción audiovisual y el rodaje de cine y series». Esto incluiría las fases de pre y postproducción en oficina. La incorporación urgente de los rodajes a la actividad era una de las principales reclamaciones del sector, que ya tiene avanzado un protocolo de seguridad y actuación para poder hacerlo en garantías en esa fase 1.
Las salas de cine, en la segunda fase de la desescalada
En cuanto a la reapertura de los cines, se los ha mencionado dentro del mismo paquete de actuación prevista que los rodajes, pero en la siguiente fase de desescalada, la segunda. El próximo día 25 las exhibidoras podrían reabrir con «una limitación de aforo de 1/3» de su capacidad en algunas comunidades. El documento oficial del Ejecutivo, que también incluye en la lista a teatros, auditorios y «espacios similares», también deja claro que esto afectará a lugares con butacas «pre-asignadas», una numeración que no todos las salas tenían habilitada antes del cierre. Aún está por ver en qué condiciones y en qué zonas del país se realiza, con la viabilidad económica de la reapertura para los exhibidores como principal incógnita.
Las medidas excepcionales para el sector se aprobarán en Consejo de Ministros el próximo día 5 de mayo
Estos avances con respecto a la «desescalada del cine» se verían acompañados por las medidas excepcionales para el sector que, previsiblemente, se aprobarán en Consejo de Ministros el próximo día 5 de mayo. En esa fecha, aseguran desde los Ministerios de Cultura y Hacienda, estarán listas para su presentación las ayudas «urgentes” que el sector lleva pidiendo desde hace más de un mes. Estas primeras medidas irán a proteger a los trabajadores del audiovisual más afectados, en la línea del primer fondo público-privado anunciado hace dos semanas.
Ya conocemos la programación del DocsBarcelona 2020, el segundo festival que se celebrará en Filmin debido al coronavirus. Además de varas obras internacionales, en el certamen de cine documental estarán disponibles online algunas propuestas estatales recientes a tener en cuenta. Entre el 19 y 30 de mayo, se podrán ver, por ejemplo, películas centradas en la obra y pensamiento de dos figuras conocidas como el polifacético artista Jaume Plensa (¿Puedes oírme?, de Pedro Ballesteros) y el músico francés Pascal Comelade (Constelación Comelade, de Luis Ortas Pau, en Sesión Especial).
El DocsBarcelona de 2020 presenta varias secciones. Aunque la principal (Sección Panorama) es para películas que vienen de otras partes del mundo, el certamen reserva huecos para el último documental que se hace en el Estado, con especial atención a lo que viene de Cataluña. En la Sección Oficial Latitud, dedicada a obras iberoamericanas, encontramos la mencionada ¿Puedes oírme?, firmada por un realizador que viene del documentalismo televisivo como Ballesteros, y La nueva escuela, una reflexión sobre el sistema educativo (a partir de la alianza Nueva Escuela 21) que ha dirigido un viejo conocido del Festival como Ventura Durall.
Parte de un fotograma de ‘¿Puedes oirme?’, de Pedro Ballesteros
En la Sección Oficial What the Doc, donde se hace «una selección de los documentales más arriesgados e innovadores de la escena internacional», se ha colocado Salka, en la tierra de nadie, de Xavi Herrero. El cineasta empieza con su 5º largometraje una nueva etapa de su carrera tras producir y dirigir cuatro películas en Ibiza. Ahora se va a Mauritania, donde sigue el viaje de una mujer por salir del país. Para el público adolescente está Docs&Teens, que toca la temática joven. Aquí veremos dos obras ya proyectadas en otros certámenes: Lo que dirán, de Nila Nuñez Urgell, y Me llamo Violeta, de Marc Parramon y David Fernández de Castro.
Por último, DocsBarcelona 2020 tiene una sección entera para los nuevos trabajos que vienen directamente de las aulas. En Doc-U podremos ver hasta siete cortos o mediometrajes documentales que han elaborado estudiantes de Cataluña. Bonita vida; I am sex worker; Jorge, retrato de un volcán; Mareas ocultas; Personaje personaje; Raíces; y This is Bosnia son las creaciones que presenta una nueva generación de documentalistas y que podremos ver en menos de un mes en la plataforma Filmin.
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