Reportajes
‘Cuéntame’ por dentro: un día en el set con su guionista

«¿Cuándo acabará Cuéntame cómo pasó? Como dijo nuestro gerente, Javier Cuadrado, en el año 2300. Nadie quiere que acabe. Si miras 30 años atrás siempre hay cosas muy interesantes que contar. Que siga está en manos de RTVE y del público, pero por nosotros puede seguir siempre. La serie ha sobrevivido hasta a que se marche el que se suponía que era el protagonista, Carlitos». El que así se expresa es Sergio Barrejón, actual jefe de guionistas de la veterana serie producida por Grupo Ganga, desde la mesa del salón de la casa de los Alcántara en San Genaro.
Visitamos el plató de Cuéntame cómo pasó en sus instalaciones en un polígono industrial de Pinto el pasado 15 de marzo, el penúltimo día de rodaje de la presente temporada 22. La calle donde residen Antonio y compañía es un decorado al aire libre, que en fechas como la comentada se llenó con el polvo sahariano de la calima como cualquier otra de Madrid, e integra el bar, la peluquería o la agencia de viajes: si abres la puerta, entras como en un local normal desde la calle.
Barrejón llegó este año para tomar al relevo al veterano Joaquín Oristrell, que buscaba dedicarse a tiempo completo a su nueva criatura, HIT. En el curriculum del actual coordinador de guiones constan lo mismo series diarias como Servir y proteger o Amar es para siempre que películas como Lucas o el corto Yalla, además de dirigir el largometraje Jefe. «En una serie como Cuéntame cómo pasó no se puede hablar de showrunner, porque tiene directores que han hecho más de 100 episodios, está muy rodada. De hecho que se quedasen la mayor parte los clásicos del equipo de guión me daba seguridad. Así que hemos trabajado con esa mezcla de viejo y nuevo que es un poco la esencia de la serie», explica.
El guionista nos hace de guía junto a Cristina Lago, una de las responsables de documentación de Grupo Ganga. Hablamos de la actual temporada, ubicada cronológicamente entre 1993 y 1994 y la primera tras el vistazo al futuro de la temporada anterior, con el final de algunos personajes ya cerrado. Skinheads, el caso Roldán, el estigma del VIH o la ley del aborto que nunca aprobó el gobierno de Felipe González y su relación con la actualidad centran la atención.
Cuéntame cómo pasó, ni de skinheads ni del aborto

En la temporada anterior, ambientada a caballo entre los años 92 y 93, algunos espectadores reprocharon que la serie no tocase el célebre caso Alcàsser, que copó las portadas de la época y ha vuelto vía documentales true crime o refractado en ficciones como Paraíso o Feria: La luz más oscura. Barrejón, que aún no formaba parte del equipo, reflexiona: «¿Cómo mezclas a los Alcántara con algo así sin frivolizarlo? Partimos siempre de las noticias que nos pasa el equipo de documentación y hacemos una selección. Meter a la familia en un evento con calzador no sería Cuéntame cómo pasó«.
En un extremo estaría el asesinato de Carrero Blanco, del que la familia es testigo presencial desde dentro de su coche en un atasco en la esquina de la calle. En el otro extremo, esos asuntos que no les afectan y lo ven por la tele «y se produce este debate tan de Cuéntame de yo estoy de acuerdo, yo no, etc». Que las tramas hablen con la actualidad «es una de las señas de identidad de la serie, pero no es buscado. No sé si es que el ciclo de 30 años es del péndulo histórico y todo vuelve».
En ese sentido dos tramas de la temporada 22 son las del embarazo de María y la militancia neonazi de Oriol. Barrejón confiesa que tuvieron «un poco de maldad. En esta temporada un montón de calles narrativas están cerradas porque sabemos lo que sucede en 2021. Y si María y Jorge en ese año solo tienen una hija, que debió nacer en el año 2000, y dejamos a María embarazada, ¿qué pasa? Es una forma de recordar que en 1993 ya se hablaba de Internet, pero aún hacia falta un informe psicológico para abortar».
En cuanto a la trama de Oriol, «muchos espectadores, como saben que en 2020 es policía, creen que es un comentario político, pero no es así», explica Barrejón, que cree que cuando se acusa a la serie de ser «de izquierdas, derechas o equidistante» es porque «cada uno ve lo que quiere ver». Más bien, nos asegura, querían acercar al personaje «a un mundo criminal para ver cómo se despertaba su vocación policial. Esto está en la experiencia de muchos agentes, que por estar cerca de determinada situaciones, son salvados por la Policía y dicen ‘estos son los buenos, quiero ser uno de ellos'».
El Ala Oeste de la Casa Alcántara

En la pequeña gira por los escenarios de la serie, Barrejón nos señala como hay uno que se repite tres veces: el rellano de la escalera. Un pedazo colinda con la puerta del piso de los Alcántara, otro con el de María y otro a la calle. «Mantener el raccord puede ser una pesadilla, así que cuando escribí una escena en la que hay dos personajes que se evitan en las escaleras, cada uno saliendo o escondiéndose desde un piso, fue qué sea lo que Dios quiera». También las ‘cuartas paredes’ de los pisos pueden taparse y convertirse en el pasillo del Palacio de la Moncloa, junto a la oficina de Toni, uno de los pocos decorados que es el doble de grande en la realidad de lo que parece en pantalla.
Barrejón confiesa que en aquella época era estudiante y Roldán y la corrupción del último gobierno de Felipe González copaban sus conversaciones de café. También que su serie favorita es… El Ala Oeste de la Casa Blanca. Eso explica el papel ambiguo de Toni Alcántara como asesor de Presidencia. «No hemos sacado algo tipo Los Soprano con Toni comiendo con los periodistas y amenazándolos. Nos pegamos a las noticias. Lo llaman y han muertos dos etarras, uno se ha caído por la ventana, la otra en el traslado. No puedes taparlo, ¿qué vas a hacer?», comenta. «Lo que nos interesa es el dilema moral del personaje».
El guionista prevé como «determinadas personas se van a desesperar viendo a Toni. Pero, ¿y si se vieran en esas? ¿Con ese sueldazo, ese despachazo, con el vicepresidente Narcís Serra pasándote el brazo por lo hombros? Y además, ya sabías que la política es así, hay ruedas de molino que vas a tener que tragar», explica. «Si es realista con su trabajo, tendrá que pensar ‘la han cagado, pero mi trabajo es que cuando algo sale mal, la hostia sea lo menor posible’. Pero sus ideas están cada vez más lejos de lo que está defendiendo», comenta.
Cuéntame cómo pasó y el desencanto

En el VII Encuentro de Guionistas celebrado en Valencia, Jacobo Delgado, uno de los veteranos de la serie, se preguntaba, «¿cómo sería Cuéntame cómo pasó si la hiciéramos ahora?«. La premisa original era una familia a la que le iban pasando cosas mientras todo mejoraba a su alrededor, pero ahora parecemos vivir con la certeza de que los buenos tiempos pasaron y todo va a ir a peor, lo que el filósofo italiano Franco ‘Bifo’ Berardi bautizó como la «lenta cancelación del futuro». Un desencanto que parece filtrarse a veces en la forma en que los guiones miran a los ‘felices años 90’, más como un lugar corrupto y algo sórdido que como una época de bienestar.
Barrejón no se moja: «Es posible, pero ese análisis no me toca a mí, no se mirarme desde fuera». En el apartado del haber está la ‘deconstrucción’ de Antonio Alcántara, en poco tiempo un personaje que estaba pasando de amado a odiado. «Había cosas que hacía Antonio Alcántara hace un tiempo que nos parecían simpáticas y ahora son casi intolerables, sobre todo para un público más joven. Aunque hay que contemporizar, porque estás contando como eran las cosas entonces, igual que Merche es una mujer muy adelantada a su tiempo, era hora de salvar a Antonio. Para poder verlos juntos él tenía que cambiar».
Así, volvemos a la cuestión de si llegará el momento no ya en que Imanol Arias se vea a sí mismo en la televisión, que lleva dando para 10 años de chistes, sino al de cuando quizás su personaje vea en la televisión una serie llamada Cuéntame cómo pasó. «¿Sería 2001 el final de la serie? Podríamos seguir, haciendo bromas metalingüísticas. Pero eso es lo de menos». El secreto que permitiría sobrevivir a la serie, cree Barrejón, «es que contamos algo de hace 28 años. Esperas 28 años y coges la hemeroteca y dices ¿te acuerdas? Ahora puedo mirar con simpatía cosas que antes me sacaban de mis casillas… y al revés: ¿Hace 30 años nos comíamos esto?, ¿de verdad esto era así?».


Jose A. Cano