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‘La Lucha’, de José Alayón, gana tres premios en el BAFICI argentino

La película sobre la relación de un padre y una hija en el contexto de la lucha canaria recibe el Premio Especial del Jurado, el premio a Mejor Dirección de Arte y el Signis

La película española La Lucha, de José Alayón, estrenada en el pasado Festival de San Sebastián y que cuenta una relación padre-hija dentro del mundo de la lucha canaria, ha ganado tres premios en el BAFICI, el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires. El filme ha recibido el Premio Especial del Jurado en la competencia internacional, el galardón a Mejor Dirección de Arte y el premio Signis

La Lucha era el único largometraje español que participó en la Competencia Internacional del BAFICI. Al recoger el Premio Especial del Jurado, Alayón se confesó «muy emocionado» y calificó al festival de «una referencia en el mundo para quienes hacemos cine de autor». También agradeció la buena acogida de la película por parte del público en los distintos pases programados: «cuando uno hace películas con temas como este, tan propio de las Islas Canarias, piensa si esto le interesará a alguien y cuando se encuentra con la gente ve que la emoción que causa es algo muy especial».

El galardón de Mejor Dirección de Arte, otorgado por la AADA, la asociación del sector en este país, reconoció el trabajo de la canaria Silvia Navarro. El Gran Premio Signis lo concede en los principales festivales de cine la sección local de la World Catholic Association for Communication.

El jurado de este último galardón destacó la sensibilidad con la que se aborda el vínculo entre un padre y su hija «cuya distancia emocional encuentra en un deporte de contacto, como es la lucha canaria, un espacio de expresión», entre otras consideraciones, que tienen en cuenta también la mirada «sobria y honesta y la dedicación durante más de dos años en busca de los protagonistas, todos luchadores profesionales».

El viaje de La Lucha al BAFICI

Desde su estreno en el Festival de Cine de San Sebastián en la sección Nuevos directores, en septiembre de 2025, el recorrido de La Lucha le ha valido la mención de honor del Jurado en la Mostra Internacional de cine de São Paulo, el premio a la Mejor Música en el Festival Cinespaña Toulouse, el premio a la mejor película y del jurado joven en el Efebo d’Oro Film Festival de Palermo y, en el Festival Internacional de Cine Punta del Este, los premios al Mejor director de la Competencia Iberoamericana en Ficción y el de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay, que la reconoce como Mejor Película.

La Lucha está protagonizada por Tomasín Padrón, en el papel de Miguel, padre de Mariana, que encarna Yazmina Estupiñán. Los acompaña la reconocida luchadora majorera Inés Cano, que interpreta a Inés, como hermana de Miguel y relata cómo éste y su hija Mariana intentan seguir adelante tras la muerte de su esposa y madre, una pérdida que los ha dejado a la deriva.

Ambos se refugian en la lucha canaria para hacerse un lugar en el mundo. El cuerpo de Miguel empieza a fallar y la rabia de Mariana la empuja a desafiar las normas. Al acercarse la final del campeonato, padre e hija buscan reencontrarse antes de que sea demasiado tarde.

La película es una coproducción internacional liderada por El Viaje Films, con la financiación de MEDIA (subprograma de Europa Creativa), ICAA (Ministerio de Cultura), Ibermedia, Gobierno de Canarias, Promotur, Cabildo de Tenerife y la Televisión Canaria, con la producción asociada de Macaronesia Films.

En el equipo técnico destaca la labor de Mauro Herce (Sirât) como director de fotografía (rodada en formato Súper 16 mm), de los guionistas Samuel Delgado (Eles transportan a morte) y Marina Alberti (Aitana), o de la montadora Emma Tusell (Mantícora).

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Muere Adolfo Aristarain, el director argentino más premiado del cine español

Ganador de dos Goya y con la Medalla de Oro de la Academia de Cine, el bonaerense firmó gran parte de su filmografía en coproducción entre España y Argentina

Ha fallecido a los 82 años Adolfo Aristarain, director argentino vinculado al cine español hasta el punto de coproducir con nuestro país gran parte de su filmografía, con títulos como Martín (Hache) (1997), La ley de la frontera (1995) o Lugares comunes (2002). Ganador de dos premios Goya y homenajeado con la Medalla de Oro de la Academia de Cine en 2024, tenía la doble nacionalidad española desde 2003 por carta de naturaleza.

Nacido en Buenos Aires en 1943, comenzó en el cine como montador, sonidista y más adelante ayudante de producción, entre otros de dos directores españoles como Mario Camus, del cual también fue coguionista, y Vicente Aranda. Su primera vinculación con España llega en 1967, al mudarse a Madrid, donde residió durante siete años.

La Academia de Cine española ha destacado en su comunicado que Adolfo Aristarain fue un «creador clave para las filmografías argentina y española de las últimas décadas, Aristarain pertenece a una generación que vivió el cine: se enamoraron de mujeres fantásticas, se sintieron héroes, pudieron mentir y asesinar sin castigo…».

El cine «es parte de su vida, es real, no es ficción. Y es que el cine entró muy pronto en la biografía de este porteño nacido en el barrio del Parque Chas, donde después del colegio veía dos o tres películas diarias, en aquellas salas de sesión continua».

Adolfo Aristarain y el cine español

Se trata de uno de los cineastas no españoles más veces nominado y premiado en los Premios Goya. Cinco veces candidato, ganó Mejor Película Extranjera de Habla Hispana —precedente de Mejor Película Iberoamericana— por un Un lugar en el mundo (1992) y Mejor Guión Adaptado por Lugares comunes (2002). También estuvo nominado en dos ocasiones a Mejor Director, un hito para un cineasta no nacido en España, por Martín (Hache) y Roma (2004).

La Academia de Cine ha recordado en un comunicado que es el primer director argentino que recibió la Medalla de Oro de la Academia de Cine, la cual se le concedió «por ser uno de los nombres fundamentales de la historia del cine en español, destacado representante del fundamental cine argentino, que tanto ha aportado a nuestra cinematografía».

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La incomunicación entre un padre y un hijo a bordo de un pesquero o los sonidos de la crisis climática, premiados en el Punto de Vista 2026

El jurado reconoce a las españolas 'Krakatoa', de Carlos Casas; 'Sin ton ni son', de Víctor Ladera, y 'Fomos ficando sós', de Adrián Canoura

El palmarés Festival de Cine Documental de Navarra Punto de Vista 2026 ha incluido entre las películas premiadas a tres españolas: Sin ton ni son, de Víctor Ladera —Mejor Dirección—; Krakatoa, de Carlos Casas —Premio del Público—, y Fomos ficando sós, de Adrián Canoura —Premio de la Juventud—.

El Jurado Internacional de la vigésima edición de Punto de Vista, formado por Beatriz Navas, Catarina Boieiro y Daphne Xu otorgó el Gran Premio Punto de Vista a la Mejor Película, dotado con 10.000 euros, para I lit the Fire!, de la bielorrusa Valeria Lemesevskaya.

El mismo jurado ha otorgado el Premio Jean Vigo a la Mejor Dirección, dotado con 5.000 euros, para Víctor Ladera por Sin ton ni son. Justifica su decisión por «el poder del enigma se manifiesta como una fuerza creativa e imaginativa. La obra, marcada por su aparente austeridad y un número reducido de elementos, despliega sin embargo una riqueza efervescente en la que cada componente adquiere una intensidad significativa. Dentro de esta tensión entre lo mínimo y lo expansivo, lo enigmático no se resuelve, sino que se activa como catalizador de interpretación y experiencia».

Fomos ficando sós, de Adrián Canoura, ha recibido el Premio del jurado de la Juventud, que justifica así su decisión: «El cine puede ser una carta de amor escrita durante generaciones. Navegamos entre formatos para ver cómo un hijo y su padre se unen. Nos conecta con su viaje, en el que, ola tras ola, nos quedamos solos».

Finalmente Krakatoa, de Carlos Casas, recibió el Premio Especial del Público a la Mejor Película. La historia de un pescador solitario vive en una plataforma de bambú frente a la isla volcánica de Krakatoa, en Indonesia. «Tras una noche inquietante en la que los peces han desaparecido, una erupción devastadora y un tsunami lo arrojan hacia un territorio desconocido».

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Salvaxe, salvaxe: Un poema audiovisual sobre la relación de los humanos con la naturaleza

Salvaxe, salvaxe se define como ensayo fílmico, pero la manera en que presenta imagen, sonido y texto, buscando más la transmisión de sensaciones o estados de ánimo que aportar datos (aunque estos están), lo deja más cerca de la poesía. Su objetivo no es poco ambicioso: hacer experimentar al espectador, en la medida de lo posible, la experiencia de ser un lobo o un perro en un entorno natural dominado por los humanos.

Emilio Fonseca ha presentado su filme en la Sección Oficial de Documentales del Festival de Málaga, pero hablamos de otro más de esos títulos que resulta difícil encajar en el concepto ‘documental’. Es cierto que su metraje casi al completo se dedica a capturar momentos de la realidad intervenidos mínimamente, pero su estructura no es exactamente la informativa que a veces se espera del formato.

Por otro lado, su intención es explícitamente activista. En concreto, animalista. Y más en detalle aún, dentro de la actual, y hasta cierto punto artificial, polémica sobre la protección del lobo. Salvaxe, salvaxe, como es esperable, se posiciona en contra de lo ridículo de atribuir a dicho animal las muertes de ganado, algo que los datos y gran parte de los ganadores y agricultores no ideologizados en ese sentido respaldan. Luego lo lleva un paso más allá, hasta el discurso antiespecista, y compara el número de reses que matamos las personas anualmente.

<strong>Salvaxe, salvaxe</strong>: Un poema audiovisual sobre la relación de los humanos con la naturaleza 1

No es que sea exactamente un panfleto, ya que su intención es más bien sensorial. A la captación de momentos de los animales en su estado de libertad y una mezcla de ruido blanco, imágenes pasadas a toda velocidad y sonido ambiente, se yuxtapone un texto a veces más lírico y otras más informativos que realiza una semblanza de la presencia del lobo, o el caballo salvaje, en la Península Ibérica. Junto a ellos, la historia apenas apuntada de una investigadora sobre el mismo tema.

Salvaxe, salvaxe anda más cerca de lo que cree de Iberia, naturaleza infinita (2023), de Arturo Menor. Una película de naturaleza, ficcionada aunque en los Goya o los Forqué se presentase en la categoría documental para lograr las nominaciones que luce en su curriculum -además del Carmen del cine andaluz o el Cygnus-, pensada para celebrar la diversidad ecológica de la Península pero también denunciar las muertes de águilas reales por dejadez humana.

Solo que Salvaxe, salvaxe no es tan clara ni evidente. Su voz en off es por escrito y no siempre explícita, sus formas a veces son hostiles al espectador y su mensaje requiere cierta predisposición a sentarse delante del artefacto audiovisual que supone y enfrentarse al ruido, la confusión y las imágenes alegóricas. Arturo Menor y Emilio Fonseca pueden tener las mismas intenciones que Félix Rodríguez de la Fuente, otro que intentaba preservar al lobo de la extinción y defenderlo como parte de nuestro patrimonio. Solo que el primero sigue también su ejemplo formal, que buscaba llegar al máximo de gente posible de la manera más clara, sin dejar de ser respetuoso con su inteligencia, y el segundo no.

Salvaxe, salvaxe documental lobo iberico

Que no se me entienda mal. Salvaxe, salvaxe iría más en la línea de experimentos audiovisuales como la magnífica O gemer (2021), de Xabier Erkizia. Un mediometraje que de documental también tenía lo justo sobre la relación entre humanos, territorio y reino animal a través del gemido de los carros tirados por bueyes. Son visualmente impecables, interesantes como exploración de los límites de la narrativa e intachables en sus intenciones conservacionistas. Pero solo las van a ver un número limitado de personas.

Lejos de caer en esta casa en el tópico de las «películas de festivales» y en el fetichismo de la taquilla, aunque ambos tengan sus buenas razones para existir. Pero a veces uno se pregunta que sentido tiene ser tan ideológicamente puro y comprometido en lo formal y en lo animalista si se renuncia desde el principio a la oportunidad de convencer a los demás de que dicho discurso es relevante. Si se reduce uno, sin querer, a la ininteligibilidad de un aullido solitario. Los otros lobos quizás te entenderán, pero la mayoría de las personas no tendrán esa oportunidad.

Recogiendo las ovejas: Salvaxe, salvaxe es un estupendo e interesante experimento audiovisual con mucho que decir sobre un debate de actualidad, pero su forma de transmitirlo es tan autotélica que parece condenado a no salir más allá de sus propios planteamientos estéticos.

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Frontera: Judith Colell encuentra refugio en el alambre

La interesante historia de los 'pasadores' de judíos durante la Segunda Guerra Mundial se envuelve en un drama de posguerra académico y bien equilibrado

Frontera es la que hay con la Francia de Vichy en un pequeño pueblo fronterizo del Pirineo catalán. La gestiona Manel Grau, un funcionario que busca tapar su pasado republicano con diligencia y buen trabajo. Cuando los judíos que huyen de los nazis intenta cruzar la frontera y encontrar un respiro en España, se toparán con las autoridades alemanas, en connivencia con los poderes de la España franquista. Pero tanto Grau como otros habitantes del pueblo no están dispuestos a negarles el paso a los refugiados.

Película a caballo entre el drama y el thriller histórico, Frontera se mete de lleno en la interesante historia real de los ‘pasadores’ españoles que ayudaron a los refugiados judíos que huían de la prisión y el exterminio durante la Segunda Guerra Mundial. Es una historia paralela a la de El fred que crema (El frío que quema) (2022), ambientada en el mismo año pero en Andorra, ahora centrada aún más en describir la mecánica de las redes de ayuda para salvar a estas personas en la frontera.

Dirige Frontera la veterana Judith Colell (Elisa K, Nosotras), que lleva al cine este oportuno guión de Miguel Ibáñez Monroy (Els encantats, Las distancias) y Gerard Giménez (guionista de programas televisivos y radiofónicos). Lo hace con hechuras clásicas en su reconstrucción histórica, sin complicarse la vida en su estructura pero con algún que otro detalle que hace olvidar sus atajos y líneas más básicas.

La frontera de la época

<strong>Frontera</strong>: Judith Colell encuentra refugio en el alambre 2
©Andrea Resmini

Donde la película gana más enteros es en su reconstrucción de época. El ambiente de miseria rural de la posguerra, aunque quizá un poco extraexprimido para la ocasión, está bien contextualizado en las imágenes y el trabajo general para conseguirlo (fotografía, arte, vestuarios, etc…) acompaña y mucho. La sensación espacial de la película, tan importante para la sensación fronteriza, está conseguida para que luzca en tres dimensiones.

En general, en Frontera se siente algo importante: la pesadumbre y el miedo provocados por la Guerra Civil, sobre todo para los que se habían colocado del bando perdedor. Lo que espesa la película es el silencio impuesto, un motivo socorrido a la hora de tratar el primer franquismo, pero que no siempre se describe bien. Y aquí se hace con cabeza, incluso incorporando una perspectiva de género: son las mujeres valientes las que rompen el círculo, mientras los hombres asumen una posición algo cobarde. Responsable y entendible, pero también cobarde.

Quizá la parte final de la película es menos satisfactoria en cuanto al in crescendo del thriller y un poco más complicada de creer en la sucesión de los hechos, pero aguanta porque esta atmósfera construida sí es verosímil, y Colell se preocupa de verdad por introducirnos en ella. El peso del cine de la época de Agustí Villaronga (Pa negre, Incerta glòria) se nota, pero para bien.

Unos personajes en el alambre

<strong>Frontera</strong>: Judith Colell encuentra refugio en el alambre 3
©Andrea Resmini

A darle entidad a Frontera ayudan también la forma de encarar a los personajes, que no van tan directos a los arquetipos de siempre. Por inesperado y ambiguo destaca el personaje del Guardia Civil interpretado por Asier Etxeandia, pero también se ve un mínimo esfuerzo por no presentar a los nazis como simples malvados de cómic (Joren Seldeslachts aguanta el tipo), sino en ir un poco más al detalle y verlos como piezas intermedias de un tablero mucho más grande.

En general, hay una preocupación real por la dimensión dramática de los protagonistas. Para el timón anímico y de dignidad de la película es decisivo el matrimonio entre los personajes de Miki Esparbé y María Rodríguez Soto, y sus dinámicas funcionan. Más esquemáticos son los de Bruna Cusí y Jordi Sánchez. Ya sea por mal dirigidos, mal escritos o mal ejecutados, sus interpretaciones desentonan un poco.

En general, Frontera es una película histórica bien compuesta, que se mantiene fiel a no cargar demasiados las tintas pero sin confundir un cierto academicismo —Colell haciendo honor al puesto— con brocha gorda. El resto lo hace el atractivo de unos hechos que ocurrieron realmente y que, además, tienen un pertinente eco actual —tan evidente que, en un gesto didáctico innecesario, no hace falta que te lo repitan al final en los créditos—.

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‘Por qué no escribo nada’: recuperar con su voz a Carmen Laforet, la escritora que se fue disipando

Una invitación correcta, ordenada, útil, pero potencialmente muy frustrante sobre la vida y la obra indómita de la autora de 'Nada' o 'La isla y los demonios'

La ganadora del primer Premio Nadal de novela fue una joven escritora debutante, Carmen Laforet. Su ópera prima, Nada, fue toda una sensación cultural y mediática en la España de posguerra. Y comportó el nacimiento de una especie de estrella mediática observada por los periodistas desde posiciones androcéntricas o directamente machistas. La autora se fue alejando de la escritura pública, pero los medios anunciaron su desaparición creativa antes de que tuviese lugar porque su producción parecía cuantitativamente insuficiente.

Con los años, se ha ido superando la idea de que Laforet fue una especie de autora truncada. Su literatura posterior también es objeto de disfrute y de estudio. También se han puesto en valor sus mismas acciones: una cierta manera de no plegarse a las expectativas de lo que se consideraba que debía ser una mujer figura pública de la cultura, un rechazo a acatar la división sexista de roles y tareas del patriarcado en versión nacional-católica.

La realizadora Isabel Fernández (Los constructores de la Alhambra) se ha nutrido de la abundante publicación de textos de Laforet y alrededor de Laforet. Por qué no escribo nada ensaya un recorrido cronológico que parte de fragmentos de textos de la autora, correspondencia personal incluida. Los recita la actriz Mónica López, quien también pone cuerpo ocasionalmente a la autora en filmaciones originales, puramente ilustrativas y sin teatralizaciones, que complementan el uso de material de archivo de procedencias muy diversas. El resultado cumple su función divulgativa, aunque las formas audiovisuales empleadas puedan generar bastantes dudas.

Por qué no escribo nada: de la intimidad y la sensibilidad

'Por qué no escribo nada': recuperar con su voz a Carmen Laforet, la escritora que se fue disipando 4

El primer tramo de Por qué no escribo nada hace especial hincapié en la sensibilidad de la joven autora de Nada. Quizá los materiales íntimos, como los fragmentos de cartas de amor, suenan fácilmente relamidos cuando se extraen de la esfera íntima. Más aún cuando se presentan sin contrapuntos: la voz de López es evocadora, las músicas originales son bellas… todo está dirigido a cultivar una especie de elogio de la sensibilidad que puede llegar a asfixiar.

La crítica cinematográfica tiene un largo historial de sospecha hacia lo sentimental, y esta es una tradición que puede y debe ser cuestionada (y que puede tener un componente androcéntrico, aunque no solo se trate de eso). Pero, especialmente durante la primera parte de su metraje, el filme acaba pareciendo un equivalente documental de eso que se ha dado en llamar cozy fiction: literatura desatadamente complaciente con el lector y que minimiza cualquier conflicto. Y la literatura de Laforet no era así. Cultivaba la belleza, pero también se adentraba en zonas oscuras de las vidas, las urbes y las psiques. 

Esta estética de la sublimidad constante continúa a lo largo de la película, pero el documental resulta más respirable, paradójicamente, cuando va ganando terreno la denuncia. Cuando se hace más patente el difícil encaje de la biografiada en el panorama mediático y en las mismas construcciones sociales de trabajo y familia en la España franquista. Se citan fragmentos de artículos de la escritora con componentes de reivindicación femenina o feminista. Y también textos periodísticos ajenos donde donde queda claro cómo la novelista encajaba preguntas y comentarios impertinentes, insultantes.

Una premisa inusual, pero materializada muy convencionalmente

'Por qué no escribo nada': recuperar con su voz a Carmen Laforet, la escritora que se fue disipando 5

La mujer que defendía su privacidad es recordada de una manera que se acerca a lo impúdico. La escritora que no quería recibir miradas fetichistas inspira una especie de culto a la sensibilidad sublime. A veces, las historias que se abordan encajan de manera problemática con las formas audiovisuales escogidas para tratarlas. En El maestro que prometió el mar (2024), se recuperaba la figura real de un maestro republicano que intentaba estimular la autonomía de sus alumnos. Contradictoriamente, sus autores empleaban para ello unas formas audiovisuales paternalistas, que marcaban cuándo tenía que reír y llorar el espectador. Y eso friccionaba con la tarea (empoderadora) y el ideario (democrático) del protagonista. 

Fernández emplea una estructura no insólita, pero sí infrecuente, para retratar a Laforet. Se ha alejado del documental de cabezas parlantes y ha partido de su voz, complementada con algunas palabras de otras y otros escritores y periodistas. Ha escarbado en multitud de archivos, incluidos archivos audiovisuales de la familia de la novelista. Con todo, la manera de llevar a cabo el proyecto remiten a esa especie de sentido común audiovisual que empuja a tomar caminos predeterminados, a asumir ciertas fórmulas y clichés, sea por gusto de los autores, o porque se considera que es lo que debe hacerse o porque parece lo único que puede hacerse. 

En este sentido, algunos pasajes del largometraje parecen extraídos de un vídeo motivacional. Como otros filmes de cierto calado político, Por qué no escribo nada trata de decir algo diferente, pero emplea unas cuantas herramientas del audiovisual corporativo para ello. Las imágenes originales de Fernández también parecen muy interferidas por cómo concibe la belleza (o como filma la naturaleza) el audiovisual publicitario. 

Más interesante podía resultar que la película se cierre con una especie de encuentro entre diversas escritoras que dimensionan el legado de la retratada. Con todo, la aportación de estas autoras está tan esencializada, troceada a través de un montaje que destaca unas pocas frases, que queda poco de la vida que puede surgir de un debate. Como si no fuese posible detenerse demasiado. Cosas del sentido común audiovisual, suponemos. Así que esta mirada a la autora de La mujer nueva es una invitación correcta, ordenada, útil, pero potencialmente muy frustrante, a introducirse en su vida y su obra.

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La película española ‘La noche de la infancia’, Gran Premio del Jurado en el Festival Visions du Réel

El documental creativo de Xisi Sofia Ye Chen, acercamiento al desarraigo dentro de la comunidad china en España, logra el mayor reconocimiento del prestigioso certamen suizo

La noche de la infancia gana el Gran Premio del Jurado en el Festival Visions du Réel. La película española, ópera prima de Xisi Sofia Ye Chen, se alza con el principal galardón del prestigioso certamen de cine documental suizo, dentro de la Competición Internacional. Un reconocimiento significativo para este documental creativo que se acerca a la comunidad china en España a través de la figura del hermano de la directora.

La noche de la infancia (en inglés: From dawn to dawn), única producción estatal que competía en la sección principal del Festival que se celebra en Nyon, ha recibido uno de los principales honores por parte del jurado del Festival, que ha reconocido «un debut asombroso y seguro de sí mismo. Un retrato conmovedor, íntimo y complejo del impacto del exilio y la lucha por recuperar la propia vida» (traducción del inglés).

Compuesto por Rémi Bonhomme,Lina Soualem y Brett Story, el jurado del Visions du Réel ha detallado su valoración de La noche de la infancia: «Valiéndose de una narración personal de carácter poético y una cinematografía evocadora, a veces onírica, la película se despliega en capas que revelan y profundizan a la vez la cuestión de cómo la migración, la supervivencia económica y el trauma afectan a las relaciones familiares» (traducción del inglés).

El premio en Visions du Réel supone un espaldarazo para esta película en la que Ye Chen retrata el presente y el conflictivo pasado de su hermano, A Wen. Desde la mirada de una mujer chino-descendiente como la directora, que creció entre culturas, la película busca trazar «un relato personal sobre las formas de afrontar el desarraigo en las segundas generaciones».

La noche de la infancia está producida por LaCima Producciones (España), en coproducción con The South Project (España), 3Cat (España) y La Fábrica Nocturna Cinema (Francia). Distribuye Begin Again Films en España y Midnight Blur Films | PARALLAX a nivel internacional. La película cuenta con el apoyo del ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales), y la financiación de ICEC (Institut Català de les Empreses Culturals), EURIMAGES, Fonds d’aide à l’innovation, así como con el apoyo de RTVE, Movistar Plus+ y Filmin, y ha sido impulsada por el Máster en Documental de Creación de la Universidad Pompeu Fabra.

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Antes de nós: Los afectos de Castelao

Antes de nós lleva a la ficción dos momentos en la vida de una de las figuras más importantes de la cultura y la política gallega del Siglo XX: Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao (Xóan Fórneas), más conocido simplemente como Castelao. Junto a la imprescindible figura de su mujer, Virxinia Pereira Renda (Cristina Iglesias), la película pasa del duelo por la pérdida de su único hijo en Bretaña a lo que había sucedido diez años antes en Rianxo, cuando Castelao ejerció de médico durante la epidemia de gripe en este municipio olvidado y dominado por el caciquismo.

Drama histórico que por primera vez lleva a la ficción la vida del multifacético Castelao, padre del nacionalismo gallego. Lo hace sin abarcar toda su biografía, sino dos etapas concretas que explican su vinculación con el pueblo en Galicia y algunos de los pesares de su vida personal, que marcaron su personalidad. Antes de nós sigue así la acertada senda que se está desmarcando del biopic tradicional, que va perdiendo fuerza en el cine por lo fácil que resulta caer en el ‘grandes éxitos’ superficial.

Lo que se lleva ahora, como se ve en películas como The Apprentice (2024) o A complete unknown (2024), es centrarse en una etapa concreta de la vida de esas personas. Más directo, más claro, más profundo, una lección que en España también hemos aplicado últimamente en Saben aquell (2023) o ¿Es el enemigo? La película de Gila (2024). El guión que ha escrito Pepe Coira (Hierro, Rapa) para Antes de nós va incluso un poco más allá de esta tendencia en el retrato parcial, al reducir bastante la cronología paulatina de eventos y proponer un diálogo entre presente y pasado.

Antes de nós, antes de todos

<strong>Antes de nós</strong>: Los afectos de Castelao 6

Es útil volver a Saben aquell porque el acercamiento biográfico de Antes de nós es parecido al que hacían Albert Espinosa y David Trueba con Eugenio, retratado en su etapa previa al éxito de masas como forma de entender su forma de ser y su peculiar estilo. Como dice el título —que juega con el nosotros del Grupo Nós (la generación de escritores e intelectuales gallegos a la que pertenecía Castelao)—, lo que describe la película es un «Castelao antes de Castelao», el que aún ejerce como médico y que empieza a dibujar, y sobre el que, como pasaba con Conchita en el caso de Eugenio, pesa mucho la figura de su pareja y una pérdida personal.

En ese sentido, la película está bien balanceada entre explicar por qué Castelao es importante en Galicia y describir el peso que tenían sus afectos y su vida más íntima en su forma de estar en el mundo. Aunque el retrato del político y escritor como hombre comprometido con sus gentes es benevolente, se le acompaña también una cara B de la moneda, que muestra también la desatención a su familia y el punto de vista que tenía de él su mujer, Virxinia.

Esta lectura de género es bastante sutil y sin forzar el gesto, siempre moviéndose por debajo. Tanto Ángeles Huerta, en su forma suave pero firme de dirigir, como Fórneas e Iglesias, en sus interpretaciones frágiles pero claras, le acaban de dar una humanidad que hace que todo se amalgame bien en un todo que parece uniforme, algo bastante difícil en este tipo de retratos históricos.

Más allá de la tv-movie

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El trabajo de Huerta, que ya habían demostrado buena mano en la recreación histórica de la Galicia rural de principios de siglo en O corpo aberto (2022), se completa con un meticuloso diseño de producción, una dirección de arte de notable alto y una fotografía de Lucía C. Pan que brilla tanto en interiores como en exteriores. De ahí emerge una Rianxo incapaz de frenar una epidemia de gripe (la famosa gripe española) que los caciques locales gestionan en términos de control y poder.

Es quizá en esta lectura política, en su comentario histórico y en los funcionamientos del poder o de cómo Castelao se movía en ellos, donde Antes de nós resulta más esquemática o maniquea. Se puede justificar viendo que todo está dirigido a resultar funcional a una película que no llega a la hora y media y que completa su retrato de la pareja Castelao-Virxinia con un montaje paralelo paciente, convincente y elegante incluso en las rimas más buscadas.

La sensación final es que Antes de nós se maneja bien, sobre todo si se entiende que esta película es una producción destinada para la Televisión de Galicia (TVG) y que podría confundirse con una tv movie insulsa más. No lo es. Es una película que se sostiene por sí sola (y la compra de derechos por parte de TVE demuestra que se sale de esos cánones autonómicos), que sabe qué teclas quiere tocar en el retrato biográfico mientras es capaz de no caer en los tópicos de la vida y obra de todo el proceso.

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Todos los lados de la cama: Amor zarpado

Digna pero irregular “secuela legado” que no logra integrar del todo a las generaciones que convoca, aunque sí encuentra su chispa cuando se entrega a su lado más desprejuiciado

Todos los lados de la cama se centra en la historia de amor entre Óscar y Julia. Aunque se conocen desde hace solo seis meses y tienen poco más de 20 años, han decidido casarse. Eso pondrá en alerta a sus padres: Javier, por el lado de Óscar, y Carlota por el lado de Julia. La sorpresa será que Javier y Carlota se conocen desde hace mucho tiempo, e incluso tuvieron un lío. Ahora los dos están decididos a separar a sus hijos.

Tercera parte de la saga de ‘las camas’ (¿?), que llega 20 años después de la que, hasta ahora, era la última —Los dos lados de la cama (2005)—. Mediaset, decidida a explotar hasta donde pueda cualquier propiedad intelectual que tenga entre manos, ha orquestado esta «secuela legado» de esas comedias musicales de los 2000.

La idea es mezclar a los personajes de las originales con algunos nuevos y jóvenes, incorporando a una nueva generación y su visión abierta sobre la sexualidad y el amor, que eran los temas principales de las primeras películas. Vuelven Ernesto Alterio y Pilar Castro —sobre todo—, pero también Natalia Verbeke, Alberto San Juan, Secun de la Rosa, Guillermo Toledo y María Esteve. A ellos se unen dos nuevos talentos como Lucía Caraballo (Animal) y Jan Buxaderas (The book of mormon), ambos con sus mejores amigos de rigor (Leire Aguiar y Sergio Abelaira).

Todas las canciones no suenan igual

<strong>Todos los lados de la cama</strong>: Amor zarpado 8
©Manolo Pavón

La película tiene nuevos responsables tras la cámara (Samantha López Speranza en dirección y Carlos del Hoyo e Irene Bohoyo en guión), lo que significa que no ha contado con el arquitecto de las originales y experto en musicales: David Serrano —que ha declinado hablar sobre esta película—. Esto se ha notado sobre todo a la hora de orquestar e incluir unos momentos musicales —hechos para los millennials, la generación «en tierra de nadie» aquí— que, intercalando alguno más inspirados, son de lo más flojo de la saga.

En general y dentro de que la película cumple, la sensación es de cierta irregularidad.Todos los lados de la cama intercala secuencias con la chispa de antaño, en la que se cocina esa combinación de vergüenza ajena, chistes subidos de tono y verborrea puntual que tan graciosas hacía a las originales, con otras anticlimáticas, genéricas y peor resultas en todo (dirección, guión e interpretaciones).

En general, da la impresión de que varias secuencias se han quedado en la sala de montaje, sobre todo si se tiene en cuenta cómo se desarrolla la parte final, en la que directamente hay huecos de información que está claro que no funcionan en elipsis. Aún así, la película sabe de sus fortalezas y se agarra a ellas para que la vibra desenfadada se transmita, que es la sensación central a la que tiene que agarrarse la película para funcionar.

Dónde estar en Todos los lados de la cama

<strong>Todos los lados de la cama</strong>: Amor zarpado 9
©Manolo Pavón

Todos los lados de la cama deja la parte seria/dramática a sus personajes jóvenes, en una mirada generacional que contrasta con la boomer con respecto a la sexualidad. La película asume esa revisión autoconsciente y plantea cómo lo fluido puede también buscar lo sólido y encontrar un ancla en algo tan clásico como el matrimonio. Eso puede tener sentido, ser conservador o simplemente entender que la cuenta atrás de la boda, pese a estar más visto que el tebeo, funciona para darle una estructura clara a una película.

Sobre su aspecto generacional, la película intercala una mirada muy externa (cómo los boomers creen que son los jóvenes) con otra algo menos prejuiciosa y desenfadada, admitiendo que no son perfectos pero sin caricaturizarlos ni infantilizarlos. La película no se termina de decidir por ninguna de esas dos vertientes, algo que en un drama puede funcionar pero que en una comedia como esta se queda un poco en tierra de nadie. Y eso lo sufren sus personajes, algo más desdibujados.

El show se lo roban los viejos rockeros. Se nota mucho que la película crece en humor cuando aparecen los personajes de las primeras películas, sobre todo cuando comparten escena y la nostalgia no lo cubre todo. Hay varias ideas para ensamblarlo todo, y varias son muy buenas, como el running gag de hacer que el personaje de Alterio tenga accidentes continuamente y convertirlo en el particular Filemón de la fiesta.

Por ir haciendo los votos: Todos los lados de la cama es una digna pero desigual continuación de la saga. No consigue ensamblar del todo a las distintas generaciones a las que apela e intercala buenas y malas decisiones, sobre todo con la música como principal damnificada. En todo caso, también encuentra la chispa de antaño cuando se deja llevar por su vertiente más desenfadada.

Dónde ver

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ESPERANZA VIVA

24 abril Todo el día

ESPERANZA VIVA

Dirección: Marcel Montealegre Talero

Guión: Marcel Montealegre Talero

Fotografía: Pablo Herrero

Música: Nahúm Sánchez de la Madrid

Reparto: Aisha Ruah, Ángel Custodio, María Cubillo, Javier Lacalle, Marcos García, Salvador León

Productora: Camino Verdad y Vida Producciones

Sinopsis

A través de distintos testimonios, la película recorre las historias de personas que han atravesado situaciones complejas —pobreza, desorientación, sufrimiento o búsqueda de sentido— y que han encontrado una fuerza capaz de transformar sus vidas.

Lo que tienes que saber

Documental religioso dirigido y escrito por Marcel Montealegre Talero que recoge varios testimonios de personas que han atravesado situaciones de adversidad —la pobreza, la pérdida de un hijo, la desorientación vital— y han encontrado un camino de transformación. 74 minutos.

Tráiler

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