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Antonio Alcántara ha muerto

El personaje de Imanol Arias fallece por las secuelas del coronavirus y una etapa de la televisión en España se va con él

Antonio Alcántara

Antonio Alcántara ha muerto. En 2021. Por las secuelas del coronavirus. En su viña y con una reflexión sobre por qué las uvas crecen en racimos: «Crecen juntas, se necesitan y se ayudan a madurar porque son como una familia. A veces una se pone pocha y no dejan que se caiga porque son una familia». Así que como siempre, como en la vida, nos hemos pasado años creyendo que iba a llegar este momento y cuando lo hace no estábamos preparados. De hecho, estábamos hablando de El inocente y de Reyes de la Noche.

Ojo, spoilers.

¿Es la muerte de Antonio Alcántara el final de Cuéntame cómo pasó? No lo parece. Aunque es una buena pregunta, como la que nos veníamos haciendo todos desde que arrancó la temporada 21: ¿se van a seguir solapando «presente» y «pasado» o en una hipotética temporada 22 volverá la voz de Carlos Hipólito y punto? De hecho, ¿es sostenible seguir viendo una serie que nos cuente 30 años de vida de los Alcántara cuando en realidad ya hemos visto el «final» con la muerte del patriarca, Carlos novelista o Inés casada con Mike?

Y ya que estamos, ¿puede acabar la serie sin que aparezca Ricardo Gómez, «Carlitos» del pasado, que ha sido el hilo conductor de la misma tanto o más que su padre en la ficción? Suponemos que, quizás, el actor haga un cameo en el episodio especial previsto para la semana, que viene a resolver los problemas de la relación de Carlos y Karina en el presente, con la actriz Rosana Pastor dando vida a «Karina 2021».

Antonio Alcántara debía morir

Antonio Alcántara ha muerto 1

Allá por enero, 20 capítulos atrás, calculábamos que era adecuado temáticamente que Antonio Alcántara muriese por la COVID19, sobre todo porque echando cuentas tanto él como Mercedes en 2020 andan rondando el centenar de años. Al final no han ido tan a lo fácil («matarlo» al principio de la temporada) sino que han esperado y actualizado el luto del público presente en el último capítulo.

(Lo que es la vida: hasta a Cuéntame le han sacado una pieza de esas de «final explicado». En fin, esta es la sociedad que hemos creado y hay que vivir en ella).

Porque tradicionalmente, ya lo hemos hablado por aquí alguna vez, Cuéntame cómo pasó procesa las narrativas colectiva de esta España suya, esta España nuestra, cuando ya hay distancia para establecer un relato común. Con el coronavirus era imposible, pero el equipo creativo detectó rápidamente la necesidad de presentarlo como un trauma colectivo dentro del mismo continuo que las peripecias de la familia Alcántara en la Transición o los chanchullos de Antonio con la Expo 92.

Tenemos una muerte, la muerte central, la que de alguna manera pone fin a lo que estábamos viendo, cuando se ve la luz al final del túnel de la pandemia por la vía de batir cada día récords de vacunaciones y lo que toca ya es otra cosa. Quizás España 2050, quizás El Ministerio del Tiempo, quién sabe. El personaje se despide cuando su trayecto sentimental junto a los espectadores estaba próximo a terminar, pues no hay nada más que le quede por vivir para hacer catarsis.

Antonio Alcántara ha muerto en su viñedo del pueblo, símbolo de su eterna aspiración de desclasamiento y de los traumas de su familia durante la Guerra Civil, rodeado por su familia pero en un instante de soledad -al que llega de la mano de Carlos- y con un niño desconocido, no sabemos si hasta imaginado, sirviendo de excusa para que se dirija al público y nos resuma su propia historia. En ese rural del que al principio de la serie, en los 60, los Alcántara -es decir, todos nosotros- huían y ahora, en 2021, quieren volver, idealizándolo.

Generación T de Toni

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A falta, de nuevo, del especial para el regreso de Karina que será de verdad el cierre de este año, la temporada ha pasado de puntillas por los Juegos Olímpicos y la Expo centrándose en unos pocos homenajes POP y los pequeños dramas de la familia. Los 90, en fin, cuya nostalgia pega fuerte en el mainstream actual, han dado lo mismo, detalles de ambientación y el VIH de Mike aparte. Como si nos diese vergüenza entrar a cuchillo o como si no tuviesen personalidad que analizar.

Excepto, claro, para Toni Alcántara, digno heredero de su padre. Desubicado en 2021, donde los importantes son Carlos y María, en los 90 va a tope con todo, asesor de Felipe González, peleando con su enésima futura exmujer y padre ausente. Toni, recuerden, es más la Transición que su padre. Él no se quiere desclasar, sino acceder al status al que cree que tiene derecho, y representa a la generación que «gobernó» por acción u omisión el país -y El País– desde primeros de los 80 hasta casi la actualidad.

No hay por dónde cogerlo. Enredos de faldas aparte, trabaja para un político como podría trabajar para otro, quiere mojar en todas las salsas -lo mismo Barcelona’92 que la Expo- simplemente porque hay jaleo y golferío aunque el resultado le dé igual, miente a su hijo, miente a sus padres… una vez llegada la democracia por la que tanto luchó, a Toni solo le quedaba corromperse o volverse mediocre. En parte le pasan esas cosas porque necesita subtramas, pero también porque resulta que ahora, de repente, a su quinta, desde 2021, la vemos así. Carlos tiene redención, Toni no.

Y me despido ya, que me estoy poniendo más pesado que Antonio Alcántara enseñando a conducir a su mujer. Solo les digo que en Cuéntame cómo pasó los millennials y posteriores somos los nietos, y esos apenas tienen diálogo más que para definir a sus padres, madres o abuelos. Que el personaje más marcado por la Guerra Civil acaba de morir. Y quizás los unos podíamos haber charlado más con el otro.

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