Series españolas
¡GARCÍA!: Viva España (por si acaso)

¡GARCÍA! es la historia de un agente secreto de los 60 que queda congelado tras un accidente y despierta en la actualidad, con una España polarizada y al borde de la quiebra democrática. Su ancla con su nueva realidad será Antonia, la joven periodista que de lo rescató por casualidad y se ha encontrado sin saberlo en mitad de una conspiración política. Viejos y nuevos enemigos de García se unirán para poner a prueba su poder y su honestidad.
Carlos de Pando y Sara Antuña son los responsables de un magnífico trabajo de adaptación que recoge lo mejor del tebeo original (por Santiago García y Luis Bustos). En manos de Eugenio Mira se convierte en una serie de entretenimiento con calidad y aspiraciones y un homenaje a la cultura popular española mezclado con el Hollywood más disfrutón, de paso con su lectura social de consenso. Una especie, si me lo permiten, de espíritu de El Ministerio del Tiempo más contenido. De hecho el protagonista no está tan lejos de Alonso de Entrerríos.
¡GARCÍA! es una serie de superhéroes españoles que no necesita recurrir a la parodia, un thriller político, una sátira de actualidad y una historia de acción. Una mezcla compatible sobre el papel pero rara en nuestro audiovisual, que en este caso ha disfrutado de tiempo, presupuesto y confianza, elementos que suelen faltar. No es una serie de género alocada a lo Marvel ni tampoco el gran producto elevado, sino un aventura con varias capas por debajo, lejos de ser perfecta, pero muy buena en su trabajo.
¡GARCÍA!, el regreso de Roberto Alcázar

La premisa suena al Capitán América (supersoldado congelado en el tiempo que lucha por un país que aunque ha cambiado mucho sigue siendo el suyo) pero en realidad es traer a Roberto Alcázar (y a Pedrín) al siglo XXI y ponerlos a dialogar con la muy esquizofrénica realidad de la España del siglo XXI. El argumento con secuestros de líderes políticos y polarización desatada, por cierto, es de 2015 y reflejaba las ansiedades del 15M. Irónicamente, la realidad lo ha adelantado por la derecha y hasta por la izquierda.
Eugenio Mira, por su parte, se aleja de su habitual estilo entre onírico y experimental y abraza la acción y lo popular, tomando lo mismo de John McTiernan o Spielberg que los thrillers de suspense españoles de los 50 para la parte de los flashbacks. Así, si en el cómic el dibujo pasaba de Manel Fontdevila remedando el tebeo clásico español a Luis Bustos haciendo el cafre con narrativa de manga de acción, aquí cambia la relación de aspecto y el color, mientras la acción remite al cine palomitero de los 90, al wéstern clásico, o a directores más actuales, como Matthew Vaughn, que para impresionar con los golpes o los superhéroes usan la construcción del plano, no el montaje.
Por otro lado ¡GARCÍA! no aspira a hacer prisioneros: todos los episodios acaban en cliffhanger, algunos más tramposos que otros pero todos narrativamente adecuados. La sátira política está presente, y también las lecturas meta propias del personaje central, pero no se le pierde la cara a que todo sea entretenido y a que los buenos sean muy buenos -los que votan a Podemos y los que votarían al PP, si estuviesen censados- y los malos, aunque tengan sus razones para ser como son e incluso un punto trágico, como mandan los cánones, muy malos. Solo faltaba.
El penúltimo gran héroe

Como todos los héroes que se estilan por aquí, García es un poco el Cid -el cómic lo subrayaba en los diálogos, aquí cuando entra en un cine durante los flashbacks se proyecta la versión con Charlton Heston– y es el Quijote, con su Sancha improvisada bajándolo al desierto de lo real. Un héroe anticuado, incluso retrógrado, pero cuyo idealismo y sentido de la justicia son a prueba de bombas. Aunque en la serie se cebe más la subtrama romántica que la de simplemente «hacer lo correcto», el protagonista es un héroe tan de una pieza que el guión se cuida mucho de rodearlo de secundarios miserables más creíbles que expliciten el contraste.
La comparación con El Ministerio del Tiempo no es gratuita. Si la serie de los Olivares habla de la relación entre cultura popular, visión de la historia y autopercepción de los españoles, el tebeo y la serie de ¡GARCÍA! miran directamente al recuerdo del franquismo y toda la culpabilidad acumulado, con unas conclusiones que no suenan demasiado a moraleja pero al menos son optimistas. García y Antonia son muy diferentes y pueden llegar a chocar, pero en ningún momento pierden la voluntad de entenderse, y ambos eligen siempre la acción más honesta. El hombre más honrado que conoces puede ser un facha y el futuro de tu país puede ser un demonio de chica.
Este 2022 remonta y va a conseguir acabar en alto, con Apagón, Sagrada Familia y ahora ¡GARCÍA!, a falta de la esperada La Ruta. Esta serie es muy recomendable para los fans del tebeo, para los aficionados al género superheroico, para los esspppppañoles de bien y para los progres podemitas. Es un seriote, una aventura en las que recibe guantazos hasta el apuntador y una producción muy seria. Lo que decía, de lo mejorcito que se cotiza.


Jose A. Cano