Ya tiene tráiler la segunda temporada Entre Tierras, el drama de época ambientado en los 50 de Antena 3 que fue la serie más vista en abierto del año pasado en España. Atresmedia produce nueva tanda de 10 episodios en los que Megan Montaner retomará su papel protagonista como María, una mujer andaluza que se casa con un terrateniente manchego en los años 50 y debe luchar por sacar adelante a su familia en un entorno hostil que le resulta desconocido. Los hechos de los nuevos episodios tendrán lugar 20 años después de los de la primera temporada.
Entre Tierras se estrenó en Atresplayer en septiembre de 2023 y dio el salto al abierto de Antena 3 el 11 de 2024. La cadena del Grupo Planeta ha destacado como el estreno obtuvo una de las mejores cuotas de pantalla de una ficción en televisión tradicional en los últimos años, del 16,3%, que la emisión de los 10 episodios contó una media de 1.295.000 espectadores y un 12,3% de cuota, a los que se suman más de 250.000 espectadores de media en diferido. También han señalado su enorme éxito internacional vía Netflix, donde se aupó al top5 de lo más visto en lengua no inglesa en su primera semana, en marzo de 2024.
Junto a Megan Montaner, componen el reparto de la segunda temporada nombres como Silvia Abascal, Rodolfo Sancho, Ginés García Millán, José Pastor, Itziar Miranda, Clara Garrido, Germán Alcarazu, Marina Guerola, Helena Ezquerro o Carlos Serrano-Clark, entre otros.
Tráiler de Entre Tierras 2
Producida por Atresmedia en colaboración con Boomerang TV, la segunda temporada de Entre Tierras contará con 10 capítulos de 50 minutos cada uno. El rodaje se ha prolongado durante semanas en localizaciones de Almería y Castilla-La Mancha. Montse García y Luis Santamaría son los productores ejecutivos de Entre Tierras, que ha sido dirigida por Humberto Miró y Salvador García Ruiz.
Lucía Alonso-Allende y Humberto Miró son los coproductores ejecutivos de la serie, que cuenta con un equipo de guion formado por Susana López Rubio, Juan Beiro y Joaquín Santamaría, con Raquel Busca como analista de Guion. Diego Polo es el director de Producción. Al frente de la dirección de Fotografía está Antonio González. Paco Redondo es el director de Arte. Eva Martínez y Raquel Martínez son las encargadas de Maquillaje, mientras que Gualter Da Sá es el responsable de Vestuario.
Así será la segunda temporada de la serie
Han pasado casi dos décadas desde que María perdió a Manuel y se quedó sola al cuidado de Nicolás y de Manuela, la hija recién nacida que su marido no conoció. En estos años ha logrado sacar adelante la tierra de los Cervantes gracias a su coraje y al de Claudia, la jornalera rebelde e hija bastarda de Don Ramón.
María sufrirá nuevas pérdidas y tendrá que seguir luchando para evitar que se pierdan las tierras, pero sobre todo para que sus hijos no pierdan el arraigo y se mantengan unidos a la familia y a su patrimonio.
Los tiempos cambian, los campesinos migran y la falta de jornaleros propicia la llegada de braceros de otras zonas más pobres, pero también de empresarios ambiciosos dispuestos a explotarla, sin apego y sin vínculos, invirtiendo en maquinaria más que en personal. Por primera vez en mucho tiempo María se fija en alguien, pero el recuerdo de Manuel hará mella en sus dudas; hará lo imposible por evitar lo inevitable.
El veterano gestor era respetado como un adalid del cine de autor y que revolucionó el panorama de festivales español, cuyo buen trabajo el sector celebraba hace poco más de un mes en la última edición de Valladolid
Ha fallecido en Madrid José Luis Cienfuegos, actual director del la Seminci de Valladolid y antes máximo responsable de los festivales de Gijón y Sevilla. A los 60 años y debido a un accidente cardiovascular, según comunicó ayer el certamen vallisoletano en redes, Cienfuegos está considerado un «revolucionario» del panorama de festivales y promotor y protector del cine de autor en general, y el español en particular, en todas las instancias en las que tuvo puestos de responsabilidad.
Nacido en Avilés en 1964, comenzó su trayectoria en el departamento de prensa del Festival de Gijón, dando el salto a la dirección del certamen en 1995. En los 16 años que estuvo al cargo, como recordaba ayer la Seminici, «convirtió la cita asturiana en la puerta de entrada en nuestro país para los cineastas más arriesgados y estimulantes, impulsando las nuevas tendencias que surgían a nivel global, y prestando especial atención al pasado fílmico».
En 2012 pasó a dirigir el Festival de Sevilla, «convirtiéndolo también en punta de lanza para esos autores que estaban marcando el pulso del cine contemporáneo, y reforzando sus lazos con la industria española y europea». Tras 10 años, en 2023 dio el salto a Valladolid, del cuya Semana del Cine ha llegado a dirigir hasta tres entrega, culminando en la 70ª edición celebrada este pasado octubre, definida por la propia organización como «sin duda una de las más exitosas de la larga trayectoria del certamen».
José Luis Cienfuegos, «revolucionario» de los festivales
Su marcha ha dejado en shock a un sector que celebraba su pericia y sensibilidad como gestor y organizador hacía poco más o menos de un mes. Personalidades como Jaume Ripoll, cofundador de Filmin y director a su vez el Atlàntida Mallorca Film Fest, lo consideraba «el mejor director de festivales de nuestro país de los últimos 25 años, todos aprendimos con él, reímos con él, descubrimos cine por él y fuimos mejores por él. Gijón, Sevilla, Valladolid y el cine español estamos hoy de luto».
En el mensaje de la misma Seminci se destacaba su concepto de los festivales «lugares de diálogo y conocimiento a través de una programación ambiciosa y heterodoxa, estableciendo puentes vibrantes entre los creadores y el público, y sobre todo, espacios útiles y relevantes para la industria y los cineastas».
Y finalizaba: «Transformó radicalmente la manera de hacer festivales en nuestro país, haciendo de ellos lugares habitables en los que el cine se convertía en el pilar para la celebración de la cultura y de la vida».
Manu trabaja en un chiringuito de playa, y Klaus es un turista que no quiere levantar el culo de la última tumbona que falta por recoger. Aparentemente parece sólo el encuentro casual de dos tipos totalmente opuestos y condenados a no entenderse. Pero Manu empieza a sospechar que Klaus no está en esa playa por casualidad, ni es quien decía ser. La tensión va subiendo entre ellos, hasta que Klaus le hace a Manu una desconcertante y perturbadora propuesta.
Lo que tienes que saber
Comedia de suspense que dirige el también actor Javier Veiga (Amigos hasta la muerte, Pequeñas coincidencias). Duelo interpretativo entre Guillermo Francella y Dani Rovira en el que nada es lo que parece.
El investigador Fernando Sánchez López recibe el Premio FlixOlé-URJC por su tésis sobre el 'neo-noir de la indignación', en el que directores como Rodrigo Sorogoyen o Alberto Rodríguez reflejaron el descontento a través del policial
Policiales o ficciones criminales con un pie en las noticias, priorizando el realismo escénico y narrativo, también pegadas a la idiosincrasia local, y que, bajo el caso puntual, esconden el reflejo de un gran descontento social y cultural. Puede ser Que Dios nos perdone (2016), de Rodrigo Sorogoyen, o La isla mínima (2014), de Alberto Rodríguez, pero también Celda 211 (2009), de Daniel Monzón, e incluso El mundo es nuestro (2012), de Alfonso Sánchez. Es el neo-noir español de la indignación, el de la crisis de 2008, que ha marcado una época.
El investigador Fernando Sánchez López, profesor sustituto en la Universidad de Alicante y colaborador de Cine con Ñ, ha recibido el Premio FlixOlé-URJCa la Investigación del Cine Español por la Mejor Tesis Doctoral gracias a su trabajo ‘El neo-noir español en la cultura de la indignación (2009-2020): un género cinematográfico, un intermedio trasnacional entre industria y sociedad’, escrito durante su etapa en la Ohio State University.
Una investigación que parte de la superación de una anécdota que contaba Michel Gaztambide, guionista de La caja 507 (2002), de Enrique Urbizu. «Se preocupaba por cómo hacer creíble, en una ficción ambientada en España, que la gente tuviese pistolas. Si aparece en una película americana vale, pero nadie se la cree en un pueblo de Albacete. El neo-noir español de la segunda década del siglo XXI ya ha superado esa dicotomía de lo que el público percibe como propio y creíble, tanto industrial como creativamente», explica Sánchez López.
‘La isla mínima’ (2014), de Alberto Rodríguez.
No habrá paz para el neo-noir español
«El grueso del corpus que he analizado son unas 30 películas de esa década, con El Reino (2018), Grupo 7 (2012) o La isla mínima como los casos de estudio en los que más me explayo», explica el investigador. «Pero los enmarco en una tradición, la del noir y neo-noir español, que es un supergénero que ha sido bastante desestimado por no considerarse un género propio, más bien extranjero, que no podía decir cosas sobre el país». Y añade: «una de las dificultades fue dónde marcar el punto donde se pasa del cine negro clásico al contemporáneo».
Ese cine de la década de los 2010, que no solo fue diferente al de años anteriores sino que tuvo un gran éxito tanto de crítica como de público, hasta el punto de considerarse cine popular, tiene sus raíces en la Transición pero también en el trabajo de pioneros como el mencionado Urbizu. Este también participa de la tendencia con No habrá paz para los malvados (2011), otra película que llenó las salas y recogió todos los premios principales del momento.
«Tras la crisis de 2008, el noir se empieza a considerar un género propio del cine español, que explica cosas sobre el país»
«A partir de ahí identifico unas maneras de hacer cine en las que se opta por el apego a la realidad, en el que aparece Pedro Piqueras en una televisión hablando de ETA y apela a lo que el espectador español ve como real», explica Sánchez López. «Eso acompañado de personaje ambivalentes, o incluso totalmente negativos». Ahí se llega «por un cambio cultural en el espectador, pero también por una sintonía con una industria que ya ha abierto camino y va recogiendo éxitos y dando espacio a directores jóvenes como Sorogoyen».
Sánchez López rechaza la etiqueta de «thiller ibérico», aunque partió de la misma para el arranque de su trabajo. «Yo entiendo el neo-noir como lo que podríamos llamar un supergénero, en el que desde el cine criminal pueden entrar muchas cosas, como pueda ser El mundo es nuestro, de Alfonso Sánchez, que tiene un componente de comedia esperpéntica, pero también una voluntad de hablar de lo que está ocurriendo en la sociedad en ese momento desde lo criminal y con antihéroes», añade.
Aún así, Sánchez se queda lejos del uso de Sorogoyen, Urbizu o Rodríguez de lo que el experto llama «personajes problemáticos, en los que se tensa el pacto con el espectador y se lo obliga a dialogar con un policía torturador franquista o con un político corrupto. Eso sirve para la base del noir, que es el componente político: un malestar social por debajo del caso criminal. La diferencia es que al contrario que en el cine negro clásico, donde siempre hay una clausura, en el neo-noir español no hay cierre. El problema suele quedar abierto, en suspenso».
‘Celda 211’ (2009), de Daniel Monzón.
Por eso, el investigador entiende que exista una «función ritual. En círculos académicos solemos hablar de que los géneros tienen una función ritual en la que unos conflictos recurrentes de la comunidad se cierran. Y como el neo-noir español no da una clausula, entiendo que en él la función ritual es plantear la pregunta de qué hacemos con ese malestar. Qué va a pasar, en realidad, con esos problemas sacados de ella que ha puesto sobre la mesa la ficción».
Eulàlia Gómez, directora de la serie documental producida por Minoría Absoluta y líder de audiencia en La 1 de TVE, explica el proceso de creación de un trabajo documental que acaba de recibir el Premio a Mejor Investigación Audiovisual de los Premios FlixOlé-URJC
«En el momento antes de abrir las latas en la Filmoteca, en septiembre del año pasado, lo primero que hicimos fue preguntarnos dos cosas: ¿qué títulos nos llaman la atención? y ¿qué debe contener la serie?», explica Eulàlia Gómez, directora de Los archivos secretos del NO-DO, la serie documental emitida en La 1 de TVE que fue líder de audiencia este otoño destapando los reportajes nunca emitidos del informativo franquista.
«Era una serie documental, pero tenía que ser de entretenimiento. ¿Qué era importante? ¿Qué se debía contar para entender la Historia de España?», añade Gómez. El NO-DO (Noticiario Cinematográfico Español, que debe su nombre al acrónimo de ‘Noticiarios y Documentales’), fue, como su nombre indica, el noticiero propagandístico del régimen franquista, proyectado semanalmente en todos los cines de España antes de cada película entre 1943 y 1981.
El Festival Internacional de Cine de Madrid celebró su gala de clausura el pasado 30 de noviembre en Cineteca
La 15º edición deMárgenes, el Festival Internacional de Cine de Madrid, concluyó el pasado domingo 30 de noviembre. Yrupẽ, de Candela Soto, fue la Mejor Película de la Sección Escáner, dedicada al cine español, que también reconoció a Balearic, de Ion de Sosa, con dos premios (Mención Especial del Jurado y el Premio del Público); Abortion Party, de Julia Mellen (Mención Especial del Jurado), y Lionel, de Carlos Saiz (Premio del Jurado Joven).
El jurado de la sección de cine español Escaner ha estado integrado por Diego Iglesias (creativo y gestor cultural), Natalia Ferviú (comunicadora y directora creativa) y Sara Gallego (directora de fotografía).
De Yrupẽ ha destacado «la perseverancia de su directora, que investigó contra resistencias, puertas cerradas y silencios, sosteniendo la idea de que el cine sigue siendo una herramienta pedagógica y científica capaz de enseñar, revelar y transformar».
La Mención Especial a Balearic, por su parte, se concedió por «convertir la comedia y la ironía de clase en un espejo implacable, donde el esperpento no es exageración, sino la forma más sincera de retratar lo que somos; por reivindicar el terror como territorio de libertad creativa, donde lo absurdo, lo grotesco y lo pop se vuelven herramientas críticas y por ofrecer un retrato feroz de una sociedad que, saturada por las crisis —ecológicas, sociales, económicas—, ha aprendido a mirar hacia otro lado, como si la indiferencia fuera una estrategia de supervivencia».
De Abortion Party han señalado que es «una propuesta transgresora en su forma, que rompe códigos y expande los límites de lo que un cortometraje puede ser. Por abordar, desde la comedia, temas tan urgentes como la precariedad o el feminismo, sin miedo a la contradicción ni a la vulnerabilidad. Por retratar a una generación que crea con lo que tiene, que convierte la carencia en lenguaje y los recursos mínimos en una herramienta de expresión poderosa. Y por el carisma arrollador de su directora, capaz de transformar una experiencia íntima en un gesto de libertad, irreverencia y verdad».
El jurado joven, por su parte, lo integraron Carlotta Cosials (cantante y actriz), Dani del Águila (guionista y documentalista), Juanjo Marbai (director de arte), Sasha Falcke (cantante, actriz y performer) y Victoria Ábalos (artista digital).
El premio para Lionel se concede por «trazar un retrato familiar íntimo y valiente, sin someter a sus personajes a moldes narrativos convencionales. Por mirar de cerca, a la altura de los ojos y aguantar el silencio hasta que las heridas se abran. Y por ofrecer un padre tan impredecible como verdadero, haciendo que la película respire con ese pulso suyo: inesperada y llena de vida».
Entre los protagonistas de esta edición de Márgenes han destacado los premiados Angela Schanelec y Jaime Puertas Castillo. Se ha contado además con la presencia de otras figuras como Lois Patiño, Pepa Blanes o Gala Hernández, y se han proyectado películas de grandes directores internacionales como Lucrecia Martel, Radu Jude, Bi Gan, Richard Linklater y Jim Jarmusch.
Una serie bastante sensible y más sutil de lo que parece, que busca hablarle a su público juvenil en sus propios términos sin paternalismos
Sense filtres cuenta tres historias de tres jóvenes estudiantes de instituto que se enfrenta a la construcción de su identidad y el descubrimiento de si mismos en mitad de las presiones propias de la edad. Un chico trans que lucha por ser aceptado incluso por sus muy bienintencionados padres, una chica con altas capacidades que se ve metida en una situación de abuso de poder y otra chica que al no encajar en ningún estereotipo, los recibe de todo tipos. Los tres deberán tomar decisiones trascendentales sobre sus vidas.
La industria cultural está obsesionada con los jóvenes más o menos desde mitad del siglo pasado. La razón principal es que son un nicho de mercado goloso, por descerebradoinfluenciable, y que además, si se da en el clavo, vía inmadurez adulta nostalgia se fideliza para toda la vida y se crea una franquicia. Aparte, subyace este empeño de algunos adultos en no envejecer, en creer si están ‘en la onda’ —cuando yo era joven, si decías eso, es que no lo estabas— no han pasado de moda y siguen siendo relevantes.
Guión: Chus Gutiérrez (Idea originaL: Alberto Arruty)
Reparto: Óscar Casas, Ana Jara, Luis Zahera, Antonio Pagudo, Miguel de Lira, Ana Milán, Arturo Valls, Alba Gutiérrez, Mario Marzo, Pol Granch, Juan Amodeo, Francis Lorenzo, Lucía Veiga, Xurxo Carreño, Monti Castiñeiras, Raquel Espada, Fer González, Eva Rubio
Fotografía: Mamen Casal
Música: Zeltia Montes
Productora: Ficción Producciones, Sony Pictures Entertainment Iberia
Eric, un joven ingeniero, tras conocer a Vera en una app de citas, la engaña para que sea su conductora. Huyen hacia Galicia, después de robar un banco en Madrid, mientras la policía les persigue.
Lo que tienes que saber
Inspirada en un hecho real, ocurrido en Estados Unidos, se trata de una comedia romántica que dirige y escribe Chus Gutiérrez (El Calentito, Sacromonte, los sabios de la tribu).
Migueli es un delincuente que sale de prisión en la cambiante España de inicios de los 80. Quiere mirar al futuro, pero, antes, tendrá que sellar heridas del pasado. Para ello necesita mucho dinero y lo necesita rápido. En cuanto llega a Sevilla reúne a su antigua banda, y dan varios palos seguidos: sucursales bancarias, joyerías… e incluso el primer casino de la zona. No van a tenerlo fácil: la policía ha encargado el caso a su propio hermano, Sabino, que conoce muy bien cómo piensan. Pero Migueli no se detendrá. Está dispuesto a llegar hasta el final.
Lo que tienes que saber
Primera película como director de Rafael Cobos, habitual coguionista de Alberto Rodríguez (La isla mínima, El hombre de las mil caras, Modelo 77, Los Tigres). «La película combina el vértigo y la denuncia del cine quinqui de los 80 con una reflexión sobre los lazos familiares y el retrato de un país que se afanaba en curar viejas heridas mientras se abrazaba a la esperanza».
Una indagación en los procesos creativos de la cineasta hispanovenezolana: collages táctiles y pequeñas producciones guiadas por la intuición, el azar y el deseo de "pensar con las manos"
El cine de Elena Duque es un cine característico, basado en el collage, la animación y la textura del cine analógico. Aun así, es un trabajo mutable que, desde su primer cortometraje,Cómo hacer un fanzine (2010), ha sido presentado en distintos festivales internacionales y objeto de retrospectivas en el D’A o, recientemente, en un foco del Festival de Gijón. De cada una de estas, la propia cineasta se queda, en entrevista con Cine con Ñ, con que los programadores son «capaces de crear nuevas narrativas», contar historias a través de sus películas.
Es un cine cambiante porque, según Duque, cada vez que puede ver sus cortos le «permite redescubrir lo que me sigue interesando o prefiero soltar». No obstante, pese a ser la de Duque una filmografía heterogénea, sus películas siempre nacen ancladas a lo real. Son los procesos cinematográficos del montaje, el tan usado flicker, por ejemplo, y la animación lo que permiten que se trasladen a un plano que tiene mucho que ver con lo mágico.
Sus collages cinematográficos surgen de esta mezcla de texturas y fuentes, al combinar imágenes y pintura. Al mismo tiempo, también es un collage físico, que mapea una intimidad propia de la autora, pasando por Cádiz (Portales, 2025), Madrid (Ojitos mentirosos, 2024) o Asturias (La mar salada, 2014); y también de objetos ajenos y propios enColección privada(2020) o Coleccionismo(2013); incluso de metraje encontrado en Mar de coral (2022). Lo que parece unir su cine es la combinación intuitiva y libre para dar lugar a la sorpresa.
‘Ojitos mentirosos’ (2024), de Elena Duque
Elena Duque: pensadora de manos
El cine de Elena Duque se sustenta en el tacto. El gesto, el parpadeo, el trazo o la pincelada funcionan como recordatorios táctiles de lo inmaterial. En la pantalla, cada uno de los elementos y de las texturas, objetos, lugares o cuerpos que aparecen destacan por ser vibrantes. Duque imagina posibles formas de imbuir vida al cine, plano a plano y trazo a trazo.
En ocasiones, su fisicidad es literal: en las manos que desvelan los trampantojos de Ojitos mentirosos –en el que las aparentes imágenes cobran vida a través del contacto–, la mano que toca el muro de piedra en Valdediós(2019), cuyo gesto traslada la película a un plano místico; o aquellas manos que colocaban objetos en Colección privada, muchos de ellos ajenos, y que solo al ser grabados o tocados, pasan a formar parte de su cosmología particular.
No obstante, la tactilidad se encuentra en la totalidad de la práctica de Elena Duque, también en el proceso creativo, que ella resume como «pensar con las manos». Los procesos que derivan del collage, el montaje, la intervención del fotograma o la animación por rotoscopia —técnica que utiliza en su última película, Portales, al aparentar pintar directamente sobre el fotograma cuando realmente pinta sobre la imagen escaneada—, surgen también del azar.
La improvisación es un motor porque, «pese a tener planificado dónde quiero llegar al grabar y animar, es importante siempre hacer lo que la película me pide». Sus películas, por esta razón, capturan cierta inocencia y «primitivismo» en torno a lo inesperado de la imagen cinematográfica.
Pequeñas producciones
El cine experimental de Elena Duque, experimento sobre todo por estos juegos mágicos que suponen, es un cine principalmente libre. Un cine sujeto al azar y que rechaza las lógicas narrativas, prefiriendo recrearse en las sensaciones que se pueden extraer de sus «ilusionistas» imágenes. Y, quizás por este deseo de libertad, Duque ha dependido de sí misma para realizar sus películas, proyectos en solitario que responden a sus intereses personales e íntimos.
‘Portales’ (2025), de Elena Duque
Es Portales la primera película con la que Duque cuenta con equipo: la productora Rocío Mesa y Marcos Flórez como editor. Una experiencia que ha disfrutado como un nuevo aprendizaje y de la que concluye que le «encantaría repetir la experiencia de trabajar con un equipo, si pudiese garantizar su remuneración».
La cineasta destaca del proceso de trabajar con otros, o partir de ellos —pues ha realizado diversos videoclips musicales como I’m Not You Will, de Los Jaguares de la Bahía, o El Texu de Bermiego para Montañas—, que se debe hacer «desde la confianza y admiración para garantizar la libertad al desarrollar los proyectos».
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