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La casa de papel T5, Vol. 1: Balada heavy

La penúltima entrega del artefacto POP de Vancouver combina de nuevo la acción más cafre con la defensa del amor y los cuidados

La casa de papel T5, Vol. 1: Balada heavy 1

En La casa de papel T5 la Banda debe aguantar para fundir todo el oro antes de escapar, enfrentarse a rehenes rebeldes, limar las diferencias entre sus líderes y sobrevivir a sus propias relaciones románticas. Sin la ayuda de El Profesor, que debe liberarse de Sierra, por primera vez no hay un Plan que les diga qué hacer.

Piense los giros más locos posibles a las situaciones planteadas al final de la temporada 4. Ahora deles dos vueltas de rosca. Aún así, no se va a acercar a algunas de las resoluciones de las tramas que trae consigo este penúltimo empujón. Si en esta santa casa sostenemos que el estilo Vancouver es gente que está muy buena haciendo cosas muy locas, esta temporada lo lleva a costa de excelencia nunca vistas. Es como Sky Rojo, pero, por fin, queriendo arreglar lo de la misoginia.

Por otra parte, La casa de papel es más ella misma que nunca, puesto que todo ese espectáculo de fuegos artificiales, en el que la taquicardia se convierte en el estado natural del espectador e ir sobreactuado es una virtud, está al servicio de un mensaje que deja el programa de Más Madrid por extrema derecha conservadora. Con el amor, los cuidados, la desigualdad y la familia en el centro del discurso.

¿Han oído ustedes aquello de que las mejores baladas son las de los grupos heavy? Pues bienvenidos a la balada heavy de El Profesor.

Crítica de La casa de papel T5 con spoilers

La casa de papel T5

En la crítica de la temporada 4 hablábamos de cómo esta serie, nacida de la crisis de 2008 -Palermo nos lo recordará con un discurso sobre los desechos de la sociedad- se acaba coordinando con la actualidad casi sin querer. Quiere la casualidad que La casa de papel T5 Vol. 1 estrene sus tramas de chantajes cruzados con fake news y pruebas falsas mientras El País publica este reportaje sobre presuntas okupas. Y con una versión militar y otra de requiem del Grândola Vila-Morena, por si con Bella Ciao no había quedado todo claro ya.

Por otra parte el cachondeíto fino con los clásicos del género -de acción o de robos- se mantiene en la parte de los flashbacks de Berlín y en los nuevos villanos de la temporada, ese comando especial sacado directamente de un cómic de los X-Men (todos con nombres de expresidentes menos una, que es una referencia sutilísima pero preciosa a El Ministerio del Tiempo, la serie con la que La casa de papel se ama en secreto).

Los robos en el pasado de don Andrés de Fonollosa, por cierto, lo vuelven a disfrazar un poco de Thomas Crown y otro poco de James Bond y darían para un spin-off. A veces quedan de pegote, pero sus veleidades con la paternidad hilan bien con el resto de lo que ocurre. Y te recuerdan que La casa de papel es un artefacto POP y no puedes esperar de ella las sutilezas sobre corrupción de Antidisturbios o Crematorio. Los buenos tendrán aristas, pero esto es una de la Marvel hasta el punto de que cuando matan se arrepienten casi en el siguiente frame y es casi siempre sin querer.

Es curioso que en la T4, aunque hubiese acción a lo cafre, se parodiaba mucho ese tipo de cine. Y aquí, básicamente, los capítulos 2 y 5 y parte del 4 son ese estilo tomado completamente en serio porque sabes que cualquiera de los protagonistas puede morir y así sí, así te acojonas. Claro, llevas 36 episodios aquí y tu inversión emocional en esta panda de enajenados ha sido muy grande. Es como empalmar prórrogas con España, una tras otra. Lo pasas tan mal junto a ellos que cada vez los quieres más. Y perdónenme la parábola futbolística, pero es lo que tengo a mano.

En cada rostro igualdade

La casa de papel T5, Vol. 1: Balada heavy 2

Por eso mismo, el discurso de la serie y la experiencia de sus seguidores no tienen ya más que fundirse. Porque La casa de papel, decíamos ayer, más que de cualquier otra cosa, habla de amor. Y en esta crítica hablamos de tramas, subtramas, géneros -de ficción y del otro- y más, pero nuestra posición es la misma que la de El Profesor: nos cuesta ejecutar el Plan sin mezclar lo racional con lo sentimental.

Por ejemplo, que quizás este juntaletras y otros que hemos criticado que las tramas de muchos personajes femeninos giren en torno a la maternidad deberíamos envainárnosla, puesto que la paternidad literal o metafórica es lo que vertebra en su capítulo bisagra, el 3, en el que la cosa pasa de una de acción a una de acción que quiere contarte cosas que te rompan el corazón. Donde se vuelve un poco al espíritu de las temporadas 1-2 y se olvida la autoparodia de la 4.

Al final la cuestión aquí es cómo los planes más racionales se pueden acabar yendo por el desagüe por cuestiones sentimentales. El primer episodio de la temporada 1 con Tokio explicándonos su romance con Río así lo estableció. El parto de Sierra en el 5×03 es la sublimación de ese tema que es la base de La casa de papel y que se explicita en cómo El Profesor, Palermo o la misma Tokio consiguen combinar con eficiencia ambas facetas. Y quien no lo logre, está condenado, porque sin ambas la vida puede considerarse tal.

Además con apuntes hacia un sentido de lo colectivo que hasta ahora solo se apuntaba como excusa y de repente es parte fundamental del discurso. Con sacrificios que van más allá de lo familiar y un par de diálogos recordándonos que esto se iba a llamar Desahuciados en su primer borrador. Berlín, cuyo nihilismo contaminaba todas las acciones de los personajes desde el pasado, ahora ve disuelta su siempre explícitamente nociva influencia.

È questo il fiore del partigiano

La casa de papel T5, Vol. 1: Balada heavy 3

La casa de papel se repite a sí misma, como La Guerra de las Galaxias -decir Star Wars es de rusos y de horteras y yo no soy ruso, ¿os parezco un hortera?- y como un novelón de Alejandro Dumas, ya que El Profesor ha sido siempre un poco El Conde de Montecristo. E incluso Arturo, Arturito, el maldito Arturito, cumple un propósito en su abrupto final. O Miguel Ángel Silvestre, que tiene poco espacio en este Vol.1 de La casa de papel T5, pero le da tiempo a resumir el espíritu de la Banda en una frase: no queremos el dinero para comprar cosas, sino para ser libres y cuidarnos mejor.

En el autohomenaje onanista pueden existir las novedades y los caramelitos para el fan, como el flashback glorioso del casting de atracadores para el golpe de la temporada 1 entre Berlín y El Profesor. E igual que arregla lo de las subtramas maternales aclarándonos que no, que lo habíamos visto mal, que la paternidad también es la base de sus personajes masculinos, la serie sigue haciendo algo muy bien. Retratar la masculinidad clásica como algo terrible humillando una y otra vez a sus malos malísimos.

Por ir cerrando, que tanto la serie como servidor de ustedes tienden al exceso. La casa de papel T5, año del Señor de 2021, sigue siendo una experiencia a medio camino entre la adrenalina y una cena con los amigos que se alarga hasta la madrugada. Más o menos como desde la temporada 1, con todo lo bueno y lo malo a la enésima potencia. La cuestión aquí es si queremos Tarantino, comics de los 90, populismo desaforado y baladas heavys con canciones partisanas de fondo. Porque si es así, nos vamos a hinchar.

Y bueno, recuerden. Los guionistas de La casa de papel, El Profesor e incluso yo mismo: todos mentimos. He dicho al principio que con spoilers. Pero no he dicho quién sigue vivo y quién no cuando acaba el 5×05. Ni ellos tampoco.

Imágenes: La casa de papel T5 Vol. 1 – Netflix España. Imagen de portada: Cine con Ñ.

Puedes ver La casa de papel T5 completa online aquí.

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