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Las plataformas abren la puerta las mujeres ‘showrunners’ en las series españolas

Desde las series de Ana Diosdado en los 80 para TVE hasta el aterrizaje de Netflix y HBO pocas profesionales han tenido la oportunidad de ser máximas responsables de una serie en España

Mujeres showrunners

El aterrizaje de las plataformas ha cambiado el mercado audiovisual español, en la mayoría de casos para bien. El número de productos que se ruedan y emiten no solo se ha multiplicado en número, también en variedad y calidad. Aunque las apuestas van desde la tendencia a hacer lo de siempre pero mejor de Atresmedia y Prime Video -con excepciones como #Luimelia– hasta el riesgo controlado de Movistar+ o HBO, se puede afirmar sin miedo que se ha abierto el ámbito de lo posible en el audiovisual español. Y entre otras cosas eso incluye el aumento de mujeres al frente de series.

Por ejemplo, entre los nuevos proyectos presentados por Netflix la semana pasada destaca especialmente uno de responsabilidad exclusivamente femenina. La futura serie Intimidad parte de la iniciativa de la productora Verónica Fernández, responsable de contenido original de Netflix España y creadora de Hache, y los guiones de Laura Sarmiento. El reparto anunciado se compone de estrellas femeninas como Itziar Ituño, Emma Suárez o Verónica Echegui y el personaje principal será una mujer líder política en pleno ascenso de su carrera.

Lanzamientos que incluirán también Si lo hubiera sabido (If only), traslado a España de un proyecto turco de la escritora Ece Yörenç, cancelado por los perjuicios del país, que aquí ejercerá como asesora de la española Inma Correa. En próximas fechas también se concretará el estreno de El tiempo que te doy, que escribe, dirige y protagoniza Nadie de Santiago.

En este apartado de las series de Netflix es imposible no mencionar Valeria, vendida además como un producto destinado a un público femenino de un determinado status. Creada para el audiovisual por María López Castaño, se basa además en las exitosas novelas de Elisabet Benavent. Algo no muy lejos de lo que ocurre con las adaptaciones de los libros de María Dueñas: Susana López Rubio ha sido la máxima responsable de las adaptaciones de La templanza o El tiempo entre costuras (aquí acompañada en los créditos por Alberto Grondona y Carlos Montero).

Ana Obregón o Lina Morgan, ¿mujeres showrunners?

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Anillos de oro.

Es llamativo que suponga un cambio de tendencia evidente respecto a las tendencias de la ficción española de décadas precedentes, más allá de los proyectos televisivos en los 80 y 90 de creadoras de prestigio como Ana Diosdado (Anillos de oro, Segunda enseñanza) o, en su momento, Pilar Miró, que llegó a dirigir RTVE y cuya carrera nunca estuvo muy lejos de la televisión.

Entre medias un espacio en el que, sin gozar del prestigio cultural que actualmente se dota al formato televisivo, los nombres que se usaban para vender el producto pertenecían a hombres: Antonio Mercero, Vicente Escrivá (Lleno por favor, ¿Quién da la vez?, Manos a la obra), el incombustible y veterano Daniel Écija (que estuvo detrás de Médico de familia y ahí sigue pariendo éxitos con La valla) o el mismísimo Mariano Ozores y sus inclasificables Taller mecánico y El sexólogo.

Mención aparte para Lina Morgan como productora y cabeza de cartel de Compuesta y sin novio u Hostal Royal Manzanares, claro, aunque era su faceta cómica la que se destacaba. O Ana Obregón en un papel muy similar en Ana y los siete o Ellas y el sexo débil. Que aunque cueste procesarlo, ninguna de las dos le quedan tan lejos a lo que haya hecho Lena Dunham o ahora Kaley Cuoco en The Flight Attendant.

De hecho, ahora que en España se empieza a valorar la figura del showrunner, inexistente cara al público en nuestro país hasta hace relativamente poco, la mayoría de nombres son masculinos: Daniel Écija, Alberto Caballero (con su hermana Laura), Aitor Gabilondo, Javier Olivares (casi siempre con Anaïs Schaaf en su equipo), Los Javis, Álex Pina (con Esther García Lobato), Carlos Montero… Quizás apenas Leticia Dolera se salva en ser una «marca» en sí misma que presupone un determinado tipo de producto y unos estándares de calidad.

HBO con Coixet, Lennie, Escolar, Burló, Zamora y hasta Ana Pastor

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Por H o por B.

Algo más de ventaja lleva en ese sentido HBO. Su primer producción española fue Foodie Love, de Isabel Coixet, y entre sus estrenos de 2020 contamos Por H o por B (Manuel Burló Moreno), Escenario 0 (Bárbara Lennie e Irene Escolar) o la docuserie Un sueño real (Ana Pastor), además de En casa, que tiene entre sus cocreadoras a Leticia Dolera, Elena Martín y Paula Ortiz. Además su último proyecto local, Todo lo otro, cuenta con Abril Zamora como showrunner.

Quizás se podría poner entre comillas la posición de Coixet, que al fin y al cabo ha formado parte de la estrategia de atraer grandes nombres del cine como reclamo. Pero una cosa está clara: Movistar+, abanderada de esta táctica, no ha contado ni una mujer en sus movimientos: Enrique Urbizu, Alejandro Amenábar, Rodrigo Sorogoyen… Sí, este último por ejemplo tenía como coguionista destacada a Isabel Peña, pero el reclamo de Antidisturbios era él.

Aunque la mencionada Abril Zamora, en realidad, ya está lejos de su debut como responsable de una serie. Además de ser cocreadora junto a Carlos del Hoyo de Señoras del (h)AMPA también fue la máxima responsable Temporada Baja para Flooxer, ejerciendo como guionista y directora en ambas.

Cocreadoras, productoras, escritoras…

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Sky Rojo.

Esta condición, la de cocreadora, es uno de esas armas de doble filo con las que se disfraza la estadística o se invisibiliza a las creadoras. Gema R Neira puede ser la mujer acreditada más veces como creadora de una serie en los últimos 25 ó 30 años en España, pero casi siempre compartiendo esa línea de créditos con nombres tanto masculinos como femeninos.

La guionista y productora de Bambú ha estado detrás de grandes títulos tanto de la televisión en abierto como más recientemente de Netflix, firmando como creadora en Gran Hotel, Gran Reserva, Bajo sospecha, Velvet, Las chicas del cable o Alta mar. De hecho también lo hará en la inminente Jaguar, protagonizada por Adriana Ugarte. Sin embargo es poco habitual ver su nombre destacado como el de, por poner un ejemplo no tan lejano, Daniel Écija.

Ahí tenemos también ahora a Esther García Lobato, acreditada como cocreadora de Álex Pina en Sky Rojo, el éxito más reciente de la factoría Vancouver. Lo cierto es que aunque ahora retrospectivamente se le atribuya también la responsabilidad tras La casa de papel o White Lines, casi suena al temido purplewashing, un intento de pasar por inclusivos a última hora por cuestiones de imagen que sirve de paraguas a las críticas por la velada misoginia de cualquiera de dichas series, pero en especial la ilustre Sky Rojo.

Menos cuestionable sería la ya mencionada autoría de Laura Caballero en los éxitos que ha escrito y producido junto a su hermano Alberto, con Aquí no hay quien viva y La que se avecina liderando la comedia española durante casi dos décadas a pesar de lo que nos encante ignorar esta circunstancia a los críticos que vamos de listillos. Eso sí, hasta hace bien poco era solo el varón del dúo quien recibía los focos.

La asignatura pendiente de Movistar+

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El internado: Las cumbres.

Irónicamente la que peor parada sale es Movistar+, que presume de un canal centrado en la sensibilidad progresista. Más allá de Leticia Dolera en Vida perfecta, que además se reivindica como un producto feminista -igual que Valeria, presupone que un producto hecho por mujeres debe ser para mujeres, aunque la distancia en calidad entre una y otra serie sea palpable-, solo aparecen mujeres como cocreadoras, como Anna R Costa junto a Paco León en Arde Madrid.

Por otra parte, en Atresmedia -y podríamos decir que Amazon, pero la plataforma del supermercado más grande del mundo tiene pocos productos 100% propios y bebe sobre todo de eso que antes se llamaba «las privadas»- destaca la presencia de Laura Belloso como única creadora original de El internado que ha sobrevivido en su mezcla de reboot y secuela, algo casi meritorio dado que gran parte del revival de las series juveniles de los 2000s se está celebrando sin los equipos de guión originales.

Sea porque las nuevas sensibilidades imponen, si no ser feminista, al menos parecerlo, sea porque igual que en el cine la directoras y escritoras jóvenes han pegado una patada a la puerta, el número de mujeres responsables de series en España está aumentando casi al mismo ritmo que el prestigio de estas. Los próximos meses y años dirán si la tendencia se mantiene más allá de las modas y además se traduce en un reflejo de esa misma diversidad en una auténtica variedad de productos a disposición del gran público.

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