Películas españolas 2026
Los constructores de la Alhambra: Un documental divulgativo convincente muy poco creativo

Uno de los grandes retos del documental sobre un momento del pasado en que apenas existen imágenes es justamente el trabajo con lo visual. A buen seguro que ese debe de haber sido uno de los grandes desafíos de la directora Isabel Fernández a la hora de plantear la trama documental de Los constructores de la Alhambra; una tarea doblemente dificultosa ya que el documental, en vez de centrarse en la cultura material de esta obra arquitectónica, trata de seguir a los personajes involucrados en su construcción.
De esas condiciones de producción se desprende la preferencia en Los constructores de la Alhambra por el formato de la docuficción, a todas luces, y para la aquí firmante, una de las opciones menos creativas surgidas del encuentro entre ficción y no-ficción, aglutinante de las decisiones de puesta en escena menos arriesgadas tanto de uno como del otro ámbito. El formato, comprensiblemente, campa a sus anchas en la televisión, pero sorprende encontrarlo todavía en el terreno de lo cinematográfico, cuando se celebran otras apuestas híbridas menos conservadoras.
Así pues, Los constructores de la Alhambra nos sitúa en sus primeros compases y a vista de dron en el conjunto arquitectónico granadino para reivindicar que el Renacimiento cultural europeo se dio cientos de años antes en la civilización andalusí. De ese marco contextual, la voz en off del personaje de Ibn al-Jatib (interpretado por el actor egipcio Amr Waked) pronto pasa a explicar, en primera persona, su papel en el reino nazarí y las vicisitudes que rodearon la construcción de los palacios de la Alhambra.
Los constructores de la Alhambra: la imagen al servicio de las declaraciones

En este sentido, Fernández busca priorizar la desconocida y apasionante figura de Ibn al-Jatib en relación con su papel en el proyecto de la Alhambra. Quizá por ello abundan las recreaciones de su día a día, hasta el punto de que viendo el trabajo una se pregunta por qué no se apostó por el biopic de corte íntimo en vez de por una docuficción en el que la imagen solo parece estar al servicio del conocimiento recabado y al servicio de las declaraciones de los expertos consultados.
Sucede igual con los pasajes de la película en que se explican los distintos logros artísticos de los artesanos que colaboraron en la proyección del conjunto arquitectónico y artístico. Todo el diseño de producción de la película es magnífico –su presupuesto es de 1,6 millones de euros, nada menos–, pero detrás de ello parece haber una voluntad de ensalzamiento de la gesta artística, que en ocasiones está más pendiente de acumular datos en vez de prestar atención y detalle a ellos.
Un espíritu divulgativo y de colaboración

No cabe duda, por último, del valor de un proyecto así, no solo por su espíritu divulgativo y de colaboración, en una suerte de encuentro entre la industria cinematográfica y los principales agentes científicos españoles, sino también por su enorme potencial para circular por todo el mundo.
Los constructores de la Alhambra, de hecho, cuenta con el apoyo de los canales ARTE/ZDF, la televisión pública austriaca ORF, Aljazeera Documentary, Canal Sur y ORF Enterprise; en otro significativo encuentro que da cuenta de la verdadera naturaleza de esta producción.

Paula Arantzazu Ruiz