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Los pacientes del doctor García, capítulo 1: Los héroes vigilan la retaguardia

En Los pacientes del doctor García, Guillermo García, el protagonista que da título a la historia, es un médico en el bando republicano durante la Guerra Civil que está probando por primera vez las transfusiones de sangre en el frente. Mientras lidia con los peligros del frente y de las conspiraciones de retaguardia, Guillermo, que es contrario a cualquier guerra y solo quiere salvar vidas, intenta proteger a su vecina, Amparo, de ideas falangistas, con la que comienza un romance. Pero un herido inesperado, del que deberá cuidar sin proponérselo, lo complicará todo.
Llega por fin la primera adaptación a serie de una novela de Almudena Grandes, nada menos que a TVE, aunque con truco: el protagonista es el menos «ideologizado» —un médico demócrata y pacifista, republicano pero que se lleva bien con los falangistas— de uno de sus Episodios de una guerra interminable, es un señor —y no una mujer, como en el 90% de la obra de la madrileña— y los «malos» de la historia son nazis alemanes, no franquistas españoles.
Por otra parte, al ser uno de esos productos en los que la pública ejerce casi que de productora externa o publicista para terceros, tampoco la ha promocionado como su despliegue presupuestario —alrededor de 900.000 por episodio, con un total de ocho— y condición de adaptación literaria de prestigio deberían, sobre el papel, merecer.
Los pacientes del doctor García va a estar disponible al mismo tiempo en Netflix que en RTVE Play, es posible que al completo mientras se emite semanalmente en abierto, y la productora, DeAPlaneta, completamente en su derecho, presume de que el tipo de historia es muy vendible fuera de España. Todo legítimo, la duda es por qué el Ente debe financiarlo y ponerle su nombre, si no lo va a rentabilizar ni en términos de marca —o solo para mal— ni económicos.
Los impacientes con el doctor García

Como decíamos, Los pacientes del doctor García es una de las novelas de Almudena Grandes sobre la Guerra Civil y el franquismo —la trama empieza en noviembre de 1936 y llega hasta 1975— más, vamos a decir, transversales, aunque haya personas enfadadas solo con el nombre de la autora. Guillermo García es un muy buen protagonista para este tipo de historia, con sus debilidades de héroe guaperas —el ego y la bragueta—, pero un buen tipo sin fanatismos, asimilable a lo políticamente aceptado en nuestra democracia actual. Es decir, un soso, algo que suele clavar Javier Rey.
En este primer episodio, y previsiblemente en los que están por venir, el interés recaerá más en Amparito, que ni el guión ni Verónica Echegui parecen tener claro si es «buena», «mala» o «tonta», y el ambiguo personaje de Tamar Novas, del que poco debemos decir para no reventar la trama a quienes no hayan leído la novela. En este primer episodio parece un drama bélico de retaguardia con el interés extra de la documentación sobre la medicina de guerra de la época, pero ya apunta a la trama de espías, con nazis alemanes huyendo rumbo a América, que está por venir.
Pericia de Rey, Echegui y Novas aparte para darle humanidad a sus personajes, las aspiraciones a serie de calidad de Los pacientes del doctor García están en una ambientación en la que debe notarse el presupuesto y una documentación cuidada, aunque prestada de la novela. El tono, entre el melodrama y el suspense, camina en la línea de El tiempo entre costuras (2009) y otros productos derivados que han intentado seguir su rebufo, como Dime quién soy (2020), aunque el acabado de la que nos ocupa consiga estar un punto por encima de todas ellas.
Podemos decir que probablemente consiga mejorar a Jaguar (2021) como trama de espías centrada en la huida de jerarcas nazis a través de España y su conexión con las altas esferas franquistas, aunque en parte hay que esperar a ver. El tono es más de culebrón que de thriller desfasado a tope con la maquinaria, lo cual es bueno y malo a la vez. Será, en fin, una serie en el catálogo de Netflix que no parecerá de Netflix, por tener un enfoque menos adolescente que el que suele reinar en la plataforma.
La Guerra Civil de RTVE

Los pacientes del doctor García representa, probablemente, la clase de ficción que se espera de RTVE, muy por encima además en su resultado que la entretenida, aunque torpe, Sin límites. Al contrario que en aquella, el Ente ha conseguido estrenar primero, o al menos, a la vez. Se puede alegar que la pública necesita de las multinacionales foráneas para completar presupuestos millonarios, pero nunca se debate hasta qué punto estas, se llamen Netflix o Amazon Prime, acaban necesitándola a ella para conseguir la estructura de financiación y la visibilidad que estos transatlánticos requieren.
No se trata tanto de la calidad de la serie, que la tiene, ni de que trata sobre la Guerra Civil, ya que esto último lo realiza de manera bastante aséptica y de la forma más aceptable posible: protagonistas republicanos pero moderados, capaces de ser amigos o incluso amar a personas del otro bando, etc. No contenta a nadie, así que se convierte en el mínimo común denominador. Consenso o transversalidad, lo mismo da. Evidentemente en esa parte Los pacientes del doctor García aprueba porque trae el discurso de la novela.
Se trata más bien de saber cuál es el objetivo de que RTVE gaste cerca de 10 millones de euros en una serie de calidad para que luego el relato sea que «no la ha visto nadie» y quienes la rentabilicen sean firmas extranjeras. La cadena pública está poniendo mucho esfuerzo en sus series diarias porque no van a migrar, de momento, a plataformas ajenas, pero al rebajar la importancia de Fuerza de Paz, por ejemplo, o dejar que Sequía sea un éxito en Netflix tras pasar desapercibida en La 1, olvida que parte de su papel es defender el prestigio del audiovisual español a partir de su marca.
Como último parte de guerra (por el momento, nos reservamos volver a escribir sobre ella cuando avancen las audiencias o termina de ser emitida), diremos que Los pacientes del doctor García es un muy buen drama bélico con elementos de suspense e historia de espías, que destaca más por su nivel de producción que por otro elementos. Y que se juega en ella, más allá de un contenido muy aséptico para el tema que trata, es qué clase de papel quiere tener RTVE en el audiovisual español. Si una voz propia o una especie de coproductora para terceros a fondo perdido.
Imágenes: Los pacientes del doctor García – RTVE

Jose A. Cano