Cine clásico español
‘Oro vil’, el primer ‘western’ del cine español que Eduardo García Maroto rodó en plena posguerra

Rufino Inglés en una de las pocos supervivientes de 'Oro vil' (1941), de Eduardo García Maroto.
«Oro vil es la prueba de que Eduardo García Maroto fue un precursor del cine español, y como tal, pagó el precio. Siempre iba un paso por delante, y eso hacía que nunca estuviese en el lugar y momento adecuados», explican Miguel Olid y Víctor Matellano. Ambos acaban de publicar Oro vil. Wéstern pionero español (Pigmalion, 2024), un libro sobre la primera película del oeste española, anterior a cualquier eurowestern e incluso a las películas de El Coyote de Joaquín Romero Marchent, cuyo metraje se ha perdido, pero de la que han conseguido reeditar el guión y recuperar numeroso material fotográfico.
Olid y Matellano son dos conocidos cineastas y cinéfilos acostumbrados a bucear, tras la cámara o ante la pantalla del ordenador, por los límites del género y el pasado de la industria española. El primera acaba de estrena el documental Summers, el rebelde (2024), dedicado a la figura de Manuel Summers, y el segundo ha firmado obras como El valle de Concavenator (2022) o Mi adorado Monster (2021), dedicadas a la arqueología de la fantasía o el terror en nuestro país. Olid en concreto, de hecho, ya había trabajado sobre la obra de García Maroto.

Jose A. Cano