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Reportajes

Filmoteca cumple 70 años: de tener dos empleados en casa a convertirse en el centro del patrimonio cinematográfico

Repasamos, a través de sus directores, las etapas de estas siete décadas de una institución que ha pasado de la precariedad a ser señera en conversación y divulgación cinematográfica
Filmoteca Española 70 años aniversario

La Filmoteca Española nació tarde. La mayoría de organismos equivalentes de Europa se empiezan a fundar en los años 30, intentando salvar la memoria de las películas mudas, que se vendían a saldo, para fabricar peines con ellas como decía la leyenda urbana, tras quedar obsoletas por la llegada del sonido. Más tarde, en los años 50, se dedicaron a salvar las viejas cintas de nitrato y convertirlas en celuloide.

Fue en esa época, en 1953, cuando llegó a España la que se llamó entonces Filmoteca Nacional. La impulsó el periodista e historiador Carlos Fernández Cuenca, cuyo amor por el cine y cercanía al régimen franquista consiguieron la creación de la institución. Sin él, «igual estaríamos teniendo esta conversación, pero la Filmoteca se habría fundado mucho más tarde y se habrían perdido aún más películas. Y eso es la memoria y la historia de un país», comenta Antonio Santamarina, historiador del cine, investigador y gerente de la institución entre 2002 y 2016.

Una Filmoteca que, como recuerda Santamarina, «al principio tenía dos trabajadores, el propio Fernández Cuenca y otro que estaba a tiempo parcial en el NO&DO también, así que imagínate. Y la sede durante un tiempo fue el despacho que tenía en su casa el director». Unas condiciones hoy impensables pero que se mantuvieron así durante años. En 1957, cuando Filmoteca Española entra en la International Federation of Film Archives (FIAF), el documento de ingreso especifica que «el personal se limita a tres personas: el director, el secretario y un ordenanza para el movimiento de las películas».

Este 13 de febrero, Filmoteca Española cumple 70 años de Historia. Desde aquel 1953 al actual 2023 el panorama ha cambiado mucho. Las proyecciones empezaron en 1963 y tras pasearse por diferentes salas de Madrid durante décadas, se instalaron en 1989 en el Cine Doré, convertido en símbolo de la misma para un par de generaciones. De atesorar unos pocos títulos en condiciones precarias y tener como única sede la casa de aquel fundador voluntarioso y pionero a presumir de su Centro de Conservación y Restauración (CCR) y su Centro de Investigación Cinematográfica y Administración.

Pendiente hoy de una nueva Ley del Cine que la convertirá en Bien de Interés Cultural (BIC), la propia institución celebra la efeméride en febrero con dos sesiones especiales en el Doré de Esa pareja feliz (Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga, 1951) y El cálido verano del señor Rodríguez (Pedro Lazaga, 1965). Además, se presentará un anticipo de la restauración de Segundo López, aventurero urbano, la película que Ana Mariscal dirigió precisamente en 1953, el año en el que nacía Filmoteca.

El hito de instalarse en el Doré

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Luis García Berlanga en su etapa de presidente de Filmoteca junto a Florentino Soria. Foto: Colección Berlanga.

Antonio Santamarina reflexiona sobre la importancia que tuvo el relevo de Fernández Cuenca, el mítico Florentino Soria, que fue director, guionista e incluso actor antes de llegar a Filmoteca en 1970. Con él las proyecciones se consolidan como parte de las funciones de Filmoteca, aunque se pasean entre el Salón de Actos del Instituto Nacional de Previsión, los Cines Barceló o los California, pero sobre todo, nos apunta el historiador: «Se crea un equipo». Entraron figuras fundamentales para la institución durante las siguientes décadas: el futuro director José María Prado, los conservadores y restauradores Ramón Rubio y Alfonso del Amo o la programadora Catherine Gautier.

Por aquella época existe el cargo de presidente de la Filmoteca Española, que primero ostenta a título honorífico el propio Carlos Fernández Cuenca, hasta su fallecimiento en 1977, y más tarde, entre 1978 y 1982, el mismísimo Luis García Berlanga. Al cineasta valenciano Santamarina apunta que le debemos «que la sede para las proyecciones sea el Doré, fue algo que trabajó y propuso él. Además en un momento dado se tenía que decidir si el Cine Barceló o el Doré y se prefirió pájaro en mano, que visto en perspectiva está claro que fue una decisión adecuada».

En los 80, se alternan dos directores «de transición», cada uno dura solo dos años: Juan Antonio Pérez Millán y Miguel Marías. Ambos críticos y gestores culturales reputados, el segundo llegaba directamente de dirigir el ICAA. Pérez Millán es el que organiza la institución en los departamentos en los que sigue funcionando en la actualidad. Son décadas en las que se consolidan las proyecciones, con visitas como las de Roberto Rosselini o Elia Kazan, entre muchos otros.

Esos 70 y 80 son los años en los que la institución crece y se plantea actuar más directamente adquiriendo fondos y colecciones para garantizar su conservación. Aunque, como nos recuerda Santamarina, Filmoteca tiene en depósito mucho material que no es suyo en propiedad —»para hacer una copia tiene que pedir permiso, aunque la realidad es que siempre se lo dan»—. También se empieza a «fichar» todo tipo de material, con curiosidades como las guías de prensa de Peppermint Frappé (1967), de Carlos Saura.

Conservación, restauración y la experiencia del cine proyectado

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Los viejos cines Barceló en una foto de archivo.

La Filmoteca Española de 2023 se prepara para lanzar su propio canal de streaming, el mal llamado «Netflix de Filmoteca», que viene a convertir en norma lo que han sido la difusión de cortos y piezas documentales únicas del programa online Flores en la Sombra, hito lanzado en el confinamiento de la pandemia. Al mismo tiempo, en un momento de valoración del patrimonio audiovisual como ningún otros, recibe archivos como el de Iván Zulueta, el animador Cruz Delgado o el de Hermic Films, nuestro mayor archivo de cine colonial.

El punto de inflexión para Santamarina está en la llegada al Doré y los 27 años, de 1989 a 2016, que José María (Chema) Prado «se convierte en el alma mater de la Filmoteca Española que conocemos ahora». Prado «pone en marcha el centro conservación, toda una revolución porque se pueden conservar por fin las películas en color a una temperatura, las de blanco y negro a otra… Eso es fundamental y se lo debemos a él y Alfonso del Amo. Prado trabajaba en el Festival de San Sebastián y trata a figuras como Martin Scorsese, Anjelica Huston… programa, pero se abstiene de participar en nada que tenga que ver con el cine español, porque dice que él un servidor público que da servicio a todos los cineastas españoles y no debe opinar o elegir entre uno u otro».

A su manera Santamarina es también historia de Filmoteca Española, ya que su gerencia es también la más larga que ha tenido la institución. Jubilado desde 2016, se ha perdido las etapas posteriores a Prado, las de Ana María Gallego Torres, Josetxo Cerdán, implicado en la «refundación» de la institución, y la recién llegada Valeria Camporesi. El historiador recuerda que en los 70 «tenías que ver año a año donde se trasladaban las proyecciones de Filmoteca. Cuando en el 75 estuvieron en el Covadonga a mí me pillaba muy lejos y era como, puf, qué fastidio».

De Filmoteca Española y sus subsedes en Barcelona o Valencia irían surgiendo otras como la catalana, con «ese archivo grandísimo que compartimos siempre que podemos». Ahora el Doré es también un oasis de proyección en celuloide «con la asignatura pendiente de digitalizar gran parte del archivo». Y en estos tiempos de ver el cine en pantallas más pequeñas «ahora es un acontecimiento. Cuando se enciende el haz de luz del proyector, los críos se sorprenden y la gente aplauden, les parece extraordinario. En mi juventud no, eso era lo normal. Esa experiencia también es memoria».

Portada: Cines Doré, actual sede de Filmoteca Española, en una foto de archivo.
Puedes leer este artículo también en inglés.
Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.