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CRÍTICAS

Muyeres: Atrapemos las voces

La película de Marta Lallana con Raül Refree expresa muy bien lo que hay de valioso en las fronteras de la docuficción y en la necesidad de filmar ese rural que se disipa
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Las muyeres son las «últimas informantes vivas» de la tradición oral asturiana, compuesta por todo tipo de cantares, romances y conocimientos. Un hombre (Raül Refree) descubre algunos de estas canciones en unas antiguas cintas que encuentra en su casa familiar en la zona, y empieza a obsesionarse con ellas. Mientras, la película se acerca a la realidad de Irene y Constantina, dos mujeres mayores que representan esta tradición, que se va apagando junto a ellas.

Muyeres es una película de base documental o de no ficción pero que está en ese terreno indefinido de lo híbrido, al «ficcionar» algunas partes de lo que se ve en pantalla. Esa mezcla de moldear lo cotidiano se puede identificar sobre todo en las apariciones físicas y sonoras del artista y productor musical Raül Refree, gérmen original de la película y «conductor» del hilo que une los testimonios de Constantina e Irene.

Marta Lallana (Ojos negros, Terenci: La fabulación infinita) se une al impulso cinematográfico de su generación de cineastas de dejar registro de la vida en los pueblos de España que están en peligro de extinción o a abocadas a un final casi asegurado, como es este caso. Y es, pese a algún ramalazo preciosista, una de las películas recientes que mejor ha expresado lo que hay de valioso en las fronteras de la docuficción y en la necesidad de filmar ese rural que se disipa.

<strong>Muyeres</strong>: Atrapemos las voces 1

Los primeros segundos de Muyeres lo dejan todo claro. Primero, un fondo negro con texto avisa de quiénes son las protagonistas de la película y por qué lo son. Información pura, realidad. Después, la inmediata aparición del blanco y negro crea la distancia y una inmediata sensación de irrealidad. Lo que se ve es de verdad, pero también está fabricado por la mirada de la cámara, por la imagen.

Nos lo dice tanto esta elección fotográfica como la acción en pantalla: un hombre «actor» (Refree) abre la puerta de una la casa y, al mismo tiempo que entra él, Lallana invita al espectador a entrar en el mundo de la película. Es nuestro mundo, pero al mismo tiempo no puede serlo porque está mediatizado. Cuando aparece la televisión en la película, una de nuestras dos protagonistas vuelve a enfatizar «la trampa» que hay detrás.

Y es cierto que no está la máscara de la representación de otra ficción que no sea la propia, pero Lallana nos recuerda que sigue habiendo un pacto entre la imagen y el espectador. Ya una película como El agua (2022) ensayaba cómo hacer que se tocaran ficciones y no ficciones para dejar testimonios orales de las tradiciones rurales y otras como Los saldos (2022), O auto das animas (2023) y Antier noche (2023) han consolidado un camino para llegar a un cine honesto sobre nuestro campo y sus realidades. Y Muyeres también lo transita, fijándose en lo concreto y su contexto, reinventándolo y dándole así una nueva capa de sentido.

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La primera declaración de principios, tan neta como sutil, nos lleva a la propuesta de Lallana: hacer convivir de forma orgánica los rostros y las voces de estas dos mujeres asturianas, frágiles y conmovedoras, con la música creada y remezclada por Refree, que se funde con el otoño/invierno asturiano en una abstracción potentísima. La juventud añorada y la vejez solitaria de Irene y Constantina están sintetizadas así, en esos cantares con cientos de años de tradición que buscan nueva vida a través de la insistencia de un músico.

Esta película y la interpretación musical de Refree unidas son una buena demostración de que la cultura, ese conjunto de saberes y expresiones de la vida, depende de nosotros para seguir viva. Los objetos culturales dan una falsa sensación de supervivencia y momifican lo que acabará perdurando solo a través de la memoria activa de las personas. Al final, Muyeres nos invita a un rayo de esperanza con un legado inesperado. El propio ciclo de la vida se vincula así con el de estas tradiciones que buscan otras formas de permanecer entre nosotros.

Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.