En su primer largometraje, 1898. Los últimos de Filipinas (2016), Salvador Calvo se apoyaba en la ambientación, en la importancia del paisaje para, a través de planos aéreos y grandilocuentes, hacernos aterrizar en el entorno que habitan los personajes, construyendo de esta manera una narración que arranca a partir del contexto visual en el que se mueve la película. En Adú esta construcción se repite, permutando el pueblo filipino de Baler por el corazón del continente africano; la cámara de Calvo “vuela” para plasmar toda la belleza de los extensos paisajes africanos, donde se vive una realidad muy desigual a la nuestra, en la que la valla de Melilla es testigo mudo de cómo, cada noche, inmigrantes a un lado intentan alcanzar un futuro mejor jugándose la vida y policías al otro intentan parar este paso.
El cineasta nos invita a contemplar tres historias paralelas, sin aparentemente nada en común, pero con un nexo inquebrantable: la emigración y la vida en el continente africano, el más castigado de todos. La primera de ellas, la más traumática, la radiografía de los ciudadanos africanos y las terribles penurias que pasan para intentar buscar una vida mejor personificada en un niño de seis años. La segunda, el otro lado de la moneda, la de los policías que tienen que vigilar esa valla de Melilla que cada año intentan cruzar un sinfín de personas; y la tercera, la más difícil de encajar, la de un activista medioambiental con problemas en su trabajo y que tendrá que lidiar con la visita de su díscola hija.
Gracias a la puesta en escena del arranque de la película el director evidencia la separación de dos mundos, dos formas de pensar y actuar frente a un problema global, presentando la realidad incómoda que la película quiere mostrar y los dos mundos que viven dentro de ella. Por un lado, la situación desesperada que vive Adú (Moustapha Oumarou), un niño de seis años que con una actuación contenida refleja en su historia la de tantos otros que pasaron por lo mismo que él, una huida hacia delante, hacia la libertad, o la búsqueda de ella, un viaje sin retorno en el que muchos caen en el intento, cruzar África hasta llegar a Melilla. Y por otro lado, la situación de los policías allí destinados, personificados en el personaje al que da vida Álvaro Cervantes, un hombre compungido que no sabe muy bien cómo actuar ante tal situación, o en el de Miquel Fernández, que deja una de las reflexiones de la película en un diálogo digno de ver.
En contrapunto a la historia de Adú se encuentra la tercera trama que completa el tríptico, que no es más que una historia de reconciliación entre un padre ausente (Luis Tosar) y su hija problemática (Anna Castillo), que el director no es capaz de encajar de una manera precisa en la historia y se siente más como un añadido paralelo a la narración que como pieza indispensable del relato, debido a la caída en tópicos o clichés de una relación paterno filial reflejada hasta la saciedad en nuestras pantallas de manera similar, que aquí solo es salvada por el carisma y la interpretación de sus excelentes actores.
Aún así, lo que llena de validez a la película es que, aunque caiga en algún subrayado musical innecesario, es una cinta que relata hechos verídicos y emotivos con la fuerza dramática suficiente pero sin caer en la tentación de la lágrima fácil y de la verborrea emotiva, todo lo que vemos en el rostro de Adú y en su triste mirada es tan natural como altamente preocupante.
Gracias a este interesante drama social de vocación comercial podemos confirmar dos noticias positivas: la ratificación de Salvador Calvo como una nueva mirada del cine español a tener en cuenta en proyectos venideros y que una compañía de producción tan importante como Telecinco Cinema se aleje del cómodo terreno de la comedia comercial y sea capaz de apostar por proyectos que pongan en pantalla diferentes realidades.
Escenario 0 será la próxima serie española para HBO. Seis capítulos en forma de antología que, según informa la empresa norteamericana, es «un proyecto único que mezclará distintas disciplinas para crear una fusión excepcional entre las artes escénicas y el audiovisual”. Creada y producida por las actrices Irene Escolar y Bárbara Lennie, que también actuarán en la misma, esta producción está en manos de Calle Cruzada, compañía que recientemente llevó a Netflix la versión española de la policíaca serie Criminal.
La serie se anuncia con un pequeño teaser, en el que vemos a Lennie y a Escolar subir las escaleras hacia, posiblemente, un escenario. Aunque no se han revelado muchos detalles de Escenario 0, HBO vende la idea de que se trata de un concepto de ficción no convencional, rozando lo experimental y con distintos responsables: «Cada una de las seis entregas contará con un equipo compuesto por destacados autores, directores e intérpretes«, aseguran en su comunicado.
Esta idea de varios capítulos creados por distintas personas en una misma serie antológica recuerda al concepto multiequipo de en En casa, otra serie de HBO donde varios cineastas crearon ficciones a partir del confinamiento vivido en la primavera de 2020 en España. En cualquier caso,Escenario 0 se convierte en la 6ª serie original de HBO en nuestro país, la tercera que anuncia en 2 meses (la mencionada En casa y Por H o por B, que llega el próximo 22 de julio a la plataforma). La compañía sigue apostando fuerte por tener su propio contenido original español.
La serie será la primera creación original de Irene Escolar (Un otoño sin Berlín, La corona partida) y Bárbara Lennie (Magical girl, María (y los demás)), que hasta el momento habían dedicado su carrera a la interpretación. Ahora se unen para crear este proyecto original, que promete ser un concepto alejado de la ficción tradicional española. Por el título y lo visto en el teaser, tendrá un papel importante el teatro, un arte en el que tanto Lennie como Escolar han trabajado mucho en los últimos años.
Aún no hay fecha de estreno prevista para Escenario 0, de la que hasta el momento solo ha trascendido los nombres de sus dos creadoras y de la productora involucrada. En los próximos meses conoceremos más detalles de los profesionales españoles implicados y de los días que podremos ver esta serie de Calle Cruzada, que posiblemente llegue después de Patria (septiembre) y 30 monedas (finales de año).
Lluna Pindado tenía tan solo 8 años cuando prestó su cama a Pasqual Maragall, el flamante alcalde de una Barcelona donde acababan de celebrarse los Juegos Olímpicos de 1992. Recuerda que al inicio sus amigos no la creían, pero le terminaron por dar la razón cuando la vieron descender del coche oficial del alcalde a la entrada del colegio. Efectivamente, Maragall se instaló durante unas semanas en la humilde casa familiar de los Pindado, en el barrio de Roquetes (Nou Barris). Como repitió en alrededor de veinte ocasiones en otras zonas de la ciudad, el político barcelonés pretendía así entrar en contacto directo con las vecinas y vecinos del barrio, para conocer sus problemáticas cotidianas y planificar mejor las medidas del Ayuntamiento.
Con esta singular anécdota arranca el documental Maragall i la Lluna, cuyo estreno ha tenido lugar en el marco del BCN Film Fest, primer festival de cine presencial post cuarentena. La historia de Lluna se convierte en el hilo conductor de toda la película: veinticinco años después será precisamente ella quien recorra en moto Barcelona para recabar testimonios de familiares, amigos y adversarios políticos. Si en el conmovedor Bicicleta, cuchara, manzana de Carles Bosch (Premio Goya al mejor documental en 2011) se relataba la lucha cotidiana de Maragall contra el alzhéimer, en Maragall i la Lluna se repasa la trayectoria personal y política del exalcalde y expresident de la Generalitat.
El codirector de ‘Maragall i la Lluna’, Josep Maria Mañé. Fuente: Tontacos Nueróticos
«Pasqual Maragall quería ver en directo qué pasaba en los sitios, no se conformaba con la versión oficial de una ciudad tan grande como Barcelona», explica a Cine con Ñ el codirector de la película Josep Maria Mañé. A lo largo del metraje sobresale esa personalidad culta y cercana, con una permanente voluntad de innovación y, por ello, alejada de la figura gris del político de partido.
No es de extrañar que algunas de sus ideas más osadas y comportamientos más libres recibieran el malintencionado calificativo de “maragalladas”. «Maragall no tenía ningún pudor en hacer o en decir las cosas» explica Mané, que también filmó al político en su etapa como alcalde. Con el paso del tiempo, esas supuestas “maragalladas” han terminado por revelarse como planteamientos acertados y visionarios, adelantados a su tiempo. La película nos ofrece varios ejemplos.
Los años de la alcaldía de Barcelona
La vida política de Pasqual Maragall se cruza con los momentos más relevantes de la historia de Cataluña del último medio siglo. De ahí que el relato del film, estructurado de forma cronológica, deviene en una extraordinaria lección de historia contemporánea. Junto a lo rodado ad hoc para el documental, se recupera material televisivo de archivo y los valiosos testimonios grabados durante la última década por parte de la Fundació Catalunya Europa, que gestiona el legado de Maragall.
Al principio, la infancia. Maragall i la Lluna (Maragall y Luna en castellano) parte de la reconstrucción del ambiente en el que crece y va forjando su carácter el nieto del poeta catalán Joan Maragall. La casa familiar era por entonces lugar de paso habitual de políticos e intelectuales opuestos a la dictadura franquista y el joven Pasqual interviene en las tertulias. Ya durante su etapa universitaria, destaca como dirigente del Frente Obrero de Cataluña (FOC), organización antifranquista de inspiración socialista y antiimperialista. Tras la disolución del FOC en 1970, Maragall proseguirá un camino que le llevará a participar en la creación del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), vinculado al PSOE.
«La etapa en la alcaldía de Barcelona es la más icónica del político barcelonés y por la que recibe los elogios unánimes de los entrevistados en la película»
«Maragall es una figura representativa de las luchas antifranquistas y de los primeros ayuntamientos democráticos gobernados por la izquierda» destaca Josep Maria Mañé. En efecto, en las elecciones municipales de abril del 79, los pactos entre el PSOE y el PCE facilitan la llegada de alcaldes de izquierdas a las principales ciudades españolas. Barcelona no sería una excepción, y tras tres años como teniente de alcalde, Pasqual Maragall se convierte en alcalde de Barcelona, responsabilidad que ocupará nada menos que 15 años (1982-1997).
Es, sin lugar a dudas, la etapa más icónica del político barcelonés y por la que recibe los elogios unánimes de los entrevistados en la película. Maragall está indisociablemente ligado a la celebración de los exitosos Juegos Olímpicos de 1992, que marcaron un antes y un después para la ciudad. El alcalde parecía saberlo cuando Barcelona se alzó con la candidatura olímpica. Quedan para el recuerdo las imágenes de sus saltos de júbilo -señas de victoria incluidas- frente a la compostura del resto de autoridades.
Con las Olimpiadas, Barcelona se puso guapa, tal y como decía la campaña promocional del ayuntamiento. El alcalde impulsó la transformación urbana de una metrópolis que hasta entonces había vivido de espaldas al mar. Una renovación que si proyectó hacia el exterior la idea de una ciudad cosmopolita, no se olvidó de sus propios habitantes. Las intervenciones de mejora y los planes de barrio también llegaron a las zonas periféricas. “La ciudad es la gente” es la máxima que le gustaba repetir a Pasqual Maragall.
El duelo electoral con Pujol
A pesar del coro de alabanzas, la pujanza de Barcelona también desató hostilidades. Un murmullo recorre la sala de cine cuando aparece en pantalla Jordi Pujol, el sempiterno president de la Generalitat, hoy desterrado social y sentimentalmente debido a las tramas de corrupción desveladas. A Pujol no le tembló la mano a la hora de reducir la influencia de Barcelona y su cinturón rojo en el conjunto de Cataluña. En 1987 disolvió la Corporación Metropolitana de Barcelona, presidida por Maragall, e instituyó las comarcas como forma organización territorial. “Un país es más que una ciudad” sentenciaba Pujol.
La rivalidad entre Pujol y Maragall vivió su momento álgido en las elecciones al Parlamento de Cataluña de 1999. Dos años antes Maragall se había apartado de la alcaldía de Barcelona para transcurrir un periodo en Roma alejado de la política. Sin embargo, las presiones para que regresara pronto se multiplicaron: era la única figura que, por su popularidad, podía acabar con 20 años de hegemonía pujolista en la Generalitat.
En una muestra más de su carácter innovador, la candidatura de Pasqual Maragall impulsada por el PSC se acompañó de un amplio movimiento cívico, Ciutadans pel Canvi (sin ningún parentesco con el actual Ciudadanos). El ex alcalde de Barcelona era consciente que para deshacer la madeja de poder de Convergencia i Unió había que darle protagonismo a la sociedad civil. Finalmente, Maragall ganó en votos, pero no en diputados. Y es que la ley electoral favorecía la Cataluña interior en perjuicio de la más densamente poblada área metropolitana de Barcelona. El eterno retorno de una de las fallas tectónicas de la política catalana.
Tensión y soledad tras el Estatut
En la siguientes elecciones al Parlament (2003), Maragall accedió a la presidencia de la Generalitat gracias al tripartit con ERC e ICV-EUiA. Maragall i la Lluna opta por condensar esta legislatura entorno a un tema: la elaboración y aprobación del nuevo Estatut. Resulta una elección coherente, aunque se dejen de lado otros temas sociales y tampoco se muestre la mítica denuncia de la corrupción -el famoso 3%- que realizó Maragall. «El momento del 3% necesitaba un recorrido más largo. Si lo sacaba quedaba como una anécdota sin contexto» confiesa Josep María Mañé.
El último tercio de la película se dedica al áspero debate que envuelve la aprobación de un nuevo Estatut para Cataluña. Los numerosos testimonios, desde Artur Mas hasta José Bono, no escatiman críticas y dan buena cuenta del fuego cruzado al que se vio sometido el President. Maragall estaba sinceramente convencido de que había que llevar a buen puerto la iniciativa y asumió todas las consecuencias.
El documental coincide con el 10º aniversario de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de 2006
Justo cuando se cumple el décimo aniversario de la polémica sentencia del Tribunal Constitucional que recortó partes del Estatut, Maragall i la Lluna reivindica aquel «intento de integrar Cataluña con España, de hacer una España plurinacional, que puede que fuera el último intento» según sostiene el codirector del documental. En este sentido, se echa en falta el testimonio del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien rechazó ser entrevistado para la cinta. Justamente Maragall había depositado en Zapatero buena parte de sus esperanzas para adoptar una reforma constitucional de orientación federalizante.
Tras la aprobación del Estatut, se evidencia la soledad personal de Pasqual Maragall. Incomprendido, atacado por muchos frentes y abandonado por el propio PSOE. «Un final triste y trágico para toda una trayectoria» en palabras de Josep Maria Mañé y, a la postre, el verdadero desencadenante de su renuncia como Presidente de la Generalitat. Se ha especulado mucho sobre si el alzhéimer motivó su retirada de la política, pero la película deja claro que ya había arrojado la toalla con anterioridad.
Todo tiempo pasado fue mejor
Una sensación de nostalgia invade al espectador tras el visionado de Maragall i la Lluna. El recorrido por la vida de Pasqual Maragall se convierte en un canto a un pasado irrepetible. El documental rehuye las comparaciones con la Barcelona actual, en la que su figura fue reivindicada por la mayoría de candidatos a las últimas elecciones municipales. Desde Ada Colau a Manuel Valls, pasando evidentemente por su hermano Ernest Maragall, todos reclamaron el legado político del ex alcalde.
Si todo tiempo pasado fue mejor, en el presente cabría preguntarse también por los efectos colaterales del modelo de ciudad maragallista. ¿Hasta qué punto la Barcelona global ha traído consigo un aumento de turistas que la hace invivible? ¿Se podría tomado medidas preventivas contra los procesos de gentrificación? Son preguntas que sobrepasan con mucho el objetivo del documental, pero sobre las que sería interesante indagar.
La película sí que nos transporta al presente para la guinda final. Lluna, la narradora de la historia, acude a visitar a Pasqual Maragall en compañía de Diana Garrigosa, la recientemente fallecida mujer del político, a la que se dedica el documental. Aprovechando que Maragall aún conserva buena parte de su memoria musical, con Lluna al piano y la participación de excepción de una Silvia Pérez Cruz que saca a bailar al ex alcalde, se construye una bella escena que pone un emotivo punto final al filme.
Fallece Ennio Morricone, uno de los compositores de bandas sonoras cinematográficas más celebrados de todos los tiempos. Aunque los trabajos más recordados de la trayectoria del músico italiano fueron para películas en su país natal o de Holywood, Morricone también colaboró en producciones españolas. Varias de esas composiciones las encontramos en sus inicios, en las numerosas coproducciones hechas entre España e Italia durante los año 60 y 70. Ya consagrado, Morricone colabora con su trabajo en dos películas 100% españolas. Y se despide, ya leyenda, apareciendo en un documental.
Autor de más de 500 partituras para cine a lo largo de más de 50 años de carrera, Morricone empezó a ganarse un nombre en películas en las que participaban activamente productoras españolas. Antes de trabajar con el cineasta Sergio Leone y hacerse famoso en el western, encontramos sus trabajos en coproducciones españolas cómicas de los 60 como Los motorizados (Camillo Mastrocinque, 1962), Llegaron los marcianos (Franco Castellano, Giuseppe Moccia, 1964) y Los mangantes(Lucio Fulci, 1964).
Fotograma de ‘Gringo’ , de Ricardo Blasco
El primer spaghetti western al que puso música Morricone en sus inicios lo dirigió un español. La película se llamaba Gringo, y la lideró el valenciano Ricardo Blasco -conocido también por firmar algunas películas de El Zorro- en 1963. Luego llegaría la conocida colaboración de Morricone con Leone en la llamada ‘Trilogía del dólar’ (El bueño, el feo y el malo, La muerte tenía un precio y Por un puñado de dólares) que también tiene producción española.
Aquellos frenéticos años de actividad de Morricone siguieron con otros western rodados con compañías españolas en Andalucía -sobre todo en Almería, claro– como los destacables trabajos en Las pistolas no discuten (Mario Caiano, 1964), Una pistola para Ringo (Duccio Tessari, 1965), El halcón y la presa (Sergio Sollima), Los despiadados (Sergio Corbucci, 1966) o Los largos días de la venganza (Florestano Vancini, 1967), que tenía además a Paco Rabal como uno de sus protagonistas principales.
Fotograma de ‘Operación Ogro’, de Gillo Pontecorvo
Tampoco hay que olvidarse de lo que hizo Morricone en la coproducción histórica El Greco (Luciano Salce, 1966), donde Fernando Rey encarna a Felipe II, o en los coproducidos giallos Una lagartija con piel de mujer (Lucio Fulci, 1970). yDías de angustia (Luciano Ercoli, 1970), con la interpretación del mítico Simón Andreu. Aunque de los 70 en clave española hay que destacar por encima del resto Operación Ogro (Gillo Pontecorvo, 1979), donde el compositor puso música al plan de ETA de acabar con Carrero Blanco.
Tras empezar a trabajar también en producciones norteamericanas desde mediados de los 70 y sobre todo en los 80, hubo que esperar hasta 1989 para que Morricone firmara por primera vez la banda sonora de una película 100% española. Fue en ¡Átame!, de Pedro Almódovar. Una película muy recordada por el Resistiré, pero que también merecería algo de atención por la pieza del italiano. Como anécdota, Morriccone contó en varias ocasiones que le impactó mucho que Almodóvar no le hiciera comentario alguno cuando realizaron la película. No fue hasta años después que el manchego le comentó que sí le había gustado su trabajo.
Fotograma de ‘Desenterrando Sad Hill’, de Guillermo de Oliveira
Catorce años más tarde, EnnioMorricone se volvió a encargar de la banda sonora de otra película española, La luz prodigiosa(2003), adaptación de la novela de Fernando Marías dirigida por Miguel Hermoso. Marías, autor de la novela y el guion, contó la gran alegría que supuso para todos los responsables de la película cuando el compositor llamó para decirles que quería trabajar en ella. Incluso relata que Hermoso fue a visitar al italiano en su casa de Roma y sacó de su caja fuerte la partitura original de El bueno, el feo y el malo.
Nunca más volvimos a escuchar las notas de Morricone en una película española. Pero la película de Hermoso no fue el final de la historia del cine español con el compositor de Novecento: el romano participó en el documental Desenterrando Sad Hill (Guillermo de Oliveira, 2018), un documento cinéfilo donde el genio comentaba El bueno, el feo y el malo y saludaba por sorpresa al público asistente a un pase al aire libre en el burgalés lugar donde se reconstruyó el cementerio del final de la película. No hay mejor cierre al círculo de la relación Ennio Morricone-España que la cara de ilusión de esos espectadores al verle aparecer en pantalla.
Las distribuidoras españolas más pequeñas se organizan en grupo para hacerse más fuertes. 15 empresas se han unido en Próxima, una nueva asociación que pone en común las posiciones y el trabajo de compañías dedicadas a llevar a los cines del país algunas de las películas más arriesgadas del panorama cinematográfico. Entre ellas, las que se han encargado de traer dos películas españolas ganadoras en Cannes (Liberté y Lo que arde) y las que dan salida al «otro» cine español, esos proyectos hechos con bajos presupuestos y sin tantos recursos para llegar al público.
La llegada de Próxima establece una importante tercera pata del movimiento asociativo en la distribución de cine a nivel estatal, representado hasta ahora por dos grandes organizaciones: una de las principales multinacionales del sector (FEDICINE) y otra del cine independiente (ADICINE), con empresas en la franja «media» de recursos como Filmax, Tripictures, Wanda o Vértigo. Ahora otras como Márgenes, Elamedia, Numax o Begin Again crean un espacio conjunto para defender la difusión de aquellas películas en versión original más alejadas de los grandes circuitos.
La imagen de marca de la asociación Próxima. Fuente: Próxima
Silvia Lobo García, distribuidora en Elamedia y presidenta de Próxima, explica a Cine con Ñ que las conversaciones para crear la habían empezado hace dos años en torno a las ayudas públicas a la distribución, pero no fue hasta el período de confinamiento causado por el coronavirus cuando tuvieron algo más de tiempo para concretarla. «Hemos podido retomar este diálogo y darle una forma más grande para plantear las problemáticas de la distribución en general y en particular de la del cine más arriesgado, de directores emergentes o de óperas primas«, asegura la presidenta.
Todas las empresas que forman Próxima comparten una realidad: el poco y complicado espacio de comercialización que tienen sus películas en España. Unir fuerzas y dialogar ha sido el camino para buscar mejoras ante esa situación. Desde la asociación primero quieren impulsar estudios y análisis que, a partir de la recolección de datos, les permitan hacer «un mapa» de la situación particular de la distribución de cine independiente y de autor en España para luego plantear demandas a otros agentes del sector. «Nos interesa estar con voz y voto en los debates», resume Lobo.
La intención es, por tanto, poner sobre la mesa distintas reivindicaciones y líneas de trabajo que sirven para dar más espacio a ese tipo de cine. Lobo cita a Cine con Ñ varios temas sobre los que actuar: una nueva organización para los plazos de comercialización de las películas (ahora mismo reguladas a un año después de su estreno o cuatro meses para plataformas), revisar si se pueden hacer acuerdos «paquetizados» con distintos estamentos o introducir mejoras, por ejemplo, en la obligatoriedad que tienen las televisiones de invertir un 5% -o 6% en caso de las públicas- en producción audiovisual.
Fotograma de ‘Lo que arde’, de Oliver Laxe
Otro de los problemas principales es la poca capacidad de promoción que tienen estas compañías en comparación con las majors internacionales. Los estrenos en salas que presentan, con pocos cines por las limitaciones de la V.O (Versión Original), quedan muchas veces sepultados por los grandes estrenos comerciales. Además de promocionar estrenos o premios desde la asociación, entre los socios de Próxima también hay una «intención clarísima» de coordinación interna para, por lo menos, «dejar espacio en prensa y pantallas» entre los distintos filmes que tengan.
Las reivindicaciones de las distribuidoras para el cine español
En cuanto al cine español en particular, Lobo define el diseño del sistema de ayudas como «una anomalía absoluta» comparada con el que tienen el resto de producciones europeas que llegan a España. «El cine español tiene una dotación pública en producción (ayudas generales, selectivas y experimentales), y la cadena de valor finaliza ahí», asegura la presidenta, que echa de menos más apoyos a la promoción o a la venta internacional de las películas. «Si luego no lo vas a promocionar, no lo apoyes en un primer lugar, porque estás generando unas expectativas impresionantes en los productores. Es necesario un cambio», dice la distribuidora.
En ese sentido, en Próxima quieren trabajar con el Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) por el «replanteamiento de las ayudas existentes o de la generación de una nueva línea con una dotación particular para este tipo de cine» en el que Lobo asegura que también habrá «un apartado específico para el cine español». Los representantes de la asociación están trabajando en una reunión próxima con el ICAA para empezar a trabajar en esa línea y empezar a presentar datos al Instituto de la situación real de este tipo de películas.
La compañía telefónica Orange también se apunta a las series españolas. El pasado 12 de junio su operadora televisiva, Orange TV, estrenaba en exclusiva en EspañaThe head, serie creada por los hermanos Pastor y dirigida por Jorge Dorado. El 25 de ese mes sacaba también una coproducción España-Finlandia, Kosta. The paradise, y ahora se confirma que el 10 de julio dará el paso de estrenar su primera serie original: Caminantes, de Jose A. Ledo. Nuevos alicientes de la multinacional francesa para atraer al público español tras el fuerte avance de Netflix o su competidora más directa, Movistar, con sus ficciones españolas.
Fran Perea en la serie ‘Kosta. The paradise’
La clave de este movimiento está en Mediapro, el gigante audiovisual español que está detrás de estas tres series. La colaboración entre Mediapro y Orange empezó hace más de un año, cuando ambas compañías acordaron la adquisición y la distribución de varios contenidos en exclusiva. El primero confirmado fue Kosta. The paradise, una producción de Mediapro en Finlandia que ha protagonizado Fran Perea -y otros actores españoles como María Romero o Laura Toledo- y que ya se puede ver estos días en Orange TV.
En abril se conocía que Orange se hacía con los derechos de The head, una serie hecha por Mediapro en colaboración con HBO Asia y Hulu pero dirigida por un equipo español -y protagonizada por Álvaro Morte-. La producción internacional creada por Álex y David Pastor (Los últimos días, Hogar) y dirigida por Jorge Dorado (Gigantes, El embarcadero) está emitiéndose semanalmente sin tanta influencia como otras aquí, pero sí que está siendo un éxito de público en países como Japón.
Imagen promocional de ‘The head’ con Álvaro Morte
Y finalmente todo cristaliza enCaminantes, que sí es la primera serie original española producida también por Orange. Este paso significa algo más, ya que da pie a que Orange se convierta en un nuevo agente de producción potente en España si la apuesta sale bien. Para ello se puso en manos de 100 balas, una de las divisiones de producción más versátiles de Mediapro, y responsable de series como Vamos juan o El palmar de Troya.
La compañía anunciaba en el lanzamiento de Caminantes que apunta a un target comercial de perfil joven y con «una estructura narrativa novedosa, apoyada en el uso de las nuevas tecnologías, que tendrán una presencia destacada, tanto desde el punto de visual como dramático». La serie es una idea original de Jose A Ledo, escritor y guionista de programas televisivos, y está dirigida por Koldo Serra (70 binlandens), un director que está haciendo carrera televisiva gracias a sus trabajos en La casa de papel o El ministerio del tiempo.
Orange espera llamar la atención de los espectadores con esta historia de terror de un grupo de jóvenes que está haciendo el Camino de Santiago. Su camino se cruza con una selva navarra en la que empezarán a ocurrir cosas inimaginables. Todo bajo la técnica de «metraje encontrado» al estilo de El proyecto de la bruja de Blair. La serie, que se estrenará el próximo 10 de julio, tiene un reparto de jóvenes actores: Daniel Ibáñez, Alexandra Pino, Carlos Suárez,Songa Park y Lucas Miramón.
Las directoras Iciar Bollaín y Almudena Carracedo, la actriz Ana de Armas o el productor Enrique Lavigne son algunos de los nuevos miembros españoles en la Academia de Hollywood. En total, son 12 los nuevos académicos de nacionalidad española que han sido invitados formalmente a formar parte de este grupo que participa, entre otras cosas, en la votación de los Oscar. Han sido cuatro menos de los 16 españoles que entraron el año pasado.
En total han sido 819 las personas invitadas este año a unirse al grupo de millares de miembros que forman la Academia más famosa del mundo, cada una dentro de su gremio profesional. Entre los directors encontramos a una de nuestras cineastas más longevas, Iciar Bollaín (Te doy mis ojos, También la lluvia). Mientras que Almudena Carracedo, co-directora del documental ganador del Goya El silencio de otros, ha recibido una invitación dentro del grupo de documentary (junto a su colaborador Robert Bahar).
Destaca también el nombre de Ana de Armas entre los intérpretes invitados en 2020. La actriz hispano-cubana confirma su gran posición en la industria estadounidense tras su nominación a los Globos de Oro por su papel en Puñales por la espalda. Ana de Armas quiere seguir su gran momento profesional, y tiene pendiente de estreno su papel protagonista como Marylin Monroe en Blonde y una participación más pequeña en la última película de la franquicia mundial de James Bond, Sin tiempo para morir.
Hasta cuatro productores entre los nuevos miembros españoles en la Academia de Hollywood
El productor Enrique López Lavigne en los Goya 2018. Fuente: Carlos Delgado (Wikimedia)
Pero ha sido dentro del grupo de productores donde encontramos más españoles. Por trayectoria, el nombre más destacado entre ellos es el de Enrique López Lavigne, productor de trabajos de Julio Medem, Juan Antonio Bayona o, más recientemente, Paco Plaza o los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi). En esta lista están los también directores Álvaro Longoria (Todos lo saben, Campeones) y Mar Targarona (El orfanato, El cuerpo), además de Luis Manso, productor de todas las películas de Javier Fesser.
Ha sido incluido también el director de fotografía Óscar Faura, que ha trabajado en todas las películas de Juan Antonio Bayona (El orfanato, Lo imposible, Un monstruo viene a verme, Jurassic World: un reino caído). Por último, encontramos a las míticas directoras de casting Eva Leira y Yolanda Serrano, dos especialistas que son una auténtica referencia en su sector, Bárbara Peiró, del equipo de Almodóvar en El Deseo, y la relaciones públicas Inma Carbajal-Fogel, que trabaja en Los Ángeles.
Al publicar los datos, la Academia norteamericana ha hecho hincapié en algunas estadísticas vinculadas a la inclusión entre su base de miembros. El 45% de los nuevos nombres de 2020 son de mujeres, un nuevo paso para la organización, que ha hecho hincapié en los últimos años para incorporar más talento femenino entre sus filas. Desde 2015, se han doblado el número de académicas: han pasado de ser 1.1446 (25%) a 3179 (33%). De los nuevos miembros españoles en la Academia de Hollywood, el 60% son mujeres.
Ya sabemos dónde serán los Premios Goya 2021 y quiénes lo presentarán. La gala más importante del cine español repetirá en Málaga, sede de la última edición, y estará presentada por Antonio Banderas y María Casado. La 35 Edición de los premios se celebrará en el Teatro Soho Caixa Bank de la ciudad andaluza y tendrá al actor y a la periodista como maestros de ceremonias, directores y coescritores del evento.
Será una gala diferente a la que estamos acostumbrados. Desde la Academia remarcan que los Goya se adaptarán a la «nueva situación» derivada del coronavirus, con las restricciones de aforo y las medidas de seguridad que marquen las autoridades sanitarias cuando se llegue al 27 de febrero de 2021. De ahí la elección del Teatro Soho, un lugar con capacidad para poco más de 800 personas, menos de un tercio de la capacidad que había en la pasada edición en el Martín Carpena.
Aunque Málaga se mantendrá como el centro de la fiesta de entrega de estatuillas, los organizadores han recalcado en un comunicado que habrá también «conexiones e intervenciones desde otras ciudades españolas». Los medios locales valencianos aseguran que habrá un acto vinculado a los Goya en el Palau de les Arts, y que habrá una ciudad más implicada en la celebración de la gala de los Goya 2021 aún por concretar.
El estila Manuel Zamorano y la periodista María Casado. Fuente: Pedro J. Pacheco
Antonio Banderas y María Casado, máxima responsabilidad
Los organizadores han optado por lo que representa, principalmente, Antonio Banderas. El Teatro Soho es un proyecto personal de Banderas que terminó de impulsar el año pasado tras comprarlo. María Casado fue la elegida por Banderas y su equipo para ponerse al frente como directora audiovisual de su nueva productora televisiva, Soho TV. «Queremos entregar a nuestro público y a toda la sociedad lo mejor que tenemos, y entre lo mejor está sin duda Antonio Banderas», ha destacado el presidente de la Academia, Mariano Barroso.
En declaraciones a la Academia de Cine, tanto Banderas como Casado se han mostrado satisfechos de llevar esta gran responsabilidad para la gala de los Goya 2021, en la que estarán implicados a todos los niveles. «Es un honor y un privilegio ponernos al servicio de la gran familia del cine español», ha asegurado Banderas, a lo que Casado ha añadido que «será un gran reto y una mayor ilusión formar parte de una gala histórica a todos los niveles».
La Academia de Cine cierra así las incógnitas principales de los premios más importantes del cine español con algunas sorpresas. Todo apuntaba a que la ciudad elegida sería Valencia como forma de celebrar el centenario del nacimiento de Luis García Berlanga, pero parece que la situación sanitaria ha hecho virar el rumbo hacia una gala distinta. La elección de Antonio Banderas y María Casado es un cambio de estilo notable con respecto a la pareja de las últimas ediciones, Andreu Buenafuente-Silvia Abril, en la que se optaba claramente por la comedia. En los próximos meses conoceremos más detalles de cómo será exactamente la gala.
La nueva película de Almodóvar se llamará Madres paralelas. El director de Dolor y gloria ha desarrollado en los tres meses de cuarentena el guion original de su próximo largometraje, que estará protagonizado por Penélope Cruz. La historia, según declaraciones del cineasta a EFE, será un drama que contará «la vida de dos mujeres que dan a luz el mismo día y que tienen trayectorias paralelas, por eso el título». La película entrará en fase de preproducción en octubre, podría rodarse en 2021 y llegar a los cines en 2022.
Almodóvar ha decidido que Madres paralelas será su próximo rodaje tras su primera incursión en el cine en inglés con una versión de la ópera La voz humana, de Jean Cocteau, protagonizada por Tilda Swinton. El rodaje de Madres paralelaspone en pausa su otro proyecto confirmado hasta ahora: otra adaptación, esta vez basada en los cuentos de Lucia Berlin en Manual para mujeres de la limpieza. «Yo siempre me pongo con los cuernos conmigo mismo”, ha asegurado el manchego a El País.
Penélope Cruz y Asier Flores en ‘Dolor y gloria’
La nueva película de Almódovar: su número 22 y la 6ª con Penélope Cruz
Madres parelelas se convertirá por tanto en la película número 22 en la filmografía de Pedro Almodóvar, y será su 5º largo con una de sus actrices favoritas, Penélope Cruz. Ha trascendido que el responsable de Hable con ella ha escrito el guion de este filme pensando en Cruz como uno de sus personajes principales y que a la actriz ha apreciado el escrito. «Así podre trabajar con mi amiga», ha explicado Almodóvar.
Aunque se sabe aún poco sobre el contenido de la nueva película de Almodóvar, el director ha explicado a los medios de comunicación que se trata de una película dramática, aunque no descarta sus característicos toques cómicos. Madres paralelas girará entorno al «mundo femenino de las madres recientes, de las madres que están criando niños el primero y segundo año, pero con muchas cosas que les pasan a estas dos porque si no, no habría conflicto»
Las producciones españolas reinan en los Premios Platino, los galardones cine y el audiovisual iberoamericano, tanto en cine como en series. Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar, se lleva seis Platino: Mejor película iberoamericana, Mejor dirección, Mejor guion, Mejor interpretación masculina, Mejor banda sonora y Mejor dirección de montaje. Por su parte,La casa de papel se ha impuesto a su competencia con tres galardones: Mejor serie iberoamericana, Mejor interpretación masculina en serie y Mejor interpretación femenina de reparto en serie.
La película de Pedro Almódovar llegaba como gran favorita a esta edición de los Platino, que ha tenido que celebrarse a través de Youtube por la pandemia. Dolor y gloria no ha defraudado y se ha impuesto a las otras dos películas españolas que acumulaban más nominaciones: La trinchera infinita, que ha tenido que irse de vacío, y Mientras dure la guerra, que ha recibido el Platino a la Mejor dirección de arte (. Antonio Banderas, el músico Alberto Iglesias y la montadora Teresa Font han acompañado a Almodóvar entre los premiados.
En otras categorías cinematográficas también se han escuchado el nombre de producciones estatales, mientras que en otras han ganado películas de otros países. Buñuel en el laberinto de las tortugas ha sido galardonada como Mejor Película de Animación, pero en el apartado documental ganó la única candidata no española, la brasileña Democracia em vertigem. No pudo ser tampoco para los españoles en categorías con posibilidades como Mejor actriz, Mejor ópera prima o Cine en Valores.
La casa de papel ha demostrado su poderío como una de las series de habla hispana del momento. Además del galardón a la Mejor miniserie o teleserie iberoamericana, la serie creada por Álex Pina se ha llevado dos premios interpretativos: el de Mejor interpretación masculina para Álvaro Morte y el de Mejor interpretación femenina de reparto para Alba Flores. Otras series españolas como Vida perfecta o Paquita Salas no han sido galardonadas.
Palmarés completo de los Premios Platino Xcaret 2020
Mejor ópera prima iberoamericana de ficción
Dolor y gloria
Monos La trinchera infinita A vida invisível
Mejor película de animación
A cidade dos piratas Buñuel en el laberinto de las tortugas Elcano y Magallanes, la primera vuelta al mundo Klaus
Mejor película documental
Ara Malikian: una vida entre las cuerdas
Historias de nuestro cine El cuadro Democracia em vertigem
Mejor miniserie o teleserie cinematográfica iberoamericana
Distrito salvaje
El marginal III La casa de papel Monzón
Mejor ópera prima de ficción iberoamericana
La hija de un ladrón Ventajas de viajar en tren La camarista El despertar de las hormigas
Premio Platino al Cine y Educación en Valores
Araña Diecisiete El despertar de las hormigas Elisa y Marcela
Mejor guion
Pedro Almodóvar, por Dolor y gloria
Alejandro Amenábar y Alejandro Hernández, por Mientras dure la guerra
Jose Mari Goenaga y Luiso Berdejo, por La trinchera infinita
Murilo Hauser, Inês Bortagaray y Karim Aïnouz, por A vida invísivel
Mejor dirección
Pedro Almodóvar, por Dolor y gloria
Alejandro Amenábar, por Mientras dure la guerra
Jose Mari Goenaga, Jon Garaño y Aitor Arregi, por La trinchera infinita
Juan José Campanella, por El cuento de las comadrejas
Mejor interpretación femenina
Belén Cuesta, por La trinchera infinita Carol Duarte, por A vida invísivel
Graciela Borges, por El cuento de las comadrejas
llse Salas, por Las niñas bien
Mejor interpretación masculina
Antonio Banderas, por Dolor y gloria
Antonio de la Torre, por La trinchera infinita
Kara Elejalde, por Mientras dure la guerra
Ricardo Darín, por La odisea de los giles
Mejor música original
Alejandro Amenábar, por Mientras dure la guerra
Emilio Kauderer , por El cuento de las comadrejas
Mica Levi, por Monos Alberto Iglesias, por Dolor y gloria
Mejor dirección de fotografía
Álex Catalán, por Mientras dure la guerra
Daniela Ludlow, por Las niñas bien Jasper Wolf, por Monos
Javi Agirre Erauso, por La trinchera infinita
Mejores dirección de montaje
Victor Duque, por La odisea de los giles
Andrea Chignoli, por Araña
Laurent Dufreche, Raúl López, por La trinchera infinita Teresa Font, por Dolor y gloria
Mejor dirección de arte
Alexis Álvarez, por Insumisas
Claudio Ramírez Castelli, por Las niñas bien Juan Pedro de Gaspar, por Mientras dure la guerra
Pepe Domínguez, por La trinchera infinita
Mejor dirección de sonido
Aitor Berenguer, Gabriel Gutiérrez, por Mientras dure la guerra
José Luis Díaz, por El cuento de las comadrejas Lena Esquenazi por Monos
Sergio Bürmann, Pelayo Gutiérrez y Marc Orts por Dolor y gloria
Mejor interpretación masculina en miniserie o teleserie
Álvaro Morte por La casa de papel
Javier Cámara por Vota Juan Jorge Román por Monzón
Óscar Jaenada por Hernán
Mejor interpretación femenina en miniserie o teleserie
Cecilia Suárez por La casa de las flores
Candela Peña por Hierro
Leticia Dolera por Vida perfecta
Úrsula Corberó por La casa de papel
Mejor interpretación masculina de reparto en miniserie o teleserie
Christian Tappan por Distrito Salvaje Gerardo Romano por El Marginal III
Gustavo Garzón por Monzón
Juan Pablo Medina por La casa de las flores
Mejor interpretación femenina de reparto en miniserie o teleserie
Belén Cuesta por Paquita Salas Alba Flores por La casa de papel
Florencia Raggi por Monzón
Mariana Treviño por La casa de las flores
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