Análisis
Por qué RTVE estrena series tarde y mal

Varios estrenos de series de RTVE se acumularon en la recta final de 2022: Sin límites, 9 de noviembre, tres episodios desde las 22.50; Fuego cruzado, 30 de noviembre, completa desde las 22.15; Fuerza de Paz, 14 de diciembre, tres episodios desde las 22.50 y entera en RTVE Play. Pasó algo similar el 21 de diciembre con El asesino de la baraja, que se subió en su caso íntegra a la plataforma de streaming de la pública. El mismo destino, el 28 de diciembre, sufrió también la docuserie true crime El robo del códice. Todas ellas, a pesar de ser algunas coproducciones ambiciosas, sin apenas promoción.
El resultado en audiencias de emitir series después de partidos del Mundial de Fútbol y con tres episodios de golpe que, que por su duración -los de Fuerza de Paz rozan los 70 minutos- los llevaron hasta la madrugada, ha sido que estas producciones han llegado con dificultades al millón de espectadores o apenas superado los 600.000, cifras bajas hasta para una TVE en crisis. Incluyendo a Sin límites, coproducida con Prime Video y presentada como una superproducción, o Fuego cruzado, en asociación con la mismísima BBC.
Los análisis hasta ahora se dedican a lamentar la capacidad de los programadores del ente o a atribuirlo a los vaivenes en RTVE tras la marcha de José Manuel Pérez Tornero como presidente de la Corporación y su sustitución por Elena Sánchez Caballero. Sin embargo, fuentes internas consultadas por esta revista atribuyen esta programación precipitada a factores de contabilidad interna y de relaciones con las diferentes firmas privadas con las que colabora el ente público.
Las cuotas de producción propia

El mandato marco de la Corporación de RTVE establece unas cuotas de producción propia que en el caso de los contenidos informativos asciende al 100% y en el resto se sitúa en un 60%. La norma distingue entre producciones propias, que pueden ser coproducciones, o externas, en las que el ente compraría contenidos de todo tipo a terceros. Si consideramos todas las series mencionadas como producciones propias, en este caso en coproducción (sea con Alea Media, Prime Video o la BBC), servirían para «maquillar» las cuotas de la pública. También aquí se incluyen las estrenadas en RTVE Play.
Sin embargo, a nivel interno se ha criticado que el funcionamiento de dichos productos, más allá de las mencionadas cuentas de cuotas de emisión, no es realmente «propio». En primer lugar, porque TVE se limita a poner parte de la financiación y la franja de emisión, sin utilizar sus medios directamente. Pero en segundo y más importante, porque reconoce como externas dichas series al dejar el control de una parte de los derechos de explotación en manos de las productoras, sea el merchandising de programas de entretenimiento como Master Chef o la parte correspondiente por la inclusión de series como Cuéntame cómo pasó o Águila Roja en el catálogo de Prime Video.
Este último dato, por otra parte, es en parte pura especulación: sindicatos y trabajadores de la pública, además de algún grupo político, han denunciado la opacidad de dichos acuerdos con terceros, incluso con informes del Consejo de Transparencia obligando a la dirección de RTVE a hacer públicos datos sobre determinados programas. Especialmente polémicos son los acuerdos con Amazon, cuyos detalles no se revelan al amparo de la confidencialidad por los célebres NDA (Non-Disclosure Agreement).
Coste y «sobrecoste» de parrilla

Las fuentes consultadas por Cine con Ñ añaden otro motivo de contabilidad interna a las prisas para estrenar antes del fin de 2022 determinadas series que llevaban meses en un cajón: el temido y muy polémico «sobrecoste de parrilla». El coste de parrilla es una forma de calcular la rentabilidad de las producciones propias que todas las televisiones aplican de alguna manera y normalmente se utiliza para tarificar la publicidad (algo que TVE no necesita ya que no tiene anuncios). Se asigna un valor a cada franja horaria televisiva y se le aplica al programa emitido en la misma como parte de su coste. Así se estima si un producto da beneficios o no a la cadena.
La particularidad en RTVE es que este cálculo, que se supone que es una fórmula interna para calcular precios publicitarios pero no dinero real, se repercute en los presupuestos de los diferentes departamentos. Si una determinada franja recibe un coste, ese mismo dinero se quita de los recursos del área responsable del programa y, si la emisión es fuera del plazo previsto cuando se planeó, se aplica como «sobrecoste de parrilla», temido por los jefes de departamento. Los estrenos con prisas buscarían evitar una reducción mayor de los recursos asignados a los departamentos que contrataron cada serie.
Es particularmente criticado por los sindicatos dentro de RTVE en la medida en que, apuntan las fuentes, «no tendría sentido aplicarlo a producciones consideradas propias, primero porque no tenemos publicidad que suponga un coste real de parrilla, y segundo porque, si son propias de verdad, es que se han realizado con medios de la casa que ya corren a cargo del presupuesto. Se amortizarán o no, pero es contarlos como si se pagasen dos veces». Son lo que a nivel interno llaman también «las puñeteras tasas», con las que se justifica la externalización a terceros de retransmisiones deportivas, por ejemplo.
RTVE y los acuerdos con terceros

La principal queja sobre la coproducciones o producciones «externalizadas» de RTVE -legalmente solo se contemplan las propias y las externas- es la opacidad de sus acuerdos, pero también que en estos la Corporación acabe aceptando una posición subordinada a intereses ajenos. Por dos vías, la primera, que al limitarse a financiar y promocionar productos que luego no explota, el ente ejerce a efectos prácticos como productora para otros, particularmente Amazon. La segunda, privilegiando en la programación y en los acuerdos comerciales las coproducciones o externalizaciones siempre de las mismas productoras, históricamente más cercanas a TVE, que son quienes capitalizan realmente los acuerdos que se acuerdan con la marca de la pública… o los presupuestos de la misma.
Independientemente de los debates sobre su calidad, Sin límites se presentó como una superproducción de lujo, que formaba parte de las celebraciones del aniversario de la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano y tuvo al rey Felipe VI acudiendo al preestreno, y sin embargo Prime Video mantuvo el control sobre su emisión y capitalizó dicha promoción, con un estreno posterior en La 1 en bloques de tres episodios cinco meses después. Otro caso sería el de Parot, aún más exagerado: su lanzamiento en streaming de la privada se produjo en junio de 2021, y su estreno en emisión en abierto no llegó hasta mayo de 2022.
Las mismas fuentes consultadas por este medio apuntan a que, por un lado, TVE actúa «como si fuese la productora de Prime, y no al revés», pero también a que suelen sufrir más «maltrato» las series o programas de firmas «poco habituales» en sus colaboraciones con la pública. Sería el caso evidente de Fuerza de Paz, que se anunció explícitamente como el primer trabajo con Alea Media, la firma de Aitor Gabilondo (Patria) para TVE, o El asesino de la baraja, de Goroka TV, que solo había producido hasta entonces para la cuasi extinta PlayZ.

Jose A. Cano