La vida de Manuel Blanco Romasanta tiene todos los ingredientes de un guion cinematográfico, una historia que por la época y el lugar en que se desarrolló no tardó en fundirse irremediablemente con la leyenda. Este personaje, nacido en Esgos (Ourense) en 1809, pasaría a la posteridad como el primer asesino múltiple investigado por el sistema judicial español, un monstruo con piel de cordero, cuyas andanzas fueron el caldo de cultivo sobre el que se pergeñaron los miedos más primitivos de un pueblo pobre y atrasado. La Galicia del siglo XIX supone el contexto en el que se gestó uno de los casos más recordados de la crónica negra de nuestro país. En una época de superstición no tardaría en quedar marcado a fuego en el imaginario colectivo los asesinatos de nuestro protagonista, que pasaría a la historia, entre otros sobrenombres, como «el hombre lobo de Galicia».
De estatura menuda (1,37 metros) y rasgos femeninos, Manuel Blanco Romasanta empezaría pronto a matar. Habiendo enviudado joven, se dedicó a la venta ambulante, trabajo que le permitió a través de diferentes argucias cometer sus asesinatos. Hombre afable y devoto, se ganaba a sus víctimas (sobre todo mujeres y menores) prometiéndoles una vida mejor lejos de sus miserables pueblos. De camino a un lugar que en realidad no existía encontraban la muerte a manos de un psicópata que cometía sus crímenes principalmente por motivos económicos. Una vez que daba muerte a sus víctimas les sacaba la grasa (el unto), para posteriormente venderla como ungüento curativo o jabón, de ahí que pronto su figura se fundiera con la del Sacamantecas o Sacauntos, personaje folclórico de gran raigambre en España.
De gran astucia e inteligencia, pudo esconder durante años sus fechorías engañando a los familiares de sus víctimas mediante cartas falsas que él mismo escribía, donde se constataba que se encontraban bien en esas tierras lejanas donde supuestamente se habían ido. Tras algunos pasos en falso y las consecuentes sospechas de vecinos de la zona, Manuel Blanco Romasanta terminaría siendo detenido en Nombela (Toledo), donde había huido, y juzgado en Allariz (Ourense), donde se le condenó al garrote vil, pena que no se hizo efectiva por la intervención de Isabel II, que la rebajó a cadena perpetua con la condición de que el preso fuera sujeto de estudio con el fin aclarar su supuesta licantropía. El criminal terminaría muriendo de cáncer de estómago en la prisión de Ceuta en 1863, como se demostraría recientemente.
Además de quedar constancia de su historia gracias a los documentos que se conservan de su mediático proceso judicial (“Causa núm. 1778: Causa contra el hombre lobo”), pronto aparecieron multitud de romances, que elevaron a leyenda negra los crímenes de Manuel Blanco Romasanta. Entre ellos “El sacaúntos de Allariz”, cantar de ciego que hace años versionaran Nacho Vegas y Xel Pereda dentro de su proyecto Lucas 15, destinado a revitalizar el folclore norteño. Dentro del ámbito cinematográfico dos son las adaptaciones que se han hecho sobre las andanzas del criminal gallego: El bosque del lobo (Pedro Olea, 1970) y Romasanta, la caza de la bestia (Paco Plaza, 2004).
El bosque del lobo (Pedro Olea, 1970)
“Atención quiero señores para contar este caso, aquí en Galicia ha ocurrido con el siglo comenzado. Benito Freire es su nombre, por las sendas buhonero, guiaba a los caminantes desde un pueblo hasta otro pueblo.”
Al son de este cantar de ciego comienza la película con la que Pedro Olea se atrevió a llevar por primera vez a la gran pantalla una de las historias más recordadas de la crónica negra de nuestro país. La película, con guion del propio director vasco y Juan Antonio Porto, supone la adaptación de la novela de Carlos Martínez-Barbeito, El bosque de Ancines. A pesar de que al final de la misma se nos aclara que los hechos narrados son auténticos, son muchas las diferencias que pueden establecerse entre la historia real de Manuel Blanco Romasanta y la que describe la película. Podemos decir que El bosque del lobo se ciñe a los elementos esenciales que están detrás del caso, aunque, como comprobaremos, se permite numerosas licencias al respecto, donde se incluye el cambio de nombre del propio protagonista por el de Benito Freire.
En uno de los papeles más destacados de su extensa filmografía, José Luis López Vázquez será el encargado de dar vida a Benito Freire. Desposeído del tono cómico que tenían la mayoría de los personajes que interpretaba en aquella época, el actor encajaba a la perfección con los rasgos y carácter del asesino gallego, aquel que detrás de una apariencia de hombre común escondía un criminal sin entrañas. Siempre con su carga a cuestas, se representa al protagonista vagabundeando de pueblo en pueblo ejerciendo su labor de vendedor ambulante. La película retrata con minuciosidad el modus operandi basado en el engaño utilizado por Manuel Blanco Romasanta en la mayoría de sus crímenes.
Para dar profundidad psicológica a un personaje tan complejo, la película ahonda en la infancia del protagonista. A través de sucesivos flashback se constata la escrupulosa educación cristiana que recibió en su niñez, marcada esta por una naturaleza enfermiza que se agravaría en la edad adulta. Aunque la película juega en todo momento con la leyenda del lobishome en la que se convirtió, presenta al protagonista más bien como “un pobre desgraciado” que arrastraba “un mal que no pudo curar”, tal como se refiere a él esa bruja con la que hace negocios.
En este sentido, El bosque del lobo constituye una crítica velada a la superstición religiosa tan presente en aquella época, la misma que ayudó a gestar la figura monstruosa de Romasanta. Las referencias religiosas serán una constante durante toda la película. Pero en torno a ese teocentrismo católico se superponen multitud de referencias paganas como son la hechicera del bosque antes nombrada, el adivino que lee las cartas o la multitud de historias sobre alobados que los lugareños cuentan en la taberna y que se terminarían fundiendo con los crímenes del protagonista. Este dualismo entre cristianismo y paganismo volvería a estar muy presente en Akelarre (1984), película donde Pedro Olea reconstruye el proceso de brujería real que llevó a cabo la Inquisición en el valle de Araitz (Navarra) en 1595, donde vuelve a incidir en el tema de la superstición y la intolerancia religiosa.
De este modo, el filme de Pedro Olea sugiere la hipótesis de que Romasanta padecía una grave enfermedad psiquiátrica que le hacía cometer los asesinatos, una suerte de brotes epilépticos sumamente agresivos que le hacía matar “sin cuchillo ni navaja” (tal como dice el romance) mientras sufría un cambio fisiológico que lo asimilaba al lobo. Investigaciones recientes barajan la hipótesis de que pudo sufrir un síndrome adrenogenital congénito. Parten de que en la partida de bautismo aparece como Manuela Blanco, lo que atestigua un posible hermafroditismo. Supuestamente su agresividad derivaría de un nivel elevado de andrógenos respecto a su presunto sexo genético.
A medida que avanza el filme observamos cómo el protagonista lucha contra unos impulsos que no puede controlar hasta que desesperado y acorralado como una bestia salvaje intenta huir por el bosque al ser descubiertos sus crímenes. En torno a una cacería improvisada por los lugareños de la zona se inicia una persecución que termina cuando Benito Freire cae en un cepo y es apresado por la turba de cazadores encabezados por el párroco del pueblo. Este final, que tiene como intención incidir en el carácter feral del protagonista, en nada se ajusta a lo que pasó en el caso real.
Romasanta, tras descubrirse sus crímenes huyó con un pasaporte falso fuera de Galicia. Transcurrido un tiempo fue detenido en un pueblo de Toledo, en el que hacía tiempo vivía con una identidad falsa, y procesado en Ourense, tal como señalamos anteriormente. El propio proceso judicial suscitó gran interés y en parte ayudó a alimentar la leyenda del criminal, que en su defensa declaró que su licantropía derivaba de una maldición que le había echado una bruja.
Centrándose en su condición de “hombre lobo”, la película se olvida de la otra ramificación de su leyenda: la de Sacaúntos. En ningún momento se menciona el que fuera uno de los móviles recurrentes de sus delitos. El motivo principal es preservar la visión que se da del asesino como un hombre enfermo, vapuleado desde la infancia, cuyo mal se ha ido mezclando indisolublemente con las supersticiones de un pueblo devoto. Benito Freire coincide con Romasanta en que ambos son poseedores de dos caras: la del santo y el diablo. Doble personalidad que se retrata muy bien en la película.
Otro aspecto destacado de El bosque del lobo son las localizaciones que utiliza, hecho que demuestra la preocupación por parte del director de ser fiel al contexto en el que se llevaron a cabo los crímenes. Los exteriores e interiores de la película fueron rodados en Santa Baya de Bola, Celanova y Verín (Ourense), Becerrea (Lugo), Tuy (Pontevedra) y Astorga (León), aunque siempre aparece omnipresente el bosque que da título al filme y que ejerce como lugar de gran carga simbólica. El bosque del lobo representa el lado oscuro del espíritu humano, allí donde se esconden las sombras y los monstruos que representan nuestros miedos y anhelos más profundos. Allí donde Manuel Blanco Romasanta se transformaba en lo que todos tememos ser: la peor de las bestias.
Romasanta, la caza de la bestia (Paco Plaza, 2004)
En 2004, Paco Plaza recuperó a la figura del Hombre Lobo de Allariz en una película del todo pretenciosa y fallida. Si Pedro Olea optó por enfocar la historia desde el punto de vista dramático y el thriller psicológico, el director valenciano, que ya había debutado en la ficción con El segundo nombre (2002), la llevo al terreno de lo puramente fantástico. Rodada en diversas localizaciones de Galicia y Barcelona, esta coproducción europea parte de la historia del criminal a través del filtro de la novela de Alfredo Conde, Romasanta. Memorias incertas do hombre lobo. Como sucediera con el filme de Olea, esta nueva versión está repleta de licencias en el guion, en este caso mucho más exageradas que su predecesora.
Como hiciera con su ópera prima, Paco Plaza contará con un elenco internacional de intérpretes para recrear las andanzas de Romasanta. En este caso, el personaje principal estará interpretado por el actor británico Julian Sands, un hombre alto y apuesto que en nada se corresponde con la descripción física que nos ha llegado del asesino gallego. Como en el caso real, Manuel Romasanta (en ningún momento se nombra su primer apellido) se dedica a la venta ambulante, aunque esta labor la hace de un modo más sofisticado, utilizando un carromato con el que va de pueblo en pueblo camelando a las mujeres con su gran atractivo físico.
A pesar de que hay un evidente esfuerzo con respecto a la dirección artística, la recreación de la época y el diseño de vestuario son un auténtico despropósito. La película en vez de recrear la Galicia de mediados del siglo XIX, parece transportarnos a la Inglaterra victoriana mezclada con la Francia napoleónica. Un pastiche que elimina cualquier atisbo de verosimilitud a la historia, aspecto que sí conseguía su predecesora. La película está más próxima a los relatos de terror de la literatura inglesa decimonónica, que al imaginario castizo sobre la figura del Sacaúntos de Allariz. Desde el punto de vista estético también parece recordar a dos películas francesas estrenadas tres años antes que la de Paco Plaza: El pacto de los lobos (Christopher Gans, 2001) y Vidocq: el mito (Pitof, 2001), dos propuestas que unen también lo fantástico con historias detectivescas en un irreal siglo XIX.
En el guion de la película también está muy presente Drácula de Bram Stoker (Francis Ford Coppola, 1992). Muchas son las concomitancias que podemos establecer entre ambos filmes con lo que respecta a la concepción de sus personajes. Cambiando a vampiros por hombres lobo y Transilvania y Londres por los bosques gallegos, en ambos casos asistimos a la maldición de un hombre condenado a sembrar el horror allá por donde pisa.
Al igual que el personaje interpretado por Gary Oldman en la película de Coppola, Romasanta es un seductor que utiliza la retórica para conquistar y sus colmillos para matar. En ambos casos se les presenta como monstruos enamorados, de Mina (Winona Ryder) en el caso de Drácula y de Bárbara (Elsa Pataky) en el de Romasanta, mujeres valientes y decididas que, en última instancia, son los que darán muerte a aquellos que previamente las sedujeron. Además en la película de Paco Plaza, Romasanta contará con su particular Rendfiel, en este caso Antonio (John Sharian), un ladrón que será abducido por este, que al comienzo actúa como uno de los secuaces de Romasanta, pero que más tarde se desviará del influjo del maligno para ayudar a Bárbara a darle captura y muerte.
Pero si hay un personaje que remite indiscutiblemente a Drácula de Bram Stoker, este es el del Profesor Philip (David Gant), un particular Abraham van Helsing. Este hipnólogo francés de la Universidad de Argel fue un personaje real que se vincula a los sucesos históricos, aunque en ningún caso intervino en la investigación y captura de Romasanta, tal como sugiere la película. Conociendo el caso del hombre lobo gallego a través de un periódico francés, envió una carta al Ministro de Gracia y Justicia asegurando que el famoso asesino sufría una monomanía denominada licantropía, prestándose a tratar al reo con técnicas de hipnosis para acabar con su mal. Esta fue la razón determinante para que la reina Isabel II conmutara la pena de muerte, aunque ese estudio nunca se llevó a cabo y nada más se supo del electro-biólogo francés, que nunca vio en persona a Romasanta.
A diferencia de El bosque del lobo, la película de Paco Plaza sí que se detiene en el proceso judicial que se sucede tras la detención de asesino. Al respecto podemos encontrar algunas coincidencias con el juicio del auténtico Romasanta. La principal semejanza es el cambio de testimonio que el criminal utilizó para su defensa durante tal proceso, pasando de asegurar que la causa de su comportamiento derivaba de una maldición, a terminar sugiriendo que en el fondo se debía a una enfermedad.
Una hipótesis esta última que compartía el misterioso profesor Philip, que en el caso de la película actúa como asesor y perito criminal. A pesar de la firme conclusión que el experto da durante la vista, la licantropía que sufre Romasanta es real, tal como vemos en esa transformación cronenbergiana que sufre el protagonista durante la película, y no clínica. Otro elemento más que aporta cierta confusión al mensaje que nos quiere transmitir el filme. ¿Era un enfermo o un sádico? ¿Era un hombre lobo real o su licantropía era fruto de su imaginación?
Mientras que en el caso real hubo una sentencia firme a pena de muerte, aunque quedase reducida por la propia Isabel II a cadena perpetua, en la película dicha sentencia queda suspendida al no poder encontrarse pruebas concluyentes de la responsabilidad moral de los asesinatos por parte del acusado. El protagonista termina muriendo en el penal de Allariz en circunstancias extrañas, algo que concuerda con los datos con los que contaba Paco Plaza en la fecha en la que se gestó la película. En 2009, investigaciones recientes demostraron que Manuel Blanco Romasanta murió en realidad en el penal de Ceuta diez años después de dictarse la sentencia, tal como atestiguan los investigadores orensanos Cástor y Félix Castro Vicente.
Estado impuro supone la ópera prima en el largometraje de ficción del argentino Arturo Prins. Artista polifacético, ahora reconvertido en cineasta, nos propone una atrevida reflexión sobre los límites de las parejas y los nuevos modelos de relaciones conyugales. Con un marcado espíritu independiente, “hecho de tripas corazón”, la película ahonda en ciertos problemas candentes de la sociedad actual, no siempre fáciles de abordar. En la base del proyecto se encuentra una convencida exaltación de lo que ahora llamaríamos el poliamor, de ahí que tenga como sustrato intelectual la obra de Charles Fourier, Elogio de la poligamia.
Rodada en la casa de la madre del director, en una zona residencial a las afueras de Buenos Aires, y rodeado de un reducido equipo técnico, esta producción española supone un ejercicio de creación artística temerario y kamikaze. A pesar de los pocos medios con los que cuenta, financiada en parte mediante crowdfunding, la cinta consigue el propósito con el que nace: incomodar al espectador y hacerle repensar el modelo tradicional de matrimonio monógamo, deudor de esa tradición judeocristiana todavía tan asentada.
El protagonista principal de la historia es Daniel (Gonzalo Velasco), un artista libertino, que someterá a dos parejas de amigos a un juego en donde se pondrá a prueba su fortaleza como matrimonio. Asentados en la monotonía y la falta de comunicación, Daniel les abrirá las puertas a un mundo de posibilidades desconocidas para ellos, siempre y cuando se dejen arrastrar por sus impulsos y consigan dejar atrás sus prejuicios. Para ello contará con la ayuda de Alexandra (Stephanie Troiano) y Jacobo (Ull Galíndez), símbolos de la tentación, que serán los encargados de romper los mecanismos de defensa sobre los que se parapetan esas parejas aburguesadas y tradicionales.
La película está divida en tres partes claramente diferenciadas, que denominaremos como preparación, tentación y caída. La primera de ellas sirve para presentar a los personajes, a través de una larga secuencia predispuesta en una mesa con no pocos elementos simbólicos. El blanco inmaculado de la ropa de la mayoría de los personajes (metáfora de la pureza, de la conciencia todavía intacta) no tardará en teñirse del rojo (símbolo de los impulsos sexuales) del mantel y la botella de vino tinto con un nombre más que recurrente: Pecado.
Como en el relato bíblico, Alexandra (como esa Eva que romperá la calma en el Edén), abrirá la particular caja de Pandora, esa que hará que se tambaleen todas las normas sociales prefijadas y caducas. En ese momento comienza la lucha interna de los personajes, esa resistencia del superyó (las normas morales marcadas) frente a un ello (los impulsos) que comienzan a ser incontrolable. Es la fase de la tentación, que nos va llevando lentamente hacia el más delicioso de los pecados, un triunfo irrefrenable del espíritu dionisiaco, representado por la omnipresente presencia de la fotografía de Nietzsche, que descansa en la habitación donde se desarrolla la última parte de la trama.
En Estado impuro encontramos influencias cinematográficas más que evidentes. Con un marcado contenido sexual, sin llegar a lo pornográfico, vislumbramos reminiscencias de Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999) o Shortbus (John Cameron Mitchell, 2007). De la primera recupera el tema de los celos y los límites de la infelicidad. De la segunda, el tema de la apertura sexual como recurso terapéutico, una película que representaba la ciudad de Nueva York como una gran colmena de millones de personas unidas por el sexo. Esta última será la alegoría que se esconde detrás de Estado impuro. La secuencia final, ese húmedo y explícito happy end al son de Mocedades, también nos recuerda a Los idiotas (Lars von Trier, 1998).
La diferencia con todas ellas es su marcado carácter teatral, y es que el guion de la película podría representarse perfectamente sobre un escenario. Desde el punto de vista cinematográfico, observamos evidentes deficiencias en el plano técnico, aspecto que es compensado con una labor actoral más que digna, teniendo en cuenta las exigencias que marca el guion. Estado impuro cuenta con dos problemas sustanciales. Por un lado, la mayoría de las secuencias se alargan innecesariamente, haciendo que el filme cuente con un metraje excesivo cercano a las dos horas y media. A esta falta de síntesis se le suma el carácter repetitivo que adquieren algunas de las conversaciones de sus personajes, que terminan volviendo una y otra vez sobre los mismos lugares comunes.
Con Estado impuro, Arturo Prins vuelve a cuestionarse la relación entre parejas, tal como hiciera en el documental Autopsia de un amor (2014), en el que, a partir de las teorías del filósofo francés Michel Onfray se preguntaba por qué las mujeres y los hombres no se pueden amar. En esta última película nos da las claves: desmitifiquemos de una vez por todas la monogamia. Una máxima radical no apta para todos los públicos y mentalidades.
Incluso en mitad de los problemas por las restricciones sanitarias, la taquilla sigue dejando algunas alegrías para el cine español. Sentimental, de Cesc Gay, se ha metido en el Top 5 de las películas más vistas el pasado fin de semana, en el que se une a No matarás, aunque el podium siga copado por producciones foráneas.
El Top 10 de este primer fin de semana de noviembre, según datos de Comscore, está cada vez más mediatizado por los cierres de salas en algunas zonas de España, la decisión de plataformas como Amazon de estrenar o mover contenidos al streaming y los retrasos en los estrenos.
Trolls 2: Gira Mundial, Las brujas (de Roadl Dhal) y Jóvenes y brujas se mantienen en cabeza seguidas de Sentimental y No matarás. La cinta del director catalán recaudó más de 100.000 euros en su primer fin de semana, mientras que la de David Victori apenas 65.000, pero en el acumulado supera ya los 600.000 y está cerca de unirse a las películas más rentables de este 2020.
Por su parte el documental Eso que tú me das de Jordi Évole consigue mantenerse una semana más entre las películas que más atraen a los españoles a la taquilla y es la única otra producción local que los acompaña. Padre no hay más que uno 2 ya ha desaparecido de la clasificación tras su paso a Amazon mientras aún se encontraba en proyección.
La casa de papel en Netflix y La que se avecina en Amazon Prime Video son las dos series más vistas en España en un mercado del streaming que ha vuelto a crecer en los últimos meses, sobre todo la plataforma de Jeff Bezos pero también HBO, en parte por el empuje de Patria.
Son los resultados de la sexta oleada del Barómetro OTT, estudio que realiza GECA (Gabinete de Estudios de la Comunicación Audiovisual) sobre consumos, hábitos y preferencias de los usuarios de las principales plataformas de vídeo bajo demanda que operan en España.
El estudio se basa en una encuesta realizada a 1.000 individuos, mayores de 18 años, con acceso a las principales plataformas de video bajo demanda que existen en España, tanto de pago como gratuitas. El trabajo de campo se realizó entre el 13 y el 20 de octubre de 2020. Es decir, no son datos consolidados confirmados por las propias empresas.
La series más vistas son españolas
Los resultados del barómetro señalan como La casa de papel vuelve a situarse al frente de la clasificación con una audiencia del 28,2 %, aunque su liderazgo se ve amenazado en esta ocasión por La que se avecina, que asciende tres posiciones y se queda a solo cuatro décimas del primer puesto.
La comedia de los hermanos Caballero obtiene su audiencia principalmente de Amazon Prime Video (67,8 % del total), que estrenó en exclusiva la primera parte de la temporada 12 el pasado 29 de mayo.
Por su parte Patria se ha situado este octubre como la segunda serie más vista dentro de HBO España con un 10,1 % de audiencia sobre el total de los encuestados (en su plataforma solo la supera Chernobyl con un 10,3 %) y destaca como uno de los principales motivos de los nuevos usuarios para suscribirse a esta plataforma.
Amazon al asalto de Netflix
Tras las cifras de octubre la plataforma del supermercado más grande del mundo se ha situado a 5,2 puntos de Netflix, la menor distancia registrada jamás en cuanto a usuarios que digan tener acceso. Esto se debe a la fuerte subida de Prime Video en cuanto a suscriptores y el leve descenso de Netflix experimentado respecto al verano.
Un 67,3 % de los encuestados con acceso a alguna de las plataformas analizadas afirman tener acceso a Netflix, lo que supone un descenso respecto al 70,5 % que lo hacían en julio. Netflix también se mantiene como la plataforma considerada preferente por casi la mitad de los usuarios, un 44,9 %, cifra que también retrocede respecto a la oleada anterior (49,9 %).
Por su parte Amazon registra su propio récord dentro del histórico del Barómetro OTT de la GECA con un 62,1 % de usuarios encuestados que admiten tener acceso a la plataforma. Este dato no solo supone un crecimiento positivo de 4,2 respecto al verano y 1,7 puntos por encima de su anterior máximo (60,4 %) en abril, durante el primer Estado de Alarma.
Comercio electrónico y suscripciones a telefónicas
El resultado de Amazon Prime Video también confirma el buen momento por el que atraviesa el comercio electrónico, ya que este servicio de vídeo suele ir vinculado a la suscripción Prime de Amazon para los envíos del gigante de venta de bienes online.
Además seis de cada 10 usuarios tienen acceso a dos o más plataformas, lo que representa un porcentaje del 62,2 %, un punto más alto del 61,1 % que en julio. El combo Netflix-Amazon Prime Video es el más frecuente, con casi un 12 % de los casos.
Por su parte, HBO España suma 4,2 puntos respecto a la oleada anterior con un 27,3% de usuarios. Aunque esta plataforma sigue mostrando una gran vinculación a la oferta televisiva de Vodafone (un 27,8 %), crece levemente el porcentaje de los que afirman pagar una suscripción regular por este servicio: de un 47,6 % en julio a un 52,4 % en octubre.
Contiguo surgió en la tercera semana de confinamiento. Cintia Ballbé y Alejo Levis eran los vecinos de abajo de Enric Cambray y Júlia Bonjoch. Los cuatro profesionales de diferentes disciplinas artísticas, como muchas otras personas durante aquellos meses, necesitan estar activos e intentar sacarle algo positivo a los meses de encierro. Y se repartieron los cuatro papeles principales de la futura serie.
Ballbé, guionista y directora de la serie, nos explica que para ella «la ‘comedia romántica’ es un género tan usado como desprestigiado. Quería ver qué pasaba al aplicar los patrones de la comedia romántica en un contexto tan incierto, confuso y casi apocalíptico como el que nos encontramos».
La webserie Contiguo ha sido uno de los pilotos en pasar por el reciente Serielizados Fest en busca de público y financiación. Además de ese primer capítulo ya hay un segundo en acceso en su web y se preparan los siguientes. Si de los ya grabados uno refleja el confinamiento ‘duro’ de primavera y otro el comienzo de la desescalada, los siguientes hablarán de los meses de libertad y el nuevo ‘semiconfinamiento’ actual.
Con todas las medidas de seguridad obligatorias y los medios justos, Levis se encarga de la fotografía y el montaje, además de parte de la música; Bonjoch compuso e interpretó el tema de la serie y Ballbé, como ya se ha mencionado, escribe y dirige. En un primer momento, con medios propios y cero financiación.
«Partimos de lo que teníamos al alcance, y de lo que podíamos abarcar los cuatro vecinos que hicimos los primeros episodios», nos comenta Ballbé. Una vez creado el proyecto y producido los primeros dos episodios «hemos tenido cierta visibilidad gracias al canal Betevé, y eso nos ha abierto la posibilidad de contar con una financiación mínima para seguir produciendo el resto».
Además de Verkami, un clásico ya de la producción independiente, se une la reciente partición en el Serielizado Fest. Una visibilidad que ha legitimado el proyecto, le ha dado la visibilidad que otorga Filmin y ha permitido que lleguen a un acuerdo de distribución con la productora Compacto.
Improvisar cuando cambian las medidas sanitarias
Alejo Levis se encarga de fotografía y montaje e interpreta al personaje de Carlos. Foto: Contiguo.
La creadora prefiere no llamar a Contiguo «una serie del confinamiento«, sino una historia «donde cuatro vecinos, debido a las circunstancias, se conocen y relacionan como seguramente no hubiera pasado de no existir el contexto excepcional en el que están». Pero la situación evoluciona «el confinamiento se acaba y tienen que moverse y tomar decisiones sobre su futuro, tomando decisiones que jamás hubieran imaginado«.
El argumento ha evolucionado junto con las circunstancias «pero el arco de los personajes estaba claro desde el momento en que empezamos a rodar», según Ballbé. En los nuevos episodios «acentuamos la posibilidad de estar en el exterior, con mascarilla, distancia de seguridad, etc. También jugamos con la incertidumbre de hacia dónde van algunas medidas o restricciones, y la duda existente en cada uno de nosotros sobre cómo afrontar los encuentros sociales o profesionales» explica.
Unas circunstancias que han obligado a Contiguo a improvisar cada paso dado que el equipo de la serie, como el resto del mundo, «aún seguimos adaptándonos a todas las medidas que surgen y se imponen, haciendo cambios de última hora en el rodaje». La producción «está tan viva como lo están los personajes».
En Contiguo los secundarios aparecen por videoconferencia, el tonteo entre los protagonistas es a la hora del aplauso a los sanitarios y para echar miradas furtivas ahí que jugarse el físico asomándose de balcón a balcón. Y si alguien usa un satisfyer se puede convertir sin querer en un evento social.
Historias de amor «imposibles»
Cintia Ballbé escribe y dirige e interpreta al personaje de Alicia. Foto: Contiguo.
Esa necesidad de ir cambiando de guión y de planes conforme ha evolucionado la situación sanitaria ha conseguido que el público, por fuerza, se sienta identificado con lo que ocurre en la pantalla: la solidaridad compartida con vecinos a los que antes ni se ponía cara, las dificultades del teletrabajo, la gestión del tiempo «libre».
Ballbé cree que «desde este punto de vista atrapamos la atención del público, aún encerrado en la cuarentena. Gracias al segundo episodio, conseguimos trascender el contexto de confinamiento, y aferrar el interés y la curiosidad por las relaciones entre los personajes: las historias de amor imposibles que acababan de nacer».
A través de redes sociales y del boca-oreja «nos dimos cuenta de que el público realmente se quedaba con ganas de más y fácilmente seguiría consumiendo más episodios«. Algo que, como explica la directora, hace que en su misma comunidad exista «una motivación y un cariño especial por Contiguo«.
Al fin y al cabo, el propósito final de la serie era no amargarse. Ya queda otra que vivir en la Nueva Normalidad, al menos que sea pasándolo bien.
La trinchera infinita será la película que competirá representando a España por la nominación a Mejor Película Internacional en los Óscar 2021. La cinta de Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga era la opción más clásica entre las tres candidatas y llevará la historia de los «topos» de la Guerra Civil ante la Academia de Hollywood, en una apuesta que tradicionalmente ha sido exitosa tanto para España como para otros países, como Argentina.
Se quedan por el camino El hoyo y Lo que arde, cuya preselección ya había sido un éxito. Para la ópera prima de Galder Gaztelu-Urrutia suponía un respaldo dada su temática social y de ciencia-ficción y su gran difusión vía Netflix, siendo una de las diez más vistas de la historia en la plataforma. La distopía de confinamiento y desigualdad que protagoniza Ivan Massagué se ha quedado fuera de la candidatura, pero ya es en sí un avance para el género.
El reto ahora es, al menos, igualar a la cinta de Almodóvar y conseguir la nominación a los Óscar 2021. En los Óscar 2020 el cine español estuvo representado por Dolor y Gloria, nominada a Mejor Película Extranjera, Antonio Banderas, a Mejor Actor por su papel en la misma, y Klaus en el de Mejor Película de Animación, aunque no se consiguió ninguna estatuilla. Camino difícil ahora para La trinchera infinita, que deberá pasar el primer corte de nominadas que se anunciará el próximo 21 de febrero de 2021.
Así lo ha dado a conocer la productora de Trueba en un comunicado después de que se conociese la sentencia emitida por el tribunal de apelación de la Sección Nº 28 de la Audiencia Provincial de Madrid, que confirma la anterior en primera instancia que ya daba la razón al director.
Dicha sentencia considera probado que Fernando Trueba es el autor de La reina de España y rechaza «todas y cada una de las reivindicaciones de los demandantes», a los que además condena además al pago de las costas del proceso.
Un guión de Azcona y David Trueba
El tribunal considera que los autores del guion de la película La niña de tus ojos son Rafael Azcona y David Trueba, «que partieron de un guion original obra de los demandantes para desarrollar una historia propia y completamente nueva» a partir de la peripecia real de los cineastas españoles que tras la Guerra Civil rodaron películas en los estudios UFA de Berlín.
Los demandantes figuraron en aquel guion como coautores del mismo «por su exigencia planteada en los días previos al estreno comercial de la película». Dieciocho años después, cuando Fernando Trueba se disponía a estrenar La reina de España, «los demandantes exigieron una compensación económica a cambio de no interferir en el estreno de la película y reclamando ser dueños y creadores de los personajes de la misma».
Al negarse Trueba y su productora «a transigir con sus exigencias», estos interpusieron una demanda por lo mercantil «a la que dieron toda la publicidad posible en medios de comunicación y foros profesionales«. Ahora, cuatro años después, los tribunales fallan a favor del cineasta, galardonado con un Oscar en 1994 por su película Belle Epoque.
Trueba actuó «con rigor profesional»
Fuentes de la productora de Fernando Trueba aseguran que «el daño reputacional y comercial sufrido no será nunca compensado», pero que al menos «la decisión judicial deja claro que el director actuó siempre con rigor profesional y respeto por la legalidad de la propiedad intelectual«.
La sentencia corrobora así lo dictado en primera instancia por los juzgados de lo mercantil un año atrás y da la razón al director zanjando un litigio «que tuvo un eco muy relevante en los medios», en los días previos al estreno en cines de su película La reina de España, protagonizada por Penélope Cruz y Antonio Resines.
En Una vez más asistimos a las dudas de Abril, una joven arquitecta sevillana que vive en Londres desde hace cinco años y regresa a casa por la muerte de su abuela. El reencuentro amigos, familia y, sobre todo, Dani, su exnovio, hará que se replantee su vida y deba decidir, en el espacio de apenas un día, si se queda en Gran Bretaña o vuelve a España.
Pues oiga, pues mire, pues yo qué sé…
Las obras hay que juzgarlas por lo que son, no por lo que nosotros queremos que sean. Lo malo es cuando intentan ser una cosa y claramente no solo no lo son sino que acaban consiguiendo el efecto contrario al buscado. Yo no digo que con Una vez más ocurra eso. Solo digo que todas las españolas que se han ido a Londres no trabajan en el estudio de Norman Foster y que en Sevilla además de las palomas, los naranjos y los indies también hay calles por las que no pasa la limpieza municipal y gente con problemas de la vida real.
Una vez más se define explícitamente como deudora de Woody Allen y de la trilogía Antes de… de Richard Linklater y, verán ustedes, probablemente se pueden tener peores referentes en esta vida y no será aquí donde se reprochen estos concretos. La cosa es que si usted quiere ver una pastelada lenta, con nostalgia un poco adolescente y Sevilla con filtro cuqui de Instagram, esta es su película. Pero si odia a los cantautores, la música indie y la cosmovisión adjunta a ambos, huya como alma que lleva el diablo.
Spoilers, spoilers como la Plaza de España de Sevilla de grandes. Y malaje. Pero por arrobas.
La generación que no habito
Indies mirando cosas. Oleo sobre lienzo.
Miren, con el corazón en la mano. Meterse en el jardín de plantear una película «generacional» es muy arriesgado, porque básicamente todas las generaciones vienen a ser, detalle arriba o abajo, más o menos lo mismo. Al final lo que cambian son unos cuantos referentes culturales, que son muy identitarios para determinados extractos sociales -porque incluso el gusto musical va por barrios- pero que al 90% de la población adulta la van a dejar igual. Que no digo que no se pueda hacer. Pero allá cuidados con cómo quede la cosa.
No me interpreten mal. En el aspecto técnico a Una vez más se le podrán poner muy pocos peros. El reparto está correcto, que para eso algún actor viene de Malviviendo. Aunque tienen las narices, en un diálogo así muy natural de jóvenes y jóvenas modernos, de decir que La piel que habito, de Pedro Almodóvar, no es nada creíble. Por lo del tigrinho. Y por ahí sí que no. En esta web es auténtica devoción lo que sentimos por Almodóvar. Y La piel que habito ni pretende ser verosímil ni lo necesita.
El problema de Una vez más es como el tono pretende ser realista y nostálgico y acaba transmitiendo irrealidad -no buscada- e inmadurez, que por otra parte no es tanto culpa de la película como de una tendencia de cierto tipo de ficción de nuestros tiempos. Hay un sector del público que quiere vivir en la melancólica y tiernamente herida visión de la vida de un cantautor que trabaja de otra cosa diferente a la que estudió y el audiovisual se lo da cada vez que puede. No es que quede ridículo -o no siempre-, simplemente el resultado no es creíble para nadie que esté fuera de ese nicho.
Viendo el ayer
Ese botellín no es de Cruzcampo.
La protagonista, Abril, -suponemos que se llama así por la primavera, o como la Feria, porque este tipo de películas es poco probable que homenajeen a April O’Neil, la periodista de las Tortugas Ninja- trabaja en el estudio de Norman Foster, en un trabajo que no la llena demasiado a nivel personal ni económico dados los precios de la ciudad pero que es mejor que cualquier cosa que pueda encontrar en España.
Que no decimos aquí que eso no sea verdad, solo que no es «generacional». Que la gran mayoría de sevillanas exiliadas tienen trabajos mucho más de mierda que ese en Londres. Y que seleccionar una cosa de «arquitecta guay» es un sesgo que te indica por dónde va la película. Cosas pijas en la irreal Sevilla hipster que no salía en Allí abajo. Esto, para que se hagan una idea, es como el Partido Demócrata de EEUU. No molesta, pero vive en una burbuja fuera de la realidad y cuando intenta salir la caga.
Porque Abril es prima hermana de Valeria y su conflicto se exterioriza en la duda entre dos maromos, uno guiri en elipsis -y cuando sale lo interpreta en inglés un actor con un acento ibérico que canta tela- y otro local en presente, su exnovio Dani. Un licenciado en Periodismo que ahora trabaja en una librería y que al llegar a la treintena ha dejado atrás su sueño de ser cantautor, la criatura. Este guitarritas le canta una canción junto al Guadalquivir en la que habla de sus muchos defectos y ella lo mira con ojos golosones. Todavía si se hubiese arrancado con McGregor el cangrejo…
Ocho apellidos pijos
«¿El chiste de los dos tomates que van por el Puente de Triana? No, no lo conozco».
Homenajear a Linklater está bien si uno se acuerda de que Linklater se ha pasado los últimos 25 años impugnándose a sí mismo a la mínima y que su trilogía de las narices está considerada el epítome del pijerío pretencioso mundial. Por otra parte, Woody Allen será un pesado que vuelve a rodar una y otra vez el mismo conflicto cambiándolo de época y modulando la diferencia de edad entre los personajes, pero al menos en sus películas te ríes.
Me refiero a reírte de que te hace gracia, de que algo ha sido ingenioso, divertido o se ha salido de esa lista de «esto es lo más previsible que puede ocurrir en esta película» que Una vez más va cumpliendo punto por punto. Es muy posible que habernos convertido todos en yonquis del girito inesperado y la novedad sea el peor defecto del público del siglo XXI, pero también que si un filtro de Instagram lleno de lucecitas -al guitarras y Valeria del Sur les patinan alrededor chavales con ruedines luminosos porque patatas- se dedica a confirmar punto por punto justo lo que pensaste que iban a hacer los personajes en el primer frame en el que aparecieron te saca completamente de lo que estás viendo.
Que a ver, que esto tiene derecho a existir. Si lo tenemos los periodistas culturales, lo tiene cualquiera. Pero no representa a nadie que no sea un pijo relamido que crea que el mundo le debe algo por su cara bonita y viva de espaldas a la realidad que le rodea. Quizás, a las sevillanas maneras, me debería alegrar de que por una vez la representación de la ciudad no sea el tablao junto a la Torre del Oro de Dani Rovira. Pero es que aquello no pretendía ser verdad y esto, que es igual de irreal, sí.
Y por ahí sí que no. Si vamos a ir de que hacemos algo generacional, que no dé ganas de escribir debajo «todos menos yo».
PlayZ cumple tres años. El canal juvenil de RTVE se lanzó en 2017 como el primero nativo digital de la radiotelevisión pública y empezó un camino de experimentación en los contenidos y los formatos. Ficciones a través de las stories de Instagram, series remontadas como películas y en acceso en YouTube, elige tu propia aventura, scapes room de tres días en las que Twitter ayuda a los famosos a escapar…
Es en el intento de llegar a las temáticas que preocupan al público más joven, el que baja de 24 años y según los datos no enganchaba con TVE, donde desde Cine con Ñ queremos destacar su trabajo. Ese público cuya primera pantalla fue el móvil y que, en palabras de Alberto Fernández Torres, director de Contenidos Digitales y Transmedia de RTVE Digital «cambia rápido de contenido porque es muy exigente y si algo no le interesa, pasa rápido a otra cosa. Pero si un contenido los atrapa, es muy fiel».
SI FUERAS TÚ
El debut de las ficciones de PlayZ, estrenada incluso una semana antes de que el canal existiese oficialmente. Si fueras tú fue un elige tu propia aventura y también una declaración de intenciones, protagonizado por María Pedraza antes de hacerse archifamosa con La casa de papel o Élite. El personaje principal, Cris, tiene que encontrar a una chica desaparecida de su instituto que resulta ser idéntica a ella. Al final de cada capítulos los espectadores votaban entre varias opciones que debía hacer la protagonista para continuar su investigación. Un proyecto, por cierto, guionizado por los creadores de El Ministerio del Tiempo, pioneros del transmedia local.
Un proyecto de los creadores de Malviviendo que no fue posible hasta que conocieron a PlayZ. Comedia musical sobre dos primos canarios, uno de ellos es una antigua estrella de la canción infantil y el otro un youtuber famoso pero tímido, que tratarán de triunfar en el mundo de la música. La trama de la serie venía acompañada de toda la parafernalia del falso dueto, incluidos videoclips delirantes y demás. De los mismos creadores PlayZ ha acabado produciendo y emitiendo Grasa.
La serie más premiada hasta ahora del canal, con alguna estrella juvenil ya consolidada en el reparto como Angy Fernández. Cuando un grupo de jóvenes bastante diferentes entre sí se apuntan a la cadena de favores del misterioso Conseguidor empieza un thriller que incluye homenajes al cyberpunk, el mundo de los videojuegos y la construcción fragmentaria de las historias e identidades a través de las redes sociales.
Con influencia de Degrassi o la Cucumberde Russell T Davies, Drama parte del argumento más que tradicional de una joven precaria que se queda embarazada sin buscarlo. Aquí el giro está, por una parte, en que tiene que averiguar quien el padre, pero por otro en el retrato de sus vínculos y grupo de apoyo, en la solidaridad dentro de la precariedad y en el sentido del humor. En la ausencia, en fin, de lo mismo que pregona el título, el drama.
Vendida como prima hermana de Élite, la serie de Eva Mor se mete en el jardín del bullying y las diferencias de clase social aunque huyendo de escenarios más sobados. La joven de clase alta que interpreta Begoña Vargas antes de Alta mar acude al centro social Boca Norte para adaptarse a su nuevo barrio. Allí descubrirá a un grupo de gente de su edad más diverso de lo que esperaba y que es capaz de expresarse por vías que ella desconocía.
Pioneras es la nueva serie documental original de Movistar+, una producción que nace «para visibilizar a todas aquellas mujeres que con su trabajo ayudaron a construir la sociedad de hoy». Luisa Ignacia Roldán, Dolors Aleu, Carmen de Burgos y María de Castilla son las figuras históricas de sus cuatro episodios, conducidos por la periodista Nieves Concostrina.
Las cuatro protagonistas fueron mujeres «que superaron los límites que les marcó su época y a pesar de la desigualdad de oportunidades lograron sus objetivos» según la sinópsis de la miniserie que ha dado a conocer Movistar+, que también ha anunciado el estreno de la misma este noviembre.
Cada uno de los cuatro episodios se centra en una protagonista histórica principal, dos secundarias y una pionera actual. A través de recreaciones dramatizadas de situaciones reales que vivieron, entrevistas e imágenes de archivo, se construye un relato que pone de relevancia sus vidas.
Luisa Ignacia Roldán fue la primera escultora que firmó su obra, y la primera y única escultora de Cámara, una de las principales figuras del Barroco en Andalucía. Dolors Aleu fue la primera mujer licenciada en Medicina en España y que dedicó su carrera a mejorar las condiciones de vida y salud de las mujeres;
Por su parte Carmen de Burgos fue la primera corresponsal de guerra en España, además de defensora del divorcio y de la legalización del voto femenino. Finalmente María de Castilla fue reina de la Corona de Aragón y llegó a gobernar en solitario más de treinta años,
Otras figuras históricas como María Pita, Francisca de Pedraza o Egeria también aparecerán a lo largo de la serie, para luego llegar a las cuatro pioneras actuales: Concepción Monje, María José Garrido, Lita Cabellut y Carlota Pi.
Pionerases una serie documental original de Movistar+ en colaboración con Dlo/Magnolia. Se estrenará en noviembre en #0 y en el servicio bajo demanda de la plataforma.
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