Guión: Patricia Ortega, José F. Ortuño, Olmo Figueredo González-Quevedo
Reparto: Zack Gómez-Rolls, Jorge Sanz, María León, Sara Sálamo, Fernando Guallar, Kiti Mánver, Gus Bernal, Adela Castaño, Miryam Diego
Fotografía: Diego Dussuel
Música: Paloma Peñarrubia
Productora: La Claqueta PC, La Cruda Realidad, Amania Films, Menuetto Film
Sinopsis
Ángel es un joven y atractivo entrenador personal al que le sonríe la vida. Tras un año sabático, acaba de ser contratado por el mejor gimnasio de la ciudad, y todo parece ir sobre ruedas. Pero su mundo da un vuelco cuando empieza a sentirse mal, acude al hospital y recibe una noticia inesperada: está embarazado. Y es que, en realidad, Ángel es un hombre trans al que sólo le faltaba un último paso para completar su transición y ahora deberá enfrentarse a una decisión que pondrá a prueba su identidad, sus sueños y la forma en que entiende su propia masculinidad.
Lo que tienes que saber
La directora venezolana Patricia Ortega, que obtuvo un importante reconocimiento con Mamacruz (2023), dirige esta dramedia de corte feel-good sobre un hombre trans que, cuando le falta el último paso de su transición, descubre que está embarazado.
Reparto: Carmen Machi, Rossy de Palma, Blanca Portillo, Zoe Arnao, Marco Antonio González, Joel Soria, Lita Terán
Fotografía: Eva Díaz
Música: Fernando Vacas
Productora: Gonita, Mondex Et Cie
Sinopsis
Verano 2024. Blanca, Rosa y Carmen son tres amigas de mediana edad que tras mucho tiempo sin coincidir todas juntas, quedan junto con Alicia, la joven y taciturna sobrina de Rosa, para ir a cazar conejos a un coto de caza que Blanca heredó de su tío José. Entre risas comparten los complicados momentos por los que están pasando en sus vidas. La relación con los hijos, separaciones, infidelidades, la menopausia, problemas con el alcohol, importantes proyectos profesionales… El calor, insoportable, asfixiante, y las conversaciones sobre temas del pasado van subiendo de tono hasta acabar enfrentando a las mujeres. Imposible no recordar que casi 60 años atrás, otro día de caza, en aquella misma finca, acabó en tragedia… Una revisión moderna de La caza (1966) de Carlos Saura.
Lo que tienes que saber
Comedia dramática de Pedro Aguilera que revisita La caza (1966), el clásico de Carlos Saura. Cuatro mujeres —Carmen Machi, Rossy de Palma, Blanca Portillo y Zoe Arnao— se reencuentran en un fin de semana de caza y sus conversaciones escalan hasta el enfrentamiento.
Protagonizada por 'Chino' Darín y Ester Expósito, es la historia de un técnico sanitario en apuros en lo que el director considera la segunda entrega de una trilogía dedicada a la noche madrileña
«El nombre de Dante viene en parte por el abuso de la idea de lo dantesco, de lo oscuro como el Infierno de Dante Alighieri, pero también porque la película reflexiona sobre hasta dónde puede llegar alguien para tener atención. Porque además, en este momento tan polarizado y de opiniones extremas, parece que todo el mundo o es muy bueno o es muy malo, y en Dante vemos, como dice un personaje al final, que ni todos somos tan buenos ni tan malos, y a lo mejor el personaje más chungo es el más tierno y que más cuida de su familia».
Hugo Ruizvuelve al neoyorquino Festival de Tribeca tras ganar en 2023 el premio Best New Narrative Director —equivalente a Dirección Novel— por su ópera prima, Una noche con Adela (2023). En aquella ocasión Laura Galán (Cerdita) interpretaba a una trabajadora de la limpieza con una misión de venganza en plena noche madrileña, en una historia contada en un solo plano secuencia. Con una narrativa más convencional, el director ha vuelto al mismo escenario y abanico temporal: Madrid, de madrugada y un protagonista currelas.
«Estructuralmente para mí es una trilogía, tengo escritas las tres historias. Empecé con Adela, ahora toca Dante, que es sobre alguien que se mete en un jaleo sin querer siendo un técnico de emergencias, y la tercera entrega es con un taxista y también es una noche frenética por las calles de Madrid», explica el director. En este caso los protagonistas son ‘Chino’ Darín como ese trabajador que acude a cubrir una urgencia y se encuentra con una situación violenta que no esperaba, en la que termina secuestrado por Ester Expósito y Vicente Romero.
A diferencia de Adela, que era la que provocaba los hechos en su película, aquí Eduardo (Darín) se convierte en un yo-yo del destino, por decirlo así, aunque con doble giro. Uno que no desvelaremos, para no estropearle a nadie la película, y otro que cuando se encuentra ante el alijo, un McGuffin que nunca se muestra en clara referencia a Pulp Fiction (1994)… se lo tiene que tragar. «Si Tarantino, del que soy fan absoluto, no desvelaba lo que era, no lo voy a hacer yo en mi película», explica Ruiz.
El personaje pasa gran parte del metraje con el objeto que buscan todos en su estómago, algo que permite «varios niveles de suspense. Cuando tú tienes un personaje tan violento e imprevisible como es Santos (Vicente Romero) junto al protagonista, creas una tensión permanente». Y al mismo tiempo «ese objeto que buscan, que no sabemos que es, crea algo espiritual. Cuando aparece, las bestias, porque los personajes son como bestias, se calman», explica el director.
Dante, es, de últimas, una película altamente cinéfila, en la que, como Una noche con Adela, Madrid recuerda al Nueva York fílmico del cine de los 70 u 80 —y quizás por eso son tan apreciadas en Tribeca—. Para su director, tiene un poco de la Jo, ¡qué noche! (1985), de Martin Scorsese, el día que se encontró con el cine quinqui de la misma década. «He querido llevarlo al límite, también en la representación de la violencia, intentando crear un universo propio para la película», añade el director.
¿Quién es Dante?
El resumen en ese sentido es el mencionado personaje de Santos, un animal de bellota bastante sanguinario que no duda en ir por ahí destripando al personal, con actitud de secundario de un largometraje de José Antonio de la Loma y el chándal amarillo de Kill Bill Vol. 1 (2003). En paralelo, el propio protagonista, Eduardo, es un aspirante a director de cine que malvive mientras hace cortos y espera su oportunidad.
Y luego el giro final: «Puede hacer que veas la película de otra manera, pero yo le he escrito y la he rodado para que funcione sin ella. Que si acaba dos minutos antes, la historia esté cerrada, pero con esto el espectador diga: ah, vale. Ahora entiendo algunas cosas que han pasado antes», añade Ruiz, y nosotros no vamos a hacer spoiler.
Porque la película no acaba de revelar quién es Dante: ¿se trata de Mario, el personaje de Enrique Arce, que abre la acción? ¿Del propio Eduardo, que atraviesa su propio infierno durante la noche madrileña con dos Virgilios un poco sui generis? ¿O quizás alguno de sus perseguidores, como el «jefe final» que interpreta un Asier Etxeandía desatado para completar el reparto principal, y que al fin y al cabo es el «creador» del infierno que se presenta?
Si en la Pulp Fiction de Tarantino se teoriza que lo que contenía el famoso maletín era el alma de Marsellus Wallace, la Dante de Hugo Ruiz nos invita a descubrir quién no es ni tan santo ni tan pecador como parece y se ha ganado también el alma, o la ausencia de ella, tras enfrentarse a todas las maldades que la noche madrileña puede ofrecer.
Este artículo se ha elaborado en colaboración con Gilda Productions y El Sueño Eterno Pictures.
El primer episodio de la serie creada por Carles Porta abusa de subrayados y diálogos de cartón piedra a pesar del reparto perfecto y sus intentos de una narrativa más compleja que aún tiene que asentar
33 días sigue la fuga de dos presos de una cárcel de Lleida, un caso real ocurrido en el año 2001 que tuvo en jaque a las fuerzas y cuerpos de seguridad y puso a prueba a los Mossos d’Esquadra catalanes. Dos presidiarios, uno de ellos considerado altamente peligroso y el otro un delincuente menor, que inician su aventura abatiendo a tiros a dos agentes, lo cual los convierte en objetivo prioritario de forma inmediata. Para atraparlos, los investigadores deberán indagar en la verdadera naturaleza de su relación.
Una nueva serie basada en un crimen real, aunque en este caso de la mano de Atresmedia, con presentación incluida en el Festival de San Sebastián y a partir del trabajo de uno de los periodistas más conocidos en el ámbito del true crime, Carles Porta, que consta como creador de la ficción y ya investigó el caso en su día. Una nueva prueba de lo que da de sí el «basado en hechos reales», donde a veces los límites de lo representable los pone el juez y otras hay que ficcionar incluso a los protagonistas y dejarlo en un «inspirado en».
El Consell del Gobierno valenciano ha concedido una subvención directa que casi iguala los 6,7 millones de euros, con un máximo de medio millón por película, que otorga a todo el cine regional anualmente
«Lo que pedimos es que se expliquen las condiciones de esta ayuda, porque no hubo concurso público, ni concurrencia competitiva, ni ninguna garantía de que ese retorno que prometen supuestamente exista», explica Rafael Moles, presidente de AVANT (Asociación Valenciana de Empresas de Producción Audiovisual y Productores Independientes). «Nos preocupa que se cometan los mismos errores en 2012, cuando Bruselas cerró la Ciudad de la Luz por competencia desleal. El audiovisual depende mucho de la confianza en un marco legal, y la imagen errática que da el Consell puede perjudicar al sector valenciano».
El motivo de la polémica es una ayuda de 5 millones de euros a una productora asociada con Disney+ para el rodaje en Alicante de la versión de imagen real de Enredados. La subvención, incluida en los Presupuestos de la Generalitat Valenciana, casi iguala las ayudas totales que el gobierno regional dedica a las películas locales, de 6,7 millones anuales y con máximo de medio millón por proyecto —es decir, esta la multiplica por 10— y se ha otorgado a dedo, sin proceso público.
La receptora es una empresa español, Sol Films 2026 SLU, filial de la malagueña Anima Stilking Films SL creada hace seis meses y que trasladó su domicilio fiscal a Alicante el pasado 4 de marzo, según han desvelado medios como Valencia Plaza y eldiario.es en su edición regional. El sector valenciano lamenta la «absoluta opacidad» de dicha ayuda, en régimen de concesión directa, de manera que se desconoce a qué está destinado el dinero ni si la firma ha de cumplir determinadas condiciones.
El agravio comparativo no solo estriba en la diferencia respecto a las ayudas al cine local, sino en que las producciones valencianas deben justificar, además, que gastan un 150%de lo recibido en empresas valencianas, condición que se desconoce en este caso. «Nosotros estamos sometidos a una auditoría, como debe ser porque se trata de dinero público», indica Moles. «¿Ha sucedido lo mismo en este caso? No lo sabemos. ¿Tienen un compromiso de inversión? No lo sabemos. Pedimos una reunión con Presidencia y que nos lo expliquen».
La Generalitat no ha respondido a las consultas de Cine con Ñ en el momento del cierre de esta información, pero en prensa valenciana se ha publicado que calcula el retorno del rodaje en la comunidad en 40 millones de euros de inversión directa y entre 80 y 120 millones sumando los impactos indirectos, previendo 2.500 contrataciones locales y un «retorno mediático de entre 200 y 600 millones de euros en valor publicitario».
Desde el sector valenciano ponen en duda dichas cifras, añadiendo que dadas las pocas jornadas de rodaje previstas y que la mayoría de los equipos vendrán de fuera «en todo caso repercutirá en la hostelería o el turismo, no en el audiovisual». Enredados, dirigida por Michael Gracey, será la versión live-action de la película animada de Disney de 2010 del mismo título. Su rodaje en España —se extenderá también por Francia y Reino Unido— tendrá lugar en la Ciudad de la Luz de Alicante, así como localizaciones de las provincias de Tarragona y Girona.
Una relación «nula» con el Consell
«Si esto forma parte de una estrategia para el sector, queremos conocerla» insiste el presidente de AVANT, una de las asociaciones que se han pronunciado y exigen dicha reunión con Presidencia. «Si dar 5 millones de euros para una sola superproducción extranjera y 6,7 para todo el audiovisual valenciano, que estos años ha estado en todos los premios importantes y haciendo números, es su política, muy bien, pero que la expliquen».
Por otra parte desde el sector insisten en la «desconfianza» e «inseguridad» que genera esta decisión, con el precedente de 2012, cuando la Comisión Europea declaró ilegales las ayudas, hasta un total de 265 millones de euros, concedidas para levantar el complejo de la Ciudad de la Luz. Los problemas derivados de dicha decisión llevaron a su cierre en 2014, no siendo hasta 2022 que retomó la actividad de rodajes, acogiendo títulos como El cautivo (2025), de Alejandro Amenábar.
«Nos da miedo no solo la desigualdad que genera esta decisión, sino que vuelva a cerrar o se vea afectada de cualquier forma la Ciudad de la Luz, que defendemos como un motor para la industria audiovisual valenciana e incluso española», insiste Moles. También subraya que «desde hace años las relaciones de la industria con este Gobierno son nulas. Con la Conselleria de Cultura sí hay relación, pero no con presidencia, ni Innovación, de quien depende el complejo. Por eso pedimos una reunión».
Ion de Sosa transforma la luminosidad mediterránea en un territorio de horror moral, donde la indolencia se revela como la forma más pura de violencia
En Balearic, Ion de Sosa retoma el pulso político de su cine para internarse en un territorio donde el terror no nace del monstruo, como en Mamántula (2023),su trabajo anterior, sino del confort. En una sociedad anestesiada por la abundancia y la distancia emocional, el director construye una fábula diurna que aborda las dificultades a las que debe enfrentarse la juventud de hoy en día, frente a la decadencia moral de la burguesía.
Cuatro adolescentes se cuelan en el jardín de un chalet de lujo. Tres perros los acorralan, transformando un edén urbanístico en un escenario de caza. A pocos metros, en la casa de al lado, un grupo de adultos celebra una fiesta el día de San Juan. La distancia física entre ambas escenas se convierte en grieta moral, una frontera de clase que define quién puede vivir sin miedo y quién no. La peculiaridad es que los supuestos ricos no lo son realmente. A excepción del dueño de la casa, el resto de personajes son gente más o menos corriente actuando como lo haría la burguesía en su fase más decadente.
De Sosa filma en 16 mm, con una textura áspera y luminosa que confiere a la imagen un aire de pesadilla veraniega. No hay sobresaltos ni sustos: el horror se filtra desde la quietud y con imágenes muy abstractas. La cámara flota sobre el agua, observa los cuerpos con una frialdad entomológica.
La textura de las imágenes nos retrotrae al cine de la Transición. Tal y como afirma el propio director, el film bebe de la influencia de películas como Mamá cumple 100 años (1979), de Carlos Saura; o Las truchas (1978), de José Luis García Sánchez. Es decir, en Balearic, los elementos fantásticos resultan más abstractos y menos explícitos con influencias tanto literarias como cinematográficas.
Balearic, coreografía del privilegio
Balearic se despliega como una parábola moral: la burguesía, encerrada en su hermético microcosmos, actúa como generación tapón con los jóvenes que les suceden. De Sosa convierte la fiesta en una coreografía del egoísmo. Cada brindis, cada carcajada, cada mirada sobre la piscina forma parte de un mecanismo que elimina la culpa bajo la superficie del lujo. La crueldad no se manifiesta como violencia explícita, sino como hábito y como indiferencia.
La piscina, símbolo del descanso, se vuelve espejo de una ceguera colectiva. El agua refleja un orden social donde la tragedia ajena no tiene cabida. Lo que se hunde no son los cuerpos, sino la moral. Bajo el sol, todo brilla, pero bajo esa capa luminosa late una abyección que no cesa.
El cine de De Sosa siempre ha habitado los márgenes con películas de bajo presupuesto, que se mueven entre el costumbrismo y la crítica social. Aquí da un paso más: el monstruo ya no es una criatura, sino una estructura. La violencia no proviene del instinto, sino del privilegio.
Buñuel bajo el sol
Más allá de la impronta del cine de la Transición, De Sosa reconoce que su mayor influencia ha sido la de Luis Buñuel. Su espíritu atraviesa Balearic como una corriente invisible. Como en El ángel exterminador (1962), los personajes de Ion De Sosa están atrapados no por muros, sino por la parálisis moral que los define. Saben que algo terrible sucede, pero el hechizo del confort los inmoviliza. La casa y la piscina se convierten en una jaula luminosa donde la conciencia se disuelve lentamente.
En Mamántula, De Sosa exploraba el deseo reprimido; en Balearic esa pulsión se socializa. El horror ya no es íntimo, sino estructural. Cada plano encierra una crítica feroz a la apatía contemporánea, a la violencia silenciosa de quienes pueden permitirse no mirar. Bajo el agua de una piscina, el cineasta encuentra el rostro de un monstruo tan abstracto como moderno: el que sonríe inconsciente mientras otros se ahogan.
El periodista catalán estrena la miniserie documental 'Abandonados', un true crime optimista, y la ficción '33 días', la primera basada en una de sus investigaciones, completando una gran diversificación
Este domingo se estrena en Atresplayer33 días, la primera serie de ficción basada en uno de los casos reales investigados por el periodista Carles Porta. En una racha reciente de «basados en hechos reales» que empieza con El cuerpo en llamas (2023) y pasa por El Caso Asunta (2024), uno de los reyes del true crime clásico, el que sale de los periódicos o las ondas radiofónicas, parece haberse mudado de forma definitiva al audiovisual.
Mucho más interesante aún resulta Abandonados, la serie documental que lo proyecta ya al ámbito internacional vía Disney+, mientras mantiene su Crims (2020- ) con vida en Movistar Plus en una cadencia mucho más cercana al programa de sucesos tradicional. Una diversificación que, al menos en lo que al subgénero se refiere, casi lo equipara a Bambú Producciones.
Una buena película, que se atreve a mirar donde más duele, pero que acaba sacrificando parte de su ambigüedad moral por reforzar su mensaje sin redención
La luz sigue a Manuel, un tranquilo cura que busca dejar el sacerdocio. Sin embargo, su petición interna para colgar los hábitos parece haberse quedado en tierra de nadie. Cuando empieza a investigar, descubre que es su pasado lo que está interfiriendo en su nuevo camino. Manuel se pondrá el objetivo de hacer cualquier cosa para desbloquear la situación y, por fin, dejarlo todo atrás.
Nueva película de Fernando Franco (La herida, La consagración de la primavera), que llega a cines menos de un año después de la anterior (Subsuelo). Llega a cines un poco de puntillas, entre la discreción que se ha mantenido desde la propia producción y una cierta cautela/incomodidad evidente de la propia industria (sin pasar por festivales, con una distribución limitada pese a ser de una major—Disney en este caso—). Todo parece tener que ver con el atrevido planteamiento, que tiene su enganche de actualidad por la visita del Papa a España: contar los abusos sexuales en el seno de la Iglesia Católica desde el punto de vista de un cura que los ha cometido.
La luz es, de entrada, una película que interesa ver por ver cómo resuelve su provocador punto de partida, que se sale del punto de vista habitual a la hora de tocar estos temas (las víctimas). Por meter el dedo en el ojo a un tabú eclesiástico y social en una época determinada, tiene un aroma casi a película subversiva de la Transición —en la misma línea, uno piensa en El sacerdote (1978)—. Fernando Franco es capaz de desvestir ese morbo, manteniendo su ambigüedad, durante buena parte de la película. Sin embargo, al final y desgraciadamente, acaba por desinflarse.
La luz de la controversia
Como ya hizo enLa consagración de la primavera (2022), Fernando Franco se mete de lleno en un tema con una cierta controversia moral de fondo. En este caso, le interesa el peso de la responsabilidad y cómo asumirla de verdad, sin coartadas que puedan aliviar sus consecuencias y, desde luego, sin la redención o la expiación de una culpa entendida en términos de fe.
El director hace crecer ese peso desde un cierto equilibrio formal: la película no es particularmente elegante o preciosista (más bien, al revés) ni juega en exceso con la imaginería religiosa para intentar hacer los juegos clásicos de oposición (la miseria humana vs. la elevación de la fe). Todo es más bien discreto: los planos se aguantan todo lo que pueden, pero siempre desde un tono más descriptivo que enfatizante, y la música tiene sus momentos pero sin avasallar.
El plano lo llena un ominipresente Alberto San Juan, que lleva varios años ya a un nivel que, siendo facilones, se puede definir como celestial. Da vida a un protagonista muy difícil, hipereducado, calculador y lo suficientemente ancho para que le entren un rango amplio de juicios por parte del espectador: la condena, la empatía, la vergüenza y el miedo. Todo eso te cabe en la interpretación de sus gestos.
Y, de pronto, otra película
Durante buena parte de la película, Franco se agarra a la tensión que provoca ver a un protagonista cada vez más acorralado frente a su secreto. En un determinado momento, el peso callado acaba siendo tan grande que rompe la barrera de lo individual, entrando en una dimensión más amplia en su diagnóstico y lectura social. Cuando imagina un giro de personaje y busca elevar su diagnóstico, La luz cambia. La tensión central se desvanece y se da paso a otra cosa, con unas claves morales distintas.
La tesis de Fernando Franco sería la siguiente: aunque la consciencia del daño fuera real y hasta las últimas consecuencias, la sociedad no está preparada para que una persona que ha cometido estos actos se redima. Es una idea interesante. El problema es que, para llegar hasta esa conclusión, necesita compensar la pérdida de tensión moral que sostenía un protagonista que era «el malo» hasta ese momento.
Para rellenar ese vacío que genera la película, Franco acaba enredándose en el juicio externo, mucho más esquemático y más bien dirigido a reforzar esa conclusión concreta que a profundizar en esas ambigüedades. Es como si, en el último tercio, Franco quisiera volcar todas esas ideas y, en un final castigador, darle al todo una dimensión casi martirizante y machacona al mensaje de que el perdón es una quimera.
Da la sensación de que La luz ha necesitado perder algo por el camino para ser más digerible, devolviendo la pelota al espectador. Es, por tanto, algo menos retadora de lo que podría haber sido, por mucho final de impacto que tenga y por mucho vacío que pretenda dejar. Aun así, la película merece verse: se atreve a mirar determinados puntos ciegos y no tiene miedo de lo que encuentra en esa oscuridad.
La Junta Directiva aprobó las Bases de la 41 edición de los Premios Goya que se celebrarán en 2027, que establecen topes claros de experiencia para los premios Revelación
La Academia de Cine ha hecho públicas las Bases de la 41 edición de los Premios Goya, que se celebrarán en 2027. La Junta Directiva aprobó este miércoles 3 de junio el texto definitivo, que incluye una mayor regulación en el uso de la Inteligencia Artificial, nuevos criterios de selección para los premios de las categorías revelación. También se matizan cuestiones sobre la representación en categorías con más de cuatro personas nominadas o los cortos seleccionables por premios en festivales.
Las fechas de votación de los Goya 2027 arrancarán con una primera fase del 30 de noviembre al 10 de diciembre de 2026; mientras que la segunda ronda de votaciones se realizará del 13 de enero al 22 de enero de 2027.
Así, la Academia establece que «solo podrán optar a los Premios Goya aquellas obras cuya autoría creativa sea ejercida por personas físicas identificables, mediante una labor de creación intelectual original y directa, con una intervención humana relevante». Se incluye una declaración responsable expresa que explique en qué puntos del desarrollo o producción se han usado herramientas de IA generativa.
El uso de herramientas de Inteligencia Artificial «no invalidará la autoría humana, siempre que no sustituya la toma de decisiones creativas fundamentales ni genere de forma autónoma el contenido final y artístico atribuible a la autoría presentada, y que el control creativo del resultado final corresponda de manera clara y efectiva a personas físicas».
Se considerarán permitidos los siguientes usos: «herramienta de asistencia técnica; automatización de procesos y tareas repetitivas; apoyo a tareas de optimización técnica o de postproducción; y generación de materiales de trabajo interno (moodboards, pruebas, concept exploratorio)».
Se aclara que en los premios a Mejor Música Original y Mejor Canción Original «no estará permitido, en ningún caso, el uso de Inteligencia Artificial de ningún tipo para la generación de la composición o de la letra, ni siquiera como herramienta de apoyo o asistencia». De manera explícita «no serán elegibles aquellas composiciones musicales en las que la autoría haya sido generada total o parcialmente con la participación de sistemas de Inteligencia Artificial«.
Además, «en la categoría de Mejor Canción Original la voz principal debe ser real y su interpretación debe haber sido grabada por una persona o coro de personas expresamente para la película inscrita».
Otras modificaciones de los Goya 2027
Más allá de la IA, el cambio más relevante es el establecimiento de unos criterios específicos para las categorías de Mejor Actor y Mejor Actriz Revelación. Para optar a estas categorías, los candidatos o candidatas no podrán superar un máximo de cuatro largometrajes estrenados en salas comerciales como intérprete de reparto y/o no podrán haber ejercido profesionalmente la interpretación cinematográfica durante un período superior a 10 años.
Otra de las novedades es que, «en aquellas categorías en las que figuren más de cuatro personas inscritas, la productora deberá designar un máximo de cuatro representantes que, en caso de resultar nominados/as, actuarán en representación del resto de personas inscritas en todos aquellos aspectos relacionados con los/as nominados/as y, en su caso, de ganadores/as».
En los cortometrajes, se establece que será condición indispensable para la inscripción que la fecha de solicitud del certificado de nacionalidad sea anterior al inicio del festival, o sea solicitado durante la celebración del mismo, donde se haya obtenido el premio o la primera selección del festival que permita la inscripción. En todos los casos, el certificado de nacionalidad deberá contar con fecha anterior al 30 de septiembre de 2026.
Las Bases de los Goya 2027 también modifican el número de películas que pueden ser presentadas a la categoría del Goya a Mejor Película Europea, ya que únicamente se aceptará una producción por país.
La película adaptará la novela gráfica de Ana Penyas, que sigue la transformación de los pueblos costeros españoles desde los 70 hasta la actualidad
Kike Maíllo dirigirá Todo bajo el sol, adaptación animada de la novela gráfica de 2021 del mismo título de Ana Penyas, a partir de un guion de Eduard Sola. Una historia de la costa del Mediterráneo español a través de la vida de una pareja en la que se reflejan el desarrollismo de los 70, la llegada del turismo de masas o la especulación urbanística actual.
La película recorrerá cinco décadas, de 1973 a 2023, para contar la historia de los protagonistas Alfonso y Amparo, «pero también la de todo un país». Una mirada «íntima y generacional sobre nuestras familias, nuestras aspiraciones y nuestras contradicciones», según la nota de prensa.
Ana Penyas, autora de la novela gráfica, ha declarado que «me emociona ver cómo mi lenguaje visual se transforma en animación y puede llegar a nuevos públicos. Creo que la película abrirá nuevas formas de conversar sobre la transformación del territorio, la especulación y el turismo».
Animación para adultos
Por su parte Eduard Sola ha explicado que cuando leyó por primera vez Todo bajo el sol«supe que tenía ante mí una película maravillosa. La novela gráfica estaba cargada de humanidad y era, a su vez, un retrato político de quién somos. Ana Penyas conseguía hablar del micro y el macro a la vez y eso, cuando pasa, es maravilloso».
La historia, en palabras de Kike Maíllo «sigue a una familia a lo largo de décadas de cambios profundos, siempre desde una mirada muy cercana a lo cotidiano: los gestos, los silencios, los objetos, las pequeñas victorias y las derrotas íntimas. A través de ellos vemos también cómo cambia el país y cómo se transforma el paisaje levantino».
El director ha añadido que «la animación para adultos nos permite abordar temas complejos desde una propuesta visual aparentemente sencilla pero emocionalmente muy poderosa. Queremos preservar el universo gráfico de Ana Penyas: sus líneas simples, sus colores vibrantes y esa mezcla de calidez y melancolía que atraviesa toda la obra».
Todo bajo el sol es una producción de Sábado Time, productora que debuta en el formato de la animación, que cuenta con la participación de RTVE y 3Cat. .
Sinopsis de Todo bajo el sol
En la costa levantina de los años 70 todo era posible. Alfonso quiere casarse con Amparo y comerse el mundo, solo tienen que salir del pueblo: con el turismo las oportunidades son infinitas, solo hay que agarrarlas. O eso cree. Pero la vida y el propio paisaje acabarán revelando el verdadero coste del progreso.
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