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CRÍTICAS

Un altre home: Inventando el «realismo marisocialista»

Una reflexión muy sensible sobre la pareja y la madurez que logra volar más allá gracias a la somarda con la que aborda lecturas de clase social
Crítica de 'Un altre home', de David Moragas

Un altre home sigue a Marc y Eudald, una pareja de jóvenes que se dedican a profesiones culturales y residen en el centro de Barcelona. Marc pasa por un mal momento en el aniversario de la muerte de su madre y ayudando a su hermana, que tiene problemas en su matrimonio. Eudald, mientras tanto, está contento con su trabajo en el cine, aunque hace amigos de clase alta ante los que Marc se siente alienado. Mientras piensan en mudarse, llega un vecino nuevo al piso de enfrente, un hombre muy atractivo.

David Moragas, director de A stormy night (2020), firma su segundo largometraje, que se ha estrenado abriendo el D’A Film Festival de Barcelona. Un drama de corte realista, innegablemente urbano y consciente de su condición de relato en una burbuja, pero que intenta hablar de clases sociales en las profesiones creativas, alienación, madurez y pareja sin estigmas pero con un ojo crítico hacia la codificación socioeconómica de ciertas experiencias homosexuales. Casi nada, para una película contada de forma sencilla y sin melodramas impropios.

Protagonizan Lluís Marqués (Selftape, Girasoles silvestres) y Quim Ávila (Nos vemos en otra vida, Girasoles silvestres), con Bruna Cusí como secundaria-cuasi-coprotagonista de lujo, en una subtrama que aparentemente no acaba, pero resulta clave para la lectura total del filme. Moragas los rodea de personajes que se parecen tanto físicamente como en los manierismos o las inquietudes, a veces como si fuese un comentario al pie, menos mamarracho de Esto no es Suecia (2023), que incluso se referencia de manera directa.

Un altre home y el duelo

Fotograma de 'Un altre home'. ©Filmax
Fotograma de ‘Un altre home’. ©Filmax

Un altre home parece girar en torno a una crisis de pareja por la aparición de una tercera persona, y que eso disfraza el duelo de Marc y el de su hermana por la muerte de la madre, a la que además intuimos como una persona narcisista y, quizás, maltratadora. Por encima, debajo y hacia los lados hay capas de lecturas de clase, con alguna puyita al propio sector cinematográfico nada disimulada, y una lectura de la crisis de la vivienda de Barcelona que se entiende a sí misma como privilegiada.

Moragas cuenta Un altre home todo a través del personaje de Marc (Marqués), con una mezcla de delicadeza y retranca. Esto se ve en los primeros planos a los dos protagonistas, incluyendo los momentos en los que, mirándose entre ellos, en realidad interpelan al espectador. O en los contraplanos de reacción a ciertos comentarios del cuñado o los amigos «marisocialistas» de Eudald. También en cierta secuencia onírica y subjetiva que es la única ruptura de la «primera persona objetivada» en la que se nos ha contado todo.

Moragas nos mete bien en la dinámica rutinaria de la pareja, gozosa para uno y algo aburrida aunque cómoda para el otro, igual que compensa los cruces de estereotipos que propone. La pareja heterosexual que retrata es un tópico andante, pero también los amigos de clase alta, o el mejor amigo promiscuo y calavera de Marc. Hasta cierto punto se compensan unos a otros, y sabemos que los vemos con el filtro de los muy criticables protagonistas, así que su forma de estar en el mundo no resulta chocante.

Un altre home y la clase

Fotograma de 'Un altre home'. ©Filmax
Fotograma de ‘Un altre home’. ©Filmax

A Un altre home la hace única su enfoque a la hora de retratar una relación entre dos hombres de manera natural e incluso con dinámicas que no distan tanto de cómo habría sido esta misma historia «heterosexualizada», aunque no pueden ser iguales. Pero, sobre todo, que plantee que las salidas «no normativas» son igualmente asfixiantes, tópicas o prefabricadas, como en la secuencia que huyen de una proposición de orgía y Marc lamenta que los vean como clichés… dando la razón al cuñado berzotas y un poco homófobo.

Pero lo que la hace interesante, más que única, es que Moragas decida cruzarlo con la lectura de clase, un poco al estilo de la serie Yo siempre a veces, estrenada en este mismo D’A y también ubicada en Barcelona. Es lo que la salva de ser «otra de Woody Allen» o una película «francesa» hecha en España. A Marc, de clase media baja y que solo se ha desclasado en el capital cultural, le pesa su relación, pero también el callejón sin salida económico en el que vive, incluso cuando él, que se siente rodeado de pijos, podría resultarle igualmente pijo al espectador.

Recogiendo los platos y haciendo la cama: Un altre home es una reflexión muy sensible sobre la pareja y la madurez, pero logra volar más allá gracias a la somarda con la que aborda como cualquier circunstancia vital está atravesada por la clase social. No es la película perfecta ni el artefacto que impugne el «marisocialismo» o los modismos a lo Woody Allen de nuestro audiovisual, siempre tan ombliguista, pero es una novedad bienvenida.

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.