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Críticas

Todos los lados de la cama: Amor zarpado

Digna pero irregular “secuela legado” que no logra integrar del todo a las generaciones que convoca, aunque sí encuentra su chispa cuando se entrega a su lado más desprejuiciado
Crítica de la película 'Todos los lados de la cama'

Todos los lados de la cama se centra en la historia de amor entre Óscar y Julia. Aunque se conocen desde hace solo seis meses y tienen poco más de 20 años, han decidido casarse. Eso pondrá en alerta a sus padres: Javier, por el lado de Óscar, y Carlota por el lado de Julia. La sorpresa será que Javier y Carlota se conocen desde hace mucho tiempo, e incluso tuvieron un lío. Ahora los dos están decididos a separar a sus hijos.

Tercera parte de la saga de ‘las camas’ (¿?), que llega 20 años después de la que, hasta ahora, era la última —Los dos lados de la cama (2005)—. Mediaset, decidida a explotar hasta donde pueda cualquier propiedad intelectual que tenga entre manos, ha orquestado esta «secuela legado» de esas comedias musicales de los 2000.

La idea es mezclar a los personajes de las originales con algunos nuevos y jóvenes, incorporando a una nueva generación y su visión abierta sobre la sexualidad y el amor, que eran los temas principales de las primeras películas. Vuelven Ernesto Alterio y Pilar Castro —sobre todo—, pero también Natalia Verbeke, Alberto San Juan, Secun de la Rosa, Guillermo Toledo y María Esteve. A ellos se unen dos nuevos talentos como Lucía Caraballo (Animal) y Jan Buxaderas (The book of mormon), ambos con sus mejores amigos de rigor (Leire Aguiar y Sergio Abelaira).

Todas las canciones no suenan igual

<strong>Todos los lados de la cama</strong>: Amor zarpado 1
©Manolo Pavón

La película tiene nuevos responsables tras la cámara (Samantha López Speranza en dirección y Carlos del Hoyo e Irene Bohoyo en guión), lo que significa que no ha contado con el arquitecto de las originales y experto en musicales: David Serrano —que ha declinado hablar sobre esta película—. Esto se ha notado sobre todo a la hora de orquestar e incluir unos momentos musicales —hechos para los millennials, la generación «en tierra de nadie» aquí— que, intercalando alguno más inspirados, son de lo más flojo de la saga.

En general y dentro de que la película cumple, la sensación es de cierta irregularidad.Todos los lados de la cama intercala secuencias con la chispa de antaño, en la que se cocina esa combinación de vergüenza ajena, chistes subidos de tono y verborrea puntual que tan graciosas hacía a las originales, con otras anticlimáticas, genéricas y peor resultas en todo (dirección, guión e interpretaciones).

En general, da la impresión de que varias secuencias se han quedado en la sala de montaje, sobre todo si se tiene en cuenta cómo se desarrolla la parte final, en la que directamente hay huecos de información que está claro que no funcionan en elipsis. Aún así, la película sabe de sus fortalezas y se agarra a ellas para que la vibra desenfadada se transmita, que es la sensación central a la que tiene que agarrarse la película para funcionar.

Dónde estar en Todos los lados de la cama

<strong>Todos los lados de la cama</strong>: Amor zarpado 2
©Manolo Pavón

Todos los lados de la cama deja la parte seria/dramática a sus personajes jóvenes, en una mirada generacional que contrasta con la boomer con respecto a la sexualidad. La película asume esa revisión autoconsciente y plantea cómo lo fluido puede también buscar lo sólido y encontrar un ancla en algo tan clásico como el matrimonio. Eso puede tener sentido, ser conservador o simplemente entender que la cuenta atrás de la boda, pese a estar más visto que el tebeo, funciona para darle una estructura clara a una película.

Sobre su aspecto generacional, la película intercala una mirada muy externa (cómo los boomers creen que son los jóvenes) con otra algo menos prejuiciosa y desenfadada, admitiendo que no son perfectos pero sin caricaturizarlos ni infantilizarlos. La película no se termina de decidir por ninguna de esas dos vertientes, algo que en un drama puede funcionar pero que en una comedia como esta se queda un poco en tierra de nadie. Y eso lo sufren sus personajes, algo más desdibujados.

El show se lo roban los viejos rockeros. Se nota mucho que la película crece en humor cuando aparecen los personajes de las primeras películas, sobre todo cuando comparten escena y la nostalgia no lo cubre todo. Hay varias ideas para ensamblarlo todo, y varias son muy buenas, como el running gag de hacer que el personaje de Alterio tenga accidentes continuamente y convertirlo en el particular Filemón de la fiesta.

Por ir haciendo los votos: Todos los lados de la cama es una digna pero desigual continuación de la saga. No consigue ensamblar del todo a las distintas generaciones a las que apela e intercala buenas y malas decisiones, sobre todo con la música como principal damnificada. En todo caso, también encuentra la chispa de antaño cuando se deja llevar por su vertiente más desenfadada.


Dónde ver

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Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.