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Jaguar: Espías de nuestros padres

Bambú propone una historia de espías con personalidad propia, cuidada ambientación y personajes interesantes

Jaguar: Espías de nuestros padres 1

Jaguar narra en seis episodios la misión de un grupo de españoles supervivientes de los campos de concentración nazis que en la España de Franco deben capturar a Skorzeny, torturador alemán considerado el hombre más peligroso de Europa. Cada uno deberá lidiar con sus propios traumas para poder lograr con éxito el llevar a los criminales de guerra ante la Justicia.

Este drama histórico de Bambú Producciones para Netflix es probablemente lo mejor que ha dado la colaboración entre ambas a base de exprimir las posibilidades que le otorga a dicho género la historia de España e hibridarlo con el culebrón, el thriller o, como ocurre en este caso, el noir y las tramas de espionaje. Es más para aficionados a dichas historias de espías o la Segunda Guerra Mundial que para los de otros dramas de estilo similar pero cercanos al culebrón en su desarrollo, eso sí. Que para eso son solo seis capítulos.

Antes de entrar en detalles, digamos que en Jaguar el tono está muy logrado -con algún tropezón-, los personajes son interesantes -y el reparto se parte la cara por sus papeles-, la ambientación es tan efectiva como acostumbra por las firmas que hay detrás y un par de detalles -la banda sonora, la caracterización de los protagonistas, la crítica social implícita- la hacen diferente a otros «productos Netflix» del mismo tipo que ocultan su falta de alma bajo la factura técnica.

Crítica de Jaguar sin spoilers

Jaguar tráiler Netflix

Vaya por delante que esta crítica se ha escrito viendo solo cuatro de los seis capítulos que componen la miniserie, los que ha mostrado Netflix a prensa, así que falta el final. Pero se trata de no desvelar tampoco antes de tiempo el pasado de cada protagonista y la naturaleza exacta de la misión que acabarán llevando a cabo.

Quizás, puestos a reprocharle algo a la serie, ya que ha puesto tanto esfuerzo en cada personaje, molestan momentos excesivamente histriónicos para mostrar conflictos. Por ejemplo, cuando Marsé (Francesc Garrido) toma una decisión sin vuelta atrás en su conflicto interno, aunque primero se muestra con frialdad y delicadeza -homenaje visual a los Hermanos Coen incluido, por cierto-, la reacción del personaje se acaba mostrando de forma tan exagerada que expulsa al espectador de la situación.

El de Isabel Garrido (Blanca Suárez) es, por supuesto, el alma de la serie. Como explicó la guionista Gema R. Neira hace poco en un panel sobre el papel de las mujeres en la industria de la propia Netflix, es un personaje que hace 10 años habría sido masculino. Suárez está más en su salsa cuando muestra sus traumas por omisión -la incapacidad de Isabel para comunicarse o confiar- que en las explosiones violentas, pero en general cumple su papel de ser el filtro del público para acceder a este mundo.

Mención especial para Adrián Lasta, que tiene que ejecutar un personaje, Sordo, el cual podría haberse deslizado hacia la parodia o lo anodino muy fácilmente, y lo acaba defendiendo precisamente a contracorriente a lo que normalmente decide la serie: mediante la contención. Su conflicto y el de Castro (Óscar Casas) se cuecen un poco más a fuego lento, aunque su momento de catarsis se adecua más a lo que nos muestran antes sobre ellos.

Si me muero que me muera con la cabeza bien alta

Jaguar: Espías de nuestros padres 2

La introducción de la serie es la versión de Vientos del pueblo de Ebry Knight acompañando una animación que explica parte del pasado de los personajes y proyecta algunas de las tramas de los episodios. Solo eso, que ya se sale de los opening clónicos de cierto tipo de producto de Netflix, ya te avisa de que Jaguar va a tener más personalidad que la mayoría de thrillers o dramas históricos recientes.

También se aleja de la comparación obvia, la Hunters de Amazon Prime Video con Al Pacino en su reparto. Jaguar es mucho menos formulaica y quiere parecerse más al cine clásico de espías de los 60 o los 70, que ya trató la captura de nazis exiliados dejando lado el hueco que esta serie viene a rellenar: los refugiados en España.

El ejercicio de Memoria Histórica dentro de la historia de suspense añade un punto de crítica social al señalar casi como quien no quiere la cosa las conexiones entre esos criminales de guerra refugiados en España y la élite económica franquista que ha prolongado su influencia hasta nuestros días a través de la corrupción. Algo que por cierto en Bambú ya hicieron a través de los villanos de Alta Mar y que en breve en pantalla grande subrayará El sustituto, de Óscar Aibar, ya vista en el Festival de Málaga.

En resumen, una historia de espías y muy ambientada, con sus tropezones de caracterización pero en general efectiva y que hace querer ver más. Jaguar se atreve a tener personalidad propia y tratar temas que determinada ficción histórica española o de plataformas evita sin dejar ser un producto tan local como exportable y dándole su punto de épica y de suspense. Y visto lo visto, sube la media.

Imágenes: Fotogramas de Jaguar – Netflix.

Puedes Jaguar completa online aquí

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