REPORTAJES | FESTIVAL DE MADRID-PNR 2026
‘La Berma’, una película sobre las desminadoras saharauis y el sentir un pueblo que se aferra a la vida

'La Berma', de Agustín Domínguez. ©Selected Films
«La Berma es una película sobre las ganas de conocer mi tierra, el Sáhara. De cómo al ver el mar pienso que estoy allí, en nuestro mar, y puedo andar por la playa con libertad y hacer lo que quiera. Y mientras eso no ocurra, mientras no podamos disfrutar como seres humanos de nuestra propia tierra, los saharuis seremos apátridas. Los gobiernos pueden decir que somos marroquíes, pero no lo seremos nunca».
Yauguiha Mohamed Embarec es la protagonista de La Berma, un documental de Agustín Domínguez coproducción entre España y la República del Sáhara que se estrena este martes 15 de septiembre en el marco del 35 Festival de Cine de Madrid – Plataforma de Nuevos Realizados (FCM-PNR). Una historia entre la vida y la muerte, contada a través del trabajo Embarec como desminadora: una de las mujeres que recorren los más de 2700 kilómetros del muro que separa el Sáhara ocupado por Marruecos de los campamentos de refugiados «limpiándolos» de minas. Se calcula que unos 10 millones de bombas permanecen aún en esta barrera militar, la más grande del mundo.
Personas para las que en su día a día el más mínimo fallo supone la muerte y quizás la de sus compañeras, pero que luego viven intensamente el resto del tiempo. «La película muestra a los refugiados como somos: resistentes, porque hemos nacido ya en los campos. Pero también somos personas como las demás, no estamos tristes todo el tiempo, también disfrutamos y somos felices, aunque la situación de nuestro pueblo provoque sufrimiento o nos obligue a vivir en el exilio. La Berma es una película que nos muestra en los diferentes aspectos de nuestra vida y cómo trabajamos por cambiarla», añade la protagonista.
La Berma y la respiración de las minas
Agustín Domínguez, director y productor, lleva visitando los campamentos de refugiados de saharauis desde 1998. «Por esa experiencia conocía la labor de las mujeres en Tinduf y otros lugares, sosteniendo la salud, la educación… pero también los economatos o la política municipal. Y en 2020 leí en sobre Yauguiha y su trabajo como desminadora. Y pensé: esto no se puede quedar en una mera noticia. A partir de ahí empezamos a buscarla, le propusimos esta película y ha sido un trabajo de años, de poder observar como es su día a día, la vida en los campamentos, como es ella, como es su marido, su familia…».
La película se pega a las sensaciones físicas de su protagonista. Las manos de Yauguiha mientras maneja con sumo cuidado un detonador, o en la arena de una playa de Valencia, sosteniendo a su hija. Y un montaje de Borja Ramírez que Domínguez califica de «poético» en el que las experiencias de cada mujer, la vida o la cultura de los campos de refugiados, se cuelan en esas décimas de segunda en que una o varias vidas pueden borrarse por un dedo que tiembla o un error de cálculo.
El cineasta señala que «hemos querido hablar de la vida que dan estas mujeres con su trabajo, desminando, en el que combaten a un enemigo que puede pasar años y años escondido, y cómo trabajan para proteger a niños, mujeres, ancianos o a los mismos animales de la zona, y el contraste con el agua, el mar del Sáhara que no pueden ver y que es también un elemento dador de vida y de libertad. El mar es la esperanza en que algún día su pueblo sea tratado con dignidad y tenga derecho a decidir su futuro».
La cámara acompaña a Yaiguiha y sus compañeras en su tarea de desminado, pero también se pasea por campamentos como el de Ziza, a escasos 10 kilómetros del muro y las zonas minadas, retratando el día a día de los refugiados, sus fiestas o sus preocupaciones más cotidianas. La Berma se une también a una reciente ola de cine centrado en el conflicto, con estrenos cercanos como Sombra nómada, de Eimi Imanishi, o incluso El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen, que toca lateralmente el pasado colonial español.
«Queremos ser saharauis»
El documental se estrena en un momento particularmente delicado para la causa saharaui en España, cuando las Cortes debaten un proyecto de ley que devolvería la nacionalidad española a los nacidos durante la colonia española —e, hipotéticamente, la podría hacer extensiva a sus descendientes—. Una medida a la que se opone la extrema derecha y que, en parte, revierte las cesiones realizadas desde 2022 a Marruecos en este terreno en plena crisis de Ceuta.
Precisamente en la película la propia Yauguiha se enfrenta a dificultades para que hija sea reconocida como española o poder ejercer su profesión —es bióloga especializada en ecología animal—. El director y productor Agustín Domínguez considera que «si intentamos estrenar de forma que esté más de actualidad, no nos sale. Que coincida con el debate en el Congreso y el Senado refuerza lo que cuenta la película, donde se muestra que los saharauis actualmente viven como apátridas, sin pertenecer ni a España, ni a Marruecos, ni a Argelia… ni a su propio país».
Para Yauguiha esta norma, si se aprueba, será un respaldo a la causa de su pueblo porque «dejará claro que el Sáhara no era marroquí ni lo ha sido nunca. Fue una provincia española, y por eso a los saharauis que nacieron allí se les reconoce la nacionalidad española: no son marroquíes ni nunca lo fueron». También indica que «necesitamos un pasaporte como el español no para irnos, sino para poder volver. Mucha gente no se moverá de los campos: niños, ancianos, enfermos. Los que tenemos edad y capacidad queremos salir para poder trabajar, pero sobre todo poder luego volver. Porque no queremos ser españoles. Queremos tener nuestra propia nacionalidad, ser saharauis».



Jose A. Cano
